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LAS PUERTAS DE LA MURALLA DEL PRIMER RECINTO

LAS PUERTAS DE LA MURALLA DEL PRIMER RECINTO

Dibujo sobre fotografía del siglo XIX. Se observa sobre el arco la imagen gótica de la Virgen que se ve adosada a uno de los muros de la ermita del Prado

Nos ocuparemos ahora de las puertas que daban acceso a  este primer recinto murado. Comenzaremos por la que fue la más monumental de todas ellas, la puerta de San Pedro, que todavía hoy da nombre a la calle en la que se situaba. Fue derribada en 1885 y se apoyaba en la antigua muralla árabe aunque modificada y agrandada en varias ocasiones. De una de estas reconstrucciones tenemos referencias, concretamente de la reforma que realizó el Cardenal D. Pedro González de Mendoza, cuyo escudo aparecía sobre la puerta que, además, estaba dotada de rastrillo para asegurar el acceso. El padre Fita refiere que había en esta puerta una inscripción que decía: «Esta puerta mandó alçar el cardenal nuestro Señor el año de MCCCCXCIIII años, siendo corregidor el comendador Juan de Horosco». Su estructura declara la época de la reforma ya que en los dibujos que han llegado hasta nosotros se aprecia que la puerta es construcción típica del siglo XV con su arco carpanel y su decoración de bolas con tres pináculos. Sobre el central de ellos se situaba una imagen gótica de la Virgen con doselete, actualmente está adosada a uno de los muros del interior de la Ermita de la Virgen del Prado. También decoraban la puerta algunas pinturas de temas religiosos alusivos a la Eucaristía que, según dice el padre Fita, habrían sido pintadas en el siglo XVI o el XVII: «en la cúspide representa la custodia del sacramento, con varias figuras a los lados y en las gradas inferiores: ya alegóricas como la Fe; ya históricas como Santo Tomás de Aquino, el noble autor del Pange Lingua, ya bíblicas en fin y muy adecuadas, de mayor tamaño que el natural, como David con su arpa y Moisés con el rótulo profético, tomado del Deutoronomio, XVIII, 15».

Arco de San Pedro visto desde la antigua iglesia, luego almacenes Moro y hoy Merkamueble. Es curiosa la galería que ocupaba la parte superior en ambos lados.

En los lienzos de muralla inmediatos, había alguna inscripción epigráfica romana dedicada a Pompeyo. Sobre la cimentación de una de las torres que protegían esta puerta se construyó la antigua torre del Reloj y sobre el arco discurría un pasadizo para dar acceso al relojero. En una casa particular, que tenía a la inmediata torre albarrana formando parte de su estructura, existía todavía en el siglo XVIII una tinaja, cuyo dibujo realizó  Pedro Guerra y que muestra su escritura árabe.

Tinaja árabe hallada en el arco de San Pedro
Puerta de Mérida según grabado de la obra de Laborde en 1809. Recreación en dibujo de Enrique Reaño

Hasta que en 1881 el ayuntamiento de Talavera decide utilizar los sillares de la Puerta de Mérida para la construcción del cementerio actual, se mantuvo en pie  esta entrada de la muralla de la cual solamente queda hoy día parte de la estructura semicircular del torreón norte, el situado junto a la casa de la Panadería, aunque recientes excavaciones han descubierto el trazado original de los muros y torres inmediatos.

Foto donde observamos los escasos restos de la puerta de Mérida antes de su demolición en el siglo XIX

En el grabado de Laborde del siglo pasado, pueden observarse las dos torres semicirculares de construcción musulmana y otra estructura central con dos arcos; entre ambos se sitúa una hornacina y todo el conjunto está sostenido por dos pilares de planta rectangular que tienen aspecto de ser una construcción posterior a la edificación árabe. Al fondo del arco parece observarse un edificio que podría tratarse de la antigua iglesia de San Clemente, aunque la perspectiva estaría un tanto idealizada por el autor,  pues las ruinas actuales de esta antigua iglesia talaverana se encuentran situadas más a la derecha.

Detalle de un dibujo de la historia de Talavera de la Biblioteca Regional del siglo XVIII del siglo donde se representa la Puerta delRío (22) junto a la de Sevilla (28) del segundo recinto

En el sur de la ciudad y dando acceso al puente “romano” se encontraba la Puerta del Río, derribada en 1862 y de la que solamente nos queda como testimonio gráfico el tantas veces referido grabado de Van der Wingaerde, en él aparece este acceso junto a una torre cuadrada, no albarrana y que tiene una mayor altura de la habitual en las torres musulmanas similares del recinto

Puerta del Río y Molinos del primer ojo del puente

Todo el trayecto de la muralla junto al Tajo fue también demoliéndose durante el pasado siglo, hasta no quedar apenas restos de la misma, salvo un  pequeño lienzo, que parece pertenecer a la barbacana, conservado todavía frente a la cuesta de San Clemente. Parte de los lienzos de este tramo sur se encuentran sepultados bajo los escombros que se arrojaron sobre la muralla para poder dar anchura suficiente a la Ronda Sur. Una fotografía de Ruiz de Luna nos muestra los restos de la muralla lamida por el río con un torreón que se introducía en el cauce y que se hallaba junto al postigo de Nazar o de la Victoria.

Muralla ribereña en la zona del lagar y entorno de los jeronimos donde se observa la puerta de Nazar con su torreón

Según Jiménez de Gregorio podría tener este nombre por haber tomado por allí la ciudad los musulmanes en alguno de sus muchos asedios. El torreón de Nazar tiene aspecto de ser más bien el soporte de una rueda de arcaduces, similar a la albolafia de Córdoba, que todavía se conserva, y que servía para elevar el agua a la ciudad con la misma fuerza de la corriente fluvial. Hay constancia de que sobre este torreón tenían los jerónimos situado un artificio para subir agua a una huerta inmediata.

Otro postigo era el de El Águila llamado así probablemente por tener sobre el mismo el escudo de los Reyes Católicos.

La flecha señala el hueco entre la muralla y la plaza de Abastos donde se habría situado la llamada Puerta de las Cebollas

Tres puertas más se abrieron en este primer recinto, pero ya en época  medieval tardía, la Puerta Nueva o de las Cebollas que daba acceso a la villa desde la Corredera y se situaba junto al Palenque. La Puerta de las Pescaderías, en la calle del mismo nombre, también llamada del Alcázar por hallarse en sus inmediaciones, junto al muro norte y dando acceso a la zona del convento de los agustinos. Parece que ambas fueron reformadas en 1579.

En este recorrido por el primer recinto amurallado podemos observar la existencia de postigos o pequeñas entradas de las que la más peculiar, en la zona de la calle Carnicerías, es una entrada acodada para que el ángulo de acceso dificulte la entrada al enemigo. Este elemento parece tener muy pocos paralelos en la arquitectura militar musulmana.

Una de las peculiares puertas de la alcazaba a las que se refiere el texto

LAS MURALLAS, PRIMER RECINTO

LAS MURALLAS

Murallas de El Charcón. Dibujo de Enrique Reaño sobre grabado del siglo XIX

HISTORIA

El concepto medieval de ciudad era inseparable de la existencia de un recinto amurallado. Talavera se encuentra en una importante encrucijada de caminos a la orilla de un río importante. Es indudable la trascendencia estratégica de nuestra ciudad que defiende el lugar más vadeable del tramo medio del Tajo. Sus orillas marcan una  línea defensiva poblada de fortalezas como Canturias, Vascos, Castros, Espejel o Alija, mediante las cuales los musulmanes intentaron cortar el paso a las huestes cristianas. Pero, sin embargo, Talavera está situada en una amplia vega, en un terreno llano que dificulta la defensa de un lugar tan estratégico. Esta circunstancia  y la protección de la  propia riqueza agropecuaria y comercial de la ciudad, expresada por viajeros como Al-Idrisi, condicionó la construcción de las magníficas murallas talaveranas. Por otra parte, la ciudad de Toledo mantuvo casi siempre una actitud levantisca hacia el califato, motivo por el que Córdoba potenció y financió la fortificación de Talavera que podía de esta forma ser un punto de apoyo táctico esencial de cara a las sublevaciones de Toledo.

