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EL PUEBLO DE GAVILANES EN EL VALLE DEL TIÉTAR

EL PUEBLO DE GAVILANES EN EL VALLE DEL TIÉTAR

Ruinas de la iglesia de Las Torres, uno de los primeros poblados medievales de Gredos

Este pueblo se encuentra a caballo de la garganta de Mijares y de la de Blasco Chico y en su término se encuentran algunos de los restos más antiguos del poblamiento del valle del Tiétar.

Paneles de cerámica talaverana de Ruiz de Luna y Niveiro. Casi todos los pueblos de Ávila tuvieron rótulos de cerámicas Niveiro a la entrada de los cascos urbanos

El historiador local David Martino ha hallado útiles paleolíticos diseminados, y hachas pulimentadas del neolítico, así como dos castros situados en los parajes conocidos como “El Cerro” y la Pinosa, ya en término de Mijares, que nos han dejado puntas de lanza, cuchillos o brazales de arquero de la Edad del Bronce o algún ajuar funerario de la Edad del Hierro, en la que los vettones habitaban los poblados elevados de estos castros. Otro lugar de interés es el conocido como La Mina, donde se han explotado y procesado el hierro y el plomo desde hace siglos. Aquí y en otros sitios se ha demostrado también la presencia romana, visigoda, y árabe por fíbulas, monedas y cerámicas.

Buitre leonado en la sierra de Gavilanes

El puerto de Mijares es el segundo más accesible después del de El Pico, por lo que no es extraño el trasiego de diferentes civilizaciones por la zona, así como durante la Reconquista serían habituales las razzias de árabes y cristianos acometiéndose y atravesando la tierra de nadie que según las crónicas, fue Gredos durante aquellos años.La imagen tiene un atributo ALT vacío; su nombre de archivo es IMG_7472.jpg

Una de las tres cuadrillas de “serranos”, los aguerridos soldados-pastores de Ávila que repoblarían su territorio, estuvo encabezada por la familia de Blasco Jimeno, caballero que tuvo un hijo al que se le conoció como Blasco Chico, el mismo nombre que tiene la garganta que cruza el término de nuestro pueblo, por lo que podemos deducir que Gavilanes habría sido fundado hacia 1135. Tenemos además noticias históricas que nos dicen cómo, hacia 1350, Alfonso XI mandó a Gil Blázquez repoblar entre otros lugares al sur de Gredos, los de Gavilanes y Las Torres. Lugar este último del que también quedan restos de la torre que le da nombre y de la iglesia, que se encuentran en término de Gavilanes por haber absorbido este pueblo su término al despoblarse. A finales de este mismo siglo, otro caballero llamado Juan de Ávila da un nuevo impulso repoblador a los aledaños de la garganta de Blasco Chico y su chorrera, que ya aparece en las crónicas.

Casco urbano de Gavilanes desde la sierra

Al igual que otros lugares que se encuentran al sur de Gredos, Gavilanes, como aldea de El Colmenar (Mombeltrán), pasaría a formar parte de los señoríos del condestable Ruy López Dávalos y después de don Álvaro de Luna hasta su ejecución. Más tarde recibirá el señorío de Colmenar de las Ferrerías, villa que hoy conocemos como Mombeltrán, el que la daría este nombre, don Beltrán de la Cueva. En el siglo XVIII se amojonan sus términos y en el XIX se añaden los de la aldea de Las Torres, la más vieja población del lugar que queda así desierta desde entonces.

Era en término de Gavilanes

En Gavilanes podemos ver algunas zonas con pintorescas construcciones, sobre todo en la zona sur del casco y en el barrio del Tinajero, en el norte. La iglesia es la típica construcción parroquial abulense en sillería granítica con torre cuadrada. En origen fue construida en el siglo XVI pero se halla muy reformada hoy día. El templo está bajo la advocación de Santa Ana, cuya imagen se encuentra en su retablo del siglo XVIII. Cuenta con pila de piedra agallonada y su correspondiente pililla de cerámica de Talavera.

