Archivo de la categoría: Arte y patrimonio

MONASTERIO DE SAN AGUSTÍN

MONASTERIO DE SAN AGUSTÍN CASA MADRE DE LOS RECOLETOS Y ACTUAL MUSEO RUIZ DE LUNA

FOTO DE LOS AÑOS 20 DEL PASADO SIGLO EN LA QUE SE OBSERVA DE IZQUIERDA A DERECHA LA IGLESIA DEL MONASTERIO, LAS DEPENDENCIAS CONVENTUALES Y EL ARCO QUE LO UNE CON EL HUERTO DE LA ALCAZABA QUE APARECE SEMBRADO DE MAÍZ. dETRÁS DEL TEJADO DE LA IGLESIA ASOMA LA IGLESIA DE SANTA LEOCADIA

San Alonso de Orozco, nacido en Oropesa y predicador de Felipe II, funda en 1566 este convento bajo la advocación de Nuestra Señora de la Paz, en la zona de la actual plaza de San Agustín, entonces llamada de Almairo. A duras penas consigue subsistir el cenobio hasta que muerto su fundador y protector, desaparece. La institución de este monasterio no estuvo exenta de dificultades ya que, como sucedió en otros casos, la existencia de una nueva comunidad religiosa local chocaba con los intereses de las ya asentadas que veían peligrar su subsistencia, por ser Talavera una villa que no contaba con tan gran vecindario que permitiera mantener tantas casas conventuales. Los nobles partidarios de los monasterios consolidados presionaban sobre el concejo y las autoridades eclesiásticas para impedir nuevas fundaciones. La primera excusa que se puso a la venida de los agustinos fue que habían actuado con nocturnidad y alevosía instalando el Smo. Sacramento en un lugar «indecente que fue una cocina donde durmieron mozos».

El ayuntamiento llega a impugnar su fundación «por ser mucha parte de los vecinos de esta villa pobres y los monasterios de esta villa no se pueden sustentar y padecen detrimento».

FOTO DEL ARCO DE SAN AGUSTÍN ANTES DE SU RECONSTRUCCIÓN. APARECEN TODAVÍA VIVIENDAS ADOSADAS A LA MURALLA.

Más tarde, el municipio comenzó a perder la unanimidad en sus planteamientos e incluso permite a los monjes asistir a una procesión a la Virgen del Prado en demanda de lluvias. Poco a poco se van limando asperezas pero el convento no consigue salir de su pobreza hasta que, en 1589, es refundado por agustinos recoletos con la protección de Felipe II y su limosnero, el talaverano García de Loaysa. El convento se encuentra desierto y paupérrimo a su llegada y los frailes comienzan su andadura guiándose por las órdenes reformadas inspiradas por fray Luis de León. Es éste de Talavera el primer monasterio que las abraza y por ello es considerado como la casa madre de los agustinos recoletos, habiéndose celebrado en él con frecuencia los capítulos de la orden.

MONASTERIO DE SAN AGUSTÍN Y SU HUERTOEN LA ALCAZABA EN UNA FOTO AÉREA DE 1937

Tras su fundación, como nos cuenta su cronista Angel Martínez Cuesta, sufrieron numerosas penalidades pero conectaron rápidamente con el pueblo talaverano por su ascetismo sincero. Hasta el punto de que, cuando el fraile encargado de recoger los donativos enfermó, eran las propias gentes las que se acercaban a ofrecer sus ayudas a los agustinos. Además, el pueblo trabajó desinteresadamente en las obras y reformas del edificio, incluso en masa, como cuando se precisó el concurso de mucha gente para derribar un muro.

BLASONES DE LOS MARQUESES DE MONTESCLAROS,PROTECTORES DE ESTE CONVENTO ANTES DE LA RESTAURACIÓN DEL MISMO. LAS PINTURAS DECORABAN EL SALÓN DE BAILE QUE ALOJÓ LA IGLESIA DESAMORTIZADA

En el siglo XVII el marqués de Montesclaros, antiguo Virrey de Méjico y Perú, toma bajo su protección este convento, y estimula el culto al Ave María que incluso llega a dar nombre al cenobio.

El monasterio fue utilizado como noviciado y profesado en el siglo XVII, durante el que viene teniendo una media de 45 frailes. Pero en el siglo XVIII se mantiene una lenta decadencia pues nunca había sido esta institución muy dotada de propiedades y rentas y esto les obliga a salir a predicar por los pueblos, a ser párrocos rurales e incluso maestros. Uno de ellos tenía el cargo de administrador de la fábrica de sayales que la orden poseía en Calzada de Oropesa. En 1788 se cambian los monjes a la casa que habían dejado los expulsados jesuitas en el convento de San Ildefonso, actual solar ocupado por el teatro Palenque y el mercado de Abastos. El ayuntamiento destina en 1793 el antiguo edificio agustino para escuelas municipales aunque, mientras se realiza el traslado definitivo, los maestros dan clases en los antiguos hospitales de San Bartolomé y San Lázaro.

DETALLE DE LA FACHADA DE LA IGLESIA DE SAN AGUSTÍN EN DIBUJO DE JESÚS MORALES

Durante la invasión francesa la destrucción del viejo monasterio casi se consuma pues hasta desmantelaron las tropas buena parte del tejado. Más tarde se convierte en pajar con la desamortización de 1835 y en 1886 se utiliza la iglesia como teatro “La Unión”. Actualmente la iglesia se mantiene en pie a duras penas y el convento aloja el Museo de Cerámica Ruiz de Luna.

En su nueva localización de San Agustín el Nuevo, sufrió la comunidad la inquina de los franceses y a duras penas se mantuvo con cinco frailes hasta su disolución en 1834 debido a la desamortización de Mendizábal. El huerto de San Agustín, antiguo alcázar, se vendió a un particular.

