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DIBUJOS DE TALAVERA DE 1919 ( Y 2): Tienda de genaro suela, tipos talaveranos, taller de ruiz de luna, cigüeñas…

Otro de los dibujos coloreados nos muestra una pintoresca visión de la tienda de Genaro Suela (Botiga de Jenaro Suela), situada al principio de la calle Carnicerías, junto a la plaza del Reloj. En ella se ve a varios tipos con indumentaria tradicional entre sacos de harina, sombreros, cestos, sacos de harina y otros productos.

Traemos también una fotografía que refleja la misma tienda en una época próxima a la del dibujo y curiosamente se ve a un tipo similar a los que aparecen en el dibujo.

Exterior de la tienda de Genaro Suela cuyo interior refleja el dibujo

Un dibujo de gran interés porque nos aporta dos interesantes detalles de la indumentaria tradicional de Talavera y su comarca. En primer lugar se muestra uno de esos sombreros o monteras de ala ancha con borlas y cintas de adorno y la copa cónica. En el dibujo inferior una mujer se cubre con pañuelo con motivos vegetales en color verde y cubre sus hombros con una mantilla

Dos son los dibujos de esta serie que están relacionados con la cerámica talaverana. El primero de ellos muestra un azulejo de la sacristísa de la ermita de la Virgen del Prado y el autor deja la siguiente leyenda: Convento de Ntra Sra del Prado. Sacristía. Rajoles del arrimadero, cerámica antiguaValorados en 1000 pesetas cada una. «Rajoles» es azulejos en catalán o valenciano. El autor cree qe la ermita es un convento. El letrero inferior ya lo comentamos en la entrada anterior.

En el otro dibujo hace un apunte en el que aparecen varias artesanas del taller de cerámica de Ruiz de Luna. Mi amigo Pedro García del Pino Ruiz de Luna me dice que en el libro de visitas del taller no hay firma alguna que nos pudiera orientar sobre la autoría de estos dibujos. En la época, la fama de Ruiz de Luna hacía que artistas, intelectuales y personajes tuvieran como visita obligada el alfar de don Juan Ruiz de Luna.

Dos son los dibujos que representan las cigüeñas de dos de las cúpulas de templos talaveranos. En uno de ellos lorotula como perteneciente a San Agustín el Viejo, en realidad se trata de la iglesia del convento de los jesuitas que fue ocupado por los agustinos durante un tiempo, al igual que los jesuitas estuvieron un tiempo en el edificio del antiguo convento de los jerónimos y luego Fundación San Prudencio. Se puede comprobar en la fotografía de la desaparecida iglesia de los jesuitas que el dibujo coincide con ella.

Le llaman la atención las abundantes cigüeñas en nuestra ciudad y por ello dibuja otros nidos en la cúpula de otra iglesia

UNOS DIBUJOS DE TALAVERA DE 1919 (1): Hotel europa, san francisco, corredera, villatoya…

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Dibujo de la calle Pi y margal hoy San Francisco

He de decir en primer lugar que desconozco el autor de los dibujos, pero que debe ser originario de Valencia o Cataluña por los textos que acompañan a los dibujos. Si alguien lo conoce, bienvenida sea su aportación. Nos limitaremos a comentar los dibujos por su indudable interés..

En este primero traemos un dibujo de la calle Pi y Margall que es la actual calle San Francisco. En el dibujo, que está suavemente coloreado de rojo en los tejados y de negro en el remate de la torre de la iglesia, se puede ver al fondo el ensanchamiento de la calle frente a la iglesia de San Francisco, cuya torre se identifica fácilmente. Es curioso el pórtico que antiguamente cubría la entrada principal del templo, como se ve en la foto. Por delante de ella, varios edificios con balcones metálicos típicos del siglo XIX y comienzos del XX.

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Cuartilla del Hotel Europa, donde pudo alojarse el dibujante

Escribe en valenciano o catalán y por eso podemos leer «carrer Pi y Margall» en vez de «calle Pi Margall» y la fecha del dibujo el 21 de Junio ( Juny) de 1919.

Se percibe el empedrado de la calle y las aceras así como algunos tipos, especialmente una mujer de negro.

En el mismo archivo se guarda también una cuartilla del hotel Europa de las hermanas Fernández, que se encontraba precisamente en el número 13 de esa calle, lo que nos induce a pensar que el dibujante pudo alojarse allí.

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Los mismos edificios del dibujo visto en una fotografía desde el otro lado
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El mismo pórtico del dibujo visto desde el otro lado

Traemos también lo que parece el retrato rápido de José Bracho un cocinero (cuyner) de algún mesón u hotel donde habría comido el dibujante, tal vez del hotel Europa.

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Otro de los apuntes nos muestra los soportales de la Corredera . Al fondo se alza la torre del Reloj y por la calle deambula un paisano con el típico sombrero de ala ancha o montera que vemos en muchas de las fotografías de la época. La acera parece estar enlosada y la calle está empedrada como lo estaban casi todas las de Talavera

Otra de las notas que se guardan del mismo autor es un fragmento de papel en el que se sorprende con sorna por las «N» al revés de un «lletrero» y de dos palabras de un menú: «champam» y «entremé»

En esta otra imagen aparece el zaguán del palacio de los Villatoya que en aquella época se encontraba ocupado por la asociación cultural «El Bloque», aunque en este caso la vista está tomada desde el interior pues se ve la puerta al fondo, los dos característicos arcos isabelinos adornados con bolas. Probablemente está tomada desde el comienzo de la escalera de subida al primer piso que se hallaba al fondo y bajo la que se encontraba el pozo. El suelo se ve enlosado y probablemente engorronado, pues hasta estos zaguanes de las casonas entraban los carruajes y caballerías. La foto adjunta nos muestra el zaguán desde la puerta, en el extremo opuesto