RUTA DE CASAVIEJA AL PUERTO DEL ALACRÁN Y OTROS PASEOS

RUTA DE CASAVIEJA AL PUERTO DEL ALACRÁN Y OTROS PASEOS

Vamos a ascender desde Casavieja hasta el puerto del Alacrán, uno de esos puertos secundarios que pasaban al otro lado de la sierra por caminos de herradura, y que servía para el intercambio de los productos diferentes que se cultivaban en la fría vertiente norte y los de la más cálida cara sur de la sierra.

Presa de los Castaños en el entorno de Casavieja, al comienzo de la ruta

Se trata de una senda marcada con señales blancas y amarillas que se toma desde la carretera que va a la zona recreativa de fuente Helechosa, cerca de la presa y fuente de los Castaños, aunque hay posibilidad de subir en bicicleta o todoterreno por las pistas forestales acortando el camino considerablemente, opción que podemos elegir orientándonos con el plano adjunto.

Chorreras en la garganta de la Cereceda

Si se hace completa, es una excursión dura que salva un desnivel de más de 1000 metros y discurre por una senda entre pinos y robles con algún tramo de bosque de galería junto al arroyo de la Cereceda. No hay problema con el agua pues encontraremos varias fuentes aunque en la parte alta hay algunas zonas en las que la senda es difícil de identificar.

 Recorrido aproximado 12 kilómetros, 7 horas ida y vuelta con el recorrido completo.

El entorno de Casavieja tiene hermosos parajes para pasear entre prados con sus pajares y bosques de fresnos y robles

Otro paseo muy ameno y tranquilo se puede hacer deambulando por la parte norte de la pequeña meseta sobre la que se sitúa el caserío de Casavieja, y recorriendo hermosos prados y bosques de robles, fresnos y pino.

Otra de las rutas en torno a Casavieja es la indicada ruta de los molinos

Por último, también podemos hacer una interesante ruta marcada que recorre los numerosos molinos ribereños de la garganta de la Cereceda, pasando por el bonito puente medieval de la Márgara y por un antiguo horno de tinajas. Otros pequeños arroyos y gargantas son también hermosos pero desgraciadamente en su cabecera nos encontraremos con el desolado aspecto de la sierra quemada en gran parte hace unos años.

Entrada de la rampa de uno de los molinos de Caavieja

ENTRAMOS A CASAVIEJA

ENTRAMOS A CASAVIEJA

Arquitectura popular en Casavieja

Casavieja es el último pueblo del señorío que venimos recorriendo, el señorío de La Adrada que ocupó la que ya en la Edad Media y todavía hoy conocemos como dehesa de La Avellaneda, un extenso territorio que asciende por las laderas de Gredos.

Balconcillos típicos en Casavieja

Casavieja no hace hoy día honor a su nombre, por haberse construido numerosas viviendas de recreo al norte del casco urbano. Ya no es, como decía Cela, “un pueblo tímido, con el nombre bien puesto”, aunque sí suponemos que seguirá siendo un “pueblo honesto y patriarcal”, como también lo define nuestro premio Nobel. Ese nombre nos indica la existencia de algún elemento constructivo antiguo, anterior a la época de repoblación, durante la que desde Ávila vinieron sus caballeros a conquistar y poblar la zona.

Portada norte de la iglesia de Casavieja

En el caserío deberemos conocer la iglesia parroquial, construida entre los siglos XV y XVIII, a la que se accede por una hermosa portada herreriana rematada en bolas. Su única nave está techada con sencillo artesonado mientras que la capilla mayor y una de las laterales se encuentran cubiertas con bóvedas góticas. El retablo principal  es del siglo XVIII y cuenta con algunas imágenes populares pero antiguas. También podemos ver un cuadro del siglo XVII representando a San Bartolomé y otras tablas del XVIII con la Dolorosa y el Nazareno, obra de Luis Martín Salamanca. La torre tiene tres cuerpos, los dos primeros de piedra y levantados en el siglo XVII, y el tercero de ladrillo y más moderno. También es interesante el sagrario con la representación de un pelícano como símbolo de Cristo.