FOTOS GENERALES DE LOS JARDINES DEL PRADO

FOTOS GENERALES DE LOS JARDINES DEL PRADO

Siguiendo con la serie de entradas de fotografías antiguas y descripción e historia de los Jardines del Prado traigo hoy varias fotografías del paseo central del Prado y vistas y postales generales de este elemento patrimonial tan talaverano

El «paseo de enmedio» de los jardines del Prado en postal de 1927 de J.Camino

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LA «MEZQUITA», LA FUENTE Y KIOSKOS DEL PRADO

LA «MEZQUITA», LA FUENTE Y KIOSKOS DEL PRADO

Los urinarios o evacuatorios de los jardines del Prado fueron desde la creación del parqueun elemento pintoresco, tanto el primer edificio decorado con cerámica de Ruiz de Luna como el posterior de aspecto arabizante o mudejarista y que los talaveranos bautizaron como «la mezquita», o como la ironía local apodó «la mezquita de «Ben-ir-a- Mear».

Los primeros urinarios en postal de José del Camino de 1929 . Por delante se ve la fuente de Ruiz de Luna. Los urinarios tienen una planta y una decoración cerámica muy diferente a la que probablemente en los años 40 se le dio
Los urinarios de los Jardines del Prado ya con su estructura de «mezquita» y la fuente por delante en una postal de García Garrabella de 1954
La «mezquita», urinarios públicos de los Jardines del Prado en una postal de los años 50

Aunque hablaré más extensamente de la cerámica de los jardines, sí adelanto que la fuente se construyó con un pilón poligonal de 6 m de diámetro y 2,5 m de altura con cuatro puentes para macizos de flores en los que se sitúan sendas ranas surtidoras y de ahí el nombre tradicional de «fuente de las ranas». Se apoyan en un pedestal y sobre éste la taza central que recoge el agua, y en sus cuatro caras cuatro faunos que arrojan un chorro al pilón. Todo el conjunto se apoya en una plataforma de dos escalones que aumentan el diámetro a 7 metros, según descripción de Isabel Hurley.

La fuente de Ruiz de Luna en una foto de los años 20
Fuente de Ruiz de Luna de los Jardines del Prado en una foto de los años 20
Postal de los años 70 con la fuente de Ruiz de Luna

Además del Kiosco Dámaso y del kiosco Villa Rosa que se encontraba al este de la ermita hubo otros dos, uno junto a la casa de los Patos y otro junto al paseo que conduce al parque de la Alameda, sin olvidarnos de la pista de Baile La Banca.

Kiosko Dámaso, el más cercano a Los Arcos después de una nevada, a la izquierda el propietario Doroteo Conde
Otra escena nevada del kiosco Dámaso

MONASTERIO JERÓNIMO DE SANTA CATALINA

MONASTERIO JERÓNIMO DE SANTA CATALINA

HISTORIA

Monasterio de Santa Catalina con la cúpula en construcción y los claustros delante

 Como vimos en el capítulo referente a la Colegial, el Arzobispo de Toledo, D. Pedro Tenorio, a finales del siglo XIV, visto el escandaloso proceder de los canónigos de la iglesia mayor de Talavera, les ofreció llevar vida reglada, enclaustrándolos en un monasterio que a la sazón fundaría en el actual solar del convento de Santa Catalina, más conocido hoy por los talaveranos como San Prudencio. No fue del agrado de los canónigos la propuesta y el arcipreste de Hita nos describe su descontento en el Libro del Buen Amor.

Foto de Clifford de mediados del siglo XIX donde se aprecia todavía el edificio más meridional del claustro hoy desaparecidodesaparecido

El arzobispo había acompañado su oferta con la donación al futuro convento de numerosas propiedades, entre las que destacaba por su rentabilidad la de tres casas de aceña (molino de rueda vertical) que el arzobispo había heredado de su madre, los llamados molinos de Calbete, que pudieran ser los conocidos más tarde como molinos de Abajo. Al no ser aceptadas las condiciones por los canónigos, se lo propone a los jerónimos y envían para la nueva fundación, la cuarta de esta orden, a doce frailes del monasterio de la Sisla en Toledo que eligen como prior a fray Gonzalo de Olmedo. Se pone el nuevo convento bajo la advocación de Santa Catalina, a la que D. Pedro Tenorio tenía gran devoción, heredada la parecer de su madre, pues recordemos que tanto el puente como los molinos y el hospital de Puente del Arzobispo estaban también bajo el patrocinio de esta santa cuyo símbolo, la rueda con la que sufrió martirio, podemos contemplar en el testero de la iglesia, en el escudo de cerámica del monasterio que se encuentra en el Museo Ruiz de Luna y en el dintel de la puerta de entrada de los molinos de Puente del Arzobispo.

Rueda de Santa Catalina en el ábside del monasterio de su mismo nombre

Juan Ortiz Calderón era un caballero talaverano que poseía una gran fortuna; al parecer mató a un alcalde de nuestra ciudad y, desterrado en Portugal, conoció al obispo de Coimbra que entonces no era otro que D. Pedro Tenorio, al cual nombra su albacea testamentario. Entre las muchas propiedades de Juan Ortiz se hallaban las dehesas de Valdemorales, Pompajuela y Castellanos. En esta última, situada en el actual término de Alcaudete, dejó mandado se fundase un monasterio de jerónimos. Tenorio consideró más adecuado, por lo insalubre del terreno y por la insuficiencia de la dote, que la nueva institución se afincara en Talavera y para ello añadió al patrimonio del futuro convento varias paradas de molinos y algunas fincas que había heredado de su madre, Juana Duque, nacida en Talavera. Parte del terreno necesario para la construcción de la iglesia y las dependencias monacales, de muy inferiores proporciones a las actuales, fue cedido por los canónigos de la Colegial y otra parte fue donada por el concejo de la villa, comprando más tarde el monasterio manzanas enteras con diversas donaciones de talaveranos acaudalados.

