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Fotografías antigüas de las tierras de Talavera comentadas por el autor

un DIBUJO de sorolla y dos fotos DE TALAVERA en su museo

Sorolla fue un pintor compulsivo. Su obra es muy extensa y, aunque es más conocida su obra pictórica, también fue dibujante de numerosos apuntes y retratos rápidos de rincones y gentes que se cruzaban en su camino.

Sorolla conoció al gran ceramista Ruiz de Luna y a su paso por Talavera visitó su taller, como también fue muy amigo de Platón Páramo, farmaceútico de Oropesa, coleccionista de cerámica y también relacionado con el resurgir de la cerámica talaverana con el círculo de Ruiz de Luna.

El motivo de la primera vez que Sorolla pasó por Talavera en 1912 fue la búsqueda de tipos en Lagartera, localidad que visitaba acompañado de Platón Páramo para sacar personajes humanos ataviados de manera tradicional para su gran obra encargada por la Hispanic Society de Nueva York, tema que tratamos en otra entrada de este blog. Primero pasó por Toledo pero no consiguió ver tipos y trajes que le interesaran, por lo que se dirigió a Lagartera, probablemente en tren, porque hay algunas escenas dibujadas de Bargas y su estación.

En 1919 el hijo de Ruiz de Luna, también llamado Juan, es discípulo de Sorolla en la Escuela de Bellas Artes de San Fernando como pintor. La relación con esta familia de grandes ceramistas continuaba. Alguna de las visitas a Ruiz de Luna la hizo acompañado del gran escultor Mariano Benlliure.

El museo de Sorolla de Valencia mantiene una colección de más de 5000 dibujos entre los que se hallan los que vamos a comentar en varias entradas de este blog.

El dibujo de Sorolla que realiza en Talavera es uno muy esquemático de la entrada de la posada de la Cruz.

Es un dibujo muy sencillo en el que se puede percibir una entrada o zaguán que da paso por hueco rematado por arco de medio punto a lo que parece uno de los típicos patios talaveranos con una columna en primer plano. A la derecha parece haber un poyete y a la izquierda otro acceso.

MUSEO SOROLLA n º2393
Apunte de Sorolla sobre la posada de la Cruz de Talavera, Según descripción de la ficha del Museo: Interior de una estancia con techumbre de madera y en la pared del fondo una puerta de arco de medio punto, que deja ver el gran grosor del muro. En la pared de la izquierda se insinúa el arranque de otra puerta. Altura = 9,40 cm; Anchura = 15,20 cm

Hay también en los fondos del Museo Sorolla dos fotografías de autor desconocido pues aunque Ruiz de Luna era un buen fotógrafo que dejó unas magníficas instantáneas de Talavera, no parece ser autor de estas dos, pues la técnica y textura de las mismas es completamente diferente de las que el mismo autor hizo de ese mismo teso de ganados y otras del pintor en Lagartera que veremos en próximas entradas de este blog

MUseo de Sorolla nº 82922 Fotografía del teso talaverano perteneciente a los fondos del Museo Sorolla. Positivo antiguo: Altura = 7,60 cm; Anchura = 8,70 cm

Las dos se sitúan en el antiguo teso de ganados que iba desde la actual avenida de Toledo hasta la gasolinera de Edán aproximadamente. Era una pradera al norte de la Nacional- V que abarcaba la zona de las tres calles paralelas de Banderas de Castilla, Joaquina Santander y Angel del Alcazar hasta el campo de fútbol y el instituto actual Gabriel Alonso de Herrera.

En la primera de ellas se ve en primer término ganado vacuno con la cabeza de grandes cornamentas de lo que puede ser un cabestro. Un niño aparece tumbado sobre un saco y tres ganaderos con sus varas y vestidos con vestidos tradicionales de los que precisamente buscaba Sorolla para sus cuadros neoyorquinos de la Hispanic Society.

Son muy característicos sus sombreros de ala ancha y de copa muchas veces cónica. Estaba adornados en ocasiones, según Sorolla anota en otros dibujos de Oropesa, con plumas de pavo real y borlas. Se percibe la anchísima faja típica que se ve en otras fotografías antiguas en el traje de los ganaderos de la comarca. El mismo personaje de la faja parece llevar zajones. Algunos llevaban chamarretas o chaquetillas como el que está de espaldas y otros chalecos con camisas de lino.

En segundo plano se ve la red de redil de ovejas y dos caballerías con sus monturas. Al fondo la ermita de la Virgen del Prado

Fotografía del teso de Talavera en los fondos del Museo Sorolla. Nº82923 Positivo antiguo: Altura = 7,70 cm; Anchura = 8,80 cm

La segunda fotografía es también una vista del teso con vaqueros junto a sus reses, vestidos con indumentaria similar a la de la otra fotografía.

Tiene la peculiaridad de que se puede observar el humilladero que estaba como otros similares a la entrada del casco urbano. Este de Talavera es peculiar por ser una pequeña edificación hecha de granito y ladrillo rematada con bolas y al menos una cruz metálica en el vértice, aunque parece que puede haber otras dos cruces sobre unas estructuras cilíndricas a los lados de la principal.

