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RÍO PUSA (3) PUSA ABAJO DESDE NAVALUCILLOS

VAMOS PUSA ABAJO DESDE NAVALUCILLOS

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La caza es elemento fundamental de su gastronomía, de la que además podemos disfrutar de una forma muy lúdica con su afamada tradición de los cortos de cerveza acompañados de magníficas tapas tradicionales, especialmente los domingos y festivos.

Artesanía pastoril de cuero en Los Navalucillos

No debemos marcharnos sin llevarnos aceite de oliva virgen de gran calidad, sus quesos o la miel que se produce en sus montes, y los embutidos y la carne de sus granjas intensivas de cerdos. En cuanto a su artesanía era conocido el pueblo por su cacharrería, sus dulces, la guarnicionería tradicional, con artículos como cinturones, bolsos y otros productos relacionados con la caza, que es otra gran actividad económica de la comarca. También hay alguna fábrica de muebles artesanos.

Artesanía del barro en Los Navalucillos

La fiesta principal es San Sebastián, con sus luminarias, la procesión y las roscas del santo. Las fiestas patronales son el 8 de septiembre y son las típicas fiestas rurales de verano. El segundo domingo de  mayo se celebra la Virgen de Herrera.

Procesión de San Sebastián en Los Navalucillos

También se festeja el carnaval aunque ha perdido algunos de sus elementos más primitivos como los “marraches”, quintos disfrazados y tiznados los rostros moviendo sus cencerros.

Como otros pueblos serranos, han sido siempre numerosos los artesanos, como marroquineros, cacharreros, labores textiles, forja o madera. El trato en general y el de caballerías en particular fue otra de las actividades típicas de este pueblo.

Molino de Bodegas sobre el río Pusa

El río Pusa, una vez pasado el Mazo y la carretera que desde Los Navalucillos va Robledo del Buey se va haciendo menos serrano  ya que discurre como otros ríos jareños en los vallejuelos típicos de La Jara que cortan esas llanuras peculiares de la comarca que son las rañas.

Hay manchas de bosque mediterráneo de chaparreras y encinares, barreras cultivadas y encinares. También hay varios molinos y un puente del siglo XIX.

Puente sobre el Pusa en

Llegamos así hasta el molino de Bodegas, junto a la carretera que va de Los Navalmorales a Espinoso del Rey. En esa zona hay restos de una calzada que puede ser la que discurría por Ispinum al norte del Tajo camino de Emérita Augusta desde Toletum.

Navalucillos tiene un entorno serrano incluido en parte en el parque de Cabañeros y que conoceremos en nuestra ruta, y otra parte más baja de rañas y labrados donde el olivo predomina en el paisaje con grandes extensiones, como la que podemos disfrutar recorriendo una pista que une el pueblo con Santa Ana de Pusa.

Zahurda típica de la arquitectura popular de Los Navalucillos

EL PUSA POR LOS NAVALUCILLOS

EL PUSA POR NAVALUCILLOS

Presa arruinada y compuerta del canal del Mazo en el Pusa

Un poco por debajo del muro de la presa del Pusa hay una presa derruida de la que parte un canal que es agradable seguir porque facilita el paseo por las riberas hasta llegar a un edificio de gran importancia para la arqueología industrial.

Canal de agua que movilizaba las ferrerías del Mazo en Navalucillos

Se trata de las ferrerías del Mazo que también dan nombre a un paraje con merenderos donde se bañan los vecinos y visitantes. El hermano de Michelin, inventor del neumático, fue uno de los ingenieros de estas instalaciones y está enterrado en este pueblo. El dueño fue el empresario Safont, que también da nombre a unos molinos de Toledo y otras instalaciones industriales y mineras de la época. Vale la pena curiosear entre las viejas y arruinadas instalaciones que utilizaban la energía hidráulica del río Pusa.

Las arruinadas ferrerías del Mazo

VAMOS A DAR UNA VUELTA POR LOS NAVALUCILLOS

Esta es una localidad cuyo nombre en plural se debe a que está formada en realidad por dos localidades repobladas en la Edad Media, y que históricamente tuvieron dependencia la una de Toledo, formando parte de los Montes de la ciudad de Toledo, y la otra que era Navalucillos de Talavera y por tanto formaba parte de La Jara, la tierra histórica de Talavera. En el siglo XVIII se unieron ambas poblaciones, que en realidad solamente estaban separadas por una calle, y con esa unión consiguieron uno de los términos de mayor extensión de la región. “Nava” es una llanura elevada y húmeda y “lucillos” son los sepulcros rupestres de piedra que se encuentran repartidos por la zona y que están datados en época altomedieval, aunque algunos los remontan a los visigodos.