POR LA CAÑADA A LA ESTRELLA

Chozo cerca de la cañada a su paso por término de Navalmoralejo
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CAÑADA LEONESA ORIENTAL 12

LA ESTRELLA

 Recorrido aproximado 7 kilómetros, 2 horas

Con desviación a La Estrella 17 km, 4 horas y media

En esta etapa salimos de Navalmoralejo y por un recorrido típicamente jareño entre sembrados, prados cercados, encinares y jarales solitarios vamos a recorrer el entorno occidental de La Estrella, pueblo al que podemos desviarnos para conocerlo tomando a la izquierda el camino que lo une con Carrascalejo.La imagen tiene un atributo ALT vacío; su nombre de archivo es escanear0066-2.jpg

Las gentes del Calcolítico hace más de cuatro mil años construyeron el dolmen de La Aldehuela, en la linde de Aldeanovita con el término de La Estrella. Hay quien quiere hacer derivar el nombre del pueblo, Estrella, de “stella” por haberse encontrado enterramientos con estelas que llevan grabadas inscripciones sepulcrales romanas en las que aparecen nombres latinos como Sereno, Apiano o Ifito. Jiménez de Gregorio sugiere que el nombre de “El Estrella” quiere decir en realidad “El castillo”, y pudiera que dicha fortaleza fuera el castro céltico situado en la cumbre de Sierra Ancha. Después de la ocupación de Talavera por Alfonso VI en 1085, se fue repoblando el territorio que se encontraba al sur del Tajo, con el consiguiente abandono por las huestes bereberes de la cercana ciudad hispanomusulmana de Vascos. A toda la Jara comienzan a acudir pioneros, sobre todo colmeneros y ganaderos, que desde Talavera, cabeza del alfoz, van habitando las aldeas dependientes de la villa.En el siglo XIV Alfonso XI  la describe en su Libro de la Montería como “Real Monte”.La imagen tiene un atributo ALT vacío; su nombre de archivo es escanear0001-8.jpg

LA IGLESIA: La parroquia madre de esta zona de La Jara se situaba en el despoblado de Santiago de Zarzuela pero, arruinada la iglesia y despoblado el lugar, pasó esta preeminencia a la iglesia de La Estrella de la que llegaron a depender hasta doce templos jareños bajo la advocación de Santa María de los Villares. Hoy se encuentra bajo la advocación de Nuestra Señora de la Asunción, se construyó en el siglo XVI y se compone de tres naves divididas por tres pares de columnas con capiteles sencillos en cinco tramos iguales y un sexto más corto. Su capilla mayor está cubierta por un alfanje octogonal con lacería mudéjar tardía en forma de estrella mientras que las naves están cubiertas por un sencillo artesonado. El coro se sustenta por tres arcos carpanel rebajados. Las dos portadas son platerescas y de cierta calidad. La del norte está precedida por un atrio moderno a tres aguas sobre columnas y realzado con medias columnas jónicas sobre un basamento decorado con rosas y hornacina de concha en la parte superior. La puerta del sur o “del Sol” es de medio punto con frontón, un escudo en su interior y decoración almohadillada en las dovelas. Las ventanas y las cornisas delatan su estilo gótico aunque de transición al renacimiento. La torre es de dos cuerpos y adosada al piecero con decoración de perlas. La imagen de Nuestra Señora de la Asunción fue realizada por Nicolás Soria Tirado, alumno de Benlliure.La imagen tiene un atributo ALT vacío; su nombre de archivo es P1014297-745x1024.jpg

ARQUITECTURA POPULAR DE LA ESTRELLA: Vale la pena dar un paseo por el pueblo observando la bonita arquitectura popular de pizarra frecuentemente blanqueada, aparte de algunas casonas de interés, como la casa curato con inscripción del siglo XVIII, la casa de la orden de Calatrava con patio de columnas y escudo sobre la portada y una torre que al parecer perteneció a un convento. Son curiosas algunas ventanas con un cubreaguas de pizarra sobre el dintel siguiendo la tradición de los alfices mudéjares, así como los esquinazos de algunos edificios rematados en paredes curvas. En el entorno del pueblo se reparten graciosas fuentes cubiertas, pozos y chozos.La imagen tiene un atributo ALT vacío; su nombre de archivo es escanear0150-674x1024.jpg

LUGARES DE INTERÉS: Río abajo de la cañada que viene desde la Vía Verde podemos visitar un puente de sillería y mampostería granítica construido por el concejo de Talavera en el siglo XVI para facilitar el paso de los muchos ganados que bajaban a los pastos extremeños. A unos tres kilómetros del casco urbano en dirección oeste, por la pista que va a Carrascalejo, se sitúa el paraje de “La Puente” llamado así porque sobre el arroyo Andilucha cruza un puente de aspecto medieval, de buena factura y con el piso bien empedrado. Aguas arriba y aguas abajo del puente se sitúan sendos pozos con sus pilas de lavar en un conjunto ameno para visitar. Por este camino de Carrascalejo, podemos acceder al pueblo de La Estrella y visitarlo, aunque se requiere un paseo de cinco kilómetros de ida y cinco de vuelta.

