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Fotografías antigüas de las tierras de Talavera comentadas por el autor

LA COLEGIAL, HISTORIA Y FOTOS ANTIGUAS

LA COLEGIAL, HISTORIA Y FOTOS ANTIGUAS

(Iglesia de Sta. María la Mayor)

HISTORIA

Dibujo sobre foto antigua de Enrique Reaño con la Plaza del Pan y la Colegial

Las únicas parroquias de cuya localización dentro del primer recinto murado tenemos certeza son las hoy desaparecidas de San Pedro y San Clemente, además de la parroquia de Santiago el Viejo y de esta iglesia de Santa María la Mayor que más tarde sería Colegial. Esta iglesia y el monasterio de Guadalupe son “ monumentos capitales de nuestra historia arquitectónica” según el eminente historiador del arte Leopoldo Torres Balbás, y como veremos, con no pocos elementos comunes.

Fachada de la Colegial en postal de Ruiz de Luna

Su denominación de «mayor» y su situación,  en lugar tan destacado como es la plaza mayor de la ciudad, nos hace pensar en que probablemente sustituyó a la antigua mezquita principal de la época de dominación musulmana. Ésta, a su vez, se habría asentado sobre un antiguo templo visigodo que sería heredero de alguno de los principales templos romanos de la ciudad. No olvidemos la forma rectangular de la plaza del Pan que, además, aglutinaba a los palacios y dependencias administrativas más importantes de Talavera, probablemente desde la ocupación romana, como demuestran los hallazgos arqueológicos de edificios significativos en todo su entorno. Sería pues esta plaza, la heredera directa del antiguo foro romano de Ébora o de Caesarobriga.

La colegial en un dibujo de lal siglo XVIII de la biblioteca regional

Si Talavera se correspondiera realmente con la población visigoda de Aquis, ésta habría estado incluida eclesiásticamente en la Lusitania y Esteban Emeritense a petición del rey Wamba habría erigido sede episcopal en nuestra ciudad en el año 680. El cronicón de San Millán escrito en el año 883 menciona también un obispado de los mozárabes de la Talabayra musulmana, aunque ya no aparece en un catálogo del año 962.

Postal de la Colegial de los años 50

Documentalmente aparecen referencias al templo en época tan inmediata a la reconquista como es el siglo XII, cuando figura esta iglesia en un escrito de donación de unas casas publicado en el Bullarium de la Orden de Santiago. En otro documento de 1204 se habla de las prerrogativas que por ser la iglesia más antigua tenía como punto de partida de las procesiones de la ciudad.

El historiador Francisco de Soto va más lejos cuando dice:

«La iglesia de Santa María, que hoy es insigne colegial de esta antiquísima villa, fue catedral desde que el Apóstol Santiago predicó en ella, dejando a uno de sus discípulos llamado Pedro como su primer obispo, le fueron sucediendo otros cuarenta y dos obispos hasta llegar el año de 1085 que fue en el que el rey D. Alonso el sexto ganó a los moros esta villa; y en esta ocasión perdió esta iglesia el ser catedral».

Foto de la Colegial de los años 60

Según este mismo autor, el obispado de Talavera se dividió en tres partes, una para el de Ávila, otra para el de Salamanca y con la última se fundó el arcedianato de Talavera, que a su vez, se dividía en los arciprestazgos de Calera, con treinta y seis parroquias; el de Maqueda con dieciocho, el de Santa Olalla con veintiocho y el de Escalona con el mismo número de pilas. Además contaba con tres vicarías, la de Talavera propiamente dicha, la de El Puente del Arzobispo y la de la Puebla de Alcocer.

La Colegial en el dibujo de Vander Wingaerde del siglo XVI

En 1211, un año antes de la batalla de las Navas de Tolosa, estuvieron en Talavera con el objetivo de conseguir soldados y medios para la lucha contra los musulmanes, el rey Alfonso VIII y el arzobispo Jiménez de Rada que admitieron la petición de la villa para que el templo de Santa María se elevara a la categoría de colegial. Dice Soto que entre los motivos para conceder la bula estaba el reconocimiento por parte del arzobispo de que Talavera había tenido antes su propia catedral. Esta bula está firmada entre otros por Domingo Pascual que llevó la cruz del primado durante la batalla de Las Navas de Tolosa.

Fotografía del rosetón de la colegial en una foto de un reportaje de Blanco y Negro sobe Talavera de los años 60

Más tarde, arzobispos como el infante de Aragón D. Sancho que en 1273 dio a la Colegial la dehesa de Cabañuelas , o papas como Lucio III, Julio II, Alejandro III o Sixto IV, que le concedió el lugar de El Pedroso, beneficiaron con gracias e indulgencias a la Colegial. También se vio favorecida por reyes como Alfonso X, Alfonso XI, Juan I y Juan II que protegieron y dotaron de fincas, rentas y privilegios a este templo. El ayuntamiento por su parte rebajó el precio de la carne a sus canónigos en ocho maravedíes y les concedió los despojos de las reses que se mataran los sábados, entre otras prebendas.

