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RUTA DE LOS DÓLMENES

RUTA DE LOS DÓLMENES

Dolmen de Azután con el corredor en primer plano
Dolmen de Azután con el corredor en primer plano

Nos dirigimos en esta ocasión hacia Puente del Arzobispo, cruzamos el puente, tomamos la carretera de La Estrella e inmediatamente de pasar junto a una gravera se encuentra a la derecha, sobre una pequeña elevación, el dolmen de Azután. Observaremos el conjunto rodeado por un túmulo de tierra y piedras. Orientado a poniente un pequeño pasillo o corredor formado por grandes lajas de granito nos conduce a un recinto circular, también formado por dos hileras concéntricas de  grandes lajas, llamadas ortostatos por los arqueólogos.

Esquema de la Ruta de los Dólmenes dibujada por Jose María Perianes para mi libro agotado Rutas y Senderos de Talavera y Comarcas

Esquema de la Ruta de los Dólmenes dibujada por Jose María Perianes para mi libro agotado Rutas y Senderos de Talavera y ComarcasNos encontramos ante un monumento del conocido como  Megalitismo Extremeño, concretamente un dolmen de corredor de doble cámara. Fue edificado hace más de cuatro mil años por hombres de la Edad del Cobre (Calcolítico), puede incluso que del Neolítico final. Aunque el destino de estas estructuras como enterramiento está comprobada, otras finalidades mágicas, religiosas o de función simbólica de dominio sobre el territorio de un grupo humano, parecen haber condicionado su construcción.

Seguimos nuestro camino hasta llegar al cruce de Navalmoralejo que tomaremos a la derecha para dirigirnos a esta pequeña localidad llamada cariñosamente en la zona “el Cuco”. Al llegar al puente sobre el arroyo Andilucha detendremos el vehículo, subiendo el cauce llegaremos a un cerrete dominante sobre el valle llamado del Castillejo, allí se encuentran los restos de una atalaya musulmana y desde él se contempla una hermosa vista. Es agradable también el paraje que, subiendo por la ribera desde la carretera, se halla junto al antiguo puente del camino viejo que anteriormente conducía al pueblo.

Puente antiguo en el camino viejo de Navalmoralejo
Puente antiguo en el camino viejo de Navalmoralejo

La iglesia del lugar tiene su encanto y es curioso observar que uno de los sillares de la base de la espadaña no es otra cosa que un ara romana con dos rostros ya desgastados por el tiempo grabados en la piedra.

Otro lugar de interés por el matiz de magia que lo envuelve, es la Peña Fariza, a ella se acude en la la fiesta de invierno de San Antonio y por ella resbalan los vecinos y forasteros en un ritual que se repite año tras año.

Salimos de Navalmoralejo por el cordel dirigiéndonos en dirección sur hasta encontrarnos con el camino que desde La Estrella se dirige a Carrascalejo. Allí la cañada se hace impracticable con coche pero podemos seguir andando o en bicicleta hasta la  mina de la Borracha, sus  grandes zanjas y sus galerías  nos recuerdan que la Jara estuvo en la antigüedad horadada por centenares de explotaciones mineras, las primeras fueron explotadas en la época en que se construyeron los dólmenes, cuando el hombre balbuceaba en el dominio de los metales.

Torre musulmana cercana a Navalmoralejo

Volvemos sobre nuestros pasos y nos dirigimos, por el camino donde dejamos el coche, en dirección este hacia la Estrella, para desviarnos a continuación por otro  que va en dirección sur hacia la finca de la Aldehuela. Allí deberemos preguntar para visitar el dolmen que lleva su nombre. Este monumento megalítico es similar al de Azután con una mayor utilización de la pizarra y grabados de hombres esquemáticos en alguna de sus piezas, así como “cazoletas, huecos circulares grabados  en los ortostatos y de significación simbólica desconocida.

El otro dolmen importante de la comarca, es el de Navalcán, sumergido en el embalse del Guadyerbas. Tenía grabadas en los dos ortostatos de la entrada sendas figuras de serpiente que hoy pueden observarse en el Museo de Santa Cruz de Toledo.

Salimos a la carretera, junto a Aldeanueva de San Bartolomé, el cerro Castrejón domina el pueblo y si ascendemos a él podemos contemplar los restos de un poblado amurallado de la Edad del Bronce. También se vislumbran restos de los muros de las viviendas y el derrumbe de la muralla, e incluso, si observamos con atención, algún grabado rupestre representando a “homúnculos”,figuras humanas esquemáticas como las de los dólmenes. Con esto habremos finalizado un recorrido que nos lleva 4000 años atrás, con los primeros hombres que cultivaron la tierra y explotaron los afloramientos metalíferos de La Jara.

 

Dolmen de La Estrella
Dolmen de La Estrella

¿Qué había dentro ?

La curiosidad habrá hecho que os preguntéis qué se encontró en las excavaciones de estos dólmenes: huesos con muestras de incineraciones rituales ya que estaban teñidos de pigmentos de color ocre, hachas de piedra pulimentadas, hojitas y puntas de flecha de sílex, cerámica hecha a mano pues el torno no se había inventado todavía, y también algunos fragmentos de cerámica campaniforme. Este tipo de monumentos ha sido violado desde antiguo por lo que las piezas metálicas que se pudieran haber encontrado de bronce o de oro ya habían desaparecido. Es curioso que se encontraran balas soviéticas de la  guerra civil, el dolmen de Azután había alojado un nido de ametralladoras.

HISTORIA FÁCIL DE LA CERÁMICA DE TALAVERA (5) LA EDAD DEL HIERRO II, LOS VETONES

LA EDAD DEL HIERRO II, LOS VETTONES

Sobre el sustrato del anterior periodo orientalizante y esas culturas de transición de la Edad del Bronce a la del Hierro que lo conformaron, irán incidiendo corrientes culturales mediterráneas y centroeuropeas que, al mezclarse con las variadas peculiaridades autóctonas, acabarán conformando la personalidad de los pueblos protohistóricos que van a encontrar los romanos a su llegada a Hispania en general, y a nuestra tierra en particular. Esta segunda Edad del Hierro, entre los siglos IV y II antes de Cristo, coincide en nuestro ámbito con la cultura de los vettones, el pueblo indígena que habitaba en nuestra comarca.

Muralla del castro de Puente Pinos en El Bercial, Alcolea.

También en esta época histórica, esta tierra se comporta como tierra fronteriza entre diversos pueblos, como son los que más tarde serían llamados celtíberos, carpetanos, lusitanos y, sobre todo, vettones, ya que es en el ámbito de este mundo vettón, de la llamada cultura de los verracos, donde más cómodamente podemos situar a nuestra tierra[1].Se produce durante este periodo una progresiva «celtización», una mayor influencia centroeuropea, cultural e incluso étnica sobre unos pueblos que, como ya hemos visto en el capítulo anterior, venían recibiendo desde el suroeste de la península las influencias orientalizantes mediterráneas.

Así, por ejemplo, en el yacimiento del cerro Torrejón de Malpica de Tajo, encontramos cerámicas de clara influencia de las culturas de la meseta superior, digamos que más castreña, más céltica, del tipo de las enmarcadas en el ámbito de la llamada cultura de Cogotas II, nombre de un prototípico yacimiento abulense de estas culturas. Pero, por otra parte, también se encuentran cerámicas de las llamadas «ibéricas» con referencias en asentamientos andaluces de adscripción tartéssico-turdetanas[2]

Elevaciones al sur del Tajo sobre los que se sitúa el yacimiento de arroyo Manzanas

Sin embargo, el yacimiento que en la Edad del Hierro II tiene una mayor importancia en las tierras de Talavera es el de arroyo Manzanas, cuya importancia supera el interés local porque puede aportar datos que servirían para dilucidar algunos de los problemas planteados por las culturas protohistóricas del occidente peninsular[3].

