Archivo de la categoría: Naturaleza y rios

Y EL PUSA DESEMBOCA EN MALPICA

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Castillo y playa de Malpica en una revista de los años 70

El río Pusa sigue su recorrido después de la desembocadura del arroyo de San Martín con algo más de caudal y pasa bajo el puente de la carretera de Talavera a Los Navalmorales. Poco antes queda el edificio del Molino Blanco que da nombre a una finca cercana.

En esa misma orilla izquierda se puede ver el horno  de un tejar junto al camino, mientras que junto al que discurre por la otra ribera se pueden observar los gruesos muros de lo que se conocía como Venta de Mozárabes, uno de los primitivos núcleos de población medievales de la zona.La imagen tiene un atributo ALT vacío; su nombre de archivo es escanear0077-779x1024.jpg

Iglesia parroquial de Malpica de Tajo

El río va atravesando los diferentes quintos en los que estaba dividido el valle de Pusa con la vegetación cada vez más desarrollada hasta llegar a la desembocadura junto a la población de Malpica de Tajo, cabeza histórica del señorío, aunque más tarde se desplazara a San Martín la capitalidad «económica» del mismo.

El territorio de Valdepusa perteneció en principio a La Jara, tierra de Talavera, hasta que en el siglo XIV  el rey Pedro I se lo concedió a su Notario Mayor del Reino don Diego Gómez, que sería el primer señor de ellas. Luego pasaron por matrimonio de la hija de don Diego al adelantado Mayor del Reino en Andalucía don Perafán de Riber, siendo los descendientes del hijo de éste, don Payo, quienes llevarían el título nobiliario de Malpica, marquesado que Felipe III creó en 1599 por real cédula. Los marqueses de Malpica eran también grandes de España como Duques de Arión. Este ducado pasó en 1781 a los Fernández de Córdoba, descendientes del gran Capitán y actuales titulares del marquesado de Malpica.La imagen tiene un atributo ALT vacío; su nombre de archivo es P8040417.jpg

Al llegar a Malpica, primero nos acercaremos al puente de hierro sobre el Tajo y lo cruzaremos para desde él contemplar una hermosa vista del castillo-palacio en el que residían y aún residen los señores que ostentaron el Señorío de Valdepusa, desgajado de La Jara, tierra de Talavera, en el siglo XIV. Nos encontramos ante una construcción residencial que aunque está estratégicamente defendida por el río tiene una función más palaciega que defensiva.

En las proximidades de Malpica, podemos visitar, por un camino paralelo a un canal de riego que parte de la carretera que se dirige a San Martin de Pusa, a la izquierda, los restos de la villa romana de las Tamujas.

También podemos ver una fuente monumental junto a la carretera, al lado del Tajo, frente a la entrada del castillo y algún viejo edificio como una almazara, hoy convertida en restaurante.La imagen tiene un atributo ALT vacío; su nombre de archivo es P1013150.jpg

Concurso de migas en Bernuy

Podemos acercarnos a Bernuy, una población antigua pero que hoy sólo deja ver sus edificios típicos del instituto de colonización y es un modelo de este tipo de pueblos nuevos» que se levantaron para aprovechar el regadío.

Daremos también una vuelta por el pueblo para ver la arquitectura popular en ladrillo, y si es 20 de Enero disfrutaremos de la famosa fiesta de San Sebastián.

Se trata de una fiesta de gran interés en la que salen los «morraches» vestidos con trajes multicolores, llevando una porra de palo, caretas  y cencerros, y aunque no hay “vaca” en la comitiva como en otras fiestas similares, sí sale un toro de fuego. Pusa arriba, en Los Navalucillos, «los marraches» salían en grupos cada uno con su vaquilla e intentaban tiznar a las mozas.

Son todos ellos rituales de fertilidad que hunden sus raíces antes del cristianismo. Tanto esta fiesta como la de los Perros de Santa Ana, son rituales que podemos clasificar entre todas aquellas celebraciones invernales en las que aparece la vaca o vaquilla «la vitula» romana. Sería uno de los ritos que Caro Baroja relaciona con las fiestas de las Kalendae romanas que en Enero se dedicaban al dios Jano. Pero puede que hundan sus raíces en ritos de fertilidad todavía más antiguos asociados con las culturas de pueblos pastoriles prerromanos. La zona central de la meseta peninsular y Extremadura es la más rica en este tipo de fiestas.

Morraches junto a la hoguera el día de San Sebasián

El padre Flórez señalaba cómo en los primeros siglos del cristianismo se castigaba con tres años de penitencia a los que a primeros de año se vistieran de ternera o de becerro. También Caro Baroja aporta un texto sumamente significativo de San Isidoro de Sevilla: “Instituyó la Iglesia el ayuno de las calendas de Enero a causa de un error propio de la gentilidad. Fue Jano cierto príncipe de los paganos, por el que se ha dado el nombre al mes de enero y al que los hombres inexpertos, honrándole como a un dios, otorgaron honores religiosos y le consagraron un día con fiestas suntuosas y regocijos. Así los míseros hombres y lo que es peor, los mismos fieles, durante ese día, adquiriendo monstruosas apariencias, se disfrazan a manera de fieras, otros toman aspecto mujeril, afeminando el suyo propio…hacen gritería y danzan…y la turba de depauperado espíritu se excita con el vino.

