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Fotografías antigüas de las tierras de Talavera comentadas por el autor

FOTOS ANTIGUAS DE LA CALLE MESONES

FOTOS ANTIGUAS DE LA CALLE MESONES

Comentamos aquí fotografías de la calle Mesones o Medellín, una vista desde el norte de ediciones Campos y otra de Ruiz de Luna desde el sur

Calle Mesones fotografiada desde la Plaza del Potro
Calle Mesones fotografiada desde la Plaza del Potro en la colección de postales de Ediciones Campos

Esta calle es uno de los ejes principales del urbanismo de la antigua Talavera. Va desde la Plaza del Reloj (y la puerta principal de la ciudad que era el Arco de San Pedro) hasta la Puerta de Zamora.

Atraviesa los Arrabales Nuevos que se encontraban entre el primer recinto amurallado y el segundo, que discurría paralelo a la Cañada de Alfares y que se abre en la Puerta de Zamora por donde entraban y salían los viajeros que venían desde el norte. No olvidemos que Talavera es lo que es porque se encuentra junto al vado del Tajo más cercano al puerto del Pico, la vía natural que comunicaba las dos mesetas para el paso de personas, ganados y mercancías. Es curioso que el nombre aluda a Zamora y no a Ávila como ciudades de referencia al norte de Talavera durante la Edad Media, y de hecho la calle aparece también en documentos medievales como calle de Zamora. Dejaremos esta puerta y el extremo norte de la calle para otro capítulo.

Durante los siglos XV y XVI alojó la casa que hacía esquina con la plaza del Reloj la Audiencia o juzgado y alguna otra dependencia municipal.

Se llamó también calle Medellín, desde 1888 hasta 1937, pues se dirigía hacia el cerro de ese nombre, donde tuvo lugar la Batalla de Talavera.

En ella se encontraban numerosas pensiones y mesones para los muchos viajeros que transitaban por la ciudad, pero también fue una calle muy comercial donde se encontraban establecimientos entre los que hemos conocido el del sugerente nombre de Berlín Industrial, «Resti», la sombrerería de Viuda de Cándido Martín, la pastelería Marfil, el Mesón del Potro (en la pequeña plazuela que es prácticamente un ensanchamiento de la calle en su intersección con el Baño y Ramón y Cajal).

Casa palaciega en la esqueina Mesones-Ramón y Cajal. Actualmente ha sido muy reformada y no queda nada del blasón, aunque en el interior del edificio actual sí queda el patio típico talaverano con sus columnas.

La otra vieja plaza alberga la iglesia de Santiago, de la que hablaremos más ampliamente. Al otro lado estaba la plaza que albergaba el cine Calderón, que formaba parte antes de un convento franciscano.

Al final de la calle se encontraba una institución tan emblemática como es la Santa Hermandad Real y Vieja de Talavera construcción mudéjar fatalmente destruida en los años 80 para hacer el bodrio que hoy ocupa su lugar, junto a la puerta de Zamora. De ambos monumentos también mostraremos imágenes antiguas en otra entrada de nuestro blog.

Detalle de la calle Medellín con la antigua torre del reloj al fondo y los tradicionales albañales surcando el centro de la vía
Detalle de la calle Medellín o Mesones con la antigua torre del reloj al fondo y los tradicionales albañales surcando el centro de la vía

Todavía se conservan algunos edificios de arquitectura tradicional, como el que hoy día se encuentra justo frente a Santiago construido en ladrillo, aunque en estas fotos se muestra una arquitectura tal vez más rica que la actual, con grandes miradores y balconadas, así como algunos edificios decorados con arquitecturas fingidas pintadas en sus muros.

Calle Mesones desde la Plaza del Reloj en fotografía de Ruiz de Luna
Calle Mesones desde la Plaza del Reloj en fotografía de Ruiz de Luna

Si observamos el detalle de la segunda foto vemos el rótulo que anuncia la «Posada del Fresco de Sotero, El Extremeño», mercancía tan talaverana como los botijos colgando a la entrada de un comercio. También se lee un rótulo que anuncia a un sastre , tres personajes rústicos con su faja y su montera con dos de ellos conduciendo dos borricos con su carga. En la Plaza del Potro se ve el rótulo de otro establecimiento de un tal García. En el centro de la calle, el consebido albañal y al fondo la iglesia de Santiago.

Detalle de la fotografía de Ruiz de Luna
Detalle de la fotografía de Ruiz de Luna

FOTOS ANTIGUAS DE LA CALLE SAN FRANCISCO

Calle San Francisco desde la plaza del Reloj en los años 60
La calle de San Francisco con el café Español en los años 30
Calle de San Francisco con el Metro Chico a la derecha

FOTOS ANTIGUAS DE LA CALLE SAN FRANCISCO

Presentamos hoy en nuestra sección de fotos antiguas algunas de las que tienen como protagonista a la popular y comercial calle de San Francisco. También ampliamos algunos de sus detalles para ver tipos de la época y algunas curiosidades.