Escudo de la orden jerónima en el muro sur del templo

El  Monasterio de Santa Catalina tenía por ello gran número de propiedades en toda la comarca, según Ildefonso Fernández, superiores a las de los otros dos grandes cenobios jerónimos, el de Guadalupe y el de El Escorial, ya que fue recibiendo durante siglos numerosas donaciones llegó a ser la mayor potencia económica de la comarca y el primer terrateniente. Estaban bajo su dominio la tercera parte de todos los bienes de instituciones religiosas. Cuando se desamortizó el convento era el décimo propietario de la provincia por la extensión de sus fincas.

Además de las propiedades ya enumeradas se donaron al monasterio grandes fincas como Maricantarillo, al sur de Talavera -cerca de las barrancas del Águila- las fincas de La Alcoba, El Pinar y Torrejón, situadas todas en el ámbito de El Casar de Talavera. Estas últimas posesiones estaban enclavadas en antiguos yacimientos romanos y guardaba por ello el monasterio una magnífica colección de monedas y otros objetos hallados allí. La dehesa de Lientes -junto al arroyo del mismo nombre-, numerosas posadas de colmenas, otras fincas cercanas a Talavera como Las Jarillas y Las Albueras. Propiedades diversas en Espinoso, Piedraescrita y Villar del Pedroso, Brujel, Gamonal, Calera, Fuentelapio y Valdeazores además de innumerables censos, capellanías y memorias que hacían de este monasterio de Santa Catalina una de las instituciones religiosas más ricas de España. Además, regentaban los frailes una botica que abastecía a la comarca, tenerías, lagares, molinos y aceñas del Tajo que tenían una elevada rentabilidad. En el siglo XVIII por ejemplo, llegó a tener hasta diez mil cabezas de ganado lanar.

Pueden todavía encontrarse numerosas superficies que estaban pintadas en los claustros mudéjares deSanta Catalina y hoy ocultas

Pedro Tenorio solamente tenía labrados el claustro alto y bajo con dos órdenes de celdas, sirviendo de iglesia que luego se denominó capilla del capítulo a la cual entraba el pueblo a través de la puerta del Serafín. Por ella también se accedía al cementerio de la Colegial, situado frente a la conocida entonces como calle Empedrada.

Por bula del papa Nicolás V se permite la construcción de un nuevo templo que comienza a edificarse en 1452, en presencia del arzobispo Alonso Carrillo, que se encontraba en Talavera y asistió al acto de “echar los cordeles”.

Detalle de la decoración del ábside de Santa Catalina

En 1455 se procedió a la construcción de una iglesia de mayores proporciones. Según el Conde de Cedillo, en la decoración del retablo intervinieron Juan de Borgoña y Copin de Holanda. Este templo ocupaba el espacio de la nave actual y a mediados del siglo XVI se construyó el crucero y la capilla mayor por bula de Pablo III, con la oposición de la Colegial que entabló un pleito contra el monasterio. Felipe II pernoctaba en el convento siempre que pasaba por Talavera. En 1624 se reconstruyó el cuerpo de la iglesia.

Varios fueron los monjes ilustres de este monasterio, el predicador Fray Alonso de Plasencia, los dos priores historiadores de Talavera, Fray Andrés de Torrejón y Fray Alonso de Ajofrín, y Fray Pedro de los Molinos, llamado así por ser arquitecto e ingeniero hidráulico que diseñó y construyó numerosas obras de aceñas y molinos de Talavera, Puente del Arzobispo y otros lugares de España. Fray Alonso de Oropesa fue su prior en tiempo de los Reyes Católicos. Fue familiar de Fray Hernando de Talavera y General de la Orden Jerónima.

Detalle de la decoración del ábside

También Cedillo nos dice que «durante la Guerra de la Independencia y con motivo de las varias estancias de los franceses en Talavera el convento quedó muy mal parado…el claustro bajo convirtieron en cuadra, la iglesia en depósito de granos, el claustro alto en enfermería, los panteones fueron abiertos, el molino de aceite destruido y las imágenes quemadas».

La decadencia del monasterio comienza en el siglo XVIII y tras varios escándalos de índole sexual y económico, que requieren la presencia de visitadores que inspeccionan las costumbres y la gestión económica de la institución, acaba por cerrarse en 1821 por un decreto de las cortes durante la oleada revolucionaria de Riego. Se abre otra vez en 1823 con la reacción absolutista para cerrarse definitivamente en 1835. Con la desamortización se vende su edificio y propiedades en lotes que se destinan a cuartel, casa de vecindad, fábrica de sedas y cerillas, almacén de paja y hasta circo de caballos.

detalle del muro sur de Santa Catalina

En 1882 vuelven los jesuitas a Talavera y se les dona el edificio para establecer en él la Compañía su Escuela Apostólica de San Jerónimo. En 1903 una comunidad de padres agustinos calzados se instalaron en la parte del edificio que habían ocupado anteriormente los jesuitas y establecieron allí  un colegio.

JARDINES DEL PRADO (2), LOS ARCOS

JARDINES DEL PRADO 2, LOS ARCOS

En la entrada anterior expuse la historia de los Jardines del Prado y mostré fotos antiguas de uno de sus elementos más entrañables, la Casa de los Patos.

Hoy traigo otro de esos lugares integrados en el alma talaverana, los arcos del Prado. ¿Qué talaverano no ha dicho la frase : Quedamos en los Arcos del Prado, o tomaba  allí el autobús en generaciones anteriores  para ir a las piscinas o salir de excursión?