Me cuenta Ángel Ballesteros que un fraile trinitario tuvo un sueño en el que la Virgen del Prado salió a recibir la comitiva de Mondas al humilladero y que por ello se modificó el recorrido viniendo desde el convento de La Trinidad hasta el humilladero, donde los caballeros se descubrían, y después se seguía hasta la ermita.

Lo más frecuente era que estos humilladeros fueran cruces devocionales cubiertas por un pequeño pórtico sobre columnas, como por ejemplo el de Arenas de San Pedro o el típico de Ávila tantas veces fotografiado.

Una de las típicas construcciones precarias de madera, que a veces albergaba una pequeña tiendecilla o taberna para los ganaderos como se perciben otras fotografías de la época. A la derecha una pintoresca tartana.

Otras fotos más modernas de Talavera nos lo muestran. En la primera, que es una vista parcial de una instantánea obtenida desde la cúpula de la ermita del Prado, nos muestra señalado por la flecha roja el humilladero, la amarilla el convento y la verde la carretera general (Nacional -V)

El teso de ganados con el humilladero señalado por la flecha roja a principios del siglo XX. La explanada la cubrirían hoy las edificaciones de las calles Banderas de Castilla, Joaquina Santander y Ángel del Alcázar
El humilladero cuando ya estaban construidos los «Bloques del ayuntamiento»
Una vista más cercana del humilladero con los «Bloques del ayuntamiento» al fondo

LA PUERTA DE TOLEDO EN EL SEGUNDO RECINTO AMURALLADO

LA PUERTA DE TOLEDO

EN EL SEGUNDO RECINTO AMURALLADO

Cara exterior de la Puerta de Toledo, la que daría a La Trinidad. Dibujo de Luis Jiménez de la Llave en el siglo XIX

Seguimos el trazado del segundo recinto amurallado hasta llegar a la Cañada de Alfares y allí, en la desembocadura de la actual calle de San Francisco en la cañada de Alfares, se encontraba, hasta su demolición en 1861, la puerta de Toledo.

Corría el año 1862 y el talaverano Luis Jiménez de la Llave, a la sazón recién nombrado correspondiente de la Real Academia de la Historia , enviaba a esta institución una carta en la que modestamente comunicaba que le era «penoso tener que molestar su elevada atención para dar la noticia de una medida del Ilustre Ayuntamiento de esta villa, por la que se la priva del torreón más bien conservado de su exterior recinto y cuyo arco llamado de Toledo la prestaba entrada por aquella parte». Como vemos la desidia de la administración para con el patrimonio no es algo nuevo, ya que D. Luis, que tanto investigó sobre nuestro patrimonio, había intentado evitar el desaguisado pero, ya consumado el derribo, «con sorpresa de todos empezado y con general disgusto proseguido», envía esta notificación a las autoridades académicas para que al menos conozcan el atentado perpetrado contra uno de los más significados accesos del segundo recinto amurallado, la Puerta de Toledo.

Pero pasemos a la descripción que el mismo Jiménez de la Llave nos hace del monumento: «Su construcción tanto interior como exterior era de machones de ladrillo, fuerte mampostería con algún verdugo y mezcla con canto pelado en los macizos principales». Como vemos  se trata de una construcción con mampostería de granito en la base y aparejo mudéjar de ladrillo en los niveles más elevados, similar a la torre que todavía queda en pie de la Puerta de Zamora.

Cara interior de la Puerta de Toledo, la que daba a la calle de San Francisco. Dibujo de Luis Jiménez de la Llave en el siglo XIX

Nos encontramos ante un torreón almenado de unos diecisiete metros de altura y nueve y medio de ancho. La puerta tiene una luz de tres metros treinta centímetros aproximadamente y está recercada con sillería. Cuenta con una ventana semicircular en la cara posterior, la que daba a la ciudad, y otra en el muro exterior que descubre mediante un artificio del dibujo para que puedan apreciarse los cuatro arcos de ladrillo que separaban cada una de las tres naves interiores. Cuatro verdugadas de ladrillo decoran sus muros y en la base se abre la portada granítica, modificada en época posterior, mostrando sobre ella un escudo que, como dice la leyenda del dibujo, pertenecía al cardenal Tavera y sabemos por Ildefonso Fernández que estaba labrado en piedra blanca.

Otra inscripción se situaba en el lado superior izquierdo de la portada pero la suciedad no permite su lectura a Jiménez de la Llave, aunque adelanta que pudiera ser del siglo XVII. Más tarde Ildefonso Fernández escribe en su historia de Talavera que, tras el derribo, D. Luis guardó las dos piedras, ésta de la que hablamos era de color negro y transcribe su inscripción facilitada por el mismo de la Llave a Fernández:

«Esta obra se reedificó estando en esta villa el señor don Fernando, infante de España, cardenal de la Santa Iglesia de Roma, del título de Santa María del Pórtico, administrador perpetuo del arzobispado de Toledo, y regidor de ella, por su alteza, don Lorenzo de Loaisa y Figueroa, natural de Trujillo. Y obrero mayor de esta villa, Pascual Martínez de Rozas, procurador de ella, natural de Hinestrosa. Talavera año de 1624.»