Según Fray Andrés de Torrejón quedó así constituida la Colegial más antigua de España con la advocación de la Asunción de Nuestra Señora. Una colegial es, según el Diccionario de Autoridades, «una iglesia que tiene canónigos y no es catedral». El Cabildo o conjunto de clérigos de la colegial estaba formado por doce canónigos y cuatro dignidades o jerarquías: Deán, Sodeán, más tarde sustituido por un Arcipreste, un Chantre y un Tesorero.

Dibujo de Enrique Reaño de la parte traseras de la Colegial

Algunos de estos personajes debían tener conductas poco edificantes cuando en 1343 es comisionado por el arzobispo Gil de Albornoz nada menos que Juan Ruiz «Arcipreste de Hita» para que reprenda e intente modificar las costumbres sexuales de los canónigos talaveranos. A este hecho dedica una preciosa cántiga en su Libro del Buen Amor que reproduzco en la sección de curiosidades. Unas décadas más tarde el Arzobispo Tenorio vuelve a fracasar en el mismo cometido cuando, habiendo ofrecido numerosas propiedades a los canónigos, entre las que destacan molinos y tierras tan productivas como la granja de Pompajuela, para que tomaran vida reglada y conventual, estos se niegan y prefieren seguir manteniéndose fuera del claustro, lo que les permitía una mucho mayor libertad e independencia económica. Las dependencias monacales fueron después destinadas a los jerónimos, hoy San Prudencio. La madre del arzobispo, Juana Duque, era al parecer nacida en Talavera y quedó enterrada en la capilla mayor de la Colegial, pero al no haber dotado su enterramiento con alguna capellanía, los canónigos sacaron el cuerpo y lo llevaron a un nicho junto al coro.

Rótulo de Ruiz de Luna en la Colegial

La ampliación del templo tuvo numerosas vicisitudes y Torrejón nos relata, por ejemplo, cómo el Deán Martín de Hinestrosa  donó dos dehesas y cómo «algunos cavalleros y personas ricas hacían labrar a su costa alguna parte de la yglesia adonde ponían sus armas como las ay en las claves de la bóveda de la parte del evangelio y de la epístola para que quedase memoria de su devoçión».

Los poco estéticos «travesaños que están entre los pilares de la nave de enmedio» se pusieron en tiempo del arzobispo Jiménez de Cisneros por el peligro de derrumbe que provocaban algunos hundimientos y el desequilibrio originado por los grandes estribos exteriores. Se hicieron a costa del prelado y por eso llevan sus armas.

El edificio se acabó en tiempos del arzobispo Alonso Carrillo y fue él quien dio permiso para empeñar la plata del ajuar de la iglesia en 1467 y así poder terminar el coro. «Pero como esta yglesia se hiço a remiendos y no con tanta firmeza como requieren semejantes edifiçios siempre era necesario haçer algunos reparos en las partes más flacas». Hacia 1469 se construye el claustro, En 1475 el papa Sixto IV concedió al cabildo el lugar y dehesa del Pedroso pudiendo continuarse así las obras con los beneficios que reportaba, pero la precariedad en que se desenvolvía la construcción llevó a que en 1494 el Cardenal D. Pero Gonçalez de Mendoça concediera a la Colegial las dos sinagogas talaveranas abandonadas tras la expulsión de los judíos que ordenaron los Reyes Católicos. Con los beneficios de la venta de ambos edificios, uno de ellos junto a la iglesia de San Pedro y otro próximo al palacio de los Duque de Estrada, se pudo acometer la terminación de las bóvedas de la nave central y por esta circunstancia llevan las armas del Cardenal Mendoza. Además, el propio cardenal dejó a su muerte quinientos ducados como renta para gastos de fábrica de la Colegial.

El arzobispo Gutierre Álvarez de Toledo «murió estando en esta villa de Talavera a quien estava muy aficionado» y  fue voluntad suya ser enterrado en la Capilla mayor de esta iglesia para lo que dejó dicho a su hermano el conde de Alba de Tormes que a su muerte dotara de alguna renta a esa capilla pero, aunque los canónigos acudieron a negociar con él «como no cumpliera ninguna cosa y ubiesen pasado quarenta y dos años» en 1482 determinaron desocupar la capilla para dársela a otra persona que diese alguna renta para la iglesia y así, sacaron el ataúd con su ajuar de plata trasladándose después el cuerpo al monasterio jerónimo de San Leonardo en Alba de Tormes. Quedó por ello vacía la capilla mayor para que en 1485 el deán se la diera en propiedad al señor de Mejorada, Cervera y Cebolla, don Juan de Ayala, Aposentador Mayor del Rey que hizo decorar el retablo con una pintura de la virgen que tenía el rostro de su propia hija. Más tarde también se enterraron aquí algunos de sus descendientes.