Gran fuente junto al Tajo en Malpica

San Sebastián era centurión de la guardia pretoriana del emperador Diocleciano y consolaba y alentaba a los cristianos que conducía al martirio. Delatado, fue mandado ejecutar asaeteado por lo que en su iconografía aparece un joven con varias flechas clavadas y atado a un árbol o columna. Se recuperó de sus heridas mortales y fue ejecutado de nuevo a golpes.

San Sebastián es invocado contra la peste y las epidemias en general, a ello tal vez deba su difusión.

EL RÍO PUSA POR SAN MARTÍN

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Iglesia parroquial de San Martín de Pusa. Los arcos que se ven pertenecen a la casa donde probablemente descansó Santa Teresa

EL RÍO PUSA POR SAN MARTÍN

Hoy seguimos el Pusa desde la zona de la cueva del Bandido Moraleda, donde el río discure por un valle ya más ancho sin estar encajonado entre paredes graníticas.

Las fresnedas y saucedas se hacen más tupidas y en loas zonas más alejadas del río y en las barreras crece el monte Mediterráneo.La imagen tiene un atributo ALT vacío; su nombre de archivo es escanear0090.jpg

Cruz que desde un alto domina el arroyo de San Martín, afluente del río Pusa

En la orilla de la izquierda se levantam los restos descarnados de un torreón que formaba parte del castillo de Santisteban, una construcción militar del siglo XIV que defendía el acceso al valle. Frente a él desemboca el arroyo de de San Martín, más arriba llamado de Navajata, un arroyo en cuyas orillas se plantaban los famosos albaricoques de secano de hueso dulce hoy casi desaparecidos. También hay referencias de una mina de plata, varios molinollos de agua arroyo arriba, entre San Martín y Los Navalmorales, pero también algunas huellas de yacimientos romanos en las labranzas de San Isidro y Macarro Bajo, donde había una villa y puede que una basílica.La imagen tiene un atributo ALT vacío; su nombre de archivo es PC129156.jpg

Fresneda en el río Pusa

San Martin de Pusa, donde vale la pena dar antes de salir un paseo por el pueblo y observar algunos ejemplares de la arquitectura popular típica de la zona, que es una arquitectura del llamado aparejo toledano, con fachadas de ladrillo que enmarcan paños de tapial o de mampostería.La imagen tiene un atributo ALT vacío; su nombre de archivo es P8060515.jpg

Casona palacio de los señores de Valdepusa

El palacio de los señores de Valdepusa que se encuentra en la plaza, es buena muestra de esta forma de construir. Este palacio se construyó cuando el centro económico del señorío se desplazó a San Martín y, aunque en Malpica estaba el castillo, aquí se construyó esta casona palacio para residencia de los Fernández de Córdoba. En el interior del palacio se esconde un verraco de piedra que formaba parte de la cimentación del edificio y que nos demuestra la presencia de los vetones, aunque son también numerosos los restos romanos hallados en su término, incluyendo varias inscripciones epigráficas.La imagen tiene un atributo ALT vacío; su nombre de archivo es P8060492.jpg

Herrajes de la puerta de la ermita del Cristo de Valdepozo

Desde la plaza nos dirigimos a la iglesia, una mole de ladrillo no exenta de gracia y que impresiona cuando se llega desde Los Navalmorales. En su interior podemos contemplar un magnífico sagrario de plata y ébano, obsequio a la parroquia de los señores feudales en el siglo XVII.

En una casona cercana a la iglesia parece que pernoctó Santa Teresa en su andariego trajinar.La imagen tiene un atributo ALT vacío; su nombre de archivo es P8060500.jpg

Azulejo de cerámica talaverana del siglo XIX que representa al Cristo de Valdepozo

No debemos marcharnos de San Martin sin conocer la Ermita del Cristo de Valdelpozo, de aparejo toledano y bien conservado artesonado. En la casa aneja del santero y en mitad de una habitación se encuentra el pozo donde fue arrojado el Cristo para preservarlo en los tiempos tumultuosos de la Guerra de la Independencia. Para algunos este es el “Pozuelo” que daba nombre a la primitiva población que dio lugar a San Martín.

Arquitectura tradicional de San Martín de Pusa

EL PUSA POR SANTA ANA HASTA LA CUEVA DE MORALEDA

EL PUSA POR SANTA ANA HASTA LA CUEVA DE MORALEDA

Puente y pequeño cañón del Pusa en Malpasillo

Santa Ana de Pusa es el pueblo más pequeño del señorío de Valdepusa, compuesto por Malpica, antigua capital del estado nobiliario, San Martín de Pusa y Navalmoral de Pusa, uno de los pueblos que en su origen formaron, junto a Navalmoral de Toledo, lo que hoy es la localidad de Los Navalmorales.