Puerta de Toledo en el dibujo de Van der Wingaerde del siglo XVI marcada con una «S»

El arco de la parte interior de la portada parece realizado en ladrillo y, debido a su estrechura, se ven señaladas las marcas producidas por haberse picado el cerco para permitir el paso de los ejes de los carruajes más anchos.

Sobre la época de su construcción no se separa mucho de la Llave cuando dice que «parece que por lo menos debe atribuirse a los que tuvieron la gloria de reconquistar la villa a los moros por última vez, sin perjuicio de que pertenezcan a más remota época los robustos e irregulares trozos sobre que se hallaba elevado y que se distinguían ventajosamente del resto de la obra»

Insinúa por tanto el siglo XII o XIII como el de su edificación y aporta una prueba: «menos significativa pero siempre apreciable, un dinero de vellón de Sancho IV (SANCCI. REX.  rev.  CASTELLE LEGIONIS) hallado en los escombros.»

El dibujo realizado por el ilustre investigador de la historia se encuentra actualmente en la Real Academia, donde fue despachado con un escueto “A la comisión de antigüedades”. Nos aporta el único testimonio gráfico conocido hasta la fecha de esta puerta monumental hoy desaparecida, si exceptuamos una perspectiva muy inconcreta de la misma que se vislumbra en el dibujo de Talavera de Van der Wingaerde del siglo XVI.

HISTORIA Y FOTOS DE LA PLAZA DEL PAN

FOTOS ANTIGUAS DE LA PLAZA DEL PAN

Plaza del Pan en una fotografía de principios de siglo de Ruiz de Luna, los tres edificios que se encuentran entre el Hospital de la Misericordia y el ayuntamiento no existen actualmente, no observamos la puerta con el escudo arzobispal que vemos hoy día. Al fondo se puede ver la cúpula rematada en linterna del convento de los jesuitas hoy desaparecida.

Aunque ha sufrido diferentes modificaciones a lo largo de la historia, la plaza del Pan es el centro histórico de la ciudad. Parece que se componía de dos plazuelas, la del Pan y la de Santa María, ésta frente a la Colegial y otra más al norte, aunque otros consideran que esas dos plazuelas eran en realidad la Plaza de Santa María, hoy arzobispo Tenorio, y la propia Plaza del Pan.

Lo que es cierto es que las dos plazas se fueron uniendo mediante la compra  por el ayuntamiento de diferentes edificaciones, aunque otros consideran que esas dos plazuelas eran en realidad la Plaza de Santa María, hoy arzobispo Tenorio, y la propia Plaza del Pan.

Para muchos, este espacio era ya el foro romano, a lo que orienta su forma rectangular, los restos arqueológicos que se han hallado en los edificios que la delimitan y el hecho de que el templo principal  tanto de época cristiana, como más tarde en época musulmana se encontraba en ella, e incluso puede que incluso desde época visigoda.

Restos de templos romanos en las excavaciones bajo el Centro Cultural Rafael Morales.
Fustes y capiteles romanos hallados en las excavaciones
Concentración de público, especialmente niños en el verano de 1917 en la Plaza del Pan

 

También se halla en su perímetro el principal hospital de la ciudad y otros palacios como el de los Girón, que fue también anteriormente el antiguo ayuntamiento donde habría ejercido sus funciones Fernando de Rojas como alcalde de Talavera y otros edificios de interés como la llamada casa de los Canónigos y otras casonas o palacios hoy desaparecidos.

La Plaza de Juan de Mariana se consideró hasta la instalación de su monumento como una parte de la plaza del Pan.

La plaza del Pan en la que se observa la Colegial y el palacio de los Girón, hoy delegación de la Junta de Comunidades revocado y con decoración de arquitecturas fingidas decorndo sus muros

En la Plaza del Pan se han desarrollado acontecimientos significados para nuestra ciudad y en ella se celebraba con especial esplendor la Fiesta de Toros en Las Mondas, aunque también se toreaba en cada plazuela de cada parroquia.

Celebración de un viacrucis en la plaza del Pan en los años cincuenta

La plaza ha tenido diferente mobiliario urbano con mayor o menor arbolado y mobiliario urbano decorado con más o menos cerámica o hierro en sus bancos y parterres.La imagen tiene un atributo ALT vacío; su nombre de archivo es fotos-talavera-antigua-107.jpg

A lo largo de su historia ha tenido otros nombres según el devenir político: plaza de la Libertad, del General Primo de Rivera, de la Constitución, y muy brevemente de Fernanod VII o de Isabel II,

Portada con el escudo arzobispal y el de la ciudad que se encuentra actualmente en la plaza del Pan pero que no estaba aquí en origen sino en la Corredera, en el edifico de la Alhóndiga o almacén municipal de trigo
Instalación de arcos florales para celebración probablemente de la inauguración del puente de Hierro

HISTORIA, GRABADOS Y FOTOS ANTIGUAS DE LA ERMITA DE LA VIRGEN DEL PRADO

LA ERMITA DE LA VIRGEN DEL PRADO ( hoy Basílica)

HISTORIA

El Prado con la ermita de la Virgen y la ermita de San Joaquín y Santa Ana.jpg

Aunque la jerarquía eclesiástica ha decidido conceder la categoría de basílica a nuestra ermita, en el alma popular talaverana el antiquísimo y emblemático templo sigue identificándose con el más entrañable nombre de “la Ermita” o “la Virgen”.

