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Fotografías antigüas de las tierras de Talavera comentadas por el autor

LA PLAZA DE ESPAÑA EN FOTOS ANTIGUAS

LA PLAZA DE ESPAÑA EN FOTOS ANTIGUAS

Plaza de España de Talavera, lado sur y Trinidad

Esta zona de Talavera fue parte del extrarradio hasta prácticamente el boom urbanístico de la ciudad en los años 70.  En la proximidad de sus explanadas se celebraban mercados de ganados y era lugar de mucho tránsito donde paraban algunos autobuses y trasportistas, hasta que otras zonas de Talavera fueron sustituyendo ese lugar de trasiego. S importancia comenzó a acrecentarse con la construcción del ferrocarril y de los paseos del Muelle y La Estación. Y también le dio vida la instalación del cuartel de la Guardia Civil y el asilo de ancianos en sus inmediaciones.

Este barrio periférico era conocido como casas de la Paz hasta que después de la Guerra Civil se le puso el nombre de plaza Héroes del Alcázar, que llevó hasta que desde 1983 fue denominada Plaza de España.

Empezamos con las fotografías  del plan de Ensanche de Talavera de 1945 donde vemos ya establecimientos como Casa Ufe.

Ya se observa las escuelas del Prado y la calle Trinidad ya formada y con movimiento comercial, además de viejos edificios con balaustrada superior  que todavía se ven en la fotografía en color de los años 70.

Detalle de la foto anterior al fondo la torre de la iglesia de San Francisco

 

El cuartel de la Guardia Civil y más tarde la «Casa de la Cultura» fueron cerrando ese espacio por el lado oriental de la plaza.

Lado oeste de la Plaza de España en 1945
La plaza de España con la casa de comidas Ufe, entonces Eufemio
La plaza de españa en los años 70 con edificios tadavía en pie de las foto anteriores de 1945, como casa Ufe
Lado norte de la Plaza de España con el paseo de la Estación
Viandantes por el paseo de la Estación en un detalle de la foto anterior

En una foto aérea de finales de los años 60 podemos ver la plaza de España con el cuartel de la Guardia Civil, el asilo de ancianos o la casa de la cultura en construcción, las escuelas etc, aunque ya se van viendo otros de los edificios que conformarían su estado actual.

La plaza de España en una fotografía aérea de finales de los 70
Las escuelas del Prado delimitan la plaza por su esquina sureste
Detalle de la foto anterior
Fotografía particular en la que se observan  los numerosos camiones que frecuentaban el lugar.

 

LA PORTIÑA DEL SALVADOR Y PUENTE MORIS EN FOTOS ANTIGUAS

LA PORTIÑA DEL SALVADOR EN FOTOS ANTIGUAS

Desfile festivo por la portiña de El Salvador en la confluencia con Santo Domingo, al fondo, y Salmerón
La Portiña en su tramo final por debajo del Puente Moris antes de ser cubierta

En la entrada anterior conocíamos algunas fotografías antiguas de la Portiña de San Miguel. A partir de la confluencia de la calle Jiménez de la Llave que precisamente viene de la antigua parroquia del Salvador, la calle que discurre sobre el arroyo y paralela al segundo recinto amurallado es la que conocemos como Portiña del Salvador.

Detalle de la foto anterior con caballerías que vienen de la actual calle Entretorres y van.hacia la plaza Puente Moris y la Portiña para vadearla. Al fondo la Real Fábrica de la Seda, entonces cárcel de los represaliados de la Guerra Civil.Se distingue por la torre que se elevaba en mitad del tejado.

Continúa hasta que en la zona del Puente Moris se unía el segundo recinto con el primero junto a la puerta de Mérida en la llamada «cuesta de la Felipota» por donde se accedía a la villa desde el oeste a través de la calle Olivares.

La calle Olivares se encuentra con La Portiña todavía sin cubrir
Detalle de la foto anterior donde se ve el ambiente vecinal de la calle con vecinas que llevan agua, otras clarlan y otro repara con una escalera el cableado. La mayor parte de casas de la derecha están actualmente ocupadas por el colegio de La Salle. Es curiosa la alcantarilla lateral descubierta con puentecillos para el acceso a las viviendas.

Las mujeres lavaban en el arroyo como se ve en la postal de Ruiz de Luna y desde la calle Olivares los viajeros se dirigían paralelos a la actual carretera hasta la confluencia de la calle San Andrés para luego cruzar el puente Moris hacia la Puerta de Mérida que les daba acceso a la Villa. Antes desembocaba en ella la calle de San Martín, que llevaba ese nombre por situarse en ella una de las parroquias medievales desaparecidas de Talavera, la parroquia de San Martín,

Detalle de una postal de Ruiz de Luna de 1906 en la que se observa el Puente Moris y la Potiña sin cubrir
Detalle del dibujo de Van der Winaerde del siglo XVI en el que se observa el puente Moris sobre la Portiña

El puente Moris aparece en una foto antigua de Ruiz de Luna y en el dibujo de Van der Wigaerde del siglo XVI. Se dice que el puente tenía ese nombre por un asesinato que se cometió en el lugar en la persona de un francés llamado Maurice.

La Portiña desembocaba finalmente en el Tajo junto al edificio de las hilaturas de la Real Fábrica de Sedas, luego cárcel y finalmente su solar ocupado por el instituto Ribera del Tajo a un lado y la zona de Entretorres al otro. Esa zona siempre fue problemática por  inundaciones y vertidos y muladares que se formaban por acumulación de desperdicios. El director de las Reales Fábricas de Seda Juan Ruliére adquirió un olivar ribereño a cambio de canalizar ese tramo de la Portiña, tal vez la canalización que se ve en las fotos anteriores de las láminas 22 y 20 del plan de Ensanche de 1945.

