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DEL CASTILLO DE DOS HERMANAS AL DE MALAMONEDA

DEL CASTILLO DE DOS HERMANAS AL DE MALAMONEDAexcursionmalamoneda

LA EXCURSIÓN Y COSAS QUE VER

Recorrido aproximado solo ida 17 kilómetros. 4 horas.

En nuestra excursión de hoy vamos a visitar una de las zonas de los Montes de Toledo fronterizas con La Jara y muy rica en restos arqueológicos. Se trata del entorno de las localidades de Navahermosa y Hontanar. Partiremos de la primera de ellas en dirección este para acercarnos  por una pista hasta el castillo de Dos Hermanas, situado sobre uno de los riscos gemelos que dan nombre al paraje y a los que podemos ascender fácilmente en un paseo que nos llevará a la contemplación de unas magníficas vistas de encinares y olivares en las rañas y con los montes de Toledo al sur. Se trata del típico castillo roquero construido para algunos en el siglo XI por los árabes, aunque luego  los cristianos se apoderan de él, en concreto el caballero fronterizo don Alfonso Téllez  que toma posesión del mismo en el año 1210.

Peña del castillo de Dos Hermanas
Peña del castillo de Dos Hermanas y el arroyo Merlín

Pasa después el castillo en el siglo XIII por las manos de Jiménez de Rada, el arzobispo vencedor de Las Navas de Tolosa y las de Fernando III el Santo, para pasar finalmente a las tierras bajo el poder de la ciudad de Toledo. Cuando después de la batalla referida las fronteras con los musulmanes pasan al otro lado del Guadiana dando mayor seguridad a la zona, los vecinos se trasladaron al solar actual de Navahermosa donde las condiciones para la explotación agropecuaria y el abastecimiento de agua eran mejores.

Se conserva en el extremo oriental de la fortaleza el hueco de la puerta de entrada que indica haber estado rematado por un arco apuntado. También hay algunos huecos de tronera y un hueco cilíndrico a modo de pozo que discurre por el interior de uno de los muros. Delante de la puerta hay un pequeño patio de armas limitado por otro muro.

Interior del castillo de Dos Hermanas
Interior del castillo de Dos Hermanas

A los pies del castillo pasa un arroyo con el sugestivo nombre de arroyo de Marlín o Merlín, nombre mágico que se une a la leyenda de las dos hermanas moras que pasean por el paraje en las noches de San Juan y bajan a lavarse al arroyo. Algunas fuentes históricas hablan de un violento encuentro armado en el entorno entre los caballeros templarios y los de Alcántara.

Volveremos sobre nuestros pasos los dos kilómetros y medio que nos separan de Navahermosa y visitaremos su iglesia parroquial de San Miguel, edificación del siglo XVI sobre otra anterior del XV que custodia algún patrimonio de interés procedente de la iglesia de San Felipe Neri de Toledo, como uno de los retablos y una talla de san Benito del imaginero toledano Germán López, además de un órgano del siglo XVIII. También cuenta Navahermosa con unas casas consistoriales de cierto empaque, unas viviendas de sabor popular con soportales, como la ermita de San Sebastián del camino de Toledo.  

Inscripciones epigráficas funerarias labradas en la piedra en Malamoneda
Inscripciones epigráficas funerarias labradas en la piedra en Malamoneda

Después de dar una vuelta por el pueblo tomaremos el camino que va a la ermita de La Milagra, llamada así por acoger a la Virgen del Milagro. Había otra ermita anterior que fue destruida y que se localizaba en el lugar donde hoy se levanta una cruz. Fue reconstruida en 1944 y hasta ella se hace una bonita romería el tercer domingo de mayo.

Desde la ermita descenderemos al pueblecito de Hontanar, donde podemos visitar un aula de interpretación sobre el yacimiento de Malamoneda destino último de nuestra excursión. Cuenta también el pueblo con algunos rincones de arquitectura tradicional. Desde antiguo fue poblado su término por el ser humano encontrándose numerosas huellas arqueológicas en el paraje de Malamoneda, al que nos acercaremos durante esta excursión dirigiéndonos hacia la carretera que va a Navas de Estena y siguiendo los caminos tal como se indica en el plano.

Torre de Malamoneda y al fondo chopera del río Cedena
Torre de Malamoneda y al fondo chopera del río Cedena

Lo primero que distinguimos son los restos de una torre medieval de la que solamente se conserva la mitad de su estructura con parte de una bóveda y restos de un matacán. También fue esta construcción bastión medieval que pasó al repoblador Alfonso Téllez y fue comprada después con Malamoneda por el arzobispo Jiménez de Rada para formar parte después del alfoz de la ciudad de Toledo.

Junto a ella quedan los restos de una antigua aldea, que hoy mantiene algunas casas y majadas. Al norte y nordeste de estas casas vemos unas elevaciones graníticas sobre las que se hallan tallados numerosos sepulcros de difícil datación, para algunos los más antiguos se encontraban allí desde época tardorromana hasta la alta Edad Media. Junto a una de ellas hay una inscripción, aunque las más importantes son las que se han hallado de epigrafía romana en diferentes aras encontradas en el entorno o formando parte de antiguos edificios, como unos molinillos cercanos.

Sepulcros labrados en la piedra o "lucillos"
Sepulcros labrados en la piedra o «lucillos»

En la vega, junto al río Cedena hay una fortificación sencilla cuadrangular de la que solamente quedan los muros con una entrada oriental en la que se han quitado sus piedras nobles. Solamente quedan de este castillo los muros con los huecos que sujetaban las vigas de madera, y ventanucos de aspillera.

Castillo de Malamoneda
Castillo de Malamoneda

Podemos dar algunos paseos por su magnífico entorno monteño siguiendo el río Cedena aguas arriba. Y si nos da tiempo, subir, ya en los vehículos, hasta el cercano risco de las Paradas siguiendo la carretera de Navas de Estena, y allí  disfrutar de su magnífica vista panorámica.

GUÍA FÁCIL DE LA CIUDAD DE VASCOS

GUÍA FÁCIL DE LA CIUDAD DE VASCOS

Completamos al capítulo anterior sobre fortalezas del Tajo con esta excursión a la Ciudad de Vascos, toda una ciudad amurallada musulmana abandonada  hace casi mil años

Vista general de la alcazaba de ciudad de Vascos
Vista general de la alcazaba de ciudad de Vascos

conocervascos

Recorrido aproximado 19 kilómetros ida y vuelta si vamos andando desde Puente del Arzobispo, 6 horas; 10 kilómetros si el recorrido lo hacemos solamente desde el cruce de Navalmoralejo, 3 horas.

Calle calzada en Ciudad de Vascos
Calle calzada en Ciudad de Vascos

Salimos de Talavera y nos dirigimos a Puente del Arzobispo, cruzamos el puente y tomamos la carretera de La Estrella. En el camino podemos visitar el dolmen de Azután y un paraje junto al Andilucha en el que vemos un viejo puente, un horno tejar y los restos de un viejo molino. Llegamos después al cruce de Navalmoralejo. Justo enfrente, parte un camino que nos conducirá a la Ciudad de Vascos tras un recorrido de unos cuatro kilómetros. Los conejos saltan a nuestro lado mientras recorremos un agradable encinar adehesado.
Trescientos metros antes de llegar a la muralla podemos observar enterramientos musulmanes a ambos lados del camino. Se trata de una de las necrópolis de la ciudad compuesta por inhumaciones de cadáveres colocados de costado, orientados de este a oeste y con cuatro cipos o piedras alargadas que delimitan las cuatro esquinas de cada sepultura. Parece que antropológicamente, los individuos allí enterrados son de la etnia bereber, que sabemos también por datos históricos que fueron traídos por su carácter aguerrido a esta línea del Tajo para defender la frontera contra los cristianos.
Aparcamos el coche en una pequeña explanada junto a la muralla y accedemos al interior a través de un derrumbe de la misma. Pasamos al interior de la zona amurallada e iniciamos el recorrido siguiendo los indicadores. Descendemos por la zona oeste del recinto amurallado, que encierra nada menos que las ocho hectáreas de superficie que tiene esta misteriosa ciudad.
vascos croquisLlegamos a la zona “A”, situada en una pequeña vaguada bajo la alcazaba. Es uno de los sectores urbanos ya excavados donde observamos las dependencias de las viviendas, habitaciones pequeñas en torno a un patio y algunos detalles como molinos de mano fragmentados, silos de almacenamiento excavados en la roca, las jambas de las puertas, el lugar chamuscado donde se situaba el hogar y alguna pila excavada en la piedra.
Junto a esta puerta noroccidental de la muralla se observan las dependencias del cuerpo de guardia con acceso directo al muro. Es curioso ver en la cara exterior de la puerta un arco de herradura labrado en bajorrelieve para darle aspecto musulmán, en una especie de arabización a posteriori de la puerta.