Arquitectura tradicional de Los Navalucillos

Es una localidad que llegó a contar con más de cinco mil habitantes y que todavía hoy tiene en la ganadería y en la agricultura, especialmente el olivo, sus recursos más importantes, además del incipiente turismo, que se ha incrementado con su inclusión algo artificial en el parque de Cabañeros, pues es La Jara su comarca natural, muy vinculada en todos los aspectos con Talavera de la Reina. Las primeras referencias al lugar aparecen en documentos del siglo XII. Tuvo una importante colonia judía y algunos quieren ver su legado en algunas costumbres populares actuales.

Decoración de la iglesia de Los navalucillos

Debemos dar una vuelta por el pueblo observando su característica arquitectura popular que utiliza la mampostería de cuarcita con el ladrillo graciosamente combinado, aparejo que para algunos deriva no solo de la tradición mudejarista de la zona, sino también de las cuadrillas de albañiles portugueses que vinieron por aquí hace un siglo aproximadamente.

Ermita de la Virgen de Las Saleras en Los Navalucillos

La iglesia parroquial está construida en ladrillo y aunque es modesta en su estructura, guarda un magnifico retablo barroco de la escuela de Churriguera, y por tanto cuenta con una recargada decoración aunque muy armónica, con sus dorados, sus columnas salomónicas y sus motivos vegetales ornamentales.

También debemos visitar la bonita ermita de la Virgen de Las Saleras levantada en ladrillo y decorada en su interior con algunas pinturas alegóricas de la Virgen hechas en el siglo XIX, aunque el edificio fue construido en el siglo XVII.

retablo de la ermita de la Virgen de Las Saleras

EL ALTO PUSA

EL ALTO PUSA

Zona de nacimiento del Pusa con sus robledales

El nombre del río Pusa parece que deriva de la existencia de «posadas» de colmenas en todos estos montes de La Jara que fueron donados por el rey Fernando III el Santo a Talavera para que las repoblara. Toda la zona y especialmente la del nacimiento se conocía como Dehesa de las Pusiellas.

Nuestro río nace cerca de la aldea de Piedraescrita al oeste del monte Viezo, para dirigirse entre robledales y, jarales y brezales hacia el norte para pasar cerca de la aldea de Robledo del Buey, uno de los tres pueblecitos que se encuentran en la parte serrana del extensísimo término de Los Navalucillos, cabecera del municipio de la que hablaremos en futuros capítulos.

Robledo del Buey visto desde el collado de la Ermita

También cuenta Navalucillos con otras dos encantadoras aldeas de hermoso nombre, Los Alares y Valdeazores, que se reparten también su extenso término serrano y que cuentan con algunos rincones de bonita arquitectura popular en mampostería de cuarcita y pizarra, con algunos molinos, zahúrdas, chozos, majadas etc… Estas dos pedanías no se encuentran en el valle del Pusa sino que vierten sus aguas hacia el Guadiana por lo que hablaremos de ellas otro día.

Las tres aldeas tienen iglesias muy modestas pero su localización y su naturaleza agreste son de gran belleza.

Escena en Robledo del Buey

Desde Robledo del Buey el río llega a una zona de picnic y en las tablas del río podremos refrescarnos. Poco después la corriente llega a Las Becerras, donde en una zona de esparcimiento podremos comer y bañarnos. La vista desde el inicio del camino que desciende a las Becerras sobre el valle del principal afluente serrano del Pusa, el arroyo del Chorro, Al fondo a la izquierda la mayor elevación de estas sierras, el monte Rocigalgo.

Todas estas sierras estaban salpicadas de pequeñas labrancillas que llamaban piujares o «atalantos» que en invierno encendían fuego para espantar a los lobos. Se cultivaban pequeños huertos y frutales y se explotaba algo de ganado, pero en gran parte desaparecieron con las repoblaciones forestales.

Estos montes fueron escena de las correrías de los maquis o guerrilleros antifranquistas en la posguerra y también de golfines y bandoleros en la Edad media, cuando eran perseguidos por la Santa Hermandad Real y Vieja de Talavera.

Valle de las Becerras con el Rocigalgo y el chorro al fondo

En este capítulo nos referiremos a una bonita excursión al «chorro» la cascada que da nombre a ese arroyo.

