Archivo de la categoría: Arte y patrimonio

DESCRIPCIÓN DE LA IGLESIA MUDÉJAR DE SANTIAGO

DESCRIPCIÓN DE LA IGLESIA MUDÉJAR DE SANTIAGO

Sagrario y panel de azulejería talaverana en Santiago

Esta magnífica muestra del arte mudéjar en Talavera es monumento nacional desde 1931 y Quadrado, en su obra «Recuerdos y bellezas de España» ,ya sugiere su importancia cuando dice que es obra «en alto grado monumental».

Se trata de un templo de planta rectangular sin cabecera y distribuido en tres naves separadas por pilares y arcos de piedra. Solamente se levantan capillas adosadas sobre el muro norte, la ya mencionada del Santo Sepulcro que, como hemos visto, es construcción gótica del siglo XV con bóveda de crucería y entrada enmarcada en arco rebajado. En el exterior presenta una graciosa ventana también ojival.

Interior de la iglesia de Santiago con el retablo al fondo

A los pies del templo, la capilla bautismal, que tuvo la advocación de San Juan Bautista, cuenta con una curiosa dependencia subterránea dotada de su pasillo de acceso y rematada con bóveda de ladrillo. Su utilidad se desconoce y según refiere Mª Concepción Abad Castro en su estudio sobre el mudéjar del Arzobispado de Toledo, podría estar relacionada con el edificio anterior cuyos muros fueron aprovechados para la construcción de la iglesia actual.

Original planta de la iglesia de Santiago

La estructura primitiva puede intuirse por la diferencia entre el aparejo irregular de canto rodado con el que se ha levantado el primer nivel de los paramentos, restos de la construcción más antigua, y los ornamentados muros de ladrillo del nivel superior, típicamente mudéjares y edificados posteriormente, en el siglo XIV. En esta capilla de San Juan se puso después una imagen del Cristo de la Salud al que se celebraba antiguamente una fiesta el día 14 de Septiembre.

Paramentos de cal y canto muy antiguos en el edificio de Santiago

La torre está construida en su base con mampostería irregular de aspecto antiguo y el resto es de ladrillo con arcos de herradura inscritos en alfices en la parte superior que alberga el campanario.

Detalle de los arcos ojivales de la torre de Santiago

La fachada oeste es la más característica de Santiago el Nuevo. Está rematada a modo de frontón y decorada con cinco arcos lobulados que encierran otros tantos de ojiva túmida. Pero es el rosetón de labores caladas de ladrillo el elemento de mayor belleza y singularidad de nuestra iglesia. Dos arbotantes saltan sobre la travesía de Santiago dando un aspecto pintoresco a esta callejuela. Como detalle podemos destacar una pequeña ventana con un crucero labrado sobre una de sus jambas.

Fachada oriental de la iglesia de Santiago

También es digna de resaltar la fachada oriental donde se asienta la cabecera del templo con sus dos arcos lobulados inscritos en alfices y separados por tres óculos. Quedan aquí restos, así como en el interior del templo, de algunos platos de cerámica encastrados en el muro con finalidad decorativa.

Puerta sur de la iglesia de Santiago

En las fachadas norte y sur se abren sendas puertas bajo pórticos más modernos. Están formadas por tres arcos de herradura fabricados en ladrillo que cobijan otro interior casi de  medio punto. En estos muros solamente se pueden ver las ventanas lobuladas y de herradura de la parte superior, pues las construcciones anejas y los pórticos han ocultado la zona inferior.

Detalle del retablo mayor de la iglesia de Santiago

En el presbiterio se encuentra un buen retablo del primer renacimiento con pinturas y  pequeñas tallas de santos que se apoya sobre un friso de cerámica talaverana del siglo XVIII. Las dos naves laterales se rematan con sendos retablos barrocos con sendas imágenes de la Virgen.

IGLESIA MUDÉJAR DE SANTIAGO EL NUEVO: HISTORIA

SANTIAGO EL NUEVO

HISTORIA

Iglesia de Santiago en dibujo de Enrique Reaño

«Ay en muchos pueblos de España templos en honra deste Sagrado Apóstol, pero en donde más se han aventajado ha sido en esta villa de Talavera, mostrándose muy sus devotos, porque en los arrabales viejos ay una iglesia de su nombre de quien adelante se hará particular mención, y dentro de la villa ay otra yglesia que se llama Santiago el Viejo, y ésta de que escrivimos agora que es una de las principales parrochias desta villa y se llama Santiago el Nuevo; de manera que ay en este pueblo tres templos en honra del bien aventurado Apóstol y una capilla en el claustro deste monasterio de Santa Catalina que es el entierro de los cavalleros Meneses»

