Archivo de la categoría: Cerámica y artesanía

SAN LORENZO EN AZULEJERÍA TALAVERANA

SAN LORENZO

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Según la tradición San Lorenzo nació en Huesca, aunque más tarde llegó a ser protodiácono en Roma y administrador de los bienes de la Iglesia en esa ciudad, además de ser el encargado de la asistencia a los pobres. Durante la persecución del emperador Valeriano, que ya había llevado al martirio al Papa Sixto II, le exigieron la entrega de las riquezas de la Iglesia, para lo que pidió un plazo de tres días en los que recabaría los bienes. Al finalizar el plazo acordado,  Lorenzo se presentó ante las autoridades con una multitud de pobres y enfermos entre los que había repartido el patrimonio eclesiástico. Los hombres del emperador le conminaron irritados a que adorara a los dioses romanos o de lo contrario serían utilizados sobre él todos los instrumentos de tortura que habían ordenado llevar ante su presencia.

La parrilla, el atributo más frecuente de San Lorenzo

El diácono sufrió numerosos tormentos y realizó algunos milagros que convencieron a Valeriano de que no doblegaría su voluntad, por lo que ordenó ejecutarle tostándole a fuego lento. Para ello se instaló una parrilla de hierro bajo la que se extendieron brasas y rescoldos que iban siendo alimentados lentamente para prolongar el sufrimiento de Lorenzo quien, según la leyenda, soportaba con tanta serenidad el tormento, que los espectadores del martirio al contemplarlo se iban convirtiendo al cristianismo. Mientras, el rostro del santo estaba rodeado de un esplendor maravilloso y de un suave y agradable olor. Es curioso el pasaje en el que hace una invitación al verdugo en el momento en que está sufriendo el martirio: «De este lado ya estoy en sazón; puedes mandar, si te parece, que me tuesten del otro», muriendo poco después. Junto a San Vicente y San Esteban aparece en las representaciones vestido con la dalmática de diácono. Su muerte sucedió el 10 de agosto, día de su fiesta, del año 258.

San Lorenzo en la iglesia de Lanzahita

*Iglesia parroquial de Lanzahita (Ávila). Frontal del retablo mayor. Siglo XVI. Policromía. Flanquea con San Vicente de Zaragoza a una imagen central de San Juan Bautista y están los tres enmarcados por recortes típicos de ferroneríe. San Vicente aparece con el Libro y la palma y San Lorenzo con la parrilla.

*Iglesia de Piedraescrita. Robledo del Mazo (Toledo) Siglo XVI. Policromía. Juan Fernández? Enmarcado por columnas abalaustradas que presentan decoración de grutescos. Friso de querubines superior e inferior.En este panel aparece sobre la parrilla con la tonsura por ser diácono, con expresión de tranquilidad, joven, lampiño, y sólo cubierto por un paño de pureza, aunque es más frecuente que se le pinte vestido con la dalmática de diácono.

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*Basílica de Nuestra Señora del Prado, Talavera de la Reina. Siglo XVI. Policromía. El autor parece ser el mismo que el de Lanzahita pues la imagen del santo e incluso su rostro son muy similares. Se diferencia de la representación del pueblo de del Tiétar en que está enmarcado por arquitecturas mientras que el de Lanzahita está enmarcado con motivos de ferroneríe. Pertenece al retablo de San Cristóbal que se sitúa a la izquierda en la entrada de la basílica.

Precisamente la parrilla ha sido el atributo de un santo tal vez más representado en la cerámica talaverana, ya que la mayor parte de las piezas encargadas por el monasterio de San Lorenzo de El Escorial, desde la loza a los albarelos de su farmacia, llevaban representado el símbolo de su martirio junto al león rampante de los jerónimos, y fueron muchas las piezas encargadas por este cenobio tan relacionado con la alfarería de nuestra ciudad y con el rey Felipe II que tanto la amó y protegió.

DOS ESCENAS DE LA VIDA DE SANTA ANA EN AZULEJERÍA ANTIGUA DE TALAVERA

San Joaquín y Santa Ana ante la puerta Dorada. Iglesia de Piedraescrita

Esta escena se basa en la Leyenda Dorada y en evangelios apócrifos como el Protoevangelio de Santiago  Además del dogma de la Inmaculada Concepción, la Iglesia propuso como doctrina que la concepción de María también se produjo “sine mácula”.

Joaquín era un hombre rico que tras veinte años de matrimonio con Ana no había tenido descendencia. En cierta ocasión no le dejaron hacer una ofrenda en el templo por no haber tenido hijos y, disgustado por ello, se retiró al desierto con sus ganados. Allí se le apareció un ángel que le anunció que Ana concebiría una hija que sería la madre de Jesús.

Decoración lateral renacentista del panel de la puerta dorada

Una aparición similar tuvo Ana cuando se preguntaba bajo un laurel porqué hasta los gorriones tenían descendencia y ella no. El ángel les dijo a ambos que se reunieran ante la Puerta Dorada de Jerusalén y esa es la escena representada, cuando se abrazan y se besan, momento que principalmente los franciscanos defendieron como instante de la concepción de la Virgen “sin concupiscencia”.

San Joaquín y Santa Ana ante la Puerta Dorada. Detalle. Iglesia de Piedraescrita

*Iglesia de Piedraescrita. Robledo del Mazo (Toledo). Policromía. Siglo XVI. Joaquín y Ana ante la puerta pintada de amarillo para indicar que era la Puerta Dorada. Esta cerámica es del siglo XVI, y es a finales de esta centuria cuando se empieza a sustituir esta representación por la de la Inmaculada Concepción, y de hecho, en las escenas de la basílica del Prado realizadas ya en el siglo XVII no aparece esta escena. Enmarcada por querubines y columnas abalaustradas con decoración renacentista.

Santa Ana se pregunta por qué es estéril

*Iglesia de Piedraescrita. Robledo del Mazo (Toledo). Policromía. Siglo XVI. Ana arrodillada se pregunta por qué no tiene descendencia bajo un árbol cuyas hojas intentan representar las de un laurel, con los pajarillos y la cría en su nido. Es curioso el remate del muro con un bardal de ramas entrelazadas.

Decoración renacentista de «candelieri» y grutescos en el lateral de una de estos paneles

Escena enmarcada por friso superior e inferior de grutescos de blanco en reserva sobre azul, además de filetes y cordoncillo.

