Archivo de la categoría: Rutas y Senderos

PASEO PARA CONOCER EL MONASTERIO Y LOS TOROS DE GUISANDO

Monasterio y ermita desde los toros de Guisando
Hoy nuestro paseo será corto en recorrido pero muy interesante desde el punto de vista del patrimonio histórico.
Monasterio jerónimo de Guisando en El Tiemblo

Desde el kilómetro 1,6 de la carretera Ávila 511 que nos lleva hacia el Tiemblo, un kilómetro al sur de los Toros de Guisando parte un camino que primero cruzará la Cañada Leonesa Oriental y que luego nos lleva hasta el convento de Guisando, un lugar que os sorprenderá por su aspecto de ruinas románticas con la hiedra subiendo por las paredes, con los restos de la iglesia, los arruinados claustros y una curiosa ermita renacentista sobre la cueva donde en principio se instalaron los ermitaños.

Claustro arruinado del monasterio de Guisando

El paraje tiene también unas hermosas vistas sobre el valle del Alberche y está rodeado de una rica vegetación de robles, castaños y cornicabras, que en otoño consiguen efectos pintorescos con el variado colorido de sus hojas.

Escalera de subida a la ermita desde el monasterio deGuisando labrada directamente sobre la roca

Desde el monasterio bajaremos por otro camino que se dirige en dirección noreste hasta la carretera que seguiremos hacia el sur hasta donde se encuentran los toros de Guisando y después al punto de partida.

 Recorrido aproximado 7 kilómetros, 2 horas.

Portada de la ermita junto a la cueva del ermitaño
Camino del Monasterio

 

 

CAMINO DE LOS BANDOLEROS A GUADALUPE (14) OBSERVAMOS LOS BUITRES Y LLEGAMOS A ALÍA

Buitreras de peña Amarilla

Ascendemos ahora cuatro kilómetros y encontramos un miradero desde el que se puede observar un paraje de gran belleza junto al desfiladero de la Peña Amarilla. Enfrente  observamos unas cuevas en torno de las que sobrevuelan numerosas aves entre las que podemos distinguir numerosos buitres. Abajo, apenas pueden vislumbrase las aguas del río que percibimos más bien por el ruido que hacen al discurrir bajo las umbrías de las alisedas.

Muy cerca, siguiendo camino hacia Alía, se ha abierto recientemente una casa rural donde podemos alojarnos,  comer o adquirir productos locales. A partir de aquí está señalizado el antiguo camino que nos conduce hasta Alía, aunque si lo deseamos podemos continuar por la carretera.

Buitre Leonado

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RUTA POR EL CASTAÑAR DEL TIEMBLO AL POZO DE NIEVE

 

Paseando el castañar de El Tiemblo

Por una pista en parte asfaltada de algo más de siete kilómetros podemos acceder a este bosque maravilloso que, sobre todo en otoño, con el variado colorido de las hojas, es un espectáculo digno de ver. En su recorrido, hacia el kilómetro 4, encontramos un monumento dedicado a Félix Rodríguez de la Fuente, que anduvo por estos parajes estudiando el buitre negro. Debemos dejar el vehículo en el paraje de El Regajo, donde hay una zona habilitada para merendero. Podemos hacer diferentes recorridos entre las arboledas de castaño, pino y roble con manchas de serbales o acebos entre otras especies, pero en invierno puede estar a veces cortado el acceso por las monterías.

El castaño monumental de El Tiemblo conocido como El Abuelo

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ALBERCHE (9) EL TIEMBLO Y SU CASTAÑAR

Ermita de San Antonio en El Tiemblo

Los pueblos que pasaron por El Tiemblo fueron dejando muestras de sus culturas desde la prehistoria, una de cuyas huellas más significativas son los  llamados Toros de Guisando, de los que hablaremos en otro capítulo y que también por sus inscripciones demuestran la presencia romana. La época de los visigodos nos dejó como muestra de su paso una necrópolis de “lucillos” o sepulcros labrados en la piedra en el lugar de Valdepalomas, y ya desde la Edad Media hay documentos que nos hablan de El Tiemblo como aldea.