Se sitúa el yacimiento en las elevaciones erosionadas con las típicas cárcavas de las terrazas del Tajo, dominando las fértiles vegas entre Talavera y las Herencias. El asentamiento presenta varias fases de ocupación desde el bronce final hasta que en el siglo II a. de C. los romanos fuerzan el traslado a zonas menos defendibles a los pueblos que ocupan situaciones estratégicas o fortificadas. Este yacimiento al sudoeste de Talavera, en los Cerros de la Raña y dando vista al Tajo, es el asentamiento vettón más cercano que conocemos. Se sitúa el yacimiento en las elevaciones erosionadas con las típicas cárcavas de las terrazas del Tajo, dominando las fértiles vegas entre Talavera y las Herencias. Los primeros hallazgos se remontan al año 1924 cuando unos gañanes encontraron cántaros de barro en cuyo interior había restos humanos calcinados. Prospecciones sistemáticas posteriores nos han descubierto poblados instalados en lo alto de tres cerros que están conformados por habitaciones de planta rectangular con gran abundancia de materiales: cerámicas, huesos, fragmentos de metal y escorias. También se ha localizado lo que puede ser una necrópolis de urnas para sus fases de ocupación desde el bronce final hasta que en el siglo II antes de Cristo, los romanos fuerzan el traslado de los pueblos que ocupan situaciones estratégicas o fortificadas.

Otros elementos cerámicos hallados en el Castro de El Raso

Este asentamiento tiene también el interés de contar con numerosos paralelos culturales con el castro de El Raso en Candeleda, aunque hay así mismo diferencias notables, como, por ejemplo, el entorno que en el caso abulense es más apropiado para la ganadería mientras que el talaverano estaría más vinculado a actividades agrícolas y mineras, sin descontar el intercambio de mercancías por situarse en lugar de obligado paso en las comunicaciones antiguas La actividad metalúrgica parece estar confirmada por el hallazgo de moldes, crisoles y restos de útiles metálicos; se ha vinculado esta actividad con los yacimientos y antiquísimas extracciones mineras de La Jara[4].

Más dudosas son las adscripciones a la Edad del Hierro de otros yacimientos dispersos por la comarca, como por ejemplo las fortificaciones del posible castro situado en las cumbres de la Sierra de la Estrella [5], o ciertos hallazgos cerámicos de Navalmoralejo, Alcaudete o Belvis[6]

Objetos cerámicos hallados en la excavación del castro de Puente Pinos en El Bercial, Alcolea de Tajo

Las cerámicas de los yacimientos locales no son muy abundantes, tal vez por no haberse hallado todavía un castro similar al de El Raso y otros de nuestro entorno, especialmente en Gredos, aunque sí se ha excavado el asentamiento de Puente Pinos cercano a la población de El Bercial, en Alcolea de Tajo, junto al embalse de Azután, cerca del antiguo vado de Puente Pinos. Está amurallado con dos recintos levantados con piedra y en talud, con torres de diferente planta y se encuentran varias fases de población iniciándose en la fase de las culturas orientalizantes de las que se han hallado significativos elementos cerámicos. Hay, como en otros yacimientos de esta época, muestras de haberse desarrollado una industria metalúrgica doméstica en pequeños hornos caseros. También se han hallado cerámicas griegas que subieron hasta aquí con la influencia tartéssica. Se han encontrado numerosos huesos que nos hablan del predominio de la ganadería en la economía vettona.

Cerámicas y objetos metálicos hallados en el castro de El Raso

Las cerámicas de estos yacimientos son descritas así por el arqueólogo Juan Manuel Rojas Rodríguez Malo: “cerámicas a torno pintadas y estampilladas…La cerámica más típica en esta época, de la que hay constancia en los dos yacimientos, aunque con una amplia tipología de formas y decoraciones, se compone, fundamentalmente, de vasijas de cocina y aprovisionamiento, hechas con barros groseros, de pastas marrones, que suelen ser pucheros, orzas y pequeñas tinajas, a veces decoradas con impresiones de estampillados en S o con motivos variados dispuestos en bandas. Otro gran grupo está formado por vasijas con pasta de barro anaranjado o beige bastante decantado, cuyas formas más frecuentes son los perfiles ovoides, bases cóncavas y bordes vueltos que, suelen tener decoración pintada a base de bandas horizontales finas y/o gruesas. Dentro de este tipo de vasijas existen variantes en las que la pasta es de color gris”.

 Sobre la cultura vettona nos extenderemos en otro lugar.

[1]ALMAGRO BASCH, M. , GARCÍA BELLIDO, A. : La protohistoria, en Historia de España de Menéndez Pidal, Madrid 1990.

[2]GARCÍA TÖRRONEN, T. ,GUTIERREZ DE LA CONCEPCIÓN, M.N. : Prospecciones en el Cerro Torrejón de Malpica de Tajo.

[3]MORENO ARRASTIO, F.J. : Notas al contexto de Arroyo Manzanas( Las Herencias ) Toledo , en Actas del Primer Congreso de Arqueología de la Provincia de Toledo. Toledo 1990.

[4]URBINA, D. y otros:  Introducción  al estudio de las fuentes de abastecimiento de hierro en el yacimiento prerromano de Arroyo Manzanas, en Actas de las primeras Jornadas de Arqueología de Talavera y su Tierra. Diputación Provincial de Toledo. Toledo 1992.

[5]JIMÉNEZ DE GREGORIO, J. : Hallazgos arqueológicos en …Anales Toledanos XXVI.

[6]JIMÉNEZ DE GREGORIO, F. : Aproximación al mapa arqeológico del occidente toledano, en actas de las Primeras Jornadas de Arqueología de Talavera y su Tierra. Diputación Provincial de Toledo. Toledo. 1992.

Verraco vettón de Cabeza del Moro en Talavera

LOS GRABADOS RUPESTRES DE ANCHURAS EN LA JARA

Vista del orden de los circulos grabados de la Etrera. Rio Estenilla. Anchuras

Vista del orden de los circulos grabados de la Etrera. Rio Estenilla. Anchuras. FOTO DOMINGO PORTELA

Los grabados rupestres postpaleoliticos de “La Etrera”. Rio Estenilla. Anchuras. Ciudad real (España). Una nueva estación con grabados rupestres en la Comarca de La Jara
DOMINGO PORTELA HERNANDO
MIGUEL MÉNDEZ-CABEZA FUENTES

RESUMEN: En este trabajo presentamos el estudio de una nueva estación con grabados rupestres postpaleolíticos al aire libre “La Etrera”, que se encuentra en la margenderecha del río Estenilla en el término municipal de Anchuras (Ciudad Real).
Fueron descubiertos por Javier Méndez – Cabeza Sánchez en 1991 y dados a conocer en la prensa local por Miguel Méndez-Cabeza Fuentes.

En el estudio que presentamos describimos los aspectos técnicos e iconográficos, clasificamos los motivos por tipos, buscamos sus paralelos, proponemos su cronología y la comparamos con las cercanas estaciones, ya publicadas (Portela 2006), de “El
Martinete” (Alcaudete de la Jara) y “La Zarzuela” (La Nava de Ricomalillo).
Esta nueva estación viene a incrementar el número de lugares con grabados rupestres en la Comarca de La Jara y los Montes de Toledo, amplia el catálogo de motivos conocidos en la zona y plantea nuevas interrogantes sobre su dispersión y significado.
PALABRAS CLAVE: Arte postpaleolítico. Montes de Toledo. Comarca de La Jara. Anchuras. Estación de arte rupestre “La Etrera”. Grabados aire libre. Edad del Bronce.
ABSTRACT: In this project we present the study of a new art station with postpaleolithic art engravings open air “La Etrera”, located on the right bank of the Estenilla river in the municipality of Anchuras located (Ciudad Real). They were discovered
by Javier Mendez – Cabeza Sánchez in 1991 and released in the local press by Miguel Méndez- Cabeza Fuentes.
In the study presented here we describe the technical and iconographic aspects, we classify the reasons types, seek their parallel, we propose chronology and compared
with nearby stations already published (Portela 2006), “El Martinete” (Alcaudete de la Jara ) and “La Zarzuela” (La Nava de Ricomalillo).
This new station is to increase the number of places with rock engravings in the La Jara´s shire and Toledo´s Mountains, extensive catalog of known motifs in the area and raises new questions about its dispersion and meaning.
KEYWORDS: Postpaleolithic art. Toledo´s Mountains. La Jara´s shire. Anchuras. “La Etrera” rock art station. Engravings open air. Bronze Age.

