Archivo de la categoría: Rutas y Senderos

VISITAMOS VELADA Y NOS DETENEMOS EN SU HISTORIA

CAÑADA LEONESA VII

VISITAMOS VELADA  y nos detenemos en su historia

Industria paleolítica de la cultura del Guadyerbas

Y después de haber recorrido El Baldío, llegamos por la Cañada Leonesa Oiental a la villa de Velada.  Es interesante detenerse porque tiene un patrimonio considerable, aunque poco conocido. Nos introduciremos en su historia diciendo que en las riberas del Guadyerbas a su paso por el término se encuentra gran densidad de materiales paleolíticos tallados principalmente en sílex. Son piezas, de pequeño tamaño en general, como raederas, puntas de flecha, escotaduras, raspadores, núcleos y algunos microlitos. Tienen una gran variedad de colorido y se han datado en el Paleolítico Medio y Superior, lo que les hace únicos en la meseta, donde estos hallazgos son realmente escasos pues suelen ser más habituales en cuevas, pudiendo tal vez definir una peculiar “cultura del Guadyerbas” durante el pleistoceno.

También se han encontrado fragmentos de cerámica con fondos de cabaña de la de la Edad del Bronce y de la Edad del Cobre o Calcolítico. Pertenece a esta época el menhir de Velada, monumento megalítico junto al que luego pasaremos en nuestro recorrido por la cañada. Son numerosos los restos romanos encontrados en yacimientos rurales de datación tardía, como un capitel de una villa junto al Guadyerbas hallado por el autor.

Capitel tardorromano de una villa de Velada hallado por el autor

Cuando Alfonso VI entra en Ávila va acompañado de sus caballeros, entre los que se encuentra Blasco Ximeno. Éste tuvo un hijo del mismo nombre que llegó a ser gobernador civil y militar de la ciudad del Adaja y que casó con doña Menga Muñoz, fundadora del pueblo del mismo nombre cerca de Ávila.

La labranza de El Barrero se levanta sobre las ruinas de las murallas y torre de Las Atalayuelas de Guadyerbas, localización original de lapoblación de Velada

Hijo de ambos fue Blasco Blázquez de Ávila que toma el nombre de la ciudad como apellido con el que continúa toda su descendencia. Su nieto Blasco Gómez Dávila sirvió a Fernando III el Santo en las conquistas de Sevilla y Murcia y por estos y otros servicios de armas, Alfonso X el Sabio le hizo primer Señor de Velada, dejando a su muerte como heredero del señorío a su hermano Blasco Blazquez o Velasco Velázquez Dávila, segundo señor de Velada, que recibió nuevos territorios y prebendas reales.

El palomar de El Barrero se sitúa sobre una de las torres de Las Atalayuelas de Guadyerbas

De estos tiempos medievales quedan todavía huellas en el término de Velada, curiosamente en el ámbito de una gran dehesa que es conocida como Cerro Dávila, topónimo que con toda probabilidad deriva del nombre de su repoblador. En el paraje llamado hoy El Barrero se localizan los restos de la que fue la primitiva población de Velada, llamada Atalayuelas del Guadyerbas y descrita así en las relaciones de Felipe II: “parece haber habido un castillo que está arruinado y caído, tiene una torre que tendrá veinticuatro pies de alto…la puerta principal está hacia oriente hacia una iglesia que está por debajo dél como doscientos pasos que se dice Santiago de Velada…hay un campo raso donde fue la población antigua y así lo parece de los solares y hornos que hoy día aparecen.”  Si visitamos esta finca todavía podemos percibir las ruinas de los muros sobre los que se ha levantado una labranza y la torre sobre la que hay actualmente instalado un palomar. Es curioso constatar también que el setenta por ciento de los habitantes de Velada llevan el apellido Gómez, como su primer señor.