Fachada oeste de Santiago con rosetón y ventanales mudéjares

No es de extrañar que una población como Talavera, durante tanto tiempo acosada por los ataques de las tropas musulmanas y desde la que a su vez tantas acometidas cristianas partieron contra el territorio que se encontraba bajo dominio árabe, tuviera desde antiguo devoción por Santiago Matamoros. Este texto de Fray Andrés de Torrejón demuestra la existencia de una iglesia de Santiago dentro del primer recinto amurallado que es diferente asimismo de la iglesia del Hospital de la Orden de Santiago conocida popularmente como “Santiaguito”. Esa primitiva iglesia de Santiago el Viejo se habría situado según otros autores en la zona comprendida entre la “Colegial” y la también desaparecida iglesia de San Clemente, extinguiéndose su parroquialidad en 1631.

Piedras de molino de mano y fustes romanos o visigodos forman parte de los muros de Santiago

Nos ocuparemos ahora de Santiago el Nuevo, un templo de difícil datación ya que para algunos, su origen arrancaría de tiempos visigodos si tenemos en cuenta la reutilización de columnas y otros elementos de mampostería, como por ejemplo ruedas de molino, visibles en la base de la torre, o también las grandes lanchas y bloques graníticos que refuerzan el zócalo del muro occidental.

Ventanal de la capilla lateral de Santiago

Tempranas referencias aluden a la iglesia de Santiago en un documento de 1154, cuando se indica cómo deben las parroquias talaveranas contribuir a la construcción de la catedral de Toledo. En 1204 aparece nombrada esta iglesia en un acuerdo entre las parroquias sobre los itinerarios de las procesiones que partían de la iglesia mayor de Santa María, más tarde “La Colegial”. Además conocemos que en las inmediaciones de la parroquia existió desde tiempos medievales una alberguería, temprano precedente de hospedaje en la calle que más tarde se llamaría de Mesones. Los testimonios de antigüedad de esta iglesia y su curiosa planta, sin ábside de ningún tipo, ha hecho que se especule con una primitiva utilización del edificio como mezquita, sinagoga o simplemente como construcción de utilidad civil .

Interior y órgano de la iglesia de Santiago

Sí que contamos con algún dato más sobre la capilla gótica que se sitúa en la fachada norte, junto a la torre. Sabemos que primitivamente estaba dedicada a San Sebastián y San Laurencio o Lorenzo, que en el siglo XV se encontraban enterrados en ella los restos de la familia Fernández Aceituno y que en 1469 Alonso Férnandez Aceituno se obliga por una escritura a labrar una nueva capilla «de paredes fuertes con su bóveda de cal y canto y ladrillo» en cuyo interior se situaron los restos de sus antepasados en un sepulcro de mármol blanco con una inscripción del siglo XVI que decía «Aquí yace el virtuoso cavallero Alonso Fernández Aceituno»

Ventana en el pórtico norte de la iglesia de Santiago

En esta misma capilla se encontraban depositadas varias reliquias enviadas desde Roma por Alonso Ramírez de Arellano, concretamente «una canilla de San Tiburcio y otras reliquias de San Valeriano, su hermano». Las reliquias iban acompañadas de «una bulla del consistorio de los Cardenales por la cual concedieron cien días de perdón a todas las personas que estando contritas y confesadas rezaran un paternoster y un avemaría» en varios días señalados del santoral. En la actualidad se conoce como la capilla del Santo Sepulcro por albergar esa imagen tan venerada por los creyentes talaveranos que acuden a contemplarla al paso de su procesión el Viernes Santo.

El historiador y humanista Juan de Ferreras fue su párroco en 1776, llegando este cura a ser Bibliotecario Real  además de académico fundador de la Academia Española. También data del siglo dieciocho el órgano restaurado de la iglesia.

DESCRIPCIÓN DEL MONASTERIO DE SAN AGUSTÍN

DESCRIPCIÓN Y CURIOSIDADES DEL MONASTERIO DE SAN AGUSTÍN

Fachada de la iglesia y convento de San Agustín

 La  iglesia es también obra de Fray Lorenzo de San Nicolás, en su capilla mayor se enterraban los marqueses de Montesclaros y todavía puede observarse alguno de sus blasones en los restos de la decoración. En la sacristía había un hermoso altar de la Virgen bajo el que estaba sepultado el fundador del Hospital de San Juan de Dios de Talavera, Antonio Cruz de Albiano. La capilla del Cristo servía para dar entierro a los familiares del regidor perpetuo Cárdenas de Salazar. Había además dos capillas dedicadas a Nuestra Señora de La Paz, advocación del convento, y a Nuestra Señora de Copacabana.