Los arcos han sufrido diferentes trasformaciones que vemos en las fotos antiguas  como éstas

Postal de Esperón de 1930 en la que aparece la entrada de los Jardines del Prado, entonces de Alfonso XIII, como reza el rótulo bajo la imagen de la Virgen del Prado en el centro del arco metálico
ARCO EN HONOR A LA VIRGEN DEL PRADO CON SU IMAGEN EN EL CENTRO FLANQUEADA POR DOS LEONES Y EL ESCUDO DE TALAVERA A LA IZQUIERDA Y EL DE TOLEDO( ¡¡¡) A LA DERECHA. LA FOTO PARECE SER ALGO MÁS ANTIGUA QUE LA ANTERIOR POR EL ARBOLADO
Arcos del Prado al poco tiempo de su construcción. Foto del Archivo Municipal del proyecto de ensanche de 1944. Al fondo se ve la Alameda y el inicio de la actual Ronda del Cañillo
Los Arcos del Prado en foto de periódico de los años cincuenta. Es curiosa la torre de San Francisco al fondo, pues no estaba tapada por edificios construidos posteriormente como el de «Simago» y el Hotel Talavera
Los Arcos del Prado en postal de los años 60
Postal de los años 70 con los Arcos del Prado y uno de los vetustos autobuses urbano que dejaron de funcionar no hace tanto
Vista Parcial de una foto aérea de los años sesenta en la que aparecen los arcos del Prado y detrás el movimiento habitual que había junto a la estación de autobuses el Hotel Arellano
Los Jardines del Prado con Los Arcos en primer término en una postal de los años 70

JARDINES DEL PRADO (1) LA CASA DE LOS PATOS

LOS JARDINES DEL PRADO; HISTORIA

 

Comenzamos hoy la descripción de los Jardines del Prado con fotos antiguas y actuales.

Desde antiguo fue el lugar que hoy ocupan los jardines del Prado una zona de paseo y esparcimiento de los talaveranos que, además, unía la ciudad con su más significativo monumento, la ermita del Prado. Desde hace siglos tuvo la zona esa misma finalidad y ya aparece en documentos del siglo XVIII como “alameda de recreo”. En algunos planos ingleses de la Batalla de Talavera figura sobre la zona del Prado la palabra “gardens”,  es decir jardines. Pero es en 1864 cuando se trazan las primeras glorietas. Una noria era la encargada de regar los jardines durante  el siglo XIX, hasta que en 1875 se proyecta la primera fuente que tiene un diseño rústico. Pero en 1925, con el proyecto del nuevo parque llamado de Alfonso XIII, Ruiz de Luna diseña la fuente monumental de cerámica y otras de menores dimensiones situadas en las pequeñas “rotondas”.

El periodista Santiago Camarasa describía así el parque  en 1930 : «Su hermosa alameda central, con el grandioso fondo de la ermita de la Virgen del Prado- el maravilloso museo de la vieja cerámica talaverana – bordeada toda con pérgolas y grandes macetas, sobre machones de ladrillo; sus magníficas rotondas con la original y grandiosa fuente de cerámica, rodeadas de sencillos y bonitos bancos; sus plazoletas tan lindísimas y atractivas, con blbliotecas públicas -que invaden los lectores-, con grandes jaulas de canarios, de pájaros diversos americanos y dos monos- el encanto de la gente menuda-; su precioso estanque y casita para patos y palomas; su singular rosaleda; su esbelto templete para la música».

Fue el alcalde Justiniano López Brea y el concejal, y gran pintor ceramista, Francisco Arroyo quienes impulsaron con ilusión el proyecto de dotar a Talavera de su zona verde más emblemática. La aportación de Ruiz de Luna fue importantísima y en muchos aspectos desinteresada, también la donación de veintidós mil pesetas que hicieron el marqués de Mirasol y su hermana doña Vicenta de Palavicino ayudó a la ejecución de las obras que fueron dirigidas por  el arquitecto municipal Pérez del Pulgar.

Se trata, por su distribución geométrica, de un parque de estilo francés, pero el significativo papel que la cerámica protagoniza en su decoración, la utilización del ladrillo y la importancia que se otorga a las pequeñas fuentecillas, hoy desaparecidas, no deja, en fin, de ser una estética adecuada por la influencia cultural que el legado árabe y mudéjar dejó en las tradiciones talaveranas. No debemos dejar de remarcar la peculiaridad de las construcciones complementarias como el edificio de los urinarios, cuyo aire musulmán hizo que los talaveranos lo bautizaran con el nombre de “La Mezquita”  o el elemento que tal vez es el más entrañable de todos: La Casa de los Patos que traemos hoy en fotografías y postales.

LA CASA DE LOS PATOS

Ha sufrido numerosas modificaciones por el desgaste de los años o por vandalismo, aunque permanece la estructura básica original.

Es llamada la casa de las Palomas en algunos textos y postales por ser la parte superior un palomar, aunque la parte inferior sirve de refugio a los patos, que han dado el nombre popular al estanque. Es muy probable que se construyera con la reforma de los años veinte en que intervino Ruiz de Luna que decora el vallado y el mobiliario urbano con cerámica de arista.

La casa de los Patos en la que parece la imagen más antigua de la misma, con el vallado del estanque y diferentes del actual. y las grandes piñas cerámicas en las esquinas. No está aún  el kiosko que se instaló posteriormente  al este de ella. Postal de la Librería Camino de 1927
La casa de los Patos en una postal de Arribas de 1944.  Vallado diferente
La Casa de los Patos en una foto de los años cincuenta.
La casa de los Patos en una postal coloreada de García Garabella de 1954 pero ya con el kiosco junto a ella
La casa de los Patos en una postal de los años 70 ya con el vallado actual
Los talaveranos disfrutando del estanque de los Patos en una postal de los años 70

DESCRIPCIÓN DEL MONASTERIO JERÓNIMO DE SANTA CATALINA

 MONASTERIO JERÓNIMO DE SANTA CATALINA

DESCRIPCIÓN

Puerta llamada de «los Serafines»

 Las primitivas construcciones de esta iglesia, por ser en su mayoría edificadas a finales del siglo XIV e inicios del XV , fueron levantadas en estilo gótico-mudéjar, de ellas apenas nos quedan restos, solamente la conocida como puerta del Serafín, frente a la desembocadura de la calle Empedrada y alguna ventana cegada , como la que se observa en esa misma construcción frente a la torre de la Colegial. Algún otro detalle como la rejería o los canecillos y aleros nos orientan sobre la antiguedad de esta parte del monasterio de Santa Catalina.

