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LA RUTA DE LA CAL

LA RUTA DE LA CAL

Ruta de la Cal de mi libro Rutas y Senderos de talavera y Comarcas Ruta de la Cal de mi libro Rutas y Senderos de Talavera y Comarcas

Diecisiete kilómetros separan Talavera de Montesclaros, y desde este encantador pueblecito comenzaremos la travesía de hoy.

Preguntaremos por el camino de los caleros y a menos de un kilómetro topamos con la restaurada ermita de San Sebastián que, por la arcada ciega occidental, da la sensación de ser obra inacabada, junto a ella se encuentra el crucero,gótico tardío con el escudo de los señores de Montesclaros que también lo fueron de Castillo de Bayuela y los pueblos de su entorno. Seguir leyendo LA RUTA DE LA CAL

RUTA: CEBOLLA Y SUS DOS ERMITAS

RUTA: CEBOLLA Y SUS DOS ERMITAS

Recorrido aproximado 14 kilómetros, tres horas y media. Con desviación a los molinos: 18 kilómetros, una hora más. 

Rollo del desaparecido pueblo de Sanchón entre los olivares de Cebolla
Rollo del desaparecido pueblo de Sanchón entre los olivares de Cebolla

Comenzamos la ruta de hoy en la población de Cebolla, por cuyo entorno vamos a deambular conociendo su patrimonio. Salimos en dirección a levante siguiendo el cordel o camino llamado de Talavera en su tramo anterior a Cebolla. Nos llevará a encontrarnos con un rollo o picota de ladrillo en medio de los olivares. Se trata del rollo de Sanchón, uno de los despoblados medievales que dieron lugar a Cebolla, al igual que otro llamado llamado la Aldehuela, lugar que en el siglo XVIII da el párroco como origen de la villa en torno a unos cebollares en el arroyo, aunque Jiménez de Gregorio hace derivar el curioso nombre de Cebolla de “yebaila”, palabra árabe que significa montecillo.

Aunque en vega tan fértil no es extraño que se hayan encontrado huellas del paleolítico o la Edad del Bronce, los romanos dejaron sus huellas, como por ejemplo una estela con epigrafía a nombre de un hispano llamado Asterio, un “Astérix” español de probable origen céltico. También hay restos romanos en el castillo de Villalba, del que hablaremos en otra ruta y los restos de un sepulcro, además de restos visigodos. En 1184 aparece ya el propio lugar con el nombre de Cebolla en un documento mozárabe.
Plano de la ruta Cebolla y us dos ermitas

Plano de la ruta Cebolla y sus dos ermitas

Seguimos nuestro camino y poco después pasamos junto a la fuente con el sugestivo nombre de Fuente de la Mora, relacionada también con el despoblado de Sanchón.

Tomamos a continuación un camino a la derecha y luego otro que sale también a la derecha para llegar así a la ermita de San Illán, edificio de ladrillo que se encuentra sobre una elevación con una magnífica vista panorámica y cuenta con gracioso pórtico en las caras sur y oeste, donde se sitúa la entrada. Es la ermita de Nuestra Señora de la Antigua, con magnífica imagen del siglo XIV, que la tradición dice que proviene del castillo de Villalba, y también tiene la advocación de San Illán. Es tradición que este santo es el hijo de San Isidro. Se trata de un culto local que no ha sido reconocido por los hagiógrafos, que incluso aducen razones de anacronismo, pues dicen que Illán vivió en el siglo XI e Isidro en el XII por lo que sería imposible que fuera su hijo. En un magnífico panel de cerámica del siglo XVI de la ermita antes referida se han representado escenas de la vida de San Illán en cuadros diferentes datados en la parte inferior por una inscripción que da el nombre del vicario que ordenó hacer los azulejos. La ermita era muy conocida por la fuente que junto a ella manaba y que  decían protegía contra la rabia, y cuenta la leyenda que fue el propio santo con la reja de su arado el que la descubrió. Para algunos, Illán sería la deformación del nombre del patrono de San Isidro, Juan o Ivan en grafía antigua, aunque para la mayoría solamente sería equivalente a Julián. Los cuadros cerámicos representan la aparición de la Virgen a San Illán, la resurrección del caballo del amo del santo, cómo amansa a unos toros bravos y labra con ellos, o cómo un toro rabioso descubre la tumba del santo, además de la escena en que sus compañeros de trabajo se quejan de que no trabaja, como sucede con San Isidro, al que mientras oraba un ángel le hacía sus tareas.

