Archivo de la categoría: Nuestros pueblos

NUESTROS RÍO; El JÉBALO (1) PIEDRAESCRITA

NUESTROS RÍOS

El JÉBALO (1) PIEDRAESCRITA

El tejado de la iglesia de Piedraescrita vierte sus aguas a dos cuencas, la del Tajo la del Guadiana

Vamos a ir recorriendo nuestros ríos y aprovecharemos para conocer los atractivos de sus valles y de los pueblos por los que van atravesando. El río Jébalo podemos considerar que nace en Piedraescrita, aunque con las aportaciones en su nacimiento de la garganta de las Puentecillas

Iniciamos el recorrido del río Jébalo, y lo escribio con «J» porque como defiende Jiménez de Gregorio aparece escrito como Xébalo en los documentos antiguos. Río de jabalíes es una de las propuestas que nos quieren solucionar el significado de su nombre. Seguir leyendo NUESTROS RÍO; El JÉBALO (1) PIEDRAESCRITA

ANCHURAS Y SUS ALDEAS

ANCHURAS Y SUS ALDEAS

Puente sobre el río Estenilla en Anchuras

Anchuras de los Montes es localidad situada en la provincia de Ciudad Real pero que geográfica e históricamente pertenece la comarca de La Jara. Este extenso territorio es el alfoz de repoblación medieval de Talavera de la Reina, ciudad que aún hoy mantiene su influencia económica y de servicios sobre la localidad de Anchuras. Esta situación especial es la que ha hecho que se denomine el término de este municipio el «Enclave» o «Rincón» de Anchuras. (El Enclave de Las Anchuras. F.Jiménez de Gregorio, Instituto de Estudios Manchegos, Ciudad Real 1953)

Su territorio se compone de la propia población de Anchuras y sus cuatro aldeas: Encinacaída, La Enjambre, Gamonoso y Huertas del Sauceral, localidad ésta última que se encuentra más próxima a los grabados objeto de este artículo. Todos estos pueblos se sitúan en las estribaciones hacia el sur de las sierras de Altamira, La Hiruela y Sevilleja. Seguir leyendo ANCHURAS Y SUS ALDEAS

DE MOHEDAS A PUERTO POR LA CAÑADA

CAÑADA LEONESA ORIENTAL XIV

Mohedas bajo la tormenta y detrás la sierra de Altamira

DE MOHEDAS A PUERTO

Recorrido aproximado 11 kilómetros, 3 horas

Antes de iniciar nuestro tramo de hoy, que acabará en la población de Puerto de San Vicente, en el límite con Extremadura, vamos a visitar el pueblo de Mohedas, que es otra población en cuyo término existe una considerable riqueza arqueológica. El historiador local Fermín Fernández Craus ha localizado decenas de yacimientos donde aparecen piedras trabajadas datadas en el paleolítico o molinos barquiformes, puntas de flecha y hachas pulimentadas de épocas posteriores como el Calcolítico o la Edad del Bronce, incluso se ha encontrado un bonito brazalete de este metal. Son también numerosos los hallazgos de cerámicas de época romana y molinos de mano dispersos por su demarcación. También se han documentado tres aras romanas, dos de las cuales se utilizan como poyos para sentarse a la entrada de la ermita de la Virgen del Prado. De época visigoda son varios enterramientos localizados en los alrededores, un hermoso capitel y algunos fustes de columna. Seguir leyendo DE MOHEDAS A PUERTO POR LA CAÑADA

DE LA ESTRELLA A ALDEANOVITA POR LA CAÑADA

CAÑADA LEONESA ORIENTAL XIII

DE LA ESTRELLA A ALDEANOVITA POR LA CAÑADA

Arquitectura popular al paso de la cañada por término de Aldeanovita

Recorrido aproximado 7 kilómetros, más tres de la desviación a Aldeanovita, 3 horas

El recorrido de hoy tiene como lugar dominante en el trayecto al pueblo de Aldeanueva de San Bartolomé, al que podremos acercarnos desde la cañada con una pequeña desviación de tres kilómetros entre la ida y la vuelta,.

Muy cerca de la división de términos en la que hoy comenzamos nuestro periplo se encuentra uno de los monumentos megalíticos con los que cuenta La Jara. Es el llamado dolmen de La Estrella. Se encuentra en la finca conocida como La Aldehuela. Los ortostatos se erigieron hace más de cuatro mil años por los hombres del Calcolítico o Edad del Cobre.