Puerta sur de la iglesia del monasterio de Santa catalina

Ya hemos comentado que la misma puerta del Serafín era la que daba acceso al templo primitivo y por ello era necesario entonces pasar por el claustro para acceder al templo. Para remediarlo, en 1452, concede el papa Nicolás V permiso para construir una nueva iglesia cuyo edificio coincide con la nave de la actual. Precisamente el retablo de esta nueva construcción fue estofado por Copin de Holanda y pintado por Juan de Borgoña, aunque hoy ha desaparecido. La nave está cubierta por una bóveda de cañón y a los pies otra bóveda rebajada soporta el coro.

Cúpula de la iglesia de los jerónimos

Los canónigos de la Colegial se opusieron a la nueva edificación, como también se negaron a que se construyera la capilla mayor que, sin embargo, se comenzó a levantar en 1536 con el permiso de Pablo III . Esta parte del monasterio es la más característica del mismo y un elemento característico del paisaje urbano de la antigua Talavera. El padre Sigüenza, en su Historia de la Orden de San Jerónimo, decía: «Por ignorancia o malicia de los oficiales no se ha podido acabar fábrica de harta costa y apariencia, sin fundamentos, de tal suerte que estando casi cerrada la cúpula del cimborrio, se venía toda al suelo, y el mejor medio es deshacerla piedra a piedra.»  No hizo falta llegar a tanto, ya que se llamó a Juan de Herrera que se encontraba entonces construyendo otro monasterio jerónimo,el de El Escorial. Vino a Talavera y consiguió salvar el edificio, aunque quedaron como recuerdo de aquellos percances los antiestéticos machones y contrafuertes de la cara sureste del testero y las fisuras que todavía hoy  se perciben en el mismo.

Retablo de la iglesia de los jerónimos de Santa Catalina

Diferentes avatares históricos hicieron perder a esta iglesia su primitiva grandeza. En la capilla mayor estaban los enterramientos de los señores de Gálvez y Jumela y en el claustro se hicieron sepultar numerosos caballeros y nobles talaveranos. Celebrábanse los oficios «con toda grandeza, puntualidad y magestad que puede encarecerse teniendo siempre capilla de sonoras voces e instrumentos. Los ornamentos son muchos, ricos y costosos. El aderezo de plata es muchísimo»

Detalle de la decoración renacentista del edificio de los jerónimos de Santa Catalina

El acceso actual al templo desde la calle se realiza a través de la portada de piedra de la fachada sur, un tanto vulgar si la comparamos con la grandeza del resto del edificio. En el interior destacaremos la capilla mayor. Los mármoles que la decoraban adornan ahora el altar mayor de la basílica de Ntra Sra del Prado. La cúpula es de grandes proporciones, las pechinas se ornamentan con relieves de los cuatro evangelistas y bajo ellas se sitúan las estatuas de cuatro doctores de la Iglesia. La sacristía es de gran belleza, octogonal y con cúpula toda de piedra, menos decadente que el renaciente estilo del resto de la iglesia. También al siglo XVII pertenece la grandiosa escalera de subida al coro, toda de sillería y suspendida en el vacío. Menos conocida aunque muy curiosa se nos muestra la escalera helicoidal de acceso al exterior de la cúpula, “la giralda”, que se rodea de balaustrada con adorno de pirámides.

Contrafuerte que se construyó por indicación de Juan de Herrera, arquitecto de El Escoria,l para evitar que aumentaran las grietas del edificio

Se mantiene en un estado lamentable el claustro sur, que durante años ha sido casa de vecindad hasta su amenaza de ruina. Se perciben los arcos  gótico-mudéjares ya cegados  y en algunas de pendencias pueden observarse restos de pinturas en los muros, muy similares a otras pequeñas muestras que persisten en la granja jerónima de La Alcoba y Guadalupe.

 

PATRIMONIO DEL CONVENTO DE SANTO DOMINGO

EL PATRIMONIO DEL CONVENTO DE SANTO DOMINGO

Bóvedas de la iglesia del convento de Santo Domingo

DESCRIPCIÓN

Acudiremos a la descripción del Conde de Cedillo sobre el edificio que «consta de una sola nave  y en su exterior, harto restaurado hoy, son únicamente de notar el ábside de cinco paramentos, los contrafuertes y las ventanas de medio punto.

Visto al interior el templo es amplio, dispuesto en cruz latina, con siete tramos y bóvedas surcadas de arcos cruzados y terceletes del último período gótico y con parejas de capillas de la misma época agregadas a los lados de la nave. Es detalle característico que los arcos cruceros surgen de los cilíndricos fustes de las columnas sin capitel intermedio, como las palmas desde el tronco del árbol».

En la cabecera debemos destacar los monumentos sepulcrales de los padres de García de Loaysa, uno a cada lado, en  hornacinas abiertas sobre el muro con decoración renacentista plateresca del siglo XVI y los escudos nobiliarios respectivos además de un medallón de Santiago en el monumento del caballero, y de la Virgen con el niño  sobre la hornacina de la dama. La estatua del padre, Pedro de Loaysa vestido de arnés, desapareció hace mucho pero se conserva la de la madre, doña Catalina de Mendoza, en actitud orante. Ambas esculturas de alabastro se apoyaban sobre pedestal de jaspe rojo.

Monumento sepulcral de la madre de García de Loaysa, que aún se conserva. En la anterior entrada aportamosuna fotografía de la escultura orante del padre de Loaysa hoy desaparecida

El sobrino de García de Loaysa, que llegó a ser arzobispo de Toledo, mandó a la muerte de su tío grabar dos lápidas en los monumentos de sus abuelos: «AQUÍ YAZE PEDRO DE / LOAYSA PADRE DEL / ILLMO S. CAR DON GARCÍA DE LOAYSA DEL CONSEJO/ DE LOS REYES CATÓLICOS» y «AQUI YAZE DONNA / CATALINA DE MEN / DOÇA MADRE DEL ILLMO S. CAR DON / GARCÍA DE LOAYSA». Anteriormente habían estado sepultados en la capilla de San Juan Bautista de la Colegial y en el monasterio jerónimo respectivamente.