La mayor parte de las rutas que son de interés en el término de Los Navalucillos se encuentran situadas en el Parque de Cabañeros, por lo que se debe pedir permiso para adentrarse en sus montes.

Es el caso de la excursión al Chorro, arroyo afluente del Pusa que cuenta en las faldas del Rocigalgo con unas cascadas muy pintorescas rodeadas de una vegetación de gran interés con tejos, loros, robles, arces de Montpellier etc.

El chorro de Los Navalucillos

Desde Las Becerras tomamos el camino que, en dirección sur, se dirige hacia el paraje del Chorro discurriendo paralelo al arroyo del mismo nombre. En el arroyo de El Chorro, que es afluente del Pusa, encontramos una cascada de unos quince metros de altura pero muy pintoresca por su entorno y su vegetación. Se precipita sobre una charca de aguas trasparentes, en un paraje de gran belleza, sobre todo en invierno, cuando se llega a helar la chorrera. Podemos durante el camino observar árboles singulares como el tejo e incluso, en las umbrías más altas, acebos y abedules.

Podemos después subir paralelamente al arroyo para llegar al pico Rocigalgo, pasando por un hermoso rebollar, donde no será extraño ver algún corzo o venado campando a sus anchas, en un paisaje que se va haciendo cada vez más agreste.

Llegamos a Rocigalgo, que es el pico más elevado de los montes de Toledo y La Jara con sus 1448 metros de altura. Desde allí la vista es impresionante, con un mar de montañas de suave perfil a nuestros pies, con sus pedrizas o canchales y las cresterías de uno de los relieves más antiguos, geológicamente hablando, de la península.

Sale el río Pusa encajonado del valle de las becerras y un embalse retiene sus aguas en un paraje de hermosas vistas.

Embalse del Pusa en la sierra de Navalucillos

MOLINOS DEL VALLE DEL JÉBALO         

MOLINOS DEL VALLE DEL JÉBALO

Molino en el Jébalo frente a Navaltoril

En el Jébalo, frente a los pueblecitos de Navaltoril y Robledillo, se encuentran sendos molinos construidos en mampostería de pizarra (Ge 1)

Molino del arroyo de las Lanchas junto a la carretera

(Foto 48) y (Ge 2). Antes de llegar a Las Humfrías se cruza el arroyo de Las Lanchas que cuenta con referencias a sus molinos ya desde el siglo XVI, temprano asentamiento molinero para tierras tan tardíamente repobladas. He podido visitar las ruinas de cinco artificios, (La 1) el más alto en la corriente es un pequeño molinejo de no más de cuatro metros de lado en el que un tubo o una rampa servían para mover su piedra. Inmediatamente después de salir de su cárcavo el agua era captada sin volver al cauce fluvial para, tras recorrer un canal elevado sobre mampostería, caer en el cubo del segundo ejemplar (La 2) de nada menos que diez metros de altura (Foto 49), uno de los más elevados de la provincia. El tercer y cuarto molinos de esta garganta (La 3) y (La 4) son los dos únicos con receptor de tubo de nuestra provincia, junto a los de Garganta Tejeda en la Sierra de San Vicente.

Molino de cubo en el arroyo de las Lanchas

El quinto molino de Las Lanchas se sitúa más separado, junto a la misma  desembocadura de este arroyo en el Jébalo. Tiene como receptor el típico cubo-presa jareño (La 5).

Molino junto a la confluencia del arroyo de Las Lanchas y el río Jébalo

Molino del Jébalo cerca de Las Humfrías

En el paraje conocido como El Martinete, se localiza, ya en término de Alcaudete, un molino muy arruinado cuyo sistema receptor es una rampa de pendiente considerable. La planta es muy alargada y  todas las dependencias están dispuestas en línea (G 3).

Molino del Jébalo en el paraje del Martinete

Río abajo, en el tramo más próximo al pueblecito de La Fresneda, se localiza otro molino (G 4). Es buen ejemplo de asociación molinera con explotación de “la isla” del molino para su aprovechamiento como huerto mediante reutilización del canal. Su receptor es un cubo-rampa y debía desarrollar suficiente energía como para movilizar la piedra y la maquinaria auxiliar.

Molino del Jébalo por debajo del muro de la presa de la Fresneda

En pleno cañón del Jébalo, frente a la finca La Berciosa, quedan restos apenas reconocibles de los arruinados muros de otro molino que tiene cegado el receptor aunque parece haber sido una rampa (G 4’). Además pueden observarse los restos de tres estructuras circulares que pudieran haber sido tres cubetas de regolfo, pero es difícil asegurarlo.