Primero debemos situarla: a las afueras de la ciudad, rodeada de prados y alamedas hasta que el crecimiento urbanístisco la envolvió. Se localiza muy cerca del río Tajo y del arroyo Papacochinos, próxima a una vía de comunicación principal como es la calzada romana que unía Toletum con Emérita Augusta, en un entorno natural fresco, por donde discurría una antigua cañada ganadera y cerca del lugar donde se realizaban las transacciones de ganado en el tradicional mercado talaverano. El sitio reúne todos los ingredientes del “locus amoenus”, ese tipo de parajes con cierto aura de magia y placidez natural, fértiles y agradables, donde se solían situar las apariciones de la Virgen a los pastores durante la Edad Media.

Vista parcial con la ermita en la HISTORIA DE TALAVERA 1768, Manuscrito 82 BIBLIOTECA CLM

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CUANDO ERA EL TAJO EL QUE SE SALÍA DE MADRE (I)

CUANDO ERA EL TAJO EL QUE SE SALÍA DE MADRE

Adjuntamos en esta entrada algunas fotografías de inundaciones de Talavera procedentes de una exposición de la Universidad de Mayores y de la colección del popular Telesforo Jiménez, que con su barca y su familia auxiliaba a las víctimas y ayudaba a sacar a los ahogados del Tajo a consecuencia de los baños de verano. En los años 70, antes del trasvase se produjeron las últimas grandes inundaciones del Tajo.

El Tajo de lado a lado en una vieja postal

Telesforo con su barca junto a la gasolinera Edán

Telesforo y su familia en las actuaciones por las inundaciones

La Trinidad inundada a principios de siglo

Inundación aguas abajo del puente atirantado

Inundación del Tajo en la zona de Gomhersa

Inundación en la zona de Gomhersa. Universidad de Mayores

El Tajo en una inundación de los años 60

Inundación de huertas y granjas del Tajo en los años 70

TRES CARTELES ANTIGUOS DE FERIAS

FERIAS

Cartel de ferias de 1954 representando un globo vestido de talaverana con el fondo del perfil de la ciudad

Las Ferias de Talavera de la Reina tienen una antigüedad de casi ochocientos años, pues desde el reinado de Sancho IV se concedió privilegio para su celebración. Siempre estuvieron vinculadas al tradicional Mercado de Ganados, celebrándose actualmente el 15, 16 y 17 de Mayo las ferias de San Isidro, y las de San Mateo el 20, 21 y 22 de Septiembre.

Cartel de ferias de 1955 con la imagen de la torre de El Salvador

Hoy día siguen siendo un foco de atracción para todas las gentes de la comarca que acuden a Talavera para disfrutar de sus atracciones. Los espectáculos ofrecidos al público son mayoritariamente gratuitos con artistas de nivel nacional al que se suman los talaveranos y los numerosos visitantes venidos de un entorno cada vez más amplio que se dan una vuelta por el recinto ferial, compran algún objeto en las muestra de artesanía o acuden a las corridas de Toros.

Cartel de Ferias de 1955 que representa una talaverana a lomos de un borrico

En los últimos años se ha instalado la Plaza de La Comarca donde los visitantes se divierten, comen y beben en las numerosas casetas que representan a los diferentes pueblos del entorno. La zona de “marcha” se concentra en la otra plaza más frecuentada del recinto, la Plaza de la Juventud donde los últimos grupos actúan para la gente joven que disfruta en numerosas casetas de establecimientos locales y asociaciones culturales y sociales. En las ferias de Mayo se celebra procesión en honor de san Isidro con actos religiosos y desfile de carrozas protagonizados por las asociaciones de agricultores de la vega talaverana y cena de hermandad.

AZAÑA, FERNÁN GÓMEZ Y BRENAN EN TALAVERA

AZAÑA, FERNÁN GÓMEZ Y BRENAN EN TALAVERA

El teatro Victoria en el que «invernaba» la compañía de Fernando Fernán Gómez

El presidente de la segunda república, don Manuel Azaña, pasa por Talavera a la vuelta de un viaje al parador de Gredos, como cuenta en sus diarios:

“Al pasar por Talavera el calor era sofocante. Mientras tomábamos gasolina se han acercado al coche unos chicuelos que hablaban entre sí y no los entendía; tan cerrado era su acento. Esta es la tierra donde se dice “lo cerdoha” en vez de “los cerdos”. Don Manuel sufre la canícula talaverana y observa en nuestro modo de hablar las características eses aspiradas de nuestro lenguaje.