Los mayores atractivos de Santa Ana están en torno a su río con los parajes en que el Pusa va encañonado, sus molinos o su puente de Malpasillo y la cueva del bandido Moraleda, el más conocido y nombrado de la comarca. También hay algunos rincones y elementos interesantes en su arquitectura popular.

Chozo en Santa Ana de Pusa

El río vamos a recorrerlo en nuestro paseo de hoy, pero antes conoceremos su interesante fiesta de San Sebastián, tal vez el atractivo más peculiar de esta localidad situada entre canchales, olivos y almendros.

LOS PERROS DE SANTA ANA DE PUSA

La fiesta de San Sebastián celebrada el 20 de enero en este pequeño pueblo de Valdepusa, es uno de los ritos más arcaicos que se conservan entre las celebraciones festivas de nuestra comarca, aunque describimos y analizamos esta curiosa fiesta en otra entrada de este blog en la pestaña de «Fiesta y Rito».

Quintos vestidos de perros» de San Sebastián en Santa Ana de Pusa

En la madrugada del día veinte de Enero los muchachos que componenn la quinta de ese año se visten de «perros». Llegaban antiguamente a ser más de cuarenta mozos, en las épocas de mayor población del lugar, los que se disfrazaban con pieles de animales,  generalmente de cabra o de ternero. Los jóvenes tiznaban además sus rostros de negro, para conseguir así un aspecto más sobrecogedor. A la espalda llevaban y aún llevan colgado un gran cencerro.

Imagen de San Sebastián con su decoración vegetal y otros elementos típicos de un rito de fertilidad

Los perros ya vestidos acechan a las mozas desde primera hora para intentar «mearlas». Deambulan por todas las calles «meando» a las solteras con una bota llena de agua. Las chicas tienen a gala hacer enojar a los mozos huyendo de ellos e intentando evitar que las empapen. Se encierran en las casas y los “perros” escalan muros y balcones ante la mirada condescendiente de los padres de ellas que les invitan a vino y dulces. Tradicionalmente las primeras afectadas eran las componentes de las cuadrillas que se dirigían a recoger la aceituna, labor desarrollada en esta época invernal. El vino y chorizo obtenido en el recorrido por casas y calles del lugar es compartido por todo el grupo.

Artesonado de la iglesia parroquial de Santa Ana

En cuanto a la gastronomía, es típica la elaboración del «hornazo». Curiosamente, en este caso no es una empanada rellena de carne sino un dulce que, como muchos de los elaborados durante las fiestas de invierno, tienen entre sus componentes los anises, además de la clara de huevo con azúcar que adorna con dibujos la superficie de la masa. Las «roscas» son dulces similares pero de menor tamaño, que se destinan a invitar a las visitas en los domicilios. También se colocan dulces como «ofrecimiento» delante de la imagen de San Sebastián en la iglesia.

A la misa acuden también los “perros”, aunque en cierta ocasión un párroco intentó evitarlo, dadas las raíces paganas de la fiesta que luego analizaremos. A la salida se celebra la procesión con el santo, que es llevado y custodiado también por los perros. La imagen va adornada con ramón de olivo del que cuelgan naranjas y roscas, y detrás va el párroco y los demás asistentes a la ceremonia que recorren la «carrera» o trayecto habitual de la procesión.

Horno en una labranza de Santa Ana de Pusa

SIGUIENDO EL RÍO

Partimos de Santa Ana siguiendo el llamado camino de Retamoso, por el que llegaremos hasta la orilla del río, donde se encuentra el molino del Álamo y la balsa que dejaba su presa. Continuamos río abajo por la orilla derecha recorriendo el valle del Pusa, que aquí es ancho y poblado de olivos y almendros.

Pasamos bajo el puente de la carretera, o lo salvamos por arriba según venga el caudal. El río se empieza a encajonar en el granito de forma que en algunos lugares casi se puede pasar de un salto, por lo que, como en otros lugares similares, ha quedado el topónimo de Malpasillo. El puente viejo que nos encontramos a continuación está construido en ladrillo y da al paraje, junto con el llamado molino del Puente, cierto aire pintoresco.

Fuente de los Burros en Santa Ana

Seguimos descendiendo junto a la corriente por la orilla derecha atravesando un paisaje de encinar, entre berroqueños bloques graníticos en los que hay labradas en la piedra algunas de esas sepulturas rupestres llamadas “lucillos”. Vamos en un paseo agradable observando las pozas y chorreras del río hasta llegar a un arroyo que pasamos para llegar al paraje donde se encuentra la Cueva del Bandido Moraleda, donde cuenta la tradición que se escondía este hombre que existió realmente, pero al que se han atribuido aparte de los verdaderos una serie de hechos más bien fantásticos que entran más bien en el campo de lo legendario. También hay una entrada en este blog, en la pestaña de «Personajes» sobre este bandolero.

Retrato del bandido Moraleda

Seguimos por la orilla hasta el lugar donde se abre nuevamente el paisaje fluvial, saliendo el Pusa del pequeño cañón granítico y contemplamos una magnífica vista.