LA PORTIÑA DE SAN MIGUEL EN FOTOS DE 1945

LA PORTIÑA DE SAN MIGUEL EN FOTOS DE 1945

Hoy vamos a conocer la calle Portiña de San Miguel a través de las fotos del Ensanche de 1945 y aguna otra.

En ocasiones he dicho que Talavera más que una ciudad a la orilla del Tajo es una ciudad a la orilla de La Portiña, el arroyo en cuya desembocadura con el Tajo se situaron los primeros pobladores prehistóricos, antes incluso de los romanos que precisamente en esa elevación entre el Tajo y la Portiña que sirve de asiento al casco antiguo de Caesaróbriga.

Detalle de postal de Ruiz de Luna donde se ve el Puente de la Villa

La Portiña se fue cubriendo a su paso por nuestra ciudad desde las proximidades de la carretera de Cervera y luego en el recorrido que hacía por debajo del segundo recinto amurallado hasta confluir con el primer recinto en la zona de Puente Moris y la monumental puerta de Mérida.

Siempre se ha dividido en dos tramos según las parroquias de sus inmediaciones intramuros, la de San Miguel, desde la confluencia con la calle Cerería hasta la de Luis Jiménez de la LLave, donde comienza la Portiña del Salvador.

Quizá el nombre de La Portiña venga del el pequeño puertecillo por el que discurre justo en el lugar donde ahora se encuentra el muro del embalse y donde se desarrollaron los encuentros más violentos de la Batalla de Talavera.

Confluencia en 1945 de la calle Cerería, a la derecha, con San Ginés a la izquierda. Es el inicio de la Portiña de San Miguel ya cubierta en el llamado puente la Villa. Al fondo la calle Marqués de Mirasol.

En la confluencia de Cerería con La Portiña saltaba al arroyo un pequeño puente conocido como Puente la Villa por dar acceso a los arrabales nuevos y, por la plaza del Reloj y arco de San Pedro a la propia Villa, el caserío situado dentro del primer recinto amurallado. Más tarde se llamó puente de las Alcantarillas Nuevas, igual que a la puerta y torre que del segundo recinto amurallado situada allí.

 

Detalle de la foto interior con personajes talaveranos y ambiente todavía rural, y el irregular trazado de Marqués de Mirasol con trasformadores en la vía pública, cuya densidad de circulación era mucho menor.
Plazuela donde confluyen la calle San Ginés, marqués de Mirasol a la derecha y al fondo la plaza de la Cruz Verde, con la arquitectura tradicional de Talavera y acacias plantadas en el talud que formaba el cauce de La Portiña.
Talaveranos cargando leña en la plaza de la Portiña según detalle de la foto anterior
Detalla de la bajada desde el final de Marqués de Mirasola a la la plazuela donde confluye la calle de San Ginés.
El arroyo de la Portiña antes de ser cubierto. Postal de 1906 de Ruiz de Luna.

La iglesia de San Miguel estaba situada prácticamente en la orilla de la La Portiña y aún se mantiene la torre con algunos restos de la misma como el pórtico y unos arcos mudéjares. En una de las fotos del Plan de Ensanche de 1945 que venimos viendo aparece todavía la torre cubierta y con un gracioso hueco del campanario mudéjar con su arco de herradura enmarcado por alfiz de ladrillo en la parte superior y de piedra en la inferior.

La Portiña de San Miguel ya cubierta con la torre todavía techada de la antigua iglesia

Pasada la iglesia de San Miguel había un postigo en el muro del segundo recinto amurallado que tenía una hornacina con una imagen de Ecce Homo conocida como Cristo de la Salud que da nombre a la calle actual y al que se tenía una gran devoción en la villa. Esta pequeña puerta se llamó anteriormente de Vengamedel.

Más adelante había otro puente llamado de las Alcantarillas Viejas o del Pópulo y que se correspondía con la puerta del mismo nombre del segundo recinto amurallado. Se sabe que en el siglo XVII había también allí una «pontezuela de piedra» sobre el arroyo de La Portiña.

Arcos mudéjares de la torre de San Miguel
Detalle de la foto anterior
El poco tránsito por la Portiña de San Miguel permitía disfrutar del sol a los vecinos

El arroyo de la Portiña por su doble condición de corriente fluvial y lindero con la muralla se convertía muchas veces en un muladar lleno de desperdicios que ocasionaba las protestas delos vecinos desde la Edad Media.

Foto de La Portiña de San Miguel, con la torre de la iglesia a la derecha

La zona más ancha en la confluencia con la calle de Santo Domingo y Salmerón se conoció antiguamente como plaza de los Caldereros, por haber allí varios artesanos de este oficio. También se llamó del Cardeal Loaisa por ser este prelado, confesor de Carlos V, el fundador del convento de Santo Domingo.

La topografía del antiguo arroyo de La Portiña condicionó las frecuentes inundaciones de la plaza y traemos aquí una de las fotografías en que se rescata a vecinos junto al antiguo kiosko.

Inundaciones en la zona del puente la VIlla.

EL PASEO DEL MUELLE Y EL DE LA ESTACIÓN EN 1945

EL PASEO DEL MUELLE Y EL DE LA ESTACIÓN EN 1945

Este es el aspecto que presentaban desde la Plaza de España la confluencia del entonces camino del Muelle a la izquierda y el de la Estación a la derecha.

Vemos hoy  fotografías del paseo del Muelle y el de la Estación,  paralelos y que nacen condicionados por la estación de ferrocarril del plan de Ensanche de 1945, imágenes  que se guardan en el Archivo Municipal.