Calle San Francisco en fototografía de Ruiz de Luna
Calle San Francisco en fototografía de Ruiz de Luna

El primer nombre conocido de la calle San Francisco, según Pedro Gayarre nos dice en su obra sobre el urbanismo talaverano en el siglo XV y XVI, es el de calle de las Ollas, lo que nos habla ya entonces, antes del apogeo de la cerámica talaverana, de una importante actividad alfarera en la ciudad.

El nombre que más tiempo ha llevado esta importante arteria es el actual de calle San Francisco debido al convento que allí se alojó y cuya iglesia luego quedó como iglesia parroquial de Santa Leocadia y Santa Eugenia y luego simplemente iglesia de San Francisco.

Final de la calle San Francisco con la antigua torre del Reloj al fondo y detrás la torre albarrana del Arco de San Pedro. Principios del siglo XX

Aunque también llevó mucho tiempo el de Calle de la Zapatería o Zapaterías, actividad que hasta muy recientemente ha tenido varios establecimientos en la misma.

Durante algún tiempo se llamó en el siglo XIX calle de Pi y Margall, presidente de la primera república

Tipos a la puerta de un comercio a la entrada de la calle de San Francisco, junto a la plaza del Reloj
Tipos a la puerta de un comercio a la entrada de la calle de San Francisco, junto a la plaza del Reloj. Los niños y su actitud, especialmente la del de la izquierda, no tienen desperdicio. Se ve algún rótulo comercial, como el de la sombrerería Vidal

La calle de San Francisco ha sido siempre una calle eminentemente comercial, es esa calle central con numerosos comercios que hay en todas las ciudades españolas y que en muchos casos es la «calle Real» por ser en general vías de comunicación principales para el acceso a la ciudad.

Nuestra calle partía de la actual Cañada de Alfares, frente a la Trinidad. Su comienzo era una de las puertas principales del segundo recinto amurallado. la puerta de Toledo, llamada así por ser el acceso de los que venían a Talavera desde la Imperial Ciudad, y luego desde Madrid.  También tenemos que decir que en realidad finalizaba frente a la puerta principal del primer recinto murado, una puerta musulmana monumental llamada luego Arco de San Pedro, lo que apoya la importancia de esta calle en el entramado urbanístico histórico de nuestro pueblo.

Estos que van a a continuación son muchos de los comercios de la calle San Francisco que recuerdo, aunque algunos solo por referencias de otros talaveranos mayores que yo.

Acera este:

Bar Chico, hasta hace poco Calzados  Cortés, Comercio Casa Tomás, Fotos Lafuente, Teléfonos, Correos, Cine Coliseum, Club Taurino ( en el callejón junto al coliseum), Banco Central, Carrión, Mi Tienda, La Exposición, Pinilla, Casa Tene, Nicanor Flores

Acera Oeste:

Viuda de Cruz confitería, tejidos y confección Laureano Prieto, Óptica Poly, alpargatería La Carroza, tejidos El Paraíso, Ferretería Santa Cruz, Imprenta Ébora, Almacenes Imperio, Fotógrafo Antoranz, calzados Cortés. Banesto, Vargas, Estilo, Ramiro Gómez, Lamagrande, Ivarte, Círculo de Labradores (luego Banco Central)

Son curiosas las pequeñas tiendas adosadas a la iglesia que son además herederas directas de los tenderetes de palo y lonas que se instalaban pegadas a los muros y murallas durante la Edad Media para luego ir consolidándose como construcciones menos precarias.

Calle San Francisco en su extremo de La Trinidad.
Calle San Francisco en su extremo de La Trinidad.

Vemos los albañales discurrir por las calles entre el empedrado y los floridos balcones talaveranos que han cantado sus poetas, Rafael Morales y Joaquín Benito de Lucas. En la foto se ve al fondo el convento de la Trinidad y diversos personajes que deambulan a principios del siglo XX . Algunas tiendas exhiben  sus productos textiles a la puerta de los establecimientos.

En el detalle inferior vemos a dos de esos personajes rústicos con sus varas de vaqueros o tratantes, sus grandes fajas, su montera y sus blusones  bordados en la pechera que me sugieren a las que actualmente utilizan en Parrillas como traje tradicional.

Tipos con atuendo tradicional pasean por la calle San francisco

Plaza de San Francisco, antiguo bar frente a la torre de la iglesia
Plaza de San Francisco, antiguo bar frente a la torre de la iglesia

Esta es la parte de la calle frente a la torre de la iglesia de San Francisco en la que observamos un elegante bar de principios de siglo con los parroquianos en la terraza y frente a ellos la torre con un soportal de entrada hoy desaparecido y que puede ser el que que los frailes solicitaron  permiso al concejo para su construcción.