Edificio conventual con la elaborada obra de ladrillo de fray Lorenzo de San Nicolás

Seguimos a Pedro López Gayarre en la descripción del templo:

«La planta de la iglesia es de salón con capillas laterales comunicadas entre sí por la central. Se conservan hoy en lamentable estado, la nave central y las capillas del lado izquierdo. Las del lado derecho han desaparecido.

El presbiterio está cubierto por una bóveda encamonada, realizada en ladrillo y madera y adornada por diversas yeserías y molduras.

El arranque de la bóveda falsa de medio cañón de la nave central está recorrido por molduras de yeso que así mismo están presentes en las capillas laterales. Todas las bóvedas se cubren de dibujos geométricos realizados en yeso y que concuerdan con los reproducidos para ese fin en el tratado de arquitectura de Fray Lorenzo…

Fachada de la iglesia de San Agustín con las grandes molduras y ornamentos superiores típicos de la arquitectura de fray Lorenzo de San Nicolás

Los muros se realizan en ladrillo, tapial y mampostería, combinados en lo que se ha dado en llamar “obra toledana” consistentes en la unión de estos tres materiales en cajones de tapial y mampostería rodeados de hiladas y verdugadas de ladrillo que aporta consistencia y regularidad al aparejo. La fachada, sin embargo, como ocurrirá en todos los demás edificios se realiza íntegramente en ladrillo siendo el elemento más característico en estos templos…» Esta fachada se compone de tres cuerpos verticales. Destaca el central con el esquema típico de la época con puerta, hornacina, vano y óculo culminando en frontón  semicircular partido y moldurado.

Un pasadizo unía, sobre la calle que da acceso a la Puerta de Pescaderías, el huerto con las dependencias conventuales que, debido a sus diferentes utilizaciones y reformas han perdido todo su  trazado primitivo.

Arco de San Agustín restaurado

 CURIOSIDADES

Personajes y un fantasma

 El convento agustino fue noviciado desde sus primeros tiempos y en él se formaron misioneros como el escocés Tomás Bort de Santa María que predicó más tarde en su tierra. Otros monjes talaveranos formados aquí llegaron a ser vicarios generales de la congregación y provinciales de la misma. También lo fue el padre Agustín de San Ildefonso, un teólogo de prestigio que publicó su gran obra Teología Mystica. Hubo frailes que marcharon a evangelizar Filipinas y América y otros acabaron retirados en el desierto de La Viciosa, como es el caso del padre talaverano Jerónimo de la Resurrección que fue vicario general de la orden recoleta.

También se guarda un documento en el archivo municipal en el que se describe cómo las autoridades hubieron de tomar parte ante el rumor repetido en la población de que en los sótanos del convento y actual museo se oían ruidos extraños por la existencia de un fantasma.

MONASTERIO DE SAN AGUSTÍN

MONASTERIO DE SAN AGUSTÍN CASA MADRE DE LOS RECOLETOS Y ACTUAL MUSEO RUIZ DE LUNA

FOTO DE LOS AÑOS 20 DEL PASADO SIGLO EN LA QUE SE OBSERVA DE IZQUIERDA A DERECHA LA IGLESIA DEL MONASTERIO, LAS DEPENDENCIAS CONVENTUALES Y EL ARCO QUE LO UNE CON EL HUERTO DE LA ALCAZABA QUE APARECE SEMBRADO DE MAÍZ. dETRÁS DEL TEJADO DE LA IGLESIA ASOMA LA IGLESIA DE SANTA LEOCADIA

San Alonso de Orozco, nacido en Oropesa y predicador de Felipe II, funda en 1566 este convento bajo la advocación de Nuestra Señora de la Paz, en la zona de la actual plaza de San Agustín, entonces llamada de Almairo. A duras penas consigue subsistir el cenobio hasta que muerto su fundador y protector, desaparece. La institución de este monasterio no estuvo exenta de dificultades ya que, como sucedió en otros casos, la existencia de una nueva comunidad religiosa local chocaba con los intereses de las ya asentadas que veían peligrar su subsistencia, por ser Talavera una villa que no contaba con tan gran vecindario que permitiera mantener tantas casas conventuales. Los nobles partidarios de los monasterios consolidados presionaban sobre el concejo y las autoridades eclesiásticas para impedir nuevas fundaciones. La primera excusa que se puso a la venida de los agustinos fue que habían actuado con nocturnidad y alevosía instalando el Smo. Sacramento en un lugar «indecente que fue una cocina donde durmieron mozos».

El ayuntamiento llega a impugnar su fundación «por ser mucha parte de los vecinos de esta villa pobres y los monasterios de esta villa no se pueden sustentar y padecen detrimento».