El quinto artificio del Jébalo es también de rampa y su planta es modelo de adaptación a las riberas más escarpadas. El canal accede al edificio perpendicularmente a la salida del cárcavo como puede observarse en su planta (G 5). Junto a su canal, aguas arriba, quedan restos de otro molino abovedado con aspecto de antigüedad y que era movilizado por un cubo fabricado con buena sillería (G 5’).

Molino en la vega de Alcaudete sobre el río Jébalo

En el canal que ya cerca de Alcaudete es utilizado para el regadío se sitúan otros dos molinos que, como en el caso anterior, se asociaban a la producción hortícola y tenían dependencias para la residencia, al menos temporal, de los hortelanos. Estos dos ejemplares eran dinamizados por cubos dobles de forma alargada y con el suelo inclinado en rampa, (G  6) y (G  7) (Foto 50).

Molino situado ya en la vega del Jéblo junto a Alcaudete

Durante la década de 1950 muelen todavía al menos diez molinos maquileros en La Jara, además de algunos de los que figuran como molinos de pienso en el diccionario de Moreno Nieto y que probablemente serían también hidráulicos. Funcionan ya cinco fábricas de harina y numerosos molinos eléctricos y de motor, aún así es en esta comarca donde más tiempo permanecen en funcionamiento nuestras venerables máquinas.

POZAS DE GREDOS y unos versos

POZAS DE GREDOS y unos versos

Poza en la Garganta Blanca

Como es mucha la flama ¿Qué mejor lugar al que ir que una de las pozas trasparentes de Gredos?

Uno de los lugares cercanos donde nos podemos saciar de naturaleza, un auténtico tesoro natural del que os traigo algunas fotografías de la Garganta Blanca, Tejea, Chilla o Eliza. Ese agua es la que se quieren llevar con lo que llaman engañosamente trasvase del Tajo- Medio

Y también unos versos de San Juan de la Cruz pintados en una pizarra junto al monasterio. Versos de este místico que en la naturaleza encontraba su mejor inspiración.

Versos de San Juan de la Cruz en una pizarra de las Batuecas

Poza en la Garganta Tejea

Poza en la garganta de Chilla

Poza en Gredos

Poza en la garganta Eliza

MOLINOS DE LA JARA OCCIDENTAL

MOLINOS DE LA JARA OCCIDENTAL

Molino del arroyo de San Vicente

Pasaremos ahora a estudiar las peculiaridades de los numerosos molinos de La Jara y para ello comenzaremos el recorrido desde el oeste de la provincia. Dejaremos para otra ocasión los molinos que se encuentran en la actual provincia de Cáceres pero que pertenecieron a La Jara como territorio histórico talaverano.

En las orillas del arroyo de San Vicente molía un artificio de típica presa jareña en arco invertido de grandes dimensiones. En un edificio anejo se instaló un motor auxiliar de gasoil que precisó del depósito de agua habitual en estos casos para su refrigeración (Sv 1) (Foto 40).

Uno de los molinss del río

En el río Pedroso, a su paso por Mohedas de La Jara, encontramos hoy las ruinas de cuatro ejemplares. El primero está dotado de un cubo de gran altura, unos nueve metros, afianzado con un vistoso refuerzo escalonado de mampostería de pizarra . Es un hermoso ejemplar en cuanto a su arquitectura popular se refiere. De los otros tres molinos, dos son de cubo y uno de presa, habiéndose este último adaptado también a motor.

El arroyo Cubilar y su tributario el Majano cuentan en sus orillas con las ruinas de siete molinos (Ma 1), (Ma 2), (Ma 3)  y (Cu 1), (Cu 2), (Cu 3) y (Cu 4) (Foto 41). Todos son de presa en arco invertido con edificios muy toscos de  pizarra. Únicamente tienen como dependencias la sala del molino y en algún caso una pequeña cuadra adosada. Por su cercanía a Campillo de la Jara pudieran ser estos los artificios que aparecen en las relaciones de Felipe II como molinos “de sequera”.

Presa de uno de los molinos del río Huso

En las cercanías de Puerto Rey y Minas de Santa Quiteria hay dos molinos, uno sobre el río Fresnedoso con restos de un cubo y otro sobre el arroyo de Valderromero cuyo receptor es una presa en arco invertido (Frg 1) y (Vr 1) .