En tiempos del cardenal Quiroga se suprimieron dos plazas de canónigos y se crearon ocho de racioneros. A comienzos del siglo XVIII se añadieron los cuerpos superiores de la torre en la época del cardenal Portocarrero y se labró la sacristía nueva con bóveda de cañón decorada de yeserías y costeada con la herencia del deán Baltasar Hidalgo de Cisneros. También a finales de este siglo, durante el pontificado del cardenal Lorenzana, se hicieron numerosas restauraciones como el pavimentado de mármoles. Los franceses saquearon el templo en la Guerra de la Independencia y en 1846 un incendio dañó gravemente muchos de los cuadros, vidrieras y enseres destruyendo además los dos órganos y la sillería de nogal del coro. En el año 1851 la iglesia de Santa María pierde con motivo del Concordato su condición de colegial volviendo a convertirse en la iglesia Mayor de Talavera.

LA CORREDERA EN FOTOS ANTIGUAS

LA CORREDERA EN FOTOS ANTIGUAS

La Corredera desde su lado oeste. En primer plano a la izquiedra el rótulo de la farmacia de don Abel. También se ven los albañales y al fondo la vieja torre del Reloj.

Aunque durante unos años se llamó calle José Canalejas en honor del político de ese nombre y presidente del gobierno asesinado, la mayor parte de su historia se denominó Corredera del Cristo, Corredera, por ser el lugar de cierta amplitud y rectilíneo en el que siguiendo la ronda de la muralla se celebraban justas, carreras de caballos o encierros de toros, y «del Cristo» por haberse instalado en una de las torres vaciadas la capilla del Cristo de los Mercaderes a mediados del siglo XVIII, aunque ya en 1622 se instala una cruz en el mismo lugar.

Según Pedro Gayarre durante el siglo XV también se llamaba calle Real y este mismo autor propone que el nombre de Corredera podría provenir de las aguas que «corrían» por ella y que venían a depositarse al final de la calle junto a El Salvador, lo que originaba problemas de salubridad pública y continuas obras de dragado y empedrado.

La Corredera en una foto de principios del siglo XX

La Corredera comienza en la Plaza del Reloj y acaba en la plazuela de El Salvador. Fue una de las calles principales de la Talavera medieval, tradicionalmente muy comercial, y muestra de ello son las casas pintadas con motivos simbólicos mercantiles o la capilla del Cristo de los Mercaderes en una de las albarranas, mientras que en la torre que está frente a la Casa de la Iglesia, antiguo convento y colegio de las Agustinas, es donde está el panel de azulejos con la referencia de Cervantes a Talavera en su obra Los Trabajos de Persiles y Segismunda, además de la torre que está junto a El Salvador.

La Corredera en una vieja postal dondese perciben las casas pintadas de la izquierda y los soportales de la derecha

También los soportales, tan tradicionalmente castellanos y que se perdieron en su mayoría nos hablan de la actividad comercial tradicional, de la que aún quedan como muestra las esparterías.

También se celebraban en ella las procesiones religiosas más significativas y fue una de las vías antiguas de más trasiego antes de consolidarse la cañada de Alfares como vía principal  de paso posteriormente.

Detalle de los soportales de La Corredera en la foto anterior

Las viviendas y comercios adosados a la muralla, oculta tras ellos, proceden de los antiguos tenderetes que se apoyaban en el muro pero que con el paso del tiempo fueron haciéndose menos precarios en sus materiales y más definitivos en su estructura.

Antiguamente también se situaban en la zona de el Palenque algunas fraguas, y los herradores y albéitares  o veterinarios, además de la cárcel pública y la alhóndiga, que era el depósito público y casa de venta y compra de grano .  En épocas más recientes también contó la Corredera con algunas oficinas bancarias.

Arcos efímeros en honor de la Virgen del Prado instalados en La Corredera

A esta calle se asomaba el palenque de la iglesia del convento de los Jesuitas y luego de los agustinos,  después mercado de abastos y junto a él se encontraba la puerta Nueva o de las Cebollas donde hasta hace poco se han vendido verduras y plantones de productos hortícolas, así como y también fueron tradicionales en ella los puestos de melones y sandías con  zambombas y panderetas en Navidad, además de tres kioscos de chucherías. Junto a la albarrana de El Salvador había una fuente muy frecuentada hasta los años 60.

La Corredera vista desde su lado oeste, al fondo la antigua torre del Reloj

Todavía quedan algunas casas de aspecto dieciochesco en la acera izquierda, alguna de cierto empaque en la acera derecha y la casa del Arcipreste.

Extremo oeste de La Corredera con la torre de El Salvador al fondo
La Corredera en una foto de la colección de Telefónica de los años 20

FOTOS ANTIGUAS DE ARQUITECTURA EFÍMERA EN CELEBRACIONES TALAVERANAS

FOTOS ANTIGUAS DE ARQUITECTURA EFÍMERA EN CELEBRACIONES TALAVERANAS

Arco efímero que representa el escudo de Talavera

Ya desde la antigüedad se conoce de la existencia de elementos de arquitectura efímera para celebrar diferentes cuestiones, desde la entrada de los monarcas en las ciudades hasta actos religiosos y civiles en los que se inauguraban obras públicas o se celebraban victorias bélicas.