En la cima de la Sierra Ancha, la mayor de las dos elevaciones que forman la Sierra de La Estrella, podemos visitar los restos del amurallamiento de un castro de la Edad del Hierro en el que es curioso observar los huecos disimulados en el grueso del muro  que servían como refugio. Probablemente, estas cuevas camufladas también fueron utilizadas como escondite por los cristianos que, tras la reconquista, se atrevían a repoblar estas tierras inhóspitas batidas por las razzias de almohades y almorávides que les obligaban a refugiarse en estas alturas que eran denominadas “las moradas” por los esos asustados repobladores que dejaron en otras elevaciones de La Jara topónimos y murallas similares. En la Buha, el cerro más puntiagudo, se sitúa una explotación minera antigua. La forma del monte y la cueva minera han hecho que la fantasía popular haya querido ver un antiguo volcán en la cumbre de esta montaña.

Otro paraje curioso es la Cabeza del Conde, una elevación granítica formada en su cumbre por grandes bloques de piedra entre los que se refugiaron los hombres de la Edad del Cobre, más tarde gentes que se escondían durante los inseguros tiempos del medievo,  bandoleros y, más recientemente, los maquis. Unos quinientos metros río abajo de Cabeza del Conde podemos visitar las ruinas de un antiguo molino.

FIESTAS Y ARTESANÍA: No hay restaurantes ni hostales pero siempre habrá algo de comer en los bares de la localidad. En cuanto a la artesanía existe una asociación en la que se pueden adquirir bordados elaborados en el pueblo con diseños tradicionales de Lagartera. La fiesta principal se celebra el 15 de Agosto y está dedicada a Nuestra Señora de la Asunción.
GASTRONOMÍA: Para los esparragueros, la zona de la hoz del Uso, junto con la inmediata sierra de La Estrella, es un magnífico lugar para hacernos en su época con un buen manojo de espárragos “de cambronera”, que se diferencian de los trigueros por su mayor grosor, su sabor algo más amargo. La caza es también abundante y forma parte de su gastronomía tradicional junto con la matanza.

Llegamos así por la cañada a las inmediaciones de la finca de la Aldehuela, donde se halla un dolmen que por hallarse en término de Aldeanovita, describiremos en el capítulo siguiente. Muy cerca también podemos ver las minas de cobre de La Borracha, yacimiento mineral cuya explotación puede estar relacionada con los muchos vestigios de pueblos antiguos de la zona, como por ejemplo el también cercano yacimiento de La Argamasa.

LOS GRABADOS DEL MARTINETE EN EL JÉBALO, Patrimonio comarcal en peligro 12

LOS GRABADOS DEL MARTINETE EN EL JÉBALO,

Patrimonio comarcal en peligro 12

Bajo el enebro que cuelga a la derecha de la imagen se encuentran los grabados y pinturas

FICHA DE BIEN EN PELIGRO

Denominación.-

Grabados y pinturas rupestres de El Martinete

 Término Municipal.-

Alcaudete de la Jara

 Situación.-

En la orilla oeste del Jébalo sobre una gran roca lucida por la erosión del agua.

 Categoría.-

Pinturas y grabados de arte esquemático 

Cérvido de gran cornamenta en la estación de arte rupestre de El Martinete

Descripción del Bien.-

En el curso medio del río Jébalo  se observan, en el paraje conocido como El Martinete, unos curiosísimos grabados y pinturas rupestres que corresponden al llamado Arte Esquemático de la Edad del Bronce, aunque es probable una mayor antigüedad en su ejecución pues algunos especialistas retrasan su datación hasta la Edad del Cobre o Calcolítico, con más de 4500 años, e incluso otros llegan hasta el epipaleolítico añadiendo un par de milenios más.

La mayor parte de los grabados están realizados con técnica de piqueteado sobre unas superficies rocosas lamidas por el Jébalo en sus crecidas y situadas en un lugar intrincado y de entorno agreste. El lugar tiene aspecto de «capilla» o de recogido paraje religioso. Muchos de los motivos son homúnculos, es decir, hombrecillos esquemáticos en diferentes actitudes, como uno de ellos, por ejemplo, que parece representar un arquero caído.

También aparece la imagen de la cabeza de un cérvido y lo que da la sensación de ser una escena de lucha entre otro animal astado y un hombre. Además, se percibe un carro o una vivienda esquemática y otros signos y dibujos muy sencillos pero de difícil interpretación. Las figuras se distribuyen sobre un panel principal y otro secundario más elevado y situado más hacia el norte.

Detrás de los grabados se observan también pinturas en tonos rojizos muy desvaídos en los que se distinguen dos imágenes formadas por círculos concéntricos con el típico aspecto de los ojos esquemáticos que caracterizan a muchos idolillos hallados en los dólmenes y en otras estaciones de arte esquemático.

 

Grabado del martinete que parece representar un arquero caído

Cronología principal.-

Segundo Milenio a. de C.

 Protección legal.-

Las Genéricas de protección autonómica y estatal

 Propietario.-

Dominio fluvial del río, Público

Calco de un cérvido representado en los grabados de El Martinete

 Valoración del Bien.-

  • Valor histórico
  • Valor arqueológico
  • Valor artístico

Principales riesgos apreciados.-

  • Riesgo de deterioro por vandalismo, graffitis o repiqueteado

    Pinturas de la estación de El Martinete que parece representar ojos o soles con círculos concéntricos

Bibliografía de referencia.-

-Jiménez de Gregorio, F., Grabados y Pinturas Rupestres de El Martinete, Alcaudete de la Jara, Toledo. Pyrenae nº 9

-Portela Hernando, D., Los grabados Rupestres Postpaleolíticos de «El Martinete». Alcaudete de La Jara. Congreso de Arte Rupestre Esquemático de la Península Ibérica. Los Vélez

Uno de los paneles de arte rupestre obra de Domingo Portela

FOTOS DE LAGARTERA EN LA COLECCIÓN DEL MUSEO SOROLLA

Joaquín Sorolla entre algunos de los lagarteranos que posaron para sus obras.