En término de Navalmoralejo, sobre el Andilucha, podemos todavía hoy visitar los restos de un molino con dos grandes rampas paralelas que movilizaban dos piedras. Los canales tienen dos grandes ensanches antes de las rampas que hacían las veces de balsa (Ad1).

Presa de un molino sobre el río Huso

En el río Uso todos los molinos movían sus piedras  con las típicas presas jareñas, salvo el último de ellos (U 7) que contaba con tres rampas de buenas dimensiones (Foto 42). Estos molinos del Uso son en general  de mayor tamaño que sus paisanos de la Jara, estando generalmente dotados de una cuadra y una cocina además de la sala del molino.

En el tercero de ellos (U 3) encontramos uno de los pocos casos de doble presa con doble canal pues, situado en la misma desembocadura del arroyo Cubilar en el Uso, toma caudal de ambas corrientes. Cuenta con dos cárcavos y en uno de ellos parece haberse alojado la única cuba de regolfo que funcionó en la comarca de La Jara.

Entrada a las rampas de un molino en el río Huso

El molino número cinco del río Uso (U 5) se adapta muy bien a la topografía de la ribera mediante una curiosa planta muy alargada. Es de los pocos casos en que el vector de paso del agua bajo el edificio no sigue una dirección perpendicular a la corriente fluvial, sino que esta es casi paralela al eje mayor del edificio molinero (Foto 43).

Molino abovedado en el río Huso

El sexto molino (U 6) es el que presenta aspecto de mayor antigüedad. Tiene cegado el receptor y parte de la sala que, para dotarle de mayor resistencia, está abovedada y presenta huellas de varias reformas y adaptaciones. Está construido, junto al séptimo de los molinos del Uso, en típica arquitectura popular de mampostería granítica, material menos frecuente que la pizarra en los molinos jareños. El séptimo ejemplar también se sitúa en el encajonado cauce bajo del Uso, donde sus avenidas hicieron necesario el recrecido de sus muros dado que las aguas lo destejaban al no estar anteriormente cerrado con bóveda.

Plantas esquemáticas de los molinos del Pedroso, cerca de Mohedas

Probablemente las aguas del embalse de Azután ocultan los restos de un octavo molino del Uso que podría haber estado más cercano a la Ciudad de Vascos y ser el que se nombra en el Libro de la Montería.

Otro de los molinos del Pedroso

Y ACABAMOS CON EL SANGRERA DESEMBOCANDO EN PUEBLANUEVA

Y ACABAMOS CON EL SANGRERA DESEMBOCANDO EN PUEBLANUEVA

Río Sangrera en su tramo bajo

Acabamos con nuestro recorrido fluvial por el Sangrera con su último tramo y desembocadura en en el Tajo cerca de Pueblanueva.

Como su nombre indica es una de las últimas poblaciones fundadas en La Jara, aunque sus habitantes de hace 500 años dicen en las Relaciones de Felipe II que se llamó así para diferenciarlo de La Puebla de Montalbán. También según ellos un noble de Talavera, el comendador de la orden de Santiago don Pedro Cervantes vendió a unos campesinos el territorio donde se asentaba una posada de colmenas llamada Esperabarbas y sobre él se levantó el pueblo poco a poco.

Detalle de uno de los blasones de las casonas de Pueblanueva

El valle del Sangrera gana anchura y la tierra se va haciendo más fértil  con labranzas sucesivas que lo aprovechan. Al final aumentan los bosquetes de ribera con alguna choperas, saucedales y fresnedas con manchas de encinar y chaparreras sobre todo en las barreras que delimitan el valle.

Por debajo de la carretera de la antigua de Talavera  hay restos de un molino en el Sangrera, el único de este tramo y poco antes desemboca el el arroyo de Santa Cruz llamado así por encontrarse allí un antiguo poblado hoy desaparecido y del que apenas quedan fragmentos de piedra y algunas huellas de antiguos muros.

En las rañas de Pueblanueva encontramos balsas cuyo paisaje contrasta con los barbechos de secano.

San Bartolomé, Las Abiertas, Pueblanueva,y Santa Cruz de la Jara formaban parte de una parroquia original llamada San Pedro de Almofrague de la que ya hace siglos sólo quedaba una ermita.

Otro de los poblados del ámbito de Pueblanueva es Las Vegas de Santa María, cerca de del antiguo pueblo de Santa María de las Albueras, donde se halla un mausoleo romano del que hablaremos en otra ocasión. También se encuentr muy cerca el yacimiento romano de La Órbiga llamada luego La Hormiga.