Caldarium del baño de la Mora
Caldarium del baño de la Mora

Y ya que hemos salido por esa puerta, precisamente subiendo unos metros por el arroyo de La Mora arriba se encuentran los restos de uno de los baños árabes de la ciudad. Con su vestuario, sus salas de baño caliente y frío, la leñera y la dependencia donde se calentaba el agua etc.

Mezquita de la Ciudad de vascos
Mezquita de la Ciudad de vascos

Volvemos nuevamente al interior del recinto amurallado y subimos hacia la alcazaba, la parte más fuerte de las ciudades medievales. Antes de entrar observamos una dependencia de planta rectangular con columnas que es la mezquita principal de la ciudad. Es curioso observar en ella los restos del mihrab, esa pequeña dependencia orientada a la Meca que estaba más o menos lujosamente decorada según la riqueza de la mezquita, aunque en este caso solamente queda un hueco en el tapial del muro sur. A la entrada de la mezquita se observa una pileta apenas conservada donde probablemente hacían sus lavados rituales los musulmanes antes de rezar. Se mantienen también fragmentos de algunas de las columnas que sostenían la techumbre.

Se ha llado otra mezquita de menores dimensiones en el barrio situado al sur de la alcazaba.

La entrada a la alcazaba, donde además residía el jefe militar de la plaza, conserva todavía el arranque del arco de herradura, restos de murallas y torreones y un aljibe para almacenar agua. Si nos asomamos al sur contemplamos una vista espléndida con la confluencia del arroyo de la Mora en el río Huso o el embalse de Azután y Gredos al fondo.

Puerta de la alcazaba con el arranque del arco de herradura
Puerta de la alcazaba con el arranque del arco de herradura

Bajamos de la alcazaba y vamos observando la zona “E”, donde se encuentran los cimientos y muros viviendas de rango superior y algunos edificios públicos. En esta zona se han hallado también restos de poblamiento romano anteriores a la ocupación árabe de la ciudad, e incluso lascas de sílex y cerámica que demuestran poblamiento prehistórico.
Ascendemos hacia la zona “B” donde veremos lo abigarrado de las callejuelas, su empedrado, los sistemas de desagüe de las viviendas, los hogares etc. En la muralla de esta parte se observa un portillo de los seis que se conservan actualmente.

Aquí nos asomamos a la muralla y vemos un entorno paisajístico de gran belleza con el bosque mediterráneo rodeando la ciudad, en cuyo interior crecen los almendros. Está flanqueada al este por el impresionante cañón granítico del río Huso en cuyos despeñaderos abundan los espárragos de cambronera y las rapaces que sobrevuelan la impresionante formación granítica. Los patos también transitan por las aguas tranquilas del reculaje del embalse de Azután en el río Huso. Al otro lado del arroyo de La Mora se esconden también los restos de un barrio extramuros, con las ruinas de unas tenerías y quizá otras dependencias artesanales.

Puerta oeste de la Ciudad de vascos que da acceso a los baños
Puerta oeste de la Ciudad de vascos que da acceso a los baños

Muchas teorías se han aventurado sobre la significación del nombre “Vascos” pero ninguna está fundamentada. La despoblación de la ciudad en el siglo XI también es un enigma, aunque sí sabemos que tuvieron que abandonarla los musulmanes por las exigencias de Alfonso VI, que ya preparaba la toma de Talavera y Toledo. Sí conocemos la finalidad estratégica que tuvo esta población defendiendo, junto con otras fortalezas, como Castros, Espejel o Alija, la línea defensiva del Tajo del avance de los cristianos en la Reconquista. Sí sabemos que la propia ciudad o al menos su ámbito de influencia se conoció como Nafza en el mundo musulmán. También conocemos que en el siglo XVII aparece en documentos como la ciudad de “Vasquez”, por lo que puede que este nombre de “Vascos” simplemente haga alusión al apellido de un antiguo dueño, y tal vez pueda esta explicación tan sencilla darnos la solución al enigma.
La tradición local vincula a Vascos con cierta actividad metalúrgica pues, aparte de ciertos restos hallados, se encuentra comunicada por un viejo camino con las minas de oro y hierro de Sierra Jaeña.
Desde aquí partieron tropas convencidas por un santón musulmán llamado Al Quit para conquistar la ciudad cristiana de Zamora. Los generales bereberes no se fiaron de su jefe en el último momento y abandonaron el asedio, por lo que los pocos fieles que le quedaron no pudieron evitar su derrota por Alfonso III y que su cabeza quedara expuesta clavada en una pica junto a las murallas del Duero. Este curioso personaje convencía a la gente mediante trucos de magia y predicaba a los fieles de pie sobre un asno.
Además del patrimonio que antes hemos mencionado antes de llegar a la Ciudad de Vascos también podemos acercarnos a Navalmoralejo, donde se ha instalado un pequeño museo para dar a conocer mejor los restos arqueológicos de la ciudad hispanomulmana.

También podemos acercarnos al embalse de Azután pasando por el pueblo que le da nombre, que fue propiedad de las monjas del monasterio de san Clemente de Toledo. Quedan junto al río restos escasos de la torre árabe de observación que lo originó y un viejo molino que se halla junto a ella. El pueblo cuenta con una arquitectura tradicional en adobe y tapial.
Se puede hacer el camino hasta la Ciudad también en turismo, aunque la parada en el dolmen es un tanto dificultosa y debemos avanzar para aparcar hasta el arroyo Andilucha por seguridad.

LOS PRIMEROS CRISTIANOS DEL VALLE DEL TAJO

LOS PRIMEROS CRISTIANOS DEL VALLE DEL TAJO

Nuevo capítulo de la serie «Ríos de Historia» que trata sobre los primeros yacimientos arqueológicos del valle del Tajo con muestras de la cristianización de romanos y visigodos

EXCAVACIÓN EN 1970 DEL MAUSOLEO DE LAS VEGAS DE SANTA MARÍA
EXCAVACIÓN EN 1970 DEL MAUSOLEO DE LAS VEGAS DE SANTA MARÍA

Mientras se producía esta ruralización de la población, en las grandes villas del Tajo ya decadentes los hispanorromanos se van conociendo la religión cristiana y haciéndose creyentes especialmente desde que el Emperador Constantino la declara religión oficial del Imperio.