FOTO DEL ARCO DE SAN AGUSTÍN ANTES DE SU RECONSTRUCCIÓN. APARECEN TODAVÍA VIVIENDAS ADOSADAS A LA MURALLA.

Más tarde, el municipio comenzó a perder la unanimidad en sus planteamientos e incluso permite a los monjes asistir a una procesión a la Virgen del Prado en demanda de lluvias. Poco a poco se van limando asperezas pero el convento no consigue salir de su pobreza hasta que, en 1589, es refundado por agustinos recoletos con la protección de Felipe II y su limosnero, el talaverano García de Loaysa. El convento se encuentra desierto y paupérrimo a su llegada y los frailes comienzan su andadura guiándose por las órdenes reformadas inspiradas por fray Luis de León. Es éste de Talavera el primer monasterio que las abraza y por ello es considerado como la casa madre de los agustinos recoletos, habiéndose celebrado en él con frecuencia los capítulos de la orden.

MONASTERIO DE SAN AGUSTÍN Y SU HUERTOEN LA ALCAZABA EN UNA FOTO AÉREA DE 1937

Tras su fundación, como nos cuenta su cronista Angel Martínez Cuesta, sufrieron numerosas penalidades pero conectaron rápidamente con el pueblo talaverano por su ascetismo sincero. Hasta el punto de que, cuando el fraile encargado de recoger los donativos enfermó, eran las propias gentes las que se acercaban a ofrecer sus ayudas a los agustinos. Además, el pueblo trabajó desinteresadamente en las obras y reformas del edificio, incluso en masa, como cuando se precisó el concurso de mucha gente para derribar un muro.

BLASONES DE LOS MARQUESES DE MONTESCLAROS,PROTECTORES DE ESTE CONVENTO ANTES DE LA RESTAURACIÓN DEL MISMO. LAS PINTURAS DECORABAN EL SALÓN DE BAILE QUE ALOJÓ LA IGLESIA DESAMORTIZADA

En el siglo XVII el marqués de Montesclaros, antiguo Virrey de Méjico y Perú, toma bajo su protección este convento, y estimula el culto al Ave María que incluso llega a dar nombre al cenobio.

El monasterio fue utilizado como noviciado y profesado en el siglo XVII, durante el que viene teniendo una media de 45 frailes. Pero en el siglo XVIII se mantiene una lenta decadencia pues nunca había sido esta institución muy dotada de propiedades y rentas y esto les obliga a salir a predicar por los pueblos, a ser párrocos rurales e incluso maestros. Uno de ellos tenía el cargo de administrador de la fábrica de sayales que la orden poseía en Calzada de Oropesa. En 1788 se cambian los monjes a la casa que habían dejado los expulsados jesuitas en el convento de San Ildefonso, actual solar ocupado por el teatro Palenque y el mercado de Abastos. El ayuntamiento destina en 1793 el antiguo edificio agustino para escuelas municipales aunque, mientras se realiza el traslado definitivo, los maestros dan clases en los antiguos hospitales de San Bartolomé y San Lázaro.

DETALLE DE LA FACHADA DE LA IGLESIA DE SAN AGUSTÍN EN DIBUJO DE JESÚS MORALES

Durante la invasión francesa la destrucción del viejo monasterio casi se consuma pues hasta desmantelaron las tropas buena parte del tejado. Más tarde se convierte en pajar con la desamortización de 1835 y en 1886 se utiliza la iglesia como teatro “La Unión”. Actualmente la iglesia se mantiene en pie a duras penas y el convento aloja el Museo de Cerámica Ruiz de Luna.

En su nueva localización de San Agustín el Nuevo, sufrió la comunidad la inquina de los franceses y a duras penas se mantuvo con cinco frailes hasta su disolución en 1834 debido a la desamortización de Mendizábal. El huerto de San Agustín, antiguo alcázar, se vendió a un particular.

FOTOS GENERALES DE LOS JARDINES DEL PRADO

FOTOS GENERALES DE LOS JARDINES DEL PRADO

Siguiendo con la serie de entradas de fotografías antiguas y descripción e historia de los Jardines del Prado traigo hoy varias fotografías del paseo central del Prado y vistas y postales generales de este elemento patrimonial tan talaverano

El «paseo de enmedio» de los jardines del Prado en postal de 1927 de J.Camino

 

Paseo del Prado en otra postal de principio de siglo de ediciones Campos, el paseo grande o de «enmedio» es llamado el  «salón».
Otra vista del paseo central del Prado en los años 40
Una de las jaulas de aves del Prado a principios del sigo XX. Postal de J del Camino de 1927
Vista parcial de una postal de ediciones campos realizada a principios de siglo desde el tejado de la ermita
Vista aérea del Prado y la plaza de Toros en los años 60
Vista aérea de los Jardines del Prado en los años 60. Detalle ampliado donde se ven los paseos, el estanque y los viveros.
Paseo de la Ermita de los Jardines del Prado en una postal de los años 70