Torre de la iglesia de Pueblanueva

Si lo deseamos podemos acercarnos hasta La Pueblanueva. Aquí podemos tapear en algunos de sus bares y mesones para después dar una vuelta por el pueblo y observar la arquitectura popular de aparejo mudejarista, más similar en su estilo a las de las cercanas poblaciones de la comarca de Valdepusa que a las de La Jara, comarca en la que se sitúa esta villa.

Portada mudéjar cegada de la iglesia de Pueblanueva

El aparejo es de ladrillo en verdugadas y machones que enmarcan lienzos de tapial que a veces se completa con hileras de canto rodado que hacen característica la arquitectura de Pueblanueva. Otras viviendas tienen muros lisos enjalbegados o revocados más parecidos a los jareños.

Ermita de Nuestra Señora de la Paz en Pueblanueva

Podemos también visitar la iglesia con una torre de cierto mérito y la puerta norte gótico mudéjar cegada  la coqueta ermita de la Virgen de la Paz y algunas casonas con escudos señoriales. Y no es raro por las varias dehesas que en el entorno de Pueblanueva eran propiedad de nobles y prelados como Juan Suárez de Carvajal, obispo de Lugo, Juan Suárez de Toledo, señor de Gálvez, o Hernán Duque de Estrada.

Detalle de la arquitectura popular de Pueblanueva

Hay otro paraje de interés al que podemos llegar tomando  la carretera que en dirección a levante se dirige hacia Bernuy para llegar hasta donde cruza sobre el arroyo de Valdevendenga, cuyo cauce recorreremos por un camino que discurre paralelo a él y a las muchas huertecillas de aspecto ameno que se salpican en sus orillas, con sus norias, sus emparrados, sus alberquillas y una arquitectura popular muy característica por el aparejo de tapial y núcleos de piedra caliza muy blanda, los llamados  “lentejones» que se cocían antiguamente para obtener la cal, y que se ponen en diversas formas de las que la más peculiar es la disposición en espiga.

Aparejo de lentejones, canto rodado y barro en la arquitectura popular de Pueblanueva

Fue pueblo de abundantes tejares y también se producía cal.

Salvo el curso más bajo del arroyo que lo ha ocupado una urbanización, el resto guarda todavía el ambiente de las huertas tradicionales con las barreras cercanas cubiertas de olivos y el arroyo flanqueado por chopos, álamos, fresnos y sauces.

Chozo en las riberas del arroyo en Pueblanueva

Relacionado con este pueblo  está el ilustre Padre Juan de Mariana, padre de las ciencias históricas en España e hijo de un canónigo de la colegial de Talavera y una moza de Salguero, una labranza de Pueblanueva.

SANGRERA (6) A SU PASO POR BARTOLO

SANGRERA (6) A SU PASO POR BARTOLO

Las llanuras de las rañas son los paisajes más predominantes de San Bartolomé

Sale de su encajonamiento el río Sangrera a la altura del puente de la carretera que va de Alcaudete a Los Navalmorales y entra en una zona mucho más llana con las barreras de las rañas cubiertas de matorral mediterráneo. Entre los barbechos discurre su cauce por un valle en el que se encuentran restos de villas romanas y rodeado de fresnedas, choperas y saucedas aunque en verano solamente quedan algunos charcos y corre en pocos lugares.

Fresnedas del Sangrera

Cruzamos ahora por la carretera de Talavera a San Bartolomé de las Abiertas pueblo Jareño que visitaremos. Cuando vamos subiendo la primera cuesta vemos a la izquierda los restos del pintoresco palomar del Encantado levantado en ladrillo, tapial y ladrillo y en el que todavía vemos los huecos destinados a alojar a las aves.

Casona ayuntamiento de San bartolomés

Se trata de una localidad jareña cuyo nombre viene de la unión de dos pueblos, uno de ellos despoblado hoy día del que solamente queda la fuente y pilón. San Bartolomé se llamó primero «de Valdecelada» que querría decir valle de la emboscada. Más tarde se llamó San Bartolomé de la Raña en 1578, y ya en el siglo XVIII San Bartolomé de las Abiertas, el despoblado en cuestión.

Se conoce el nombre de los cuatro primeros pobladores de Villaluenga que recibieron permiso para fundar el pueblo hacia 1510.El nombre de San Bartolomé se puso según tradición por sorteo entre varios santos.