SANTIAGO EN AZULEJERÍA TALAVERANA

SANTIAGO EL MAYOR

Panel del siglo XVI que representa a Santiago Matamoros en la iglesia de El Casar

Santiago el Mayor, o el hijo de Zebedeo, es conocido así para diferenciarlo de Santiago el Menor. Era de una familia de pescadores de Galilea y se le considera hermano de San Juan Evangelista, los conocidos como “hijos del trueno”, por su temperamento y la vehemencia con que defendían sus creencias. Forma parte con Pedro, Andrés y Juan  del primer grupo de discípulos de Cristo. Tras la muerte de Jesús marcha a predicar a Siria para luego volver a Jerusalén donde convierte al mago Hermógenes después de hacer ambos una demostración de sus poderes. En el año 44 es decapitado por orden de Herodes Agripa.

Se conoce poco más de su vida y por ello el resto de sus referencias están basadas en leyendas posteriores como la que le hace predicar en España, volver a Jerusalén para ver a la Virgen y ser allí ejecutado y, en otra rocambolesca leyenda ser traído su cadáver embalsamado a España y ser enterrado en casa de una mujer llamada Lupa que se convierte al cristianismo.

En 813, reinando Alfonso II el Casto, un ermitaño llamado Paio dijo a Teodomiro, obispo de Iria Flavia en Galicia, que había visto unas extrañas luces sobre un monte. Bajo las luces encontraron una tumba en la que se hallaba un cadáver decapitado con la cabeza bajo el brazo. A partir de ese hallazgo Teodomiro difundió la leyenda de la predicación de Santiago en España, aunque la arqueología indica que el cristianismo no llega a Hispania hasta el siglo III. Para explicar su viaje a Jerusalén la leyenda dice que la Virgen se le apareció sobre el pilar que hoy se venera en Zaragoza induciéndole a ir a verla a Judea.

Santiago Matamoros en azulejería de la iglesia del antiguo despoblado de Mañosa en Cebolla

*Antigua iglesia del despoblado de Mañosa. Cebolla (Toledo ). Policromía. Siglo XVI. Enmarcado en compleja greca de varios componentes. Primero de filetes blancos y amarillos, cadeneta geométrica de trazados rectos con floretas amarillas en los lados y otra de eslabones curvos con florecilla central en la parte superior. El santo viste coraza con cruz de Santiago y presenta piernas desproporcionadas con el torso. Caballo blanco con crines abundantes. Miembros, cabezas y armamento del enemigo esparcido por el suelo. Nubes espirales rellenan las esquinas.

Lo que es cierto es que bajo la catedral de Compostela hay realmente un cementerio utilizado en varias épocas y que en él se han hallado materiales cristianos pertenecientes al siglo III, restos suevos y visigodos, de ahí vendría la teoría de que el paraje era anteriormente un “campus stellae”, un campo de estelas funerarias. En 1122 el papa Calixto II impulsó la peregrinación a Santiago cuando proclamó que los años en que el 25 de Julio cayera en domingo sería Año Santo Jacobeo.

Dos son las representaciones con las que contamos. Una de ellas es la más frecuente y es la conocida como de “Santiago Matamoros”. El apóstol se convirtió para los españoles en el santo protector en las batallas de la reconquista y por ello aparece en un caballo blanco, vestido de guerrero con armadura y otras veces de peregrino,  portando un estandarte y blandiendo la espada, mientras el caballo pisotea a los sarracenos y se pueden ver brazos, piernas y cabezas amputados a los musulmanes en la batalla. Esta imagen del apóstol deriva de la leyenda de la batalla de Clavijo, cuando en 930 el rey Ramírez de Castilla tuvo un sueño antes de la batalla en el que el santo le prometía que vencería, y al día siguiente se apareció montado en su caballo blanco dirigiendo a las tropas hasta la victoria. La cruz de Santiago tiene forma de espada con el travesaño acabado en forma de lirio por ambas partes.

Panel de la iglesia de Piedrescrita que representa a Santiago Matamoros

Iglesia de Piedraescrita. Robledo del Mazo (Toledo). Policromía. Siglo XVI. Escena incompleta enmarcada en cabezas de querubín con Santiago matamoros sobre miembros y armas de los musulmanes.

Placa cerámica del pórtico de la ermita de la Virgen del Prado representando a Santiago Matamoros

Basílica de Nuestra Señora del Prado. Talavera de la Reina. Siglo XVI. Policromía. Marco ovalado de ferroneríe con serpientes entrelazadas y florecillas. Santiago Matamoros con un enemigo vestido a la romana a sus pies, con armas y miembros esparcidos. Dos vieiras aluden a santiago peregrino.

La otra forma más frecuente es la de Santiago Peregrino, que se representa a partir del siglo XIII, con el sombrero de ala ancha, el capote de los peregrinos y su atributo más característico, la concha de vieira en el sombrero o en el morral. Este atributo tiene un  origen poco claro y se empezó a utilizar desde el siglo XII. Su significado ha sido explicado en varias leyendas entre las que podemos señalar la que dice que un príncipe gallego al acercarse a sus reliquias se vio cubierto de estos moluscos.

Imagen de Santiago Peregrino en la iglesia de Mejorada

Un ejemplo es  este panel de la Iglesia parroquial de Mejorada (Toledo). Policromía. Siglo XVI. Frontal de altar en el que la imagen aparece enmarcada por florones en los lados y volutas y róleos en la parte superior que rodean a un marco de ferronerie adornado con frutos, matas y espadañas. Santiago Peregrino vestido con capote anaranjado con estampado de vieiras que adorna también el sombrero. Báculo y calabaza en la mano izquierda y rosario en la derecha.

Retablo cerámico de Santiago del Museo Ruiz de Luna

Museo Ruiz de Luna. Talavera de la Reina. Siglo XX. Policromía. Decoración en la parte superior con diferentes grecas de ovas, metopas y hojas de acanto y pequeñas esculturas de querubines En las esquinas de la escena la cruz de santiago y las vieiras entre grutescos que también adornan los pilares laterales. En la parte inferior cartela con el nombre del autor con roleos laterales y nueva greca de grutescos en azul. Santiago matamoros inspirado claramente en el que se encuentra sobre las columnas del pórtico de la basílica del Prado y que presenta imagen realista de del pisoteo de los musulmanes por el caballo. Un árbol, nubes oscuras y las banderas de los árabes ocupan el fondo.