Fueron tres los recintos amurallados de Talavera. Comenzaremos la descripción de los mismos por el que encerraba el casco viejo, esa parte más antigua de la población que era conocida como la villa. Aunque futuras excavaciones y hallazgos arqueológicos puedan confirmarlo con seguridad, se tiene hoy día la práctica certeza de que existía una fortificación romana anterior a la musulmana, como lo atestigua el aspecto del aparejo de ciertos tramos de sillería y algunas cimentaciones que parecen  orientar en este sentido.

Estela romana encastrada en el frente de una torre romana

Desde las primeras referencias escritas sobre Talavera, hay continuas alusiones a la fortaleza de sus defensas. Es el caso de la Crónica del Moro Rasis que se refiere a Talabira en el siglo IX diciendo: «sus murallas son sólidas y elevadas con altas torres», o el mismo Al-Idrisi, que a su paso por la ciudad en el siglo XI observa cómo la «ciudadela está perfectamente fortificada».

Estelas romanas en el cimiento de la muralla de la alcazaba

EL PRIMER RECINTO

 DESCRIPCIÓN

 Los tres recintos amurallados de Talavera son tangenciales a la alcazaba en su trazado. Si seguimos el  primer recinto defensivo, el más antiguo y monumental, podemos ir observando varios elementos y peculiaridades de este impresionante recuerdo de los que probablemente fueron los años de mayor grandeza histórica de nuestra ciudad, la época califal. Posteriormente se añadieron a la muralla otros elementos constructivos por sucesivas reparaciones.

Lienzo de muralla del primer recinto amurallado en su tramo de El Charcón con una de las torres circulares musumanas

Si observamos los lienzos de la muralla podemos distinguir numerosas reconstrucciones consecuencia muchas de ellas de la ruina que determinaron las incursiones de cristianos y musulmanes o las de los reinos de taifas vecinos. Otras de esas reformas fueron debidas a la construcción de elementos nuevos, ya con la tradición arquitectónica del grupo dominante en ese momento. Se ven lienzos construidos con sillería finamente labrada y con la piedra trabajada específicamente para ese fin. Pero otros lienzos, sin embargo, aunque también edificados en sillería, se han levantado con bloques de piedra de construcciones anteriores, siendo muchos de ellos de origen romano como se deduce por el almohadillado característico. En este caso, para nivelar las hiladas de los sillares de diferente altura, se han utilizado verdugadas de una o varias filas de ladrillo, dispuestos en el aparejo que se denomina el “encintado” que, para algunos autores, es preludio de las formas constructivas mudéjares que más tarde combinarán piedra y ladrillo.

Torre musulmana de planta cuadrada en la Corredera

Todavía hoy se pueden observar en los muros algunas inscripciones romanas, siendo numerosas las referencias históricas a lápidas y aras encastradas en la muralla, hasta el punto de que algunos antiguos historiadores creían que estas fortificaciones se levantaron con los restos de una gran necrópolis romana. En otros lugares, como en la zona del alcázar, se ha intentado en época moderna reconstruir el muro con bloques de hormigón, afortunadamente no se continuó tan espantosa rehabilitación de nuestro primer monumento.

Torre albarrana en la calle Carnicerías

En el recorrido vamos constatando la existencia de trecho en trecho de hasta sesenta y cuatro torres de planta cuadrada y otras semicirculares de gran importancia tipológica. De éstas, la más visible se encuentra en la zona del Charcón. Parece, según Martínez Lillo, que estas torres redondas constituyen el elemento más antiguo de la fortaleza de Talabira cuya edificación podría remontarse al siglo IX o X. El mismo autor ve en ciertos aspectos de nuestra muralla la aparición de elementos constructivos de origen norteafricano, lo que no sería de extrañar por la importante proporción de gentes bereberes que poblaron nuestras tierras en época musulmana.

Torre albarrana, muy típica de la muralla talaverana y ya de época cristiana

Pero lo más paradigmático de nuestra muralla son las torres albarranas, esas grandes elevaciones de planta rectangular, edificadas en mampostería con sillería en las esquinas y en sus elevadísimos arcos. En nuestro ámbito geográfico, estas peculiares construcciones podemos solamente contemplarlas en contadas fortificaciones como las del castillo de Escalona y el de Montalbán. Ha sido objeto de discusión para los especialistas el datar  estas torres, pues para algunos se construyeron en época almohade, mientras que otros consideran que fue en época cristiana, durante el reinado de Alfonso VII o de Alfonso VIII, y por último hay quien retrasa su construcción hasta el siglo XIV, en época del “arzobispo arquitecto”, el arzobispo Tenorio. Estas enormes torres dejaban discurrir debajo de ellas el foso y sus frentes se enlazaban con otro recinto defensivo paralelo al principal cuyo nombre es barbacana, así aparece en el dibujo de Van der Wingaerde del trayecto conocido como Entretorres y en el tramo que se sitúa frente a la Cuesta de San Clemente. Hay quien ha querido ver en el escudo de Talavera a la torre albarrana como símbolo más específico de la ciudad. En  el interior de la torre que se sitúa al inicio de La Corredera se aloja la capilla del conocido como “Cristo de los Mercaderes”.

Murallas de Entretorres en el dibujo de Van der Wingaerde del siglo XVI

En próximas entradas hablaremos de las puertas del primer recinto amurallado

HISTORIA, GRABADOS Y FOTOS ANTIGUAS DE LA ERMITA DE LA VIRGEN DEL PRADO

LA ERMITA DE LA VIRGEN DEL PRADO ( hoy Basílica)

HISTORIA

El Prado con la ermita de la Virgen y la ermita de San Joaquín y Santa Ana.jpg

Aunque la jerarquía eclesiástica ha decidido conceder la categoría de basílica a nuestra ermita, en el alma popular talaverana el antiquísimo y emblemático templo sigue identificándose con el más entrañable nombre de “la Ermita” o “la Virgen”.

Primero debemos situarla: a las afueras de la ciudad, rodeada de prados y alamedas hasta que el crecimiento urbanístisco la envolvió. Se localiza muy cerca del río Tajo y del arroyo Papacochinos, próxima a una vía de comunicación principal como es la calzada romana que unía Toletum con Emérita Augusta, en un entorno natural fresco, por donde discurría una antigua cañada ganadera y cerca del lugar donde se realizaban las transacciones de ganado en el tradicional mercado talaverano. El sitio reúne todos los ingredientes del “locus amoenus”, ese tipo de parajes con cierto aura de magia y placidez natural, fértiles y agradables, donde se solían situar las apariciones de la Virgen a los pastores durante la Edad Media.