Los grabados inéditos que presentamos fueron descubiertos de manera casual por Javier Méndez-Cabeza en 1994 y que tengamos noticias no ha sido objeto de ningún estudio ni mención, solo conocemos una breve reseña sobre su descubrimiento y un dibujo publicado Miguel-Méndez Cabeza en el periódico local la Voz de Talavera en 1994.

Entorno de los Grabados en el río Estenilla de Anchuras
Entorno de los Grabados en el río Estenilla de Anchuras. FOTO DOMINGO PORTELA

Esta nueva estación con arte rupestre formaba parte del estudio del conjunto de grabados y pinturas postpaleolíticas en los Montes de Toledo. Respecto a la Jara que es la zona que nos ocupa donde se localizan los grabados de la Etrera, se conocen dos importantes estaciones, “El Martinete” y “LaZarzuela”.
El abrigo de El Martinete, (Alcaudete de la Jara), en la orilla izquierda
del río Gébalo, junto al cauce, conserva cinco paneles, que fueron grabados durante toda la Edad de Bronce, en los que conviven algunas pinturas ocres, en estudio, y numerosos grabados realizados principalmente por picado, entre ellos destacan los antropomorfos semiesquemáticos y esquemáticos, los zoomorfos y los carros. El lugar fue dado a conocer por D. Fernando Jiménez de Gregorio, en 1973. La estación al aire libre de la “La Zarzuela” (La Nava de Ricomalillo), en la que sobre un afloramiento de pizarras aparecen grabados tres paneles de la I Edad del Hierro, fue dada a conocer por Miguel Méndez Cabeza en las Actas del I Congreso de Arqueología de la provincia de Toledo en 1990. Ambas estaciones rupestres, “El Martinete” y “La Zarzuela”, fueron estudiadas en 1993 por Domingo Portela Hernando quien la presentó en 1994, como tesina, en el Departamento de Prehistoria e Historia Antigua de la UNED y fueron publicadas en las actas del Congreso de Arte Rupestre Esquemático
en la Península ibérica en 2006.
Localizacion y características Los grabados están hechos al aire libre, junto a la orilla del río, en una zona inundable, que en algunas épocas pudo estar cubierta de agua, sobre una roca plana de pizarra, un poco más baja que las rocas que la rodean y ligeramente inclinada hacia el río, lo que permitiría poder deslizarse por ella.
Aunque presentan un alto grado de erosión, que no permite casi ni verlos durante la mayor parte del día, están en muy buen estado y no han sufrido ningún tipo de agresión antrópica.

Dibujo esquemático sobre los grabados rupestres de La Etrera en el río Estenilla de Anchuras
Dibujo esquemático sobre los grabados rupestres de La Etrera en el río Estenilla de Anchuras

Contexto histórico-arqueológico, geológico y geográfico
Los grabados de La Etrera se hallan en el término municipal de Anchuras de los Montes, localidad situada en la provincia de Ciudad Real, pero que geográfica e históricamente pertenece la comarca de La Jara. Este extenso territorio es el alfoz de repoblación medieval de Talavera de la Reina, ciudad que aún hoy mantiene su influencia económica y de servicios sobre la localidad de Anchuras. Esta situación especial es la que ha hecho que se denomineel término de este municipio el “Enclave” o “Rincón” de Anchuras (Jiménez 1953). Su territorio se compone de la propia población de Anchuras
y sus cuatro aldeas: Encinacaída, La Enjambre, Gamonoso y Huertas del Sauceral, localidad ésta última que se encuentra más próxima a los grabados objeto de este artículo. Todos estos pueblos se sitúan en las estribaciones hacia el sur de las sierras de Altamira, La Hiruela y Sevilleja. Geológicamente la zona se encuentra como la mayor parte de La Jara sobre rocas consolidadas silíceas y de gran antigüedad sobre las que predominan las pizarras. Las zonas más elevadas de los serratos están formadas por crestas cuarcitas con pedrizas a veces muy extensas tendidas sobre las laderas. Los afloramientos graníticos que se dan más en la zona norte de la comarca, así como los pizarrosos de la zona que nos ocupa están cubiertos por arcillas y cantos de cuarcita formando extensas llanuras llamadas rañas,
cortadas y delimitadas por profundos surcos que han sido excavados por los cursos de agua. Se trata de un relieve “apalachense” y en el área donde se localizan los grabados el suelo está compuesto por pizarras silíceas, litarenitas y areniscas de la serie anteordovícica superior (Muñoz 1991).
Las sierras cuarcíticas al norte de los grabados de La Etrera ascienden
por encima de los 1300 metros mientras que las rañas se sitúan entre los 600 y los 700 metros. La estación rupestre se encuentra en la orilla de uno de los ríos que ha excavado este territorio, el Estenilla. Los suelos pizarrosos y de cuarcita son en general muy pobres por loque los cultivos se limitan prácticamente a las llanuras cerealistas de las rañas y a los olivares de las “barreras” y llanuras de menor pendiente cercanas a los pueblos. Los pastos son de buena calidad pero escasos y algunos huertecillos se riegan con las numerosas corrientes de ríos y arroyos que atraviesan la zona, aunque tienen regímenes caudalosos en época de lluvias pero con estiajes prolongados en verano. El caudal medio de los ríos comarcanos es de unos 2 m/s en la desembocadura.
Las precipitaciones son más abundantes según ascendemos orográficamente a las sierras adyacentes llegando hasta los 1000 l./m2 con temperatura media anual inferior a los 14º, mientras que en las zonas más bajas como la que aloja los grabados oscilan las lluvias entre los 400 y 600 l./m2, según la cercanía a las elevaciones serranas, sobrepasando los 15º de temperaturamedia.
La minería ha sido un recurso aprovechado durante siglos. En el entorno La zona fue rica asimismo en balnearios populares cuyas propiedades medicinales eran aprovechadas por los vecinos para aliviar sus patologíasreumáticas.
La caza sigue siendo aún hoy, junto al olivar, el principal recurso económico de la zona por las extensísimas zonas de monte bajo cerrado, jarales, encinares y alcornocales con robles, quejigos, enebrales y pinares de repoblación.
Una rica flora y fauna muy similar a la del colindante Parque Nacional
de Cabañeros, con los venados y jabalíes como especies cinegéticas
más abundantes. La pesca de sus ríos pudo ser en la zona un recurso de cierta importancia para las gentes de la prehistoria y la miel es otra de las producciones tradicionales y, de hecho, sus primeros repobladores medievales fueron colmeneros.
El río Estenilla, en cuyas riberas se localizan los grabados, nace en el
cercano término de otra población jareña, Los Navalucillos. Discurre en suprimer tramo en dirección sur por terreno montuoso para girar hacia el oeste y pasar junto a la aldea de Los Alares. Después de dar agua a algunos huertecillos y molinos hidráulicos, toma de nuevo la dirección sur para llegar asu desembocadura en el Guadiana, en los reculajes del embalse de Cijara y muy cerca de la desembocadura de otros dos ríos que confluyen casi juntos: el Estena y el Estomiza.
Estos ríos fueron sin duda las primitivas vías de comunicación de una
zona tan retirada y agreste, además de los caminos que llegaban desde Talavera de la Reina, la ciudad capital del alfoz al norte, y los que llegaban desde el sur, sin localidades importantes hasta desplazarnos muy al mediodía en la llamada Siberia extremeña y el señorío de la Puebla de Alcocer.
Un poco más al norte de los grabados cruza un puente que por su aspecto parece haberse construido en el siglo XIX, tal vez para aprovechar los recursos mineros y para conectar estos territorios con el sur, pues el camino que por él cruza el río viene desde la localidad de El Bohonal, hoy con escasos habitantes pero que fue uno de los primeros núcleos en ser repoblados después de la batalla de Las Navas de Tolosa.
Desde ese momento la frontera entre árabes y cristianos bajó desde el Tajo hasta el Guadiana, dejando el enorme desierto de La Jara para ser repoblado desde Talavera. De hecho, la población madre de Anchuras fue Sevilleja de La Jara, repoblada por mozárabes sevillanos (y también cordobeses que poblaron la cercana Cordobilla, hoy desaparecida). Iban encabezados por su obispo Clemente que pidió tierras al concejo talaverano tras su huida de la represión de los almohades.
Madoz en su Diccionario Geográfico dice que “el terreno es sumamente montuoso, áspero y cruzado de sierras en todas direcciones”. Hemos de recordar también para ilustrar lo apartado y agreste de estos territorios que es aquí donde se producen las incursiones primeras de los Golfines, bandoleros que hubieron de ser reprimidos por la Santa Hermandad Real y Vieja de Talavera
antecedente como policía rural de la Guardia Civil y que se funda
como una cofradía de autodefensa de los colmeneros perjudicados por las incursiones de los salteadores. Partidas carlistas o de guerrilleros antifranquistas también se refugiaron en estos montes.
En cuanto al entorno arqueológico de los grabados solamente podemos hacer referencia a las azuelas y hachas pulimentadas halladas en las rañas y a algunos topónimos como “La Torrezuela” o “Las Ruinas” en el valle del de Anchuras y la localidad de Sevilleja, de la que dependía como anejo hasta hacerse municipio independiente en 1785, se han documentado cerca de medio centenar de explotaciones mineras, especialmente de galenas argentíferas
y hierro, además de una mina de oro muy próxima, en la localidad de
la Nava de Ricomalillo, la llamada mina La Oriental de Sierra Jaeña, la más importante explotación aurífera en el territorio nacional durante los siglos XVII y XVIII y que parece haber sido aprovechada desde tiempos romanos. De ella se extraía el metal para elaborar las conocidas durante el siglo XVII como doblas jaeñas.
En Anchuras se explotó hasta los años ochenta la mina de plata El Brillante, la última en cerrar en la zona y de cuya presa se abastece de agua potable actualmente el pueblo. Colindante con Anchuras se encuentra la localidad de Minas de Santa Quiteria, que es el lugar más cercano a los grabados en el que se documentan minas de cobre así como en el paraje de El Labradillo, en Sevilleja.
(Montero et al. 1990; Urbina et al. 1994).
En algunos de estos yacimientos es tan frecuente el hallazgo de cierta
proporción de estaño junto al cobre que podríamos hablar de aleación natural de bronce, circunstancia que podría explicar los relativamente numerosos asentamientos del calcolítico y el bronce en La Jara, a pesar de ser tan escasos sus recursos agrícolas (Carrobles y Méndez-Cabeza 1991).
En cuanto a otros yacimientos de cobre que pudieran condicionar la presencia de grupos humanos en la Edad del Bronce la extracción más cercana se encuentra en la localidad de Aldeanueva de San Bartolomé, en la conocida como mina de La Borracha.
Hay algunas instalaciones de aprovechamiento del mineral, tanto en lapropia Anchuras junto al río Fresnedoso, como en localidades colindantes. Es el caso de las importantes ferrerías de El Mazo en Navalucillos, el Martinete que da nombre a un paraje en término de Alcaudete de La Jara o el mazo que da apellido al municipio situado al norte de Anchuras, Robledo del Mazo. En este mismo municipio se encuentra también el topónimo minero de arroyo de los Lavaderos. Hay referencias en la obra de Larruga a minas de cobre en término también de Alcaudete. En Campillo de la Jara se
han hallado minerales de cobre y estaño. En Los Navalmorales se encontraban las ferrerías de la Herrera y también hay referencias a la existencia de plomo y cobre. En la cercana aldea de Robledo del Buey en el río Estenilla, aguas arriba de los grabados de La Etrera también hay restos de una mina de galena.