Muestra de ello es que algunas de ellas adaptan sus edificios para hacer los templos de la nueva religión y se convierten en todo o en parte en basílicas cristianas. Es el caso de la villa de Saucedo en las cercanías de Talavera la Nueva que desde mediados el siglo I d.C. es una típica villa romana hasta que a finales del III sufre a importantes modificaciones en su estructura, ampliándose las instalaciones agrícolas y señoriales pues se construyen instalaciones termales y un gran salón decorado con mosaicos (En el Museo de Santa Cruz de Toledo  se conserva un mosaico que estuvo en el ábside de la basílica en el que se representa una mujer sosteniendo un cuerno de la abundancia y un globo o luna creciente) y planta absidiada  que ya a finales  del siglo V se convertirá en basílica cristiana. En sus excavaciones se ha encontrado una piscina bautismal con su escalera de subida y la de bajada y con las conducciones del agua y un sumidero consistente en una placa de mármol con decoración labrada de motivos vegetales. Los muros delimitan claramente la planta basilical y se levantan en parte sobre los anteriores mosaicos que decoraban la villa. Otros nuevos como el ya aludido en el que aparecen dos delfines con las colas entrelazadas con un tridente representarían un motivo simbólico de los utilizados por los primeros cristianos. También se halló un altar de piedra con un crismón como símbolo de Cristo grabado en él. En el siglo VIII hay un gran nivel de incendio que podría coincidir con la llegada de los visigodos lo que se atestigua por el hallazgo en ese nivel de cenizas de una moneda de Witiza.

Mausoleo de las Vegas de Pueblanueva en el lamentable estado en que se encontraba hasta su limpieza reciente
Mausoleo de las Vegas de Pueblanueva en el lamentable estado en que se encontraba hasta su limpieza reciente

La casa contaba con un sistema complejo de calefacción por agua y también una fuente en la entrada monumental recibía a los visitantes. Un patio central recogía las aguas de lluvia. Las instalaciones termales en esta villa donde el agua es nuevamente protagonista pues se han encontrado.

Otra de estas grandes villas del Tajo que se reconvierten en basílicas cristianas, y luego parece que en templo visigodo, es la villa de Las Tamujas cercana a la desembocadura del Cedena en el Tajo, que también contaba con ricos mosaicos en su zona residencial e instalaciones termales.

Restos arqueológicos de la villa romana de Saucedo. Foto de cultura.castillalamancha.es

El mausoleo de Las Vegas del Pueblanueva, también situado cerca del Tajo y con dos villas romanas en su entorno, es un monumento de gran importancia arqueológica, aunque hoy permanece lleno de basura y en un estado lamentable. Se trataba de un edificio de forma octogonal con unos trece metros de diámetro construido  con muros de canto y argamasa de ochenta centímetros de grosor. En uno de sus lados se puede todavía ver una cripta monumental con unas escaleras de acceso en cuyo interior se encontró el sepulcro llamado de Los Apóstoles en mármol y que hoy se encuentra en el Museo Arqueológico Nacional, además de otros dos sepulcros de piedra. Toda la estructura está realizada en magnífica sillería granítica.

Lápida de Litorio en la ermita del prado, uno de los más importantes elementos arqueológicosde los primeros cristianos en españa en España
Lápida de Litorio en la ermita del prado, uno de los más importantes elementos arqueológicosde los primeros cristianos en españa en España

Un elemento de gran importancia como huella de aquella temprana cristianización de nuestra comarca es el hallazgo de la placa de Litorio en la zona de la Trinidad. Hoy se encuentra encastrada a la izquierda del muro de la entrada de la ermita. Ermita que debemos recordar dice la leyenda que su conversión a templo cristiano fue impulsada por el rey visigodo Liuva que hizo que este lugar junto a las alamedas fluviales y que estaba dedicado en tiempos de los romanos a Ceres, su diosa de la fertilidad,  se cristianizara bajo la advocación de la Virgen del Prado.

Varios elementos arquitectónicos de claro origen visigodo se han hallado repartidos por nuestra comarca. Cimacios, capiteles, pilares o restos de ventanas formaban parte de antiguos templos cristianos, y aunque fuera ya de nuestro ámbito territorial es un magnífico ejemplo de la arquitectura de esta época, la iglesia de Melque próxima a San Martín de Montalbán. Incluso hay numerosos autores que quieren ver en la finca de La Alcoba, donde también se hallan restos de una antigua villa romana, el lugar donde se localizaba un monasterio cuyo abad fue nombrado obispo por el rey Wamba, pues era muy devoto de un famoso predicador cuyos restos se guardaban allí, San Pimenio. Ese primer y único obispo «talaverano» se llamó Cuniuldo, cuya diócesis fue luego eliminada y él nombrado obispo de Itálica.

SARCÓFAGO DE PUEBLANUEVA HALLADO EN EL MAUSOLEO JUNTO AL TAJO Y HOY EN EL MUSEO ARQUEOLÓGICO NACIONAL
SARCÓFAGO DE PUEBLANUEVA HALLADO EN EL MAUSOLEO JUNTO AL TAJO Y HOY EN EL MUSEO ARQUEOLÓGICO NACIONAL

La diócesis en cuestión se llamó Aquis, cuyo significado es «aguas» otro elemento más que nos habla de la vinculación histórica de nuestra tierra con los ríos y las fuentes que vamos desgranando en estos artículos.

LOS ROMANOS y VISIGODOS SE DISPERSAN POR RÍOS Y ARROYOS

LOS ROMANOS y VISIGODOS SE DISPERSAN POR RÍOS Y ARROYOS

Nuevo capítulo de «Ríos de Historia» en la época final del Imperio Romano y el domino visigodo, que dispersan sus asentamientos por arroyos y afluentes

Capitel tardorromano de una villa romana junto al río Guadyerbas.
Capitel tardorromano de una villa romana junto al río Guadyerbas.

Los romanos a partir del siglo III después de Cristo comienzan a dispersarse por las tierras de la comarca y no solo habitan la ciudad de Talavera o Caesaróbriga y las grandes villas de la vega del tajo, sino que comienzan a crear asentamientos por toda nuestra tierra aprovechando especialmente las vegas de los ríos y especialmente en asentamientos rústicos a lo largo de pequeños arroyos de corriente continua.

Es curioso constatar la presencia de numerosos topónimos de lugares que se llaman  “los villares” “el villar” o “villarejo” y que se reparten por toda nuestra comarca y suelen localizarse  en ellos yacimientos tardorromanos que en muchos casos siguen después habitados tras las invasiones bárbaras por los visigodos. Muchos de ellos nos muestran los restos de basílicas que nos hablan de los primeros lugares de cultos cristianos. A los arqueólogos les ha resultado difícil distinguir la sucesión de estas fases de ocupación en este periodo de ruralización general que en muchos casos es difícil datar en una u otra época.

Simultáneamente la ciudad romana de Talavera va perdiendo su esplendor y donde antes había grandes había grandes templos o edificios públicos y las casas de la clase dominante se hallan restos de construcciones más modestas y decadentes, que utilizan en muchos casos los sillares y columnas de viejas construcciones para edificar construcciones más modestas.

SEPULTURAS ROMANAS DESCUBIERTAS POR LAS AGUAS EN LA DESEMBOCADURA DEL JÉBALO EN EL TAJO
SEPULTURAS ROMANAS DESCUBIERTAS POR LAS AGUAS EN LA DESEMBOCADURA DEL JÉBALO EN EL TAJO

De todos estos yacimientos tardorromanos, visigodos y paleocristianos hay buena muestra en todos los afluentes del padre Tajo. Es el caso de los asentamientos y necrópolis hallados en el entorno del embalse de Cazalegas y en el de sus arroyos tributarios de la sierra de San Vicente, especialmente en los arroyuelos cercanos a Bayuela, donde además parecen quedar restos de viejas presas para aprovechamientos de huertos y prados. Otra de estas presas se encuentra cerca del despoblado de Guadyerbas las Bajas, en un arroyo tributario. También a lo largo del Guadyerbas en su discurrir por los términos de Velada y Oropesa se hallan otros yacimientos como el cercano al Baldío, donde el autor encontró el capitel tardorromano que se muestra en la fotografía. En su afluente Riolobos, también de corriente continua se encuentran restos de habitación romana y las ruinas de un molino de aspecto muy antiguo, que para algunos podría remontarse a la época de la que venimos hablando.

Palomeque Torres describió en Los Navalmorales otros yacimientos romanos en el arroyo de los huertos y en el valle del Pusa también se han encontrado junto a sus orillas restos de villas y mosaicos.