Vista parcial con la ermita en la HISTORIA DE TALAVERA 1768, Manuscrito 82 BIBLIOTECA CLM

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CURIOSIDADES, FIESTAS Y COFRADÍAS DE LA PARROQUIA DE SAN ANDRÉS

CURIOSIDADES, FIESTAS Y COFRADÍAS DE LA PARROQUIA  DE SAN ANDRÉS

Imagen de San Antonio Abad en la parroquia de San Andrés

EL HOSPITAL DE SAN ANTÓN

Todavía se conserva en el templo una imagen de San Antonio Abad. Puede que perteneciera a la antigua ermita del mismo nombre que se hallaba en la colación de esta parroquia y que antes fue capilla del Hospital de San Antón. Aún permanece su nombre en la calleja cercana que se encontraba cerrada antiguamente por este Hospital de los Hermanos Hospitalarios de San Antón. Se instalaron estos frailes en Talavera desde la edad media y atendían a las personas afectadas del conocido como «ignis sacer» o fuego sagrado, Esta enfermedad no es otra cosa que la intoxicación por el cornezuelo del centeno, un hongo que contaminaba los panes que se hacían con grano afectado por él y al que algunos autores han achacado las alucinaciones colectivas de la Edad Media, pues no olvidemos que de este hongo se obtiene el ácido lisérgico, la droga psicodélica por excelencia.

Animales a los pies de San Anyonio Abad, su patrón, en la azulejería de su hospital que se exhibe hoy en el pórtico de la ermita.

San Antón es el patrón de los animales y  por ello en esta iglesia se ha celebrado su fiesta tradicionalmente en Talavera. Ese día se bendecían los animales con gran afluencia de gentes desde antiguo dado el carácter históricamente ganadero de nuestra ciudad. La cerámica que adornaba esta capilla se puede contemplar hoy en la Ermita de la Virgen del Prado, concretamente en los frisos de la entrada principal y a la derecha del altar mayor.

UNA BRUJA

Bajo esta inscripción y escudo de los Carvajales se encontraba la cripta donde hacía sus sortilegios la bruja Catalina

La más famosa bruja que aparece en los expedientes de la Inquisición referentes a Talavera fue Catalina Sánchez. De ella se decía que a medianoche hacía toda una serie de ritos satánicos en torno a la iglesia de San Andrés, junto al panteón de los Carvajales, unos nobles talaveranos protectores de esa iglesia cuyos restos se encontraron en el siglo XIX revueltos y maltratados al abrir la cripta. Llevaba Catalina nueve monedas, número cabalístico, que colocaba en las esquinas del templo, y como hemos podido ver en tantas películas, trazaba un círculo, considerado como puerta del infierno por oposición a la cruz. Se metía en él e invocaba después a los Carvajales en la iglesia de San Andrés

UNA COFRADÍA

Pintura de la capillita de la cofradía de ánimas de El Salvador. La cofradía fue trasladada a San Andrés cuando se cerró la iglesia y la pintura que fue desmontada hoy no conozco su paradero
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Decoración pintada en los muros de la iglesia de San Andrés

En el año 1500 se instituyó en esta iglesia la Cofradía de las Ánimas del Purgatorio bajo el título de Nuestra Señora de la Piedad que, según nos cuenta Francisco de Soto, comenzó su andadura solamente con limosnas, se fue enriqueciendo con muchos censos y heredades que le fueron donados y acabó su historia localizándose en la iglesia de El Salvador, en cuyo muro occidental se podía observar hasta su remodelación, con una  una hornacina y en ella una pintura con el motivo de las ánimas en el purgatorio.

Los varones cofrades no podían sobrepasar el número de cien, mientras estaba permitido a las mujeres ser un número ilimitado. Tenía una curiosa normativa para mantener las buenas relaciones entre sus miembros y así, las reyertas entre ellos estaban penalizadas con doscientos maravedíes y el hermano que no denunciara estas riñas  sería multado con una libra de cera. Los motes estaban castigados con media libra. Se decían misas por los hermanos difuntos y todos iban a los entierros. El primer domingo de mes acudían los miembros de la cofradía a la iglesia de San Andrés con candelas encendidas y el tercer domingo de septiembre se instalaba en la iglesia una tumba cubierta con el paño de la cofradía y delante la cruz con dos hachas.

LA PARROQUIA DE LAS REALES FÁBRICAS

Imagen de San José en la antigua Casa de la Dirección de las Reales Fábricas de Seda, o «patio de San José

La Real Fábrica de Sedas tenía como patrón a San José, la Hermandad heredera de aquel patrocinio, y puede que de la antigua cofradía radicada en San Miguel, se revitalizó en el siglo XVIII y todavía hoy mantiene la costumbre de celebrar «la función» que, aunque sin el esplendor de otros tiempos, es una tradición digna de conservar. Algunas de las capas y casullas, a pesar de estar bastante deterioradas, muestran magníficas labores en seda y proceden probablemente de dicha Real Fábrica.

En el barrio de la Puerta Cuartos hubo durante muchos años la creencia de que en el patio de San José había fantasmas.

Casulla de seda de San Andrés procedente probablemente de las Reales Fábricas
Retablo mayor con la imagen de San Andrés

LA IGLESIA DE SAN ANDRÉS

LA IGLESIA DE SAN ANDRÉS

Fragmmento del dibujo de la historia de Talavera del padre Torrejón donde aparece la iglesia de San Andrés detrás de la puerta de Cuartos

HISTORIA

La historia del barrio de la Puerta de Cuartos ha estado siempre relacionada con la iglesia y parroquia de San Andrés. Alrededor de ella giró la vida de esta popular barriada que aproximadamente coincide con los llamados arrabales viejos de la ciudad de Talavera. En el fondo del Monasterio de San Clemente de Toledo del Archivo Municipal de Talavera aparece la parroquia de “Sant Andree” en la escritura de unas casas vendidas en 1203. Otro documento de la Colegial de 1477 habla de la venta del huerto de un judío «en la collaçion de la iglesia de San Andrés». El templo primitivo debía ser de notable antigüedad porque al levantar los cimientos para realizarse las obras de reconstrucción de 1560 se encontró, como en la iglesia de San Miguel, «debajo de tierra un sepulcro labrado de ladrillo en el qual avía un pedaço de grana colorada y otras cosas que mostraban averse enterrado allí persona principal».

Panel de azulejos del siglo XVII que representan a San Andrés sobre la puerta norte del templo

La escasez de población en su entorno hace que durante el siglo XV este templo se convierta en anejo de la iglesia de Santa María o «Colegial», cuyo cabildo «ponía en ella un capellán que dijese misa, sin que hubiese en ella sacramento ni se enterrase en ella». Pero en 1520 «era esta parroquia por su mucha vecindad y mucho trabajo, de gran embarazo para la Colegial, y así acordó en cabildo de ponerla en manos del arzobispo de Toledo, que a la sazón lo era el Cardenal don Guillermo de Croy para que le proveyera de cura propio escribiéndole a Flandes…». Así, el seis de Junio de ese año, comienza la andadura independiente de esta iglesia con un tal Juan Velázquez como cura párroco de la misma.

«Era entonces esta parroquia muy estrecha y estaba muy mal parada de calidad que amenazaba ruina, por lo cual el año de 1560, siendo cura propio de ella el Ldo. Pero López natural de esta villa, deseoso de reparar su iglesia, dio traza de que entre los vecinos de su feligresía se hiciese un ofertorio que bastó para derribar lo viejo y crear cimientos de muy fuerte mampostería y se fue continuando esta fábrica hasta dejar acabada la capilla mayor; que después compró para su entierro Gaspar de Carbajal , hidalgo principal de esta villa.»