Detalle del monumentosepulcral del padre de Loaysa

El ceramista Ruiz de Luna tomó como modelo para sus decoraciones de cerámica las columnas y otros elementos de estos dos monumentos funerarios y también dibujó las nervaduras fingidas que parten del hermoso florero de piedra que hace las veces de pilar central en la sala capitular, es decir, la “capilla honda” que se sitúa bajo el coro y que hoy día está separada del cuerpo de la iglesia.

El sepulcro del propio García de Loaysa sufrió algunos avatares. Desde 1899  permaneció en la iglesia de El Salvador donde fue trasladado por Jiménez de la Llave al realizarse reformas en Santo Domingo para la instalación del Colegio de la Compañía de María. Hace unos años se ha vuelto a depositar muy deteriorado en «Santo Domingo». Recientemente se ha restaurado la cara de la escultura yacente que representa al confesor de CarlosV y que es  una muestra magnífica del arte funerario español del siglo XVI. El cardenal aparece con la cabeza apoyada sobre almohadones, la mitra puesta y revestido de pontifical decorado con finas labores esculpidas en los vestidos. Una cartela situada a los pies dice en latín: «Aquí yace el Ilustrísimo García de Loaysa, Arzobispo de Sevilla, Cardenal, Presidente del Supremo Consejo de la Inquisición y del Consejo de Indias, y Comisario General de España. Murió en el año del Señor de 1546».

Dibujo que representa las pinturas y esculturas del primitivo retablo de la iglesia de Santo Domingo

En la desamortización compró el convento D. Rafael de Villarejo que tapió la capilla de la Santa Cruz, donde había trasladado previamente el sepulcro de García de Loaysa, este tabique fue derribado para que el duque de Montpensier pudiera observarlo a su paso por Talavera. Ildefonso Fernández abrió el sepulcro, ya muy deteriorado por un horno de tinajas adosado al muro de la iglesia, y solamente encontró algún huesecillo entre la tierra que lo llenaba.

Vista del claustro delconvento de Santo Domingo

En la parte del evangelio se situaba la antigua capilla de Santo Domingo. Se cedió para enterramiento del capitán Juan Salcedo y su mujer María Girón, que entró de religiosa al  convento de la Madre de Dios. A continuación se encontraba la puerta por la que se accedía al claustro. Más abajo estaba una capilla bajo la advocación de María Magdalena. Esta santa parece que tenía una ermita en las proximidades de San Ginés como dan a entender ciertas alusiones a ella en los documentos que hablan de la fundación del monasterio, pero no la debemos confundir con la ermita de la Magdalena que se situaba junto al río. Un canónigo de la Colegial llamado Rodrigo de Madrigal la dotó de la imagen de la santa y de «retablo y rexa».

Puerta sir del templo de Santo Domingo

La última capilla del lado del evangelio estaba bajo la advocación de San Ginés y de Santa Inés y, en agradecimiento a sus servicios desinteresados, el convento la cedió para su enterramiento a un médico famoso del siglo XVI conocido como el licenciado Ginés de Mercado que dejó un vínculo para que el día de Santo Domingo se diese de comer a los religiosos de esa casa a su costa.

La primera capilla del lado de la epístola era «una capilla con advocación del crucifijo y su altar es privilegiado que se saca ánima diciendo missa de requiem». Se dio como enterramiento al licenciado Pedro Girón de Loaysa del consejo de Carlos V y padre de García de Loaysa. También se enterró en esta capilla doña María Casato, mujer de Hernando Girón, caballero de la orden de Calatrava. Esta dama dejó en su testamento la dote necesaria para que se hiciese un colegio de doncellas en Talavera. Ya fuera de la capilla mayor, la siguiente tenía por advocación a la Virgen del Rosario con una imagen vestida de « adereços de seda y oro… y para guardarla se puso una rexa que está labrada con mucha curiosidad». La última capilla de este lateral estaba bajo la advocación de San Jacinto, monje de la orden de Santo Domingo.

COFRADÍAS Y CURIOSIDADES

Radicaba en esta iglesia una cofradía del Nombre de Jesús cuyo objetivo era evitar la costumbre de jurar en vano y blasfemar. Primero estuvo instituida en la iglesia de San Pedro y luego pasó a esta de San Ginés por estar muy vinculados los dominicos a esta lucha contra los juramentos.

El dinero de las dotes de doncellas y limosnas que dejó el cardenal Loaysa estaba custodiado por tres llaves, la del mayorazgo de la casa Loaysa, el prior del monasterio de san Ginés y el prior del monasterio jerónimo de Santa Catalina. Estos patrones debían estar presentes en la entrega de las dotes a las doncellas el primer domingo de cuaresma si previamente demostraban con cédula de su parroquia que ya estaban casadas. Las limosnas de a quince reales cada una se entregan el segundo domingo de cuaresma. Un mayordomo es elegido por los tres patrones a quienes da cuenta, en presencia del vicario de Talavera, de las rentas con las que se surtirán las dotes y limosnas.  De las capillas de San Ginés  bien poco nos queda, por haberse adaptado la iglesia a la estructura que la Compañía de María exigía para las fundaciones de su orden.

En la capilla de la Virgen del Rosario fue enterrado en 1567 el licenciado Valderrama, oidor del Consejo Real de las Indias que dejó renta para que cada año se diese una dote de treinta mil maravedíes a diez doncellas. En la capilla radicaba una cofradía de la Virgen del Rosario que celebraba con gran solemnidad la Purificación y la Asunción con procesión en el claustro del monasterio y «ponen muchas roscas muy blancas en las andas y después las reparten por cosa bendita».