Mina de cobre de La Borracha

Hay que señalar que a la distancia de algo más de un kilómetro en dirección oeste se pueden observar todavía las curiosas trincheras de unas antiguas explotaciones de cobre conocidas como las minas de “La Borracha”. No es extraño que estos afloramientos de metal, así como los del cercano pueblo de Campillo de la Jara, hubieran sido ya explotados por las gentes que construyeron el dolmen y que, probablemente, fueron también de los primeros pueblos que pusieron en práctica la agricultura y la ganadería en estas tierras.

Aunque actualmente se encuentra algo modificada su estructura por las labores agrícolas, podemos distinguir que el monumento estaba formado por una serie de doce ortostatos de piedra con una altura de 1,80 metros, de los cuales una parte se clavaba en el suelo. Son unos grandes lanchones de granito que se disponen en círculo formando una cámara. A ella se accede por un corredor limitado por dos filas de seis ortostatos de menor altura entre los que se puede distinguir uno de pizarra que tiene grabada una cazoleta. Otro ortostato caído entre la cámara y el corredor presenta también grabadas cazoletas y unas figuras antropomorfas muy esquemáticas que simulan figuras humanas. Las cazoletas son huecos semiesféricos de los que se desconoce el significado aunque se ha especulado con su carácter simbólico o de utilidad en determinados rituales. Todo el conjunto estaba rodeado y cubierto por un túmulo formado por acumulación de tierra y  pequeñas piedras

Dolmen de La Estrella

Parece que estos dólmenes se construían con una finalidad funeraria pero también tenían un significado relacionado con la distribución del territorio entre las tribus. En su interior se ha encontrado industria en piedra tallada, desde pequeños dientes de sílex que se embutían en un mango formando una hoz, hasta puntas de flecha y magníficos cuchillos del mismo material, acompañados con fragmentos de la cerámica hecha a mano utilizada en la época, sin torno.

Otra forma de acceder al dolmen que ahora nos ocupa es tomar la carretera desde Aldeanueva en dirección a La Estrella y antes del punto kilométrico 66,2 tomar un camino a la izquierda que nos conduce hasta el camino de Puente del Arzobispo, a menos de un kilómetro. Lo tomaremos en dirección norte y lo seguiremos dos kilómetros y medio hasta llegar al dolmen que se encuentra situado a unos doscientos metros a la izquierda.

Chozo en falsa cúpula cercano a la Cañada Real

Y ya que estamos con temas arqueológicos, debemos reseñar que el caserío se sitúa a los pies de una pequeña elevación que se denomina el Castrejón. Como su nombre indica, este lugar fue un antiguo castro amurallado cuya fortificación es conocida en el pueblo como “La Cerca de los Moros”, de cuyas defensas todavía podemos observar restos arruinados que habrían sido construidos en la Edad del Cobre, como el dolmen antes referido. También se observan restos de los muros de las viviendas del poblado que estuvo habitado nuevamente en la Edad Media. Vale la pena encaramarnos a esta pequeña altura y disfrutar de la vista jareña que desde allí se contempla.

Al igual que sucede con Las Herencias, cuenta este pueblo con dos estelas de la Edad del Bronce en pizarra. En una de ellas se observan una serie de motivos grabados entre los que destaca una figura humana de guerrero tocado con un casco del que salen dos enormes cuernos. El guerrero está acompañado de su espada, la lanza, el escudo, el carro y un animal muy esquemático que podría querer representar el animal de tiro. También aparecen las habituales cazoletas que vamos viendo talladas en los monumentos prehistóricos de la comarca.

Arquitectura popular Aldeanueva de San Bartolomé

Al este del caserío se sitúa una fuente en la que uno de los pilones para abrevar el ganado no es otra cosa que un sepulcro antropomorfo de granito en el que se marca claramente la zona destinada a la cabeza del difunto. La presencia romana también está documentada por el hallazgo de tres aras romanas, una de las cuales sirvió para que un tal Valerio Vracio cumpliera un voto a Júpiter, como se deduce de la inscripción.

