Archivos de la categoría Obras online

LOS MOLINOS DEL TAJO HASTA LA INDUSTRIALIZACIÓN

LOS MOLINOS DEL TAJO HASTA LA INDUSTRIALIZACIÓN

Nuevo capítulo de mi obra agotada “Los Molinos de Agua en la Provincia de Toledo” en el que se trata sobre su historia del siglo XV hasta el XIX

Malpica y los molinos de Corralejo en el plan de navegación de Carduchi
Malpica y los molinos de Corralejo en el plan de navegación de Carduchi

A través de las Relaciones de Felipe II conocemos algunos datos sobre la propiedad molinera en el siglo XVI. El rey es dueño todavía de tres grandes paradas sobre el Tajo ( Aceca, Alhóndiga y Aranjuez ) y los señores laicos son dueños de los molinos de su jurisdicción como es el caso del duque de Maqueda, el conde de La Puebla de Montalbán, el señor de Malpica o el señor de Higares (fig. 32). Algunas casas nobiliarias poseen varias paradas molineras, como por ejemplo el conde de Oropesa al que pertenecen los molinos de Silos, Cebolla y las Aceñas del Conde en el Torrico. El conde de Cifuentes tiene también tres paradas, en Velilla, Bergonza y Cifuentes. Sigue leyendo LOS MOLINOS DEL TAJO HASTA LA INDUSTRIALIZACIÓN

LOS MOLINOS DE AGUA EN LA EDAD MEDIA

LOS MOLINOS DE AGUA EN LA EDAD MEDIA

Una nueva entrada  de mi libro agotado “Los Molinos de Agua de la Provincia de Toledo”. Describiremos su historia desde la reconquista cristiana hasta el siglo XV

Molinos de Puente del Arzobispo , fundados por el mismo arzobispo Tenorio en el siglo XIV para financiar los hospitales de la villa
Molinos de Puente del Arzobispo , fundados por el mismo arzobispo Tenorio en el siglo XIV para financiar los hospitales de la villa

Podemos pensar que estas primeras instalaciones molineras en territorio recién conquistado serían de propiedad real y que más tarde los monarcas las ceden total o parcialmente a órdenes y jerarquías religiosas o a los señoríos laicos que les habían sido fieles como frecuente reconocimiento a sus servicios de armas. Ejemplo del primer caso es la donación de Alfonso VII de los molinos de Alportel en Toledo al Obispo de Osma, estos mismos molinos en 1143 son propiedad de la catedral[1]. Otro ejemplo también ilustrativo, podemos encontrarlo en el libro de M Jesús Suárez Álvarez ” La Villa de Talavera en La Edad Media”, cuando recoge la donación de unos molinos por Alfonso VIII en esta ciudad, hacia el año 1207, al monasterio de Santa María de las Huelgas en Burgos[2]. Este mismo monasterio es dueño de los molinos de Ciscarros próximos a la dehesa de su propiedad en El Bercial, donde su cabaña de cuarenta mil ovejas aprovechaba los  pastos invernales.

Los frailes de Calatrava y las monjas de San Clemente de Toledo poseían tres aceñas “so el Alcaçar de Talavera, cerca del muro”. Este poderoso convento también era dueño de unas aceñas en Azután, villa de su dominio.

Con los señoríos laicos vemos aparecer molinos que sirven a sus dueños no sólo como fuente de ingresos sino que además, mediante un control monopolístico de la molienda en sus territorios, conseguían una inmejorable fuente de información y control sobre la producción cerealística de sus vasallos y la carga tributaria a aplicar a los labradores de sus tierras. Vemos las primeras referencias a este tipo de dominio en los siglos XIII y XIV con los molinos de los señores de Malpica (fig. 30)[3], Oropesa o Mejorada.