Arquitectura popular de El Tiemblo

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CAMINO DE LOS BANDOLEROS A GUADALUPE (14), ASALTOS EN GUADARRANQUE

Puente de los Guadarranques, lugar de frecuentes asaltos de bandoleros

Una vez traspuesto el puerto de San Vicente comenzamos el descenso hacia el valle de Los Guadarranques. La carretera coincide con la antigua cañada de merinas en muchos tramos de su recorrido, aunque al principio discurre a la derecha paralela a ella. Pasado el kilómetro 144 atravesamos sobre la vía abandonada de la línea Talavera -Villanueva de la Serena, sobre la que se ha trazado la denominada Vía Verde de La Jara que no llega hasta aquí por interrumpirse en la estación de Minas-Puerto la posibilidad de acceso debido a la inundación de los túneles que atraviesan la sierra de Altamira y al derrumbe de taludes. Esta zona de la vía que encontramos ahora, cercana al conocido como túnel de La Loba, es a la que nos referíamos anteriormente por su riqueza en fósiles.

Dibujo que recrea una comitiva de la Santa Hermandad junto a su cárcel de la puerta de Zamora en Talavera

Recorridos algo más de nueve kilómetros desde Puerto nos cruzamos primero sobre el arroyo de Guadarranquejo y enseguida llegamos al río Guadarranque. Sobre este último se pueden observar en un bonito paraje los restos de un puente arruinado que durante siglos fue lugar obligado de paso para los peregrinos, viajeros y ganados trashumantes para los que la mesta a finales del siglo XV ordenó que se hiciera “una puente de cal e canto firme e recya”. Su situación estratégica y lo agreste y aislado del entorno hicieron que fuera un lugar ideal para que los salteadores de caminos desvalijaran a sus víctimas.

Ejecución de un reo representada en un sello de la Santa Hermandad Real y Vieja de Talavera

 Golfines y Bandoleros: Ya hemos comentado cómo estas tierras fueron grandes despoblados, tierra de nadie entre los bandos musulmán y cristiano.

 Los golfines eran desertores de los ejércitos cristianos medievales, soldados de fortuna e incluso componentes de la pequeña nobleza que agrupados en bandas recorrían estos montes desde Guadalupe hasta La Mancha asaltando viajeros, ganaderos o colmeneros que se atrevieran a pasar por aquí o intentaran asentarse en la zona.

Para proteger a esos primeros pobladores, colmeneros fundamentalmente, se fundó la Santa Hermandad Real y Vieja de Talavera que unida a las de Toledo y Ciudad Real se constituyeron como una de las primeras policías rurales de Europa y antecedente directo de la Guardia Civil.

Cuadrillero de la Santa Hermandad de Talavera dibujado en un documento

La institución permanece en funcionamiento hasta el siglo XIX y son numerosos las causas criminales de esta Hermandad que se guardan en el Archivo Municipal de Talavera. Nos cuentan las fechorías de cuatreros, bandoleros, rateros, incendiarios, contrabandistas y toda clase de delincuentes que se refugiaban en estas soledades.

El lugar de Los Guadarranques aparece con gran frecuencia en estas causas como escenario de numerosos salteamientos. Durante el siglo XVIII hay también frecuentes referencias al paso de bandas de contrabandistas que atemorizaban a los escasos habitantes de estos despoblados. A mediados del siglo XIX desaparece la Santa Hermandad pero el bandolerismo en la zona persiste con bandoleros famosos que todavía figuran en la memoria de la población con nombres como Alonso Joroba y Fernando Pina, Samaniego, Moraleda, Pericaina, Run Run  y otros.

 

En tierra de Deleitosa

mataron a Samaniego

a Pericaina en Guarranque

y a Luengos en Cañamero  

Palacio de los Golfines de Abajo en Cáceres, Antes de ser nobles, los golfines fueron bandoleros que rindieron servicios de mercenarios a los reyes

 Más tarde hicieron correrías por la comarca partidas de carlistas y grupos de maquis como los de Quincoces o Chaquetalarga también se refugiaron en estos montes en su actividad guerrillera. Incluso hace unos pocos años fue asaltado un camionero en estas soledades en las que podemos detenernos a la sombra de los riscos y de los cerrados bosques de ribera para soñar con las aventuras que sucedieron en este lugar que nada tiene que envidiar en el aspecto novelesco a Despeñaperros o al desfiladero de Pancorbo.