Panel de azulejos talaveranos del siglo XVI en la ermita de Mañosa o San Blas
Panel de azulejos talaveranos del siglo XVI en la ermita de Mañosa o San Blas

Olivos, higueras y viñas adornan el paisaje que vamos recorriendo, mientras vemos que en la vega del Tajo los regadíos se han ido extendiendo. Llegamos a la carretera, que cruzamos para ir más cómodamente por un camino paralelo al otro lado. 

Al llegar al pueblo parte un camino en dirección sur que nos llevará hasta los que fueron grandes molinos del Tajo, propiedad del señor de Cebolla y sobre los que se han instalado una central de los años cincuenta y otra moderna, aunque quedan cárcavos y bóvedas antiguas de grandes dimensiones edificadas en ladrillo que pertenecieron a los primitivos molinos de varias centurias de antigüedad.

En el siglo XIII es señor de Cebolla don García Álvarez de Toledo, su hijo Fernando deja la mitad del señorío y el castillo y despoblado de Villalba a su esposa en 1398, y en el siglo XV adquiere el castillo de Villalba don Juan Álvarez de Toledo, del que pasa a  Diego López de Ayala. El rollo jurisdiccional de la villa podemos datarlo a finales del XV o principios del XVI y lleva el escudo de los Ayala con las consabidas ménsulas finalizadas en cabezas de animales y fuste de cinco piezas sobre grada con remate cónico.

Ermita de San Illán en Cebolla
Ermita de San Illán en Cebolla

En Cebolla debemos visitar su iglesia, un edificio del siglo XVII de grandes proporciones. Es una gran mole de ladrillo que se levanta sobre el caserío con su torre  estilizada de cuatro cuerpos rematada mediante templete metálico con estatua de Jesús Redentor. En el interior del templo la nave central está cubierta con artesonado y el crucero con bóveda de media naranja sobre pechinas. Son de destacar los retablos barrocos y las imágenes de San Sebastián y la del Cristo de la Salud, del siglo XIV, cuya capilla se adorna con azulejos talaveranos del siglo XVI.

También debemos ver el antiguo palacio de los señores de Cebolla, los duques de Frías y Condes de Oropesa, que es también un edificio barroco de ladrillo del XVII con ventanales adornados por buena reja y en el centro balconada sobre forma redondeada de ladrillo.

En un breve paseo nos acercaremos al despoblado de Mañosa, donde solamente queda la iglesia de lo que fue un lugar habitado hasta finales de este siglo. La antigua parroquia, que hoy es ermita de san Blas, estaba bajo la advocación de San Pedro, que aparece dibujado en una bonita placa de cerámica de Talavera sobre la puerta principal. En su interior veremos el artesonado y la azulejería del siglo XVI que adorna los muros junto al altar. El entorno tiene su encanto, allí se hace la fiesta de san Blas y se encuentra poblado de las higueras de Cebolla, famosas desde antiguo por sus frutos que se exportan, las viñas cercanas producen el vino de Montearagón, el más comercializado y conocido de la comarca hasta la llegada de las bodegas de Valdepusa.

Azulejo del siglo XVIII representando a San Illán en la fachada de su ermita 

PASEO AL DESPOBLADO DE BRUGEL

PASEO AL DESPOBLADO DE BRUGEL

Tiene  La Enramá como lema heráldico del colectivo la frase “Semper res” porque estamos convencidos de que hasta en el lugar más ayuno en fama de monumentos y atractivos pueden encontrarse pequeños encantos que nos harán deleitarnos con la cultura de la tierra.