Santiago Matamoros en una placa cerámica del Museo Ruiz de Luna

*Museo Ruiz de Luna . Talavera de la Reina. Siglo XVI. Policromía. Santiago «Matamoros» con los miembros cercenados del enemigo y las armas en el suelo. Lleva estandarte y sombro del siglo XVI.

Panel que representa a Santiago Peregrino en cerámica de Ruiz de Luna en Castillo de Batyuela

Iglesia parroquial de Castillo de Bayuela. Representación de los apóstoles en el retablo. Siglo XX. Policromía. Autor Juan Ruiz de Luna.

Santiago aparece como peregrino con el libro en una mano y el báculo y la calabaza de peregrino en la otra. Viste el capote de peregrino sobre el que se ven las vieiras.

SAN CRISTÓBAL EN AZULEJERÍA ANTIGUA DE TALAVERA

SAN CRISTÓBAL EN AZULEJERÍA ANTIGUA DE TALAVERA Y SU HAGIOGRAFÍA

Es curiosa la representación de peces en el río que cruza San Cristóbal y que representa especies del Tajo, salvo una imaginaria ballena.

Réprobo fue un hombre del siglo III y originario de Asia Menor. Su leyenda cuenta cómo buscó al hombre de la tierra más poderoso para ponerse a su servicio. Primero sirvió a un rey, pero observó que en presencia de un juglar que nombraba al diablo en una de sus canciones el monarca temblaba solamente con su mención. Decepcionado, contactó con un brujo para que le diera a conocer al demonio y así poder servirle, pero cuando iban por un camino en el que había una cruz, el hechicero se puso a temblar. Réprobo se dio cuenta así de que el Crucificado era realmente el más fuerte y se puso por ello a su servicio convirtiéndose al cristianismo.  Conoció después a un ermitaño que vivía junto a un río y le aconsejó que, para ayudar a los demás y hacerse merecedor de servir a Jesús, debería ayudar con su gran corpulencia a cruzar la corriente a los viajeros. En cierta ocasión, cuando llevaba sobre sus hombros a un niño, notó que le costaba un gran esfuerzo pasar el río con su peso, que además iba aumentando a medida que cruzaba por el cauce. Cuando se lo dijo al muchacho, éste le respondió que eso le sucedía porque estaba llevando al amo del universo, ya que él era Cristo. Desde ese momento, Réprobo se hizo llamar Cristóbal o Cristóforo, nombre que significa “portador de Cristo”. Cristóbal se bautizó en Antioquia y predicó en Samos de Licia. El santo sufrió martirio y fue sometido a suplicios con barras de hierro y parrillas, además de sufrir varios intentos de ejecución hasta que finalmente fue decapitado.

Su imagen es muy familiar, pues fue representada generalmente en iglesias, catedrales, e incluso a las puertas de las ciudades, ya que era creencia antigua que si alguien se moría habiéndole contemplado se le perdonarían los pecados.

San Cristobal en un panel de azulejos del siglo XVI en la iglesia de El Casar de Talavera

*Iglesia parroquial de El Casar de Talavera. Talavera de la Reina Siglo XVI. Policromía. Altar lateral. Enmarcado en retablillo renacentista en azulejo formado por dos columnas acanaladas con capiteles decorados en color que sostienen motivos de grutescos y venera central. San Cristóbal lleva al niño y se apoya en un árbol. Se ve al ermitaño en la orilla del río y en el medallón de recortes con decoración vegetal de la zona inferior del retablo se ha dibujado al que probablemente es el ermitaño de la leyenda de San Cristóbal orando ante un crucifijo.

San Cristóbal en azulejería del siglo XVII de la ermita Virgen de Gracia de Velada

*Ermita de la Virgen de Gracia de Velada (Toledo). Retablo lateral. Siglo XVII. Policromía. El niño va sobre los hombros con la bola del mundo. Las figuras son esbeltas y el dibujo aunque muy rectilíneo, es seguro y de calidad como puede observarse por lo conseguido de la postura, el rostro o la sugerencia de volúmenes y pliegues de las vestiduras. El retablo enmarca las figuras entre columnas, mármoles simulados y cenefas de hojas de acanto y cadeneta, además de recuadro de bandas y filetes azules y amarillos.

Azulejería de la iglesia de Piedraescrita del siglo XVI representando a San Cristóbal

*Iglesia de Piedraescrita. Robledo del Mazo (Toledo). Policromía. Siglo XVI. El santo está flanqueado por las imágenes de los Padres de la Iglesia. En las aguas del río se suelen representar peces, anfibios y a veces animales fantásticos. En el caso de la azulejería talaverana es curioso constatar que los animales representados son los de la fauna del Tajo: carpas, barbos, bogas, anguilas y galápagos.

San Cristobal en azulejería talaverana del siglo XVII en la ermita de la Virgen del Prado

*Basílica de la Virgen del Prado. Talavera de la Reina. Siglo XVI. Policromía. Retablillo de San Cristóbal que se encuentra a la entrada del templo a la izquierda. Cristóbal lleva al Niño con la bola del mundo y se apoya en un árbol. Se ve al ermitaño en una cueva a la orilla del río, donde peces, tortugas e incluso ballenas surcan las aguas. El arco del retablo está decorado con ángeles, frutos y grutescos. Aparece el ermitaño en una cueva con una lámpara cuya luz guía a Cristóbal en el paso de la corriente.

SAN PABLO EN AZULEJERÍA DE TALAVERA

SAN PABLO

San Pablo representado en panel de la iglesia de San Pedro en Garrovillas. Es obra de Juan Floris, uno de los precursores de la cerámica talaverana y maestro de ceramistas  que residió en nuestra ciudad. No se sabe dónde se cocieron los azulejos de esta obra maestra.

Nació en Tarso, ciudad que tenía la ciudadanía romana. Era hijo de una familia devota de tradición farisea que le envió a estudiar con el famoso rabino Gamaliel. Su nombre es Saúl en hebreo y Paulo en latín, pero sabemos poco de su vida hasta que aparece como el joven romano que presencia el martirio de San Esteban, debido a que en principio participó en la persecución de los cristianos por sus firmes creencias en la religión hebrea. Las primeras descripciones le dibujan como un hombre bajo, calvo, desgarbado y con barba negra.