Manuel Azaña

Por aquellos mismos años andaba Fernando Fernán Gómez recorriendo nuestras carreteras en una compañía de comedias. Todas sus experiencias sobre aquella vida ajetreada las refleja en esta novela, basada en la cual luego se rodó la película “El viaje a ninguna parte”. Talavera aparece en varias ocasiones en la obra como destino de los cómicos, que refieren aquí la competencia de un actor radiofónico llamado Doroteo Martí que les hacia aquí la competencia.

En la novela de Eduardo Alonso publicada por Austral “Los Jardines de Aranjuez” aparecen varios personajes vinculados a nuestra ciudad, desde una viuda a un cacharrero o un perillán con distintos oficios.

Otros libros en los que aparece Talavera puede que no brillen por su calidad literaria pero aportan una serie de datos interesantes y escenas pintorescas de nuestra ciudad. Es el caso de Féliz González Robles, cuando describe las ferias y mercados de los años cincuenta con curiosas anécdotas y datos entrañables en su libro “Un muchacho en Talavera de la Reina” de Huerga Fierro Editores.

Una calle de la Talavera pobre de posguerra que conoció Gerald Brenan

En la obra de Gerald Brenan “La Faz de España” el escritor inglés describe su paso por Talavera. La impresión que da nuestra ciudad al autor de “Al sur de Granada” es de lo más negativo. Llega a Talavera en los años cuarenta, cuando es una población que había sido machacada por la Guerra Civil y todavía no había experimentado el desarrollo de los sesenta y setenta. Habla Brenan de la vinculación de Talavera con Fernando de Rojas y con el Padre Juan de Mariana, “pero esos antecedentes no han impedido que hoy sea un lugar desagradable y una de las pocas ciudades de España que uno puede llamar escuálidas. Sus calles son polvorientas y están mal pavimentadas, sus edificios o feos o insignificantes y su propia disposición desordenada y sin un plan concreto. Uno no ve ninguna casa encalada. Viniendo del sur con su culto a la elegancia cívica y a la formalidad, uno se siente impresionado por la indiferencia mostrada hacia las cosas estéticas e incluso a la limpieza ordinaria. Talavera consigue combinar las peores cualidades de Castilla y Extremadura”.

Sin embargo, parece que el río le causa una buena impresión. “Pero el río Tajo es hermoso. Es un río realmente grande, con un caudal diez veces el volumen de agua del Guadiana, y con la consistencia y la fuerza de los ríos septentrionales. Así pues, pese a la sequía, discurría en dos amplios canales que ocupaban más de la mitad de su amplio lecho. Su color era de un amarillo intenso -dorado a los ojos de un poeta- y sus orillas estaban flanqueadas con altos álamos de tronco blanco y arbustos de gigantescos tamariscos. El viejo puente, viejo y con muchos arcos, resultó dañado por las crecidas, y un nuevo puente funcional metálico y feo había sido erigido a su lado” El río todavía conservaba su vegetación autóctona y el trasvase no había disminuido su caudal hasta convertirlo en el arroyo de aguas fecales que es hoy día. Don Geraldo, como le llamaban en Las Alpujarras, pasa después junto a la fábrica de cerámica de Ruiz de Luna y le llaman la atención las murallas que “en cualquier ciudad distinta a ésta alegrarían la vista”, y la pena es que en eso tiene razón y seguimos como entonces. Se sorprende también de que no hay agua corriente y que las mujeres pasan horas haciendo cola en las fuentes e incluso se montan jaranas con guitarras para hacer la espera más agradable. Da como explicación al mal estado de la ciudad “que durante los últimos sesenta años las autoridades municipales han sido corruptas y negligentes”.

El gran río Tajo, todavía limpio y caudaloso, que conoció Gerald Brenan

Hay un párrafo en el que el escritor se deja llevar por la melancolía y lo paga con Talavera: “Regresamos al hotel, caliente y lleno de polvo. Se había levantado un molesto viento y, en esas calles que nunca han sido barridas ni regadas, los montones de polvo y las hebras de paja y los papeles se alzan y remolinean por todas partes. Estaba sonando la llamada del Ángelus –un sonido duro y como irritado-, y en el deslustrado café con sus oscuras y cuarteadas paredes, decoradas con frisos de papel que mostraba los efectos de los bichos, y en las cuales colgaba un retrato de Franco lleno de cagadas de moscas y coloristas carteles de corridas. Las fuertes y roncas voces de los hombres sin afeitar que discutían el último partido de fútbol producían una sensación deprimente.”

En fin, parece que a este tan bien considerado snob británico que, como a tantos de su nación les gustaba recorrer el mundo con aires de superioridad pero con una poco disimulable envidia por ciertos aspectos de la forma de vida de los españoles, no le gustó nuestra ciudad y se siente deprimido por encontrarse en “una ciudad fea, un día lluvioso y un hotel desagradable”. Este inglés que tuvo una hija con una adolescente durante su estancia en Las Alpujarras, era sin embargo sumamente delicado en sus apreciaciones sobre nuestra ciudad y sus habitantes, que seguro no intentó conocer con cierta profundidad, como se deduce de lo poco informado que parecía estar con respecto a nuestras tradiciones, pues, por ejemplo, habla de una fiesta del Toro de San Marcos que aquí nunca se celebró y no parece haber visitado ninguno de sus monumentos.