Y por eso decidimos Rafael y yo dirigirnos no ya a un pueblo con poco magnetismo, sino a un despoblado, el lugar donde hubo un pueblo que ya desapareció: Brugel

Para ello vamos por la A-5 hasta el cruce de Lucillos y siguiendo el camino de servicio en dirección Talavera, bajamos hasta la entrada de la urbanización Kien y cruzamos por debajo de la autovía, seguimos el camino en dirección norte y llegamos hasta el cruce con el cordel que lleva a El Casar de Escalona, y allí, sobre una pequeña elevación del terreno, se ve un grueso muro de cal y canto todavía enhiesto, pobre osamenta de la iglesia que cobijó a los vecinos de Brugel hasta que se despobló el lugarejo en 1808, cuando podemos imaginar cómo al estar junto al camino de Extremadura las tropas, los huidos y los hambrientos acabaron de despojar a sus gentes de lo poco que les servía para mal vivir.

Muros de las ruinas del despoblado de Brugel

Muros de las ruinas del despoblado de Brugel

Damos una vuelta por el entorno salpicado de los cantos y ladrillones que formaban los muros junto con el barro que ya deshizo el tiempo y observamos la planta de la parroquia que enriqueció con sus donativos el único vecino ilustre del pueblecillo. Vemos junto a los restos de los muros buenos  sillares de granito y hasta la tapa de una sepultura, y pensamos si no será la del sepulcro del tal Juan Ag:uero que llegó a ser obispo de Zamora y creó nada menos que tres capellanías, para entendernos,  plazas  de curas con sueldo por atender la capilla correspondiente de la iglesia de un lugar con algo más de cien vecinos, que se quejaban veladamente de que los capellanes ni siquiera vivan en el pueblo. Incluso, se construyó el obispo un caserón que destacaría en el pobre caserío pero que no vio terminar y se destinó a casa de los capellanes, por si querían permanecer allí, pero ni con esas, pues pasa como sucede ahora en los pueblos, que se nos mueren como se murió Brugel, porque entre otras cosas ya no viven allí ni curas, ni maestros, ni médicos, ni guardias civiles que ya ponen también  en los cuartelillos carteles con el horario de apertura.

Tapa de un sepulcro entre las ruinas de la iglesia de Brugel
Tapa de un sepulcro entre las ruinas de la iglesia de Brugel

Pero en las relaciones  de Felipe II dicen los más viejos del lugar que lo fundaron los romanos y que la imagen de la Virgen que es advocación tiene aire de imagen antigua y que es por eso llamada Nuestra Señora de la Romana. Y como en tantos lugares con pátina mágica y arqueológica hay una fuente del Moro y otra con fama de saludable en el mismo caserío. Y como la fantasía vuela libre, también dicen que el pueblo se llama así por que lo fundó uno de apellido Urgel.

Salimos por la fresnedilla que pespuntea el arroyo junto al que los brugeleños o como quiera que se llamaran cultivaban huertecillos de supervivencia y nos vamos al otro lado de la carretera.

Allí, en el prado de Siegaverde, llegamos a una construcción hermosa en su ruina que va desmoronándose como lo hicieron las de Brugel. El paraje es un curioso lugar de prados y juncales, sorprendentemente húmedo entre aquellas barbecheras, y que sigue la cañada de un arroyo donde visitamos una fuente de la Mora,

Fuente de la Mora en Segaverde, Lucillos. Al amanecer la noche de San Juan la mora se convierte en liebre
Fuente de la Mora en Segaverde, Lucillos. Al amanecer la noche de San Juan la mora se convierte en liebre

Tiene una de esas leyendas en las que aparecen moras o mujeres misteriosas  en la noche de San Juan con un final curioso en este caso: la mora se peina como en otros casos, pero aquí al amanecer la mora se convierte en liebre.