La zona fue rica asimismo en balnearios populares cuyas propiedades
medicinales eran aprovechadas por los vecinos para aliviar sus patologías reumáticas. La caza sigue siendo aún hoy, junto al olivar, el principal recurso económico de la zona por las extensísimas zonas de monte bajo cerrado, jarales, encinares y alcornocales con robles, quejigos, enebrales y pinares de repoblación.
Una rica flora y fauna muy similar a la del colindante Parque Nacional
de Cabañeros, con los venados y jabalíes como especies cinegéticas
más abundantes. La pesca de sus ríos pudo ser en la zona un recurso de ciertaimportancia para las gentes de la prehistoria y la miel es otra de las produccionestradicionales y, de hecho, sus primeros repobladores medievales fueron colmeneros.
El río Estenilla, en cuyas riberas se localizan los grabados, nace en el
cercano término de otra población jareña, Los Navalucillos. Discurre en su primer tramo en dirección sur por terreno montuoso para girar hacia el oestey pasar junto a la aldea de Los Alares. Después de dar agua a algunos huertecillos y molinos hidráulicos, toma de nuevo la dirección sur para llegar a su desembocadura en el Guadiana, en los reculajes del embalse de Cijara y muy cerca de la desembocadura de otros dos ríos que confluyen casi juntos: el Estena y el Estomiza.
Estos ríos fueron sin duda las primitivas vías de comunicación de una
zona tan retirada y agreste, además de los caminos que llegaban desde Talavera de la Reina, la ciudad capital del alfoz al norte, y los que llegaban desde el sur, sin localidades importantes hasta desplazarnos muy al mediodía en la llamada Siberia extremeña y el señorío de la Puebla de Alcocer.
Un poco más al norte de los grabados cruza un puente que por su aspecto parece haberse construido en el siglo XIX, tal vez para aprovechar los recursos mineros y para conectar estos territorios con el sur, pues el camino que por él cruza el río viene desde la localidad de El Bohonal, hoy con escasos habitantes pero que fue uno de los primeros núcleos en ser repoblados después de la batalla de Las Navas de Tolosa.
Desde ese momento la frontera entre árabes y cristianos bajó desde el Tajo hasta el Guadiana, dejando el enorme desierto de La Jara para ser repoblado desde Talavera. De hecho, la población madre de Anchuras fue Sevilleja de La Jara, repoblada por mozárabes sevillanos (y también cordobeses que poblaron la cercana Cordobilla, hoy desaparecida). Iban encabezados por su obispo Clemente que pidió tierras al concejo talaverano tras su huida de la represión de los almohades.
Madoz en su Diccionario Geográfico dice que “el terreno es sumamente montuoso, áspero y cruzado de sierras en todas direcciones”. Hemos de recordar también para ilustrar lo apartado y agreste de estos territorios que es aquí donde se producen las incursiones primeras de los Golfines, bandoleros que hubieron de ser reprimidos por la Santa Hermandad Real y Vieja de Talavera
antecedente como policía rural de la Guardia Civil y que se funda
como una cofradía de autodefensa de los colmeneros perjudicados por las incursiones de los salteadores. Partidas carlistas o de guerrilleros antifranquistas también se refugiaron en estos montes.
En cuanto al entorno arqueológico de los grabados solamente podemos hacer referencia a las azuelas y hachas pulimentadas halladas en las rañas y a algunos topónimos como “La Torrezuela” o “Las Ruinas” en el valle del Estenilla, al norte de los grabados, así como una Laguna de los Moros tambiéncerca del cercano pueblo de Los Alares y en cuyo entorno se han halladoescorias de fundición con hierro, plomo e indicios de zinc y plata.
En las cumbres cercanas de La Jara Alta, al noroeste de los grabados hay algunos topónimos de etimología probablemente más morfológica que arqueológica, como son “El Castillazo” o “El Atalayón”, aunque hay otros como “Las Moradas”, cumbre más elevada de la zona donde sí que se perciben restos de construcciones precarias, que son de difícil datación pues no aparecen materiales en superficie. Para algunos serían lugares elevados de refugio en la época de la Reconquista, con el significado que, por ejemplo, le
da Santa Teresa al término “Las Moradas”, como lugar de refugio y aislamiento, y para otros puede tratarse de castros de ocupación temporal para aprovechamientos de pastos altos, muy similares al yacimiento estudiado en la cumbre de la cercana sierra de La Estrella. Por último, algunos piensan que son simplemente asentamientos pastoriles de difícil concreción cronológica.