Iglesia de san francisco con el soportal hoy desaparecido
Iglesia de san francisco con el soportal hoy desaparecido

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

En esta fotografía de la calle San Francisco tomada a la altura de la iglesia es una muestra magnífica de todo el patrimonio arquitectónico que hemos perdido en Talavera, casas de lujosa factura en esta vía

 

Clientes en la terraza de un bar en la calle San Francisco
Clientes en la terraza de un bar en la calle San Francisco a principios de siglo
Calle de San Francisco desde la entrada de la iglesia del mismo nombre
Calle de San Francisco desde la entrada de la iglesia del mismo nombre

principal, aunque coexistan con los albañales y el empedrado de las calles por donde transitan los carros y los animales de los que se ven algunos excrementos.

Asfaltando la calle San Francisco. Todavía está en pie al fondo a la derecha el convento de la Trinidad
La oficina de correos en los años 20

CUANDO LA LUZ LLEGÓ A TALAVERA

CUANDO LA LUZ LLEGÓ A TALAVERA

Central eléctrica situada sobre los antiguos molinos del puente. Se ven los precarios postes con palomillas de las primitivas conducciones eléctricas
Central eléctrica situada sobre los antiguos molinos del puente. Se ven los precarios postes con palomillas de las primitivas conducciones eléctricas

Las presas o azudas que, al menos desde tiempos árabes, servían para mover las piedras de molino que molturaban los cereales de la fértil vega talaverana, constituían una base inmejorable para aprovechar la energía hidráulica del Tajo en la producción de energía eléctrica. Por eso no es extraño que solamente seis años después de que Thomas Alba Edison iluminase con lámparas de incandescencia el Mento Park de Nueva York, se alumbrara por primera vez con luz eléctrica la Plaza de la Constitución, hoy del Reloj, de Talavera.

Antiguo rótulo de Hidroeléctrica en la central de los molinos de Arriba

Según nos cuenta Julián Quiroga, trabajador del sector eléctrico talaverano e investigador del mismo, el 18 de Noviembre de 1886 se trató en el ayuntamiento talaverano, regido a la sazón por don Justiniano Luengo, de la concesión del servicio de alumbrado público a los hermanos Miguel y Vicente Fernández Santamaría. La fuerza motriz se tomaría de los molinos del puente Viejo y se conduciría por las calles de Puerta del Río, San Bernardo, plazas de San Pedro y Villatoya y Arco de San Pedro, para instalar en la plaza del Reloj una lámpara de cinco bujías que iluminaría la misma desde la puesta del sol hasta la una de la madrugada. En 1891 la misma empresa extiende la red eléctrica a otras calles talaveranas mediante corriente alterna y transformadores que permitían una corriente de 110 voltios.

Detalle del edificio de la central eléctrica del Puente
Detalle del edificio de la central eléctrica del Puente

Se trata de una de las primeras instalaciones de España junto a la de Gerona,propiedad de la misma empresa y considerada como una instalación ejemplar en Europa. En lo que sí parece que Talavera fue pionera, pues no se conoce otra instalación anterior, es en el transporte de corriente alterna de alta tensión, con un recorrido de unos 800 metros desde los molinos del Puente hasta la plaza. Todavía se conservan perdidas por el casco urbano palomillas con aisladores de porcelana de aquella primitiva instalación, y en fotos antiguas del puente se pueden observar los postes de madera que servían para llevar el fluido eléctrico.

Molinos de Abajo con la central eléctrica a la izquierda a principios del siglo XX
Molinos de Abajo con la central eléctrica a la izquierda a principios del siglo XX

En los molinos de Abajo había en 1895 una instalación molturadora más compleja, una fábrica de harinas movida por una turbina a cuyo eje se adaptó un generador de corriente, siendo así la segunda instalación desde la que se produciría electricidad para nuestra ciudad. En 1903 se constituye sobre la base de esta instalación de los molinos de Abajo, una sociedad llamada Hidroeléctrica Avial, perteneciente a don Alejandro Avial y su esposa V ictoriana Palavicino. Esta empresa es vendida en 1928 a Félix Moro, los hermanos Carrión y Francisco Gómez París, constituyéndose otra sociedad llamada Central Eléctrica La Milagrosa.

Tendidos eléctricos desde la central del puente al casco urbano en una foto de la compañia telefónica en los años 30

Mientras, la empresa de los hermanos Fernández Santamaría que explotaba la central de los molinos del Puente vendió en 1919 la explotación a Hidroeléctrica Renilla, sociedad que ya había aprovechado para producir electricidad unos molinos de Cebolla y que luego se extendería por la sierra de San Vicente y Gredos. Esta misma empresa instaló en 1929 una central térmica de reserva en la isla de los Molinos para aumentar la energía disponible y en 1934 mejoró sus turbinas y pasó a denominarse “Central Virgen del Pilar”.

Compuertas de la central eléctrica de Gavilanes, el rebosadero de la derecha forma una impresionante chorrera que se desploma por la ladera de Gredos
Compuertas de la central eléctrica de Gavilanes, el rebosadero de la derecha forma una impresionante chorrera que se desploma por la ladera de Gredos

En 1935 construye el mayor salto de España de la época con 425 metros en el pueblo serrano de Gavilanes para dar luz a Talavera con una línea de 33 kilómetros de recorrido. Se denomina Hidroeléctrica Santa Teresa y Se finaliza en 1956. En 1958 se amplían las instalaciones de la Milagrosa pero en 1960 la gran empresa Hidroeléctrica Española, entre otras, van adquiriendo las pequeñas centrales consolidando uno de los monopolios típicos del franquismo. Ta m b i é n adquiere las instalaciones de Renilla, desapareciendo estas pequeñas empresas pioneras del abastecimiento eléctrico en nuestra tierra y en España.