Pero fue en el renacimiento y barroco cuando aumenta el lujo y la teatralidad de estas construcciones que se caracterizan por sus materiales de baja calidad como madera,  elementos vegetales como flores, palmas y ramajes, o papel, luces de velas o antorchas etc…

Otro momento de esplendor de estos elementos fue el de las Exposiciones Universales que de hecho con sus pabellones han seguido haciendo arquitectura en cierto modo efímera

Los que podemos ver en esta entrada del blog son de principios del siglo XX, salvo el de la traída de aguas del siglo XIX que es un grabado.

Arco efímero por la traída de aguas de 1947

El grabado representa la traída de aguas a Talavera en el siglo XIX y en él se ve a los caballeros y damas que acudieron al acto entre arcos y elementos florales que animaban un acto en el que por cierto, no salió agua del grifo cuando se abrió delante de las encopetadas autoriades. Muy talaverano.

Celebración de la traída de aguas en el siglo XIX

Otro de los motivos más frecuentes para levantar arcos y arquitecturas efímeras eran las procesiones especiales, especialmente cuando se sacaba con algún motivo especial la imagen de la Virgen del Prado.

La entrada de La Corredera con un arco levantado en honor de la Virgend del Prado en 1919.

En la primera fotografia de 1919 se ven los pórticos de la corredera con un arco en primer plano hecho de palmas y guirnaldas vegetales y con el rótulo de «Consuelo de los talaveranos». A la izquierda la escalera de los operarios que los instalaban y otros arcos ornamentales al fondo.

Otro arco efímero en este caso de madera.

En la foto de 1929 se ve a la Virgen del Prado pasar en procesión bajo un arco neogótico fabricado en madera en el paseo del Prado.

Arco en honor de la Virgen a la entrada del Prado

Otro de los arcos fotografiados se encuentra a la entrada de los jardines del Prado con el rótulo de Talavera a su patrona y los escudos de la ciudad y de la provincia de Toledo a ambos lados. La imagen de la Virgen del Prado está flanqueada por dos leones y adornada con guirnaldas vegetales. Al fondo, la fuente de Ruiz de Luna.

Otro de los arcos en honor de la Virgen a la entrada de la calle del Prado en 1929
Arco a la entrada de la calle del Sol

Otro de los arcos de 1929 en honor de la Virgen del Prado en la confluencia de la calle del Sol y Carnicerías. A la izquierda la casa anterior a la tienda de Taboada y a la derecha una casa típica de talaverana con las ventanas del piso superior rematadas en arco de medio punto y en la planta baja una bombonería.

Arco a la salida de la Plaza Juan de Mariana

Otro de los arcos probablemente en honor del padre Juan de mariana el día de la inauguración de su estatua lo vemos entre el palacio de los condes de la Oliva y el edificio de los jesuitas, actual Palenque. A la izquierda, arriba, se ve la linterna de la cúpula de la antigua iglesia de los jesuitas. Se trata también de un arco neogótico, tan de moda a principios de siglo, con decoración vegetal. Al fondo se ve la entrada a la actual iglesia de las agustinas. En la parte de la izquierda del arco se lee «agricultura, industria y comercio».

Arco efímero a la entrada del arco de San Pedro

Este arco a la entrada del arco de San Pedro tiene arriba un medallón en el que se lee «A Mariana las artes y oficios» lo que nos induce a pensar en que es un arco levantado en la inauguración de la estatua a nuestro ilustre paisano. Es curioso observar los albañales que tanto afeaban la ciudad y el piso engorronado.

Arco a la salida de la plaza del Pan hacia el puente de Hierro el día de la inauguración de éste.

Otro de los actos más celebrados en Talavera fue la inauguración del puente de Hierro que solucionaba la precariedad de las comunicaciones con La Jara siempre difíciles por la ruina permanente del puente Romano. A la izquierda el edificio que ocupa el solar del actual ambulatorio y a la derecha el rosetón de la Colegial.

Arcos y decoraciones efímeras de la Plaza del Pan para la inauguración del puente de Hierro. El ayuntamiento tiene la fachada decorada con arquitecturas fingidas en los cercos de la ventanas.
Arco a la entrada del puente de Hierro el día de su inauguración

CUATRO FOTOS DE MONUMENTOS DESAPARECIDOS EN LA COLECCIÓN DE TELEFÓNICA

CUATRO FOTOS DE MONUMENTOS DESAPARECIDOS EN LA COLECCIÓN DE TELEFÓNICA

Torre del Reloj y torre albarrana techada del Arco de San Pedro en una foto de la colección de Telefónica

Ya hemos visto cuatro fotos del río de esta misma colección y hoy nos vamos a detener en otras cuatro que muestran monumentos hoy desaparecidos o modificados en nuestra ciudad.

La primera de ellas nos muestra la anterior torre del Reloj hoy desaparecida que como vemos se situaba a la torre albarrana hoy desaparecida en la que apoyaba su lado occidental el llamado Arco de San Pedro. Esta torre vemos que en los años 20 estaba techada y era utilizada como almacén o vivienda por los huecos abiertos que se ven, también se ve el arranque del típico arco de estas torres tan talaveranas.