Además de la cerámica, la correspondencia y las fotos de Ruiz de Luna, en el Museo Sorolla también se guardan en su casa museo de Madrid algunas fotografías que recopiló el genial pintor probablemente para documentarse sobre el vestuario de los tipos que habían de aparecer en su gran obra de la Hispanic Society de Nueva York.

La arquitectura popular se manifiesta en otra de las fotos en la que también aparecen tipos lagarteranos y la torre de la iglesia.

Su interés etnográfico es indudable por reflejar la indumentaria maravillosa de este pueblo arañuelo hace más de un siglo, aunque dos de las instantáneas son del siglo XIX con nada menos que siglo y medio de antigüedad en el caso de la de Charle Clifford. La fotografía de Sorolla con algunos de sus modelos, aunque deteriorada, es todo un documento histórico poco conocido.

La ficha de la fotografía superior en los fondos del museo dice:

Positivo antiguo:23/01/1878[ca]-1893[ca] [Fecha a partir de la cual se tomó la fotografía, posando para el fotógrafo, con motivo de la celebración de la boda del rey Alfonso XII con su prima María de las Mercedes, entre los días 23 y 27 de enero de 1878 (Fecha aproximada del fin de la actividad de J. Laurent y Cía, pasando a partir de ese momento a ser Sucesor de Laurent)

Charles Clifford, 1858, Traje de Boda en Lagartera.

Anónimo, 1912, Caserío y torre de la iglesia de Lagartera

Mujeres lagarteranas, anónimo, 1912

Otra fotografía anónima fechada en torno a 1912 de mujeres lagarteranas.

Fotografía de Ruiz de Luna de los lagarteranos que posaron para su obra de la Hispanic Society. Se percibe una de las columnas y el suelo enlosado del pórtico de la iglesia de Lagartera.

Cuatro de las cinco (falta la mujer de la derecha de las personas de la foto anterior pintadas por Sorolla

CERÁMICA DE RUIZ DE LUNA EN EL MUSEO SOROLLA

El zócalo de esta habitación es cerámica de Ruiz de Luna, aunque con motivos trianeros.

Como vimos en otra entrada, la correspondencia entre Ruiz de Luna y Sorolla demuestra que el genial pintor era admirador de la cerámica talaverana del famoso artesano.

No solo era amante de la cerámica de Talavera sino que en su casa- museo podemos ver piezas de otros orígenes; Manises, como valenciano que era, Teruel, o alfarería andaluza como la de Úbeda o Granada, además de cacharrería de muy variados lugares.

Dibujo de Sorolla con el esquema de la habitación que está decorada con azulejería de Ruiz de Luna en su zócalo

El encargo de mayor entidad que realiza al taller talaverano es el zócalo de una de las dependencias que diseñó junto a sus patios, pero que tiene, por deseo del pintor, motivos trianeros que nada tienen que ver con los habituales en la azulejería de nuestra ciudad.

Los azulejos fueron colocados por un mozo del taller de Ruiz de Luna y la percepción de su salario originó algún problema con Sorolla, como se deduce de la correspondencia.

Detalle del zócalo o arrimadero del jardín de Sorolla obra de Ruiz de Luna

También hay repartidos otros elementos de Ruiz de Luna por las diferentes dependencias, como por ejemplo los azulejos que enmarcan un relieve de la Virgen y el Niño.

También se puede ver un paragüero blasonado blanco con el escudo en azul que lleva el rótulo de su taller.

Relieve enmarcado en azulejería talaverana
Paragüero de la casa museo de Sorolla.

El arrimadero dela habitación del patio es de escasa altura, no como el de una de una de las habitaciones cuyo motivo es el típico florón que decora tantos arrimaderos de El Escorial. También están decoradas con piezas de cerámica talaverana las esquinas de esa dependencia en la que se encuentra el relieve antes aludido con una cenefa similar.

Arrimaderos con el motivo del florón típico de los que decoran El Escorial.

También hemos visto en la correspondencia cómo Ruiz de Luna le consigue a Sorolla algunas piezas antiguas de cerámica de Talavera o Puente, como la que aparece en la fotografía de abajo y que podría ser el frutero de cerámica de Puente al que se refiere una de sus cartas. También hay otras piezas de cerámica clásica de Talavera como algunos albarelos en los que depositaba sus pinceles. Otros elementos cerámicos del jardín también fueron elaborados en el taller de Ruiz de Luna.

Frutero de Puente del arzobispo que probablemente es el que consiguió Ruiz de Luna a Sorolla

También se deduce de la correspondencia que Ruiz de Luna consiguió algunos elementos arquitectónicos antiguos para el jardín de la casa Sorolla como unas columnas que pudieran ser las de la fotografía.

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SOROLLA Y RUIZ DE LUNA (y 2) su correspondencia

En el museo Sorolla también se custodia alguna correspondencia entre el pintor y el ceramista que vamos a comentar:

En 1909 se data esta carta de la que se desprende que Sorolla conoció a Sorolla antes de su visita a Talavera Oropesa y Lagartera en 1912 para buscar tipos para su obra de la Hispanic Society

Carta de Juan Ruiz de Luna y Enrique Guijo a Sorolla, expresando la grata impresión que conservan de su cariñoso recibimiento y de la entusiasta apreciación de sus trabajos, que hoy les permite proseguir con su empresa con gran aliento y entusiasmo. Agradecen su apoyo y el de Mariano Benlliure, y esperan poder recibirles en la fábrica a los dos pronto. Si efectúan dicha visita, les piden que avisen con antelación, para tenerles preparados algunos objetos antiguos de fabricación talaverana en sedas y cerámicas, para que puedan contemplarlos. Adjuntan el talón de una caja que contiene tres platos, una media fuente de Talavera y un frutero de Puente del Arzobispo, que aunque no son de lo mejor que tienen, si poseen «algún carácter», con la esperanza de que los acepten y formen parte de su colección.