En el valle del Sangrera hay varios “villarejos”y cerca de Torrecilla en su tributario Fresnedoso se localiza el Cerro de Los Moros donde se destruyó una gran necrópolis visigoda con restos óseos de gentes de buena envergadura y un jarrito de un asa como habitual ajuar de estos enterramientos, además de algún pequeña objeto personal como pendientes o brazaletes, aunque el gran hallazgo de estos materiales con verdaderas joyas se encontró junto a Carpio de Tajo.

Mosaico de la villa romana de Saucedo en Talavera la Nueva
Mosaico de la villa romana de Saucedo en Talavera la Nueva

También en el bajo Sangrera hay restos de buenas villas tardorromanas que han dejado sus cerámicas más toscas y su tégulas, esas gruesas tejas romanas, desperdigadas por los barbechos y con las que a veces se construían también las sepulturas.  Estos enterramientos están a veces hechos con lajas de pizarra o con lanchas de granito, otras con tejas y otras en sepulcros labrados directamente en la roca y que aunque se suelen situar en la alta edad media, el periodo inmediatamente posterior, a veces es difícil de determinar si ya existían en estos tiempos paleocristianos. Son los llamados “lucillos” que dan nombre a pueblos como Navalucillos, o el mismo Lucillos y de los que se encuentran ejemplares a lo largo del cedena, del Pusa y de otros arroyos comarcanos.

Un puente posiblemente romano salta el río Cedena junto a otro “villarejo”, Villarejo de Montalbán, en cuyo término se hallan también restos de asentamientos romanos. También hay restos de esta época en el Riscal de Velasco, que se eleva sobre el mismo río y una necrópolis en en lugar que tiene el sugestivo nombre de “El Prado de las Monedas” En término de Alcaudete y a las orillas del Jébalo se encuentra el yacimiento romano de la finca Los Villarejos y, más abajo, cerca ya del casco urbano se ha excavado otro importante yacimiento con mosaicos.

Sepultura tardorromana violada del Prado de las Monedas cerca de Los Villarejos, bajo el embalse de Alcaudete en el Jébalo
Sepultura tardorromana violada del Prado de las Monedas cerca de Los Villarejos, hoy bajo el embalse de Alcaudete en el Jébalo

En la cabeza del Conde, en las riberas del río Uso, que como otros yacimientos se nos muestra bajo el topónimo de “castrejón” suelen estar en sobre cerros y que probablemente aprovechaban además de los recursos agrícolas los pastos para ganadería e incluso una pequeña metalurgia de autoabastecimiento con el hallazgo de escorias de hierro e incluso un pequeño horno como el hallado junto al Guadyerbas en el yacimiento de El Rondal.

También en los valles del Pedroso, “Villar del Pedroso”, o en el paraje de la Oliva o en la finca La Argamasa y en otros lugares de la Jara más occidental se han encontrado restos similares.. Cerca de su desembocadura se pueden ver los restos de la calzada romana que discurría por la orilla sur del Tajo.

VENUS Y HÉRCULES JUNTO AL TAJO

VENUS Y HÉRCULES JUNTO AL TAJO

Continuación del capítulo anterior de «Ríos de Historia» sobre la relación de la Talavera romana  con el Tajo.

Escultura romana de bronce que representa a Hércules hallada en Talavera de la Reina. Folleto de una exposición del COLECTIVO ARRABAL
Escultura romana de bronce que representa a Hércules hallada en Talavera de la Reina. Folleto de una exposición del COLECTIVO ARRABAL

Aun así, esa escasa altura sobre el nivel de las aguas ha hecho, entre otras causas, que históricamente Talavera haya sido una ciudad con mal saneamiento, una ciudad en la que los viajeros han percibido suciedad, albañales atascados y hasta charcas poco saludables como la de El Charcón, que ya lo lleva en el nombre. En las excavaciones  se han encontrado numerosas conducciones de aguas residuales con pequeños canalillos que en muchos casos acababan en pozos negros y no en el mismo río. Todos sabemos cómo ciertos sótanos de Talavera cercanos al río se anegan cuando suben las aguas y hasta el mismo hospital actual tuvo que construir un sistema de saneamiento que impidiera su inundación por retroceso de las alcantarillas. Es seguro que también hubiera cloacas romanas de mayor entidad como la que va de los jerónimos al río y que tradicionalmente ha sido considerada por los talaveranos como un sugerente pasadizo secreto.

Es difícil saber cuál era la situación del cauce del río hace dos mil años pero por los estudios arqueológicos se puede deducir que nuestra ciudad se situaba limitada por el Tajo, aunque con un espacio de tierra entre el casco urbano y la corriente fluvial, como todavía se advierte en el dibujo de la ciudad del siglo XVI de Anton van der Wingaerde.

ESCUDO DESPIEZADO DE TALAVERA DE LA DERRIBADA PUERTA DE CUARTOS. ¿Fueron estos los toros que delimitaron el casco de la antigua Caesaróbriga
ESCUDO DESPIEZADO DE TALAVERA DE LA DERRIBADA PUERTA DE CUARTOS. ¿Fueron estos el toro y la vaca  que delimitaron el casco de la antigua Caesaróbriga?

El casco urbano se habría delimitado con el ritual clásico latino de trazar los límites arando con un toro y una vaca y haciendo el surco que marcaría los límites. Éste podría ser el origen del escudo talaverano, donde aparecen saliendo del recinto amurallado las dos reses. Dos son los ejes básicos del diseño urbanístico romano el decumano. Eje que en nuestro caso sería una vía que unía la puerta de Mérida, que según los especialistas era de claramente de origen romano, y otra que habría estado donde actualmente se encuentra la alcazaba, que se construyó en época musulmana con materiales romanos, tal vez la puerta que hoy llamamos de Pescaderías o la propia entrada occidental de la alcazaba. La otra vía perpendicular es el cardo y hoy se puede identificar recorriendo desde la Puerta de Zamora la calle Mesones hasta la otra puerta romana del Arco de San Pedro siguiendo por la calle Gabriel Alonso de Herrera hasta el claustro de los jerónimos, donde se halló la escultura de Venus reconvertida en imagen de Santa Catalina. La zona de los templos se encontraba muy próxima al río y ha persistido hasta ahora con la Colegial, los jerónimos, bajo cuyos cimientos se encontró la cabeza de bronce de un toro y también en la zona de San Clemente donde se encontró la escultura también de bronce de Hércules.

Esa cruz que forman el cardo y el decumano se enmarcaría en un recinto rectangular cuyo lado sur sería paralelo al río. Ese recinto dentro de las murallas y ampliado probablemente por los barrios de Santa Leocadia hacia el este y San Esteban al oeste habrían constituido la ciudad romana de unas 24 hectáreas, similar en superficie a la de muchas otras ciudades romanas pero con una abundancia en inscripciones epigráficas superior a la media.

PUERTA DE MÉRIDA, LA QUE CON MÁS PROBABILIDAD ES ROMANA AL MENOS EN PARTE (DIBUJO DE E. REAÑO SOBRE GRABADO DE LABORDE)
PUERTA DE MÉRIDA, LA QUE CON MÁS PROBABILIDAD ES ROMANA AL MENOS EN PARTE (DIBUJO DE E. REAÑO SOBRE GRABADO DE LABORDE)

La muralla romana talaverana puede que no ciñera la totalidad de la población de la época, sino únicamente el equivalente al actual primer recinto, aunque con modificaciones especialmente en la zona de la alcazaba. La puerta de Mérida tenía estructuras muy similares a las de otras puertas romanas situadas en diferentes lugares del Imperio y también el conocido como arco de San Pedro, aunque con modificaciones  medievales posteriores.