Elementos individualizados de los grabados de La Etrera en el río Estenilla de Anchuras
Elementos individualizados de los grabados de La Etrera en el río Estenilla de Anchuras

Metodología
La piedra donde están los grabados estaba casi limpia, solo tenía en la
superficie algunas colonias de líquenes y musgos, que cubrían parcialmente los motivos y en las grietas y laterales algunas hierbas. Los líquenes se eliminaron utilizando espátulas de plástico y madera, más blandas que el soporte, y se limpiaron con agua y cepillos suaves y las hierbas se arrancaroncon raíz.
Como es habitual en nuestros trabajos de campo hicimos un calco directo sobre plástico transparente intentando ver y reflejar en los posible los detalles, el los contornos y las irregularidades del soporte, procurando se lo más fiel posible, ya que por alto grado de erosión el trabajo era difícil.

Los grabados se fotografiaron en un día soleado, a diferentes horas del día funcionando muy bien, para poder ver las figuras, resaltar los motivos y apreciar la técnica empleada, las que hicimos a la caída de la tarde, con la luz del sol incidiendo sobre los motivos en un ángulo entre 60 /70 grados, ya que después, con un ángulo, menor algunas figuras comenzaban a estar poco iluminadas o en zonas de sombra. Por la mañana y a mediodía las figuras casi no se aprecian y pasan desapercibidas. Para el dibujo definitivo utilizamos el calco y las fotografía ampliadas a tamaño natural. Somos de la opinión que los calcos directos, denostados por algunos investigadores, en los que a los grabados se refiere y cuando el soporte lo permite, son casi imprescindibles, ya que permiten que el investigador este en contacto con el soporte y la obra, con un grado de atención y posibilidad de conocer detalles y aspectos, como la forma de ejecución,diferencia de trazos y profundidad, diferentes herramientas, las dificultades
físicas a la que tuvo que enfrentarse el autor para hacerlos, la incidencia de la luz, la situación respecto a los montes y el rio…, que difícilmente puede llegar a conocer por una imagen.
Aunque consideramos el panel como un conjunto y no como motivos
aislados, para intentar averiguar datos que se nos podían escapar hemos considerado conveniente el estudio de cada motivo por separado, pero teniendo en cuenta y recogiendo su relación con el resto, para diferenciarlos los hemos numerado, comenzando por la parte superior del panel, la más alta y alejada de la orilla, también hemos tenido en cuenta la posición y orientación del antropomorfo. Como el primer motivo que aparece es uno de los cuatro motivos
independientes de círculos concéntricos, hemos preferido por si están relacionados, numerarlos todos seguidos, de arriba abajo, según orden de aparición, numerando después el geométrico (5) y el antropomorfo (6).
Características técnicas y motivos
La roca que les sirve de soporte tiene forma rectangular, mide de alto
en el centro 1,67 m y en el lateral derecho 1,48 cm, de ancho, en la parte superior 86 cm, en el centro 77 cm y 94 cm en la parte inferior.
Los grabados, cuatro motivos independientes de círculos concéntricos, un geométrico y un antropomorfo están tallados, por piqueteado sobre una laja de pizarra que previamente regularizaron y alisaron para dejarla plana. El piqueteado parece en principio, ya que su alto grado de erosión puede llevar a error, que es igual o similar en todas las figuras y fue hecho dando pequeños golpes contiguos, que producían pequeños levantamientos de la roca, hasta formar la figura deseada. Las incisiones, que tienen muy pocosmm una profundidad, tienen sección semicircular, con el fondo irregular, sin pulir, y un ancho que oscila entre 1 y 2 cm. En la cabeza del antropomorfo
da la impresión que los piqueteados del circulo exterior, del interior y su relleno, son semicirculares, más pequeños, están más juntos y no marcan claramente los contornos de los círculos ya que algunos no se tocan entre sí. Hemos de mencionar que entre la pierna izquierda del antropomorfo, el motivo de círculos concéntricos 2 y el geométrico, se aprecian unas incisiones finas y poco profundas hechas posiblemente con un instrumento de corte, que, aunque con muchas dudas, pudieran pertenecer a alguna figura perdida.

Un detalle de los grabados de Anchuras

Junto al círculo concéntrico más cercano al antropomorfo parecen observarse los restos de unos trazos incisos, no hechos picando la superficie, de los que no hay más que algunos trazos pequeños , y muy finos hechos posiblemente con un instrumento de corte rayando y cortando la pizarra, que por su tamaño y forma no se pueden identificar ninguna figura, ni determinar su forma, raya horizontal ver si corta al círculo concéntrico, ver el posible ramiforme, identificar sobre foto algunos nuevos , pero que como no coinciden con las líneas naturales de los esquitos de la pizarra, consideramos
que pudieran ser motivos.
Los círculos concéntricos
Los círculos concéntricos ocupan el centro del soporte y están distribuidos en una banda en zig-zag, en la que se alternan uno grande a la derecha y uno más pequeño a la izquierda. Puede decirse que están tallados dentro de un rectángulo vertical, que se separa del lado izquierdo 22 cm y 27 del derecho, de 38 cm de ancho y el mismo largo, 1,67 cm, que el soporte.

Motivo 1 – Círculos concéntricos de 6 círculos.
Este motivo de círculos concéntricos se localiza en la parte superior del panel a 27 cm del borde, a 29 cm del lateral derecho, a 27 cm del izquierdo y a 112 cm del final del panel. Está formado por 6 anillos concéntricos, que se conservan casi completos, separados entre sí entre 1 y 3 cm, tiene de diámetro 30 cm, está separado de la cabeza del antropomorfo 10 cm y del motivo dos, círculos concéntricos, 8 cm. Desde el centro al final del panel hay 128 cm, a los laterales izquierdo y derecho unos 43 cm y a la parte superior 41 cm, por lo que podemos decir que está centrado respecto a la parte superior
y los bordes. Del centro de este motivo al centro del motivo dos, círculos concéntricos, hay 31 cm, al motivo tres, círculos concéntricos, 52 cm, al cuatro, también circulos concentricos,114 cm, al geométrico (5) 45 cm y al centro de la cabeza del antropomorfo 32 cm.