Vamos entre olivos, barbechos, higueras y viñas y acabamos fotografiando, antes de que se caiga como la de Gamonal,  la casa de postas de Cazalegas y fantaseamos sobre la vida que albergaban estas construcciones donde se cambiaban los coches de la diligencia.

Como ven ustedes “Semper res”, siempre hay algo, hasta en el término de Lucillos.

Miguel Méndez-Cabeza Fuentes

A LAS CASCADAS DE LAS LANCHAS

A LAS CASCADAS DEL ARROYO DE LAS LANCHAS

Cascadas en el arroyo de Las Lanchas en Las Hunfrías
Cascadas en el arroyo de Las Lanchas en Las Hunfrías

El punto de partida y de llegada se sitúa hoy en Espinoso del Rey, la “Ispinum” de los romanos donde nos detendremos unos momentos para visitar el rollo que simboliza el privilegio real de villazgo de este pueblo que se independizaba así de su villa madre, Talavera. A la entrada del pueblo hay una ermita desde donde se observa una bonita vista de las rañas rojizas de la Jara Oriental y podemos dar una vuelta observando la peculiar arquitectura popular mudejarista de ladrillo y mampostería de cuarcita.

Robledales, pinares y castaños en el arroyo de Las Lanchas

Robledales, pinares y castaños en el arroyo de Las Lanchas

Iniciamos el recorrido en dirección oeste por la carretera que se dirige hacia Guadalupe y, a unos dos kilómetros, encontramos antes del puente sobre el río Fresnedoso una pista que parte en dirección sur paralela al cauce. Cuando comienza a ascender vemos a la derecha entre chopos un bonito molinillo de agua que por su vista pintoreca merece una parada.

Seguimos el valle del Fresnedoso y comenzamos a subir por la umbría de la sierra, pasando por un bosque de robles y rebollos con una zona de esparcimiento preparada por la Consejería de Agricultura junto a una fuente.

Al coronar el collado la vista sobre el valle de Robledo del Mazo es encantadora y al poco tiempo llegamos a la bonita aldea de Robledillo que con su puñado de habitantes es el lugar situado en una cota más alta de toda nuestra comarca.

Descendemos hacia el valle por la carretera, llegamos a un cruce y seguimos en dirección oeste  paralelamente al río Jébalo, que en esta parte más alta de su cauce discurre entre fresnedas y choperas, dejando pequeñas pozas donde podemos bañarnos o intentar capturar bogas y cachuelos, lo que se llama en la zona “peces de bocao”, por ser de fino paladar y pequeño tamaño.Esta imagen tiene un atributo ALT vacío; su nombre de archivo es IMG_1546-828x1024.jpg

Pasamos el pueblecito de Las Hunfrías y a unos 300 metros encontramos a la izquierda los muros del cementerio y una explanada desde donde parte la ruta a pie.

Después de un recorrido de unos.llegamos a una zona muy agradable de pozas y pequeñas cascadas y chorreras rodeada de rebollares y algún ejemplar de tejo y de loro, el llamado árbol de las nieblas, porque conduce el agua de las mismas que se condensa en sus hojas hacia la base del tallo para así “autoregarse” .Descansamos y nos refrescamos disfrutando del paraje.

Podemos volver por donde hemos venido o descender durante unos tres kilómetros por el propio cauce del arroyo entre huertecillos abandonados y castaños, pasando junto a tres molinillos, el primero de los cuales tiene un cubo que sorprende por su gran altura.

Dibujo que representa la ruta de las cascadas de el arroyo de Las Lanchas
Dibujo que representa la ruta de las cascadas de el arroyo de Las Lanchas

Nuevamente en la carretera seguiremos hacia el oeste hasta encontrarnos con la población de Robledo del Mazo, capital de este hermoso valle.