Dibujo de Enrique Reaño en el que aparecen el palacio y el convento de los marqueses de Velada

Tras varias generaciones, el undécimo señor de Velada, Gómez Dávila y Dávila fue nombrado por merced de Felipe II primer Marqués de Velada. Gómez Dávila y de Toledo, segundo marqués de Velada fue, junto al talaverano padre Juan de Mariana, preceptor del Felipe III y presidente de sus consejos de Estado y de Guerra. Antonio Sancho Dávila y de Toledo, tercer Marqués de Velada fue militar famoso en las guerras de Flandes y de Orán además de gobernador de Milán en el siglo XVII.

Antonio Pedro Sancho Dávila y Osorio, cuarto marqués de Velada y segundo marqués de San Román, fue embajador en Roma, virrey de Valencia y Nápoles, capitán General de Artillería y presidente del consejo de Estado. Al no tener sucesión dejó el marquesado a su hermana Ana Dávila y Osorio que tuvo por hijo a Melchor de Guzmán Osorio Dávila, sexto marqués de Velada, cuya hija Ana de Guzmán Osorio fue la octava y última marquesa de Velada, pues casó con el conde de Altamira incorporándose esta casa a dicho título.

Blasón de los marqueses de Velada

La Casa de Velada tuvo grandes toreros de a pie y a caballo entre sus miembros y así aparece en algunos textos de Moratín o Quevedo y en las relaciones de las fiestas reales celebradas en la Plaza Mayor de Madrid, donde en cierta ocasión un toro empitonó a uno de los marqueses de Velada continuando éste la faena con los intestinos fuera del abdomen, anécdota que relata Américo Castro como ejemplo de la soberbia y el “honor español”.

Entrada a la repostería del palacio de los marqueses

Lamentablemente los restos del palacio apenas se tienen en pie, sin que nadie haga nada por remediarlo, las ruinas del palacio de los Marqueses de Velada, famoso en otros tiempos por sus jardines con fuentes y estanques y sus plantaciones de “naranjos, limones y cidros y zamboos y otros árboles y  flores de mucha fruta”. Hasta hace poco se apreciaban en su interior las grandes estancias, la bodega, la repostería y la sala cubierta de azulejos talaveranos del siglo XVII, sobre la que se ve todavía una linterna de ladrillo y cupulilla rematada por una cruz. También quedan restos del estanque y alguna reja de interés. El escudo de los marqueses ha sido repicado en el dintel de la entrada principal. Sus muros mantienen aún el rótulo de Cuartel de Milicias Falangistas, destino que tuvo el edificio durante la Guerra Civil. También poseían los marqueses de Velada un magnífico palacio frente a la catedral de Ávila que ha sido rehabilitado como lujoso hotel y restaurante.

CAÑADA LEONESA ORIENTAL VI: HACIA VELADA POR SUS LLANOS

CAÑADA LEONESA ORIENTAL VI

HACIA VELADA POR SUS LLANOS

Recorrido aproximado 12 kilómetros, 3 horas y media

Venta Viñas en la Cañada Leonesa Oriental
Rótulo de la Venta Viñas:
“parador Venta Viñas Felipe Carvajal”

Esta etapa comienza en la carretera que va de Segurilla a Montesclaros, cuando cruza sobre el río Guadyerbas. Tomamos la cañada y, como a un kilómetro de la carretera y justo antes de cruzar un pequeño arroyo, encontramos una antigua venta de las muchas que jalonaban los caminos ganaderos. Todavía podemos leer en el muro “Parador de Venta Viñas de Felipe Carvajal. Estos sencillos establecimientos hosteleros rurales ofrecían en zonas despobladas como ésta albergue a lo trashumantes, un poco de comida caliente o simplemente pan, para lo que estaban muchas de ellas dotadas de un horno, un techo y forraje para las caballerías. La cama era muchas veces el pajar. Seguir leyendo CAÑADA LEONESA ORIENTAL VI: HACIA VELADA POR SUS LLANOS