Hasta ahora lo que parece constatado por las excavaciones y por el estudio de los cimientos de la muralla, es la existencia de la misma al menos desde el siglo III. Desgraciadamente, la parte de la muralla del río, que tradicionalmente se ha considerado la más antigua, se halla sepultada por la Ronda Sur.

La calzada romana principal entraría por la calle del sol hasta la Plaza del Reloj, delante de la puerta del arco de San Pedro y saldría por la Corredera y la calle del Carmen hacia Mérida.  El puente romano habría cambiado su dirección en época como más tarde veremos, tal vez por la modificación de la dirección del cauce producido con el paso de los años, y como ha sucedido con tantos meandros y brazos del río que han modificado su trayecto, desapareciendo algunos y naciendo otros nuevos. Ese cambio de dirección en el impacto de las aguas contra los tajamares y la formación de nuevas islas habrían condicionado que se modificara el trazado del puente en época bajomedieval probablemente.

Escultura romana de bronce que representa a Venus hallada en Talavera de la Reina
Escultura romana de bronce que representa a Venus hallada en Talavera de la Reina. FOTO COLECTIVO ARRABAL

No se han hallado todavía el circo o el anfiteatro de nuestra Caesaróbriga, pero no debemos descartar su existencia bajo los cimientos de las casas de los antiguos arrabales, donde sí se han hallado varias necrópolis y también enterramientos aislados. Las excavaciones sistemáticas que se han realizado, desgraciadamente muy pocas para la entidad de Talavera, la preponderancia de los intereses de los constructores, y el escaso amor por su patrimonio que siempre ha caracterizado a los talaveranos han sepultado bajo el hormigón y la dejadez de las autoridades muchas huellas de lo que fue una ciudad romana de dos mil años de antigüedad en la que se han descubierto nobles edificios del antiguo foro en el entorno de la plaza del Pan, como por ejemplo en el patio del ayuntamiento o en el centro Rafael Morales, esculturas como la Venus o el Hércules y venerables piedras que formaban parte de casas y edificios públicos y que hoy se encuentran esparcidas por los parques a falta del museo histórico y arqueológico que está pidiendo a gritos Talavera.

HUBO UN PUENTE ROMANO PERO NO ES EL PUENTE VIEJO

HUBO UN PUENTE ROMANO PERO NO ES EL PUENTE VIEJO

Se resalta en esta foto aérea de 1937 el trazado del que fue Puente Romano. La flecha roja señala el puente romano y la verde el trazado actual
Se resalta en esta foto aérea de 1937 el trazado del que fue Puente Romano. La flecha roja señala el puente romano y la verde el trazado actual

Ya he comentado que, a mi entender, la causa de que nuestra ciudad se encuentre en el lugar en el que se halla es que en tiempos prerromanos el Tajo era fácilmente vadeable por aquí. Es de los lugares de su recorrido en los que el cauce es más ancho, con numerosas islas y unos inmensos arenales que se podían atravesar a pie por gentes y ganados desde antiguo, porque hemos de imaginar nuestro río sin la elevación de las aguas que produce la presa de los molinos de Abajo. Y es éste precisamente el vado practicable más cercano al Puerto del Pico, por el que pasaba ese eje norte sur que unía las dos mesetas y que mereció la construcción por los romanos de la mejor calzada conservada en todo el territorio español. Y además, ese eje se cruzaba en Talavera, y junto a ese vado, con el otro eje de comunicaciones con calzadas  a ambos lados que discurre de este a oeste por el valle del Tajo, un río que como otros era una de esas autopistas de la prehistoria que servían de primigenias vías de comunicación.

2.-Los tres arcos que se asientan sobre pilares romanos con el quiebro de su dirección que aparece arruinado
Los tres arcos que se asientan sobre pilares romanos con el quiebro de su dirección que aparece arruinado

El Puente Viejo es en realidad una más adecuada denominación para nuestro antiguo puente, y de hecho es como siempre ha sido denominado por los talaveranos. Lo de “puente romano” es posterior y se enmarca ese nombre en la frecuente adscripción a la época romana que se ha venido dando a todos los puentes medievales y modernos de pétrea factura como medio popular de otorgarles una mayor antigüedad.

En 1990 se produjo un gran descenso de las aguas del Tajo por obras en el azud de los molinos de Abajo, lo que unido a la sequía estival hizo que afloraran en el fondo del río próximo al puente Viejo unas estructuras que fueron estudiadas oportunamente por Alberto Moraleda y César Pacheco, quienes con la publicación de su trabajo hicieron una importante contribución a la historia  del patrimonio local.

Puente romano a principios de siglo en dibujo de Enrique reaño sobre una vieja postal

Y ¿qué es lo que apareció con la bajada de las aguas? Pues las pilas sobre las que se sustentaba el antiguo puente romano y que salvo en los tres primeros arcos no seguían en su alineamiento la misma dirección que el viejo puente medieval. Es por ello que el puente tiene ese quiebro en su trazado a partir de ese tercer arco, el llamado “arco de las armas”, llamada así porque tiene encastrado un pequeño escudo en piedra blanca. Los tres primeros arcos sin embargo sí se apoyan sobre los antiguos pilares del puente romano, que tienen una planta diferente a los medievales, que se encuentran rematados en redondo aguas arriba, mientras que los pilares romanos tienen planta rematada en tajamar, en triángulo.

El puente viejo como siempre arruinado en un dibujo de Enrique Reaño sobre foto de Clifford
El puente viejo como siempre arruinado en un dibujo de Enrique Reaño sobre foto de Clifford

Se podían ver ocho de esas pilas y alguna de ellas conserva incluso restos del salmer, el arranque de su arco. Están fabricados con sillares bien labrados y rellenos en su interior con cantos y argamasa, el “opus caementicium” de los romanos. También se deduce de su estructura que los arcos tenían algo más de radio que el actual y que su calzada era más ancha.

La línea que siguen los pilares hace que algunos de ellos estén bajo las arenas de los islotes o en la Isla Grande ocultos por los sedimentos de siglos. Tenemos también que tener en cuenta que en época romana probablemente no existieran los molinos del puente por ser de posible origen musulmán, y por tanto tampoco existiría el brazo del río que hace de canal para llevar el agua a esos molinos, luego central eléctrica. Las razones que podían explicar este cambio de trazado en el puente es una menor resistencia a la corriente, tal vez por los cambios en la dirección de las aguas por la modificación del meandro del río e incluso el deseo de los jerónimos de comunicar mejor el antiguo molino de su propiedad,, pues el monje que hizo de ingeniero en una de las principales restauraciones era de esa orden, fray Pedro de los Molinos. Las grandes crecidas que provocaban las frecuentes inundaciones históricas de Talavera y lo arenoso e inestable del fondo hicieron probablemente que tanto el puente Romano, como el puente viejo fueran dañados y mil veces restaurados, pero curiosamente los tres primeros arcos, que se asientan sobre los viejos pilares romanos son los mejor conservados hoy día. El primero de esos arcos también alojó otros molinos.

Y LLEGARON LOS ROMANOS

Y LLEGARON LOS ROMANOS

Nuevo artículo de la serie «RÍOS DE HISTORIA» sobre la historia de la comarca a través de sus ríos

EL NOMBRE DE TALAVERA Y EL RÍO

SARCÓFAGO DE PUEBLANUEVA HALLADO EN UN MAUSOLEO JUNTO AL TAJO
SARCÓFAGO DE LAS VEGAS DE  PUEBLANUEVA HALLADO EN UN MAUSOLEO JUNTO AL TAJO

No vamos a entrar aquí en profundas disquisiciones sobre los orígenes del nombre de Talavera. Los expertos dicen que nuestra ciudad nunca fue Ébora de la Carpetania, pero sin embargo sí ven posible que fuera Elbura, nombre que estaría relacionado con la abundancia de aguas, como se apunta ya en las relaciones de Felipe II en el siglo XVI:

…porque –el Ber en arábigo significa pozo o ayuntamiento de aguas…y en tiempo de los visigodos dice haberse llamado “aguas” que es el-Ber y el-Bora…

Según el arqueólogo Dionisio Urbina, de Elbora derivaría Albuera que es el nombre de un despoblado Santa María de las Albueras, situado cerca de Pueblanueva , junto a las barrancas del Tajo y en la que se sitúa un mausoleo monumental donde se halló un magnífico sepulcro de mármol tardorromano y paleocristiano que se exhibe en el Museo Arqueológico Nacional, aunque han sido destruidas las cabezas de los apóstoles representados.