Pequeña torre espadaña mudéjar de la iglesia de San Andrés

Para ello nombró como «capitán a un hombre de poca hacienda pero grande ánimo» llamado Juan Gómez de la Torre, que comenzó a granjearse gran número de «soldados». Este Juan arrendaba el río para vender la pesca y «permitió Dios por su buena intención que prendiese en las redes y cayeran en los cañales tanta abundancia que tenía que echar algunos en el río … Con estos ingresos  vestía y armaba a sus soldados causando en la villa tanto regocijo en sus salidas, que animados también  por el ejemplo del «capitán», que ofreció muchos ducados, ofrecieron todos con ánimo devoto tanta cantidad que se començo luego a labrar la yglesia de Sant Andrés desde los cimientos». Nos encontramos ante una interesantísima descripción de uno de esos ritos festivos conocidos como soldadescas que, en este caso, tenía la función de obtener fondos para la reconstrucción de la iglesia. Posteriormente otros dos “capitanes” consiguieron fondos para el artesonado de la capilla y la sacristía, ya que el tejado de las tres naves iniciales se acabó en madera tosca por haberse terminado los fondos de la primera iniciativa.

En 1596 se permitió custodiar en ella el Santo Sacramento por comisión del talaverano, entonces gobernador del arzobispado, García de Loaysa y Girón que, a su vez, obtuvo permiso del príncipe Alberto, cardenal y arzobispo de Toledo. Presidió la ceremonia el abad de la iglesia de “Santiuste” de Alcalá de Henares con gran concurrencia del pueblo, el regimiento y el cabildo de la Colegial.

Cuenta Francisco de Soto que «Pasados algunos años, y siendo cura de esta iglesia el Ldo Juan Bautista Baillo, la quitó los pilares de ladrillo que tenía a los lados, y la dejó de una nave muy capaz y la acabó de levantar y perfeccionar con la capacidad y hermosura en que hoy está, en que gastó mucha cantidad de ducados de su propia hacienda, de que nos dejó memoria de su gran ánimo y celo».

Pila bautismal y azulejería de florón en la iglesia de San Andrés

Durante el siglo XVIII la iglesia y el barrio estuvieron fuertemente vinculados a la Real Fábrica de Sedas que se encontraba en su demarcación. Así lo refiere su párroco en 1784: «En el distrito de esta parroquial están establecidas las Reales Fábricas de Sedas, por el señor D. Fernando el sexto en el año de 1748, en las que se trabajaban todas las manufacturas de esta especie y texidos tanto anchos como angostos, de todas calidades y colores, con oro, plata y sin ellos, tisúes y demás telas de cualesquiera clase tanto en las que caben en seda fina como la filoseda y toda clase de media de telar». Algunas casullas y capas pluviales que se conservan en la sacristía son de gran belleza y seguramente proceden de dicha Real Fábrica.

A principios del siglo XIX la amenaza de ruina motivó que de nuevo se hicieran reformas en el templo, principalmente en la techumbre. Durante la Guerra Civil sirvió como refugio a los huidos republicanos.

Prendas religiosas labradas en las Reales Fábricas de Seda

DESCRIPCIÓN

       «La iglesia es de una sola nave con cabecera separada por arco triunfal de medio punto y de sección ochavada, aparejado en ladrillo. Al fondo hornacina abocinada que soporta el retablo.

El coro se sostiene por sendos pies derechos de fuste circular y orden dórico; balaustre de madera de bolillos. Zócalo de cerámica, probablemente del siglo XVII.

Se cubre la nave por cerchas de madera a dos aguas y el cabecero por artesonado. Bajo el coro, pila bautismal  gótica cerrada con madera de bolillos del siglo XVIII.

El exterior es una fábrica de aparejo toledano que refleja fielmente el interior. Destacan los contrafuertes laterales, la espadaña en el hastial del pie y el ábside curvo del cabecero. Se cubre a dos aguas.»

Cuadro que representa la adoración de los magos copia de un Tiépolo en la iglesia de San Andrés

Esta descripción pertenece al inventario del Ministerio de Cultura y a ella podemos añadir algunos detalles. En el exterior destaca sobre la puerta de acceso de la fachada norte un panel de azulejos del siglo XVII representando a San Andrés mientras que en la sur se encuentra la primitiva espadaña de aspecto más antiguo que el resto de la fábrica del templo y que no carece de encanto.

En el interior debemos destacar el gran lienzo central del retablo, una pintura del siglo XVII representa al patrón de la iglesia y que algunos autores atribuyen a Maella. En este cuadro es de destacar la buena factura del rostro del santo. Sobre ella se sitúa un lienzo más pequeño con el motivo del bautismo de Cristo. Otras dos pinturas completan el patrimonio pictórico de la iglesia, una copia de la Adoración de los Magos de Tiépolo pintada en el siglo XIX y un cuadro de la Entrega de las Llaves a San Pedro, que podría, según César Pacheco, haber formado parte de uno de los altares laterales que estaba dedicado a este santo y cuya  interesante azulejería pasó luego a decorar el altar mayor.

Parte de la cerámica y  ajuar parece que pertenecieron a la desaparecida iglesia de San Clemente, como es el caso de un aguamanil de cerámica del XVI que lleva la leyenda “Soi de San Clemente”. Del mismo material, época y autor es una pila de agua bendita de cerámica, también de gran calidad pero cuya cruz de San Andrés dibujada en el centro nos orienta a su pertenencia a la propia parroquia. No debemos dejar de reseñar el artesonado octogonal en madera de lacería mudejarista tardía así como la cerámica de la sacristía.

Es de destacar también la decoración pintada de sus muros recientemente descubierta.

Aguamanil de cerámica de talavera del siglo XVIII procedente de la antigua iglesia de San Clemente

Todavía permanece encastrada en sus muros la inscripción que el sobrino del arriba mencionado mecenas de esta iglesia, Gaspar de Carvajal, mandó colocar en el siglo XVII para recordar la protección y las obras que realizó su tío enterrado en la capilla mayor. Algunos de los bancos con escudo en marquetería, y puede que alguna imagen, proceden del cercano convento de El Carmen. Debemos por último referirnos a otras imágenes como un Cristo crucificado del siglo XVII y un probable San Juan del XVI que se encuentran en la sacristía así como un San José que está en un lateral de la nave del templo y, según Nicolau de Castro, parece tener ciertas características que orientarían hacia talleres de la escuela madrileña del siglo XVIII.

EL PALENQUE O CONVENTO JESUITA DE SAN ILDEFONSO

SAN ILDEFONSO

Vista parcial de una foto de Ruiz de Luna, donde se obserba la cúpula del templo de los jesuitas de San Ildefonso
Vista parcial de una foto de Ruiz de Luna, donde se obserba la cúpula del templo de los jesuitas de San Ildefonso

 

HISTORIA

 Durante el siglo XVII, el arzobispo don Gaspar Quiroga, siguiendo la resolución del Concilio de Trento que recomendaba la creación de colegios y seminarios en las poblaciones importantes, dispuso crear uno en Talavera encomendándolo a los padres de la Compañía de Jesús. Primero se instalaron frente a la iglesia de la Santa Hermandad, en las inmediaciones de la Puerta de Zamora, más tarde parece que el mismo Felipe II dona a los jesuitas unas casas, conocidas como de la Encomienda de Calatrava y, además, amplían el solar con la Huerta de la Cárcel (probablemente se refiere a la prisión del concejo situada cerca del Palenque y no a la de la Santa Hermandad). Se construye así el convento en su localización definitiva ocupando la manzana de los actuales Mercado de Abastos y teatro Palenque.

Palenque y fachada del convento jesuita de San Ildefonso, más tarde cine Palenque y Mercado de Abastos
Palenque y fachada del convento jesuita de San Ildefonso, más tarde cine Palenque y Mercado de Abastos, en postal de J.Camino. El nombre de San Agustín es debido a queque tras la expulsión de los jesuitas fue ocupado por los agustinos, al igual que los jesuitas al volver a España se alojaron durante el siglo XIX en lo que hoy conocemos como San Prudencio

La financiación inicial corrió a cargo del arzobispo que donó 1000 ducados y del concejo que aportó otros 200 para que en el colegio se impartiera “lengua latina, doctrina cristiana y buenas costumbres”, comenzando su actividad docente en 1582 con dos maestros de latín y uno de teología moral.