A partir del siglo XIII comienzan en Europa a construirse nuevos  molinos y a dispersarse por todos los ríos y arroyos. Las noticias que nos llegan de ellos son relativas sobre todo a documentos de donaciones reales y a las acotaciones de señoríos, donde en muchos casos aparecen como verdaderos mojones de deslinde. Estos nuevos ejemplares comienzan a situarse no sólo en corrientes principales sino también en arroyos secundarios, como es el caso de los molinos de Riolobos que aparecen en la delimitación del señorío de Mejorada que hace Sancho IV al segregarlo de Talavera en 1288.[4]

Los molinos de Riofrío en Sevilleja ya aparecen en documentación del siglo XV
Los molinos de Riofrío en Sevilleja ya aparecen en documentación del siglo XV

Los medievalistas han hallado referencias a estos pequeños molinos de ribera que ya tienen una menor dependencia señorial y que por ello se conocen como “molinos bastardos”.[5] Los señores, en parte obligados por las necesidades que los nuevos núcleos de repoblación tienen de una molienda más cercana a sus lugares, van concediendo permiso para la construcción y beneficio de molinos a algunos de sus vasallos y comienza así el retroceso del monopolio de la molinería. Estas prerrogativas eran de todas formas un signo de señorío, y por ejemplo la villa de Talavera entabla un pleito con el vecino señor feudal de Belvis de Monroy porque éste ha concedido permiso a uno de sus vasallos para la construcción de un molino en el río Ibor[6], entonces comprendido en las Tierras de Talavera

Durante el siglo XIV, las pocas referencias a la propiedad de los molinos siguen señalando como dueños a la Iglesia o a la nobleza, disminuyendo por ventas, permutas o cesiones los privilegios reales sobre la molienda. De esta forma doña Inés de Ayala y su esposo don Diego López de Toledo, alcalde mayor de esta ciudad, son propietarios de los molinos de Malpica y de los de Adabaquín en Toledo. En 1383 D. Diego cede su parte al cabildo catedralicio que se convierte así en su único propietario[7].

Un caso de cesión real es el de doña María de Portugal, que al renunciar a sus privilegios sobre la dehesa talaverana de Cabañuelas, incluye “las ruedas, pesquerías y canales” (fig. 31)[8].

Planta de los molinos de cabañuelas. Autor Rafael Gómez
Planta de los molinos de cabañuelas. Autor Rafael Gómez

Hacia mediados del siglo XV, señores e instituciones religiosas mantienen mayoritariamente la propiedad de los molinos, la Catedral de Toledo es dueña de los de Saelices y doña Guiomar de Meneses deja al Hospital de la Misericordia los molinos de la Solanilla en Toledo[9]. Los concejos van accediendo también a la explotación molinera y por ejemplo el concejo talaverano cuenta entre sus propios con una aceña[10].

Pero continúa, aunque lentamente, diversificándose la propiedad de estos artificios, primero por ser objeto de ventas, donaciones y arrendamientos, y en segundo lugar porque, dada la expansión de la agricultura que acompaña a  la repoblación y nuevos rozamientos de los territorios de Toledo y Talavera, con la correspondiente formación de las alquerías y primeros núcleos estables en los Montes de Toledo y La Jara , se va creando la necesidad, condicionada por las largas distancias y el mal estado de las comunicaciones, de construir molinos pequeños en corrientes secundarias, menos rentables pero más accesibles para los nuevos pobladores.

Comienza a haber referencias al trabajo de los molineros en las relaciones de oficios de villas y lugares. La legislación de la época incide sobre los fraudes que los molineros puedan cometer en el desempeño de su labor. Don Pedro González de Mendoza, arzobispo de Toledo, aprueba ordenanzas al respecto para sus vasallos de Talavera en el año 1489[11].

Siguen aumentando las referencias a molinos en manos privadas y así en 1454, dos regidores talaveranos solicitan el primer ojo del puente para la construcción de unas aceñas. También van aumentando los artificios que caen en manos de entidades eclesiásticas menores como capellanías, cabildo colegial y hospitales. Estas instituciones comienzan a su vez a negociar con los molinos o con una parte de los mismos – tenemos noticias sobre la venta de hasta un dozabo o doceaba parte de un molino – pasando a manos de la nobleza menor o de algún hacendado. En otras ocasiones, el dominio eclesiástico, más flexible en sus privilegios señoriales, concede cierta independencia administrativa a sus tierras y los molinos pasan a ser de propiedad concejil como en el caso ya referido de Talavera[12]. En el siglo XVI, once molinos de la Puebla de Almoradiel, por ejemplo, pagan un cuarto de sus beneficios al comendador de la villa y otros tres a la encomienda de Mirabel[13].