Existía hasta finales del siglo XIX un camino llamado de las Cambrijas, esta es una especie de arbusto que a veces crece en zonas de cierta humedad, y un tanto espinoso. Era una zona donde se lavaba la ropa en Talavera y por donde se accedía a los antiguos depósitos de agua potable.

Camino del Muelle visto desde la Estación con naves de las que aún se conserva alguna de ellas

Cuando se levanta la estación de ferrocarril en 1870 se corta este camino por las vías y los muelles de carga y queda como paseo del Muelle, en torno al que se levantan algunos establecimientos hosteleros y naves industriales.

Paseo del Muelle en otra vista desde la estación. Todavía se ve transitar alguna carreta tirada por vacas o bueyes y algunos pinos típicos del entorno de las casas de huerta

PASEO DE LA ESTACIÓN

El paseo de la Estación, al fondo su fachada. El concepto de paseo siempre iba acompañado de la plantación de arbolado lateral.

La llegada del ferrocarril modifica y condiciona todo el entramado urbano al norte de Talavera, aunque también cierra y limita el crecimiento de la villa. Se diseña una vía de acceso a la estación pues el tren es símbolo en la época de avance y progreso de la sociedad y es además el acceso los viajeros que llegarán por ese medio a la ciudad. Primero fue la carretera de la estación y luego paseo.

Paseo de la Estación visto desde la misma. A la izquierda un bar y casa de comidas. Las calles todavía de tierra. Obsérvese la precaria iluminación viaria de la época.

Se llamó también avenida del Progreso a principio de siglo y avenida 14 de Abril durante la segunda república, aunque el nombre popular fue siempre calle o paseo de la estación, en torno a la que van creciendo hotelitos de clases más pudientes como el que actualmente se mantiene y que fue también antigua clínica de la Milagrosa en lo que entonces eran afueras, además de otras construcciones condicionadas por el propio ferrocarril con alguna venta o casa de huéspedes como el de El Pilar: «Gran Casa de Viajeros, Vinos y comidas, Tel. nº 242», como reza el rótulo.

Edificio del bar y casa de El Pilar que aún se conserva con su magnífica y peculiar azulejería de Ruiz de Luna
Primeros edificios de la fábrica de harinas.
Escena que me recuerda a las del cine realista italiano con dos personajes y un gato con el viento levantando el polvo en una calle entre el paseo de la Estación y el del Muelle.

LA CAÑADA DE ALFARES EN FOTOS ANTIGUAS

LA CAÑADA DE ALFARES EN FOTOS ANTIGUAS

Cañada de Alfares desde su inicio en la calle de San Francisco, en fotografía de la colección del proyecto de Ensanche de 1945

Esta calle de Alfares, Cañada de Alfares hasta 1958, tiene un nombre tan talaverano que lleva dos de las actividades más características de la ciudad, cañada como vía ganadera y alfares por la actividad cerámica de talleres como el de los Mansillas, Gaytanes o la Menora, ya desde el siglo XVI.

En las fotos del proyecto de ensanche observamos todavía los carros que transitaban por ella y que luego serían sustituidos por los vehículos a motor cuando la nacional V atravesaba nuestro casco urbano.

Cañada de Alfares en su tramo medio

Discurre siguiendo el recorrido del antiguo segundo recinto amurallado entre dos de sus antiguas puertas, la Puerta de Toledo, que se encontraba en la embocadura de la calle de San Francisco y la puerta de Zamora donde comienza la calle Marqué de Mirasol que durante un tiempo dio también nombre al tramo de Alfares siguiendo también ese segundo recinto amurallado del que ya no quedan restos. Las viviendas tienen los típicos balcones talaveranos que cantó Rafael Morales y en ella había bastantes edificios, patios y corrales de talleres, alfares y casonas de la burguesía talaverana a los que se accedía por la calle Puertas Falsas como su propio nombre indica

El círculo de Labradores en fotografía de principios de siglo

En el comienzo con el cruce con la calle de San Francisco se encontraba el antiguo círculo de Labradores. Lugar de encuentro de los propietarios agrícolas más pudientes aunque luego extendido a otros estratos de la población.

El círculo de Labradores a principios de los 70, al fondo la primitiva tienda de MarY

 

Asfaltado de la calle de Alfares a finales de los años 60 por el paso de la Nacional -V

FOTOS DEL PLAN DE ENSANCHE TALAVERA 1945 (1)

FOTOS DEL PLAN DE ENSANCHE TALAVERA 1945 (1)

LAS ORILLAS DEL RÍO

Comenzamos hoy una serie de fotografías del Plan de ensanche de Talavera de 1945, que se hayan en el Archivo Municipal. El texto es la introducción realizada por el archivero Rafael Gómez.

En los pies de foto comento las fotografías que en este caso son cuatro del río.También se presenta una foto aérea de Talavera de la misma fecha y que comentaremos en otra ocasión

Vista aérea de Talavera de 1945

El comienzo del siglo XX en Talavera supuso un crecimiento demográfico ininterrumpido, aunque con desigual incidencia según los momentos. El gran salto se produce una vez finalizada la Guerra Civil con una población cercana a los 20.000 habitantes, que en cuarenta años triplicará sus efectivos situándose en el 2000 en torno a los 75.000 habitantes. Consecuencia de este incremento poblacional fue el paralelo desarrollo de su viejo casco urbano, que había permanecido casi inmutable desde el siglo XVI. Pero ahora se mostraba incapaz para absorber el gran aluvión demográfico procedente de las comarcas limítrofes interprovinciales. La ciudad recibirá la afluencia de gentes procedentes de los pueblos cercanos.