Otro paraje aguas abajo de Talavera nos orienta sobre el nombre también acuático de la ciudad. Se trata de Aquis, aguas en latín, y que se ha identificado con un obispado visigodo sufragáneo de Mérida. El paraje se ha identificado como la finca de La Alcoba, en la vega cerca de Talaverilla.

ESTELAS-Y-ARAS-ROMANAS-SE-VEN-FORMANDO-PARTE-DE-LA-MURALLA-DE-LA-ALCAZABA.jpg
ESTELAS-Y-ARAS-ROMANAS-SE-VEN-FORMANDO-PARTE-DE-LA-MURALLA-DE-LA-ALCAZABA.

Ya tenemos un lugar aguas arriba, y otro aguas abajo del casco urbano, pero las muy numerosas inscripciones halladas en Talavera, a la altura de grandes núcleos urbanos romanos de Hispania, han llevado a la conclusión de que el nombre más probable es el de Caesaróbriga, que viene a significar “ciudad fortificada de César”. La finca junto al Tajo con restos romanos conocida como La Orbiga puede también derivar para algunos de una lectura deformada de la palabra Caesaróbriga.

Una teoría sugiere que existiría otro topónimo céltico, anterior a los romanos Tala-bara que habría evolucionado comoTalbara-Talbora-Telbora-Elbora-Talalbuera-Talabuera-Talavera. La raíz Tal- también derivaría de del indoeuropeo “ tel” que significa también charco o estanque. Pues bien, es curioso constatar que todos los nombres hipotéticos de nuestra ciudad tienen que ver con el río o con el agua.

Templo de Diana de Talavera la Vieja junto al Tajo

Los viejos cronicones cuando hablan de la muralla hacen notar que su parte más antigua, la que pudiera con mayor probabilidad ser romana es la que discurre paralela al río y que hoy se encuentra en gran parte sepultada bajo toneladas de escombros para construir la Ronda Sur. Esas mismas crónicas nos relatan algunos hallazgos arqueológicos que se hicieron junto al Tajo, como es el caso de una cabeza de toro de bronce hallada al hacer los cimientos del monasterio de los jerónimos. También se encontró una escultura romana que fue reconvertida en una imagen de la Santa Catalina, advocación del monasterio. El padre Fita dice que “ El riachuelo occidental, la Portiña, desde que pasa por enfrente de la que fue puerta de Mérida hasta que se echa en el Tajo, va descubriendo conforme lame y roe su orilla derecha, antiguas sepulturas romanas…”

MURALLA ACTUALMENTE BAJO LA RONDA SUR, SE OBSERVA SALIDA DE CLOACA, TAL VEZ EL CONOCIDO COMO PASADIZO DE LOS JERÓNIMOS
MURALLA ACTUALMENTE BAJO LA RONDA SUR, SE OBSERVA  A LA IZQUIERDA DEL MURO LA SALIDA DE CLOACA, TAL VEZ EL CONOCIDO COMO PASADIZO DE LOS JERÓNIMOS

También hay constancia de que el arroyo Papacochinos cerca de la desembocadura habría dejado al descubierto sepulturas romanas. La puerta meridional que daba al puente sobre el Tajo, si como algunos creen ya existía en tiempos romanos, sería la puerta del Río. Cerca de la desembocadura de la calle Cristo de la Guía parece se encontró una estatua que dicen de Catón y que también fue reconvertida en imagen cristiana.

Las excavaciones más modernas documentan desagües y alcantarillas romanas con pozos negros, y también en las inmediaciones ribereñas de los jerónimos se han hallado inscripciones dedicadas a los dioses indígenas vettones Ataecina y Orilouco, además de aras diversas, por lo que esta zona era especialmente rica en hallazgos de índole religiosa que se perpetuaron en el tiempo con mezquitas y templos cristianos como La Colegial, Santa Catalina o San Clemente.

Varias excavaciones nos han revelado la presencia de unas termas donde se aprovechaban las aguas elevadas por maquinaria hidráulica para los baños que luego se mantendrían en época musulmana. Los principales baños romanos encontrados se localizan en el entorno de la zona de San Clemente.

Estela romana con epigrafía en una de las torres albarranas del Charcón

EXCURSIÓN A PEÑAFLOR

EXCURSIÓN A PEÑAFLOR

Entrada del Tajo en el embalse de Valdecañas con Peñaflor a la derecha
Entrada del Tajo en el embalse de Valdecañas con Peñaflor a la derecha

Parte nuestra excursión de hoy desde el pequeño pueblo de Berrocalejo, nombre que quiere decir tanto como lugar de berrocales, de paisaje granítico. Se encuentra justo en el lugar donde el Tajo desemboca en el embalse de Valdecañas y para acercarnos a él iremos por la auto vía A-5 para, ya en territorio extremeño, tomar la carretera que va hacia El Gordo y seguir hasta Berrocalejo, que fue lugar del señorío de Miranda, aunque antes llegaron hasta aquí las tierras de Avila, cuyos caballeros repoblaron la zona en la Edad Media. Perteneció a la Puebla de Enaciados, hoy despoblada y de la que hablaremos en otra excursión. Se han encontrado también piedras talladas del paleolítico y un verraco vettón.

Aunque el casco urbano es pequeño, podemos dar un paseo para ver su ermita, su calvario, el lavadero de pilas de piedra de Granadilla y la arquitectura popular de mampostería de granito. También son pintorescas la iglesia y la graciosa ermita porticada de Nuestra Señora de los Remedios

Dos sepulturas violadas en el yacimiento de Peñaflor
Dos sepulturas violadas en el yacimiento de Peñaflor

La excursión parte por el cordel que en dirección sur se dirige hacia las riberas del Tajo, cordel que deberemos abandonar como indica el plano para descender por la cuerda que se halla entre el arroyo de Peñaflor y el arroyo del Conde hacia el risco de Peñaflor.  No tiene pérdida pues la roca enhiesta de Peñaflor nos orientará. En el descenso hacia ella iremos viendo a un lado y a otro los restos de dos recintos amurallados, sepulcros y sepulturas además de restos de construcciones romanas y medievales que salpican todo el terreno. Antes había incluso algunas aras con inscripciones epigráficas y algún miliario romano que han sido retirados por el expolio al que era sometido el yacimiento. También había una mina al otro lado del arroyo de Peñaflor y la cueva Humá al norte del paraje.

El risco de Peñaflor es uno de esos lugares con restos arqueológicos que han dado lugar a toda clase de leyendas, como la que dice que fue escondido en una cueva de la peña un toro de oro tapándose el hueco con una gran piedra. En un pequeño molino del paraje de la Canaleja también se aparece una moza encantada que sale a peinarse el día de San Juan desprendiendo un agradable olor a tomillo.

Vista de Berrocalejo
Vista de Berrocalejo

Abajo vemos el río modificado por el reculaje del embalse que también oculta el Puente del Conde, justo donde iba el cordel antes mencionado y que fue volado durante la Guerra de la Independencia. Puede que tenga cimientos romanos, pero su obra actual se hizo en  el siglo XV por el Conde de Plasencia, don Pedro de Zúñiga, y de ahí su nombre. En la otra orilla se encontraba otra de esas ciudades-fortaleza hispano musulmanas que jalonaban el Tajo y se perciben las arruinadas murallas y el castillo de Alija, que es como se denominaba. En el patio del castillo se ha construido un desafortunado chalet.