Aquellos viejos molinos árabes que llamaron la atención de los viajeros medievales y que fueron la primera industria talaverana sirvieron también para traer la primera tecnología de la revolución industrial a nuestra ciudad.

LA PLAYA DE LOS ARENALES: LA FELICIDAD ROBADA A LOS TALAVERANOS

CUANDO EL TAJO NOS REFRESCABA. FOTOS DE BAÑISTAS DE VARIAS ÉPOCAS EN LOS ARENALES

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Presentamos aquí varias fotografías de diferentes épocas situadas en la playa de Los Arenales antes de su expolio del trasvase, otro día traeremos otras tomadas en otros lugares como Palomarejos, El Paredón y otros puntos de baño del río Tajo.

En algunas se ven los kioscos donde los talaveranos y gentes de la comarca pasaban los calores veraniegos.

Venía a Talavera en los años cincuenta y sesenta el que llamaban entonces el «tren botijo» , denominado así porque venían en él turistas desde Madrid a disfrutar de nuestra playa y marchaban hacia Madrid y otros puntos con el típico botijo de cerámica talaverana como recuerdo. En tiempos había coches de caballos o más tarde taxis, que llevaban a la gente desde la estación de ferrocarril hasta el río.

 

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Los Arenales, y los árboles de la isla en primer plano. Al fondo los kioscos y los edificios de Ronda del Cañillo, aunque no todos los construidos hoy día
Los balones de Nivea o similar, todo un clásico
Este puente era necesario cruzarlo para llegar a los baños y kioscos de Los Arenales
Los niños disfrutando con el monasterio jerónimo al fondo
Luciendo los últimos modelos de bañador en los años 60
Obsérvese que aún no se ha levantado ninguno de los grandes edificios de la Ronda del Cañillo
Toda la familia iba a disfrutar del río.
La playa de los Arenales a principios del siglo XX, casi tres kilómetros de playa.

LAS HUERTAS DE TALAVERA EN LA HISTORIA (y 2)

LAS HUERTAS DE TALAVERA EN LA HISTORIA (y 2)

Tractorista representado en un panel de azulejos de El Carmen
Tractorista representado en un panel de azulejos de El Carmen

Pero también en este siglo de esplendor para nuestra ciudad debemos hablar del primer tratado español de agricultura  escrito por nuestro paisano Gabriel Alonso de Herrera , uno de los pioneros europeos de las ciencias agropecuarias. En su “Obra de Agricultura” dedica, el que fue clérigo de la iglesia de San Miguel, varios capítulos a las huertas y árboles frutales en una deliciosa lectura que se basa en sus experiencias en los campos talaveranos y que por tanto dará al lector cumplida idea de cómo era el trabajo de la tierra en nuestro entorno durante aquellos años de florecimiento para Talavera.

En el siglo XVIII, el Catastro de Ensenada nos ofrece datos sobre la tradicional bondad de la “ huerta de riegos y cercados para verde que son de buena calidad y mediana”. Comienza en este siglo a aumentar  en el paisaje de huertas y cercados , un cultivo que , aunque antiguo en la zona, se dispersa en abundancia por toda la comarca. Se trata de la morera que por decenas de miles se plantan  aprovechando sobre todo las lindes de las propiedades, abasteciendo así a los criadores de gusano que lo suministraban a la Real Fábrica de Sedas.

Tratado de Agricultura de gabriel Alonso de Herrera en su versión italiana
Tratado de Agricultura de gabriel Alonso de Herrera en su versión italiana

Ya en el siglo XIX Ildefonso Fernández dice que son famosas” las hortalizas, los espárragos, lentejas, judías, patatas, plantas medicinales de varias clases, y entre las frutas los albaricoques, las peras, los higos, las uvas, los membrillos, melones, sandías, ciruelas…” productos que como se puede observar coinciden con los de épocas anteriores.

Tanto en Talavera como en sus alrededores, la nobleza contaba con huertas que podríamos considerar “de recreo”;  es el caso de la de los marqueses de Velada que, junto a su palacio, poseían una huerta y un jardín” con naranjas, y cidros, limones y zamboos y otros árboles y flores de mucha fruta con sus fuentes abundantes de agua que viene encañada por caños como a un tiro de ballesta del dicho jardín y delante de su palacio un estanque en el cual hay peces, tencas y carpas…”

Un viejo proyecto de hacer regables las vegas talaveranas se consolidó en la postguerra con la construcción del canal Bajo del Alberche que desde el embalse de Cazalegas llevaría el agua por una red de acequias. Se construyó con  el trabajo forzado de los presos republicanos que cumplían condena en la Penitenciería de Santa Apolonia.  Estos canales cambiarían la fisonomía de las antiguas huertas y traerían nuevos cultivos como el algodón y el tabaco, los secaderos de tabaco se repartirían por toda la vega formando parte del paisaje hasta hace  bien poco.