Cerca de la Cueva de Moraleda, tal  como indica el plano, tomaremos si lo deseamos el camino vecinal entre Santa Ana y San Bartolomé para volver más rápidamente.

EL PUSA POR LOS NAVALMORALES

EL PUSA POR LOS NAVALMORALES

Rebaño de cabras bebiendo en el Pusa

Nuestro río recorre ahora el término de Los Navalmorales, localidad de la que hablamos más abajo

Bajamos el río Pusa desde el puente de la carretera de Los Navalmorales a Espinoso, en cuyo entorno conocimos ya el molino de Bodegas y sabemos que discurría una calzada romana de la que quedan algunos tramos. Como romanos son los restos encontrados en el término de Los Navalmorales por Palomeque Torres.

Molino de Valgrande en el río Pusa

Sigue el cauce en término de Los Navalucillos hasta el molino de Valgrande y discurre brevemente por término de Los Navalmorales hasta el molino y labranza de Colado. El valle va haciéndose más ancho con algunos labrados y barechos y alguna zona de regadío y pastos que a veces de regaban con los canales de los molnos. Fresnedas y algunas choperas pespuntean el cauce y de las barreras ya menos pendientes hay manchas de bosque mediterráneo y algún olivar.  Por encima se extiende las grandes llanuras de las rañas jareñas.

Perspectiva de Los Navalmorales con su iglesia parroquial

El pueblo de Los Navalmorales es llamado así por estar antiguamente dividido en dos: Navalmoral de Pusa población del señorío de Valdepusa y Navalmoral de Toledo, aldea del alfoz de la Imperial Ciudad. Navalmoal de Pusa fue la última de las aldeas del señorío de Valdepusa y durante mucho tiempo fue aldea de San Martín de Pusa.

Navalmoral de Toledo estaba incluida en la comarca histórica de los Montes de Toledo. Dependía de la cuadrilla de Santa maría de la Herrera, donde había minas y ferrerías y su repoblación comenzó con dos vecinos de La Puebla de Montalbán.

Los dos pueblos, separados por el arroyo, al fusionarse en el siglo pasado formaron la actual localidad, que es centro de comunicaciones y  capital económica actual de la comarca de Valdepusa.  Se hizo villa durante el reinado de Felipe IV  y se ha reproducido en la plaza del ayuntamiento el rollo de 1655 que lo simbolizaba.

Rollo reproducido de Los Navalmorales frente al ayuntamiento

Podemos ascender a la ermita del Cristo que, aunque es edificio sin interés, se levanta en la cumbre de la sierrecilla cercana, y es ideal para contemplar las tierras rojas de las rañas, los barbechos y los extensos olivares con su recomendable puesta de sol al atardecer.

Vista de las rañas y olivares de Los navalmorales desde la ermita de San Sebastián

Tiene Los Navalmorales otras dos ermitas construidas en ladrillo, una de ellas junto al cementerio y otra que en realidad fue la iglesia de Navalmoral de Toledo. La iglesia parroquial es una buena construcción dieciochesca en ladrillo y sillería con buena rejería en el ábside y una estilizada torre.

Detalle de una reja en la iglesia de Los Navalmorales

Otros parajes dignos de una visita eran los antiguos baños medicinales, de ellos parte un arroyo rodeado de huertecillos y agradable para el paseo.

El río Cedena también pasa al este del puebloy quedan en él restosde molinos y de una presa para dar luz eléctrica que solamente duró un día al parecer, rompiéndose la primera noche en que se llenó, pero de ello hablaremos otro día. El arroyo Navajata tiene también parajes pintorescos y algunos molinejos de arroyo y su paseo también es agradable.

Arquitectura popular de Los Navalmorales

También son curiosos los estos de las instalaciones de las antiguas minas de La Herrera, situados junto a la carretera que conduce a Navahermosa y que abastecieron de mineral a las ferrerías del Mazo en Los Navalucillos.

También hubo un convento del que hoy quedan pocos restos, aunque es curioso todavía ver la inscripción de VIVA UGT, SALUD en un escudo de los frailes como recuerdo de haber sido también la Casa del Pueblo en tiempos de guerra.

Escudo del convento con la inscripción de UGT

En Los Navalmorales, podemos comer platos caseros y caza en varios establecimientos y a precios muy asequibles. También se celebra una feria anual de artesanía y productos autóctonos de interés.

No debemos marcharnos sin adquirir aceite de oliva virgen de la mayor calidad y de menor coste que los embotellados. Hay dos cooperativas en Los Navalmorales y otra en San Martin donde comprarlo y reponerse del viaje con una rebanada de pan de pueblo con aceite y azúcar.

Capillita del cristo con cerámica de Talavera en Los Navalmorales

En San Martin y en Los Navalmorales se fabrica un mazapán exquisito. Almendra y azúcar como únicos componentes y horno tradicional con leña de retama, tienen el secreto, aunque sus habitantes son llamados cariñosamente en la comarca chocolateros, tal vez por las fábricas de chocolate que hubo en el siglo XIX. Otra actividad muy característica del pueblo la herrería pues de sus fraguas salieron herraduras y otros objetos que dieron trabajo a muchos de sus habitantes.