Altar mayor y bóveda de la iglesia de Casavieja

Podemos recorrer su casco urbano, donde todavía quedan bastantes edificios representativos de la arquitectura vernácula con sus típicos balconcillos o “solanillas”.

Puente en Casavieja

LA GARGANTA DE NUÑO COJO Y UN POETA BOTICARIO

SUBIENDO LA GARGANTA DE NUÑO COJO DESDE PIEDRALAVES

Puente de la garganta Nuño Cojo

 El entorno de Piedralaves gira en torno a la garganta de Nuño Cojo que pasa por el mismo caserío. Es un paseo agradable subir entre pinos por la orilla de esta corriente. Uno de los viejos molinos ribereños, muy cercano a la población, todavía sirve como “fábrica de luz” pues sus aguas mueven una turbina. Más arriba podemos disfrutar de la piscina natural de “la Nieta”, y siguiendo el recorrido pasaremos por una fuente con una zona de pic-nic y los restos de otro molino que también fue batán, un artificio para desengrasar, limpiar y suavizar la lana a base de ser golpeada por un mazo movido por el agua.

Molino en la garganta de Nuño Cojo

Al final de la pista asfaltada que discurre paralela a la corriente de la garganta, se llega hasta la presa de abastecimiento de la localidad con su imponente muro hecho de grandes bloques graníticos. El embalse se sitúa en un bonito entorno de pinares que pueblan las orillas de las tres gargantillas que confluyen en él. Podemos hacer un recorrido por ellas subiendo por un camino que parte de la orilla oriental del embalse, y va rodeando el valle para llegar a unas pistas que nos puede llevar a Casavieja, o bien podremos descender de nuevo hasta un camino que cruza la garganta de Nuño Cojo por un puente de piedra cerca del que hemos pasado en nuestro ascenso.

 Recorrido aproximado 15 kilómetros, 4 horas.

Embalse en la cabecera de la Garganta de Ñuño Cojo

León Felipe

EL POETA BOTICARIO

 En 1919 el poeta León Felipe regentaría la farmacia de La Adrada durante un año. Este gran escritor de vida muy ajetreada, además de boticario fue comediante, mendigo y hasta pasó tres años en la cárcel por desfalco. Se alineó con el bando republicano en la Guerra Civil y se exilió en 1938. En alguno de sus poemas hay referencias a su paso por La Adrada:

¡Qué solo estoy Señor!

¡Qué solo y qué rendido!

de andar a la ventura

buscando mi destino

En este pueblo de Ávila escondido

pensando que no está aquí mi sitio

que no está aquí tampoco

mi albergue decisivo

CONOCIENDO PIEDRALAVES

CONOCIENDO PIEDRALAVES

Arquitectura popular serrana en Piedralaves

Aunque cuando pasó por aquí Camilo José Cela definió a Piedralaves como “linda y minúscula como una flor”, hoy este pueblo cuenta con una mayor población que antiguamente y a ello ha contribuido que es uno de los pueblos que primero quisieron explotar sus recursos turísticos en el valle del Tiétar, y de hecho, cuenta todavía con una arquitectura popular repartida por bonitos rincones del pueblo, donde veremos edificios típicos adornados con las pequeñas balconadas conservadas aquí en un buen número.

Escalinatas de acceso a la iglesia de Piedralaves

Entre esos rincones más atractivos debemos destacar el entorno de la iglesia parroquial, con sus escaleras de acceso que le dan una bonita perspectiva. Se trata de un edificio del siglo XVI que se encuentra bajo la advocación de San Antonio de Padua, santo muy venerado en toda esta zona de oriental de Gredos. Cuenta con una sola nave separada del presbiterio por un arco toral y en ella no debemos dejar de admirar su hermoso retablo barroco adornado con dorados y policromías que acogen varias imágenes de tipo popular, algunas del siglo XVI. El sagrario es también renacentista y se ornamenta con bajorrelieves de Santiago, San Andrés y Cristo Resucitado. Además, son de cierta calidad los retablos laterales y los de las capillas, así como el artesonado mudéjar ochavado que cubre la capilla mayor. La pila bautismal es gallonada, como tantas de las que encontramos en los pueblos vecinos.