Motivo 2 – Círculos concéntricos de 4 círculos.
Este motivo de círculos concéntricos se localiza en la parte superior, debajo del círculo concéntrico uno del que solo está separado 8 cm, a la izquierda del antropomorfo del que solo está separado 5, 5 cm de la pierna y 2,5, del brazo y abajo el geométrico del que solo está separado 1 cm. A la derecha a 10 cm se encuentra el motivo de círculos concéntricos tres. La distancia que hay al borde izquierdo es de 22 cm, al derecho 39, 5 cm, 61 cm de la parte superior y 90 cm del final del panel. Está formado por 4 anillos concéntricos, que se conservan completos, separados entre sí entre 0,5 y 2 cm y tiene un diámetro de 17×17 cm.
Desde el centro al final del panel hay 100 cm, al lateral izquierdo 30 cm, al derecho 48 cm y a la parte superior 68 cm. Del centro de este motivo al centro del motivo uno, (círculos concéntricos), hay 31 cm, al motivo tres, (círculos concéntricos), 30 cm, al cuatro (círculos concéntricos), 86 cm, al geométrico (5) 15 cm y a la cabeza del antropomorfo, 26 cm.
Motivo 3 – Círculos concéntricos de 6 círculos.
Este motivo de círculos concéntricos se localiza en centro del panel,
junto al geométrico del que solo está separado 5 cm y a 10 cm del motivo dos, círculos concéntricos, ambos a la derecha. Al borde izquierdo hay 36,5 cm, al derecho 17 cm, 81 cm a la parte superior y 63 cm del final del panel.
Está formado por 6 anillos concéntricos, que se conservan completos,
separados entre sí entre 0,5 y 2 cm, su forma es ligeramente ovalada y mide 18 x 21 cm. Desde el centro del motivo al final del panel hay 76 cm, al lateral izquierdo 48 cm, al derecho 30 cm, a la parte superior 92 cm, al motivo uno, (círculos concéntricos), 52 cm, al motivo dos, (círculos concéntricos), 30 cm, al cuatro, (círculos concéntricos), 63,5 cm, al geométrico (5) 20 cm y a la cabeza del antropomorfo, 56 cm.
Motivo 4 – Círculos concéntricos de 4 círculos.
Este motivo de círculos concéntricos se localiza al final del panel separado 55 cm del geométrico y 40 cm del motivo tres (círculos concéntricos). La distancia que hay desde este motivo al borde izquierdo es de 30 cm, al derecho 33 / 50 cm y al final del panel, 6 cm.
Está formado por 4 anillos concéntricos, muy erosionados, separados
entre sí entre 0,5 y 2 cm, su forma es ligeramente ovalada y mide 18 x 21 cm.
Desde el centro al final del panel hay 17 cm, al lateral izquierdo 36 cm,
al centro del motivo uno (círculos concéntricos) hay 114 cm, al motivo dos, (círculos concéntricos) 86 cm, al tres (círculos concéntricos) 63,5 cm, al geométrico (5) 71 cm y a la cabeza del antropomorfo, 108 cm.

Detalle de los grabados de La Etrera con el antropomorfo
Detalle de los grabados de La Etrera con el antropomorfo

Motivo 5 – Geométrico.
Este motivo de círculos concéntricos se localiza entre los concéntricos dos y tres, de los que está separado 1 cm y 5 cm, y junto a la pierna del antropomorfo, de la que solo está separado 8 cm La distancia que hay desde este motivo al borde izquierdo es de 25 cm, al derecho 42,5 cm, al borde superior 78,5, y al final del panel, 89 cm. Tiene forma rectangular ovalada con las esquinas redondeadas y el lado inferior semicircular vuelto hacia adentro, y fue tallada, como el resto de motivos, por piqueteado. En diagonal el interior mide 7,5 por 7,5 cm y el ancho del piqueteado es de 1/ 1,3 cm.
Desde el centro, al lateral izquierdo, hay 29,5 cm, al derecho 42,5 cm,
al centro del motivo uno, (círculos concéntricos),45 cm, al motivo dos,
(círculos concéntricos), 15 cm, al tres, (círculos concéntricos), 20 cm, al
cuatro, (círculos concéntricos), 71 cm, y a la cabeza del antropomorfo,
39,5 cm.
Motivo 6 – Antropomorfo.
El antropomorfo está a solo a 5,5 cm del borde izquierdo entre los concéntricos uno, del que está separado 10 cm, y dos, del que solo está separado 5,5 cm de la pierna izquierda, 2,5, del brazo y el geométrico, del que está separado 8 cm. Mide de altura 47 cm y de ancho 22 cm y en tiene marcadas la cabeza, que se encuentra a 126 cm del final del panel, los brazos, a 98 cm, y piernas a 79 cm, no tiene de tronco por lo que la cabeza, los brazos
y las piernas se unen en el mismo sitio, a 111 cm del final del panel, sin
que se marque el cuello. La cabeza está separada de la parte superior del panel 39 cm, del borde izquierdo 5,5 cm, y del derecho 65 cm. Del centro de la cabeza al lateral izquierdo hay 12,5 cm, al derecho 73,5 cm, al centro del motivo uno, (círculos concéntricos), 32 cm, al dos, (círculos concéntricos), 26 cm, al tres, (círculos concéntricos), 56 cm, al cuatro, (círculos concéntricos), 108 cm, y al geométrico, 39,5 cm. La cabeza tiene 16 cm de diámetro y está formada
por dos círculos concéntricos. El interior, de 9 x 9 cm de diámetro, es el único circulo del panel que esta relleno de piqueteados semicirculares pequeños y juntos, algunos sin tocarse entre sí y sin marcar claramente los contornos de los círculos. En el resto del antropomorfo, brazos y piernas, el piqueteado es diferente al de la cabeza, la huella que deja el golpe es irregular, tiende a ser rectangular o cuadrada y va marcando los contorno, que quedan ligeramente rehundidos, respecto al soporte y es igual que lasdemás figuras, círculos concéntricos y geométrico. Se separa del siguiente
anillo por un espacio sin picar de 1,5 / 2 cm de ancho y el anillo exterior tiene 1 cm de ancho, en el lado izquierdo, y 2,5 junto a los concéntricos.
Las piernas son paralelas, están separadas entre sí unos 3 cm y parece
que tienen marcadas las rodillas. En la parte superior miden 1,7 cm de
ancho y a partir de las posibles rodillas comienzan a estrecharse hasta desaparecer. La izquierda mide de largo 33 cm y la derecha 26 cm.
Los brazos están colocados junto a las piernas y en ellos no se diferencian el brazo, antebrazo ni la mano. El derecho, caído a lo largo de la pierna, está separado de ella 5,5 cm y mide de largo 14,5 cm. En su parte superior se curva y forma una especie de hombro y en la inferior se desplaza hacia adentro, se estrecha y desaparece. Del borde está a 6 cm y su ancho es de 1,5 cm.
El brazo izquierdo está colocado casi en horizontal, ligeramente curvado hacia arriba y caído hacia abajo, como señalando los círculos concéntricos y el geométrico. Mide 9,5 cm de largo, 2 cm de ancho y está mejor grabado que las piernas y el brazo derecho. Da la impresión que hubo cierta intencionalidad en dar importancia al brazo izquierdo respecto al derecho del que se diferencia en tamaño, ancho, largo y colocación.