Restos de las instalaciones de La Herrera

RÍO PUSA (3) PUSA ABAJO DESDE NAVALUCILLOS

VAMOS PUSA ABAJO DESDE NAVALUCILLOS

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La caza es elemento fundamental de su gastronomía, de la que además podemos disfrutar de una forma muy lúdica con su afamada tradición de los cortos de cerveza acompañados de magníficas tapas tradicionales, especialmente los domingos y festivos.

Artesanía pastoril de cuero en Los Navalucillos

No debemos marcharnos sin llevarnos aceite de oliva virgen de gran calidad, sus quesos o la miel que se produce en sus montes, y los embutidos y la carne de sus granjas intensivas de cerdos. En cuanto a su artesanía era conocido el pueblo por su cacharrería, sus dulces, la guarnicionería tradicional, con artículos como cinturones, bolsos y otros productos relacionados con la caza, que es otra gran actividad económica de la comarca. También hay alguna fábrica de muebles artesanos.

Artesanía del barro en Los Navalucillos

La fiesta principal es San Sebastián, con sus luminarias, la procesión y las roscas del santo. Las fiestas patronales son el 8 de septiembre y son las típicas fiestas rurales de verano. El segundo domingo de  mayo se celebra la Virgen de Herrera.

Procesión de San Sebastián en Los Navalucillos

También se festeja el carnaval aunque ha perdido algunos de sus elementos más primitivos como los “marraches”, quintos disfrazados y tiznados los rostros moviendo sus cencerros.

Como otros pueblos serranos, han sido siempre numerosos los artesanos, como marroquineros, cacharreros, labores textiles, forja o madera. El trato en general y el de caballerías en particular fue otra de las actividades típicas de este pueblo.

Molino de Bodegas sobre el río Pusa

El río Pusa, una vez pasado el Mazo y la carretera que desde Los Navalucillos va Robledo del Buey se va haciendo menos serrano  ya que discurre como otros ríos jareños en los vallejuelos típicos de La Jara que cortan esas llanuras peculiares de la comarca que son las rañas.

Hay manchas de bosque mediterráneo de chaparreras y encinares, barreras cultivadas y encinares. También hay varios molinos y un puente del siglo XIX.

Puente sobre el Pusa en

Llegamos así hasta el molino de Bodegas, junto a la carretera que va de Los Navalmorales a Espinoso del Rey. En esa zona hay restos de una calzada que puede ser la que discurría por Ispinum al norte del Tajo camino de Emérita Augusta desde Toletum.

Navalucillos tiene un entorno serrano incluido en parte en el parque de Cabañeros y que conoceremos en nuestra ruta, y otra parte más baja de rañas y labrados donde el olivo predomina en el paisaje con grandes extensiones, como la que podemos disfrutar recorriendo una pista que une el pueblo con Santa Ana de Pusa.

Zahurda típica de la arquitectura popular de Los Navalucillos

EL PUSA POR LOS NAVALUCILLOS

EL PUSA POR NAVALUCILLOS

Presa arruinada y compuerta del canal del Mazo en el Pusa

Un poco por debajo del muro de la presa del Pusa hay una presa derruida de la que parte un canal que es agradable seguir porque facilita el paseo por las riberas hasta llegar a un edificio de gran importancia para la arqueología industrial.

Canal de agua que movilizaba las ferrerías del Mazo en Navalucillos

Se trata de las ferrerías del Mazo que también dan nombre a un paraje con merenderos donde se bañan los vecinos y visitantes. El hermano de Michelin, inventor del neumático, fue uno de los ingenieros de estas instalaciones y está enterrado en este pueblo. El dueño fue el empresario Safont, que también da nombre a unos molinos de Toledo y otras instalaciones industriales y mineras de la época. Vale la pena curiosear entre las viejas y arruinadas instalaciones que utilizaban la energía hidráulica del río Pusa.

Las arruinadas ferrerías del Mazo

VAMOS A DAR UNA VUELTA POR LOS NAVALUCILLOS

Esta es una localidad cuyo nombre en plural se debe a que está formada en realidad por dos localidades repobladas en la Edad Media, y que históricamente tuvieron dependencia la una de Toledo, formando parte de los Montes de la ciudad de Toledo, y la otra que era Navalucillos de Talavera y por tanto formaba parte de La Jara, la tierra histórica de Talavera. En el siglo XVIII se unieron ambas poblaciones, que en realidad solamente estaban separadas por una calle, y con esa unión consiguieron uno de los términos de mayor extensión de la región. “Nava” es una llanura elevada y húmeda y “lucillos” son los sepulcros rupestres de piedra que se encuentran repartidos por la zona y que están datados en época altomedieval, aunque algunos los remontan a los visigodos.