Torre del Reloj de Piedralaves, abajo se observa una aguja de granito para el cerramiento taurino de la plaza

Muy cerca de la iglesia de Piedralaves está la Cruz de los Enamorados, llamada así por citarse antiguamente junto a ella las parejas de mozos y mozas al salir de la iglesia, y algunos edificios pintorescos a su alrededor, especialmente uno situado al norte del templo que se sostiene por elevados pilares de madera. Desde la cruz pasamos a una plaza presidida por la Torre del Reloj,

Cruz de los enamorados en Piedralaves

construcción berroqueña sobre la que se sitúan las campanas. Esta plaza de la Constitución cuenta en sus bocacalles con las antiguas agujas de granito que sostenían los palos para hacer el cerramiento en los festejos taurinos. Otras escaleras situadas al sureste nos llevan hasta el puente medieval sobre la garganta, otro lugar muy ameno por donde se accede a la ermita de la Concepción, que fue la antigua iglesia parroquial construida en el siglo XV, y que tenía, como todas, el cementerio junto a ella, camposanto cuyo solar está actualmente ocupado por un parque. En la salida occidental del caserío se encuentra rodeada por un parquecillo y un buen Vía Crucis de granito, la ermita de San Roque, presidida por su espadaña del siglo XVIII, aunque el edificio se remonta al siglo XVI.

Puente de Piedralaves

El propio nombre de Piedralaves tiene varias teorías para explicar su origen. Una de ellas  y la más justificada dice que significaría en realidad “al pie de la sierra”, aunque Camilo José Cela apunta otras versiones.La primera referencia a su término está en la crónica de un ataque de los árabes en que aparece la garganta de Nuño Cojo, nombre típico de algún repoblador medieval abulense. Perteneció como otras aldeas cercanas al señorío de La Adrada hasta conseguir su privilegio de villazgo en 1639.

Calvario en Piedralaves

PASEOS DESDE LA ADRADA

PASEOS DESDE LA ADRADA

TIÉTAR 4 Ruta de los tres Puentes

Puente Mosquea sobre el Tiétar en La Adrada

Ruta de los tres puentes

 La ruta que indicamos en la excursión de hoy nos llevará hasta el río Tiétar, conociendo así los agradables parajes del puente Mosquea sobre el Tiétar y el puente Chico sobre un pequeño afluente en la orilla izquierda. Aguas abajo, donde la carretera de La Iglesuela cruza también el río, se encuentra la puente Mocha, otro pintoresca construcción medieval. Todo el recorrido discurre entre pinares muy amenos en un trazado llano muy agradable.

El puente Chico sobre el arroyo afluente del Tiétar

 Recorrido aproximado10 kilómetros, 2 horas y media.

Puente Mocha sobre el Tiétar

Otros parajes 

Otros parajes podemos disfrutar en La Adrada conociendo la zona serrana mediante el segundo recorrido que nos llevará hacia el norte desde la ermita de la Yedra pasando cerca del molino de Momblanco, uno de los que quedan de los numerosos artificios que movía esta garganta, algunos de ellos para obtener papel a partir de trapos viejos. Ascendemos después pasando cerca del bonito paraje del charco de la Hoya, para luego seguir el trazado marcado en la ruta que nos llevará por pistas forestales hasta el paraje de la Llega y, si estamos dispuestos a una subida de unos cuarenta minutos más a pie, hasta el pino del Aprisquillo, un ejemplar singular de pino cascalbo de grandes dimensiones.

Molino de La Adrada

Si finalizado el recorrido paralelo a la Garganta de Santa María, nos dirigimos a la derecha iremos al collado de las Vacas, desde donde podremos bajar por Casillas siguiendo la ruta del Borbollón, que describimos en el capítulo de Sotillo. Desde La Adrada podemos ir también hasta Piedralaves por una antigua carretera forestal, hoy muy deteriorada, que nos llevará a la garganta de Hornillos y a otros parajes de gran belleza con espléndidas vistas panorámicas.