Durante el siglo XVII se van construyendo los edificios colegiales. La iglesia se finaliza en 1710 con diversas aportaciones de clérigos y particulares que, con sus memorias y fundaciones, llegan a dotar a la institución de un considerable patrimonio.

Postal en que se ve el templo de los jesuitas. También se ve a la izquierda la torre del Salvador y a la derecha se vela torre de San Miguel y la espadaña de las agustinas
Postal en que se ve el templo de los jesuitas. También se ve a la izquierda la torre del Salvador y la iglesia de Santo Domingo, y a la derecha se vela torre de San Miguel y la espadaña de las agustinas

 DESCRIPCIÓN

 En el archivo municipal se conserva el libro de obra y fábrica de este templo cuyo autor fue Melchor de Bueras. Es un ejemplo de cómo la obra de Fray Lorenzo de San Nicolás  dejó su influencia en Talavera.

Como el colegio se puso bajo la advocación de San Ildefonso, en la portada del templo aparecía representada la imposición por la Virgen de la casulla a este santo.

Portada de la iglesia de los jesuitas, que se situaría en el actual mercado de abastos
Portada de la iglesia de los jesuitas, que se situaría en el actual mercado de abastos. El relieve representa la imposición de la casulla por la Virgen a San Ildefonso

La iglesia tiene una planta típicamente jesuítica con sus tres naves, alojando las dos laterales las capillas que tienen sobre ellas otras sobrecapillas abalconadas. Una de ellas estaba bajo la advocación de San Matías por haber sido el canónigo Matías González gran protector de la institución, asumiendo la dirección de la obra y dando el impulso definitivo para su finalización. Estatuas de San Ildefonso, San Francisco de Borja, San Estanislao y San Luis fueron encargadas para ser expuestas en otras capillas. Antonio Ponz, a su paso por Talavera, critica un tabernáculo rematado por una estatua de la resurrección con decoración, a su parecer, decadente de la época.

Otra postal de la fachada y del Palenque y la iglesia de los jesuitas
Otra postal de la fachada de la iglesia de los jesuitas con las características típicas de la arquitectura de fray Lorenzo de San Nicolás.

 

La obra estaba ejecutada principalmente en ladrillo aunque un zócalo corrido fue levantado con piedra extraída de la muralla, contribuyendo así a su deterioro. La cal se trajo de Pepino donde todavía pueden verse los hornos de la finca La Calera y otras explotaciones más pequeñas en el paraje conocido como “Los Calerones”.

El templo tenía considerables proporciones y estaba rematado con una enorme cúpula en media naranja rematada con linterna, cruz y bola de grandes dimensiones.

CURIOSIDADES

En 1755 hubo un gran terremoto que derribó todo el remate de la cúpula. Será esa tal vez la bola a la que se refiere el dicho talaverano para referirse a personas muy obesas cuando se comenta “ Fulano está como la bola del Palenque” aunque también puede que se refiera a las bolas de remate de los pináculos que decoran la plataforma sobre la que se situaba el edificio de los jesuitas y en la que hoy se levanta el Mercado de Abastos.

En el convento se refugió el general San Juan cuando, acusado injustamente por un cura trabucaire de haberse retirado de la defensa de Somosierra durante la guerra de la Independencia contra los franceses, fue asesinado por la turba y su cuerpo expuesto junto a la ermita y disparado por los soldados.

LA ALCAZABA

LA ALCAZABA

Quiere el alcalde hacer visitable la alcazaba sin haberla excavado ¡¡¡. Ofrecemos aquí una información básica sobre este monumento que ofrece grandes posibilidades siempre que no se hagan las cutrerías habituales

Lápida con escritura cúfica de la torre de la alcazaba musulmana de Talavera, hoy extraviada
Lápida con escritura cúfica de la torre de la alcazaba musulmana de Talavera, hoy en el Museo Arqueológico Nacional

Torre de la alcazaba en la Ronda del Cañillo. La flecha señala el lugar de la lápida desaparecida
Torre de la alcazaba en la Ronda del Cañillo. La flecha señala el lugar de la lápida desaparecida

HISTORIA

Comenzaremos la descripción de las antiguas murallas talaveranas por el extremo suroriental, donde se encontraba la antigua alcazaba musulmana descrita así por el historiador musulmán Al-Razi «Talavera fiziéronla los antiguos sobre el río de Tejo, en el partimiento de los moros e de los Christianos. E el muro de Talavera es muy fuerte e mucho alto e de muchas altas torres. E quando andava la era de los moros de trezientos e veynte e çinco años, e mandó Mira bomelym, fijo de Mafomad que fiziesen en Talavera un departimiento entre los de la villa e los de fuera, e que fiziese ay un alçar en que morasen los almoxarifes».

Vemos así como es Abderramán III quien ordena construir un alcázar en el año 936 para que residieran en él los gobernadores militares de la ciudad.
Esta alcazaba ocupaba el antiguo huerto de San Agustín. En recientes excavaciones arqueológicas se descubrieron los muros que dibujan el trazado de la planta del antiguo edificio. Según Francisco de Soto, Almanzor descansó en él cuando regresaba de sus campañas por Galicia.
Alfonso VI conquista Talavera en 1083 y nombra gobernador de su alcázar a Sancho del Carpio, ejecutado posteriormente por no haber sabido defender de los musulmanes el paso del río Tajo. Alfonso VII gustaba de pasar largas temporadas en el alcázar talaverano y hace algunas obras de acondicionamiento en el mismo. Alfonso VIII mejora las fortificaciones y reforma también este Alcázar Real. En 1351 muere degollada en este edificio doña Leonor de Guzmán, madre de Enrique II.
El alcázar es palacio arzobispal a partir de 1371, cuando Talavera pasa a depender del señorío de la mitra de Toledo. Durante el reinado de Enrique III vuelve por un corto periodo de tiempo a estar bajo la custodia real.
Durante la Guerra de las Comunidades acomete el ayuntamiento talaverano ciertas reparaciones y restablece la vigilancia del castillo para la cual eran precisos seis hombres. Su conservación debía ser precaria ya en el siglo XVI pues el arzobispo Jiménez de Cisneros inicia unas labores de acondicionamiento del alcázar al que ya se hace referencia como derruido.

Postal de los años 70 donde aparecen los restos de la alcazaba, escenario de parte de la leyenda de Nalvillos
Postal de los años 70 donde aparecen los restos de la alcazaba, escenario de parte de la leyenda de Nalvillos

