DESCRIPCIÓN DE LA COLEGIAL 1

DESCRIPCIÓN DE LA COLEGIAL 1

Elementos gótico mudéjares del ábside de la Colegial

Aunque, como hemos visto, el edificio fue modelado a lo largo de su historia con diferentes reformas y estilos, lo más característico e interesante de la Colegial reside en sus primitivas estructuras mudéjares. Puede que el ábside y las dependencias conventuales que se asoman hoy a la plaza del arzobispo Tenorio sean las únicas que quedan hoy día del edificio más antiguo que probablemente se comenzara en la época de este prelado. Pero la mayoría de los elementos gótico mudéjares, incluido el rosetón y la portada principal, serían algo posteriores y se habrían ido construyendo como el análogo monasterio de Guadalupe a lo largo del siglo XV. Algunos autores defienden para ambos monumentos la misma autoría, la del maestro Rodrigo Alonso cuya sepultura está señalada en el santuario de las Villuercas por un azulejo talaverano.

Detalle de la ornamentación de la puerta occidental de La Colegial

La iglesia de Santa María la Mayor es un templo de planta rectangular que tiene la orientación tradicional con la cabecera hacia naciente. La nave central es más ancha y alta que las dos laterales y las tres están divididas en seis tramos. La planta carece de crucero. La capilla mayor es de planta poligonal y está iluminada por siete ventanales, mientras que los ábsides laterales son de base rectangular que en sus bóvedas se hace poligonal mediante pequeñas trompas. Los materiales empleados en su construcción son la mampostería y la sillería granítica y el ladrillo aplantillado típico de las construcciones mudéjares. Los elementos más elaborados que fueron fabricados en piedra son los pilares, capiteles y dovelas, mientras que el ladrillo se ha empleado en las molduras de los arcos y las bóvedas, los modillones de las cornisas, el rosetón de la entrada principal y las pirámides de los contrafuertes que la flanquean.

Magnífico rosetón gótico mudéjar sin parangón en el arte español

En su arquitectura destaca la compacta torre formada por tres cuerpos. El primero de ellos es de época mudéjar y se construyó de mampostería de grandes bloques poco labrados, abriéndose en su cara oeste un ajimez o pequeña ventana partida en dos por una columnita. Su estructura es similar a la llamada torre de San Gregorio del monasterio de Guadalupe. El segundo cuerpo es de sillería granítica, rematado con balaustrada culminada en bolas y, junto al tercero que es octogonal, fue construido en 1705 por el cardenal Portocarrero. «Sus campanas son de las mejores de Castilla, aunque entren las de Toledo» según aseguraba el historiador Francisco de Soto.

Torre de la Colegial donde se observan las dos épocas de la construcción, el siglo XV la base y el XVIII la superior.

El acceso principal al templo se sitúa en la cara de poniente. Su elemento más característico es un rosetón gótico flamígero fabricado en el siglo XV con infinidad de pequeñas piezas de ladrillo mudéjar aplantillado. Sus tres hermanos de la iglesia de Guadalupe son anteriores, sin el estilo gótico del talaverano sino puramente mudéjares en su diseño. Como sucede con otros elementos de esta iglesia, se mezclan en esta puerta principal varias épocas y estilos. Así, el rosetón se enmarca bajo un frontón del siglo XVIII y sobre un poco afortunado balcón bajo el que se sitúa la portada formada por siete arcos ojivales abocinados sobre buenos capiteles decorados con figuras humanas similares a las de la puerta de entrada del monasterio guadalupano y su Humilladero. Aparecen también encastrados en el muro dos pequeños escudos del arzobispo Juan Contreras.

Escudo del arzobispo Juan Contreras sobre la puerta oeste de la Colegial

Otra puerta llamada de la Concepción o de los Apóstoles se abre en la cara norte del edificio y cuenta con un portal de acceso cubierto por bóveda de crucería. Se halla desvirtuado su antiguo aspecto por un arco de medio punto en el que se pueden ver los escudos arzobispales del cardenal Quiroga, pues se reformó bajo su mandato al hacerse obras en la capilla aneja de Santa Leocadia. También se pintó en aquella época una imagen de la Virgen y el Niño, con San Pedro y San Pablo a los lados, que estaba alumbrada día y noche para que acudiera allí el pueblo a rezar.

Deteriorada pintura que representa a San Pablo en la puerta norte de la Colegial

El terreno de aluvión fluvial sobre el que se erige el edificio hizo necesarias diferentes obras de refuerzo. Entre ellas destacan los arcos de la nave central que intentaban impedir el derrumbe del templo, aunque por esta inestabilidad del terreno todavía se percibe la inclinación del imafronte de la entrada principal. Si a esta circunstancia añadimos las numerosas capillas que a lo largo de la historia le fueron siendo adosadas a la iglesia podemos comprender porqué el monumento ha perdido el estilo y el aspecto de grandiosidad original. Se pueden observar por ejemplo, libres de otras edificaciones, los enormes arbotantes que lo adornan en el grabado de Van der Wingaerde del siglo XVII.

Arbotantes en la fachada norte de la Colegial

El mismo Francisco de Soto dice que «el claustro de esta Santa Iglesia no cede a los mejores del reino; es muy largo, ancho y alto, y todo él está fabricado de piedra de sillería muy curiosamente labrado», con motivos entre los que hay que destacar las gárgolas de animales fantásticos y los pináculos de remate de los contrafuertes. Fue levantado en 1469 y cada una de sus cuatro galerías cuenta con seis tramos con sus bóvedas  sobre una pareja de arcos cruceros y pilarillos adornados con perlas. Sobre el suelo aparecen lápidas con inscripciones diferentes y en él se encuentran actualmente los restos de Fernando de Rojas, autor de La Celestina. Según Ildefonso Fernández el pozo central tiene una pila que es un antiguo sepulcro romano.

Plano del siglo XIX del claustro de la Colegial. En la leyenda señala el pozo, el callejón de acceso al cementerio con sus capillas, otras capillas, altares y panteones

Desde el claustro se daba acceso al antiguo cementerio anejo a la Colegial que se estableció en una antigua huerta llamada «de Moctezuma» por haber pertenecido al Duque del mismo nombre.

El interior del templo sorprende por lo magnífico de sus proporciones. Las columnas se componen de ocho columnillas menores que se separan en sendos nervios al llegar a las bóvedas. Aunque se percibe mal por la altura a la que se encuentran, los capiteles se adornan con bustos humanos, ángeles, músicos e incluso figuras femeninas.

Vista general de la nave central de la colegial con los arbotantes de refuerzo que se construyeron para evitar que se abriera el edificio

Ya hemos comentado cómo fue necesario reforzar la estructura con cuatro arcos rebajados que atraviesan a media altura la nave central afeando la perspectiva del conjunto. Sus ventanales se hallan semicegados y los de las capillas están tapiados completamente. Sólo en la parte trasera norte, que da a la plaza del Cardenal Tenorio, se observan los arcos mudéjares de los ventanales sobre capiteles similares a los de la entrada principal. Están realizadas con ladrillo aplantillado y enmarcados en alfiz al más puro estilo mudéjar y con gran parecido a los de Guadalupe, aunque más sencillos.

Ventana gótico mudéjar de la Colegial
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