Detalle de la foto anterior en la que se señala el arco de la albarrana

Para algunos esta podría haber sido la que Fernando de Rojas solicitó para que se la cediera el ayuntamiento para su aprovechamiento, ya que el escritor universal parece que tenía su vivienda en las inmediaciones.

El Reloj y el remate de la torre no tienen nada que ver con los actuales.

Fotografía de los años 20 de la colección de Telefónica tomada desde la torre albarrana de El Salvador.

En segundo lugar traigo esta otra fotografía tomada desde la torre albarrana de El Salvador. En ella se ve la torre en primer término, a la derecha la iglesia de los jesuitas. Se trata de la fachada que daba a la Corredera y hoy edificio del Mercado de Abastos.

Pero lo más interesante es la iglesia de San Pedro mostrando su torre y su fachada occidental en la que se percibe obra mudéjar, tal vez dos alfices de ladrillo o quizá una espadaña más antigua embutida en el muro. A la izquierda se ve la torre de la antigua iglesia de Santa Leocadia que estaba en la plaza del mismo nombre y a la derecha el convento de los agustinos, hoy Museo Ruiz de Luna.

La iglesia de San Pedro y la torre de Santa Leocadia en un detalle de la foto anterior.

Las dos siguientes fotografías muestran dos palacios que desparecieron hace unas décadas. El primero de ellos es una casona situada en la esquina de la calle Mesones con Ramón y Cajal y de él solamente queda actualmente un patio porticado del que se conservan las columnas.En el edificio ya reformado estuvo durante muchos años la tienda de máquinas de coser de Rocha, Es un edifcio que muestra como elemento más significativo un gran blasón labrado en la esquina.

Casona en la esquina de la calle Mesones con Ramón y Cajal

El segundo palacio es el que se encontraba en la plazuela del Salvador y calle San Miguel, también conocido como casa de Borrajo y que en la colección de Telefónica se nombra como palacio de la marquesa de Aguilera y sobre el que haremos una próxima entrada de este blog.

Durante un tiempo se llamó erróneamente palacio de Francisco de Aguirre y parece que como tal se le enseñó al embajador de Chile que quiso en los años sesenta conocer el solar del conquistador talaverano y fundador de la ciudad de Santiago del Estero.

Palacio de la marquesa de Aguilera en foto de la colección de Telefónica de los años 20

CUATRO FOTOS DEL TAJO DE LA FUNDACIÓN TELEFÓNICA

CUATRO FOTOS DEL TAJO DE LA FUNDACIÓN TELEFÓNICA

Fotografía del Tajo de la Fundación Telefónica de de los años 20

En la colección fotográfica de la Fundación Telefónica y relacionadas con sus instalaciones se hicieron en los años 20 y 30 fotografías relacionadas con sus instalaciones.

Se puede ver el caudal abundante con los arenales y las aguas limpias y una visión de Talavera en la que se pueden observar algunos monumentos desaparecidos como los señalados en la vista parcial a continuación, la torre de la iglesia de San  Pedro o la antigua torre del Reloj.

Vista parcial de la foto anterior

Otra de las fotografías se ha obtenido junto a la central eléctrica del puente Viejo y se observan los postes telefónicos, los cerdos hozando junto al río y el puente que muestra al final la casa de peones camineros que siempre he considerado que se había construido sobre restos de los molinos del primer ojo del Puente.

Fotografía del puente Viejo desde la central eléctrica
El inicio del puente con la casa de peones camineros

La tercera foto nos muestra la zona de Entretorres con las torres albarranas arruinadas y descarnadas. Se percibe el vallado blanco del antiguo tejar de la cuesta de San Clemente y el resto de muralla junto al río que todavía se encuentra en pie junto al puente de Hierro. También se observa la cúpula de la iglesia de los jesuitas (Palenque) con su linterna.

Vista de la zona de Entretorres desde la orilla sur del río.
Vista parcial de la anterior fotografía de Entretorrres y el Tajo

Por último traemos otra foto desde la orilla sur con una vista del río y el puente de Hierro.

MOLINOS DE ARRIBA O DEL PUENTE EN TALAVERA

Molinos del Primer Ojo del Puente

MOLINOS DE ARRIBA O DEL PUENTE EN TALAVERA

En el puente viejo hubo históricamente dos paradas molineras, una en el puente, también llamada «molinos de Arriba» y hoy ocupada por la central eléctrica, y otra en el primer ojo del puente. Ambas desaparecidas pero de las que nos queda algún testimonio histórico e imágenes y fotografías antiguas.

En 1142 Alfonso VII cede a la Catedral de Toledo la décima parte de sus rentas en Talavera entre las que se incluían las de sus molinos. En el siglo XIII, el monasterio de San Clemente de Toledo y los frailes de Calatrava son dueños de unos molinos “ so el alcaçar de Talabera junto al muro”[1].