DESCRIPCIÓN

Hay dos descripciones del alcázar muy valiosas para hacernos una idea de la estructura y distribución del edificio, la primera aparece en las Relaciones de Felipe II y dice:
«Al capítulo treinta y tres hay un alcázar hacia la parte del río, dentro del cual había buenos edificios de morada, los cuales están caídos, arruinados y deshechos como los antiguos. Había unos baños o algibes bien aderezados y no hondos, a los cuales se baxaba por pocos escalones y siempre tenían agua, y crecía y menguaba como el río y están cegados con los aposentos que estaban encima y se habían hundido, y arrimado al muro por la parte de dentro estaba una capilla de la advocación de San Juan, en que fue enterrada doña Leonor de Guzmán, madre del rey don Enrique, que hizo matar el rey don Pedro, teniéndola allí presa. Solía haber en tiempos en que residía un alcayde en el alcázar ciertas piezas de artillería de hierro y pequeñas puestas en unos leños en la torre del homenaje y balas de piedra e ballestas grandes de garrucha que se armaban con torno y en lo baxo, frontero de la puerta un tiro grande. Por la parte de fuera en lo del alcázar es la cerca muy grande».
La segunda es de Ildefonso Fernández, quien alude a la descripción de un licenciado llamado Plasencia que hablaba del alcázar como un edificio «muy fuerte y capaz, tanto como los mejores de Castilla, se hallaba dividido en tres partes principales con un hermosísimo patio central, de la siguiente manera: una que miraba al río Tajo y cuyas habitaciones adornaban dorados techos de madera, incrustados de leyendas alcoránicas. Desde este departamento se pasaba a lo largo del muro a las habitaciones de la segunda parte que caía al costado Norte y en cuyas paredes se ostentaban algunos escudos de armas de los arzobispos de Toledo como recuerdo de su señorial dominación cuando Talavera fue luego de su pertenencia. A la parte de poniente, hallábase el resto del edificio que servía para cuadras de la servidumbre, y oficinas indispensables de esta clase de palacios. En el centro del patio y arrimada al muro principal estaba la capilla dedicada a San Juan Bautista, y de la que se conservan afortunadamente dos reliquias…Es una de ellas la efigie del actual Cristo de la Misericordia y está en la capilla de San Ildefonso de la Colegial, y la otra una cruz grande de plata labrada que se halló entre los escombros del citado alcázar, siendo arzobispo D. Fray Bartolomé de Carranza que la regaló a la parroquia de Santa Leocadia donde se encuentra.»

Fotografía de Ruiz de Luna con la torre albarrana que quiere hacerse visitable y el muro oriental de la alcazaba
Fotografía de Ruiz de Luna con la torre albarrana que quiere hacerse visitable y el muro oriental de la alcazaba

El acceso principal se realizaba por una doble escalinata de piedra mientras que un postigo, en la parte opuesta, daba acceso al río. Entre sus dinteles y sillares se hallaron numerosas lápidas sepulcrales romanas y en la esquina con Ronda del Cañillo había una piedra con una inscripción que según la tradición popular decía: «Cuando el Tajo llegue aquí , Talavera , ¡Ay de ti !», pero según el autor del más completo estudio sobre nuestras murallas, Sergio Martínez Lillo, pudiera más bien haber sido la placa conmemorativa de las obras de fortificación de Abderramán III que hoy se encuentra en el Museo Arqueológico Nacional. La planta del alcázar es rectangular con unas dimensiones aproximadas de 86×64 metros. Las excavaciones realizadas a la puerta de la alcazaba demostraron la existencia de un habitat tardorromano anterior de cierta importancia.

La alcazaba en el dibujo de Van der Wingaerde del siglo XVI
La alcazaba en el dibujo de Van der Wingaerde del siglo XVI

El testimonio gráfico del alcázar más valioso con el que contamos es el dibujo del siglo XVI de Van der Wingaerde , en él se aprecian hacia el oeste dos torres cuadradas que podían haber flanqueado una entrada y junto a ellas otra torre circular más baja. Señaladas con una “q” aparecen las que podrían haber sido dependencias más nobles con vistas al río, junto a la torre del homenaje. Más hacia el este se percibe una torre-campanario adosada a la muralla, posiblemente de la capilla de San Juan Bautista. Un puentecillo salva lo que parecen ser los restos del foso que antiguamente se inundaba en situaciones de peligro. Delante del alcázar se puede ver la pequeña muralla o barbacana de la que todavía hoy quedan algunos restos.
Bajo cuatro metros de sedimentos, que han ido dejando los años de explotación agrícola del Huerto de San Agustín, permanecen los muros de esta importante construcción islámica que, al no haber sido perturbada desde el siglo XVI, afloraría con su excavación, como han demostrado las catas arqueológicas realizadas en 1989 por Ramón Villa.

FOTOS Y DIBUJOS ANTIGUOS DE LA PUERTA DE CUARTOS

LA PUERTA DE CUARTOS Y EL SEGUNDO RECINTO AMURALLADO

Puerta de Cuartos y barrio del tercer recinto amurallado
Puerta de Cuartos y barrio del tercer recinto amurallado .La calle olivares se dirige hacia la puerta señalada con una «V» y todavía no está construido el convento de El Carmen. La puerta se compone de una sola torre de mayores dimensiones que las dos que vemos en las otras fotos y grabados.

EL TERCER RECINTO  AMURALLADO

El tercer recinto amurallado acogía desde finales del siglo XII la zona de Talavera conocida como los Arrabales Viejos, incluyendo las parroquias de San Andrés, Santiaguito, San Ginés (Santo Domingo) y San Esteban . Su trazado comenzaba en las inmediaciones de la puerta de las Alcantarillas Nuevas al final de la calle de Cererías y, pasando por Santo Domingo, se abría al camino de Extremadura por la puerta de Cuartos para, desde allí, encaminarse hacia la antigua ermita de la Magdalena, cerca del actual camino del Cementerio.

La puerta de Cuartos en el dibujo de la historia del padre Torrejón del siglo XVII
La puerta de Cuartos señalada con el número 1 en el dibujo de la historia del padre Torrejón del siglo XVII. A la izquierda se ven unos árboles alineados que bien podían ser uno de los olivares que dan nombre a la calle que desembocaba en la puerta de Cuartos.  Con un 6 se señala el convento de El Carmen. Una casa a la izquierda parece tener adosado un horno de pan o tal vez una fuente

En 1283, el infante don Sancho se encuentra en disputa con su padre el rey legítimo Alfonso X al que apoyan los habitantes de los Arrabales Viejos de Talavera dirigidos por un tal Romero, mientras que la Villa, comprendida dentro del primer recinto amurallado, con sus nobles habitantes de un estrato más acomodado que el anterior, apoya a Sancho.

Grabado propiedad del autor, que por el vestuario podemos deducir que se realizó a principios del siglo XIX. Tiene al lado derecho una caseta que podría alojar a la guardia que cobrara el portazgo o el impuesto de consumos
Grabado propiedad del autor, que por el vestuario podemos deducir que se realizó a principios del siglo XIX. Tiene al lado derecho una caseta que podría alojar a la guardia que cobrara el portazgo o el impuesto de consumos.Se ve sobre el arco el escudo del arzobispo Carranza flaqueado por el escudo de Talavera despiezado que se encuentra en la cabecera de la ermita encastrado en el muro.

Romero y sus hombres huyen perseguidos y queman el puente Pinos, situado actualmente bajo el embalse de Azután. Irritado el Infante, descarga su ira sobre la población de los arrabales talaveranos arrasándolos, ajusticiando y descuartizando a cuatrocientos de sus más nobles vecinos cerca de la Puerta de Cuartos.

La Puerta de Cuartos en el dibujo de una historia manuscrita del siglo XVIII con el Paseo de los Leones trazado por el director de las Reales Fábricas de Sedas y a su derecha uno de sus edificios, la afinaduría, donde se hacían los hilos de oro, aunque puede ser también el llamado de "los molinos nuevos y seda
La Puerta de Cuartos marcada por un 9 en el dibujo de una historia manuscrita del siglo XVIII con el Paseo de los Leones trazado por el director de las Reales Fábricas de Sedas, y a su derecha uno de sus edificios, la afinaduría, donde se hacían los hilos de oro de los tejidos ricos, aunque puede ser también el llamado de «los molinos nuevos».