EL PALENQUE O CONVENTO JESUITA DE SAN ILDEFONSO

SAN ILDEFONSO

Vista parcial de una foto de Ruiz de Luna, donde se obserba la cúpula del templo de los jesuitas de San Ildefonso
Vista parcial de una foto de Ruiz de Luna, donde se obserba la cúpula del templo de los jesuitas de San Ildefonso

 

HISTORIA

 Durante el siglo XVII, el arzobispo don Gaspar Quiroga, siguiendo la resolución del Concilio de Trento que recomendaba la creación de colegios y seminarios en las poblaciones importantes, dispuso crear uno en Talavera encomendándolo a los padres de la Compañía de Jesús. Primero se instalaron frente a la iglesia de la Santa Hermandad, en las inmediaciones de la Puerta de Zamora, más tarde parece que el mismo Felipe II dona a los jesuitas unas casas, conocidas como de la Encomienda de Calatrava y, además, amplían el solar con la Huerta de la Cárcel (probablemente se refiere a la prisión del concejo situada cerca del Palenque y no a la de la Santa Hermandad). Se construye así el convento en su localización definitiva ocupando la manzana de los actuales Mercado de Abastos y teatro Palenque.

Palenque y fachada del convento jesuita de San Ildefonso, más tarde cine Palenque y Mercado de Abastos
Palenque y fachada del convento jesuita de San Ildefonso, más tarde cine Palenque y Mercado de Abastos, en postal de J.Camino. El nombre de San Agustín es debido a queque tras la expulsión de los jesuitas fue ocupado por los agustinos, al igual que los jesuitas al volver a España se alojaron durante el siglo XIX en lo que hoy conocemos como San Prudencio

La financiación inicial corrió a cargo del arzobispo que donó 1000 ducados y del concejo que aportó otros 200 para que en el colegio se impartiera “lengua latina, doctrina cristiana y buenas costumbres”, comenzando su actividad docente en 1582 con dos maestros de latín y uno de teología moral.

Durante el siglo XVII se van construyendo los edificios colegiales. La iglesia se finaliza en 1710 con diversas aportaciones de clérigos y particulares que, con sus memorias y fundaciones, llegan a dotar a la institución de un considerable patrimonio.

Postal en que se ve el templo de los jesuitas. También se ve a la izquierda la torre del Salvador y a la derecha se vela torre de San Miguel y la espadaña de las agustinas
Postal en que se ve el templo de los jesuitas. También se ve a la izquierda la torre del Salvador y la iglesia de Santo Domingo, y a la derecha se vela torre de San Miguel y la espadaña de las agustinas

 DESCRIPCIÓN

 En el archivo municipal se conserva el libro de obra y fábrica de este templo cuyo autor fue Melchor de Bueras. Es un ejemplo de cómo la obra de Fray Lorenzo de San Nicolás  dejó su influencia en Talavera.

Como el colegio se puso bajo la advocación de San Ildefonso, en la portada del templo aparecía representada la imposición por la Virgen de la casulla a este santo.

Portada de la iglesia de los jesuitas, que se situaría en el actual mercado de abastos
Portada de la iglesia de los jesuitas, que se situaría en el actual mercado de abastos. El relieve representa la imposición de la casulla por la Virgen a San Ildefonso

La iglesia tiene una planta típicamente jesuítica con sus tres naves, alojando las dos laterales las capillas que tienen sobre ellas otras sobrecapillas abalconadas. Una de ellas estaba bajo la advocación de San Matías por haber sido el canónigo Matías González gran protector de la institución, asumiendo la dirección de la obra y dando el impulso definitivo para su finalización. Estatuas de San Ildefonso, San Francisco de Borja, San Estanislao y San Luis fueron encargadas para ser expuestas en otras capillas. Antonio Ponz, a su paso por Talavera, critica un tabernáculo rematado por una estatua de la resurrección con decoración, a su parecer, decadente de la época.

Otra postal de la fachada y del Palenque y la iglesia de los jesuitas
Otra postal de la fachada de la iglesia de los jesuitas con las características típicas de la arquitectura de fray Lorenzo de San Nicolás.

 

La obra estaba ejecutada principalmente en ladrillo aunque un zócalo corrido fue levantado con piedra extraída de la muralla, contribuyendo así a su deterioro. La cal se trajo de Pepino donde todavía pueden verse los hornos de la finca La Calera y otras explotaciones más pequeñas en el paraje conocido como “Los Calerones”.

El templo tenía considerables proporciones y estaba rematado con una enorme cúpula en media naranja rematada con linterna, cruz y bola de grandes dimensiones.

CURIOSIDADES

En 1755 hubo un gran terremoto que derribó todo el remate de la cúpula. Será esa tal vez la bola a la que se refiere el dicho talaverano para referirse a personas muy obesas cuando se comenta “ Fulano está como la bola del Palenque” aunque también puede que se refiera a las bolas de remate de los pináculos que decoran la plataforma sobre la que se situaba el edificio de los jesuitas y en la que hoy se levanta el Mercado de Abastos.