Poza de la Hoya en la Garganta de Santa maría de La Adrada

CELA EN LA ADRADA

El libro Camilo José Cela “Judíos, Moros y Cristianos”, de obligada lectura para todos aquellos que quieran mirar debajo de estas faldas de Gredos, se hace, entre otros muchos pasajes jugosos una hermosa descripción de La Adrada, donde “en mejores tiempos, los monjes de El Escorial fabricaron el recio y bien barbado papel de tina, en el que se libraban las bulas de todo el arzobispado de Toledo: artesanía noble y envuelta en bendiciones y en licencias de ayunos. Del castillo de La Adrada, como de tantas y tantas otras cosas resta muy poco más que el recuerdo. La Adrada, cabalgando entre el cerro de Marinea y el monte del Madroñal, el cerro de la excusa y los riscos del Berrueco, es pueblecito de monte y huerta fina, pastizal abundoso y arroyos ­­–la Hondaliza, el Franquillo, la Santa María, decidores y alegres como pajaritos. La huerta de La Adrada, venero fecundo, brinda dos cosechas, y el pinar, blando tapiz, dos suertes de pino: el negral de la resina, que por Ávila es rodeno y, para algunas gentes salgareño y pudio, y el albar de la madera, que es royo, por esta tierra, y por Madrid, blanquillo”.

Hoy, el castillo restaurado no nos daría la impresión de ruina absoluta que le dio al viajero Cela.

Llamador en La Adrada

CONOCIENDO EL MONTE DE SOTILLO Excursión de Casillas al Borbollón

CONOCIENDO EL MONTE DE SOTILLO

Excursión de Casillas al La imagen tiene un atributo ALT vacío; su nombre de archivo es TIETAR-2-De-Casillas-al-Borbollon.png

 

Ramaje de un pino autóctono de Gredos ((Pinus sylvestris)

Podemos conocer el monte de Sotillo haciendo una excursión, ya sea andando o en todoterreno. Con ese objetivo ascenderemos por la carretera que nos lleva a Casillas, para desde allí subir por la piscina y el prado de Las Eras hasta el llamado collado de la Casa.

Ermita del Prado de las Eras, paraje al comienzo de nuestro recorrido

En este lugar, acondicionado como zona recreativa, encontraremos un camino que se dirige hacia el oeste, hasta el paraje conocido como El Borbollón, en el que se ha restaurado el edificio de una antigua majada para albergar un aula de interpretación de la vegetación de la zona, con una breve ruta botánica a través de la que conoceremos las especies vegetales más frecuentes, en un paisaje de pinares solitarios con magníficas vistas.

En la ruta algunos paneles describen el proceso de recogida de la resina de los pinos resineros

El camino desciende luego tomando dirección este, para volver hacia Casillas pasando por la garganta de Majalobos, la más vinculada a Sotillo, que en esta parte más alta discurre por castañares y prados. Podemos después bajar hacia Sotillo por la misma carretera por la que subimos a Casillas al comenzar nuestra ruta.

Vistas desde la ruta del Borbollón

Poco antes de llegar al pueblo, vemos un puente sobre el que habría discurrido la vía del tren trazada para unir Madrid con Arenas de San Pedro. Poco después de pasarlo, podremos tomar a la derecha una pista que nos vuelve a llevar a la garganta de Majalobos, donde se encuentran entre bosques las dos pequeñas y pintorescas presas de abastecimiento de Sotillo.La imagen tiene un atributo ALT vacío; su nombre de archivo es P3161097.jpg

Uno de los magníficos pinos autóctonos(Pinus sylvestris) que podemos contemplar en el camino

Al sur del pueblo hay otra ruta botánica en torno al monte de La Pinosa, una pequeña elevación cubierta de un hermoso pinar.