Poco a poco se fue abandonando el antiguo espacio urbano para ocupar las nuevas áreas residenciales, sobre todo al norte y al oeste de la ciudad, luego al este. Simultáneamente se comenzó un paulatino y constante abandono de los recintos murados que incidirá negativamente en la desaparición de su antiguo entramado urbano, y en la destrucción y abandono de la vivienda tradicional talaverana. Motivaba este aumento demográfico el hecho dela instalación del plan de regadíos del Alberche, con el aprovechamiento de las aguas procedentes del embalse de Cazalegas.

Obsérvese la limpieza y el caudal del río con sus arenales limpios y la isla con su arbolado

La Vega del Tajo se transformó y los cultivos tradicionales de cereales, vid y olivo que caracterizaban la agricultura fueron sustituidos por el maíz, algodón, tabaco, pimiento y otros productos hortofrutícolas, lo que requería abundante mano de obra en todo su laboreo.

Talavera, además, está ubicada en un nudo de comunicaciones vital dentro de la meseta castellana y su porvenir económico, industrial, comercial y su riqueza agropecuaria indujeron al ayuntamiento a la redacción de un plan de ordenación urbana.

La Ronda del Cañillo con los escombros sobre la muralla en 1945

También escaseaban las viviendas en Talavera, a tenor de la información dada por el propio ayuntamiento. En estos momentos la ciudad se está dotando de los servicios de abastecimiento de agua potable y construyendo la red de alcantarillado.

Detalle: Extremo norte del puente viejo en 1945

En otro orden de cosas se comienza la canalización y soterramiento del arroyo Portiña que, procedente del norte atravesaba el casco urbano en dirección este—oeste. Sus continuos desbordamientos provocaban daños no solo en los campos sino también en la ciudad. En años posteriores se terminarían sus obras y se comenzarían las de otros arroyos como el Berrenchín o el Papacochinos. El ayuntamiento, por acuerdo de 10 de enero de1944, aprobó la elaboración y redacción de un proyecto de ensanche y reforma interior a la Comision de Obras. El Proyecto de Ensanche de la Población fue finalmente encargado en 1945 al madrileño Antonio Cámara Niño, que era arquitecto jefe de Proyectos de la Dirección General de Regiones Devastadas, el cual redactó la memoria, elaboró los planos y lo ilustró con las fotografías que ahora se publican en su totalidad.

Las directrices básicas del proyecto eran las de plantear una ampliación de la población de 1945, en torno a los 20.000 habitantes, hasta ponerla en condición de albergar una población de 50.000 habitantes en un plazo de diez años. Como límite en el plazo de treinta años podría crecer hasta los 100.000 habitantes. El presupuesto de este ambicioso plan ascendía a la suma de 54.650 pesetas, cantidad nada despreciable. En sesión del ayuntamiento pleno de 15 de mayo de 1944 se justificaba la necesidad de resolver el asunto cuanto antes porque “es de singular interés para la ciudad, a la que hay que encauzar y fijar las bases de su futuro desarrollo y, al propio tiempo, para que las edificaciones del porvenir se ajusten al plan de ensanche». El propio alcalde, Justiniano López-Brea García-Heras, lo explicaba con claridad pues “es inevitable el crecimiento de Talavera, como consecuencia de la próxima puesta en práctica de los riegos del Canal Bajo del Alberche, por lo que no hay más remedio que pensar en una ciudad nueva».

La ronda del cañillo frenta a la alcazaba o huerto de San Agustín

El plan quedo aprobado definitivamente en 1945 y expuesto al público, pero el último trámite el de ser estudiado y ratificado por la Comisión Provincial de Urbanismo no se cumplió, aunque sirvió de modelo para el desarrollo posterior de los distintos ensanches, a través de las parcelaciones parciales de los predios rústicos colindantes con la ciudad. El Plan de Ensanche establecía avenidas y otras calles radiales sobre un plano en cuadricula. Para dejar expedita la zona del ya denominado ensanche, se preveía que los arroyos Portiña, Berrenchín, Papacochinos, Cornicabral y Tamujar quedaran cubiertos, así como el respeto a las edificaciones existentes. La altura máxima de las edificaciones no podría superar las siete plantas en las calles y avenidas más anchas.

Detalle de la foto en que e observan las murallas sin las cocinillas o viviendas precarias que se adosaron probablemente en los años 50

El ensanche quedo establecido en cuatro zonas: zona urbana, zona de almacenes y pequeña industria, zona industrial y zona agrícola. A medida que la urbanización crecía se iban adoptando las preceptivas ordenanzas que regulaban la edificación de cada una de las zonas y dentro de ellas los distintos sectores en construcción. Se comenzó de esta manera la parcelación de las huertas que rodeaban la ciudad; Huerta de las Nieves, de Santa María, del Camino del Pilar, de San José, de la Bomba, Huerta Caballero, Huerto de Manzano. Los distintos ensanches tomaron los nombres de los parajes a los que se referían. Ensanches del Campo del Ferial, de la Estación, del Matadero, de la Puerta de Cuartos, etc.

El puente de Hierro y el Tejar de Ruiz de Luna en1945

Para ilustrar este ambicioso y moderno plan urbanizador se completó el proyecto con fotografías, cuyo autor desconocemos. Estas se hicieron sobre las distintas zonas del área urbana conocida hasta entonces y de los parajes que se iban a incluir en el plan. Y aunque no tuvieron una intencionalidad o carácter estético, sino más bien técnico, lo cierto es que la gran mayoría son de un gran valor fotográfico v al tiempo un auténtico documento histórico. Porque, además, son el fiel reflejo de una sociedad y del espacio al cual se halla vinculado. Nos muestran tipos y gentes, con sus vestidos y ropas, con los medios que utilizan para desplazarse o para el transporte. Etnografía, arquitectura popular, costumbres, modos de vida y dedicación laboral pasan ante nuestros ojos y nos enseñan la ciudad en los años duros de posguerra. Hay rincones entrañables, panorámicas inusitadas, vistas inéditas, edificios emblemáticos y parajes desaparecidos. Toda la memoria colectiva de la ciudad recogida en ochenta fotografías para el recuerdo.