La conversión de San Pablo se produce cuando, yendo a Damasco, cae del caballo cegado por una luz que bajó del cielo y contempla a Jesucristo acompañado de tres ángeles. Esta visión ha sido explicada por algunos como una experiencia mística y por otros como una alucinación derivada del calor reinante y de la oftalmía que padecía. El caso es que Pablo comenzó desde entonces a predicar a los judíos para retirarse después a meditar y escribir al sur de Damasco, de donde tuvo que huir. Pero vuelve a Jerusalén a ver a Pedro y más tarde inicia su actividad apostólica con San Bernabé. Primero predican en Chipre y luego van a Asia Menor donde, siempre sometido a la persecución de los judíos, sigue desempeñando su actividad apostólica. Incluso cae en una celada en la que es apedreado y dado por muerto.

Tuvo que hacer frente a las disputas dentro de la Iglesia sobre si los gentiles debían seguir la Ley de Moisés como los judíos. Después de sus tres viajes apostólicos fue encarcelado en Roma durante dos años para ser finalmente degollado, ya que por ser romano no podía ser crucificado como Pedro. Se le considera el apóstol de los gentiles por antonomasia y su obra escrita ha hecho que se le valore como el principal apóstol después de Pedro, aunque en realidad no llegara a conocer a Jesús.

San Pablo en azulejería del siglo XVI, en el pórtico de la basílica de la Virgen del Prado

*Basílica de la Virgen del Prado. Friso superior del pórtico en su lado sur, junto a otras imágenes de origen desconocido. Siglo XVI. Policromía. Enmarcado en greca de hojas de acanto amarillas y verdes. Pudiera ser originario del Hospital de San Antonio Abad, como gran parte de los azulejos del templo, pero también es posible que pertenezcan a algún otro edificio derribado como la cercana ermita de San José, o el monasterio de Santo Domingo, por el gran parecido de la cenefa con las del púlpito llevado de ese cenobio. Aparece Pablo con su atributo principal, la espada con la que fue degollado, y con el Libro.

San Pablo cae del caballo camino de Damasco. Iglesia de Mombeltrán

*Iglesia parroquial de La Villa de Mombeltrán. Siglo XVI. Policromía. Paneles laterales del retablo de Santa Ana. Enmarcado en cenefa de roleos en policromía. Uno de los retablillos representa la escena de su conversión, con Pablo caído en tierra y en el cielo una luz con el nombre de Dios en hebreo, griego y latín con tres ángeles, de los que uno sostiene una cruz. Va acompañado de otros soldados vestidos a la romana. Fondo con ciudad, árboles y montañas. Un rótulo en latín describe bajo los azulejos esta escena de la conversión, cuando oye la voz de Dios que le dice “Saulo, Saulo ¿Porqué me persigues?”.

San Pablo en azulejería talavera del siglo XVI en la ermita de la Virgen de Peñitas en Oropesa

*Ermita de la Virgen de Peñitas. Oropesa (Toledo). Siglo XVI. Enmarcado en cenefa de motivo renacentista entre filetes amarillos y blancos con el santo representado en hornacina rematada en venera con la espada y el Libro abierto como atributos.

*Retablo procedente del hospital de San Antonio Abad hoy en la basílica del Prado. Talavera de la Reina. Policromía. Siglo XVI. Enmarcado en columnas salomónicas y pilares decorados con motivos vegetales de hojas, frutos y grutescos. El santo está sobre una peana con grutesco y presenta como atributos una gran espada y el Libro.

SAN JUAN BAUTISTA EN AZULEJERÍA TALAVERANA

SAN JUAN BAUTISTA EN AZULEJERÍA TALAVERANA

San Juan Bautista en azulejería del siglo XVI en Piedraescrita

Es considerado el último profeta y el precursor del Mesías que anuncia su llegada. Se considera también por ello como el vínculo entre el Antiguo y el Nuevo Testamento. Fue predicador, llevaba vida ascética en el desierto y bautizaba en las aguas del Jordán a aquellos que venían a él en actitud de penitencia. Los datos que a través del evangelio se conocen sobre el Bautista son escasos, aunque también habla de él el historiador Josefo y el Corán. Es incluso venerado en Irak por los mandeos que le consideran el mayor de los profetas y fundador de su religión

Una de las escenas de su vida más representadas es el anuncio a su padre Zacarías de su nacimiento, otra de ellas muestra el momento en que su madre Isabel, prima de la Virgen, sabe por inspiración divina que su hijo será Juan. Otro momento apócrifo de su vida es en el que aparece él y su familia huyendo al desierto y en otra escena acompañando a la Sagrada Familia. A veces aparece como uno de sus símbolos un panal, ya que según el evangelio se alimentó en el desierto de miel y saltamontes.

San Juan Bautista bautizando a Cristo en azulejería talaverana del siglo XVI enPiedraescrita

Otros momentos relacionados con la vida del santo son la Visitación de la Virgen a su madre Santa Isabel y el bautismo de Cristo, representado en la ermita de Velada y en Piedraescrita, iglesia que como veremos cuenta con la más variada iconografía del santo. También ha sido pintada en muchos casos Salomé con la cabeza del bautista sobre una bandeja o simplemente la cabeza expuesta. En Piedraescrita aparece en el momento en que va a ser decapitado y Salomé aguarda con la bandeja para recoger la cabeza, como podemos ver en la imagen adjunta.

Juan recrimina a Herodes Antipas su unión incestuosa con la esposa de su hermano Herodías. Se trata de Salomé que, para convencer a Herodes de que tome venganza contra el Bautista, baila ante el rey consiguiendo que ordene cortar la cabeza al profeta.

Decapitación de San Juan bautista en la iglesia de Piedraescrita en un panel del siglo XVI

Pero la imagen más habitual del santo es como la que puede verse en un panel de azulejos de la ermita de la Virgen del Prado. Está situado junto a la entrada de la fachada norte, al final de los paneles sobre la genealogía de Cristo. Suele aparecer vestido con una piel de pelo de camello y con aspecto demacrado y macilento, y además acompañado del cordero crucífero, el Agnus Dei con la cruz de báculo largo con travesaño corto que es símbolo de su profecía en el momento en que dice al bautizar a Jesús: “He aquí el cordero de Dios”. Está representado así también en uno de los pequeños paneles que se encuentran sobre las columnas del pórtico, además de en la ermita de Cervera, en la iglesia de Lanzahita o en la de Piedraescrita. Otros símbolos suyos son el libro que lo acredita como profeta y la concha del bautismo. Los baptisterios de muchas iglesias están dedicados a él por su vinculación al bautismo.