Probablemente es esta la primera referencia a los molinos que después conoceríamos como “del Puente”, más concretamente  como “los del primer ojo del Puente” para no confundirlos con los molinos de Arriba, situados hacia la mitad del trazado del Puente Viejo de Talavera, justo donde hoy se encuentra la central hidroeléctrica (fig. 2). La rotura de la presa del Paredón hizo descender recientemente el nivel de las aguas del Tajo y pudo así observarse la existencia de un antiguo azud que daba movimiento a estas aceñas situadas junto a la muralla, que entonces era lamida por las aguas del río.

Molinos del Puente en un plano de navegación del siglo XVIII. Los molinos del Primer Ojo aparecen como perdidos y los otros como pertenecientes a los jerónimos. Las dos paradas tienen aspecto por la planta de aceñas de rueda vertical, aunque probablemente ya reconvertidos a molinos de regolfo

El Arzobispo Tenorio concede en el año 1397 a la orden de San Jerónimo varias dehesas y molinos de los que cuatro paradas habían sido recibidas en herencia de su madre[1]. Los molinos de Abajo junto a los de Arriba, situados en el puente, se mantuvieron en manos de los jerónimos, tan poderosos en Talavera, hasta el siglo XIX.

Los que hemos dado en denominar “molinos del primer ojo del puente” pertenecieron a los propios de la ciudad durante el siglo XVI, aunque en el siglo XV habían sido objeto de polémica por la pretensión del regidor Pero Suárez de Toledo de obtener la concesión del primer arco del puente para la construcción de unas aceñas, contra la opinión de otros regidores que apuntaron la conveniencia de que la obra quedase para la propia villa, pues podría convertirse en “ una de las principales e mayores rentas quel conçejo de la villa puede auer”[2] .

Molinos de arriba o del Puente en el dibujo de Van der Wingaerde del siglo XVI

Un grabado del siglo XVI de Van der Wyngaerde capta con detalle los dos molinos del puente. En los del “primer ojo” se pueden distinguir dos cuerpos con cuatro cárcavos, los molinos de Arriba aparecen como un gran edificio situado por encima del puente y hacia la mitad de su trazado, justo donde hoy se localiza la central eléctrica. Estos mismos molinos aparecen también en el plano de Talavera que dibuja Pedro Guerra en la obra “Anotaciones a la Historia de Talavera de Francisco de Soto” escrita durante el siglo XVII.[1]

Talavera y molinos del Puente en el plan de Navegación de Carducci del siglo XVII

En cuanto a los datos que nos aportan las ilustraciones de los proyectos de navegación del Tajo a su paso por Talavera, vemos que en 1641 no se reseñan los molinos del “ primer ojo” y que los molinos de Abajo, que aparecen como de Santa Catalina, tenían paradas en ambas orillas. Los molinos de Cabañuelas en esta época ya ni siquiera se señalan.

Postal que muestra los molinos de Arriba antes de convertirse en central eléctrica

Si observamos el plano del proyecto de 1755 figuran como molinos perdidos los del “primer ojo”, sin embargo los de Arriba sí aparecen y se percibe por su aspecto que son aceñas de tres cuerpos o tajamares. Los de Abajo no podemos verlos por no haber seguido los ingenieros más abajo de Talavera en este estudio de navegabilidad del Tajo (fig. 55).

Isla de los molinos en una postal de principios de siglo. Probablemente eran todavía molinos pero se habría instalado la turbina eléctrica en uno de sus edificios

A comienzos del siglo XIX debían estar arruinados todos los molinos del puente ya que en el proyecto de Cabanes de 1820 solamente aparecen los molinos de Abajo.

En varias ocasiones los molinos del viejo puente siguieron su misma suerte al ser arrasados por las numerosas crecidas del Tajo y así nos lo describe Francisco de Soto en su historia de Talavera. Nos señala también este autor la gran potencia de los molinos talaveranos que “ son suficientes para provechar la harina de Talavera sino también a muchos lugares de su tierra”.

Los molinos de Arriba vistos desde su parte trasera

[1] DE SOTO, F.: Opus cit. cap.5.

[1] JIMÉNEZ DE GREGORIO, F.: opus. cit. Los Pueblos de …Tomo IV, Talavera de la Reina

[2] SUÁREZ ÁLVAREZ, Mª. J.: opus cit. p.203.

[1] SUÁREZ ÁLVAREZ,Mº.J.: Opus cit, p. 335.

LA PLAZA DE TOROS

LA PLAZA DE TOROS

La plaza de toros estuvo en principio unida a la ermita, cuyo hospital se financiaba con los festejos taurinos, especialmente los de Mondas

Siempre ha sido Talavera una ciudad vinculada al mundo del toro, que ya aparece en el mismo escudo de la ciudad, una población intensamente unida a la ganadería y que se integra en su prehistoria dentro del mundo vettón, el pueblo prerromano que dejó a su paso por la comarca decenas de esculturas zoomorfas representando en muchas de ellas al toro.