Detalle de la foto anterior conlas viviendas junto al puente de Hierro y el tejar de Ruiz de Luna

ARCHIVO MUNICIPAL

LA COLEGIAL, HISTORIA Y FOTOS ANTIGUAS

LA COLEGIAL, HISTORIA Y FOTOS ANTIGUAS

(Iglesia de Sta. María la Mayor)

HISTORIA

Dibujo sobre foto antigua de Enrique Reaño con la Plaza del Pan y la Colegial

Las únicas parroquias de cuya localización dentro del primer recinto murado tenemos certeza son las hoy desaparecidas de San Pedro y San Clemente, además de la parroquia de Santiago el Viejo y de esta iglesia de Santa María la Mayor que más tarde sería Colegial. Esta iglesia y el monasterio de Guadalupe son “ monumentos capitales de nuestra historia arquitectónica” según el eminente historiador del arte Leopoldo Torres Balbás, y como veremos, con no pocos elementos comunes.

Fachada de la Colegial en postal de Ruiz de Luna

Su denominación de «mayor» y su situación,  en lugar tan destacado como es la plaza mayor de la ciudad, nos hace pensar en que probablemente sustituyó a la antigua mezquita principal de la época de dominación musulmana. Ésta, a su vez, se habría asentado sobre un antiguo templo visigodo que sería heredero de alguno de los principales templos romanos de la ciudad. No olvidemos la forma rectangular de la plaza del Pan que, además, aglutinaba a los palacios y dependencias administrativas más importantes de Talavera, probablemente desde la ocupación romana, como demuestran los hallazgos arqueológicos de edificios significativos en todo su entorno. Sería pues esta plaza, la heredera directa del antiguo foro romano de Ébora o de Caesarobriga.

La colegial en un dibujo de lal siglo XVIII de la biblioteca regional

Si Talavera se correspondiera realmente con la población visigoda de Aquis, ésta habría estado incluida eclesiásticamente en la Lusitania y Esteban Emeritense a petición del rey Wamba habría erigido sede episcopal en nuestra ciudad en el año 680. El cronicón de San Millán escrito en el año 883 menciona también un obispado de los mozárabes de la Talabayra musulmana, aunque ya no aparece en un catálogo del año 962.

Postal de la Colegial de los años 50

Documentalmente aparecen referencias al templo en época tan inmediata a la reconquista como es el siglo XII, cuando figura esta iglesia en un escrito de donación de unas casas publicado en el Bullarium de la Orden de Santiago. En otro documento de 1204 se habla de las prerrogativas que por ser la iglesia más antigua tenía como punto de partida de las procesiones de la ciudad.

El historiador Francisco de Soto va más lejos cuando dice:

«La iglesia de Santa María, que hoy es insigne colegial de esta antiquísima villa, fue catedral desde que el Apóstol Santiago predicó en ella, dejando a uno de sus discípulos llamado Pedro como su primer obispo, le fueron sucediendo otros cuarenta y dos obispos hasta llegar el año de 1085 que fue en el que el rey D. Alonso el sexto ganó a los moros esta villa; y en esta ocasión perdió esta iglesia el ser catedral».

Foto de la Colegial de los años 60

Según este mismo autor, el obispado de Talavera se dividió en tres partes, una para el de Ávila, otra para el de Salamanca y con la última se fundó el arcedianato de Talavera, que a su vez, se dividía en los arciprestazgos de Calera, con treinta y seis parroquias; el de Maqueda con dieciocho, el de Santa Olalla con veintiocho y el de Escalona con el mismo número de pilas. Además contaba con tres vicarías, la de Talavera propiamente dicha, la de El Puente del Arzobispo y la de la Puebla de Alcocer.

La Colegial en el dibujo de Vander Wingaerde del siglo XVI

En 1211, un año antes de la batalla de las Navas de Tolosa, estuvieron en Talavera con el objetivo de conseguir soldados y medios para la lucha contra los musulmanes, el rey Alfonso VIII y el arzobispo Jiménez de Rada que admitieron la petición de la villa para que el templo de Santa María se elevara a la categoría de colegial. Dice Soto que entre los motivos para conceder la bula estaba el reconocimiento por parte del arzobispo de que Talavera había tenido antes su propia catedral. Esta bula está firmada entre otros por Domingo Pascual que llevó la cruz del primado durante la batalla de Las Navas de Tolosa.

Fotografía del rosetón de la colegial en una foto de un reportaje de Blanco y Negro sobe Talavera de los años 60

Más tarde, arzobispos como el infante de Aragón D. Sancho que en 1273 dio a la Colegial la dehesa de Cabañuelas , o papas como Lucio III, Julio II, Alejandro III o Sixto IV, que le concedió el lugar de El Pedroso, beneficiaron con gracias e indulgencias a la Colegial. También se vio favorecida por reyes como Alfonso X, Alfonso XI, Juan I y Juan II que protegieron y dotaron de fincas, rentas y privilegios a este templo. El ayuntamiento por su parte rebajó el precio de la carne a sus canónigos en ocho maravedíes y les concedió los despojos de las reses que se mataran los sábados, entre otras prebendas.

Según Fray Andrés de Torrejón quedó así constituida la Colegial más antigua de España con la advocación de la Asunción de Nuestra Señora. Una colegial es, según el Diccionario de Autoridades, «una iglesia que tiene canónigos y no es catedral». El Cabildo o conjunto de clérigos de la colegial estaba formado por doce canónigos y cuatro dignidades o jerarquías: Deán, Sodeán, más tarde sustituido por un Arcipreste, un Chantre y un Tesorero.