En el convento se refugió el general San Juan cuando, acusado injustamente por un cura trabucaire de haberse retirado de la defensa de Somosierra durante la guerra de la Independencia contra los franceses, fue asesinado por la turba y su cuerpo expuesto junto a la ermita y disparado por los soldados.

FOTOS Y DIBUJOS ANTIGUOS DE LA PUERTA DE CUARTOS

LA PUERTA DE CUARTOS Y EL SEGUNDO RECINTO AMURALLADO

Puerta de Cuartos y barrio del tercer recinto amurallado
Puerta de Cuartos y barrio del tercer recinto amurallado .La calle olivares se dirige hacia la puerta señalada con una «V» y todavía no está construido el convento de El Carmen. La puerta se compone de una sola torre de mayores dimensiones que las dos que vemos en las otras fotos y grabados.

EL TERCER RECINTO  AMURALLADO

El tercer recinto amurallado acogía desde finales del siglo XII la zona de Talavera conocida como los Arrabales Viejos, incluyendo las parroquias de San Andrés, Santiaguito, San Ginés (Santo Domingo) y San Esteban . Su trazado comenzaba en las inmediaciones de la puerta de las Alcantarillas Nuevas al final de la calle de Cererías y, pasando por Santo Domingo, se abría al camino de Extremadura por la puerta de Cuartos para, desde allí, encaminarse hacia la antigua ermita de la Magdalena, cerca del actual camino del Cementerio.

La puerta de Cuartos en el dibujo de la historia del padre Torrejón del siglo XVII
La puerta de Cuartos señalada con el número 1 en el dibujo de la historia del padre Torrejón del siglo XVII. A la izquierda se ven unos árboles alineados que bien podían ser uno de los olivares que dan nombre a la calle que desembocaba en la puerta de Cuartos.  Con un 6 se señala el convento de El Carmen. Una casa a la izquierda parece tener adosado un horno de pan o tal vez una fuente

En 1283, el infante don Sancho se encuentra en disputa con su padre el rey legítimo Alfonso X al que apoyan los habitantes de los Arrabales Viejos de Talavera dirigidos por un tal Romero, mientras que la Villa, comprendida dentro del primer recinto amurallado, con sus nobles habitantes de un estrato más acomodado que el anterior, apoya a Sancho.

Grabado propiedad del autor, que por el vestuario podemos deducir que se realizó a principios del siglo XIX. Tiene al lado derecho una caseta que podría alojar a la guardia que cobrara el portazgo o el impuesto de consumos
Grabado propiedad del autor, que por el vestuario podemos deducir que se realizó a principios del siglo XIX. Tiene al lado derecho una caseta que podría alojar a la guardia que cobrara el portazgo o el impuesto de consumos.Se ve sobre el arco el escudo del arzobispo Carranza flaqueado por el escudo de Talavera despiezado que se encuentra en la cabecera de la ermita encastrado en el muro.

Romero y sus hombres huyen perseguidos y queman el puente Pinos, situado actualmente bajo el embalse de Azután. Irritado el Infante, descarga su ira sobre la población de los arrabales talaveranos arrasándolos, ajusticiando y descuartizando a cuatrocientos de sus más nobles vecinos cerca de la Puerta de Cuartos.

La Puerta de Cuartos en el dibujo de una historia manuscrita del siglo XVIII con el Paseo de los Leones trazado por el director de las Reales Fábricas de Sedas y a su derecha uno de sus edificios, la afinaduría, donde se hacían los hilos de oro, aunque puede ser también el llamado de "los molinos nuevos y seda
La Puerta de Cuartos marcada por un 9 en el dibujo de una historia manuscrita del siglo XVIII con el Paseo de los Leones trazado por el director de las Reales Fábricas de Sedas, y a su derecha uno de sus edificios, la afinaduría, donde se hacían los hilos de oro de los tejidos ricos, aunque puede ser también el llamado de «los molinos nuevos».

La tradición local potenciada por la confirmación del hecho por Juan de Mariana, nacido por cierto en las inmediaciones de la puerta, hicieron que se tomara como auténtica la teoría de que se llamaba así esta puerta por haber sido colgados en ella los cuartos de los nobles ejecutados y despedazados. Pero parece que medio siglo antes ya se denominaba Puerta de Cortes o de Cuartos, lo que nos permite, al menos, dudar del origen sangriento de su nombre legendario.

Pintura de principios de sigloque representa la Puerta de Cuartos.Se ven los escudos referidos en imágenes anteriores y en la torre de la derecha un cartel que dice "Muy Noble y Leal Ciudad de Talavera"
Pintura de principios de sigloque representa la Puerta de Cuartos.Se ven los escudos referidos en imágenes anteriores y en la torre de la derecha un cartel que dice «Muy Noble y Leal Ciudad de Talavera»

De la puerta de Cuartos sí que conservamos algún testimonio gráfico y se nos muestra como un arco rebajado con dos cubos almenados flanqueándola. Estaba blasonada con el escudo del arzobispo Carranza, que la restauró, y con el de Talavera que se encuentra despiezado en el muro trasero de la Basílica del Prado.