Todas las huertas de la vega talaverana se componían de elementos similares, daba acceso a la finca el paseo si estaba bordeado por setos, o bien el emparrado si el acceso era cubierto; al final se encontraban las dependencias en las que habitaban los hortelanos y, en el caso de las grandes huertas, había un edificio residencial para la familia de los propietarios.

La noria, movida por un burro o una mula, hacía surtir el chorro de agua, aunque más adelante se comenzaron a utilizar los motores, las “bombas” , tanta sensación debió causar a nuestros paisanos alguno de estos primeros artificios que todavía hoy se conoce con nombre propio La Huerta de la Bomba . De la noria caía el agua a uno o varios pilones en los que bebían los animales y desde allí se dirigía  a la alberca donde se almacenaba. Desde la alberca salía el agua por la reguera maestra a inundar las tablas de los diferentes cultivos por otras regueras secundarias.

Las tablas de mayor extensión eran ocupadas por  el maíz, destinado principalmente a la alimentación del ganado de la huerta, y las tablas de patatas que eran más tarde vendidas con los tomates, pepinos, pimientos , melones etc… que se llevaban al mercado talaverano; a los mayoristas de la ciudad y en ocasiones a los asentadores de Madrid.

Tabla de los años 50 que representa el aumento de producción hortícola con los regadíos del canal bajo del Alberche
Tabla de los años 50 que representa el aumento de producción hortícola con los regadíos del canal bajo del Alberche

Otros edificios albergaban las cuadras con algunas vacas, la mula y el macho. No faltaban las guarreras para los cerdos de la matanza familiar, y a veces otra dependencia hacía de pajar o granero, aunque se solía utilizar más para esta función la troje o doblao que, en ocasiones, tenía una trampilla de acceso directo a las cuadras.

A veces , además de la vivienda de los hortelanos, había otra más residencial para los dueños de la finca, también se construía  un cenador en el que se pasaban las veladas al fresco utilizando la alberca como piscina donde refrescarse. El cenador no era necesario si unos buenos nogales, las higueras o incluso algún pino piñonero daban suficiente sombra para conseguir ese rincón ameno de descanso que no faltaba en ninguna huerta.

Además de las vacas y las caballerías siempre pululaban por la huerta los perros, las gallinas, y los gallos que se guardaban para las Navidades y otras fiestas. Entre esas pequeñas celebraciones familiares de la huerta estaba la de la siembra de la patata, en ella los componentes de toda la familia y a veces los vecinos, ayudaban en la faena de cortar las patatas en fragmentos para la siembra. Casi todas las huertas tenían alguna parcela sembrada de trigo o de cebada para los animales y trillarlo en la parva suponía otro motivo de júbilo sobre todo para la chiquillería. También se reunía la familia para espanizar, que no es otra cosa que quitarle la cubierta a las panochas de maíz para después enristrarlas y colgarlas. La matanza era la fiesta doméstica invernal por antonomasia donde se realizaba esta labor con el ritual acostumbrado.

Acabamos, no sin cierta tristeza, al recordar aquellas huertas que los talaveranos utilizaban como merenderos como La Bombilla o Miralrío, de una frescura y una amenidad que nos recuerdan los versos de los musulmanes cantando a sus huertas, como éste que Ben Sara escribió en el siglo XII:

¡ Qué bella la alberca rebosante! Parece una pupila cuyas espesas pestañas son las flores.

Nuestra huertas son directas herederas de aquellas que los árabes disfrutaron en la hermosa Talabayra cantada por sus viajeros. Esa gran ciudad recibida de los godos que, al observar  la abundancia de sus aguas, bautizaron  con el nombre de AQUIS.

LAS HUERTAS DE TALAVERA EN LA HISTORIA (1)

LAS HUERTAS DE TALAVERA EN LA HISTORIA

Foto de una huerta talaverana de Ruiz de Luna
Foto de una huerta talaverana de Ruiz de Luna

Aunque los habitantes de Talavera y su entorno siempre explotaron las buenas tierras de la vega del Tajo mediante el cultivo de huertas, el paisaje actual, determinado por los regadíos del Canal Bajo del Alberche, puede hacernos concebir una imagen un tanto distorsionada del aspecto agrario de la ciudad en el transcurso de la historia. En realidad, lo que siempre predominó en los campos talaveranos fue el olivar, acompañado de viñedo y campos cerealistas de buena calidad.