LA «MEZQUITA», LA FUENTE Y KIOSKOS DEL PRADO

LA «MEZQUITA», LA FUENTE Y KIOSKOS DEL PRADO

Los urinarios o evacuatorios de los jardines del Prado fueron desde la creación del parqueun elemento pintoresco, tanto el primer edificio decorado con cerámica de Ruiz de Luna como el posterior de aspecto arabizante o mudejarista y que los talaveranos bautizaron como «la mezquita», o como la ironía local apodó «la mezquita de «Ben-ir-a- Mear».

Los primeros urinarios en postal de José del Camino de 1929 . Por delante se ve la fuente de Ruiz de Luna. Los urinarios tienen una planta y una decoración cerámica muy diferente a la que probablemente en los años 40 se le dio
Los urinarios de los Jardines del Prado ya con su estructura de «mezquita» y la fuente por delante en una postal de García Garrabella de 1954
La «mezquita», urinarios públicos de los Jardines del Prado en una postal de los años 50

Aunque hablaré más extensamente de la cerámica de los jardines, sí adelanto que la fuente se construyó con un pilón poligonal de 6 m de diámetro y 2,5 m de altura con cuatro puentes para macizos de flores en los que se sitúan sendas ranas surtidoras y de ahí el nombre tradicional de «fuente de las ranas». Se apoyan en un pedestal y sobre éste la taza central que recoge el agua, y en sus cuatro caras cuatro faunos que arrojan un chorro al pilón. Todo el conjunto se apoya en una plataforma de dos escalones que aumentan el diámetro a 7 metros, según descripción de Isabel Hurley.

La fuente de Ruiz de Luna en una foto de los años 20
Fuente de Ruiz de Luna de los Jardines del Prado en una foto de los años 20
Postal de los años 70 con la fuente de Ruiz de Luna

Además del Kiosco Dámaso y del kiosco Villa Rosa que se encontraba al este de la ermita hubo otros dos, uno junto a la casa de los Patos y otro junto al paseo que conduce al parque de la Alameda, sin olvidarnos de la pista de Baile La Banca.

Kiosko Dámaso, el más cercano a Los Arcos después de una nevada, a la izquierda el propietario Doroteo Conde
Otra escena nevada del kiosco Dámaso

JARDINES DEL PRADO (2), LOS ARCOS

JARDINES DEL PRADO 2, LOS ARCOS

En la entrada anterior expuse la historia de los Jardines del Prado y mostré fotos antiguas de uno de sus elementos más entrañables, la Casa de los Patos.

Hoy traigo otro de esos lugares integrados en el alma talaverana, los arcos del Prado. ¿Qué talaverano no ha dicho la frase : Quedamos en los Arcos del Prado, o tomaba  allí el autobús en generaciones anteriores  para ir a las piscinas o salir de excursión?

Los arcos han sufrido diferentes trasformaciones que vemos en las fotos antiguas  como éstas

Postal de Esperón de 1930 en la que aparece la entrada de los Jardines del Prado, entonces de Alfonso XIII, como reza el rótulo bajo la imagen de la Virgen del Prado en el centro del arco metálico
ARCO EN HONOR A LA VIRGEN DEL PRADO CON SU IMAGEN EN EL CENTRO FLANQUEADA POR DOS LEONES Y EL ESCUDO DE TALAVERA A LA IZQUIERDA Y EL DE TOLEDO( ¡¡¡) A LA DERECHA. LA FOTO PARECE SER ALGO MÁS ANTIGUA QUE LA ANTERIOR POR EL ARBOLADO
Arcos del Prado al poco tiempo de su construcción. Foto del Archivo Municipal del proyecto de ensanche de 1944. Al fondo se ve la Alameda y el inicio de la actual Ronda del Cañillo
Los Arcos del Prado en foto de periódico de los años cincuenta. Es curiosa la torre de San Francisco al fondo, pues no estaba tapada por edificios construidos posteriormente como el de «Simago» y el Hotel Talavera
Los Arcos del Prado en postal de los años 60
Postal de los años 70 con los Arcos del Prado y uno de los vetustos autobuses urbano que dejaron de funcionar no hace tanto
Vista Parcial de una foto aérea de los años sesenta en la que aparecen los arcos del Prado y detrás el movimiento habitual que había junto a la estación de autobuses el Hotel Arellano
Los Jardines del Prado con Los Arcos en primer término en una postal de los años 70

JARDINES DEL PRADO (1) LA CASA DE LOS PATOS

LOS JARDINES DEL PRADO; HISTORIA

 

Comenzamos hoy la descripción de los Jardines del Prado con fotos antiguas y actuales.