Otra de las cartas datada en abril de 1912, justo después de la visita de Sorolla a Talavera, Oropesa y Lagartera. En esta correspondencia aparecen detalles sobre los encargos realizados por el pintor al ceramista para su casa de Madrid. Esta carta es resumida así en la ficha del museo:

Carta de Juan Ruiz de Luna a Sorolla, lamentando el fracaso en el asunto de las tejas, como ya le comunicó su compañero Guijo Navarro, y expresa su disgusto por no poder complacerle.
Le explica que no le ha escrito antes sobre el tema de las columnas por encontrarse su dueño fuera. Éste llegará ya en un par de días y podrá ultimar este asunto.
Ha sabido por Guijo que ha tomado medidas de su encargo, que se ejecutará tan pronto las remita.
En posdata añade que le adjunta un talón por tres cajas que contenían los cacharros que escogió en la fábrica y los que encargó. Las macetas se las mandará en cuanto estén.

Foto del arrimadero y piezas cerámicas de la habitación en la que trabajó Ruiz de Luna en la casa museo de Sorolla en Madrid

La tercera carta está fechada en octubre de 1912 e igualmente hace referencia a los encargos de Sorolla a Ruiz de Luna:

Carta de Juan Ruiz de Luna y Enrique Guijo Navarro a Sorolla, en Talavera, en la que le comunican que le adjuntan un talón de las 88 cajas que le envían, que contienen los azulejos del patio y de la habitación que les había encargado, y que esperan sean de su agrado.
Le informan de que esa tarde se han facturado las columnas, basas y capiteles que encargó al sr. Luna. Incluirán la factura en el talón si la han acabado, en caso contrario se la mandarán al día siguiente.
Le ofrecen los servicios de un chico que tienen en la fábrica para la colocación de azulejos, especificando que su jornal es de 6 pesetas diarias cuando sale fuera, más el viaje de ida y vuelta
.

La cuarta carta es de de Juan Ruiz de Luna y Enrique Guijo Navarro a Sorolla, adjuntándole un talón por cuatro cajas de 80 azulejos, que como han sabido por el albañil, necesita para los ángulos de la puerta.

Boceto de Sorolla de la habitación de su casa museo que encargó a Ruiz de Luna
Otra carta de noviembre de 1912 trata de la instalación de los azulejos encargados por Sorolla:

Carta de Juan Ruiz de Luna a Sorolla comentándole que en, cuanto llegó a la fábrica, comenzó a pintar los azulejos para aprovechar así un horno que estaban cargando, y que por eso no le ha dado tiempo a consultarle primero si la cenefa era la misma que tienen sus azulejos del patio, convencido de que era igual a las que hay en la catedral de Lérida.
Por este motivo no le ha podido mandar al chico para colocar los azulejos, como habían convenido cuando se vieron. Le advierte que al mandarle al operario de la casa, éste no podrá llevar consigo más que las herramientas manuales, tales como peleta, nivel, etc., siendo necesario que Sorolla tenga dispuestos los artefactos necesarios para mezclar la cal y la arena para la colocación de los azulejos. Le aconseja que se emplee una mezcla de cal común envuelta con algo de cemento, pues es la mejor argamasa especialmente para los azulejos de la planta baja, puesto que al yeso le ataca mucho la humedad. Si esto le produce algún inconveniente o molestia, puede recurrir al operario de Madrid que ya le colocado otros azulejos.

Boceto de un fragmento de un friso de azulejos. Boceto para un friso, probablemente un arrimadero, de azulejos. Es de estilo Renacimiento, dentro de los historicismos de comienzos de siglo XIX. Está firmado por E. Guijo y fechado en 1912. Corresponde por tanto a los talleres talaveranos. Enrique Guijo Navarro formó sociedad con Juan Ruiz de Luna en 1908, llamándose «Ruiz de Luna e Guijo y Cía», durando hasta 1915 en que Ruiz de Luna se convierte en el único propietario.

Parece que hubo algún problema con la retribución del operario que puso los azulejos porque una carta de Enero de 1913 de Sixto de la Cruz, tal vez contable de la empresa de Ruiz de Luna, pues la carta lleva su membrete y habla de los 80 azulejos encargados a los que se refiere la carta anterior:


Carta de Sixto de la Cruz a un tal Luis (?), diciéndole que ese mismo día ha escrito el maestro al Sr. Joaquín Sorolla, diciéndole que le entregue (a Luis), cincuenta pesetas, o lo que él necesite. Si Sorolla no se las da o no le dice nada, tendrá que preguntarle si no le ha escrito el Sr. Luna para decirle que le entregue ese dinero que le es necesario, y que el Sr. Luna le ha dicho que se lo pida en carta de 1 de enero.

En otra entrada hablaremos de la cerámica de Talavera en la casa-museo Sorolla

EN TORNO A EL BERCIAL Y EL EMBALSE DE AZUTÁN

CAÑADA LEONESA ORIENTAL IX

Verraco vettón doble de El Bercial y otro sencillo

Recorrido aproximado 14 kilómetros (con desviación a El Bercial de San Rafael y a los yacimientos de la presa de Azután), 6 horas.