La tradición local potenciada por la confirmación del hecho por Juan de Mariana, nacido por cierto en las inmediaciones de la puerta, hicieron que se tomara como auténtica la teoría de que se llamaba así esta puerta por haber sido colgados en ella los cuartos de los nobles ejecutados y despedazados. Pero parece que medio siglo antes ya se denominaba Puerta de Cortes o de Cuartos, lo que nos permite, al menos, dudar del origen sangriento de su nombre legendario.

Pintura de principios de sigloque representa la Puerta de Cuartos.Se ven los escudos referidos en imágenes anteriores y en la torre de la derecha un cartel que dice "Muy Noble y Leal Ciudad de Talavera"
Pintura de principios de sigloque representa la Puerta de Cuartos.Se ven los escudos referidos en imágenes anteriores y en la torre de la derecha un cartel que dice «Muy Noble y Leal Ciudad de Talavera»

De la puerta de Cuartos sí que conservamos algún testimonio gráfico y se nos muestra como un arco rebajado con dos cubos almenados flanqueándola. Estaba blasonada con el escudo del arzobispo Carranza, que la restauró, y con el de Talavera que se encuentra despiezado en el muro trasero de la Basílica del Prado.

Puerta de Cuartos en un dibujo de Enrique Reaño sobre una fotografía antigua, es curioso el mojón enhiesto que se halla junto a la puerta y no sabemos que función tendría
Puerta de Cuartos en un dibujo de Enrique Reaño sobre una fotografía antigua, es curioso el mojón enhiesto que se halla junto a la puerta y no sabemos que función tendría

Escudo despiezado que se encontraba en la puerta de Cuartos
Escudo despiezado que se encontraba en la puerta de Cuartos

La otra parte del escudo talaverano despiezado de la Puerta de Cuartos
La otra parte del escudo talaverano despiezado de la Puerta de Cuartos

EL PALACIO Y CONVENTO DE ROSARITO

EL PALACIO Y CONVENTO DE ROSARITO

Palacio de Rusarito con el macizo central de Gredos al fondo
Palacio de Rusarito con el macizo central de Gredos al fondo

Sobre un cerrete que domina el pantano observamos la existencia de un palacio  de propiedad privada en la actualidad pero que perteneció a los condes de Oropesa. Es un edificio del siglo XVII que dibuja una planta cuadrada con cuatro cubos también cuadrados en las esquinas. Está construido con sillería en vanos y esquinas y mampostería combinada con ladrillo en los paramentos. Tiene un patio en la fachada norte en torno al cual se alojaban las caballerizas y el servicio, y un jardín de entrada en la fachada meridional. Cuenta con tres alturas y buhardilla además de una galería acristalada y otros porches y corredores.

Fue fundado por Fernando Álvarez de Toledo cunado lo construye para retirarse junto a los frailes debatiéndose en si profesar o no en la orden.

Foto antigua del palacio de Rosarito
Foto antigua del palacio de Rosarito, FOTO DE CLIFFORD DE 1858

Palacio de Rosarito en fotografía de hace unos años
Palacio de Rosarito en fotografía de hace unos años

Al este del palacio se observan los restos del antiguo convento de la Virgen del Rosario al que debe su nombre el embalse. Parece que hubo una primera fundación monástica en el siglo XIII a cargo de los monjes servitas o Servidores de la Virgen, muy devotos del rosario que luego lo abandonaron en 1392. Incluso se dice que antes de ellos hubo una comunidad templaria, pero son tantos los lugares con esos supuestos antecedentes y sin pruebas históricas de su presencia, que lo ponemos en duda.

Después fue ocupado el convento por la orden de San Bernardo y aquí sí que hay un elemento que podría orientarnos en ese sentido y es que a la otra parte del Tiétar sí hay en efecto un lugar denominado San Bernardo al que cruzaba una barca que unía las dos orillas. También parece que estuvo sucesivamente ocupado por benitos, agustinos y finalmente franciscanos observantes.

Fachada sur y espadaña del convento de Rosarito
Fachada sur y espadaña del convento de Rosarito

A petición de San Vicente de Alcántara lo refundó el Conde de Oropesa a mediados del siglo XVI. En 1786 fue derruido y mandado después reconstruir por el obispo de Ávila.

San Pedró de Alcántara pernoctó en el convento en algunas ocasiones y en una de ellas fue testigo de un incendio y cuenta la tradición legendaria que el santo subió donde las llamas eran más peligrosas y ordenó al fuego que parara y el fuego se extiguió. Y algunos hijos de testigos decían en el siglo XVII que cogía las brasas y tizones sin quemarse.

Interior de la iglesia del convento de Rosarito en fotografía reciente
Interior de la iglesia del convento de Rosarito en fotografía reciente

El convento custodiaba varias reliquias y contaba con pinturas de Claudio Coello que representaban a Santo Domingo y Santa Rosa y en el altar mayor una buena imagen de la Purísima Concepción y «el Santo Negro». Siempre tuvo el convento problemas en su estructura y sufrió varias reformas por ruina de algunos elementos, incluso los frailes hubieron de residir alguna temporada en el cercano Palacio del Bosque del Rosarito.

El convento sufrió con los bandos contendientes en la Guerra de Sucesión, en la que los frailes se pusieron del lado del Borbón Felipe V. También fue saqueado por los franceses en la Guerra de la Independencia. Los revolucionarios liberales roban en 1829 la corona de la Virgen y es desamortizado en 1834 abandonándolo los frailes.

Sus frailes franciscanos solamente tenían por sustento un huerto que cultivaban, pero lo montuoso de las tierras que lo circundan hacía que les fuera necesario mendigar para subsistir, aunque algunos de sus monjes tenían fama de buenos médicos y llegaron  a regentar un hospital en Oropesa. Hoy día solamente quedan unas ruinas del edificio destechado de la iglesia que tiene planta latina con la nave  dividida por arcos fajones de medio punto y acceso por una puerta de arco rebajado. Queda también una espadaña, además de los restos del camarín de la Virgen y de las dependencias conventuales.

A continuación añadimos una serie de fotografías aportadas por Carlos Blázquez del convento de Rosarito.rosarito-convento-1

rosarito-convento-2rosarito-convento-4rosarito-convento-5rosarito-convento-7rosarito-convento-bodegasEste era el convento del fraile que capturó al célebre bandido Moraleda cuando asaltaba una venta en la finca oropesana de El Verdugal. Este episodio fue pintado por Goya en seis cuadro como viñetas que se conservan en el museo de Chicago y que describimos en la entrada de esta misma web:

UN “CÓMIC” DE GOYA, EL BANDIDO MARAGATO

IGLESIA DEL ANTIGUO HOSPITAL DE LA ORDEN DE SANTIAGO: “SANTIAGUITO”

IGLESIA DEL ANTIGUO HOSPITAL DE LA ORDEN DE SANTIAGO: “SANTIAGUITO”

Iglesia del Hospital de Santiago, "Santiaguito" en grabado del siglo XIX
Iglesia del Hospital de Santiago, «Santiaguito» en grabado del siglo XIX

HISTORIA

El 25 de Abril de 1226 fue fundado por don Alfonso Téllez deMeneses el hospital de merced de redención de cautivos de la villa de Talavera. Puede que influyera en esta fundación el apresamiento de sesenta caballeros y cuatrocientos peones talaveranos en una incursión cristiana sobre Andalucía el año de 1213. El hospital fue entregado a la Orden de Santiago y era el sexto de los diez hospitales que con el mismo objetivo fundó esta orden. Tuvo también, según las épocas, otras funciones como la de atender a pobres transeúntes y servir de hospedería de caballeros santiaguistas o de peregrinos en camino a Santiago de Compostela o Guadalupe .