Pero sin embargo, siempre hubo intentos para desarrollar el potencial de los buenos suelos de la vega talaverana y la abundancia de aguas que propios y extraños percibían como recursos desaprovechados. Entre los forasteros que anotan esta impresión a su paso por la ciudad está Antonio Ponz que dice: “ Más abajo del puente, como a dos o tres tiros de fusil, entra el Alberche en el Tajo. El territorio hasta Talavera es de más de una legua; y siendo vega muy llana, se podría regar parte de ella con las aguas del Alberche, que me parecen bien someras. Esto, me dijeron, se ha pensado varias veces pero no se ha hecho…Logra esta villa, que es de las principales del Arzobispado de Toledo, situación tan ventajosa como ninguna otra ciudad de cuantas yo he visto”. Y entre los paisanos que lamentan la falta de aprovechamiento de nuestro feraz territorio citaremos al Padre Juan de Mariana, que llega a reprender a sus convecinos por la indolencia y falta de iniciativa para enriquecer los cultivos de la hermosa tierra que les había sido dada.

Foto de huerta talaverana a principios del siglo XX
Foto de huerta talaverana a principios del siglo XX

De todas formas, las explotaciones de regadío, aunque no todo lo ambiciosas que debieran, han sido una constante en el curso de la historia de Talavera. Existen en toda la comarca numerosos asentamientos tardorromanos situados junto a corrientes poco abundantes pero de caudal constante que, por su localización y aprovechamiento hortícola posterior, nos sugieren la existencia de huertos mediante la fácil canalización de estos arroyuelos. Es el caso de yacimientos como los de Riolobos en Mejorada, arroyo del Valle en Los Navalmorales, cabecera del Cedena, Tamujoso y otros. También las ricas villae   romanas situadas en la misma vega del Tajo aprovecharon en mayor o menor medida las aguas del río para los cultivos y el recreo de sus dueños.

Dibujo alegórico de Ruiz de Luna sobre los regadíos y huertas del Alberche
Dibujo alegórico de Ruiz de Luna sobre los regadíos y huertas del Alberche

Los árabes nos traen su cultura hidráulica y Talavera es una ciudad típicamente musulmana, con un núcleo urbano muy poblado y un gran alfoz en su entorno en el que se aprovechan dispersas explotaciones agrícolas, muchas de ellas en huertas. Cualquier talaverano que halla viajado a Córdoba, capital del califato habrá sentido esa sensación de familiaridad con su paisaje urbano, una estructura general  muy parecida a la de Talavera. El mismo Ponz nos dice, también  en su “Viaje de España”, a su paso por nuestra ciudad: “ Está fundada en medio de la referida vega, baña el Tajo sus murallas por el lado del Mediodía, y en la situación es muy parecida a la ciudad de Córdoba.”, y es que, en efecto, con su río, islas, puente, muralla y templos forma Talavera un conjunto muy similar a la que fue su capital en época musulmana y a la que sirvió con las armas contra Toledo en numerosas ocasiones. Pero hay otro elemento hoy desaparecido que aumentaba todavía más esa semejanza, me refiero a la albolafia de Córdoba, una rueda de cangilones que como otra similar  en Talavera se sumergía en el río y subía el agua a la villa para abastecerla primero y para regar la huerta de los jerónimos más tarde. Esa rueda o noria se situaba en una torre de la muralla que se adentraba en el río frente al lagar y que puede observarse en una de las fotografías de época que nos dejó Ruiz de Luna. También existió una almunia, huerta en árabe, situada en la zona de la Puerta de Cuartos.

Tras la reconquista, los cristianos encuentran esas explotaciones árabes que siguen trabajando agricultores moriscos. La reina doña María de Portugal, que dio apellido a la ciudad, recibió como dote junto con la misma villa la llamada Huerta o Almunia  de la Reina, situada en las inmediaciones de lo que hoy se conoce como finca de Cabañuelas, cerca de Talaverilla .También se conservan allí los restos de unos molinos que fueron asimismo de propiedad real. Conocemos además  referencias medievales a la  Huerta del Rey y , concretamente en el año1192, a otras explotaciones en la colación de San Antolín, iglesia situada al oeste de Talavera y todavía no exactamente localizada,,y es curioso constatar que los dueños de estas huertas tienen apellidos mozárabes en su mayoría, Lope ben Farach, Vicente ben Yahya o Miguel ben Amor

En las actas medievales del ayuntamiento se nombran los lugares concretos donde deben situarse los puestos de frutas y hortalizas, generalmente en la zona de la muralla que daba a la Corredera y en la misma ubicación en que hasta hace poco se han mantenido los tenderetes  veraniegos de sandías y melones.

En esas mismas actas figuran también los numerosos conflictos entre los agricultores que desviaban los cauces de los arroyos de la comarca con los hortelanos de aguas abajo; otras veces el choque se producía entre ellos y los molineros o los cultivadores de lino que en sus aterrazamientos  precisaban de la inundación de los linares. Esas mismas referencias medievales nos hablan de la producción de higos, duraznos, peras, granadas y çirmenos que eran protegidos por bardales,es decir, por vallados vegetales.