La cañada cruza la carretera de Talavera a Puente del Arzobispo y, unos quinientos metros después, podemos desviarnos de la cañada si lo deseamos y tomar un camino que nos llevará al Bercial de San Rafael.

Alfonso VIII donó al Hospital del Rey de Burgos, regentado por el monasterio de las Huelgas Reales de esa misma ciudad, la dehesa que entonces se conocía como “Real Vosque, Villa y Casa de Vercial”. Su tierra se dividía en diez departamentos o millares donde pastaban las ovejas que eran propiedad del monasterio. Como tenía consideración de villa, tenía su rollo y su horca, así como la iglesia parroquial y una casa-palacio, actualmente en pie, donde residía el Caballero-Comendador, delegado de la abadesa del monasterio para administrar la cabaña. La campana del torreón tenía por fin “llamar a los pastores repartidos por la dehesa en el caso de ser acometidos en tal desierto de alguna invasión de gente de mal vivir o de algún incendio”. Contaban también con “fuertes y seguros calabozos con porzión de grillos y cadenas y todo género de prisiones”.

Los habitantes de los alrededores se beneficiaban de la finca con la recogida de criadillas de tierra, muy valoradas en toda España, y con la corta de retamas destinadas a los hornos alfareros de Puente del Arzobispo. Esta actividad contribuiría sin duda a la deforestación que actualmente se observa en el paisaje de la zona. En su término se encontraban, sobre la orilla del Tajo, los antiguos molinos de Ciscarros y el puente de Pinos que pertenecía a las monjas de San Clemente de Toledo, señoras del pueblo de Azután.

Fuente de La Solana con dos sepulcros romanos comoabrevaderos

Hoy día esta finca se denomina El Bercial de San Rafael y pertenece al patronato que financia al hospital de San Rafael de Madrid. Quedan muestras en su entorno de haber sido habitado el territorio desde antiguo, como demuestran los dos curiosos verracos unidos por el costado a modo de siameses y otro más deteriorado, tres esculturas zoomorfas que nos hablan de las raíces célticas de estas tierras que antes de los romanos estuvieron habitadas por los vettones que las esculpieron. Varios son los hallazgos que confirman la presencia romana en los alrededores, como la fuente de La Solana, que cuenta con dos sepulcros antropomorfos por abrevadero, o la fuente de El Arco, en la que se aprecia una piedra de molino romana formando parte de su estructura. Pero sin duda la pieza más valiosa se encuentra encastrada en el muro del hermoso patio del palacio. Se trata de una inscripción sobre mármol que según algunos eruditos se refiere a la muerte de un joven en unas carreras y según otros dice que el individuo en cuestión murió joven, demasiado rápidamente.

Estela romana de El Bercial

El último asentamiento se produce hace unas décadas cuando, en una parte expropiada de la finca, se construye un poblado del Instituto Nacional de Colonización, para aprovechar así las vegas más próximas al embalse de Azután, otro de los “pueblos nuevos” similar a los de Talavera la Nueva o Alberche del Caudillo.

UN PASEO HASTA EL EMBALSE DE AZUTÁN Y SUS YACIMIENTOS ARQUEOLÓGICOS

Riberos del Tajo entre Calera y Alcolea

Andando podemos acercarnos desde Alcolea hasta el muro de hormigón que embalsa desde 1969 las aguas del Tajo para la producción de energía eléctrica. El inmenso lago artificial llega en su reculaje casi hasta Talavera, poco antes ya hemos hablado de la riqueza en avifauna de las llamadas “tablillas” de Azután junto al camino del Barro o en el reculaje de la desembocadura del Jébalo. Un ecosistema lacustre artificial que se prolonga hasta aquí y en el que asientan colonias de garcillas bueyeras, martinetes, garcetas, avetorillo, avetoro, garza imperial, calamón, aguilucho lagunero y pájaro moscón. En invierno anátidas de diferentes especies, grullas, cormoranes o águilas pescadoras alegran con su bullicio este gran lago mesetario.

El río discurre entre los más encajados riberos de Calera y Aldeanueva de Barbarroya en la otra orilla. Antes del embalse, el agua corría por estos parajes en “rapidos furiosos” que amedrentaban a los ingenieros que desde el siglo XVI recorrieron el río para intentar hacerlo navegable. Bajo sus aguas se encuentran los antiquísimos molinos de Ciscarros, una calzada romana o el puente Pinos que servía para cruzar el río antes de que el arzobispo Tenorio construyera el suyo. Estos riberos son un magnífico lugar para la práctica de la pesca y del piragüismo, disfrutando de la fauna que se concentra en sus encinares y acebuchales.

El próximo viernes visitaremos los dos yacimientos arqueológicos y el pueblo de Alcolea

ESTANCIAS REALES EN TALAVERA (y 2)

ESTANCIAS REALES EN TALAVERA (y 2)

Escudo de los Reyes Católicos que actualmente se halla en la Basílica del Prado y que se trajo aquí desde la cárcel de la Santa Hermandad real y Vieja de Talavera en la puerta de Zamora

También camino de Guadalupe y de Andalucía visitan Talavera en varias ocasiones los Reyes Católicos. Estos y otros monarcas solían en general tomar el camino viejo de Guadalupe, por Puente del Arzobispo, Villar del Pedroso, Puerto de Arrebatacapas y Hospital del Obispo. Durante una de las estancias llegan cartas de unos moros de Granada de la tribu de los abencerrajes que querían hacerse cristianos. Según algunos, viajaron a Talavera donde fueron bautizados.