La entrada del Tajo en el embalse de Valdecañas desde Peñaflor

Las vistas son magníficas pues el gran embalse de Valdecañas, uno de los mayores de España, se extiende hacia el oeste como un mar interior.

De vuelta a Talavera pararemos en El Gordo para ver la numerosa colonia de cigüeñas de la iglesia de este pueblo de tan curioso nombre, así como la cercana casa de postas que está cerca del puente de la autovía, una de las mejor conservadas y que también cuenta con algunos nidos.

RÍOS DE HISTORIA, LOS VETTONES

LOS VETTONES

Nuevo capítulo sobre nuestra historia en relación con nuestros ríos. Hoy, ya en la edad del hierro,  el pueblo vettón, que ocupó nuestro territorio antes de la llegada de los romanos.

Bocado de hierro del atalaje de un caballo hallado en el castro de El Bercial
Bocado de hierro del atalaje de un caballo hallado en el castro de El Bercial

Sobre el sustrato del anterior periodo orientalizante, sobre esas culturas de transición de la Edad del Bronce a la del Hierro que lo conformaron, irán incidiendo corrientes culturales mediterráneas y centroeuropeas que, al mezclarse con las variadas peculiaridades autóctonas, irán conformando la personalidad de los pueblos protohistóricos que van a encontrar los romanos a su llegada a Hispania en general, y a nuestra tierra en particular. Se produce durante este periodo una progresiva «celtización», una mayor influencia centroeuropea, cultural e incluso étnica, sobre unos pueblos que, como hemos visto en el capítulo anterior, ya venían recibiendo desde el suroeste de la península las influencias orientalizantes mediterráneas de pueblos fenicios y de los griegos a través de Tartessos.

Nuestra comarca, también en esta época histórica, se comporta como tierra fronteriza entre diversos pueblos. Los carpetanos, los lusitanos y sobre todo los vettones, ya que es en el ámbito de este mundo vettón, de la llamada cultura de los verracos, donde más cómodamente podemos situar a esta tierra, y así lo apunta Estrabón (III, 3, 1). Los datos de Plinio, los estudios ya clásicos de Boch-Gimpera y Caro Baroja, junto con las aportaciones de investigaciones arqueológicas recientes nos permiten conocer de manera más clara su existencia.

Carpetanos y vettones, podemos considerar que tenían unidades culturales poco diferenciadas, llevaban formas de vida arcaicas, si los comparamos con otros pueblos de la celtiberia, manteniendo elementos culturales de origen precéltico, incluso la lengua. Caro Baroja traza la divisoria entre los carpetanos y los vettones mediante una línea recta que discurriera a mitad de camino entre Toledo y Talavera y creo que es correcta su observación, pues esa línea coincide precisamente con el territorio en el que se han hallado verracos de piedra y así mismo con la línea que los romanos tomaron como frontera de su provincia lusitana.

Lámina del museo de El bercial que reproduce la vida cotidiana en el castro
Lámina del museo de El bercial que reproduce la vida cotidiana en el castro

Trasladando esto a época actual diríamos que en general las tierras de Talavera fueron vettonas y las tierras de Toledo carpetanas.

Se dedicaban estos antepasados vettones a actividades eminentemente ganaderas, en esencia pastoriles y disponían de terrenos comunales claramente diferenciados para cada aldea, donde pastaban sus ganados aprovechando las ricas dehesas. Ésta enraizada dedicación a la actividad pecuaria será característica peculiar de nuestra tierra hasta la actualidad.

Los vettones vivían según Plinio y Estrabón “circa Tagus” y era nuestro río el eje de su territorio, como lo consideran también los arqueólogos que han excavado el yacimiento de La Mesa, junto al embalse de Azután: “Es en este momento cuando se tienen muestras de la auténtica articulación del territorio, teniendo como eje el cauce del río y sus zonas de vadeo”

Sus poblados, casi siempre en lugares altos, estaban fortificados con murallas, a veces, con más de un recinto, separando la parte interior, más elevada y donde se encontraban las viviendas, de la exterior, que a la par de defensa, servía para encerrar y proteger sus ganados en caso de ataque. Sus construcciones no guardaban regularidad y empleaban como elementos fundamentales la piedra en la base del muro sobre la que levantaban el resto de la pared con adobe o tapial. El barro servía como argamasa y los techos eran de madera y escobones o retamas. Se sentaban sobre bancos corridos y en el centro de la vivienda se instalaba el hogar. Esos poblados elevados y fortificados junto a los ríos son los denominados castros, que tanto han marcado la toponimia de nuestras comarcas, en las que por doquier aparecen parajes y pueblos con nombres como castro, castrillo, castrejón y de los que Talavera también pudo ser un ejemplo situado en la confluencia del Tajo y La Portiña, y así lo atestiguaría el verraco embutido en la Torre del Polvorín. Otro castro que está siendo estudiado se sitúa también junto al río cerca de El Bercial, en Alcolea de Tajo, muy cerca del embalse de Azután. Bajo el pantano estaba el antiguo vado de Puente Pinos.

El castro está amurallado, con dos recintos levantados en piedra con taludes que la refuerzan y con torres de diferente planta. En el interior se encuentran varias fases de población iniciándose en la fase orientalizante anterior de la que se han hallado significativos elementos cerámicos. Hay como en otros yacimientos de esta época muestras de haberse desarrollado una industria metalúrgica doméstica en pequeños hornos caseros. También se han hallado cerámicas griegas que subieron hasta aquí con la influencia tartéssica. Se han encontrado numerosos huesos que nos hablan del predominio de la ganadería en la economía vettona.

Otros yacimientos similares son el de arroyo Manzanas, el de Cerro Torrejón en la desembocadura del Cedena en el Tajo, o el del El Raso junto a la garganta de Alardos, por citar algunos cercanos. Sin embargo, el yacimiento que en la Edad del Hierro II tiene una mayor importancia en las tierras de Talavera es el de arroyo Manzanas, cuya importancia supera el interés local porque puede aportar datos que servirían para dilucidar algunos de los problemas planteados por las culturas protohistóricas del occidente peninsular.

Castro del Raso en Candeleda. Las murallas y parte del poblado excavado
Castro del Raso en Candeleda. Las murallas y parte del poblado excavado

Este yacimiento al sudeste de Talavera, en los Cerros de la Raña y dando vista al Tajo, es el asenta-miento vettón más cercano que conocemos. Se sitúa el yacimiento en las elevaciones erosionadas con las típicas cárcavas de las terrazas del río, dominando las fértiles vegas entre Talavera y Las Herencias. Los primeros hallazgos se remontan al año 1924 cuando unos gañanes encontraron cántaros de barro en cuyo interior había restos humanos calcinados. Prospecciones sistemáticas posteriores nos han descubierto poblados instalados en lo alto de tres cerros que están trazados a partir de habitaciones de planta rectangular con gran abundancia de materiales: cerámicos, huesos, fragmentos de metal y escorias, todo ello en fase de estudio. También se ha localizado lo que puede ser una necrópolis de urnas para sus fases de ocupación desde el bronce final hasta que en el siglo II antes de Cristo. Cuando llegan los romanos fuerzan el traslado de los pueblos que ocupan situaciones estratégicas o fortificadas a los valles donde es más difícil su defensa. El propio nombre de Talavera en época romana (Caesaróbriga) nos orienta hacia su origen céltico, debido a la terminación en –briga, que parece significar población fortificada.

Este asentamiento del arroyo Manzanas tiene también el interés de contar con numerosos paralelos culturales con el castro de El Raso en Candeleda, aunque hay así mismo diferencias notables, como por ejemplo el entorno que en el caso abulense es más apropiado para la ganadería mientras que el talaverano estaría más vinculado a actividades agrícolas y mineras, sin descontar la actividad de intercambio por situarse en lugar de obligado paso en las comunicaciones antiguas. La actividad metalúrgica parece estar confirmada por el hallazgo de moldes, crisoles y restos de útiles metálicos; se ha vinculado esta actividad con los yacimientos y antiquísimas extracciones mineras de La Jara.