Desde antiguo fue el lugar que hoy ocupan los jardines del Prado una zona de paseo y esparcimiento de los talaveranos que, además, unía la ciudad con su más significativo monumento, la ermita del Prado. Desde hace siglos tuvo la zona esa misma finalidad y ya aparece en documentos del siglo XVIII como “alameda de recreo”. En algunos planos ingleses de la Batalla de Talavera figura sobre la zona del Prado la palabra “gardens”,  es decir jardines. Pero es en 1864 cuando se trazan las primeras glorietas. Una noria era la encargada de regar los jardines durante  el siglo XIX, hasta que en 1875 se proyecta la primera fuente que tiene un diseño rústico. Pero en 1925, con el proyecto del nuevo parque llamado de Alfonso XIII, Ruiz de Luna diseña la fuente monumental de cerámica y otras de menores dimensiones situadas en las pequeñas “rotondas”.

El periodista Santiago Camarasa describía así el parque  en 1930 : «Su hermosa alameda central, con el grandioso fondo de la ermita de la Virgen del Prado- el maravilloso museo de la vieja cerámica talaverana – bordeada toda con pérgolas y grandes macetas, sobre machones de ladrillo; sus magníficas rotondas con la original y grandiosa fuente de cerámica, rodeadas de sencillos y bonitos bancos; sus plazoletas tan lindísimas y atractivas, con blbliotecas públicas -que invaden los lectores-, con grandes jaulas de canarios, de pájaros diversos americanos y dos monos- el encanto de la gente menuda-; su precioso estanque y casita para patos y palomas; su singular rosaleda; su esbelto templete para la música».

Fue el alcalde Justiniano López Brea y el concejal, y gran pintor ceramista, Francisco Arroyo quienes impulsaron con ilusión el proyecto de dotar a Talavera de su zona verde más emblemática. La aportación de Ruiz de Luna fue importantísima y en muchos aspectos desinteresada, también la donación de veintidós mil pesetas que hicieron el marqués de Mirasol y su hermana doña Vicenta de Palavicino ayudó a la ejecución de las obras que fueron dirigidas por  el arquitecto municipal Pérez del Pulgar.

Se trata, por su distribución geométrica, de un parque de estilo francés, pero el significativo papel que la cerámica protagoniza en su decoración, la utilización del ladrillo y la importancia que se otorga a las pequeñas fuentecillas, hoy desaparecidas, no deja, en fin, de ser una estética adecuada por la influencia cultural que el legado árabe y mudéjar dejó en las tradiciones talaveranas. No debemos dejar de remarcar la peculiaridad de las construcciones complementarias como el edificio de los urinarios, cuyo aire musulmán hizo que los talaveranos lo bautizaran con el nombre de “La Mezquita”  o el elemento que tal vez es el más entrañable de todos: La Casa de los Patos que traemos hoy en fotografías y postales.

LA CASA DE LOS PATOS

Ha sufrido numerosas modificaciones por el desgaste de los años o por vandalismo, aunque permanece la estructura básica original.

Es llamada la casa de las Palomas en algunos textos y postales por ser la parte superior un palomar, aunque la parte inferior sirve de refugio a los patos, que han dado el nombre popular al estanque. Es muy probable que se construyera con la reforma de los años veinte en que intervino Ruiz de Luna que decora el vallado y el mobiliario urbano con cerámica de arista.

La casa de los Patos en la que parece la imagen más antigua de la misma, con el vallado del estanque y diferentes del actual. y las grandes piñas cerámicas en las esquinas. No está aún  el kiosko que se instaló posteriormente  al este de ella. Postal de la Librería Camino de 1927
La casa de los Patos en una postal de Arribas de 1944.  Vallado diferente
La Casa de los Patos en una foto de los años cincuenta.
La casa de los Patos en una postal coloreada de García Garabella de 1954 pero ya con el kiosco junto a ella
La casa de los Patos en una postal de los años 70 ya con el vallado actual
Los talaveranos disfrutando del estanque de los Patos en una postal de los años 70

DESCRIPCIÓN DEL MONASTERIO JERÓNIMO DE SANTA CATALINA

 MONASTERIO JERÓNIMO DE SANTA CATALINA

DESCRIPCIÓN

Puerta llamada de «los Serafines»

 Las primitivas construcciones de esta iglesia, por ser en su mayoría edificadas a finales del siglo XIV e inicios del XV , fueron levantadas en estilo gótico-mudéjar, de ellas apenas nos quedan restos, solamente la conocida como puerta del Serafín, frente a la desembocadura de la calle Empedrada y alguna ventana cegada , como la que se observa en esa misma construcción frente a la torre de la Colegial. Algún otro detalle como la rejería o los canecillos y aleros nos orientan sobre la antiguedad de esta parte del monasterio de Santa Catalina.