Planta de la plaza y la ermita en el siglo XIX. Ambas se encuentran todavía unidas y la plaza tiene planta cuadrada

Una de las más antiguas fiestas, de raíces milenarias, documentadas en España es la celebración más paradigmática de Talavera, la fiesta de Las Mondas que, al menos desde tiempos romanos, se encontraba unida a las “fiestas de toros”, celebrándose más tarde en cada parroquia corridas en las que se llegaban a matar hasta un total de veinticinco astados diarios en la villa. La plaza de toros estuvo unida además, hasta en el propio edificio, con la ermita y hospital de la Virgen del Prado, antiquísimo templo situado en el solar donde se veneraba a las diosas de la agricultura y la ganadería, Ceres y Pales, hace dos mil años.

La plaza de toros en una postal de principios del siglo XX

Tan importantes fueron las fiestas de toros en Talavera que se crearon en la villa los cargos de canónigo torero y regidor torero para coordinar los preparativos de estos festejos taurinos.

A mediados del siglo pasado la plaza pertenecía a la familia del que luego sería alcalde Justiniano Luengo. En 1885 es adquirida por Enrique González de Salamanca por 85.000 reales, como nos cuenta el historiador de la plaza Tiburcio Serrano. En 1889 se vuelve a vender a una sociedad anónima que preside Justiniano Luengo Quijano. En 1912 se saca a subasta por deudas no satisfechas y es adquirida por ocho socios de familias más o menos acaudaladas. En 1961 compra su parte a los diferentes copropietarios don Antonio González Vera.

Fotografía de los años veinte de la salida de los toros

En 1890 se acometen grandes reformas en la plaza, siendo reinaugurada con la faena  del padre de Joselito, Fernando Gómez “El Gallo”.  En 1958 se cierran todas las gradas y se amplía su aforo hasta los ocho mil  espectadores, quedando el coso con el aspecto que hoy tiene. Algún aficionado talaverano viéndola tan bien acabada dio en llamarla “la Caprichosa” y por este nombre se conoce desde entonces entre los taurinos locales a esta plaza donde, desde Pepe Hillo hasta hoy, han toreado todas las grandes figuras del toreo.

La plaza antes de cubrirde los tendidos de la mitad oriental de la plaza

“La Caprichosa” fue asimismo proclamada por la Federación de Asociaciones Taurinas de España como “Santuario de la Tauromaquia Española” debido a la muerte en ella de José Gómez Ortega “Joselito”.

Fotografía aérea de la plaza detoros en los años sesenta

CONDICIONANTES GEOGRÁFICOS EN EL TRAJE TRADICIONAL DE LAS TIERRAS DE TALAVERA

CONDICIONANTES GEOGRÁFICOS EN EL TRAJE TRADICIONAL DE LAS TIERRAS DE TALAVERA

Campesinos con sus vestimentas tradicionales a principios de siglo en la plaza del Reloj

Muchos de los datos etnográficos pueden llegarnos desde el análisis de la distribución geográfica de la tipología de los trajes en general y de sus diferentes prendas y complementos en particular. Este reparto territorial sólo a grandes rasgos coincide con delimitaciones históricas, casi nunca con delimitaciones político administrativas, y jamás con las arbitrarias aunque consolidadas divisiones provinciales. Sí que es, sin embargo, más coincidente con regiones y comarcas naturales, aunque tampoco de manera absoluta.

El problema surge cuando hay que determinar el límite de las comarcas naturales en función de su geología, su topografía, su clima, su fauna y su flora, o factores de más difícil determinación como son los étnicos o históricos que además se difuminan entre las divisiones políticas y administrativas, que poco tienen que ver con las comarcas estrictamente naturales y culturales. Éste es el caso de Talavera y su Tierra que como zona de intersección de varias comarcas naturales formaría más bien una “región” en el sentido estrictamente geográfico de la palabra, como ha indicado don Fernando Jiménez de Gregorio. La integración de todos estos aspectos, unidos al estudio de la cultura material y espiritual de esas zonas, es la que en definitiva nos dará una visión más aproximada de una geografía de la indumentaria.

Talaveranas dibujadas en 1809 por un oficial británico herido en la batalla de Talavera

Este método nos llevará al trazado de mapas donde podremos delimitar centros de aparición de características concretas de los trajes, así como determinar las áreas de extensión de elementos específicos de la indumentaria. De gran utilidad será comparar estos planos con los de distribución de los aperos, los ajuares, la ornamentación etc…

Talavera de la Reina se sitúa en una zona de confluencia de tres regiones administrativas, Castilla-La Mancha, Castilla y León y Extremadura, y son por tanto variadas las influencias culturales que inciden en su etnografía y costumbres. Por otra parte, la actividad comercial ha sido una constante histórica en la ciudad, que se ha convertido durante siglos en el lugar donde acudían las gentes de una extensa zona de influencia para vender sus productos o comprar herramientas, aperos y todo tipo de suministros.

Una mujer y dosniñosen una vista parcial de una postal de Ruiz de Luna

El Mercado de Ganados, uno de los principales del territorio nacional, ha traído hasta la ciudad a ganaderos y tratantes de toda España desde hace ochocientos años. Las ferias locales, tan unidas al mundo agropecuario, han condicionado también el flujo de numerosos visitantes a Talavera, que hoy día cuenta con una parte muy importante de su población venida de diferentes lugares de su extenso alfoz. Por otra parte, son muchas las cañadas y cordeles ganaderos que atraviesan por nuestra comarca, con el trasiego humano que en dirección norte-sur se producía todos los años con el paso de los “serranos” con sus rebaños. En dirección este-oeste las tierras de Talavera han sido siempre el lugar de paso hacia Extremadura y Portugal desde el centro peninsular y las capitales del reino, Toledo o Madrid según las épocas.