Dibujo de Enrique Reaño de la parte traseras de la Colegial

Algunos de estos personajes debían tener conductas poco edificantes cuando en 1343 es comisionado por el arzobispo Gil de Albornoz nada menos que Juan Ruiz «Arcipreste de Hita» para que reprenda e intente modificar las costumbres sexuales de los canónigos talaveranos. A este hecho dedica una preciosa cántiga en su Libro del Buen Amor que reproduzco en la sección de curiosidades. Unas décadas más tarde el Arzobispo Tenorio vuelve a fracasar en el mismo cometido cuando, habiendo ofrecido numerosas propiedades a los canónigos, entre las que destacan molinos y tierras tan productivas como la granja de Pompajuela, para que tomaran vida reglada y conventual, estos se niegan y prefieren seguir manteniéndose fuera del claustro, lo que les permitía una mucho mayor libertad e independencia económica. Las dependencias monacales fueron después destinadas a los jerónimos, hoy San Prudencio. La madre del arzobispo, Juana Duque, era al parecer nacida en Talavera y quedó enterrada en la capilla mayor de la Colegial, pero al no haber dotado su enterramiento con alguna capellanía, los canónigos sacaron el cuerpo y lo llevaron a un nicho junto al coro.

Rótulo de Ruiz de Luna en la Colegial

La ampliación del templo tuvo numerosas vicisitudes y Torrejón nos relata, por ejemplo, cómo el Deán Martín de Hinestrosa  donó dos dehesas y cómo «algunos cavalleros y personas ricas hacían labrar a su costa alguna parte de la yglesia adonde ponían sus armas como las ay en las claves de la bóveda de la parte del evangelio y de la epístola para que quedase memoria de su devoçión».

Los poco estéticos «travesaños que están entre los pilares de la nave de enmedio» se pusieron en tiempo del arzobispo Jiménez de Cisneros por el peligro de derrumbe que provocaban algunos hundimientos y el desequilibrio originado por los grandes estribos exteriores. Se hicieron a costa del prelado y por eso llevan sus armas.

El edificio se acabó en tiempos del arzobispo Alonso Carrillo y fue él quien dio permiso para empeñar la plata del ajuar de la iglesia en 1467 y así poder terminar el coro. «Pero como esta yglesia se hiço a remiendos y no con tanta firmeza como requieren semejantes edifiçios siempre era necesario haçer algunos reparos en las partes más flacas». Hacia 1469 se construye el claustro, En 1475 el papa Sixto IV concedió al cabildo el lugar y dehesa del Pedroso pudiendo continuarse así las obras con los beneficios que reportaba, pero la precariedad en que se desenvolvía la construcción llevó a que en 1494 el Cardenal D. Pero Gonçalez de Mendoça concediera a la Colegial las dos sinagogas talaveranas abandonadas tras la expulsión de los judíos que ordenaron los Reyes Católicos. Con los beneficios de la venta de ambos edificios, uno de ellos junto a la iglesia de San Pedro y otro próximo al palacio de los Duque de Estrada, se pudo acometer la terminación de las bóvedas de la nave central y por esta circunstancia llevan las armas del Cardenal Mendoza. Además, el propio cardenal dejó a su muerte quinientos ducados como renta para gastos de fábrica de la Colegial.

El arzobispo Gutierre Álvarez de Toledo «murió estando en esta villa de Talavera a quien estava muy aficionado» y  fue voluntad suya ser enterrado en la Capilla mayor de esta iglesia para lo que dejó dicho a su hermano el conde de Alba de Tormes que a su muerte dotara de alguna renta a esa capilla pero, aunque los canónigos acudieron a negociar con él «como no cumpliera ninguna cosa y ubiesen pasado quarenta y dos años» en 1482 determinaron desocupar la capilla para dársela a otra persona que diese alguna renta para la iglesia y así, sacaron el ataúd con su ajuar de plata trasladándose después el cuerpo al monasterio jerónimo de San Leonardo en Alba de Tormes. Quedó por ello vacía la capilla mayor para que en 1485 el deán se la diera en propiedad al señor de Mejorada, Cervera y Cebolla, don Juan de Ayala, Aposentador Mayor del Rey que hizo decorar el retablo con una pintura de la virgen que tenía el rostro de su propia hija. Más tarde también se enterraron aquí algunos de sus descendientes.

En tiempos del cardenal Quiroga se suprimieron dos plazas de canónigos y se crearon ocho de racioneros. A comienzos del siglo XVIII se añadieron los cuerpos superiores de la torre en la época del cardenal Portocarrero y se labró la sacristía nueva con bóveda de cañón decorada de yeserías y costeada con la herencia del deán Baltasar Hidalgo de Cisneros. También a finales de este siglo, durante el pontificado del cardenal Lorenzana, se hicieron numerosas restauraciones como el pavimentado de mármoles. Los franceses saquearon el templo en la Guerra de la Independencia y en 1846 un incendio dañó gravemente muchos de los cuadros, vidrieras y enseres destruyendo además los dos órganos y la sillería de nogal del coro. En el año 1851 la iglesia de Santa María pierde con motivo del Concordato su condición de colegial volviendo a convertirse en la iglesia Mayor de Talavera.

LA CORREDERA EN FOTOS ANTIGUAS

LA CORREDERA EN FOTOS ANTIGUAS

La Corredera desde su lado oeste. En primer plano a la izquiedra el rótulo de la farmacia de don Abel. También se ven los albañales y al fondo la vieja torre del Reloj.