 Recorrido aproximado 11 kilómetros, 3 horas.La imagen tiene un atributo ALT vacío; su nombre de archivo es P3161105.jpg

Embalse en la garganta de Majalobos

Puente de la línea férrea que habría unido Madrid con Arenas de San Pedro, pero que no se finalizó

EL TIÉTAR ENTRA EN EL SEÑORÍO DE LA ADRADA

EL TIÉTAR ENTRA EN EL SEÑORÍO DE LA ADRADA

Don Álvaro de Luna

EL SEÑORÍO DE LA ADRADA

Casillas y Sotillo de la Adrada son los primeros pueblos del señorío de La Adrada que vamos a encontrar en nuestro recorrido por el Valle del Tiétar, cuya cabeza, La Adrada, fue capital del estado al comienzo de la Edad Media.

Estelas circulares medievales de la necrópolis de La Adrada

En 1393, el condestable de Castilla y corregidor de Ávila don Ruy López Dávalos recibió del rey Enrique III un gran señorío al sur de Gredos que incluía lugares tan lejanos como La Adrada, Arenas de San Pedro, Castillo de Bayuela o Puebla de Santiago del Arañuelo, muy cerca ya del Tajo en las proximidades del actual pueblo de Valdeverdeja. En 1422 le son confiscados estos territorios y de ellos La Adrada, Arenas y Bayuela pasan a formar parte de los extensos territorios del otro condestable, don Álvaro de Luna como herencia de su mujer.La imagen tiene un atributo ALT vacío; su nombre de archivo es P9242965-1024x768.jpg

Ermita de Sotillo de La Adrada

Tras su ejecución por orden del Rey, Bayuela y Arenas siguen en poder de su esposa la “Triste Condesa”, ya que habían sido recibidos por ella en herencia de su padre, pero La Adrada y los pueblos que formaban el estado (Sotillo, Casasviejas, Casillas, Fresnedilla, Piedralaves e Iglesuela) los recibe don Beltrán de la Cueva como donativo de Enrique IV. Pasará todo este territorio a manos de su segundo hijo don Antonio de la Cueva y Mendoza, separándose así del señorío de Mombeltrán en manos del duque de Alburquerque, hermano mayor de la familia.

Arquitectura popular en de Sotillo de la Adrada

SOTILLO DE LA ADRADA

Apenas un hilo de agua es el Tiétar a su paso por Sotillo de la Adrada, población que comenzó siendo simplemente una aldea de La Adrada, pero que actualmente se ha convertido en el núcleo más habitado de la zona. Las primeras referencias del lugar aparecen en 1186 recién reconquistado el territorio por Raimundo de Borgoña.La imagen tiene un atributo ALT vacío; su nombre de archivo es P9242976-768x1024.jpg

Retablo de la iglesia de Sotillo de la Adrada

La cercana capital del señorío no permitió que Sotillo tuviera su propio concejo hasta finales del siglo XVI y que fuera una villa independiente hasta principios del siglo XVIII. En el pueblo podemos ver su fuente de los Cinco Caños y algunos rincones con elementos de construcción tradicional con los típicos balcones del Tiétar, especialmente en la calle de las Parras y la calle Larga.

El ayuntamiento también es una de esas características casas consistoriales del siglo XVIII que podemos ver en la zona. Aunque la iglesia parroquial remonta su origen al siglo XV, el edificio está muy reformado y apenas se distinguen elementos originales de interés, salvo el retablo barroco y el artesonado de la capilla mayor, además de una imagen que representa a la Santísima Trinidad, advocación de la parroquia. El otro edificio religiosos de Sotillo alberga a la patrona, la Virgen de los Remedios y es construcción del siglo XVII.

EL TIÉTAR (1), NACE EN LA VENTA DEL COJO

NACE EN LA VENTA DEL COJO, SANTA MARÍA DEL TIÉTAR Y CASILLAS

Nacimiento del Tiétar en la zona de la venta del Cojo

Hoy comenzamos a recorrer uno de los ríos más importantes de nuestra comarca. Se trata del río Tiétar, que nace en el límite entre las provincias de Madrid y Ávila, cerca de la carretera nacional 501 y justo en la frontera de los términos de Santa María del Tiétar y Rozas de Puerto Real. La carretera discurre por el trazado de la antigua Cañada Leonesa Oriental y junto a ella se sitúa la Venta del Cojo, que daba servicio a los ganaderos trashumantes y en cuyo entorno brotan los manantiales que darán los primeros caudales a nuestro río.