Fuente de Las Abiertas, localidad hoy despoblada

Las Abiertas se funda en 1496 por un vecino de Cazalegas y otro de San Martín de Pusa, pueblo al que se dirigía el camino junto al que se funda la aldea. Cuando está a punto de desaparecer se unen las dehesas de los dos pueblos. La iglesia estaba bajo la advocación de Santa marina y no queda rastro de ella.

Palomar del Encantado en San Bartolomé de las Abiertas

La iglesia de San Bartolomé es modesta aunque tiene un artesonado de cierto valor. También hay una casona del siglo XIX en la plaza que se ha restaurado y que aloja al ayuntamiento.  La arquitectura popular es de canto rodado de las rañas con adobe, tapial y ladrillo.

Río Sangrera en su tramo medio

SANGRERA (5) PASANDO POR RETAMOSO

SANGRERA (5) PASANDO POR RETAMOSO

La imagen tiene un atributo ALT vacío; su nombre de archivo es escanear0191-1024x689.jpgSeguimos nuestro recorrido fluvial y poco después de la confluencia con el río Fresnedoso se encuentra en la ribera del río Sangrera y rodeado de un entorno muy agradable  el molino del Grajo. Es un magnífico ejemplar de molino de cubo de grandes proporciones y construido en mampostería granítica con tres pisos en los que se distribuyen sus dependencias, la maquinaria y el motor suplementario de gasoil para épocas de sequía.

A partir de aquí el río, tras atravesar un ameno soto de fresnos, entra como otras corrientes fluviales de La Jara en un cañón granítico que en este caso es algo menos profundo pero tiene algunos lugares pintorescos por lo encajonada del río, para luego salir a una zona de vega mucho más ancha que discurre entre  las barreras que delimitan las rañas jareñas el término que atravesamos es el de

Río Sangrera a su paso por término de Retamoso

RETAMOSO

PATRIMONIO HISTÓRICO -ARTÍSTICO

Entre los valles del río Pusa y el Sangrera se asienta este pequeño pueblo que comenzó su andadura histórica siendo una alquería o labranza de Torrecilla, desde donde, a mediados del siglo XVI, vinieron algunos labradores que se asentaron en las orillas de los arroyos Retamoso y Piloncillo. En anteriores escritos medievales aparece “Retamosa”, en alusión a una zona rica en vegetación de retamas.

Empedrado a la entrada de la iglesia de Retamoso

Es uno de los lugares, dehesas y alijares que aparece en una sentencia del siglo XV del deán Riaza, vicario del arzobispo toledano que le envía, como señor que es de Talavera y sus tierras, con el objetivo de que recupere para los propios de la villa determinados territorios no labrados que se destinaban para pasto de los ganados de sus moradores. En el ámbito de la cercana labranza de Valdelostrigos se encontró una lápida romana dedicada a los dioses infernales, pero no parece cierta sin embargo la identificación que hacen algunos historiadores de Retamoso con este lugar cercano de Valdelostrigos, porque el párroco de Torrecilla dice en 1782: “ más adelante, a distancia de una legua hacia poniente, hay otra labranza que llaman Valdelostrigos, que se compone de ocho casas y siete labradores”. Sin embargo asegura que “desde levante al norte, como a distancia de tres cuartos de legua (deTorrecilla) está una labranza que llaman Retamoso, la cual se compone de veinte y dos casas en donde residen sus labradores con toda su familia y criados, que su labor compone treinta pares de bueyes”.

Iglesia parroquial de Retamoso

También pertenece al actual término de Retamoso la labranza de Castrejón que, además de tener un nombre que sugiere la existencia de un yacimiento arqueológico situado en una elevación y probablemente fortificado, es lugar donde se han hallado restos y sepulturas que sugieren la presencia de los romanos y de pueblos prehistórico en la zona.

El pueblo se sitúa entre suaves vallejuelos en el borde de las rañas y su riqueza más característica son los hermosos olivares que lo rodean alternándose con los campos de cereal donde abundan liebres, conejos y perdices.

Palomar en Retamoso

CONJUNTO URBANO

La arquitectura popular es variada en sus materiales pues se utiliza tanto el tapial y como el adobe con zócalo de pequeñas cuarcitas. Algunas fachadas aparecen enjalbegadas o revocadas con cal y arena con algún esgrafiado. Tienen una o dos plantas con la troje o granero en la de arriba. El caserío se distribuye a las orillas del arroyo que cruza el pueblo de sur a norte

Soldadesca de Retamoso en los años 80

FIESTAS

Las fiestas están dedicadas a la Inmaculada como patrona local y se celebran el once y doce de Septiembre, aunque se han trasladado al mes de Agosto por la mayor afluencia de hijos del pueblo. Tiene su procesión y las celebraciones profanas acostumbradas en los festejos estivales. En Retamoso también se baila la “Pera” al igual que en Torrecilla y San Bartolomé de las Abiertas, aunque el ritmo no es exactamente igual.