Conclusiones
Por el tipo de lugar, la piedra elegida, más baja que las que le rodean y
parte del año cubierta, parece que no tenían, como en el Martinete, ningúninterés en que se vieran, por lo que debemos considerar que se trata de un lugar privado.
En principio los círculos concéntricos de “La Etrera”, no creemos que
puedan estar relacionados con los círculos concéntricos gallegos, que en general suelen estar asociados con canalillos, cazoletas, armas y ciervos, y casi nunca con la figura humana, aunque hemos de mencionar que el antropomorfo de Outeiro da Mina VII, en Pontevedra, tiene una cabeza de dos círculos.
Respecto al parecido de los motivos de La Etrera con las estelas de
guerrero, figura humana, escudos, distribución, y que los círculos concéntricos pueden identificarse con escudos e incluso el geométrico con una fíbula, hemos de decir que los escudos de las estelas casi siempre suelen presentar escotaduras en V, y aunque hay algunos circulares, estelas de Valdetorres I y II por ejemplo, no tienen tantos círculos concéntricos, la distancia entre ellos es variable, solo aparece uno y siempre suelen tener un asa en el centro, aunque hemos de mencionara que los escudos no son exclusivos de las estelas, ya que se han documentado dos escudos con
escotaduras en V y armas, grabados en una roca, en el Arroyo Tamujoso, La Serena. Badajoz (Colado 2009:321, fig. 44)
Dentro de los grabados conocidos en La Jara hasta este momento no
hay representados círculos concéntricos y no conocemos paralelos en la provincia de Toledo, ni en Castilla-La Mancha.
Respecto de sus posibles y variados significados al ser motivos básicos, que aparece en mayor o menor medida en todas las culturas y su significado simbólico pueden depender de su situación, monte, llano, laderas,cumbres, lugares visibles, zonas ocultas, arroyos, corrientes de agua, fuentes, tipo de soporte, técnica, tamaño, motivos representados, ordenación, distribución, localización, al tratarse de motivos simples y fáciles de representar incluso asociar con significados primarios como el sol, es difícil acercarse a su simbología, pero en el caso de La Etrera, si tenemos en cuenta que uno de los significados de los círculos concéntricos es el agua y que en este caso se conservan cuatro grupos de círculos concéntricos ordenados
y en zig-zag, en la misma orilla del río, consideramos que pueden
estar asociados con el río el agua.
Respecto al antropomorfo llama la atención que no tenga tronco, la diferencia que hay, forma, tamaño, ancho, largo, posición, entre el brazo izquierdo, que parece señalar los círculos concéntricos, y el derecho, que está caído con un ligero ángulo junto al cuerpo. Respecto a la cabeza, se resolvió con dos círculos concéntricos, el interior picado, lo que relaciona al antropomorfo con los cuatro grupos de círculos concéntricos y con el agua, lo que nos lleva a plantear la posibilidad de poder estar ante la representación
simbólica de una deidad relacionada un río. Hay ejemplos de
escenas de marcado carácter ritual o mágico en El Martinete, donde documentamos un grupo de antropomorfos ancoriformes y dos figuras con tocados entorno a un motivo central, que puede identificarse como un fuego, donde cabe pensar en el uso de alucinógenos.
El hecho que la piedra donde están tallados los grabados muestre dos
tipos de alisado, que no podemos asociar exclusivamente con procesos erosivos atmosféricos, viento lluvia, etc., o con los que puede producir el propio río por las crecidas o por estar en algunas época cubierto de agua, ya que las piedras de la zona, las de su entono próximo y las colindantes no tienen igual la superficie ni los mismos desgastes, confirma que el desgaste, que afecta a toda la roca donde están los grabados, está relacionado con la preparación previa del soporte y el otro más intenso posterior a los grabados
y que también afecta a toda la roca, producidos en parte por los procesos erosivos mencionados pero el hecho que este desgaste sea desigual y no sea uniforme en toda la roca, afectando mucho más al lado izquierdo, como puede apreciarse en el desgate producido sobre la parte izquierda de los motivos que incluso los ha borrado parcialmente, nos lleva a pensar que este desgaste, que afecta solo a parte izquierda de los grabados, y que no se debe a un proceso geológico debe de tener un origen antrópico, lo que nos lleva a plantearnos, si la piedra donde están los grabados, además de su
carga simbólica, por el simple hecho de tenerlos, tuvo también algún uso ritual o mágico.
Respecto a su cronología debe de encuadrase en un horizonte culturalde la Edad del Bronce. La piedra donde están tallados los motivos su grado de erosión de ha borrado casi los motivos y lo liso casi pulido de parte de su superficie, que la hace diferente a todas las piedras que están junto a ella, puede estar indicándonos que debió de usarse para algo que de momento se nos escapa, y nos hace plantearnos dar algún tipo de de explicación al su diferencias, que
aunque está en una zona inundable anualmente, como ocurre en El Martinete, no puede deberse solo a la erosión fluvial, ya que lógicamente también afectaría a las rocas colindantes, de momento aunque no tenemos como comprobarlo consideramos que la piedra que se utilizó como soporte de los grabados, se eligió cuidadosamente y que en la elección debieron tenerse en cuenta entre otras aspectos, su tamaño, situación, inclinación,
superficie, …,y que una vez elegida se adaptó, preparó y alisó antes de
tallar los motivos, y que el grado de erosión que presentan no puede achacarse solo a la acción erosiva de las aguas del río y debemos buscar otras razones que explique su estado actual, por su situación junto en la misma orilla del río podemos considerar que pudo utilizarse para algún tipo de ritual relacionado con el río que pudiese producir este tipo de  desgaste, como por ejemplo el deslizamiento por ella hacia las aguas.

HISTORIA FÁCIL DE LA CERÁMICA DE TALAVERA (4) LA EDAD DEL HIERRO I

EDAD DEL HIERRO I

El PERIODO ORIENTALIZANTE

Uno de los cuencos hallados en la tumba de El Carpio en Belvís

A partir de una serie de objetos metálicos singulares, se propuso hace unos años la existencia de una ruta natural en dirección sur-norte que discurría por el occidente de la península ibérica, un viejo camino que sería el precedente de lo que más tarde, en época romana, se denominaría la Vía de la Plata[1]. Desde Huelva y Cádiz, ascendía un trayecto jalonado de hallazgos de braseros y jarros, con ramificaciones por los valles de los grandes ríos hacia el interior. Varios hallazgos en la comarca de Talavera nos indican que al menos llegaba hasta aquí una de esas vías secundarias que nos relacionaban con el mundo de Tartessos.

El llamado «puñal de Ronda» o de El Carpio de Tajo, aunque en realidad se encontró en término de Mesegar, es de una tipología ya enmarcada en la llamada metalurgia del «grupo Ría de Huelva» y se datan en torno al siglo IV a. d. C.[2]

Estela de guerrero de Las Herencias

Aunque se han hallado cerca de media docena de las estelas llamadas de guerrero de esa época, la primera de ellas, la estela hallada en las Herencias, que pudiera estar relacionada con la necrópolis indígena de un asentamiento cercano del Arroyo Manzanas donde se han encontrado algunas cerámicas contemporáneas, es una estela de las llamadas del tipo II C de Pingel. Este tipo se caracteriza por la presencia de figura humana a la que suelen acompañar una serie de atributos como la espada, lanza, escudo, carro o espejo. En nuestro caso, el personaje aparece tocado con un casco de cimera, una lanza con la hoja hacia abajo, un escudo con escotadura en V, una posible fíbula y tal vez unas tenazas bajo la mano derecha. También se ha datado en el siglo IX a.d.C.[3] Nuevos ejemplares de estas estelas se han encontrado como una en Aldeanueva de San Bartolomé, y otra más de Las Herencias.

Jarrita tartéssica de Las Fraguas en arroyo Manzanas, hoy en el Museo Metropolitano de Nueva York

El ajuar funerario de «Las Fraguas» fue dado a conocer por el historiador talaverano Jiménez de la Llave en 1860 y consiste en tres elementos, un jarro y un timiaterio en dos piezas, además de la referencia a «trozos muy delgados de cobre que indican haber pertenecido a una caldera u otro cuerpo esférico». El jarro es de los llamados tartéssicos y es un jarro piriforme de boca plana con asa de triple sección que termina junto a la boca en tres cabezas de serpiente y que arranca de una palmeta con dos canalículos rematados en un capullo esquemático.

Entre los paralelos de este jarro había uno que era muy similar y que se encontraba depositado en el Metropolitan Museum de Nueva York; el estudio de M. Fernández Miranda y J. Pereira ha permitido conocer que es el mismo que el encontrado en Talavera, dada la coincidencia con el dibujo de Jiménez de la Llave y su procedencia del comercio de antigüedades[4].

Vasija hallada en el enterramiento de El Carpio con incrustaciones de cobre

El jarro, el timiaterio y el posible brasero permiten identificar el conjunto con un ajuar funerario con el que se realizarían rituales-libaciones, incineración de sustancias olorosas; estos rituales serían privativos de los individuos más relevantes del área tartéssica y su zona de influencia. Estas fórmulas funerarias estarían datadas en torno al siglo VII a. de C.

Hallamos en estos yacimientos de la primera Edad del Hierro cerámicas hechas a mano decoradas con pinturas de color rojo, amarillo o blanco asociadas a zonas de habitación y en el arroyo Manzanas con restos de moluscos de río.