Los molinillos bastardos se extienden por el territorio. Molino en el río estenilla, en la localidad jareña de Anchuras
Los molinillos bastardos se extienden por el territorio. Molino en el río estenilla, en la localidad jareña de Anchuras

Los pequeños molinos periféricos de menor entidad, los antiguos molinos bastardos, tienen en ocasiones propietarios situados en los estratos superiores de la sociedad del siglo XVI. En Alcaudete de la Jara, un molino del Gévalo es de las monjas de San Benito de Talavera y otro pertenece al convento de La Madre de Dios; dos molinos más son propiedad de una familia de la nobleza talaverana, los Meneses, y el quinto es de los Duque de Estrada. En el arroyo de Villamocén, el regidor de Toledo Ruy Gómez es propietario también de dos molinillos.[14]

[1] PORRES MARTIN -CLETO, J. Opus cit. Las Calles...p. 200.

[2] SUAREZ ALVAREZ, M1. J. : Opus Cit. p. 335.

[3] A PALOMEQUE  TORRES, APueblas y Gobierno del Señorío de Valdepusa durante los siglos XV, XVI y XVII@, Cuadernos de Historia de España, (Buenos Aires, 1948), pp 73-103;  y A El Señorío de Valdepusa y la Concesión de un Privilegio de Villazgo al lugar de Navalmoral de Pusa en 1635@  A.H.D.E. XVII, 1946.

[4] A. FRANCO SILVA, ALa Fundación de pueblas en tierras situadas al noroeste de la provincia de Toledo@ , Historia, Instituciones y Documentos, Sevilla, Universidad, 1990, pp. 31-53.

[5] ESCALERA, J. y VILLEGAS, A. : Opus cit. p.36.

[6]SUAREZ ALVAREZ M. J. Opus cit. p. 89.

[7] PORRES MARTÍN -CLETO, J.: Opus cit. p. 1040.

[8] SUAREZ ALVAREZ, M. J.: Opus cit. p. 401.

[9] PORRES MARTÍN-CLETO, J.: Opus cit. p. 326

[10] SUAREZ ALVAREZ, M. J.: Opus cit. p. 203.

[11] Ibidem. p. 184.

[12] Ibidem.  p. 184.

[13]AGUIRRE, D.: El gran priorato de San Juan de Jerusalén, Toledo, Diputación Provincial, 1973.

[14] VIÑAS, C. Y PAZ, R.: Relaciones histórico-geográfico- estadísticas de los pueblos de España hechas por iniciativa de Felipe II , Madrid, Instituto Balmes de Sociología, Instituto J. S. Elcano, C.S.I.C., 1951. En las notas que aluden  a estas Relaciones nos referiremos a la encuesta del pueblo en cuestión y las cuestiones 20, 21 y 22 que se refieren a los ríos y molinos de cada término municipal.

TAJO ABAJO, UN RELATO

TAJO ABAJO

Relato sobre uno de los planes de navegación del Tajo y los incidentes que tuvieron que pasar los ingenieros en su periplo para anotar los obstáculos a superar

Talavera en un esquema-de un proyecto de navegacion
Talavera en un esquema de el proyecto de navegación en cuyo estudio se basa el relato

Desde la barcaza se escuchaban los aleteos de los pájaros que salían espantados a su paso. Los meandros iban y venían por entre las buenas tierras de Malpica y Cebolla.

Desde que pasaron junto al castillo del señor de Valdepusa no habían tenido problemas con los rápidos, solamente necesitaron extremar la precaución al llegar a algunas presas arruinadas como la de los antiguos molinos de Mirillos o las azudas que dirigían el agua a los cañales de las pesqueras. El navío avanzaba silencioso espantando con su presencia a las nutrias, las ratas de agua y las gallinetas que chapoteaban asustadas ante la presencia del extraño monstruo de madera que había sido bautizado con el nombre de “Antonelli”, en memoria del ingeniero rumano que hizo el primer proyecto de navegación para el rey Felipe II. Las gentes detenían a sus bueyes sorprendidos por la curiosa aparición en medio del campo castellano de un barco descendiendo por el río. Sigue leyendo TAJO ABAJO, UN RELATO