Arquitectura tradicional de Los Navalucillos

Es una localidad que llegó a contar con más de cinco mil habitantes y que todavía hoy tiene en la ganadería y en la agricultura, especialmente el olivo, sus recursos más importantes, además del incipiente turismo, que se ha incrementado con su inclusión algo artificial en el parque de Cabañeros, pues es La Jara su comarca natural, muy vinculada en todos los aspectos con Talavera de la Reina. Las primeras referencias al lugar aparecen en documentos del siglo XII. Tuvo una importante colonia judía y algunos quieren ver su legado en algunas costumbres populares actuales.

Decoración de la iglesia de Los navalucillos

Debemos dar una vuelta por el pueblo observando su característica arquitectura popular que utiliza la mampostería de cuarcita con el ladrillo graciosamente combinado, aparejo que para algunos deriva no solo de la tradición mudejarista de la zona, sino también de las cuadrillas de albañiles portugueses que vinieron por aquí hace un siglo aproximadamente.

Ermita de la Virgen de Las Saleras en Los Navalucillos

La iglesia parroquial está construida en ladrillo y aunque es modesta en su estructura, guarda un magnifico retablo barroco de la escuela de Churriguera, y por tanto cuenta con una recargada decoración aunque muy armónica, con sus dorados, sus columnas salomónicas y sus motivos vegetales ornamentales.

También debemos visitar la bonita ermita de la Virgen de Las Saleras levantada en ladrillo y decorada en su interior con algunas pinturas alegóricas de la Virgen hechas en el siglo XIX, aunque el edificio fue construido en el siglo XVII.

retablo de la ermita de la Virgen de Las Saleras

EL ALTO PUSA

EL ALTO PUSA

Zona de nacimiento del Pusa con sus robledales

El nombre del río Pusa parece que deriva de la existencia de «posadas» de colmenas en todos estos montes de La Jara que fueron donados por el rey Fernando III el Santo a Talavera para que las repoblara. Toda la zona y especialmente la del nacimiento se conocía como Dehesa de las Pusiellas.

Nuestro río nace cerca de la aldea de Piedraescrita al oeste del monte Viezo, para dirigirse entre robledales y, jarales y brezales hacia el norte para pasar cerca de la aldea de Robledo del Buey, uno de los tres pueblecitos que se encuentran en la parte serrana del extensísimo término de Los Navalucillos, cabecera del municipio de la que hablaremos en futuros capítulos.

Robledo del Buey visto desde el collado de la Ermita

También cuenta Navalucillos con otras dos encantadoras aldeas de hermoso nombre, Los Alares y Valdeazores, que se reparten también su extenso término serrano y que cuentan con algunos rincones de bonita arquitectura popular en mampostería de cuarcita y pizarra, con algunos molinos, zahúrdas, chozos, majadas etc… Estas dos pedanías no se encuentran en el valle del Pusa sino que vierten sus aguas hacia el Guadiana por lo que hablaremos de ellas otro día.

Las tres aldeas tienen iglesias muy modestas pero su localización y su naturaleza agreste son de gran belleza.

Escena en Robledo del Buey

Desde Robledo del Buey el río llega a una zona de picnic y en las tablas del río podremos refrescarnos. Poco después la corriente llega a Las Becerras, donde en una zona de esparcimiento podremos comer y bañarnos. La vista desde el inicio del camino que desciende a las Becerras sobre el valle del principal afluente serrano del Pusa, el arroyo del Chorro, Al fondo a la izquierda la mayor elevación de estas sierras, el monte Rocigalgo.

Todas estas sierras estaban salpicadas de pequeñas labrancillas que llamaban piujares o «atalantos» que en invierno encendían fuego para espantar a los lobos. Se cultivaban pequeños huertos y frutales y se explotaba algo de ganado, pero en gran parte desaparecieron con las repoblaciones forestales.

Estos montes fueron escena de las correrías de los maquis o guerrilleros antifranquistas en la posguerra y también de golfines y bandoleros en la Edad media, cuando eran perseguidos por la Santa Hermandad Real y Vieja de Talavera.

Valle de las Becerras con el Rocigalgo y el chorro al fondo

En este capítulo nos referiremos a una bonita excursión al «chorro» la cascada que da nombre a ese arroyo.

La mayor parte de las rutas que son de interés en el término de Los Navalucillos se encuentran situadas en el Parque de Cabañeros, por lo que se debe pedir permiso para adentrarse en sus montes.

Es el caso de la excursión al Chorro, arroyo afluente del Pusa que cuenta en las faldas del Rocigalgo con unas cascadas muy pintorescas rodeadas de una vegetación de gran interés con tejos, loros, robles, arces de Montpellier etc.

El chorro de Los Navalucillos

Desde Las Becerras tomamos el camino que, en dirección sur, se dirige hacia el paraje del Chorro discurriendo paralelo al arroyo del mismo nombre. En el arroyo de El Chorro, que es afluente del Pusa, encontramos una cascada de unos quince metros de altura pero muy pintoresca por su entorno y su vegetación. Se precipita sobre una charca de aguas trasparentes, en un paraje de gran belleza, sobre todo en invierno, cuando se llega a helar la chorrera. Podemos durante el camino observar árboles singulares como el tejo e incluso, en las umbrías más altas, acebos y abedules.