Como todos los lugares de La Jara, estuvo habitada por los árabes y más tarde fue repoblada por los cristianos desde Talavera a partir de su conquista por Alfonso VI en 1083. Toda la zona occidental de La Jara estaba comprendida en la dehesa  del Pedroso, dividida más tarde en diecisiete heredades y cuyo territorio fue otorgado por Fernando III el Santo en 1220 al concejo talaverano para su repoblación. En la zona que visitamos ahora, el núcleo urbano más antiguo es Mohedas de la Jara y, según Jiménez de Gregorio, unos pastores que procedían de esta cercana localidad fueron los que en 1425 refundaron una nueva aldea o “aldea nuevita”, la conocida por el nombre de Aldeanueva de Mohedas, como todavía aparece en las Relaciones de Felipe II, estableciéndose posiblemente su primer caserío alrededor de un núcleo inicial en torno al actual barrio de “Toledillo”.

«Trenza» o artesanía de paja de centeno de Aldeanovita

En el siglo XVI, cuando se construye el templo parroquial y se pone bajo la advocación de San Bartolomé, el pueblo toma el apellido del santo y en 1833, al abolirse todos los señoríos, Aldeanueva adquiere la independencia respecto a Talavera como todos los lugares de La Jara. Es Aldeanovita un lugar de gente emprendedora que tradicionalmente se dedicó al campo y al trato de ganados. Cuenta con uno de los mayores índices de universitarios por número de habitantes de España y como curiosidad diré que aquí fue agraciado el “primer millonario” de las quinielas, lo que mereció un reportaje del No-Do sobre nuestra localidad.

IGLESIA: La iglesia merece una visita pues se trata de una construcción en sillería granítica del siglo XVI muy similar en su curiosa estructura al templo de Mohedas, con el que coincide en la peculiar entrada situada bajo la torre en su cara oeste.

Otra curiosidad del templo es la decoración que el pintor ruso Wladimir Straschko ha realizado en la capilla mayor de la iglesia que, aunque chocante por su estética en este pueblo jareño, no deja por ello de tener calidad artística.

Fuente de los antiguos baños de la Ferrumbrosa

CONJUNTO URBANO: Un paseo por el caserío no dejará de sorprendernos con algunos rincones de pintoresca arquitectura popular en pizarra, aunque son cada vez más escasos los edificios que conservan el aparejo tradicional.

Antiguamente dieron su servicio terapéutico a la comarca los baños de la Ferrumbrosa donde venían los lugareños a intentar aliviar sus dolores reumáticos, hoy solamente queda la fuente medicinal de la que se abastecían ya que el edificio destinado a las bañeras y  hospedaje ha desaparecido.

Arquitectura popular Aldeanueva de San Bartolomé

GASTRONOMÍA: No hay restaurantes en la población aunque podemos comer algo en sus bares y no debemos marcharnos sin adquirir uno de los magníficos quesos de oveja que se comercializan en las dos queserías locales. Entre los platos de la gastronomía local debemos destacar el pisto y su cordero excepcional. Para postre los dulces llamados candelillas o el rosco de la Virgen.

FIESTAS: Entre las fiestas populares debemos destacar las patronales de verano en honor a San Bartolomé, celebradas el 24 de Agosto. Todavía se festeja la “Candelaria” en invierno aunque ya queda solamente el rito religioso con la procesión y los dulces típicos, sin los aspectos carnavalescos que se mezclaba con esta celebración hace años.

DESDE PUENTE A NAVALMORALEJO POR LA CAÑADA

CAÑADA LEONESA ORIENTAL 11

Chozo en falsa cúpula en navalmoralejo

PUENTE- NAVALMORALEJO

Recorrido aproximado 9 kilómetros, con desviación al puente del Andilucha y atalaya del Castillejo, 13 km, 3 horas y media.

Salimos de Puente y la cañada va paralela a la carretera de Villar del Pedroso, de la que saldremos siguiendo la vía pecuaria en la curva indicada en el plano. Recorremos un tramo de encinar y chaparreras para, después de unos cuatro kilómetros, llegar a  Navalmoralejo, pequeña aldea jareña entre hondones y piedras caballeras, al que cariñosamente llaman los pueblos vecinos “El Cuco”. En él no debemos dejar de visitar el pequeño museo de interpretación de la Ciudad de Vascos, que nos dará una idea general sobre el yacimiento, pues se encuentra en su jurisdicción, ya que fue absorbido por su ayuntamiento el término del desaparecido pueblo de Fuentelapio, del que solamente queda la finca que lleva su nombre y por la que pasamos camino de la ciudad hispanomusulmana.