Se llama Robledo, por la abundancia de esta especie arbórea en los tiempos en que los bosques de La Jara estaban menos degradados, y “del Mazo” porque, según las relaciones de Felipe II, existió aquí un ingenio hidráulico en la época de la repoblación medieval que, movido por el agua de un arroyo, hacía que un mazo de madera martilleara incesantemente para espantar a los osos que destrozaban golosos las colmenas de los primeros habitantes que se aventuraban a poblar las alquerías serranas.

Vale la pena un paseo por el pueblo observando su arquitectura popular típicamente jareña y también podemos pinchar algo si el hambre no nos deja llegar a Espinoso.Esta imagen tiene un atributo ALT vacío; su nombre de archivo es IMG_1550-1024x669.jpg

Partimos de nuevo, preguntando por la pista de Vallesú y como a un kilómetro, cruzamos el Jébalo de nuevo.

Podemos dar una vuelta río abajo por sus orillas hasta donde se estrecha el cauce en forma de cañón y corren las aguas por un paraje realmente agreste donde no será extraño que nos tropecemos con venados o corzos. Las pozas invitan al baño y puede que veamos alguna nutria.

La pista sube entre pinares y pasamos cerca de la fuente de Vallesú muy caudalosa y situada en un paraje muy ameno.

Seguimos entre pinares con manchas de madroñeras y brezales, con bosquecillos de roble y algunos quejigos. La vista panorámica alegra el recorrido y, si tenemos tiempo y ha sido buena la otoñada, podemos llevar  a casa una bolsita de níscalos que abundan en el suelo de los pinares. De nuevo en la carretera, vamos en dirección este y llegamos a Espinoso finalizando la ruta.

El  Níscalo

Su nombre científico es Lactarius Deliciosus y hace honor a su sabor.

Es muy abundante en las zonas de coníferas cuando el otoño ha sido húmedo y suave.

Es de color rojo anaranjado y se distingue fácilmente por segregar un líquido naranja al partirse. El contacto con el aire hace que algunas zonas tomen color verdoso que si se extiende mucho indica casi con toda probabilidad que la pieza estará agusanada por lo que se deben desechar

Paisaje frente a Las Hunfrías

RUTA DE LOS TRES CASTILLOS

RUTA DE LOS TRES CASTILLOS

Castillo de Villalba en término de cebolla, frente a Malpica
Castillo de Villalba en término de cebolla, frente a Malpica

La comarca de Talavera fue tierra de atalayas y torres defensivas más que de grandes castillos. Era la propia ciudad con sus tres recintos amurallados, la fortaleza principal del alfoz.

Hoy vamos a ir al sector más occidental de esta tierra, a Valdepusa territorio segregado de La Jara, donde conoceremos tres castillos poco conocidos y realizaremos además un agradable  recorrido por las orillas del río que da nombre al señorío.

Esquema del recorrido de la ruta descrita de mi libro Rutas y Senderos de talavera y Comarca. Autor del dibujo de Jose maría Perianes

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PEQUEÑA CRÓNICA DE UN PASEO A LOS BAÑOS DEL HORCAJO Y DE LA GUARRA

PEQUEÑA CRÓNICA DE UN PASEO A LOS BAÑOS DEL HORCAJO Y DE LA GUARRA

Alcornocales de las dehesas de Velada
Alcornocales de las dehesas de Velada

(Enero  2016)

Para disfrutar de este invierno de almendros en flor, mariposas tempranas y hasta alguna culebra tomando el sol, y para alejarnos de la bulla de corruptos y cantamañanas, mi amigo Rafael, el Archivero, y un servidor hemos decidido recorrer las dehesas inmensas y desconocidas que se extienden entre Velada y Oropesa,

Y como siempre nos ponemos un objetivo en nuestros periplos, decidimos acercarnos hasta los Baños de El Horcajo, uno de esos charcos en los que las gentes de la comarca encontraban alivio a sus males reumáticos o “carranclas”, que dicen los pacientes lugareños. Seguir leyendo PEQUEÑA CRÓNICA DE UN PASEO A LOS BAÑOS DEL HORCAJO Y DE LA GUARRA