«A la mano derecha como se entra en esta capilla está pintado un escudo grande y en la mitad tiene tres bandas coloradas sobre campo de oro» Explica Fray Andrés de Torrejón el origen de las armas de esta casa diciendo que un antecesor en el linaje de los Valderrama era muy diestro en justas y torneos. Le hizo el rey de Francia su capitán general y, en cierta ocasión, desafió al monarca un caballero en nombre de un gran señor de Alemania. Valderrama salió al campo en lugar del rey y mató al caballero pero resultó herido, sacando tres dedos ensangrentados al comprobar donde tenía la lesión. En honor a su hazaña el rey de Francia le permitió poner las tres bandas rojas en su escudo y flores de lys «pues bien merecía tener armas de rey quien avía vencido en nombre del rey» . Además del escudo una lápida recordaba el enterramiento en esa capilla del licenciado Valderrama.

CONVENTO DE SANTO DOMINGO, HISTORIA

CONVENTO DE SANTO DOMINGO

(Antigua parroquia de San Ginés)

Convento de santo Domingo en el dibujo de van der Wingaerde del sigloXVI

HISTORIA

Dice Francisco de Soto en su historia de Talavera que «había en un arrabal de esta villa, una parroquia con la advocación de San Ginés Escribano y era tan pobre que no le habían quedado sino cinco parroquianos, la cual estaba aneja a la insigne Colegial de esta villa; cuyo cabildo se la alargó a los religiosos dominicos para que fundaran en ella un convento, en primero de Julio de 1520 años, reservando en sí las cortas rentas de esta parroquia cuyo principio y origen corren parejos con el de otras parroquias de esta villa, pues como hemos visto de todas se ignora su primera fundación» .

Sepulcro restaurado de García de Loaysa

El caso de San Ginés es similar al de la iglesia de San Andrés, ambas situadas en los arrabales viejos que, a finales del siglo XV, sufrieron una significativa disminución en el número de habitantes y por ello a duras penas consiguieron subsistir junto a otras parroquias como San Esteban y «Santiaguito».

Fray Andrés de Torrejón, en su historia de la ciudad, nos aporta la información más importante sobre el convento fundado en el solar de la parroquia, información que repiten los autores posteriores. Fray Juan Hurtado de Mendoza era un salmantino que asistió a los reyes Católicos en la toma de Granada y que, desengañado de las vanidades de la corte, se hizo dominico tras repartir sus riquezas entre los pobres. El talaverano Fray García de Loaysa, entonces general de la orden dominicana y arzobispo de Sevilla, dio su apoyo a Juan Hurtado para la fundación de un convento en Talavera después de un primer intento fallido en Madrid, no sin antes vencer resistencias de nobles locales como Juan de Ayala y superar otras contrariedades dentro de la propia orden, incluido el destierro, ya que  Hurtado y sus frailes pretendían adoptar una regla más austera y «juzgaron los religiosos de la orden ser novedad impertinente».

Ventana de la fachad sur con el escudo del obispo García de Loaysa

El canónigo de la Colegial, don Alonso de Encinas, aportó la huerta que poseía junto a San Ginés cerca del camino de Mejorada y que todavía se mantiene al norte del convento. Más tarde, el apoyo de otros nobles de la villa como don Diego de Padilla que tomó los hábitos, del arzobispo de Toledo Alonso de Fonseca, de Fray García de Loaysa y del propio emperador Carlos V, pudo al fin establecerse la comunidad en Talavera. Siguió enfrentándose la institución a diferentes vicisitudes, pero el apoyo decidido de Dª Gracia de Ulloa y de su marido Bernardino de Meneses -el conocido como Adalid Meneses, famoso por su decisiva intervención en la conquista de Orán- ayudó a superar las trabas cuando alojaron provisionalmente a los monjes en su palacio mientras se solucionaban los problemas, pagando, además, el censo de cuarenta mil maravedíes que sobre la pequeña parroquia tenía la Iglesia Mayor y veinticuatro ducados para indemnizar al hortelano que tenía arrendada la huerta. Por fin, previo informe del comisionado Pedro Gudiel, administrador del Hospital de Puente del Arzobispo, el Cardenal Guillermo de Croy dio su permiso para la segregación de San Ginés de la Iglesia Mayor y poder así fundar en su solar el monasterio.

Escultura hoy desaparecida del padre de García de Loaysa Pedro García de Loaysa

«Moraron estos padres al principio en esta huerta y para dormir hicieron un poco mayor la choça del hortelano y allí reposaban sobre unos sarmientos y esteras viejas. Hacían capítulo a la sombra de un nogal que está junto a la noria y allí tenían sus conferencias y pláticas». Así relata Francisco de Soto los primeros tiempos del monasterio que, después de echar tres veces a suertes la advocación futura del mismo, por dudarse entre San Ginés y Santo Domingo, las tres veces salió el primero y se tomó esto por milagro dejando al convento con el nombre de la primitiva parroquia.

Se compraron después unas modestas viviendas cercanas para alojarles hasta que, el confesor de Carlos V y  ya cardenal,  García de Loaysa «en su amor a su patria nativa, a su religión y a su linaje, labró a sus expensas buena parte del monasterio, el claustro y todo el templo. Fue consagrado el 25 de Abril de 1536», como nos narra el Conde de Cedillo.

Niñas del Colegio de la Compañía de María a principios de siglo

El convento mantenía tres cátedras para el estudio de la filosofía y humanidades. Radicaron en él varias fundaciones benéficas y de aquí partieron los frailes que fundaron el monasterio de Atocha en Madrid. En 1835 ocurre la exclaustración de los frailes y se cierra el convento. En la iglesia se instaló una fábrica de tinajas y en 1896 la viuda de Peñalosa, doña Elena de Quintana, adquiere y restaura los edificios para dedicarlos a colegio de niñas pobres, encomendándolo a religiosas de  la Compañía de María que inauguran las instalaciones en 1900.

LA DESAPARECIDA IGLESIA DE SAN CLEMENTE

SAN CLEMENTE

La torre de San Clemente en la foto de Clifford de mediados del sigloXIX.