EXCURSIÓN AL PARQUE DEL VALLE DE IRUELAS JUNTO AL ALBERCHE

Embalse de Burguillos con el parque de Iruelas al fondo

 Esta reserva natural de más de ocho mil hectáreas se divide entre los términos de Barraco, San Juan de la Nava, Navaluenga y El Tiemblo. Se sitúa en las estribaciones orientales de Gredos, a las orillas del embalse de Burguillos, y se reparte su territorio a ambos lados del arroyo de Iruelas. Seguir leyendo EXCURSIÓN AL PARQUE DEL VALLE DE IRUELAS JUNTO AL ALBERCHE

CAMINO DE LOS BANDOLEROS (13) CONOCEMOS PUERTO DE SAN VICENTE

Labranzas ycorrales como este encontraos en nuestro recorrido hacia Puerto

Su iglesia dependió de la ya nombrada parroquia de Santiago de Zarzuela que agrupó a gran parte de la Jara occidental, pasando más tarde su cabecera a la iglesia de La Estrella. El actual templo de Puerto probablemente se asentó sobre una primitiva ermita de San Vicente. A su vez, de la parroquia local dependió un hospital que durante siglos sirvió de refugio a pobres, enfermos y peregrinos. También Santiago Zamora, saca a la luz un documento de 1624 en el que se describe el templo como “de una nave, capilla mayor con tres altares. El mayor con retablo dorado y finas pinturas y los dos laterales en nichos pobres aunque decentes. La sacristía está al lado del evangelio con pocos ornamentos y poca plata. El coro y la pila bautismal en capilla a los pies de la iglesia con alacena para los óleos. Su edificio es de piedra y cal. La techumbre es de madera, todo nuevo, reparado con torre de espadaña y en ella dos campanas y un cymbalillo, todo está aseado y con gusto”. Seguir leyendo CAMINO DE LOS BANDOLEROS (13) CONOCEMOS PUERTO DE SAN VICENTE

CAMINO DE LOS BANDOLEROS A GUADALUPE (12) DESDE MOHEDAS A PUERTO

Sierra de Altamira con los arroyos que descienden desde ella y que eran aprovechados por las gentes de Moheda

Mohedas se encuentra muy cerca de la Sierra de Altamira por lo que podemos organizar desde el pueblo alguna que otra excursión a sus laderas. Los caminos suben por entre los arroyos que descienden de sus cumbres y que fueron cultivados desde antiguo con pequeños huertecillos y frutales que suponían un complemento económico para las economías familiares locales, ya que sus productos eran comercializados en caballerías por todos los pueblos vecinos. Entre las más pintorescas de estas pequeñas gargantas podemos destacar las del Zauceral, Las Tablas o La Huesa.

Peculiar torre de Mohedas con la portada occidental bajo ella

Si ascendemos por las laderas comienzan a aparecer los bosques de chaparros, madroños, quejigos y rebollares con manchas dispersas de castaño que hacen de estos parajes un lugar sumamente agreste y agradable. Podemos subir hasta los Riscos Altos o hasta las Moras, las dos elevaciones más destacadas de la sierra donde se refugiaban partidas de maquis y desde las que podemos disfrutar de un magnífico paisaje con la Jara hacia el este y el valle del Gualija y las Villuercas al oeste; el ascenso es duro pero realmente vale la pena. Otra elevación cercana, situada más al norte del término, es el Cerro del Castillo llamado así seguramente por los restos de amurallamientos que lo circundan. En el llano, el paraje de La Dehesa conserva como su nombre indica un buen espacio de bosque mediterráneo adehesado.

Fuente en Mohedas junto a los molinos

Entre las fiestas populares de Mohedas debemos resaltar la que se celebra el quince de Agosto en honor de la Virgen del Prado, patrona del pueblo a quien está dedicada la ermita ya reseñada. En invierno se celebra San Sebastián. Esta es sobre todo una fiesta religiosa sin las connotaciones arcaicas y a veces paganas que suelen tener los festejos celebrados bajo esta advocación en otros pueblos, aunque por supuesto no faltan la música, pólvora y la procesión con subasta de las andas del santo. El día de Todos los Santos se sigue manteniendo la costumbre de hacer el Calvote saliendo los vecinos al campo pertrechados de toda clase de frutos secos a disfrutar de un día en contacto con la naturaleza.

Olivo en Mohedas, donde decían en el siglo XVIII que el aceite es como ámbar

Abandonamos Mohedas por el camino de Puerto de San Vicente que coincide con la actual carretera desde el límite del término de Mohedas, aunque los primeros cinco kilómetros discurre paralelo a la carretera. Ya sabemos que también podemos acceder directamente por la cañada que desde “Aldeanovita” nos lleva a Puerto sin pasar por Mohedas.

Tanto el camino como la carretera son agradables pues sus nueve kilómetros de trayecto pasan muy cerca de las faldas de la sierra, entre pinares de repoblación con buenas vistas sobre La Jara profunda.