Torre de la iglesia de Navalmoralejo

Navalmoralejo cuenta, además de con tan interesante yacimiento que describimos en la ruta correspondiente, con una bonita arquitectura popular en mampostería de pizarra con muchos de sus muros blanqueados y su templo modesto pero encantador. Podemos observar en él, formando parte del muro de la espadaña, un ara romana, en la que se perciben los gastados rostros esculpidos de dos personajes. El templo es de planta rectangular y cubierto por un sencillo artesonado de estilo mudéjar.

Silla de la iglesia de Navalmoralejo que es un ara romana de una pareja de romanos con el rostro erosionado

Además, es interesante visitar con un breve paseo desde el pueblo un paraje muy pintoresco con el viejo puente sobre el Andilucha, y cerca de allí, río abajo, acercarnos a una elevación en la que, además de disfrutar de las vistas, veremos los restos de una atalaya musulmana en el paraje del Castillejo.

Puente sobre el Andilucha en Navamoralejo

Si pasamos por aquí el día de San Antón tendremos oportunidad de observar un curioso ritual en el que los habitantes de Navalmoralejo se deslizan por la llamada Piedra Fariza para que el año entrante sea venturoso.

Cruz a las afueras de Navalmoralejo

Salimos de Navalmoralejo para continuar por un terreno más deforestado hasta llegar al ámbito del pueblo de La Estrella.

Torre de observación musulmana en Navalmoralejo

 

NOS DESPEDIMOS DE PUENTE CON SU ARTESANÍA Y FESTEJOS

POR LA CAÑADA LEONESA ORIENTAL X
PUENTE: ARTESANÍA Y FESTEJOS

 

Alfarero de Puente del Arzobispo en el torno
La construcción del puente  con el trasiego de gentes, ganados y mercancías que supuso, unido a las exenciones de impuestos de una villa franca como ésta de Puente del Arzobispo, atrajo desde su fundación a una abundante población de artesanos y comerciantes entre los que se encontraban numerosos judíos.
CERÁMICA: La artesanía es por tanto una actividad que nace con el propio pueblo, conocido hasta hoy día por su cerámica principalmente. La historia de la cerámica de Talavera y Puente discurre por caminos paralelos y, como se deduce de las excavaciones realizadas en su testar —lugar donde se han ido arrojando durante siglos los cascotes y piezas defectuosas cocidas en los hornos—  todas las variaciones que en el transcurso del tiempo sufrieron las decoraciones y técnicas de su cerámica han sido bastante similares. Aún así, hay ciertas características que tradicionalmente se han asociado con el arte del barro de Puente. Una de ellas es el tono verde esmeralda de muchas de sus producciones, la segunda es el fondo más cremoso de su vidriado que lo diferencia del más blanco de la cerámica talaverana debido a la mayor cantidad de estaño en su composición. En tercer lugar, algunos de los motivos más repetidos por sus pintores, como “elpino”, que en realidad tiene forma de ciprés y aparece sólo o en número de tres decorando muchos de sus platos.
Piezas de cerámica en un escaparate de Puente del Arzobispo
Otro motivo típico en la cerámica de Puente es la “cola de gallo” acompañada de diversos motivos florales y la encantadora “pajarita”, un ave estilizada también abundante entre los motivos de esta alfarería. La cerámica de Puente del Arzobispo siempre ha tenido fama, sobre todo en sus producciones antiguas, por los motivos populares en los que se ve la mano del humilde artesano que decora su obra con sencillez artística llena encanto y de sabor popular. De todas formas, otras series famosas similares a las de Talavera, como la de las “mariposas”, la “tricolor”, las alcoreñas, los cántaros del siglo XIX con motivos de héroes de la Guerra de la Independencia a caballo o con la efigie del rey Fernando VII y otros, no han tenido nada que envidiar a los de la hermana ciudad alfarera, aunque sus precios también fueran más populares.
Herramientas de espartero de un artesano local de Puente
Actualmente producen cerámica alrededor de sesenta talleres que en muchos casos comercializan su propia producción. No debe el trashumante marcharse sin llevar una de esas piezas de cerámica de Puente. En cuanto a la cacharrería, siempre fue bueno el barro de Puente para “agua”, no para “fuego” siendo sus botijos y cántaros  muy apreciados, aunque hoy día los podemos ver sobre todo en su versión vidriada y decorada de cerámica.
Representación del rito de mojar la vara en el río Tajo por los gitanos de Puente
LAS FIESTAS: Como ya hemos dicho, el Arzobispo Tenorio era muy devoto de Santa Catalina y por ello puso bajo su advocación muchas de sus fundaciones. Esta es la patrona del pueblo cuya fiesta se celebra el 25 de noviembre con la “Quema del Chozo” por la noche entre otros actos.