PIEDRA, MADERA Y BARRO

PIEDRA, MADERA Y BARRO

Un relato sobre arquitectura popular en La Jara

Casa de majada en El Portezuelo, junto al río Jébalo
Casa de majada en El Portezuelo, junto al río Jébalo

Mariano miraba a su mujer que se despertaba remolona sobre el lecho de retamas y paja del chozo. El ruido que hacía el pastor al soplar sobre el fuego había despertado a Crisanta. Se volvió perezosa y su mirada se cruzó con la del hombre que era su marido desde hacía dos años y que compartía felizmente su pobreza con ella.

Pero ese día amanecía radiante y podía verse el cielo castellano, el cielo invernal más azul, por la abertura que dejaba la manta que su marido había colocado en la puerta para impedir el paso de la humedad de la mañana. La leche recién ordeñada hervía ya en el cazo que Mariano compro el día que fueron con su tío el arriero a Talavera. Sigue leyendo PIEDRA, MADERA Y BARRO

PELEQUE EL ROBACENCERROS

PELEQUE EL ROBACENCERROS

Uno de los causos recogidos en el libro de La Enramá (Miguel Méndez-Cabeza, Rafael Gómez y Angel Monterrubio) “Causas Criminales de la Santa Hermandad de Talavera”. Un tocador de cencerros que los robaba, con otras raterías en La Iglesuela

La Iglesuela, pueblo en el que se desarrollan los hechos de esta causa criminal
La Iglesuela, pueblo en el que se desarrollan los hechos de esta causa criminal

Las gentes de La Iglesuela ya no querían sufrir más los pequeños robos de Ignacio García Peleque, por ello habían hecho llegar sus quejas a la Santa Hermandad Real y Vieja de Talavera que en fecha dos de septiembre de mil setecientos cuarenta y cinco, emite un auto de oficio para que se investigue lo sucedido y se  tome declaración a los testigos que puedan aportar algún dato sobre cómo  Ignacio García Peleque, mozo soltero, hijo de Juan García Peleque y de Melchora Thenorio vecino de esta dicha villa, a muchos años tiene a costumbre hacer diferentes ratterías así en el campo como en las casas, quittando zenzerros a los ganados vacunos, cabríos, lanares … de forma que para vender y cambiar los zenzerros que urtta, con el motibo de ser su padre herrero y zenzerrero los quema, cortta y machaca para que muden de son[i] y no sean así conocidos de sus dueños”. Sigue leyendo PELEQUE EL ROBACENCERROS

EL MOLINO DE MUROS ADENTRO

EL MOLINO DE MUROS ADENTRO

Nuevo capítulo de mi libro agotado”Los Molinos de Agua de la Provincia de Toledo” en el que comenzamos a conocer la maquinaria de los molinos

Interior de un molino en Almendral de la cañada sobre la garganta Torinas
Interior de un molino en Almendral de la cañada sobre la garganta Torinas

Hasta ahora hemos ido conociendo la tipología molinera en función de las presas, los canales y los receptores hidráulicos pero, ya en el interior del molino, los elementos básicos son comunes a todas las formas descritas, con la excepción ya comentada de los engranajes necesarios para transformar en horizontal el movimiento vertical en el caso de las aceñas y en el de las ruedas gravitatorias. Vamos a referirnos a los molinos de agua tradicionales, ya que si nos introducimos en el mundo de las fábricas de harina, la complejidad tecnológica de las maquinarias nos haría entrar en el campo de la arqueología industrial más que en el de la etnografía (Foto 11). Sigue leyendo EL MOLINO DE MUROS ADENTRO

GANADERÍA Y GASTRONOMÍA EN LA JARA

PEQUEÑA HISTORIA DE LA JARA COMO COMARCA GASTRONÓMICAMENTE GANADERA

Piara de cerdos por las dehesas de la comarca
Piara de cerdos por las dehesas de la comarca

Texto que escribí para el libro agotado “La Cocina de las Mujeres de la Jara” . Este libro parte de una idea, la de la difusión de la cocina de la comarca de La Jara por Coral Martín que en recuerdo y homenaje de las recetas que le enseñó Flores, su madre, ha tenido la idea de recoger recetas de las mujeres jareñas para mediante este libro dar a conocer la cultura gastronómica de esta tierra tan desconocida en ese como en otros muchos aspectos.