Arquitectura popular en el pueblo de Casillas

Durante gran parte de sus ciento cincuenta kilómetros discurre al sur de la sierra de Gredos, de la que recibe por su orilla derecha el caudal de las gargantas de la sierra, mientras sirve de frontera entre las provincias de Ávila y Toledo, para adentrarse más adelante en Cáceres, donde desemboca en el Tajo, recorriendo antes la comarca de La Vera.

Zonas de esparcimiento en la zona de la ermita de Casillas en el Prado de las Eras

Casillas es un pueblo que perteneció al señorío de La Adrada. Es un lugar típicamente serrano, pero muy modificado en su arquitectura tradicional, por lo que solamente podemos ver algunos rincones pintorescos y la iglesia parroquial con su espadaña y las magníficas vistas desde su atrio. Mucho más interesante es el entorno, que cuenta con lugares de gran frescura poblados sobre todo de castaños que se alternan con prados, enmarcados ambos por extensos pinares. Un paraje muy agradable es la zona de esparcimiento de El Prado de Las Eras, en la que las praderas, una lagunilla y una zona de picnic hacen de éste un lugar agradable para pasar el día en familia. Si queremos ascender hasta aquí pasaremos junto a la piscina municipal, que también se encuentra en un bonito entorno con magníficas vistas.

Prados cercanos al puerto de Casillas desde donde accedemos alparque Iruelas o el castañar del Tiemblo

Desde Casillas podemos acceder además a numerosos parajes de interés en las cumbres de la sierra. En primer lugar, tenemos un acceso privilegiado al Parque del Valle de Iruelas, al que podemos llegar por el puerto de Casillas. La bajada hasta el parque y su centro de interpretación solamente puede hacerse en todoterreno o andando, pero desde el mismo puerto sale una ruta recomendable por su brevedad y sus vistas panorámicas hasta el pozo de nieve que se ha restaurado en el ámbito del Castañar de El Tiemblo, y que sin lugar a dudas es uno de los mejor conservados de nuestro país. También desde el puerto de Casillas podemos iniciar una marcha que nos lleve en dirección oeste hasta el pico del Cancho Berrueco, con vistas panorámicas sobre el valle del Alberche y el parque de Iruelas al norte y el valle del Tiétar al sur.

Maquinaria molinera con las piedras y el cabrio en un molino en ruinas de Santa María del Tiétar

La garganta de Pajarero sigue descendiendo desde casillas hasta pasar cerca de Santa María del Tiétar, población que todavía aparece en los años cincuenta con su antiguo nombre, Escarabajosa, nombre que no debía gustar a sus habitantes cuando lo cambiaron por éste otro en el que se refieren al río que nace en su término. Aunque después de la Reconquista perteneció a la ciudad de Ávila, por concesión del rey Juan II se incluyó después en los estados de don Álvaro de Luna en el siglo XV y por tanto en el señorío de Escalona, con el que pasó a los marqueses de Villena tras ser degollado el valido manteniéndose en sus estados hasta la abolición del régimen señorial en el siglo XIX. Al igual que Casillas, este pueblo tiene la mayor parte de sus edificaciones de nueva construcción, aunque se conservan algunas casas tradicionales y su iglesia granítica también muy reformada con su pórtico y su escalera de acceso.

Santa María del Tiétar y Sotillo de la Adrada al comienzo del valle del Tiétar

MOLINOS DEL PUSA Y AFLUENTES

MOLINOS DEL PUSA Y AFLUENTES

Molino de Bodegas en el río Pusa

Alrededor del curso del río que le da nombre se formó el señorío de Valdepusa, ejemplo ilustrativo de la evolución histórica de la repoblación molinera tras la reconquista. Las primeras alusiones que aparecen corresponden a los molinos de Corralejo, sobre el Tajo y cerca de Malpica, eran propios del señor y cercanos a su castillo feudal1. El poblamiento medieval va ascendiendo por el río Pusa y en los deslindes con Talavera en el siglo XV aparece un molino del Andariego, topónimo que todavía hoy existe cerca de Santa Ana de Pusa.2

Ruinas de otro molino en el Pusa

El feudal construye varios artificios sobre el Pusa que aparecen en las relaciones de 1578. En verano se secaba el río y los vecinos debían acudir a moler al Tajo, a los molinos del señor y a otros que son particulares, lo que ya nos indica cierta liberalización de este sector económico.