Vista la magnificencia de las fiestas de Mondas en Talavera, quieren los reyes que los fondos que se obtienen en la ermita y en las corridas de toros pasen a engrosar los fondos destinados a la guerra de Granada pero se opone fray Hernando de Talavera aduciendo que esas cantidades están destinadas al culto de la Virgen.

Los problemas sucesorios de los comienzos del reinado de Isabel hace que pase hacia Extremadura en varias ocasiones para conocer la situación y establecer las alianzas necesarias. Durante una de sus estancias, la reina ordenó que se embargaran las rentas del arzobispo de Toledo y un capitán de su confianza tomó Talavera por la noche para evitar que la ciudad, que estaba bajo el señorío de los arzobispos toledanos, se pasara al campo enemigo. En la primavera de 1477 pasa la reina camino de Guadalupe. Los dos monarcas vuelven en el otoño de 1482 a la ida y a la vuelta de otro viaje a Guadalupe, monasterio donde construyeron un palacio que la reina denominaba “mi paraíso”.

Palacio de los Condes de la Oliva, donde se alojaron algunos reyes de paso por nuestra ciudad

Vuelven en la primavera de 1502 para recibir a su hija Juana y a su marido Felipe el Hermoso con los que se encuentran en Cebolla. Felipe duerme en Talavera ese mismo verano y el rey Fernando vuelve a pasar por aquí camino de Andalucía para supervisar la armada.

Durante otra de las estancias de la reina en Talavera intentan llevarse el Santísimo de la iglesia de la Trinidad, que entonces se encontraba a las afueras de la villa y un tanto aislada. Como quiera que en el barrio hay gran número de residentes mudéjares y judíos, doña Isabel, pensando en protegerlo, pide a los escribanos de la villa que velan el Santísimo en la iglesia de Santiago, que lo hagan a partir de entonces en la del monasterio de la Trinidad para darle más seguridad.

Fernando el Católico pasa también, ya viudo de doña Isabel por Talavera camino de Andalucía donde va a pasar revista a la flota. En su último viaje ya en 1515 descansa don Fernando en Talavera antes de viajar a Extremadura donde muere en el pueblecito de Madrigalejo, según algunos a causa de un brebaje compuesto de testículos de toro y ciertas hierbas con el que sus médicos intentaban aumentar su potencia sexual.

El emperador Carlos I pasó y pernoctó en varias ocasiones en Talavera, también camino de Extremadura y Guadalupe, de donde volvió atravesando la Jara hoy adscrita a la comunidad extremeña, por el pueblo jareño de Garvín donde parece que fue huésped de la familia Duque de Estrada, en la torre que allí poseían.

Felipe II consideró a la ermita de la Virgen del Prado como la «Reina de las ermitas»

Felipe II pasa en varias ocasiones por Talavera y durante todas ellas se hospeda en el monasterio de los jerónimos, su orden predilecta. Como su padre y sus abuelos, va de paso para Guadalupe donde en 1570 agradecerá a la Virgen de Las Villuercas su victoria sobre los moriscos sublevados. Seis años más tarde se reúne en el monasterio con su sobrino el rey de Portugal don Sebastián, que le intenta convencer de que se sume a su empresa en África en la que acabará perdiendo la vida.

También pasa el rey Prudente hacia Portugal con su cuarta esposa Ana de Austria, precisamente a tomar posesión del reino de Portugal que le correspondía por herencia dinástica a la muerte de su sobrino. La reina morirá en Badajoz y su cadáver volverá a pasar por Talavera camino de Madrid, como sucedió con los restos de la hija de Juana la Loca, doña Leonor, casada con Francisco I de Francia y muerta en Talavera la Real.

Panel de azulejos que representa el escudo real de Carlos II, pues el el monarca en la fecha que aparece de 1679. No sería por tanto como se ha dicho en ocasiones el de Felipe V que visitó el alfar de Mansilla

María Luisa de Saboya acude a esperar a su esposo Felipe V a la vuelta de sus campañas victoriosas en Portugal durante la Guerra de Sucesión. La reina visita el alfar de Mansilla quien la agasaja tan generosamente que la Reina le hace hidalgo. La situación bélica hace que el rey pernocte en Talavera en otras ocasiones. Con su segunda esposa y acompañado del que sería Fernando VI pasa años más tarde para que el infante contraiga matrimonio con la princesa portuguesa doña Bárbara de Braganza. El matrimonio es doble pues la infanta María Ana se casará también con el futuro rey de Portugal José I.

También pasa el infante don Luis que luego viviría en Velada y Arenas de San Pedro desterrado de la corte por su hermanastro Carlos III. Años más tarde María Ana reina viuda de Portugal volvería a pasar por Talavera a visitar a su hermano Carlos.

También pasa Carlos IV por Talavera camino de la guerra con Portugal y en otra ocasión para cazar en Arenas de San Pedro visitando el palacio de Velada, donde vivió su tío el infante don Luis.

Fernando VII desterró a Portugal a su hermano don Carlos que pasó de camino también por Talavera. aunque se prohibió que se les hicieran agasajos.