Podemos después subir paralelamente al arroyo para llegar al pico Rocigalgo, pasando por un hermoso rebollar, donde no será extraño ver algún corzo o venado campando a sus anchas, en un paisaje que se va haciendo cada vez más agreste.

Llegamos a Rocigalgo, que es el pico más elevado de los montes de Toledo y La Jara con sus 1448 metros de altura. Desde allí la vista es impresionante, con un mar de montañas de suave perfil a nuestros pies, con sus pedrizas o canchales y las cresterías de uno de los relieves más antiguos, geológicamente hablando, de la península.

Sale el río Pusa encajonado del valle de las becerras y un embalse retiene sus aguas en un paraje de hermosas vistas.

Embalse del Pusa en la sierra de Navalucillos

MOLINOS DEL VALLE DEL JÉBALO         

MOLINOS DEL VALLE DEL JÉBALO

Molino en el Jébalo frente a Navaltoril

En el Jébalo, frente a los pueblecitos de Navaltoril y Robledillo, se encuentran sendos molinos construidos en mampostería de pizarra (Ge 1)

Molino del arroyo de las Lanchas junto a la carretera

(Foto 48) y (Ge 2). Antes de llegar a Las Humfrías se cruza el arroyo de Las Lanchas que cuenta con referencias a sus molinos ya desde el siglo XVI, temprano asentamiento molinero para tierras tan tardíamente repobladas. He podido visitar las ruinas de cinco artificios, (La 1) el más alto en la corriente es un pequeño molinejo de no más de cuatro metros de lado en el que un tubo o una rampa servían para mover su piedra. Inmediatamente después de salir de su cárcavo el agua era captada sin volver al cauce fluvial para, tras recorrer un canal elevado sobre mampostería, caer en el cubo del segundo ejemplar (La 2) de nada menos que diez metros de altura (Foto 49), uno de los más elevados de la provincia. El tercer y cuarto molinos de esta garganta (La 3) y (La 4) son los dos únicos con receptor de tubo de nuestra provincia, junto a los de Garganta Tejeda en la Sierra de San Vicente.

Molino de cubo en el arroyo de las Lanchas

El quinto molino de Las Lanchas se sitúa más separado, junto a la misma  desembocadura de este arroyo en el Jébalo. Tiene como receptor el típico cubo-presa jareño (La 5).

Molino junto a la confluencia del arroyo de Las Lanchas y el río Jébalo

Molino del Jébalo cerca de Las Humfrías

En el paraje conocido como El Martinete, se localiza, ya en término de Alcaudete, un molino muy arruinado cuyo sistema receptor es una rampa de pendiente considerable. La planta es muy alargada y  todas las dependencias están dispuestas en línea (G 3).

Molino del Jébalo en el paraje del Martinete

Río abajo, en el tramo más próximo al pueblecito de La Fresneda, se localiza otro molino (G 4). Es buen ejemplo de asociación molinera con explotación de “la isla” del molino para su aprovechamiento como huerto mediante reutilización del canal. Su receptor es un cubo-rampa y debía desarrollar suficiente energía como para movilizar la piedra y la maquinaria auxiliar.

Molino del Jébalo por debajo del muro de la presa de la Fresneda

En pleno cañón del Jébalo, frente a la finca La Berciosa, quedan restos apenas reconocibles de los arruinados muros de otro molino que tiene cegado el receptor aunque parece haber sido una rampa (G 4’). Además pueden observarse los restos de tres estructuras circulares que pudieran haber sido tres cubetas de regolfo, pero es difícil asegurarlo.

El quinto artificio del Jébalo es también de rampa y su planta es modelo de adaptación a las riberas más escarpadas. El canal accede al edificio perpendicularmente a la salida del cárcavo como puede observarse en su planta (G 5). Junto a su canal, aguas arriba, quedan restos de otro molino abovedado con aspecto de antigüedad y que era movilizado por un cubo fabricado con buena sillería (G 5’).

Molino en la vega de Alcaudete sobre el río Jébalo

En el canal que ya cerca de Alcaudete es utilizado para el regadío se sitúan otros dos molinos que, como en el caso anterior, se asociaban a la producción hortícola y tenían dependencias para la residencia, al menos temporal, de los hortelanos. Estos dos ejemplares eran dinamizados por cubos dobles de forma alargada y con el suelo inclinado en rampa, (G  6) y (G  7) (Foto 50).

Molino situado ya en la vega del Jéblo junto a Alcaudete

Durante la década de 1950 muelen todavía al menos diez molinos maquileros en La Jara, además de algunos de los que figuran como molinos de pienso en el diccionario de Moreno Nieto y que probablemente serían también hidráulicos. Funcionan ya cinco fábricas de harina y numerosos molinos eléctricos y de motor, aún así es en esta comarca donde más tiempo permanecen en funcionamiento nuestras venerables máquinas.

POZAS DE GREDOS y unos versos

POZAS DE GREDOS y unos versos

Poza en la Garganta Blanca

Como es mucha la flama ¿Qué mejor lugar al que ir que una de las pozas trasparentes de Gredos?