Los viajeros del siglo XVI como Munzer o Jouvin cantan las excelencias de las hortalizas talaveranas y la frescura y feracidad de sus huertas. En las Relaciones de Felipe II se dice: “ junto a esta villa hay muchas y muy buenas huertas de hortalizas y frutales de duraznos y ciruelas y perales y granadí y higueras y otras frutas”. Como testimonio gráfico de este siglo contamos con el dibujo que de la ciudad hace Van der Wingaerde, en él se percibe el verdor de la huerta del convento de las benitas; otros huertos monacales fueron el de La Trinidad, el de los carmelitas que estuvo en la zona del antiguo cine Calderón, el de San Agustín, el huerto de los jerónimos y el de Santo Domingo que todavía hoy se conserva.

La torre de Nazarque entra en el río y en la que se situó la rueda de cangilones con la que se regaba la huerta de los jerónimos.

FOTOS ANTIGUAS DE LA ENTRADA DE TALAVERA DESDE MADRID

FOTOS ANTIGUAS DE LA ENTRADA DE TALAVERA DESDE MADRID

Entrada de talavera desde la carretera de Madrid
Entrada de talavera desde la carretera de Madrid

A la izquierda según se llegaba, antes de la ermita se encontraba el kiosco Villa Rosa, muy frecuentado a finales de los años sesenta por los talaveranos que degustaban allí la horchata,  el limón helado y los polos de los chavales o las tapas y cervezas de los mayores.

A la derecha la gasolinera y el hostal Edán.

Entrada de la carretera de Madrid con el crucero situado en el lugar primitivo de su localización
Entrada de la carretera de Madrid con el crucero situado en el lugar primitivo de su localización

Por delante se encontraba el crucero que hoy día se sitúa frente a la puerta norte de la ermita. En su cúpula se puede ver el luminoso «Ave María» que se veía al entrar en la ciudad.

Crucero con un autobús aparcado junto al kiosco Villa Rosa
Crucero con un autobús aparcado junto al kiosco Villa Rosa

Otra fotgrfía aérea de los años sesenta nos muestra la plaza de toros, la ermita, los jardines del prado y los chalets frente al los jardines cuando están siendo construidos algunos de ellos.

Vista aérea de la plaza de toros, la ermita y la entrada de Talavera
Vista aérea de la plaza de toros, la ermita y la entrada de Talavera

 

Entrada de Talavera con las acacias con los troncos enjalbegados. El arroyo de Papacochinos, hoy oculto, pasa bajo la carretera nacional V
Trabajadores e instalaciones de CIMASA a la entrada de Talavera
Desviación por obras en el firme junto al hotelito de Arellano en los años 50. A la derecha se construiría más tarde la estación de autobuses

OTROS PERSONAJES DE LA GUERRA DE LA INDEPENDENCIA ( y 2)

IMPRESIONES Y DIBUJOS DE BOOTHBY

( y 2)

Tipos talaveranos dibujados por el teniente Boothby durante su convalecencia en Talavera
Tipos talaveranos dibujados por el teniente Boothby durante su convalecencia en Talavera. El texto inferior dice ;«Gorros de este tipo los llevan los paisanos adinerados, alcaldes y gente así. Son de tela marrón, rígidos por la parte de arriba, y van decorados con cintas negras y borlas.»

 

En una entrada anterior mostrábamos algunos personajes talaveranos dibujados por el teniente Bootby, inglés que queda herido y convaleciente en nuestra ciudad como otros mil quienientos soldados, distribuidos en su mayoría por los conventos talaveranos.

Ante la posibilidad de que el mariscal Soult llegue desde Plasencia con fuerzas francesas parte de los cinco mil heridos se retiran hacia Mérida cruzando por el Puente del Arzobispo para llegar luego la comitiva hasta Deleitosa pasando por Valdelacasa. Llevan siete galeras o carretones donde meten a unos pocos heridos y luego consiguen hasta cuarenta carretas de bueyes en tan lamentable estado que solamente llegan una docena.

Bothby, aunque tiene caballos y soldados que le asisten prefiere quedarse en Talavera dibujando a los personajes del capítulo anterior. Acumula alimentos que compra a un precio elevado y describe la angustia de nuestros paisanos cuando se enteran de que el ejército gabacho entra de nuevo por sus calles:

«Entre las ocho y las nueve  se oyó el galope de caballos en la calle. las mujeres corrieron  a las ventanas y se retiraron al instante pálidas como la muerte, cada una con un dedo en los labios en señal de silencio. ¡Los demonios! murmuraron, tienen las pistolas y las espadas preparadas»

Carromato para llevar a los heridos en el que trasportaron al teniente Bootby desde Talavera a Madrid
Carromato para llevar a los heridos en el que trasportaron al teniente Bootby desde Talavera a Madrid

El cirujano jefe Higgins que ha amputado la pierna del teniente sale a la búsqueda de la vanguardia de los franceses con las esperanza de que todos los heridos sean respetados ya que él ha tratado a todos por igual, pero los españoles han huido en su mayoría de Talavera echándose al monte ante los rumores de la ciudad va a ser saqueada, como así resultó después.