Aunque durante unos años se llamó calle José Canalejas en honor del político de ese nombre y presidente del gobierno asesinado, la mayor parte de su historia se denominó Corredera del Cristo, Corredera, por ser el lugar de cierta amplitud y rectilíneo en el que siguiendo la ronda de la muralla se celebraban justas, carreras de caballos o encierros de toros, y «del Cristo» por haberse instalado en una de las torres vaciadas la capilla del Cristo de los Mercaderes a mediados del siglo XVIII, aunque ya en 1622 se instala una cruz en el mismo lugar.

Según Pedro Gayarre durante el siglo XV también se llamaba calle Real y este mismo autor propone que el nombre de Corredera podría provenir de las aguas que «corrían» por ella y que venían a depositarse al final de la calle junto a El Salvador, lo que originaba problemas de salubridad pública y continuas obras de dragado y empedrado.

La Corredera en una foto de principios del siglo XX

La Corredera comienza en la Plaza del Reloj y acaba en la plazuela de El Salvador. Fue una de las calles principales de la Talavera medieval, tradicionalmente muy comercial, y muestra de ello son las casas pintadas con motivos simbólicos mercantiles o la capilla del Cristo de los Mercaderes en una de las albarranas, mientras que en la torre que está frente a la Casa de la Iglesia, antiguo convento y colegio de las Agustinas, es donde está el panel de azulejos con la referencia de Cervantes a Talavera en su obra Los Trabajos de Persiles y Segismunda, además de la torre que está junto a El Salvador.

La Corredera en una vieja postal dondese perciben las casas pintadas de la izquierda y los soportales de la derecha

También los soportales, tan tradicionalmente castellanos y que se perdieron en su mayoría nos hablan de la actividad comercial tradicional, de la que aún quedan como muestra las esparterías.

También se celebraban en ella las procesiones religiosas más significativas y fue una de las vías antiguas de más trasiego antes de consolidarse la cañada de Alfares como vía principal  de paso posteriormente.

Detalle de los soportales de La Corredera en la foto anterior

Las viviendas y comercios adosados a la muralla, oculta tras ellos, proceden de los antiguos tenderetes que se apoyaban en el muro pero que con el paso del tiempo fueron haciéndose menos precarios en sus materiales y más definitivos en su estructura.

Antiguamente también se situaban en la zona de el Palenque algunas fraguas, y los herradores y albéitares  o veterinarios, además de la cárcel pública y la alhóndiga, que era el depósito público y casa de venta y compra de grano .  En épocas más recientes también contó la Corredera con algunas oficinas bancarias.

Arcos efímeros en honor de la Virgen del Prado instalados en La Corredera

A esta calle se asomaba el palenque de la iglesia del convento de los Jesuitas y luego de los agustinos,  después mercado de abastos y junto a él se encontraba la puerta Nueva o de las Cebollas donde hasta hace poco se han vendido verduras y plantones de productos hortícolas, así como y también fueron tradicionales en ella los puestos de melones y sandías con  zambombas y panderetas en Navidad, además de tres kioscos de chucherías. Junto a la albarrana de El Salvador había una fuente muy frecuentada hasta los años 60.

La Corredera vista desde su lado oeste, al fondo la antigua torre del Reloj

Todavía quedan algunas casas de aspecto dieciochesco en la acera izquierda, alguna de cierto empaque en la acera derecha y la casa del Arcipreste.

Extremo oeste de La Corredera con la torre de El Salvador al fondo
La Corredera en una foto de la colección de Telefónica de los años 20

FOTOS ANTIGUAS DE ARQUITECTURA EFÍMERA EN CELEBRACIONES TALAVERANAS

FOTOS ANTIGUAS DE ARQUITECTURA EFÍMERA EN CELEBRACIONES TALAVERANAS

Arco efímero que representa el escudo de Talavera

Ya desde la antigüedad se conoce de la existencia de elementos de arquitectura efímera para celebrar diferentes cuestiones, desde la entrada de los monarcas en las ciudades hasta actos religiosos y civiles en los que se inauguraban obras públicas o se celebraban victorias bélicas.

Pero fue en el renacimiento y barroco cuando aumenta el lujo y la teatralidad de estas construcciones que se caracterizan por sus materiales de baja calidad como madera,  elementos vegetales como flores, palmas y ramajes, o papel, luces de velas o antorchas etc…

Otro momento de esplendor de estos elementos fue el de las Exposiciones Universales que de hecho con sus pabellones han seguido haciendo arquitectura en cierto modo efímera

Los que podemos ver en esta entrada del blog son de principios del siglo XX, salvo el de la traída de aguas del siglo XIX que es un grabado.

Arco efímero por la traída de aguas de 1947

El grabado representa la traída de aguas a Talavera en el siglo XIX y en él se ve a los caballeros y damas que acudieron al acto entre arcos y elementos florales que animaban un acto en el que por cierto, no salió agua del grifo cuando se abrió delante de las encopetadas autoriades. Muy talaverano.

Celebración de la traída de aguas en el siglo XIX

Otro de los motivos más frecuentes para levantar arcos y arquitecturas efímeras eran las procesiones especiales, especialmente cuando se sacaba con algún motivo especial la imagen de la Virgen del Prado.

La entrada de La Corredera con un arco levantado en honor de la Virgend del Prado en 1919.

En la primera fotografia de 1919 se ven los pórticos de la corredera con un arco en primer plano hecho de palmas y guirnaldas vegetales y con el rótulo de «Consuelo de los talaveranos». A la izquierda la escalera de los operarios que los instalaban y otros arcos ornamentales al fondo.

Otro arco efímero en este caso de madera.

En la foto de 1929 se ve a la Virgen del Prado pasar en procesión bajo un arco neogótico fabricado en madera en el paseo del Prado.