Palacio de Villatoya donde pernoctaron algunos de los monarcas de paso porTalavera

Los reyes suelen dormir a su paso en los monasterios o en las casas y palacios de los nobles como las de los condes de la Oliva, los marqueses de Villatoya o en las casas de don Manuel Cerdán. Se les salía a recibir al paraje del Olivón, un gran árbol situado junto al arroyo Cordera. Cuando venían de Portugal se les recibía en el arroyo de Bárrago. Corridas de toros, arcos florales, trucos de tramoya, fuegos artificiales, cañas y torneos danzas, misas solemnes y besamanos son los actos más frecuentes que se realizan en honor de los reyes. Esto supone además otros gastos que debe hacer el Concejo para arreglar los caminos y el puente del Alberche

ESTANCIAS REALES EN TALAVERA (1 DE 2)

ESTANCIAS REALES EN TALAVERA (1 de 2)

Placa fundacional por Aderramán III de la alcazaba y mufallas de Talavera, hoy en el museo arqueológico nacioal yantes en hueco de la primera torre en Ronda del Cañillo

Tarik y Muza, conquistadores musulmanes de España tuvieron su encuentro en Talavera Y también sabemos que Abderramán III mandó fortificar sus murallas y construir la alcazaba, en la que tantos reyes pernoctarían. Almanzor destruye y saquea Talavera en su expedición de 1196 descansa en el verano del año 1197 en nuestra alcazaba durante sus correrías bélicas por Castilla a su vuelta hacia Córdoba. Yarya Mamún, rey del taifa toledano, se refugia en Talavera cuando es atacado por el rey de moro de Zaragoza y desde aquí pide ayuda al rey cristiano Fernando I declarándose su vasallo.

El rey astur leones don García hace en 911 una incursión en Talavera quemando sus arrabales. Ramiro II también llega hasta Talabira para enfrentarse a los ejércitos del califa.

Alcazaba o alcázar de Talavera en una vieja postal, allí pernoctaron muchos reyes a su paso por Talavera

Alfonso VI conquista con sus tropas cristianas la ciudad en 1083 y luego debe volver en varias ocasiones al mando de sus ejércitos para enfrentarse a los árabes que intentan recuperar su Talabayra. Lo mismo sucedía con Alfonso VII que gustaba de pasar temporadas residiendo en su Alcázar y cazaba descansando de sus campañas contra los moros. Dicen las crónicas que incluso llegó él mismo en 1152 a presenciar el amojonamiento de los términos de Talavera para trazar las fronteras con señoríos y ciudades colindantes.

Alfonso VI

Alfonso VIII en su defensa contra los ataques de los benimerines anduvo por las tierras talaveranas y asentó sus tropas cerca de Castillo de Bayuela en un paraje donde luego se asentaría un pueblo que precisamente por esta circunstancia se llamaría El Real de San Vicente. Antes de la batalla de Las Navas de Tolosa en 1212, viene a Talavera Alfonso VIII en demanda de tropas para su lucha contra los moros, los talaveranos piden al arzobispo que la iglesia mayor se haga colegial.

Por diferentes privilegios y cartas firmados en nuestra villa sabemos que Enrique I estuvo en Talavera en 1217. Sancho IV visita Talavera al menos una vez, pero es para destruir los arrabales donde residían los caballeros castellanos que apoyaban a Alfonso X, su padre, en la guerra que ambos mantuvieron.

Alfonso XI da a Talavera en arras a la reina doña María de Portugal cuando se deposa con ella. La Reina pasa aquí algunas temporadas y manda degollar a doña Leonor de Guzmán, la favorita de su marido, en su alcázar.

Despedida de doña Leonor de su hijo Fadrique en presencia de la reina doña María de Portugal

El Rey también pasa en ocasiones por nuestra ciudad y en 1329, estando por la comarca, un bandido talaverano llamado Egas Paes se encuentra en Santa Olalla y el rey con sus tropas sale a su encuentro. Se esconden en la galería de un pozo, pero los encuentran y el cabecilla y sus veinticinco hombres son degollados.

El hijo de la influyente y desgraciada Leonor, el rey Enrique de Trastamara, pasa en Talavera bastante tiempo durante las guerras contra su hermanastro Pedro I, que también ocupa la ciudad en otros periodos de la confrontación. Tal vez imitando a su padre Alfonso XI, en un gesto simbólico para legitimar su reinado, también Enrique regala la villa de Talavera a su esposa doña Juana Manuela, hija del noble magnate y escritor del mismo nombre.

Juan I permanece con su ejército en Talavera antes de iniciar la guerra con Portugal para conseguir el derecho de su esposa Beatriz al trono de ese reino por ser hija del fallecido monarca portugués. En 1385 pasa otras temporadas en el alcázar en compañía del talaverano arzobispo Tenorio y aquí tiene noticia de que Perafán de Rivera, luego señor de Valdepusa, dominaba el estuario del Tajo en Lisboa. En 1390 vienen su mujer y sus
hijos Enrique, el heredero, y Fernando. En nuestra ciudad reciben la noticia de la muerte de Juan I en un accidente con su caballo.

El arzobispo Tenorio tiene gran influencia en la época y mantiene con el maestre de Alcántara una alianza contra el arzobispo de Compostela en las luchas internas por el poder durante la regencia. Pero siendo ya monarca Enrique III sigue teniendo influencia con él, que también pasa en su compañía largas temporadas en el alcázar talaverano durante el año 1397 y desde aquí envía cartas al rey de Francia sobre el cisma de la iglesia. Juan II tiene durante su reinado varias estancias en Talavera, la primera cuando en compañía de Don Álvaro de Luna huye de nuestra ciudad y del infante don Enrique que le tiene secuestrado.

Los restos de Enrique IV se exhumaron en el monasterio de Guadalupe y fueron estudiados por Marañón para analizar su «impotencia»

Durante las luchas con los partidarios de su hijo, Enrique IV vuelve a entrar en nuestra ciudad después de conseguir que el señor Oropesa, de la otra facción, abandonara Talavera. Enrique IV visita también en repetidas ocasiones nuestra ciudad, sobre todo cuando viaja a su querido monasterio de Guadalupe, donde más tarde reposarían sus restos.

(Continuará mañana)