RUTA DE LOS DÓLMENES

RUTA DE LOS DÓLMENES

Dolmen de Azután con el corredor en primer plano
Dolmen de Azután con el corredor en primer plano

Nos dirigimos en esta ocasión hacia Puente del Arzobispo, cruzamos el puente, tomamos la carretera de La Estrella e inmediatamente de pasar junto a una gravera se encuentra a la derecha, sobre una pequeña elevación, el dolmen de Azután. Observaremos el conjunto rodeado por un túmulo de tierra y piedras. Orientado a poniente un pequeño pasillo o corredor formado por grandes lajas de granito nos conduce a un recinto circular, también formado por dos hileras concéntricas de  grandes lajas, llamadas ortostatos por los arqueólogos. Seguir leyendo RUTA DE LOS DÓLMENES

EL CAMINO DE CARLOS V

“Nueve veces fui a Alemania la Alta, seis he pasado en España, siete en Italia, diez he venido aquí, a Flandes, cuatro, en tiempo de paz y guerra, he entrado en Francia, dos en Inglaterra, otras dos fui contra África, las cuales todas son cuarenta, sin otros caminos de menos cuenta que por visitar mis tierras tengo hechos. Y para esto he navegado ocho veces el mar Mediterráneo y tres el Océano de España, y agora será la cuarta que volveré a pasarle para sepultarme.”

Carlos V llega a Yuste
Carlos V llega a Yuste

Artículo de Miguel Méndez-Cabeza en el Atlas de Caminería Histórica del profesor Criado del Val

EL CAMINO DE CARLOS V

El llamado “Camino de Carlos V” surge de un hecho histórico concreto. En el año 1555 el emperador Carlos I de España decide abdicar en su hijo Felipe II para retirarse al monasterio de Yuste, escogido por las suaves condiciones climáticas de la comarca de la Vera que le deberían hacer más llevadera su patología reumática y gotosa, además de una posible depresión. Seguir leyendo EL CAMINO DE CARLOS V

5 RUTAS MOLINERAS POR LA SIERRA DE S. VICENTE

EXCURSIONES MOLINERAS POR LA SIERRA DE SAN VICENTE

Molinos de Guadyerbas en Navamorcuende
Molinos de Guadyerbas en Navamorcuende

En mi libro sobre los molinos de agua de la provincia de Toledo describo los casi trescientos molinos distribuyéndolos por zonas, Una de esa zonas con más de cincuenta artificios es la que abarca la Sierra de San Vicente y sus prolongaciones de El Berrocal por el oeste y la sierra de La Higuera y valle del Alberche por el este.

No tenemos aquí espacio para describir el funcionamiento de estas venerables construcciones que son la primera máquina, el primer ingenio que inicia para algunos la revolución industrial de los humanos, pero sí recomiendo la lectura de mi obra aludida para introducirse en su conocimiento y después visitarlos con mayor conocimiento del tema. Seguir leyendo 5 RUTAS MOLINERAS POR LA SIERRA DE S. VICENTE

RUTA DE LOS AZULEJOS Y GARGANTAS

AZULEJOS  Y GARGANTAS

Panel de azulejos en Cabdeleda que representa a San Juan con el cáliz y el dragón
Panel de azulejos en Cabdeleda que representa a San Juan con el cáliz y el dragón

Vamos a acercarnos a los pueblos y gargantas de Gredos para conocer el tesoro de antigua azulejería talaverana que se reparte por muchos de los pueblos del valle del Tiétar.

Nos dirigiremos por la carretera de El Real de San Vicente hasta Higuera de las Dueñas, en cuya iglesia gótica se pueden ver tres paneles de azulejos que representan a tres de los cuatro evangelistas en cerámica del siglo XVI. Seguir leyendo RUTA DE LOS AZULEJOS Y GARGANTAS