POR EL GUADYERBAS Y SOTILLO DE LAS PALOMAS

CAÑADA LEONESA ORIENTAL V

POR EL GUADYERBAS Y SOTILLO DE LAS PALOMAS

Recorrido aproximado 11 kilómetros, tres horas

La Cañada Leonesa Oriental por Sotillo y el Guadyerbas

Ya repuestos, volvemos a la cañada siguiéndola a pie. El tramo siguiente es uno de los pocos de la cañada que venimos recorriendo que son intransitables con todoterreno. Llegamos así hasta un agradable lugar situado a las orillas del río Guadyerbas. En este paraje rodeado de fresnos y praderas se encuentra la ermita de Nuestra Señora de Guadyerbas, hoy convertida en pajar y de la que al menos desde el siglo XIII existen referencias históricas. Siempre tuvo fama la Virgen que acogía de buena intercesora para la lluvia: “Virgen de Guadyerbas, la hierba no nace/ y los corderitos se mueren de hambre/ Virgen de Guadyerbas, la del manto azul/ enviadnos agua para todo el común”, como decían los lugareños en unas coplillas. Es en realidad la iglesia de una antigua aldea hoy despoblada, como sucedió con el también cercano lugar de Parraces, del que cuentan que fue abandonado porque alguien envenenó sus aguas.

Ermita del Guadyerbas cerca de Sotillo

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RUTA POR LA CAÑADA A NAVAMORCUENDE

CAÑADA LEONESA ORIENTAL IV

DE ALMENDRAL A NAVAMORCUENDE

Recorrido aproximado 8 kilómetros, 2 horas y media

A la salida de Almendral se sitúa una de las fuentes más bonitas de todo el camino ganadero y, justo enfrente, un antiguo lagar convertido en bar y casa rural.  Reiniciamos el camino y, también en medio del cordel, nos encontramos con la ermita de San Sebastián
que, como muchas otras de la sierra, tiene planta cuadrada y está levantada en sillería granítica. Guarda en su interior una graciosa imagen popular del santo atravesado por las flechas de su martirio.

Continuamos el camino y vamos ascendiendo entre jarales, encinas y rebollares, mientras contemplamos al norte la sierra de Gredos con los pueblecillos colgados de su falda.

Navamorcuende rodeado de prados

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ALMENDRAL DE LA CAÑADA “LEONESA ORIENTAL”

CAÑADA LEONESA ORIENTAL III

Una estampa repetida desde hace siglos, las ovejas por la Cañada Leonesa Oriental a su paso por Almendra

ALMENDRAL DE LA CAÑADA

Recorrido aproximado 10 kilómetros, dos horas y media

Salimos de Fresnedilla y, tal como indica el plano, en una curva de la carretera que une esta localidad con El Real de San Vicente sale la cañada en dirección oeste hacia Almendral, entrando así en la provincia de Toledo.

Discurre la vía pecuaria amplia y respetada en toda su anchura, como en los orígenes de estos caminos ganaderos que algunos remontan hasta tiempos prehistóricos, cuando los vettones y pueblos ganaderos aún más antiguos se movían con sus ganados para aprovechar los pastos de las zonas cálidas en invierno y las frescas y serranas en verano. Vamos entre encinares y cercados, con la Sierra de San Vicente al sur y el farallón de Gredos al norte, hasta que, recorridos aproximadamente seis kilómetros, parte un camino hacia la izquierda que va hasta los Baños de la Pólvora, un balneario popular donde se podían tomar baños fríos y calientes de aguas medicinales con propiedades que, según sus usuarios, son beneficiosas para las enfermedades reumáticas. Disponía de alojamiento y servicio de comidas en un ambiente aislado y rústico. Seguir leyendo ALMENDRAL DE LA CAÑADA “LEONESA ORIENTAL”

LA CAÑADA LEONESA ORIENTAL II POR LA HIGUERA Y FRESNEDILLA

LA CAÑADA LEONESA ORIENTAL II

POR LA HIGUERA Y FRESNEDILLA

Recorrido aproximado 10 kilómetros, 2 horas y media

Nacimiento del Tiétar cerca de la Venta del Cojo

La Cañada Leonesa Oriental entra en el valle del Tiétar justo junto a su nacimiento en la Venta del Cojo en Santa María del Tiétar, y discurre paralela al río hasta entrar en la población de Higuera de las Dueñas. Llamada así por haber pertenecido a las monjas,  “dueñas” en lenguaje medieval, del monasterio de San Clemente de Ávila. Luego pasó su señorío al monasterio de San Benito en 1332. Don Álvaro de Luna lo compra para redondear sus estados de la zona.