Panel de azulejos del siglo XVI enmarcado en ferronerie situado en el pórtico de la ermita de la Virgen del Prado

En Candelada aparece siendo un niño en compañía de su padre Zacarías

Es el único santo del que la iglesia celebra su nacimiento, junto a la Virgen y Jesucristo, concretamente el 24 de Junio. Es fecha llena de rituales paganos precristianos por ser el día del equinoccio de verano. Por ejemplo, el que hacía que antiguamente se quemaran ese día los animales muertos para que los dragones no aumentaran su voluptuosidad y no arrojaran su semen sobre la tierra, lo que causaba grandes mortandades y de ahí las hogueras que se encienden ese día.

Azulejería del siglo XVII que representa a San Juan Bautista en la ermita del Prado de Talavera

Es protector contra la epilepsia, las enfermedades infantiles, los espasmos, el vértigo, el granizo, el temor y el delirio del baile, así como también es patrono de arquitectos, toneleros,  peleteros, guarnicioneros y talabarteros

Panel de azulejos en un frontal de la iglesia de Lanzahita que representa a San Juan Bautista con el Agnus Dei

SAN BERNARDO EN AZULEJERÍA

SAN BERNARDO

Vamos a reproducir aquí un nuevo artículo de la serie «El Santoral del Barro», sobre las representaciones en azulejería de Talavera de los santos con su iconografía, en este caso del siglo XVIII.

Representación de San Bernardo en la puerta oeste del convento de La Encarnación de Talavera. Siglo XVIII
Representación de San Bernardo en la puerta oeste del convento de La Encarnación de Talavera. Siglo XVIII

La representación en azulejos que traemos aquí está situada en la puerta occidental del monasterio de Nuestra Señora de la Encarnación de las madres “bernardas” de Talavera. Es un panel con aspecto de haber sido elaborado en el siglo XVIII. Aparece el santo con su báculo de abad y el hábito blanco y holgado de su orden. El pelo rapado y una delgada cinta de cabello alrededor. A los pies aparece la mitra de obispo arrojada al suelo como símbolo de su rechazo cuando se negó a serlo en varias ocasiones. También se ve a la derecha en el suelo un corazón y unas azucenas, probablemente como símbolo de su amor por la Virgen.

Enmarcado con motivos vegetales en azul y blanco delimitados por cordoncillo.

Bernardo nació en una familia noble de Borgoña a finales del siglo XII y profesó como monje cisterciense en el monasterio de Citeaux. Tres años después fundó con otros monjes el monasterio del valle de la Amargura, llamado así por estar infectado de bandoleros. Él lo convirtió en el valle de Claraval o valle de la luz. Fue abad del cenobio hasta su muerte, renunciando a otras dignidades eclesiásticas que le ofrecieron.  Es el santo más considerado durante el siglo XIII y un hombre protagonista de su tiempo, durante el que destaca en teología con numerosas obras en las que es una voz autorizada en los conflictos doctrinales de la época. Predicó la cruzada enardeciendo a las masas para ir a luchar contra los sarracenos, pero fue un gran fracaso en el que murieron decenas de miles de personas y fue acusado de ser un falso profeta. Estos hechos y las mortificaciones sufridas en vida acabaron con su vida, siendo canonizado en 1174.

Fue reformador de su orden, en la que introdujo el desprecio por el lujo y su desinterés por las imágenes, tolerando en sus fundaciones solamente el crucifijo. Impulsó el culto por la Virgen y puso todas sus iglesias bajo la advocación de Nuestra Señora.

Aparte de la imagen más habitual del santo pintado sólo con sus atributos aparece además en muchas representaciones durante algunas de las apariciones que según su leyenda tuvo en vida de Cristo y la Virgen. En una de ellas Jesús desclava su brazo derecho de la cruz para abrazar a Bernardo, y en la más conocida una imagen de la Virgen cobra animación y oprime su pecho para que unas gotas de leche caigan en la boca del santo en premio por la defensa que de su culto había hecho.

Otras dos escenas frecuentes son el sueño de su madre embarazada en el que da a luz un perro blanco que ladra a los enemigos de Dios que en esta época eran considerados los miembros de sectas herejes como las de los cátaros, albigenses y valdenses. Por esta razón otro de sus atributos es el demonio encadenado como sucede con San Bartolomé. En otra escena frecuentemente reproducida se salva de la tentación que le hace sentir deseos incestuosos por su hermana, al igual que en una venta se salva del acoso de una mesonera gritando ¡Ladrones, asesinos! para que acudan los que allí pernoctan y así evitar el pecado.

Era tan elocuente que llegó a conseguir que le siguieran en su vocación sus hermanos y su propio padre y, que en principio se oponía a su vocación religiosa. Por ese poder de convicción se le llamaba “doctor melifluus” ya que se decía que sus palabras fluían dulces como la miel,  por lo que a veces aparece en las imágenes junto a un panal de abejas.

Es patrón de Borgoña de donde era originario y de Gibraltar, además de proteger a los colmeneros y cereros. Es uno de los Doctores de la Iglesia.

OBRAS DE RUIZ DE LUNA EN CÁDIZ

OBRAS DE RUIZ DE LUNA EN CÁDIZ

Panel de azulejería de Ruiz de Luna de la iglesia de San Lorenzo Mártir de Cádiz
Panel de azulejería de Ruiz de Luna de la iglesia de San Lorenzo Mártir de Cádiz

Es mutua la influencia entre la cerámica de Talavera y la sevillana, que se extiende por toda Andalucía. Y es por ello muy valorada allí la azulejería de nuestra ciudad que cuenta con numerosos paneles de azulejos repartidos por toda su geografía, especialmente la de de Ruiz de Luna, que hasta en la Plaza de España cuenta con un hermoso ejemplar del impulsor de nuestra artesanía más emblemática, especialmente a raíz de la exposición iberoamericana que difundió especialmente su obra durante los años veinte del pasado siglo.

Pero hoy no vamos a hablar de los elementos que podemos encontrar en Sevilla, sino de dos hermosos paneles que podemos contemplar en Cádiz, realizados ambos en 1926.

En primer lugar nos referiremos a la imagen de Nuestro Padre Jesús de los Afligidos y María Santísima de los Desconsuelos que se halla sobre el muro de la fachada de la iglesia de San Lorenzo Mártir. A la derecha se encuentra este gran panel y a la derecha otro de origen sevillano de proporciones similares.