Puerta sur de la iglesia del monasterio de Santa catalina

Ya hemos comentado que la misma puerta del Serafín era la que daba acceso al templo primitivo y por ello era necesario entonces pasar por el claustro para acceder al templo. Para remediarlo, en 1452, concede el papa Nicolás V permiso para construir una nueva iglesia cuyo edificio coincide con la nave de la actual. Precisamente el retablo de esta nueva construcción fue estofado por Copin de Holanda y pintado por Juan de Borgoña, aunque hoy ha desaparecido. La nave está cubierta por una bóveda de cañón y a los pies otra bóveda rebajada soporta el coro.

Cúpula de la iglesia de los jerónimos

Los canónigos de la Colegial se opusieron a la nueva edificación, como también se negaron a que se construyera la capilla mayor que, sin embargo, se comenzó a levantar en 1536 con el permiso de Pablo III . Esta parte del monasterio es la más característica del mismo y un elemento característico del paisaje urbano de la antigua Talavera. El padre Sigüenza, en su Historia de la Orden de San Jerónimo, decía: «Por ignorancia o malicia de los oficiales no se ha podido acabar fábrica de harta costa y apariencia, sin fundamentos, de tal suerte que estando casi cerrada la cúpula del cimborrio, se venía toda al suelo, y el mejor medio es deshacerla piedra a piedra.»  No hizo falta llegar a tanto, ya que se llamó a Juan de Herrera que se encontraba entonces construyendo otro monasterio jerónimo,el de El Escorial. Vino a Talavera y consiguió salvar el edificio, aunque quedaron como recuerdo de aquellos percances los antiestéticos machones y contrafuertes de la cara sureste del testero y las fisuras que todavía hoy  se perciben en el mismo.

Retablo de la iglesia de los jerónimos de Santa Catalina

Diferentes avatares históricos hicieron perder a esta iglesia su primitiva grandeza. En la capilla mayor estaban los enterramientos de los señores de Gálvez y Jumela y en el claustro se hicieron sepultar numerosos caballeros y nobles talaveranos. Celebrábanse los oficios «con toda grandeza, puntualidad y magestad que puede encarecerse teniendo siempre capilla de sonoras voces e instrumentos. Los ornamentos son muchos, ricos y costosos. El aderezo de plata es muchísimo»

Detalle de la decoración renacentista del edificio de los jerónimos de Santa Catalina

El acceso actual al templo desde la calle se realiza a través de la portada de piedra de la fachada sur, un tanto vulgar si la comparamos con la grandeza del resto del edificio. En el interior destacaremos la capilla mayor. Los mármoles que la decoraban adornan ahora el altar mayor de la basílica de Ntra Sra del Prado. La cúpula es de grandes proporciones, las pechinas se ornamentan con relieves de los cuatro evangelistas y bajo ellas se sitúan las estatuas de cuatro doctores de la Iglesia. La sacristía es de gran belleza, octogonal y con cúpula toda de piedra, menos decadente que el renaciente estilo del resto de la iglesia. También al siglo XVII pertenece la grandiosa escalera de subida al coro, toda de sillería y suspendida en el vacío. Menos conocida aunque muy curiosa se nos muestra la escalera helicoidal de acceso al exterior de la cúpula, “la giralda”, que se rodea de balaustrada con adorno de pirámides.

Contrafuerte que se construyó por indicación de Juan de Herrera, arquitecto de El Escoria,l para evitar que aumentaran las grietas del edificio

Se mantiene en un estado lamentable el claustro sur, que durante años ha sido casa de vecindad hasta su amenaza de ruina. Se perciben los arcos  gótico-mudéjares ya cegados  y en algunas de pendencias pueden observarse restos de pinturas en los muros, muy similares a otras pequeñas muestras que persisten en la granja jerónima de La Alcoba y Guadalupe.

 

SOROLLA Y RUIZ DE LUNA (1): SUS FOTOS EN LAGARTERA

Retrato del boticario Platón Páramo Realizado por Sorolla

Hubo un círculo de artesanos e intelectuales que movidos por las corrientes estéticas que impulsó la generación del 98 quiso potenciar la estética popular, la tradición de todo lo español, incluida la artesanía y el mejor folklore.