Esta población no perteneció al señorío de La Adrada, pero sí formó parte del extenso alfoz de Ávila. Higuera da nombre a la sierra que se encuentra al sur de su caserío, a cuya cumbre podemos llegar por una pista y contemplar unas hermosas vistas sobre el valle del Tiétar, Gredos y la Sierra de San Vicente. También la ladera norte de la misma tiene bonitos bosques de robles con vaguadas y arroyuelos que bajan hacia el llano con una vegetación que hace agradable el paseo. Seguir leyendo LA CAÑADA LEONESA ORIENTAL II POR LA HIGUERA Y FRESNEDILLA

LA CAÑADA LEONESA ORIENTAL 1

LA CAÑADA LEONESA ORIENTAL 1

DE CEBREROS A SANTA MARÍA DEL TIÉTAR

Recorrido aproximado 17 kilómetros, 5 horas

Las Tierras de Talavera han tenido desde siempre una especial vinculación con el mundo ganadero. Nuestra ciudad se halla enclavada en un cruce estratégico de comunicaciones. Un lugar de encuentro entre las dos castillas y Extremadura, entre los pastos estivales de altura de la Sierra de Gredos y los pastos de los inviernos suaves de la Lusitania. Talavera fue primero un paso situado en el  lugar más vadeable y arenoso del Tajo y, más tarde, vio cómo por su viejo puente cruzaban los ganados que se dirigían a extremos. Más tarde, los puentes de La Puebla de Montalbán y Puente del Arzobispo vieron cruzar también los millones de ovejas merinas que atravesaban España durante los siglos en los que el Honrado Concejo de La Mesta era uno de los mayores poderes del imperio español. Nuestra tierra es el punto geográfico donde más se aproximan las tres cañadas principales, la Leonesa, la Segoviana y la Soriana. Además son varios los ramales principales y los cordeles que comunican entre sí estas tres grandes vías que atraviesan las mesetas de norte a sur, quedando en su centro Talavera como nudo de comunicaciones ganaderas que no en vano llegó a ser la sede de varias Juntas Generales de invierno del Honrado Concejo y a tener el principal mercado de ganados de la península que, curiosamente, nació como la Mesta en el siglo XIII.

Rebaño de ovejas por la Cañada Leonesa Oriental a su paso por Cebreros

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“PALLOZAS” EN EL ALBERCHE

“PALLOZAS” EN EL ALBERCHE

Desde Hoyocasero podemos seguir nuestro recorrido por el valle del Alberche acercándonos por una pista asfaltada hasta el pueblecito de Navaquesera, con su caserío que se asoma desde el balcón de sus 1509 metros. Es una localidad pintoresca rodeada de huertos y calles que se alegran con flores cultivadas. Su pequeña iglesia granítica está rematada con espadaña y desde allí podemos bajar hasta la carretera que nos lleva a Navalosa, pueblo al que también podemos llegar directamente desde Hoyocasero.

El principal atractivo de Navalosa es su arquitectura popular, no sólo en su casco urbano sino también en su entorno, ya que repartidas por su término hay numerosas construcciones muy similares a las pallozas de León. Se trata de edificaciones rústicas de planta generalmente rectangular u ovalada con techo de piornos o retamas. El ganado se situaba en la planta inferior, donde además se suele encontrar un pesebre hecho con lajas de granito. En el nivel superior, situado sobre una tosca estructura de vigas de madera, se encuentra el pajar, al que se accede por una puerta-ventana exterior, Seguir leyendo “PALLOZAS” EN EL ALBERCHE