Firma de Ruiz de Luna en el panel de la iglesia de San Lorenzo Mártir de Cádiz
Firma de Ruiz de Luna en el panel de la iglesia de San Lorenzo Mártir de Cádiz

Es una obra muy original pues las imágenes se han realizado con cierto relieve mientras que el recercado es liso y con la típica decoración renacentista talaverana en tonos azules y amarillos. El panel está firmado por Ruiz de Luna en un lado y tiene rotulado «Talavera año 1926» en el otro.

Sello de Talavera en el panel de Ruiz de Luna
Sello de Talavera en el panel de Ruiz de Luna

El otro panel se encuentra en la entrada del balneario de la castiza playa de La Caleta, llamado de la Virgen de la Palma y del Real. Representa la advocación de  popular patrona del barrio de la Viña. Es también obra de 1926 y está firmada por Juan Ruiz de Luna, aunque en el panel explicativo turístico se confunden cuando lo atribuyen a «Justo» Ruiz de Luna.

 

Entrada del balneario de La Caleta
Entrada del balneario de La Caleta

Panel de la entrada de La Caleta en Cádiz
Panel de la entrada de La Caleta en Cádiz

balneariocadiz

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LOS NEBULOSOS COMIENZOS DE LA CERÁMICA TALAVERANA

Panel del siglo XVI representando a San José que se encuentra en el pórtico de la Basílica del Prado

El arte cerámico de Talavera no partió de cero porque, aparte de la tradicional alfarería de tradición morisca que se venía haciendo al final de la Edad Media, una industria ya asentada sería directamente promocionada e impulsada por el rey Felipe II. Sabemos también por el cronista Lucio Marineo Sículo que en tiempos de los Reyes Católicos había ya hornos cociendo cacharros en la villa: “También en Talavera se labra muy excelente vedriado blanco y verde. Lo qual es muy delgado y sotilmente hecho y házense vasijas de muchas y diversas maneras”, aunque no pone a Talavera entre los primeros centros de producción, por detrás de Valencia, Murcia, Toledo o Morviedro.

Según se puede deducir del testimonio de Diego Pérez de Mesa en su obra editada en 1548 “Grandezas y Cosas Memorables de España”, ya entonces, antes de la venida de Juan Floris, se producía gran cantidad de loza en Talavera que se comercializaba en todo el reino e incluso se exportaba a América, Francia, Italia o Flandes. A mediados de siglo, ya se obsequiaban por parte de la villa a los arzobispos toledanos objetos de cerámica, lo que indica cierto desarrollo y prestigio de la industria alfarera.

Arrimadero de azulejos de repetición de la iglesia de Domingo Péres. Unos paneles datados en 1567. El motivo principal es el florón que decoraría tantos palacios reales pero en cuatro colores azul, blanco, verde y amarillo

También se puede deducir de la historia de Talavera de García Fernández, datada en 1560, que ya había en Talavera una importante industria artesana del barro a mediados del siglo XVI, antes de que llegara Floris y la impulsara Felipe II: “Házese en Talavera barro vedriado blanco, verde, azul, jaspeado y de otras colores ynterpoladas. Es lo mejor que en Castilla se labra” “…y dello se provee Castilla y Andaluzía y Portugal y se pasa en Yndias” Aunque tal vez no se dedicaran todavía a esta actividad un grupo numeroso de talaveranos, pues el gremio no encabeza siquiera el pago de algún toro en la fiesta de las Mondas, sino que se debe unir a carpinteros, albañiles, olleros tinajeros, tejeros y otros oficios. En esa misma época, sin embargo, el escritor Felipe de Guevara compara las obras talaveranas con las italianas y considera que todavía no llegan a la “perfición” de las de Pisa o Faenza, pero no por la falta de pintores o diseño, sino por problemas técnicos con los esmaltes y colores.

Vimos en el anterior capítulo cómo el propio Felipe II impulsó la cerámica de Talavera ordenando al sevillano Jerónimo Montero realizar experimentos con esmaltes y productos químicos con el barro de Talavera, de color algo más rosado, pues los barros de Calera, de color más claro, no se utilizaba todavía, como se deduce del documento de Frías de Albornoz en el que dice “…y en la misma villa están las minas de barro que se labra vidriado de donde se provee toda España”.

Pastores representados en azulejería del siglo XVI procedente del hospital de San Antonio Abad que actualmente se encuentra en el friso superior del pórtico de la basílica del Prado. Ofrecen corderos y lo que parece un cuenco con leche.

Otro dato sobre los materiales utilizados en la alfarería talaverana nos los da Fray Andrés de Torrejón, monje jerónimo del convento de Santa Catalina de Talavera que refiere cómo la arena necesaria para los vidriados se traía de Hita, hasta que se empezó a utilizar arena de la cercana localidad de Mejorada. Mi impresión es que la extracción debía realizarse en la zona noroeste del término, en las proximidades del Riolobos, junto al arenoso baldío de Velada, cuyas arenas intentó explotar recientemente la fábrica de porcelanas de Lladró por su gran calida:. “La arena con que se mezclan los metales para hacer el vedrio blanco se solía traer de encima de Hita y abrá diez años que se halló junto a un pueblo que se llama Mejorada, una legua desta villa y es muy menuda en estremo y tan blanda como seda”.

Una de las características que hicieron más atractiva la cerámica de Talavera fue la intensa blancura de sus vidriados que varios autores comparaban entonces con los de Pisa. Dice Torrejón: “porque el vedrio blanco es plomo y estaño y arena, y con la fuerza del fuego se vienen a coadunar de tal manera que se da con ello un lustre tan agradable y graçioso a los que lo miran y especialmente el blanco que se ha hallado agora, que es tan estremado que afiçiona más que lo pintado”

De esas primeras referencias también se destacan la variedad de formas en la alfarería que a su vez hicieron muy popular la producción y así otra vez el padre Torrejón nos enumera algunas de ellas: “La diversidad de los jarros y taças, de los búcaros y brinquiños la buena traça de los platos y ramilletes, el contrahacer los caracoles, los búhos y perros, hasta los chapines y çapatillos de las mujeres y todo género de frutas y pégalas en unos platos con tanta propiedad que hacen hartas burlas”

Detalle de los arrimaderos de la iglesia de Erustes con variados motivos y grutescos

También el padre Torrejón apunta otros datos de interés como que se contrahacen, forma de la época para decir que se copian, algunos motivos decorativos de las cerámicas orientales de India y de China, con las que estaban familiarizados los españoles debido a sus viajes por el Pacífico, el llamado “lago español” en el siglo XVI. Además del comercio del imperio oriental de Portugal, reino unido entonces al imperio español por herencia de Felipe II al morir el rey luso Don Sebastián. El autor Morel Fatio asegura que la vajilla en la que se sirve la comida en el encuentro en Guadalupe entre los dos reyes es de Talavera.