En nuestra comarca don Juan Ruiz de Luna, el gran ceramista, tuvo contacto con Platón Páramo, farmacéutico de Oropesa, coleccionista de arte en una medida que con la mentalidad actual tal vez consideraríamos digna de un expoliador, aunque eran otros tiempos. Sorolla, como hemos visto en entradas anteriores, vino a Talavera, Oropesa y Lagartera en busca de tipos para los cuadros que le había encargado la Hispanic Society de Nueva York. Platón Páramo era conocido por Sorolla e incluso puso a su disposición su coche de caballos para recogerlo en la estación de Oropesa y su vivienda para residir mientras pintaba en Oropesa.

Por otra parte, Ruiz de Luna era ya famoso por su obra en toda España y sus producciones se distribuían por todo el país, así que los dos artistas se conocieron y mantuvieron una relación artística y comercial como veremos.

Fotografía de Ruiz de Luna en la que aparece Sorolla pintando tipos lagarteranos en el pórtico de la iglesia .

El Museo Sorolla tiene entre sus fondos correspondencia entre los dos y algunas fotografías hechas en Lagartera por Ruiz de Luna que, dicho sea de paso, era tan buen fotógrafo como ceramista, hasta el punto de que tuvo un estudio donde hizo retratos a numerosos talaveranos de su época y una magnífica colección de postales de Talavera que son el mejor documento gráfico de nuestra ciudad a principios del siglo XX.

Se guarda en el museo una serie de cuatro fotografías realizadas por Ruiz de Luna a Sorolla pintando en el pórtico de la iglesia de Lagartera. Las cuatro están protegidas por su paspartú original en el que se puede ver la firma de Ruiz de Luna y el nombre de Talavera.

En la primera foto, y la más conocida de todas, se ve al pintor pintando los tipos que se reproducen en la imagen a color. Está hecha desde el suroeste de la escena y aparece el pintor ya entrado en años y en kilos y frente a él a otro hombre pintando. Se trata de un tal Priede, hijo del dueño del hotel Castilla de Toledo. También se observa a los tres lagarteranos que aparecerán en uno de los cuadros.

Otra de las fotos de Ruiz de Luna de Sorolla pintando en la iglesia de Lagartera.

La segunda foto está sacada desde casi la misma perspectiva, pero más lejos y en ella aparecen además otros lagarteranos y un personaje sentado, que bien podría ser Platón Páramo. La parcela al sur del pórtico se encuentra llena de hierba.

La tercera fotografía de Ruiz de Luna está hecha justo desde el lado contrario y se ve al fondo el muro oeste, donde se encuentra la puerta que da directamente al pórtico desde la calle. Priede con camisa y chaleco observa la pintura de Sorolla.

El Pórtico donde Ruiz de Luna retrató a Sorolla.
Unos lagarteranos, tal vez modelos en el cuadro alguno de ellos, observan la escena desde la pequeña explanada previa al pórtico de la iglesia donde hoy hay un pequeño jardincillo con su pozo.

La cuarta instantánea está sacada desde el propio pórtico y en ella se pueden ver lagarteranos. Puede que alguno de ellos sea uno de los  retratados, además de otros vecinos y vecinas curiosos observando la escena

Los tipos lagarteranos pintados por Sorolla que aparecen en la fotografía de Ruiz de Luna

El historiador lagarterano Julián García Sánchez, tal vez la persona que mejor conocía los entresijos de Lagartera, describe así a los personajes del cuadro y el traje que llevan: “Sorolla sorprende de perfil a Antonio Lozano Bravo y, de frente, dispuesto a unas bodas de sueño, a Pablo Oliva Martín, vestido de novio. Le chorrea una policromía de cintas y borlas, bajo el cordón, que le cruza el vientre, a guisa de broche del sayo. Otras cintas se prenden en el camisón, al lado del corazón. A la camisa amplia lagarterana, por su magnitud, se la llama camisón. El de Pablo es de un lienzo casero, con cabezón redondo, labrado de arquillo Este novio lagarterano que mira a Sorolla en esta segunda década del siglo XX, tiene la misma labor de labrandería en su camisón que Constanza, -La Ilustre Fregona- en la misma ´decada del siglo XVII, pues al decir de Cervantes era su camisa alta «plegado el cuello con un cabezón labrado de seda negra (…) No se ve en el camisón de Pablo la labor de los tambores sembrados en la besana de los hombros y faldones; por sí el deshilado viejo y de escudos, en la pechera. Detrás del novio está, muy tranquilo, Higinio Bula, con sus manos y su blusa sepultadas en la faja negra. Sobre el sombrero de Antonio Lozano, la cabeza prócer de Zacarías Pino Igual”.

Otros cuadros pintó Sorolla con motivos lagarteranos que traeremos en otra ocasión, hoy nos limitamos al que tuvo relación con nuestro ceramista y gran fotógrafo Juan Ruiz de Luna