RUTA DEL CERRO DE LOS MOROS

RUTA DEL CERRO DE LOS MOROS

Ermita de la virgen del Valle en Torrecilla de la Jara

 Recorrido aproximado 13 kilómetros, 4 horas

 Comenzaremos la excursión de hoy en la ermita de la Virgen del Valle,  muy cerca de Torrecilla de la Jara, que es de planta rectangular con una sola nave y la capilla mayor rematada en falsa bóveda con pinturas del siglo XVIII. La construcción data de 1673 aunque ha sufrido numerosas reformas. Está dotada de un campanil y un pórtico sujeto por siete pilares en la cara sur, aunque la entrada se realiza por otra puerta cubierta por un pórtico moderno.

Sin duda el más conocido de los festejos torrecillanos es la romería que el último domingo de Agosto celebran los lugareños y no pocas gentes de los pueblos cercanos hasta la ermita de la Virgen del Valle. Según la tradición se apareció a un porquerillo que estaba con su ganado en las orillas del río Fresnedoso y tanto se asustó el zagal, que con su honda disparó una piedra a la señora que se le aparecía, de manera que a este incidente achacan el hecho de que la imagen tenga una pequeña mancha en la mejilla, el hematoma producido por la rusticidad defensiva del pastor.

Leyenda de la aparición de la Virgen del valle que describimos en el texto y representada en azulejos en la ermita

El último domingo de agosto se celebra allí una interesante romería en la que además de las tradicionales pujas por las andas o por determinadas partes de la imagen, se baila una antigua danza que todavía se conserva aquí y en los pueblos aledaños como Retamoso, La Fresneda o San Bartolomé. Es el baile de La Pera al son del cual se recogen donativos de los danzantes que evolucionan en la pradera cercana a la ermita. También se levantan castillos humanos, no tan elevados como los de las fiestas catalanas, pero muy curiosos por lo  inhabitual de esta costumbre en nuestras latitudes.

Podemos encontrar en la excursión parajes como éste en el río Fresnedoso o el Sangrera

Medio kilómetro, bajando el río, en la orilla oeste se encuentra el Cerro de los Moros, donde todavía puede observarse una necrópolis visigoda desgraciadamente destrozada por desaprensivos “buscatesoros”.

Desde allí seguimos el cauce del río Fresnedoso hasta llegar a la confluencia con el Sangrera, y unos cuatrocientos metros más abajo encontramos el bonito molino de agua de El Grajo que también fue pequeña fábrica de harinas movida por motor cuando faltaba caudal en el río. Por el margen derecho del río seguimos unos dos kilómetros y medio hasta el paraje de Cerro Gordo, donde hay unas magníficas vistas sobre el pequeño cañón del río que allí se forma. Si es tiempo en que corra el río podemos bajar a sus orillas y disfrutar de sus charcas y riberas. De vuelta ya pasaremos por Retamoso.

Molino del Grajo en el río Sangrera

UN PASEO POR EL RINCÓN DE ANCHURAS

UN PASEO POR EL RINCÓN DE ANCHURAS

Puente sobre el río Estenilla en Anchuras

Aunque actualmente se halla inexplicablemente incluido en la provincia de Ciudad Real, Anchuras y sus pequeñas aldeas de Gamonoso, Encinacaída, Huertas del Sauceral y Enjambre, es una parte del territorio de La Jara, históricamente vinculada a Talavera de la Reina y formando desde la Edad Media parte de su extenso alfoz.

En principio, su término formó parte del de Sevilleja, hasta que se separó de ella como otros pueblos de esta parte extrema y fronteriza de la geografía jareña. El pueblecito de Enjambre fue en realidad la primera población de este enclave de Anchuras, pues ya era un grupo de chozas en tiempos de Felipe II  con el nombre de La Nava de las Enjambres.  A finales del siglo XVII nace Encinacaída y a finales del XIX Huertas del Sauceral. La finca en la que se aloja el caserío de Gamonoso perteneció a una capellanía hasta que en 1878 la compraron catorce vecinos de Aldeanovita. Seguir leyendo UN PASEO POR EL RINCÓN DE ANCHURAS