Según Ángel del Cerro, para su financiación contaba con ganados, donaciones y la renta de varias fincas, especialmente la de La Órbiga y la Orbiguilla, la dehesa de Santa María y un zumacal (el zumaque es una planta utilizada para el curtido de las pieles). Además, tenía las rentas de ciertas propiedades en Garvin y las de los molinos de Espejel, hoy en término de Valdelacasa de Tajo.

Ábside de la iglesia mudéjar de Santiaguito
Ábside de la iglesia mudéjar de Santiaguito

Los bienes del hospital eran recibidos en especies o en metálico y cada vez se fueron destinando menos a la redención de cautivos y en mayor medida a las necesidades del templo y de los clérigos que le servían. A lo largo de su historia la nobleza de Talavera fue usurpando de facto muchas de sus propiedades y el alejamiento paulatino de la frontera de guerra con los musulmanes hizo que el hospital entrara en decadencia hasta que, en tiempos de los Reyes Católicos, se incorporan sus rentas al Hospital de Santiago de Toledo.

Asimismo se destinaba este hospital de Santiago a la custodia de los cautivos musulmanes que habrían de ser intercambiados por presos cristianos. De hecho, en uno de los inventarios se hace referencia a ocho camastros y una cadena con veinte colleras para el traslado de las cuerdas de prisioneros.

La capilla del hospital quedó como parroquia aunque nunca contó con muchos vecinos, ni siquiera cuando se le acumuló la semiderruida parroquia de San Martín. En 1510 no tiene ya culto y en 1631 se anexiona a la parroquia de San Clemente quedando el edificio abandonado.

Puerta mudéjar de "Santiaguito"
Puerta mudéjar de «Santiaguito»

En la invasión francesa se destruyó parte del templo y más tarde se utilizó como fábrica de jabón y almacén de maderas. En 1978 fue declarado monumento nacional. Recientemente se ha restaurado y al menos podemos observar el bello ábside de su iglesia.

No debemos confundir ésta con otra iglesia de Santiago, probablemente más antigua y que se habría situado en la “villa” , dentro del primer recinto amurallado y en algún lugar entre la Colegial y San Clemente. La iglesia de “Santiaguito” ya estaba edificada en el siglo XIII, puede incluso que a finales del XI ya existiera la iglesia aunque no en el mismo edificio, ya que Alfonso VI concedía al monasterio de San Servando de Toledo «in civitate Talavera, qui locum olivarum es, concedo ibi pro iluminaria tamen ecclesiam Sancti Jacobi». No sería de extrañar la temprana existencia de esta iglesia pues, en los años inmediatos a la reconquista, el barrio de los Arrabales Viejos era uno de los más poblados de la ciudad. En él se habían asentado los cristianos castellanos que repoblaron la ciudad, mientras que los pobladores mozárabes, que habían convivido con los musulmanes durante su dominación, acabaron ocupando mayoritariamente la “villa”.

Pozo del Hospital de "Santiaguito"
Pozo del Hospital de «Santiaguito»

DESCRIPCIÓN:

Esta iglesia se habría encuadrado en lo que algunos autores denominan el románico en ladrillo, la forma más arcaica del mudéjar, aunque todavía existe cierta confusión con la terminología que hace referencia a la arquitectura cristiana de influencia musulmana.

Vamos a acudir también aquí a las preciosas descripciones que hace del patrimonio el Conde de Cedillo:

«Conserva al exterior con su propio carácter el elegante y poligonal ábside, que se adorna con dos órdenes sobrepuestos de arquillos ciegos; semicirculares en el inferior, y en el superior de ojiva túmida inscritos en lobulados y un arco reentrante. Arte mudéjar. Siglo XIII.»

Estos dos órdenes o series de arcos se apoyan sobre una base de mampostería separada de ellos por verdugadas de ladrillo. El ábside poligonal tiene once lados.

En dibujos y grabados antiguos se puede todavía observar la existencia de una espadaña de doble hueco a la que se accedía por una escalera de caracol y que se situaba sobre la línea de separación entre el ábside y la única nave con que contaba el templo.

En el interior, los muros estaban decorados con azulejos en gran parte de su superficie. La cubierta, como en casi todos los edificios mudéjares, era de madera con tirantas horizontales, aunque desconocemos si estaba decorada con la típica lacería de tradición árabe.

El ábside y la nave se encontraban separados por un enrejado de madera. A ambos lados se situaban sendos altares secundarios que, como el altar principal, se encontraban elevados sobre gradas y decorados con azulejos.

Entre las imágenes que se veneraban en estos altares hubo variaciones a lo largo de la historia. Se conoce la existencia de dos imágenes de Santiago, una de la Virgen, un retablo de Santa Ana, que se trajo del Hospital de Santiago de Toledo, y el conocido como «Cristo Santiaguito» que durante mucho tiempo dio nombre al templo. Tras el cierre de la iglesia, fue trasladado a la sacristía vieja de la Virgen del Prado permaneciendo todavía hoy en la ermita. Es una imagen policromada de gran belleza, llamada también Cristo de Trapo, su estilo es románico de transición al gótico y se ha datado en el siglo XII.

Cristo "santiaguito" o "Cristo de Trapo", actualmente en el museo de la basílica del Prado
Cristo «santiaguito» o «Cristo de Trapo», actualmente en el museo de la basílica del Prado

Los visitadores que llegan a la iglesia en 1525 relacionan el ajuar que se encuentra en ella:

«Un vestimento con su alba, con refaldos carmesí, damasco, su estela y su manípulo. Una casulla de lienzo morisco con una cenefa labrada en oro basto. Una palia de holandilla bordada en seda con una cruz en medio. Una cruz grande y un crucifijo de latón. Unas ampollas de estaño.Un misal toledano. Un cáliz de plata con su patena. Un acetre o caldero para el agua bendita. Un frontal de chamelote y terciopelo negro forrado de bocací. Un arca de pino para guardar los ornamentos. Un retablo pequeño de Santiago. Un ara y corporales con su sábana en el altar mayor. Una esquililla. Dos candeleros y una cruz de latón.Una lámpara grande. Un facistol. Una cruz junto a la pila de agua bendita.»

Había otros edificios anejos a la iglesia como un claustro situado al sur del templo y al que se accedía por una puerta desde la nave del mismo. En este claustro, adornado con arquería de ladrillo, fueron sepultados el maestre de la orden Pelayo Pérez Correa y otros caballeros santiaguistas accediéndose desde él a la espadaña. Los edificios destinados a dependencias del hospital propiamente dicho, se situaban en su entorno y contaba con un huerto, su pozo y una tapia que rodeaba todo el conjunto.

Imagen del Cristo "Santiaguito"
Imagen del Cristo «Santiaguito»

CURIOSIDADES

El maestre de la Orden de Santiago D. Pelayo Pérez Correa, famoso por sus victorias sobre los moros y por su intervención en la conquista de Jaén y Sevilla murió encontrándose en Talavera y fue enterrado en el claustro de nuestro Hospital de Santiago. Era este monje guerrero famoso por el relato que le hacía protagonista de un milagro en el que, por intercesión de la Virgen, se paró el sol para que hubiera tiempo de finalizar una batalla victoriosa para los cristianos. Esa fama hizo que Felipe II, a su paso por Talavera camino de Lisboa, se acercara a visitar la tumba en la que ya no estaba el cuerpo del maestre pues se había trasladado por orden de Fernando el Católico a la Iglesia de Santa María de Tentudia en Sierra Morena. En la Talavera de 1494 este traslado fue todo un acontecimiento organizado por Pedro de Cervantes, caballero santiaguista y a la sazón regidor de la ciudad. Para la solemne ceremonia acudió el cabildo colegial y el concejo que despidieron al cadáver acompañándolo hasta las afueras de la villa