Cubo de ladrillo y mampostería de uno de los molinos del Pusa

Si consultamos el Catastro de Ensenada del siglo XVIII, vemos que en San Martín de Pusa sigue moliendo el artificio que el señor tenía en el Pusa, pero en Navalmoral de Pusa, una capellanía es dueña de cinco molinos asentados algunos de ellos en las orillas del arroyo Navajata, mientras que el lugar de Santa Ana contaba ya en su término con dos molinos.

Canal elevado casi megalítico en un molino del arroyo Navajata

Subiendo el río se encontraba Navalucillos de Talavera, pueblo que pertenecía históricamente a La Jara aunque el Pusa pasa también por su término. Este pueblo se servía de cinco molinos en el Pusa, uno de ellos patrimonio de una cofradía.

Mediado el siglo XIX, hay dos molinos en San Martín, “algunos” en Santa Ana, seis en Navalmoral de Pusa y cuatro en Navalucillos.

Molino sobre el Pusa

De todos los ejemplares del río Pusa enumerados anteriormente quedan restos en la actualidad de once artificios con su sistema receptor repartido a partes iguales entre las rampas y los cubos, aunque algunos de estos tienen el suelo tan inclinado que podríamos considerarlos como receptores de cubo-rampa.En dos casos, (Pu 6) y (Pu 10) (Foto 53 y 54), el ingenio movilizaba dos piedras. Tienen plantas de tipo medio con varias dependencias anejas entre las que se incluye en tres de ellos la presencia de un horno de pan y una habitación con funciones exclusivamente de tahona.

Molino de Malpasillo en Santa Ana de Pusa

Se sitúan los molinos de Pusa a lo largo de todo el trayecto ribereño desde la zona serrana de Navalucillos hasta el puente cercano a San Martín, donde se encuentra el último reconocible (Pu11) que tiene un gran azud y conserva todavía el edificio, aunque ya no es perceptible el sistema receptor por haberse adaptado a motor en sus últimos años de funcionamiento, aunque mantiene el resto de la maquinaria.

El noveno ejemplar se adaptó a una turbina que también producía luz para Santa Ana y Retamoso y probablemente también molió con motor ya que conserva el depósito de refrigeración (Pu 9).

Molino en el arroyo Navajata de San Martín de Pusa

En el afluente del Pusa llamado arroyo Navajata, en el tramo que ahora se conoce como arroyo de Los Navalmorales, molieron tres molinillos, el primero tenía una rampa y un cubo anejo como receptores ( Na 1) y es el último de los tres que dejó de moler. El segundo (Na 2) conduce el agua, por un canal construido con bloques de piedra de grandes proporciones elevados sobre pilares, hasta un receptor de rampa construido con excelente sillería. Tiene una balsa de almacenamiento que servía además a un canal de riego. El tercer molino también era dinamizado por una rampa de buena sillería.

Al pasar por San Martín toma este arroyo el nombre del pueblo. A la salida del casco urbano se pueden todavía ver, aunque muy modificados por actividades ganaderas, los restos del llamado Molinillo con el que acabamos nuestro recorrido por los molinos de La Jara y Valdepusa (Sm 1)3.

1PALOMEQUE TORRES, A. : Opus cit.

2SUÁREZ ÁLVAREZ, Mº.J.: Opus cit.p. 87.

3VIÑAS,C. y PAZ, R.: Opus cit.JIMÉNEZ DE GREGORIO, F.: Opus. cit. Los Pueblos de … PORRES,J. y OTROS Opus cit. MADOZ, P. Opus cit. Ver los epígrafes respectivos a “San Martín de Pusa”, “Santa Ana de Pusa”, “Navalmoral de Pusa” y “Navalucillos de Talavera”.