Nuestra comarca se encuentra entre dos zonas muy claras desde el punto de vista no sólo gastronómico sino también etnográfico, pues también en temas como el de la indumentaria tradicional o el del lenguaje nos hallamos en la línea fronteriza entre las culturas occidentales de repoblación leonesa, que comprende el reino de León y Extremadura, y la zona de la meseta inferior, incluida La Mancha. Sigue leyendo GANADERÍA Y GASTRONOMÍA EN LA JARA

EL FRAILE QUE ARRODILLÓ A LA REINA

El FRAILE QUE ARRODILLÓ A LA REINA

Monumento a Fray Hernando de Talavera
Monumento a Fray Hernando de Talavera

Un fraile jerónimo de cuerpo delgado y rostro alargado permanecía sentado en la gran sala abovedada que daba entrada a las dependencias del Santo Oficio. La expresión de su nariz aguileña y sus ojos, tan vivos a pesar de su edad, causaban al joven clérigo que le acompañaba una sensación de serenidad que ninguna otra persona había conseguido transmitirle. Dos criados que cruzaron las frías dependencias, al pasar junto a él, murmuraron  sorprendidos que el modesto fraile que ahora esperaba sentado para ser interrogado por  el Inquisidor de Córdoba, Diego Rodríguez Lucero, era nada menos que el arzobispo de Granada, Fray Hernando de Talavera.

Sigue leyendo EL FRAILE QUE ARRODILLÓ A LA REINA

PIONEROS DE LA JARA

PIONEROS DE LA JARA

Cumbres de La Jara Alta y su monte cerrado
Cumbres de La Jara Alta y su monte cerrado

Rodrigo estaba ya cansado de los abusos del señor. Él amaba la aldea donde nació pero el día que, no pudiendo pagar al conde, recibió en la cara un golpe con la fusta de uno de sus soldados, decidió que para morir de miseria no hacía falta engordar a nadie y que él y su familia podían iniciar una vida tan miserable pero menos humillante en otro lugar. Cogió los cuatro trastos, los envolvió en una manta y andando con sus cuatro hijos y su mujer se encaminó hasta Talavera. Había oído decir que en la tierra de esta villa no ponían muchas trabas para asentarse en sus montes de la Jara y cruzó el Tajo buscando un poco de libertad. Sigue leyendo PIONEROS DE LA JARA

EL MOTÍN DE LAS 300 TALAVERANAS

EL MOTÍN DE LAS 300 TALAVERANAS

(MAYO 1898)

Tipos talaveranos y gentes de la comarca en la época en que se producen los acontecimientos
Foto de la calle San francisco con tipos talaveranos y gentes de la comarca poco después de la época en que se producen los acontecimientos

Clementa se despertó al oír el cubo de una vecina chocar contra el fondo del pozo del  patio. Ella y su  familia ocupaban un par de habitaciones relimpias de un antiguo palacio convertido en casa de vecinos. Su marido se había levantado todavía de noche para ir a coger furtivamente en el Cerro Negro un haz de leña de retama para luego vendérselo a los alfareros.

Sentada junto al viejo baúl, único ajuar que pudo dejarle su madre, se miraba las uñas desgastadas y las manos enrojecidas de tanto lavar la ropa de otros en La Portiña para poder llevar el pan a sus cuatro hijos que todavía dormían bajo las mantas y los ropones archirremendados. Barrió la casa y fregó los cuatro cacharros acordándose de su madre cuando le repetía mil veces que la limpieza es la dignidad del pobre. Dejó a los muchachos encima de la mesa el último pedazo de pan que quedaba en su casa. Hoy podía darles además el tazón de leche que le había traído su hermana, la casada con un arriero,  que siempre andaba algo más desahogada. Sigue leyendo EL MOTÍN DE LAS 300 TALAVERANAS