Así describe Boothby su martirio de calor y moscas:

«Estaba todavía sufriendo, todavía inmóvil, oprimido por el excesivo calor y atormentado por las innumerables moscas que oscurecían las cercanías de mi cama.  opio, paciencia y limonada suavizaban algunos de estos males. «

Sin embargo valora muy positivamente el carácter de los talaveranos que le acogen y el trato entre las distintas clases sociales, tan diferente de las estiradas costumbres inglesas:

«Aunque ya he hablado de las mujeres españolas, quizá no he introducido al lector a todos los habitantes de la casa, cada uno de los cuales, en mayor o menor medida contribuyeron a mi bienestar y se relacionaron conmigo. para nosotros, que trazamos una línea entre nuestra sociedad y la de nuestros criados, no se puede concebir fácilmente la libertad con la que las dos clases se asocian entre la clase media española. Todos los individuos bajo el mismo tejado son tratados como seres de la misma naturaleza»

Reproducimos también el dibujo del carromato en el que llevaron amontonado con su equipaje a Boothby y otros heridos desde Talavera a Madrid. Aunque a partir de madrid alquilaron un calesín donde fue más cómodo.

 

Portada de la novela de Paul Feval, «El Capitán Fantasma en Talavera de la Reina». Una novela francesa sobre la batalla de Talavera

PERSONAJES DIBUJADOS POR UN TENIENTE INGLÉS TRAS LA BATALLA DE TALAVERA

PERSONAJES DIBUJADOS POR UN TENIENTE INGLÉS

TRAS LA BATALLA DE TALAVERA

El libro de Carlos Santacara «La Guerra de la Independencia vista por los británicos.1808-1814» nos ofrece unos curiosos datos y dibujos sobre personajes talaveranos que hizo el teniente inglés herido Boothby. 

Mujeres talaveranas dibujadas por el teniente Boothby. Eran las sirvientas de la casa que le acogió
Tres mujeres talaveranas dibujadas por Boothby en 1809. Es de interés su atuendo y dos de ellas se encuentran hilando

Tras la batalla de Talavera los franceses se retiraron, pero volvieron después a ocupar la ciudad cometiendo toda clase de saqueos y tropelías.

En una de las viviendas talaveranas había quedado convaleciente un teniente inglés llamado Boothby al que le había sido amputada una pierna por las heridas que le hicieron en la Batalla de Talavera.

Le llama la atención lo bien que le tratan las paisanas que le han acogido pero observa el terror que va invadiendo a todos ante la inminente entrada de los franceses. Él piensa que ésta es una guerra entre caballeros y aunque es un oficial enemigo cree que será respetado. Pero todos temen a algún soldado borracho o ambicioso que les asalte.

La tía Polonia propablemente Apolonia, la anfitriona del teniente Boothby
La tía Polonia, propablemente Apolonia, la anfitriona del teniente Boothby

Se admira también de que la dueña de la casa acoge a todos los que puede para darles refugio y se ríe con una pobre mujeruca que carga a sus espaldas sus colchones y enseres con tan gran volumen del bagaje que apenas puede mantenerse en pie entre gemidos de miedo.

Sirvientas de la casa que acogió al teniente Boothby en Talavera.
Sirvientas de la casa que acogió al teniente Boothby en Talavera.

Catalina es el ama de llaves, de unos cuarenta años, ,tez morena, alta, de ojos azabaches y especialista en darle el toque a la «olla»

Manuela es la moza de la casa «una animada, simple y trabajadora muchacha. Era sencilla, sana y robusta, y capaz de castigar con sus puños a cualquier joven que se pusiera impertinente»

El inglés se sorprende de que la tía María y la tía Pepa sea llamadas tías, «aunque sus hermanos y hermanas no tengan hijos»

Al teniente le hace una pata de palo un carpintero vecino llamado Agustín y nos habla de sus dos hijas Marta y María Dolores. Un tal don Antonio es inquilino de la casa «muy respetado,…callado, sensible y agradable»

CUANDO EL TAJO NO ERA SOLO CIENO Y MOSQUITOS

CUANDO EL TAJO NO ERA SOLO CIENO Y MOSQUITOS

Foto aérea del río de 1937 que muestra las islas y arenales del río limpios.
Foto aérea del río de 1937 que muestra las islas y arenales del río limpios.

El Tajo de las arenas de oro como lo describía Cervantes, era un río como todos, con sus crecidas y sus avenidas que limpiaban los fondos y las orillas descubriendo sus arenales para el disfrute de los bañistas.arenalescolor

Hoy se ha convertido en una charca sin apenas fondo de cieno ovas donde crecen los espadañares y el río se va quedando reducido a la mínima expresión gracias al trasvase y sus muchos cómplices.tajolimpio1
En el siglo XVII cuenta una historia de Talavera que los jerónimos hacían anualmente una procesión hasta los molinos de Abajo, entonces de su propiedad y después de oraciones y bendiciones abrían las compuertas bruscamente para que la corriente arrastrara la suciedad del río.islalimpia

Para que el río tenga un cauce fluvial con un régimen de caudales que limpie islas y playas como antiguamente tendremos que cerrar las compuertas del trasvase y así el Tajo volverá a ser simplemente eso, un río.

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