HISTORIA

San Clemente es otra de las parroquias hoy desaparecidas, de ella apenas quedan los cimientos en la calle de su mismo nombre. Por hallarse dentro del primer recinto amurallado, podemos considerar a esta iglesia junto a la Colegial, la de San Pedro y la de Santiago el Viejo, que conocemos sólo por referencias, como las iglesias más antiguas de Talavera. Quadrado sospecha, por la coincidencia con la advocación del poderoso convento toledano fundado por Alfonso VII, que fue este monarca el que promovió la construcción de San Clemente. Aparece ya nombrada esta vieja iglesia en el documento de 1154 por el cual el arzobispado de Toledo se reserva el mejor dezmero de las iglesias de Talavera para financiar las obras de la Catedral.

Dibujo de Enrique Reaño sobre grabado de la obra de viajes de Laborde. Se aprecia al fondo la iglesia de San Clemente o tal vez de de Santiago el Viejo, que se encontraba en la misma zona

En la capilla mayor estuvo enterrado un tal Juan Fernández hijo de Fernán Martínez, caballero talaverano que auxilió al rey D. Fernando en el cerco de Algeciras y al que, por sus servicios el rey Emplazado, otorgó la Dehesa de Castellanos, a las orillas del Gébalo, en término de Alcaudete. Anduvo después este caballero sirviendo a Alfonso XI. La lápida, que reproducimos en dibujo realizado en el siglo XVIII por Pedro Guerra y que se guarda en la Real Academia de la Historia, decía así:

Aquí yace Juan Fernández/ que Dios perdone fijo de/ Don Fernant Martínez que/ Dios perdone e este caballero/ fue mui rico e mui ondrado/ e mui donable e fizo muchos buenos criados et fino domin/ go ocho días andados del / mes de dezembree era de M e CCC setenta quatro años. 

Fragmento de un dibujo de la HISTORIA DE TALAVERA 1768, MSS. 82 BIBLIOTECA CLM, con el número 7 se representa la torre de la Iglesia y con el 6 la Puerta de Mérida

Según Ponz, Urraca González, mujer de Juan Fernández fue ama del rey D. Pedro. Más tarde casó con Gutiérrez Fernández al que la reina doña María de Portugal nombró alcalde del alcázar de Talavera. Ese cargo tenía cuando fue trasladada a él doña Leonor de Guzmán y aquí se la mandó degollar por orden de la reina María que da el apellido a nuestra ciudad.

Más tarde Pedro de Villalobos, oidor del Perú, envió desde América fondos para la reconstrucción de esta capilla mayor y para que se labrase el altar y la reja que desde la pasada centuria está en la ermita de la Virgen del Prado. En el siglo XVII se enterraban en esta capilla los componentes de la familia Herrera.

Iglesia de San Clemente en el dibujo de Van der Wingaerde del siglo XVI

Una de las capillas laterales se dedicó a Nuestra Señora de la Antigua, se encontraba ricamente adornada y sus muros cubiertos de azulejos. Alonso de Sigüenza y su mujer Francisca de Ulloa restauraron la capilla y vistieron la talla a comienzos del siglo XVII. Dio la población en aumentar la devoción a esta imagen y dice Torrejón que comenzó a hacer milagros y donaron sus devotos los mejores vestidos y ornamentos «de manera que ya está en tanta magestad en su modo como una de las más nombradas y estimadas que ay en España». En las Relaciones de Lorenzana se nos cuenta que en tiempo de necesidades era llevada en procesión a la ermita del Prado.

La otra capilla estaba bajo la advocación de San Juan Bautista. Un cura párroco, comisario del Santo Oficio la restauró a finales del siglo XVII para su enterramiento. En 1703 se arruina definitivamente la ermita de la Magdalena y la imagen se instala en esta iglesia de San Clemente. En 1631 se unen a esta parroquia las iglesias de Santiago el Viejo y la de San Martín que ya contaban con muy escasos feligreses. Parte de los obreros de la Real Fábrica de Sedas residían en su colación mientras que otros eran parroquianos de San Andrés. Se cierra al culto en 1842 y se convierte en cementerio hasta la construcción del actual en 1884.

Planta de ladesaparecida iglesia de San Clemente donde se apreia su planta típicamente mudéjar. A los pies de ella se encntraba la muralla y la torre pegada a la muralla de poniente y alrededor elmuro que delimitaba elcementerio

DESCRIPCIÓN

Así nos describe el Conde de Cedillo la, ya en su tiempo, arruinada iglesia: «Amplio y alto templo de tres naves separados por pilares de fábrica y arcos reentrantes, a las que corresponden tres ábsides semicirculares de cabecera, el central mucho mayor que los laterales. Cierra el del centro una bóveda de crucería ojival con ménsulas por soportes y decoran los laterales arquillos de medio punto. Las naves están destechadas y desmanteladas. La puerta del norte es un arco apuntado adornado con labor de perlas. A los pies de la iglesia estuvo la torre hoy destruida». Esta torre apoyaba sobre la muralla de poniente.

Lápida de mármol reproducida en una historia de Talavera del siglo XVIII

CURIOSIDADES

Junto al muro sur se conservaba un sepulcro antiguo y arruinado que, era tradición en Talavera, acogió los restos de un infante hijo de la reina doña María de Portugal y hermano por tanto de Pedro I el Cruel. Otra sepultura se decía que perteneció a otra infanta y en ella solamente podía leerse “Doña Ysabel”.

En la zona de la iglesia lindera con la muralla había un pozo de gran profundidad con una puerta «por donde entra una cueva pero donde va esta cueva y que tan honda sea nadie lo sabe porque no osan entrar dentro». Recientemente en excavaciones arqueológicas realizadas en el entorno de este viejo templo se ha encontrado una escultura romana de bronce que representa a Hércules. En las mondas se daba un toro a esta parroquia para que se corriera en su plaza. Ildefonso Fernández recoge algunas referencias de numerosos ahogados en el Tajo que fueron enterrados en el templo, por ser el más inmediato al río.

PANORÁMICA DE TALAVERA SIGLO XVIII BIBLIOTECA CLM. Se observa la iglesia de San Clemente y la arruinadas torres de Entretorres