Chozo junto a los huertos en Mohedas

LLEGAMOS A PUERTO DE SAN VICENTE Y CONOCEMOS ALGO DE SU HISTORIA

Debido al estratégico lugar en que se sitúa este encantador pueblecito jareño, no es extraño que haya sido habitado desde antiguo en torno a las fuentes que brotan en el casco urbano o en sus alrededores. Es probable que también en este paraje se localizara una antigua ermita además de las ventas referidas. Pero incluso antes de los primeros núcleos habitados por la repoblación cristiana, los visigodos dejaron aquí muestras de su paso, como lo demuestra el tenante de altar labrado típico de esta época que se puede ver en la iglesia parroquial.

Puerto de San Vicente desde la cueva de la Fuente Santa

Varias monedas locales de los siglos XI y XII se han encontrado en el propio caserío según nos cuenta la historia local escrita por su párroco Santiago Zamora. En el siglo XIV ya andaba Alfonso XI cazando por estos montes entregado a su pasión venatoria y todavía en el siglo XVI, Puerto de San Vicente es, como todos los pueblos de La Jara, “del arzobispo de Toledo y sujeto a Talavera”.

Cerca del lugar había entonces dos ermitas, la de San Bartolomé de la Raña, que probablemente coincide con el actual lugar de Puerto Rey, “que está dos leguas de este lugar y por donde sus majestades han pasado y pasan a Nuestra Señora de  Guadalupe”; y por otra parte también hay constancia de la existencia de la ermita de Nuestra Señora de la Concepción, que se encontraba en el mismo collado del puerto, en el hermoso lugar desde el que, al trasponer la sierra, se contemplan los desiertos valles serranos de los Guadarranques, y el curso del río Gualija, entre las sierras del Obispo y la de Altamira. Lugares todos ellos muy agrestes, como decían en 1578 sus vecinos: “…no es tierra abundosa y que tiene leña abundosa y que es muy montosa de montes bajos de jara y berezo y madroñas y aulagares y que hay muchos osos y lobos y zorras y texones y guarduñas y gatos monteses y algunos venados y ciervos y jabalínes y conejos y liebres y otras cazas que por la prolixidad no se ponen y salvaxinas con que comen los panes y no dexan medrar los labradores comiéndose los ganados y las colmenas en que les hacen mucho daño”.

UNA EXCURSIÓN POR LOS BARRIOS DE BURGOHONDO JUNTO AL ALBERCHE

Los Barrios de Burgohondo

Arquitectura popular de los barrios de Burgohondo

 Desde el pueblo podemos tomar un camino que nos lleva cruzando la garganta de Navalacruz sobre un viejo puente, hasta llegar después de unos dos kilómetros, que se pueden hacer en coche, al paraje de la Puente Nueva, sobre el río Alberche. Es una zona acondicionada para el baño, con praderas, zona de pic-nic en sus orillas y algún merendero. Cruzando el río por este mismo lugar podemos acceder al mayor atractivo de Burgohondo desde el punto de vista senderista y etnográfico: “los barrios”, una serie de pequeños núcleos urbanos hoy despoblados casi en su totalidad. Todos estuvieron habitados hasta la década de los cincuenta, en que comenzaron a perder población. Hoy día sólo tres o cuatro vecinos viven allí. Seguir leyendo UNA EXCURSIÓN POR LOS BARRIOS DE BURGOHONDO JUNTO AL ALBERCHE

LLEGAMOS A MOHEDAS, CAMINO DE LOS BANDOLEROS A GUADALUPE (11)

MOHEDAS DE LA JARA

Piedras de molino de mano de diferentes yacimientos arqueológicos

Recorridos cinco kilómetros desde Aldeanovita en dirección sur nos encontraremos con  el pueblo de Mohedas, si es que vamos siguiendo el camino que discurre por los núcleos urbanos y no seguimos el cordel que como hemos señalado conducía de una manera más directa a los peregrinos hasta el Puerto de San Vicente.

Mohedas es otra población que tiene un término con una considerable riqueza arqueológica. El historiador local Fermín Fernández Craus ha localizado decenas de yacimientos donde aparecen piedras trabajadas datadas en el paleolítico o molinos barquiformes, puntas de flecha y hachas pulimentadas de épocas posteriores como el calcolítico o la Edad del Bronce, habiéndose hallado incluso un bonito brazalete de este metal. Son también numerosos los hallazgos de cerámicas de época romana y molinos de mano dispersos por su demarcación. Incluso se han documentado tres aras romanas, dos de las cuales se utilizan como poyos para sentarse a la entrada de la ermita de la Virgen del Prado. De época visigoda son varios enterramientos localizados en los alrededores y un hermoso capitel y algunos fustes de columna.

Detalle de la portada occidental de la iglesia de Mohedas

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