Arco en honor de la Virgen a la entrada del Prado

Otro de los arcos fotografiados se encuentra a la entrada de los jardines del Prado con el rótulo de Talavera a su patrona y los escudos de la ciudad y de la provincia de Toledo a ambos lados. La imagen de la Virgen del Prado está flanqueada por dos leones y adornada con guirnaldas vegetales. Al fondo, la fuente de Ruiz de Luna.

Otro de los arcos en honor de la Virgen a la entrada de la calle del Prado en 1929
Arco a la entrada de la calle del Sol

Otro de los arcos de 1929 en honor de la Virgen del Prado en la confluencia de la calle del Sol y Carnicerías. A la izquierda la casa anterior a la tienda de Taboada y a la derecha una casa típica de talaverana con las ventanas del piso superior rematadas en arco de medio punto y en la planta baja una bombonería.

Arco a la salida de la Plaza Juan de Mariana

Otro de los arcos probablemente en honor del padre Juan de mariana el día de la inauguración de su estatua lo vemos entre el palacio de los condes de la Oliva y el edificio de los jesuitas, actual Palenque. A la izquierda, arriba, se ve la linterna de la cúpula de la antigua iglesia de los jesuitas. Se trata también de un arco neogótico, tan de moda a principios de siglo, con decoración vegetal. Al fondo se ve la entrada a la actual iglesia de las agustinas. En la parte de la izquierda del arco se lee «agricultura, industria y comercio».

Arco efímero a la entrada del arco de San Pedro

Este arco a la entrada del arco de San Pedro tiene arriba un medallón en el que se lee «A Mariana las artes y oficios» lo que nos induce a pensar en que es un arco levantado en la inauguración de la estatua a nuestro ilustre paisano. Es curioso observar los albañales que tanto afeaban la ciudad y el piso engorronado.

Arco a la salida de la plaza del Pan hacia el puente de Hierro el día de la inauguración de éste.

Otro de los actos más celebrados en Talavera fue la inauguración del puente de Hierro que solucionaba la precariedad de las comunicaciones con La Jara siempre difíciles por la ruina permanente del puente Romano. A la izquierda el edificio que ocupa el solar del actual ambulatorio y a la derecha el rosetón de la Colegial.

Arcos y decoraciones efímeras de la Plaza del Pan para la inauguración del puente de Hierro. El ayuntamiento tiene la fachada decorada con arquitecturas fingidas en los cercos de la ventanas.
Arco a la entrada del puente de Hierro el día de su inauguración

CUATRO FOTOS DE MONUMENTOS DESAPARECIDOS EN LA COLECCIÓN DE TELEFÓNICA

CUATRO FOTOS DE MONUMENTOS DESAPARECIDOS EN LA COLECCIÓN DE TELEFÓNICA

Torre del Reloj y torre albarrana techada del Arco de San Pedro en una foto de la colección de Telefónica

Ya hemos visto cuatro fotos del río de esta misma colección y hoy nos vamos a detener en otras cuatro que muestran monumentos hoy desaparecidos o modificados en nuestra ciudad.

La primera de ellas nos muestra la anterior torre del Reloj hoy desaparecida que como vemos se situaba a la torre albarrana hoy desaparecida en la que apoyaba su lado occidental el llamado Arco de San Pedro. Esta torre vemos que en los años 20 estaba techada y era utilizada como almacén o vivienda por los huecos abiertos que se ven, también se ve el arranque del típico arco de estas torres tan talaveranas.

Detalle de la foto anterior en la que se señala el arco de la albarrana

Para algunos esta podría haber sido la que Fernando de Rojas solicitó para que se la cediera el ayuntamiento para su aprovechamiento, ya que el escritor universal parece que tenía su vivienda en las inmediaciones.

El Reloj y el remate de la torre no tienen nada que ver con los actuales.

Fotografía de los años 20 de la colección de Telefónica tomada desde la torre albarrana de El Salvador.

En segundo lugar traigo esta otra fotografía tomada desde la torre albarrana de El Salvador. En ella se ve la torre en primer término, a la derecha la iglesia de los jesuitas. Se trata de la fachada que daba a la Corredera y hoy edificio del Mercado de Abastos.

Pero lo más interesante es la iglesia de San Pedro mostrando su torre y su fachada occidental en la que se percibe obra mudéjar, tal vez dos alfices de ladrillo o quizá una espadaña más antigua embutida en el muro. A la izquierda se ve la torre de la antigua iglesia de Santa Leocadia que estaba en la plaza del mismo nombre y a la derecha el convento de los agustinos, hoy Museo Ruiz de Luna.

La iglesia de San Pedro y la torre de Santa Leocadia en un detalle de la foto anterior.

Las dos siguientes fotografías muestran dos palacios que desparecieron hace unas décadas. El primero de ellos es una casona situada en la esquina de la calle Mesones con Ramón y Cajal y de él solamente queda actualmente un patio porticado del que se conservan las columnas.En el edificio ya reformado estuvo durante muchos años la tienda de máquinas de coser de Rocha, Es un edifcio que muestra como elemento más significativo un gran blasón labrado en la esquina.

Casona en la esquina de la calle Mesones con Ramón y Cajal

El segundo palacio es el que se encontraba en la plazuela del Salvador y calle San Miguel, también conocido como casa de Borrajo y que en la colección de Telefónica se nombra como palacio de la marquesa de Aguilera y sobre el que haremos una próxima entrada de este blog.

Durante un tiempo se llamó erróneamente palacio de Francisco de Aguirre y parece que como tal se le enseñó al embajador de Chile que quiso en los años sesenta conocer el solar del conquistador talaverano y fundador de la ciudad de Santiago del Estero.

Palacio de la marquesa de Aguilera en foto de la colección de Telefónica de los años 20