Esa extensa comarca natural es además variadísima en su orografía, edafología y ecosistemas, a los que el hombre ha debido adaptarse produciéndose en el entorno una gran variedad cultural desde el punto de vista etnográfico, condicionando numerosas variantes en la arquitectura popular, la gastronomía, o la cultura material, e influyendo concretamente también en el traje tradicional.

Campesino  en un anuncio comercial de comienzos del siglo XX

La zona geográfica que abarca el presente trabajo, aunque no considera todas las comarcas de esa región etnográfica talaverana, sí va a fijar su atención en tres partes bien diferenciadas desde todos los puntos de vista geográficos y culturales: la Sierra de San Vicente, La Jara y la propia Talavera con el Horcajo de Santa María y el valle del Tajo.

Otro de los factores que modifican desde el punto de vista geográfico el diseño de los trajes es algo tan sencillo como la disponibilidad de las materias primas o de los artesanos necesarios, y así por ejemplo, en el pueblo de Segurilla vivía una artesana del pueblo abulense de Navalosa que como otras personas de su localidad salían de su apartada aldea en Gredos para recorrer los pueblos cercanos del valle del Tiétar y del Tajo ofreciendo su artesanía como cesteros, banasteros, hojalateros etc. y que incluso a veces se asentaban en esos pueblos. Esta señora ha hecho muchos de los refajos que hoy se utilizan en Segurilla, dejando en los motivos de fieltro con que se les adorna la impregnación cultural de su pueblo de origen. Otro ejemplo es el de algunos pueblos de la Sierra de San Vicente, que adquieren sus refajos en Pedrobernardo, y aunque la Sierra de San Vicente fue repoblada por la ciudad de Ávila en la Edad Media y tiene también por proximidad características comunes con el valle del Tiétar, no deja de desvirtuar el traje propio y los motivos decorativos que tradicionalmente se han utilizado, aunque el mestizaje de culturas es algo inevitable que siempre se ha producido en todos los niveles.

Anciana a principios del sigloXX

FOTOS GENERALES DE LOS JARDINES DEL PRADO

FOTOS GENERALES DE LOS JARDINES DEL PRADO

Siguiendo con la serie de entradas de fotografías antiguas y descripción e historia de los Jardines del Prado traigo hoy varias fotografías del paseo central del Prado y vistas y postales generales de este elemento patrimonial tan talaverano

El «paseo de enmedio» de los jardines del Prado en postal de 1927 de J.Camino

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LA «MEZQUITA», LA FUENTE Y KIOSKOS DEL PRADO

LA «MEZQUITA», LA FUENTE Y KIOSKOS DEL PRADO

Los urinarios o evacuatorios de los jardines del Prado fueron desde la creación del parqueun elemento pintoresco, tanto el primer edificio decorado con cerámica de Ruiz de Luna como el posterior de aspecto arabizante o mudejarista y que los talaveranos bautizaron como «la mezquita», o como la ironía local apodó «la mezquita de «Ben-ir-a- Mear».

Los primeros urinarios en postal de José del Camino de 1929 . Por delante se ve la fuente de Ruiz de Luna. Los urinarios tienen una planta y una decoración cerámica muy diferente a la que probablemente en los años 40 se le dio
Los urinarios de los Jardines del Prado ya con su estructura de «mezquita» y la fuente por delante en una postal de García Garrabella de 1954
La «mezquita», urinarios públicos de los Jardines del Prado en una postal de los años 50

Aunque hablaré más extensamente de la cerámica de los jardines, sí adelanto que la fuente se construyó con un pilón poligonal de 6 m de diámetro y 2,5 m de altura con cuatro puentes para macizos de flores en los que se sitúan sendas ranas surtidoras y de ahí el nombre tradicional de «fuente de las ranas». Se apoyan en un pedestal y sobre éste la taza central que recoge el agua, y en sus cuatro caras cuatro faunos que arrojan un chorro al pilón. Todo el conjunto se apoya en una plataforma de dos escalones que aumentan el diámetro a 7 metros, según descripción de Isabel Hurley.

La fuente de Ruiz de Luna en una foto de los años 20
Fuente de Ruiz de Luna de los Jardines del Prado en una foto de los años 20
Postal de los años 70 con la fuente de Ruiz de Luna

Además del Kiosco Dámaso y del kiosco Villa Rosa que se encontraba al este de la ermita hubo otros dos, uno junto a la casa de los Patos y otro junto al paseo que conduce al parque de la Alameda, sin olvidarnos de la pista de Baile La Banca.

Kiosko Dámaso, el más cercano a Los Arcos después de una nevada, a la izquierda el propietario Doroteo Conde
Otra escena nevada del kiosco Dámaso