Vista de las excavaciones del castro de El Bercial con el Tajo al fondo.
Vista de las excavaciones del castro de El Bercial con el Tajo al fondo.

Otro de estos yacimientos es el del cerro Torrejón de Malpica de Tajo, donde encontramos cerámicas de clara influencia de las culturas de la meseta superior, digamos que más castreña, más céltica, del tipo de las enmarcadas en el ámbito de la llamada cultura de Cogotas II, nombre de un prototípico yacimiento cercano a Ávila.

Pero por otra parte, también se encuentran cerámicas de las llamadas «ibéricas» con referenciasen asentamientos andaluces de adscripción tartéssico-turdetanas.

También las fuentes clásicas hablan de la riqueza en oro de las aguas del Tajo y tampoco debemos olvidar la gran producción de oro de las minas de oro de La Nava de Ricomalillo desde hace siglos, además de las muchas vetas minerales que podían ser explotadas al sur de nuestro río.

Más dudosas son las adscripciones a la Edad del Hierro de otros hallazgos dispersos por la comarca, como por ejemplo las fortificaciones del posible castro situado en las cumbres de la Sierra de la Estrella, o ciertos hallazgos cerámicos de Navalmoralejo, Alcaudete o Belvis.

Clara influencia céltica observamos en su culto a los elementos de la naturaleza, ritos funerarios con incineración de los muertos, exposición a la intemperie de los cadáveres de los guerreros para que los comieran los buitres y desarrollo de la hospitalidad con los extranjeros, considerados como enviados de los dioses.

Bastión de la muralla del castro de Puente Pinos en El Bercial
Bastión de la muralla del castro de Puente Pinos en El Bercial

El grado de riqueza lo medían por el número de cabezas de ganado que cada familia poseía. Recolectaban productos silvestres, y era escasa su dedicación a la agricultura, aunque hacían incursiones belicosas contra los pueblos labradores vecinos para apoderarse de su cereal. Es de destacar el uso sistemático que hacen del hierro, tanto para aperos de trabajo como para las armas, que incluso eran alabadas por los romanos por su dureza y flexibilidad.

De las familias más poderosas salían los personajes más destacados, que gobernaban los poblados, tomando las decisiones a través de asambleas populares.

Recreación de la vida cotidiana en el Castro de El Raso
Recreación de la vida cotidiana en el Castro de El Raso

Parece que pronto estos pueblos del occidente, sobre todo los vettones, con fama de guerreros bravos y fieros, colaboraron con los romanos, viendo la imposibilidad de vencerlos, incluso, integrándose en sus ejércitos: «los vettones, que fueron los primeros que compartieron con los romanos la vida de campamento», que decía Estrabón, romanizándose después de manera paulatina y pacífica. De esta convivencia surge la famosa anécdota que relata Estrabón cuando un grupo de vettones «viendo una vez a ciertos centuriones ir y venir en la guardia, como paseándose, creyeron que se habían vuelto locos y quisieron llevárselos a sus tiendas, pues no concebían otra actitud que la de estar tranquilamente sentados o la de combatir». Hay un mito que aparece en varias fuentes clásicas que nos habla de cómo los vettones y lusitanos eran magníficos jinetes y montaban caballos especialmente rápidos. Los caballos del Tajo, situados para unos autorfes en la desembocadura y para otros en nuestro territorio, eran tan rápidos debido a las magníficas yegüas que parían veloces potros por ser fecundadas a las orillas de nuestro río por el céfiro, el viento del oeste. Recomendamos la visita al castro de La Mesa en El Bercial con su aula de interpretación en el pueblo y la del Castro de El Raso.

Uno de los elementos culturales más característicos del área vettona serán las grandes y toscas esculturas en piedra de animales (jabalíes, osos, cerdos, toros) relacionadas con cultos ganaderos que se ha denominado «cultura de los verracos», de los cuales hablaremos en el próximo capítulo.

DIOSES DEL AGUA

DIOSES  DEL AGUA

En este nuevo capítulo de «Ríos de Historia» se trata del culto a los dioses relacionados con el agua y los ríos en la comarca de Talavera

Ya sabemos que algunas deidades vettonas estaban relacionadas  con el agua como es el caso del culto al dios Vaélico que dejó algunas aras votivas en el entorno del castro de El Raso y la desembocadura de la garganta de Alardos en el Tiétar.

Estela de Endovelico de Postoloboso en Candeleda
Estela de Endovelico de Postoloboso en Candeleda
Ara dedicada al dios Vaélico, relacionado con ritos acuáticos. Hallada en Candelda
Ara dedicada al dios Vaélico, relacionado con ritos acuáticos. Hallada en Candelda

Ya en época romana también se han encontrado inscripciones en lasestelas halladas en la misma Talavera a una diosa también relacionada con las aguas que es la diosa Ataecina, que para algunos eruditos también se relacionaba con los vados de los ríos y con los caminos y cañadas ganaderas. Es además la diosa del renacer, de la primavera y de la fertilidad, de la naturaleza y también de la curación, tiene relación concultos lunares y está también relacionada con la noche. Los romanos la identificaron con Proserpina, diosa también de los campos que volvía en primavera desde los infiernos para darles fertilidad. Su hija era Ceres la tan venerada en Talavera en la antigüedad con la fiesta de las Mondas.

Tiene así mismo la diosa Ataecina una componente como deidad o ninfa protectora de las aguas mineromedicinales, lo que entronca con su carácter de dispensadora de la salud y la fecundidad humana y de los campos. Es por ello que su culto se realizaba en altares o aras ubicados en las cercanías de estas surgencias de aguas que eran consideradas como poseedoras de especiales virtudes, aunque su santuario principal se situara en la lejana ciudad bética de Turóbriga, y aunque el mayor número (unas cincuenta) de las dedicatorias a esta diosa céltica, es en los muros, suelos y alrededores inmediatos de la ermita visigoda de Santa Lucía del Trampal ( palabra que significativamente quiere decir zona encharcada), cercana a la localidad cacereña de Alcuéscar, y levantada en el mismo lugar donde existió un antiguo santuario dedicado a la Dea Sancta Adaegina.

Escultura moderna que representa al los dioses vetones Endovélico y Ataecina en el embalse de de Arenas de San Pedro

La nuestra «Señora», «La Santa Señora» o «La Santa Diosa», unos epítetos muy poco frecuentes que también se dan en el dios Endovéllico o Vaélico y demuestran su importancia religiosa. Es representada con diferentes atributos, destacando la paloma blanca, la palma o el ciprés, la vid y sobre todo la cabra, de la que se han encontrado en sus lugares de culto exvotos representándola. Además de invocarla para pedir una curación también se hacía para maldecir a alguien, y el resultado podía ser desde pequeñas aflicciones del maldito hasta su muerte.

Para algunos puede que la diosa que fenicios y cartagineses llamaban Astarté y Tanit, reflejadas en la Dama de Baza y la Dama de Elche, fueran otras iconografías de esta divinidad.  Coincidió en algún lugar de Extremadura que los cristianos mantuvieron su culto bajo la advocación de Santa Eulalia.

En la propia Talavera hay una dedicatoria a esa diosa que

dice “A Ataecina, Flavio, hijo de preso le cumplió un voto con libre ánimo” , según Domingo Urbina

También en Caleruela hay otra muy curiosa en la que un soldado llamado Baso, hijo de Ioubeo, “caballero del ala vetona” del ejército romano “puso un ara en cumplimiento de un voto con libre ánimo”  Según transcripción de José Vidal Madruga:

Bassus / Turobri(gensis) / eques a/l(a)e Vetto/num ara/m posit / Ataecin/ae votu/m solv(it) / [l]iben[s] / [merito]