Como no podía ser menos, en Puente se tiene también devoción a las santas alfareras Justa y Rufina, patronas de los ceramistas, cuya festividad es el 19 de julio. Pero el acontecimiento festivo que fue desde siempre más conocido y concurrido en Puente del Arzobispo es la Feria de San Juan. Ese día se celebraba antiguamente un mercado de ganados al que acudían los serranos y veratos a comerciar con sus cerezas y gentes de diversos lugares que traían sus ajos para vender. Venían a esta feria agricultores, ganaderos y tratantes, entre ellos los de raza gitana que bajaban al Tajo a mojar sus varas para tener más suerte en sus negocios, un ritual de los muchos que tienen que ver con el agua en el día de San Juan y que se pueden encontrar repartidos por toda nuestra geografía. Por último, la romería a la ermita de la Virgen de Bienvenida se celebra los lunes de Pascua y es muy concurrida por los puenteños, aunque antiguamente venían gentes de toda la comarca.

Salimos de Puente y cruzamos el río para tomar la cañada que va paralela a la carretera de Villar del Pedroso, y que en este tramo coincide además con el antiguo camino real a Guadalupe que tantos peregrinos llevó al monasterio de las Villuercas. Incluso quedan las ruinas de algunas ventas situadas en la orilla de la cañada, pero antes de seguir nuestro camino haremos una excursión hasta la fortaleza de Castros que conoceremos la semana próxima.

Escena en azulejería popular de la ermita de Bienvenida en Puente del Arzobispo

NUESTROS PUEBLOS, LA ESTRELLA

LA ESTRELLA

PATRIMONIO HISTÓRICO- ARTÍSTICO

HISTORIA

Son varias las especies de orquídeas que se pueden encontrar el la sierra de La Estrella

Al oeste de la sierra que le da nombre se encuentra el pueblo de La Estrella. En su término se han hallado numerosos restos arqueológicos que demuestran la presencia de pueblos antiguos. Es el caso de las gentes del Calcolítico o Edad del Cobre que hace más de cuatro mil años construyeron el dolmen de La Aldehuela. Hay quien quiere hacer derivar Estrella de “stella”, es decir que éste sería un lugar cuya denominación estaría ocasionada por haberse encontrado enterramientos con estelas que llevan grabadas inscripciones sepulcrales romanas en las que aparecen nombres latinos como Sereno, Apiano o Ifito. Jiménez de Gregorio sugiere que el nombre  de “El Estrella” quiere decir en realidad “El castillo”, y pudiera que dicha fortaleza fuera el castro céltico encaramado en la cumbre de Sierra Ancha del que luego hablaremos.

Dolmen de La Aldehuela en La Estrella

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NUESTROS PUEBLOS, CALERA Y CHOZAS

CALERA Y CHOZAS

Arquitectura popular de Calera y Chozas

Este localidad que cuenta con una población de unos dos mil quinientos habitantes  debe su nombre a la unión de dos núcleos, Calera situado en el lugar que el pueblo ocupa actualmente y otro, ya despoblado, que se situaba hacia el norte y se conocía como Chozas de Talavera. Ambos pertenecieron históricamente a las Antiguas Tierras de Talavera.

Por su situación, tan cercana a las buenas tierras de la vega del Tajo, existen testimonios de culturas que habitaron su suelo desde la prehistoria.