Uno de los lugares cercanos donde nos podemos saciar de naturaleza, un auténtico tesoro natural del que os traigo algunas fotografías de la Garganta Blanca, Tejea, Chilla o Eliza. Ese agua es la que se quieren llevar con lo que llaman engañosamente trasvase del Tajo- Medio

Y también unos versos de San Juan de la Cruz pintados en una pizarra junto al monasterio. Versos de este místico que en la naturaleza encontraba su mejor inspiración.

Versos de San Juan de la Cruz en una pizarra de las Batuecas

Poza en la Garganta Tejea

Poza en la garganta de Chilla

Poza en Gredos

Poza en la garganta Eliza

MOLINOS DE LA JARA OCCIDENTAL

MOLINOS DE LA JARA OCCIDENTAL

Molino del arroyo de San Vicente

Pasaremos ahora a estudiar las peculiaridades de los numerosos molinos de La Jara y para ello comenzaremos el recorrido desde el oeste de la provincia. Dejaremos para otra ocasión los molinos que se encuentran en la actual provincia de Cáceres pero que pertenecieron a La Jara como territorio histórico talaverano.

En las orillas del arroyo de San Vicente molía un artificio de típica presa jareña en arco invertido de grandes dimensiones. En un edificio anejo se instaló un motor auxiliar de gasoil que precisó del depósito de agua habitual en estos casos para su refrigeración (Sv 1) (Foto 40).

Uno de los molinss del río

En el río Pedroso, a su paso por Mohedas de La Jara, encontramos hoy las ruinas de cuatro ejemplares. El primero está dotado de un cubo de gran altura, unos nueve metros, afianzado con un vistoso refuerzo escalonado de mampostería de pizarra . Es un hermoso ejemplar en cuanto a su arquitectura popular se refiere. De los otros tres molinos, dos son de cubo y uno de presa, habiéndose este último adaptado también a motor.

El arroyo Cubilar y su tributario el Majano cuentan en sus orillas con las ruinas de siete molinos (Ma 1), (Ma 2), (Ma 3)  y (Cu 1), (Cu 2), (Cu 3) y (Cu 4) (Foto 41). Todos son de presa en arco invertido con edificios muy toscos de  pizarra. Únicamente tienen como dependencias la sala del molino y en algún caso una pequeña cuadra adosada. Por su cercanía a Campillo de la Jara pudieran ser estos los artificios que aparecen en las relaciones de Felipe II como molinos “de sequera”.

Presa de uno de los molinos del río Huso

En las cercanías de Puerto Rey y Minas de Santa Quiteria hay dos molinos, uno sobre el río Fresnedoso con restos de un cubo y otro sobre el arroyo de Valderromero cuyo receptor es una presa en arco invertido (Frg 1) y (Vr 1) .

En término de Navalmoralejo, sobre el Andilucha, podemos todavía hoy visitar los restos de un molino con dos grandes rampas paralelas que movilizaban dos piedras. Los canales tienen dos grandes ensanches antes de las rampas que hacían las veces de balsa (Ad1).

Presa de un molino sobre el río Huso

En el río Uso todos los molinos movían sus piedras  con las típicas presas jareñas, salvo el último de ellos (U 7) que contaba con tres rampas de buenas dimensiones (Foto 42). Estos molinos del Uso son en general  de mayor tamaño que sus paisanos de la Jara, estando generalmente dotados de una cuadra y una cocina además de la sala del molino.

En el tercero de ellos (U 3) encontramos uno de los pocos casos de doble presa con doble canal pues, situado en la misma desembocadura del arroyo Cubilar en el Uso, toma caudal de ambas corrientes. Cuenta con dos cárcavos y en uno de ellos parece haberse alojado la única cuba de regolfo que funcionó en la comarca de La Jara.

Entrada a las rampas de un molino en el río Huso

El molino número cinco del río Uso (U 5) se adapta muy bien a la topografía de la ribera mediante una curiosa planta muy alargada. Es de los pocos casos en que el vector de paso del agua bajo el edificio no sigue una dirección perpendicular a la corriente fluvial, sino que esta es casi paralela al eje mayor del edificio molinero (Foto 43).

Molino abovedado en el río Huso

El sexto molino (U 6) es el que presenta aspecto de mayor antigüedad. Tiene cegado el receptor y parte de la sala que, para dotarle de mayor resistencia, está abovedada y presenta huellas de varias reformas y adaptaciones. Está construido, junto al séptimo de los molinos del Uso, en típica arquitectura popular de mampostería granítica, material menos frecuente que la pizarra en los molinos jareños. El séptimo ejemplar también se sitúa en el encajonado cauce bajo del Uso, donde sus avenidas hicieron necesario el recrecido de sus muros dado que las aguas lo destejaban al no estar anteriormente cerrado con bóveda.

Plantas esquemáticas de los molinos del Pedroso, cerca de Mohedas

Probablemente las aguas del embalse de Azután ocultan los restos de un octavo molino del Uso que podría haber estado más cercano a la Ciudad de Vascos y ser el que se nombra en el Libro de la Montería.

Otro de los molinos del Pedroso