Parece así mismo que hubo en estos primeros ensayos problemas con el esmalte, incluso en las obras del maestro Floris, pues documentos de la época relacionados con los encargos para el monasterio de El Escorial refieren una mayor calidad de los azulejos del talaverano Juan Fernández comparados con los del flamenco, y también se ponen como ejemplo de esa mala calidad los azulejos de Floris para el refectorio del monasterio dominico de Plasencia, hoy comedor del Parador Nacional, en los que se aprecia un considerable deterioro, con los esmaltes descascarillados y perdidos en parte de la superficie de los arrimaderos.

La actividad alfarera aumentará conforme va avanzando el siglo XVI, y es en el último cuarto de la centuria cuando se constata en los padrones un número considerablemente más elevado de artesanos del barro en la villa. Ya hemos comentado en otro capítulo cómo a principios de siglo, aunque se conocen ordenanzas municipales que regulan el encendido de los hornos, apenas hay alfareros pues en 1513 solo hay 4, y 6 en 1518, número similar al de muchas otras villas con la misma población que Talavera. Va creciendo esta actividad hasta los 20 ceramistas de 1548 y 30 en 1554 para descender en la década de los sesenta a 22, pero aumentando paulatinamente hasta los 42 del año 1596, fecha en la que podemos considerar asentada la actividad ceramista. Lo mismo sucede con los pintores de loza y azulejos, que de no enumerarse ninguno en los primeros años del siglo se pasa a 22 del año 1607.

 

UN HECHO HISTÓRICO: FELIPE II ORDENA EXPERIMENTAR CON ESMALTES LA CERÁMICA DE TALAVERA. LAS PRIMERAS OBRAS

Frontal de una pilastra decorada con azulejos y datada en 1567. Iglesia de Erustes

El año de 1566 es muy significativo en la historia de la cerámica renacentista de Talavera  ya que se produce un hecho de gran importancia en la historia del arte del barro. Felipe II ordena a un ceramista o químico sevillano llamado Jerónimo Montero que acuda a Talavera a experimentar con pigmentos y esmaltes, lo que parece demostrar que era intención del monarca desarrollar la alfarería en nuestra ciudad, aunque el Padre Torrejón nos dice en su historia de Talavera que lo que se pretendía con el ensayo era establecer los alfares cerca de Madrid.

En este curioso documento el escribano, el notario de la época, levanta acta con el testimonio del propio Jerónimo Montero y con varios testigos, algunos de ellos alfareros talaveranos conocidos, de que realmente se han realizado los experimentos y de cómo se han marcado las piezas elaboradas de “vedrio blanco y pintado y jaspado de azul y pintado de otras colores diferentes segund y como en esta villa se acostumbra a hazer y se han fecho cantidad de platos y escudillas y jarros y borcelanas”. Como vemos, en el texto figura concretamente una de las series más antiguas de la cerámica talaverana: la alfarería jaspeada.

Albarelo jaspeado en azul. Museo de Cerámica Ruiz de Luna

Aparecen en los ensayos los nombres de ceramistas famosos como Juan Fernández, Juan de Figueroa, Melchor de Talavera o Antonio Díaz y se describe cómo se mezclan los productos químicos, que no especifica, haciendo “panecitos” o tortas de mezcla que luego se trituran para hacer los vidriados que se aplican en las piezas y se cuecen en hornos talaveranos. Y, de hecho, las fritas se preparan en el taller de Antonio Díaz y se aplican a piezas bizcochadas en barro talaverano en el alfar de Juan de Figueroa, como nos recuerda el profesor Pleguezuelo.

Tres de las obras más antiguas de azulejería talaverana se encuentran en tres parroquias de poblaciones cercanas: Nombela, Erustes y Domingo Pérez. Se trata de frontales en pilastras y arrimaderos situados en la zona del presbiterio de esas iglesias. Presentan dibujada la fecha de 1567, en los dos primeros pueblos nombrados, y están decorados con grutescos, bustos y águilas, además de motivos de repetición que veremos más adelante en otro capítulo. Estos zócalos nos sirven aquí para ilustrar los primeros tiempos de la producción de cerámica renacentista talaverana que probablemente contaron con la inspiración de Juan Floris, aunque el flamenco no participara en el ensayo ordenado por Felipe II muriendo en 1567. La obra de la iglesia de Domingo Pérez es, según M. Maroto, obra del alfarero Antonio Díaz, uno de los alfareros que participa en los ensayos de Jerónimo Montero.

Pilastra decorada con azulejos en la iglesia parroquial de Nombela y datada también en 1567

Trascribimos ahora el documento que nos ofrece Gestoso en su historia de los barros sevillanos:

“La producción cerámica de Sevilla tenía por fuerza que despertar gran interés, no solo en el público, sino entre aquellas entidades llamadas a proteger su desenvolvimiento; y tenemos la prueba de que el monarca mismo preocupábase de conseguir su mayor auge, como parece acreditarlo el siguiente documento, que hemos debido a la fina amistad del docto arqueólogo Excmo. señor Conde de Valencia de Don Juan.

“En la noble villa de Talavera a veynte y vn dias del mes de novienbre del naçimiento de nuestro saluador yesuxpo de mill y quinientos y sesenta y seys años ante el muy magnífico señor bachiller Juan de Paredes alcalde mayor de la dicha villa y su tierra por el muy magnífico señor dotor Mexia….. y justicia mayor en la dicha villa y su tierra por el muy ilustre señor don Gomez Tello Girón governador. . . . . el arçobispado de Toledo por abtoridad apostólica y del consejo de su magestad y en presencia de mí, Juan de Olmedo escriuano de su magestad y del número de la dicha villa e testigos yuso escritos pareció presente vn hombre que se dixo llamar Geronimo Montero vecino de la ciudad de Seuilla y presentó ante el dicho señor alcalde mayor el pedimiento siguiente:

Muy magnífico señor, Jerónimo Montero vecino de la ciudad de Sevilla digo que por mandamiento de su magestad y señores presidente e oydores de su muy alto consejo yo vine a esta villa a hazer ensayo y prueba de ciertos metales en el barro de que se haze el vedrio en esta villa y para que conste a su magestad y a los dichos señores presidente e oydores de lo que se hizo con los dichos metales y el efeto que dellos resultó, pido a vuestra merced mande aver ynformacion de testigos de cómo yo vine a esta villa y he estado y estoy en ella de doze dias a esta parte y con ciertos metales que trage hize en el barro de esta villa por mano de los oficiales della vedrio blanco y pintado y jaspado de azul y pintado de otras colores diferentes segund y como en esta villa se acostumbra a hazer y se ban fecho cantidad de platos y escudillas y jarros y borçelanas y lo que se a fecho por mi yndustria con los dichos materiales tiene por señal mi nombre propio como vna cifra de “q” y  y vna “m” y “o”. y encima que dize Geronimo pintado de azul en el suelo por defuera de los dichos platos y escudillas y jarros y junto a ello están otras letras que dizen….. con vna “e”y “u” y + y “p” y “a“ encima asimismo de letras azules las quales dichas señas juntamente con lo demás contenido en este pedimiento pido a vuestra merced se pregunten los testigos para que los declaren y lo que dixeren y dipusieren signado en publica forma lb mande dar ynterponiendo a ello su abtoridad y decreto judicial y para ello etc. y pido justiçia el liçenciado Velasco y presentado pidiolo en el etc …

Pilastra decorada con grutescos en la iglesia de Domingo Pérez

El dicho señor alcalde mayor dixo que presente los testigos que viere que convienen y los recibirá por el thenor del dicho pedimento y hará justicia testigos Juan Fernandez e Diego Ramayo vezinos desta villa y paso ante mi Juan de Olmedo escriuano etc.

E despues de lo susodicho en la dicha villa de Talavera este dicho día mes y año susodichos el dicho Geronimo Montero presentó por testigo a Pédro Lopez vecino de la cibdad de Toledo y a Bartolomé de Plaçencia vecino de dicha villa de los quales y de cada vno dellos fue rrecebido juramento en forma de derecho por el nombre de Dios nuestro señor y de Santa María su madre nuestra señora y sobre la señal de la cruz como esta en que tocaron sus manos derechas y por las palabras de los santos evangelios doquier que están escritos que dirán verdad de lo que supieren y les fuere preguntado y si la verdad dixeren Dios nuestro señor les ayude y el contrario haciendo….. testigos que los vieron presentar y jurar Diego Tamayo y su hijo Diego Tamayo el moço, vezinos de la dicha villa de Talavera y paso ante mí, Juan de Olmedo escriuano.

Este dicho dia mes y año susodichos el dicho Geronimo Montero presentó por testigo a Melchor de Talavera alfarero, y a Alonso de Caçalegas vezino de la misma los quales juraron segund de suso testigos Alonso dalba escriuano, y Diego Tamayo vezinos desta villa y paso ante mi Juan de Olmedo escriuano.

Y lo que los dichos testigos dixeron y dipusieron siendo preguntados por el thenor del pedimiento es lo siguiente:

El dicho Pero Lopez, vezino de la ciudad de Toledo, aviendo jurado en forma y siendo preguntado por el thenor del dicho pedimiento, dixo que conoce al dicho Geronimo Montero vezino de la ciudad de Sevilla. de doce dias a esta parte en esta villa dc Tallavera donde ha estado el dicho tiempo que avra siete o ocho días que este testigo vido como vn criado del dicho Jeronimo Montero le vido llevar çiertos metales a casa de Antonio Diaz alfaharero y los echaron en vna padilla y los quemaron con estaño donde vino :1 sacarlos y echarlos en sus panecitos de casa del dicho Antonio Diaz y se cocieron en el horno y se molió el dicho vedrio del molino del dicho Antonio Diaz y después de molido lo vedrió el dicho Antonio Diaz en cierta lavor que se tomó de casa de Juanes Figueroa alfaharero, y allí sobre el dicho vedrio se pintó de azul y se salpicó y se pintaron otras colores y este testigo vido vedriar jarros y platos y escudillas y borcelanas y asimesmo lo vido pintar y salpicar y vido asimesmo asentar su nombre del dicho Jeronimo Montero en cada pieça y otras letras que dizen Talavera y que las mismas señas y letras contenidas en el dicho pedimiento este testigo las tuvo muchas dellas en la mano para que las escribiese y que así mismo entre las dichas pieças ay platos y escudillas blancas y que lo sabe este testigo por lo que dicho tiene y porque este testigo es oficial del barro y vedrio y se ha hallado presente a todo ello y questa es la berdad so cargo del juramento que hizo y que no es pariente del dicho Geronimo Montero y que es de hedad de quarenta años poco más o menos y lo firmó de su nombre Pero López y pasó ante mi Juan de Olmedo escriuano.

El dicho Bartolomé de Plazencia vezino desta villa de Talavera aviendo jurado y siendo preguntado por el thenor del dicho pedimiento dixo que conoce al dicho Geronimo Montero de doze días a esta parte que vino a esta villa a hazer çierto ensayo en el barro de vedrio que se haze en esta villa y queste testigo vido cómo el dicho Geronimo Montero trajo ciertos metales y materiales a casa de Antonio Diaz alfaharero vezino desta villa y que hizo su emboltoria (¿mezcla?) para hazer vedriado en el horno y lo coció y después de cocido lo molió y hizo panecitos e los molió e vedrió el dicho Antonio Diaz ciertas pieças de vedrio en casa de Juan de Figueroa, alfaharero, las quales pieças este testigo pintó de azul e las vido jaspear a vn compañero deste testigo y supo que otro official de pintura avia pintado otras pieças de colores en el mismo vedrio que son platos y escudillas y jarros y porcelanas y puso el dicho Geronimo Montero vnas letras de su mano en las pieças escritas del mismo azul que dizen su nombre y otras talavera y que estas letras son las contenidas en el dicho pedimiento porque las ha visto y conoce y se las vido escrivir y questa es la verdad so cargo del juramento que hizo y que es de edad de treynta y seis años poco más o menos tiempo y lo firmó de su nombre Bartolomé de Plazencia y paso ante mi Juan de Olmedo escriuano.»

Las declaraciones de Melchor de Talavera oficial de alfarero y la de Alonso de Cazalegas están redactadas en los mismos términos que las anteriores.

Continúa el expediente con la diligencia de dar fe el escribano de las piezas pintadas y firmadas por Montero y concluye con la entrega del pedimento solicitado por aquél.