Cobisa es otro de los despoblados medievales que dieron origen al pueblo actual y que probablemente coincida con la antigua Cusivis de los romanos. En su entorno se han encontrado mosaicos y otros restos que nos hablan de su presencia. Este pueblecito hoy desaparecido fue el lugar de nacimiento de Fray Mateo de Cobisa, fraile dominico que se marchó a  evangelizar nada menos que  la isla Formosa, la actual Taiwan, a él se dedica un monumento en la plaza de Calera Seguir leyendo NUESTROS PUEBLOS, CALERA Y CHOZAS

CAMPILLO DE LA JARA

CAMPILLO DE LA JARA
Arquitectura popular de Campillo de la Jara en pizarra

PATRIMONIO HISTÓRICO ARTÍSTICO

HISTORIA

El nombre del cerro del Castillejo sugiere la existencia de alguna fortificación o atalaya de las muchas que moros, cristianos o gentes prehistóricas dejaron por toda La Jara. Salvo algunas hachas pulimetadas, son escasos los hallazgos arqueológicos del término de Campillo. El pueblo se funda como tal a principios del siglo XV como una más de las jareñas aldeas de la Tierra de Talavera. Se llamó durante los primeros años de su historia La Nava del Campillo y junto a otros pueblos de la zona suroeste de la comarca, fue usurpado a Talavera en tiempos de don Álvaro de Luna por el Maestre de la Orden de Alcántara, su amigo, aunque por sentencia posterior fue reintegrado al dominio de la villa de Talavera y al señorío arzobispal.

El río Cubilar desde el cerro de Castillejo. Al fondo la sierra de Altamira

Al igual que todas las de la zona, la iglesia de Campillo estaba adscrita a la parroquia de La Estrella, como heredera que era de la antigua cabecera de Santiago de Zarzuela. Este templo de Campillo se fundó bajo la advocación de San Pedro ad Víncula.

Es desde siempre pueblo ganadero y agrícola que durante este siglo vio como aumentaba la proporción de su terreno dedicada al olivar, del que se extrae por cierto un magnífico aceite. También hay constancia de la existencia de minas de cobre, documentadas al menos desde el siglo XVII, aunque todavía en los años cincuenta se explotaban las vetas de casiterita del entorno.

LUGARES DE INTERÉS

Molino del Estanco en la desembocadura de Riofrío en el río Huso

Por su término atraviesa la Vía Verde de La Jara a la que podemos incorporarnos si lo deseamos para llegar a través de ella hasta Puerto de San Vicente recorriendo así zonas de impresionante soledad. Antes de llegar a El Campillo viniendo desde La Nava de Ricomalillo, parte una pista que nos conduce hasta la estación. Muy cerca de la estación, dirigiéndonos por la vía en dirección norte, llegamos frente a la desembocadura de Riofrío en el Uso y, justo en el lugar donde se juntan sus aguas se instaló el molino del Estanco en un paraje sumamente pintoresco. Si la corriente del río Uso lo permite, podemos cruzar y subir por las riberas de Riofrío en una bonita excursión porque, como ya hemos dicho, a lo largo de su cauce hay nada menos que veintitrés artificios molineros de una interesante arquitectura popular.

Embalse del arroyo de San Vicente, otro de los parajes de interés cercano a de Campillo de la Jara

Si, por el contrario, seguimos la vía verde trescientos metros en dirección sur, accederemos al embalse del arroyo de San Vicente donde se puede practicar la pesca, como en el mismo río Uso del que es afluente y en el arroyo Cubilar, que a su vez, cuenta también con algunos viejos molinos de “cubo” en sus riberas. Cruza este mismo arroyo un bonito puente que mandó construir a sus expensas en 1798 el obispo de Coria  don Juan Álvarez de Castro, nacido en Mohedas y asesinado por su resistencia contra los franceses. Se trata de un puente de tres ojos construido en mampostería con arcos de ladrillo y  barandillas, sobre una de las cuales, se ve una piedra de granito que recuerda en una rústica inscripción la fecha de su construcción.

Puente en campillo de la jara sobre el arroyo Cubilar

CONJUNTO URBANO

Campillo es un pueblo típico de la Jara Baja. Conserva una arquitectura popular con numerosos rincones tradicionales, principalmente en los modestos arrabales de La Pasión y del Calvario, también conocidos como barrio de la Zorra. Están situados al este del casco, sobre una zona elevada, y constituyen un bonito conjunto bastante bien conservado y homogéneo, donde son numerosas las construcciones de vivienda con anejos de utilidad agropecuaria como las huertas o los corrales.