Arquitectura popular mudejarista en Retamoso

Se está revitalizando la soldadesca local con sus alabarderos, pinche, abanderado etc., participando en distintos momentos festivos como en el entierro de la sardina que como otros elementos del carnaval todavía se conservan entre las gentes de Retamoso. También se celebraba otra fiesta de invierno, concretamente San Sebastián, día en que salían los “tiznaos”, llamados así porque los mozos se pintaban con aceite quemado e intentaban manchar a las mozas. También se encendían hogueras.

Carro pintado en Retamoso

 GASTRONOMÍA

Son platos típicos el salmorejo y la sopa de asadurillas además de las puches dulces que se hacen en la matanza. Como en Torrecilla, se aprovechan diferentes especies vegetales silvestres como las collejas o los cardillos, y se hacen tortillas de “ajopuerro”. La caza menor es muy abundante y en pocos pueblos nos cruzaremos en la carretera con tantas liebres y conejos.

En las fiestas se hacen los bollos de leche pero no debemos despreciar los cortadillos, los mantecados y las tortas de chicharrones.

RÍO FRESNEDOSO AFLUENTE DEL SANGRERA (4)

RÍO FRESNEDOSO, AFLUENTE DEL SANGRERA

Y DEJAMOS TORRECILLA

Valles del naciente del río Fresnedoso

En los valles de la sierra de Espinoso nacen arroyos como el de la Avellaneda, que como su nombre indica es de los pocos en la comarca con bosquecillos de este árbol, y otro de la Cereceda que suponemos tendría también ejemplares de esta especie, pues ya dijimos que en el naciente del Sangrera también los había.

Ambos se unen y forman el río Fresnedoso, un pequeño afluente del Sangrera que confluye con él por debajo de Torrecilla, pero pasando antes por la ermita de la Virgen del Valle y la necrópolis visigoda del Cerro los Moros.

Ermita de la Virgen del Valle de Torrecilla junto al Fresnedoso

ERMITA

La ermita de la Virgen del Valle es de planta rectangular con una sola nave y la capilla mayor rematada en falsa bóveda con pinturas del siglo XVIII. Su construcción data de 1673 y ha sufrido numerosas reformas que han deteriorado su aspecto, aunque es intención de los torrecillanos acometer su próxima restauración. Está dotada de un campanil y un pórtico sujeto por siete pilares en la cara sur, pero la entrada se realiza por otra puerta abierta más recientemente y cubierta por un pórtico moderno.

Leyenda en azulejos de la aparición de la Virgen del Valle. El pastor se asusta y dispara con su honda a la Virgen

Imagen de la Virgen del Valle con el «hematoma» de la pedrada en el pómulo izquiedro

 FIESTAS

Sin duda el más conocido de los festejos torrecillanos es la romería que el último domingo de Agosto celebran los lugareños y no pocas gentes de los pueblos cercanos hasta la ermita de la Virgen del Valle. Según la tradición se apareció a un porquerillo que estaba con su ganado en las orillas del río Fresnedoso y tanto se asustó el zagal, que con su honda disparó una piedra a la señora que se le aparecía, de manera que a este incidente achacan el hecho de que la imagen tenga una pequeña mancha en la mejilla, que sería el hematoma producido por la rusticidad defensiva del pastor, como se representa en un panel de cerámica instalado en el interior.

Castillos humanos que se hacen en la romería de la Virgen del Valle, donde también se baila la Pera

En la “función” se baila el antiguo baile de la pera entre ofrendas y la elevación de castillos humanos. Una piedra del interior de la iglesia tiene un orificio por donde es tradición, salía la retama sobre la que se produjo la aparición.

GASTRONOMÍA

Son muy dados en Torrecilla a la recogida de especies silvestres con las que realizar algunos platos como los cardillos, las tortillas de espárragos o collejas y las deliciosas setas de cardo. En la matanza se hace un curioso guiso con la “fafada” y la cabeza del cerdo con almendras entre otros ingredientes y también se elaboran las puches o las gachas y otros platos como el salmorejo. Los dulces están representados por los “retorcíos”, las rosquillas, la rosca de los quintos o los huevos con leche y mantecados y cortadillos exquisitos.