Puerta de Cuartos en un dibujo de Enrique Reaño sobre una fotografía antigua, es curioso el mojón enhiesto que se halla junto a la puerta y no sabemos que función tendría
Puerta de Cuartos en un dibujo de Enrique Reaño sobre una fotografía antigua, es curioso el mojón enhiesto que se halla junto a la puerta y no sabemos que función tendría

Escudo despiezado que se encontraba en la puerta de Cuartos
Escudo despiezado que se encontraba en la puerta de Cuartos

La otra parte del escudo talaverano despiezado de la Puerta de Cuartos
La otra parte del escudo talaverano despiezado de la Puerta de Cuartos

DIBUJOS Y REPRESENTACIONES DEL TAJO EN EL SIGLO XVIII

DIBUJOS Y REPRESENTACIONES DEL TAJO EN EL SIGLO XVIII

Historia de Talavera de 1768. Manuscrito 82-biblioteca-clm
Historia de Talavera de 1768. Manuscrito 82-biblioteca-clm

Hay en el siglo XVIII algunas representaciones idealizadas de la ciudad y en algunas de ellas aparece el río Tajo, aunque de forma muy esquemática.

Es el caso de la vista de Talavera que se reproduce en una de las historias manuscritas de la ciudad la de fray Andrés de Torrejón que se encuentra en la Biblioteca de Castilla-La Mancha y que se hizo en 1768.

Detalle del grabado anterior con la parte occidental de la villa
Detalle del grabado anterior con la parte occidental de la villa

De izquierda a derecha podemos ver en la parte ribereña del dibujo en primer lugar lo que denominan “paseo de chopos” (10) donde se representan los árboles que ordenó plantar su director Juan Ruliére en el Paseo de los Leones para dotar al barrio de San Andrés de un paseo y jardín, ya que los otros parques de la ciudad, la Alameda y el Prado, se encontraban en el otro extremo de la villa.

También se señala al fondo la Puerta de Cuartos (9) y por primera vez podemos ver representados algunos edificios de la Real Fábrica de Sedas, y en concreto el edificio hoy desaparecido de la Afinaduría (11), donde se hacían los hilos de oro y plata para adornos y entorchados. Entre éste y la puerta de Cuartos estaría el único edificio que queda en pie de la factoría, el llamado de los Molinos Nuevos, que en el otro dibujo del mismo autor aparece como Casa de las Estofas de Oro y Plata.

Con el número 12 se señala el que en realidad era el mayor de todos los edificios de de la seda, el de la Hilanza el que hemos dicho que sería cárcel de presos políticos tras la Guerra Civil para ser derruido después. Con el número 13 se señala la desembocadura de la Portiña y detrás la muralla de Entretorres con una de las albarranas ya arruinada y un portillo abierto en el lienzo.

Detalle del grabado anterior
Detalle del grabado anterior

Más a la derecha se representa la Torre de Nazar que ya hemos comentado se adentraba en el río y sostenía una noria para elevar el agua. A continuación está la Puerta del Río que se dibuja con un arco de sillería y rematada con una especie de espadaña o un balconcillo. En el puente no se representan los molinos del primer ojo del mismo, sí aparecen los que había donde hoy se sitúa la central eléctrica y en el ángulo de l quiebro de su recorrido se puede ver lo que parece un mojón o un monolito junto al número 15 que probablemente tuviera algún escudo o inscripción de una de sus reconstrucciones.

A la derecha del puente se ve la desembocadura del arroyo de Papacochinos y dos pontezuelas que lo salvaban. Y a la derecha del puente aparece la isla de Los Molinos y la del Palodulce o Paloduz. Donde hasta no hace mucho se recogían las raíces del regaliz y se vendía como golosina.

Si seguimos por la ribera encontramos la puerta de Sevilla que todavía hoy día se mantiene en pie. En el lienzo de muralla se perciben dos portillos, probablemente en la zona de la alcazaba, y más al este la torre del Polvorín (20). A continuación se ve el “prado de la villa” con algunas casillas de las que la más cercana a la ermita del Prado y rematada con pequeña espadaña puede ser la ermita de San Joaquín y Santa Ana hoy desaparecida.

Detalle con las torres de iglesias y conventos de Talavera
Detalle con las torres de iglesias y conventos de Talavera

En el casco urbano se levantan las torres de iglesias y conventos de la que algunas han desaparecido como la cúpula de los carmelitas descalzos (8) la torrecilla de la iglesia de san Clemente (7) junto a la puerta de Mérida (6). Luego de izquierda a derecha vemos la torre de El Salvador (4), la desaparecida cúpula de los jesuitas (3), hoy teatro Palenque. También ha desaparecido la de San Pedro (30) hoy Almacenes Moro. Ya existía la torre del Reloj aunque diferente de la actual y a continuación el campanario de los jerónimos que hoy es una espadaña de ladrillo (5) y al final Santa Leocadia. La torre a su derecha podría ser la del hospital de San Lázaro en la calle Cristo de la Guía.

Otro esquema dieciochesco que veremos en la próxima entrada de «Ríos de Historia» solamente aporta una imagen esquemática de la Casa de la Hilanza y la Alameda junto a la ermita del Prado.