Arquitectura popular en Campillo de la Jara

El trazado de las calles es irregular y abigarrado, con los muros de mampostería de pizarra a veces enjalbegada, pequeñas ventanas y remate redondeado en sus esquinazos. Es característico del casco urbano la alternancia de las edificaciones con espacios todavía dedicados a prados, huertas u olivares sin que, como sucede en otros pueblos de La Jara, el caserío esté tan concentrado.

Artesonado mudéjar de la iglesia parroquial de Campillo de la Jara

IGLESIA

La iglesia es del siglo XVI pero la vía del tren modificó su aspecto exterior, ya que la  empresa constructora ayudó a remozarla revocándola y adornándola con piedras salpicadas en sus muros, lo que provocan un poco afortunado efecto estético. Cuenta el templo así mismo con un artesonado de tradición mudéjar en la cabecera que, aunque es de diseño sencillo, tiene su interés. Las portadas norte y sur son claramente de la época de construcción del templo y el espacio interior se distribuye en tres naves separadas por arquerías de medio punto sobre columnas de orden dórico de estilo renacentista

Ermita de Santa Ana en Campillo de la Jara

 

ERMITA

Al noroeste del pueblo se podemos visitar una ermita porticada dedicada a Santa Ana. Levantada en mampostería de pizarra, tiene planta cuadrada y un pequeño pórtico. Cerca de ella, delante del cuartel de la Guardia Civil, se localiza una fuente de pizarra típicamente jareña con su pozo cubierto.

 ARTESANÍA

En cuanto a la artesanía, podemos adquirir cerámica de estilo talaverano-puenteño  elaborada por un alfarero de El Campillo. También había un vecino que fabricaba tajos de corcho. Vendía estos rústicos asientos además de otros objetos de interés etnográfico.

Haciendo sonajeros de mimbre

 GASTRONOMÍA

El aceite de oliva que se obtiene en el pueblo es de gran calidad como el del resto de La Jara. Con él se elaboran también las ricas rosquillas de aceite, uno de los tradicionales dulces locales, además de los buñuelos. Con el primer aceite de las almazaras se elabora el sopetón con rebanada de pan tostado, zumo de naranja y la miel, que también en Campillo es de especial calidad. El ajocano y la caza son platos típicos como en otros lugares de la comarca y en la matanza destacan tal vez los salchichones.

En Campillo puede dormirse en una casa de huéspedes y nos servirán algo de comer en sus bares.

FIESTAS

Una de las fiestas locales es invernal y se celebra el 3 de febrero, San Blas. Por la noche los mozos comen y beben al calor del “leño”. La fiesta de verano tiene lugar la primera semana de agosto, aunque también en julio se celebra una procesión a la ermita de Santa Ana.

NUÑO GÓMEZ

NUÑO GÓMEZ

Arquitectura popular de Nuño Gómez

Otro pueblecito con nombre de repoblador abulense es Nuñogómez, al igual que Garciotún era aldea de Castillo de Bayuela, a su vez capital serrana del señorío de Montesclaros. Como toda la comarca dependió del Concejo de la Ciudad de Ávila cuyos guerreros corrían estas tierras en razzias contra los musulmanes y a veces también contra los propios cristianos de los vecinos señoríos de Talavera y Escalona, la quema de cosechas y el robo de ganados frecuentemente acompañaban a las incursiones de los belicosos caballeros de Ávila dispuestos siempre a usurpar los territorios recién reconquistados al Islam. Todavía en las relaciones de Felipe II de la villa madre de Bayuela, los viejos de la zona comentan que «…los vecinos de el castillo eran personas principales y gente de guerra y desde el castillo corrían la tierra de la comarca y se defendían y han oído decir que sus habitantes tuvieron en tiempos pasados muchas diferencias y cuestiones con los de la villa de Escalona, y se llevaban los ganados de las unas partes a otras …» Nuñogómez, como tierra fronteriza entre los señoríos, debió sufrir numerosas de estas incursiones. En 1655 recibe el lugar su privilegio de villazgo. Seguir leyendo NUÑO GÓMEZ