Otro de los yacimientos de gran importancia en esta época de transición entre la Edad del Bronce y la del Hierro es el enterramiento hallado en la labranza de “El Carpio”. Se trata de una sepultura de características principescas, como se deduce de la calidad de los objetos metálicos elaborados en hierro y plata, así como el ajuar cerámico de tipo orientalizante aparecidos en su excavación y que nos habla de una influencia del mundo tartésico en las culturas de la zona allá por el siglo VII antes de Cristo. El enterramiento de la casa de El Carpio se sitúa en el actual reculaje del embalse de Azután en la desembocadura del río Jébalo, el embate de las aguas puso al descubierto esta interesante inhumación del momento en que se produce en nuestra comarca la transición de la Edad del Bronce a la de Hierro.[5]

Se trata de una fosa de sección escalonada en la que se practicó la inhumación de al menos, dos individuos, un adulto femenino y un recién nacido con un ajuar abundante en el que se combinan piezas locales y foráneas. Diversos cuencos a mano con decoración pintada con motivos geométricos que podrían formar parte de un depósito de ofrendas, seis grandes urnas, anillos y brazaletes de bronce, son algunos de los objetos hallados que podríamos considerar como autóctonos.

Alabastrón hallado en el enterramiento de El Carpio en Belvís

Los materiales de inspiración externa serían: una vasija globular cuya forma y decoración tiene paralelos en el horizonte cultural andaluz, con dos recipientes de pequeño tamaño y clara adscripción al mundo cultural fenicio, se trata de una ampolla y un alabastrón de cerámica que tenían la función de conservar aceites perfumados. También, aparecieron seis urnas fabricadas a mano con perfil globular y borde exvasado con tratamiento superficial con escobillado y restos de pintura. Hay también cuarenta cuencos hechos a mano con arcillas de perfil semiesférico, borde redondeado apuntado, ligeramente marcado por un leve estrangulamiento. Conservaban restos de decoración pintada con diferentes motivos geométricos en amarillo y rojo, tanto en el exterior como en el interior. Otros peculiares objetos cerámicos aparecidos son un pequeño recipiente con forma de pera con un orificio en el extremo superior y plano en la base con abundantes agujeros a modo de colador que algunos consideran un reloj de agua o clepsidra y para otros sería un curioso instrumento que se introduce en un recipiente, se llena de líquido y luego se tapa el orificio hacienda el vacío para luego verter su contenido en otro recipiente. También formaba parte del ajuar una placa rectangular con los lados más estrechos cóncavos y por último, en un nivel por debajo de los restos humanos inhumados, se descubrió una gran urna realizada a mano que contenía a su vez otro gran recipiente en el que se encontraban, además de dos cuencos pintados, dos jarritas, una de ellas con decoración de incrustación de bolitas de bronce.

En cuanto al ajuar metálico, los restos de un caldero de bronce, una vasijita de plata usada para libaciones, los restos de un brasero de bronce, una fíbula de bronce, parte de un vasito de plata, varios anillos, un pequeño brazalete y dos cuchillitos de hierro, que son tal vez lo más significativo de este hallazgo, ya que ese metal en un contexto cronológico de transición del bronce al hierro, se consideraría un objeto exótico y muy valorado.

Todo este hallazgo se debe considerar formando parte de un ritual autóctono de inhumación y las ofrendas de tipo alimenticio, la distribución de los ajuares y el propio ajuar son componentes de origen más bien foráneo.

Un último hallazgo, unas fíbulas encontradas en Azután, confirmaría la presencia de tradiciones indígenas asociadas a influencias procedentes del suroeste peninsular, del área de influencia tartéssica y fenicia occidental[6]. Puede que estos indígenas, enriquecidos por el comercio con esos lugares, se enterraran con los ricos ajuares que hemos visto y que identifican más bien a las clases más poderosas de esas culturas, que habrían conseguido su enriquecimiento a través del comercio de metales, sal etc…

[1]FERNÁNDEZ MIRANDA, M. y PEREIRA SIESO, J. :Indigenismo y orientalización en la Tierra de Talavera, en Actas Primeras jornadas de Arqueología de Talavera y su Tierra. Diputación Provincial de Toledo. Toledo 1992.

[2]JIMÉNEZ DE GREGORIO, F. :Archivo Español de Arqueología Vol.XXVIII . pp 174-186.

3FERNÁNDEZ MIRANDA, M

Estudios en Homenaje al Dr. Antonio Beltrán Martínez), 1986, ISBN 84-600-4366-5, págs. 463-476

 

[4]MAROTO, M.: Fuentes para el estudio de la arqueología en la provincia de Toledo. Diputación Provincial de Toledo. Toledo 1990.

[5]PEREIRA SIESO, J. : Aportes orientalizantes en el valle del Tajo, en Revista de Arqueología nº 62

[6]JIMÉNEZ DE GREGORIO,F. : Fíbulas de tipo hispánico de Azután, Archivo Español de Arqueología XXVIII, pp. 185-187.

EL MENHIR DE LA LAGUNA DEL CONEJO

Menhir mostrando sus cazoletas en término de Talavera de la Reina (Gamonal)
Menhir mostrando sus cazoletas en término de Talavera de la Reina (Gamonal)

Cerca de Velada, pero en término de Talavera de la Reina (Gamonal) muy próximo al cruce de la cañada leonesa Oriental con el llamado Carril de las Mulas  se encuentra el paraje conocido popularmente como la laguna del Conejo o laguna de la Dehesa. También es conocido el paraje en Gamonal como el cerro de la Piedra, por razones obvias.

Menhir de la laguna del Conejo en Gamonal. Al fondo la sierrecilla de El Berrocal

Allí podemos ver sobre una elevación un curioso menhir que, que se enmarca dentro del conocido como Megalitismo Extremeño que, como otro desparecido junto al embalse del Guadyerbas, el menhir de Parrillas, también se localiza junto a las viejas vías pecuarias de la trashumancia.

Plano donde se observa la situación de algunos de los monumentos megalíticos de la comarca.

El menhir fue descubierto por el que esto escribe y lo publiqué en mi primer libro «La Villa de Velada» (1990)

Detalle del menhir mostrando sus cazoletas en término de Talavera de la Reina (Gamonal) y señalado uno de sus canales por la flecha
Detalle del menhir mostrando sus cazoletas en término de Talavera de la Reina (Gamonal) y señalado uno de sus canales por la flecha

Se trata de un bloque granítico con la típica forma apuntada de los menhires que tiene en su cara sur numerosos huecos semiesféricos, las “cazoletas”, cuyo significado ritual para las gentes que lo erigieron hace cuatro mil quinientos años desconocemos. Algunas de estas cazoletas están comunicadas por canalitos cuyo simbolismo también ignoramos y que podemos ver en la imagen señaladas por una flecha.

Esquema de las cazoletas en el menhir de lGamonal

Su situación era, según el propietario de la finca, algo más desplazado al norte y en su entorno solamente localicé alguna pequeña lasca de sílex.  Estos monumentos megalíticos se erigieron aproximadamente en hace cuatro mil quinientos años. Las cazoletas algunos han aventurado la posibilidad  de que tuvieran algún simbolismo religioso, que con ellas se hicieran determinados rituales y otros autores incluso hablan de la posibilidad de que fueran una especie de mapas astrológicos.

Los dólmenes y menhires aparte de su funcionalidad funeraria, la mayor parte de autores los considera elementos de amojonamiento de los territorios de una determinada tribu o clan de aquellos antepasados

HISTORIA FÁCIL DE LA CERÁMICA DE TALAVERA (3) LA EDAD DEL BRONCE

BRONCE ANTIGUO Y PLENO

Pithoi hallado en el yacimiento del Cerro de la Mesa de Alcolea de Tajo

Aunque es difícil establecer en la meseta una secuencia para el calcolítico y la Edad del Bronce por falta de estudios estratigráficos, podemos hablar en nuestra zona de varios asentamientos en los periodos iniciales del bronce. Entre ellos se encuentra el yacimiento de Villarejo de Montalbán conocido como Riscal de Velasco, del que ya hemos hablado en el capítulo anterior [1] y cuyas fortificaciones no sabemos si pertenecen al calcolítico o a la edad del bronce. Otro poblado se situó en el Cerro de la Mesa (Alcolea de Tajo) sobre un cerrete que domina la orilla derecha del Tajo[2], «Muestran estos yacimientos, además de una gran extensión y algunas fortificaciones de la época, unas características por las que podrían representar una variedad local en la zona más en contacto con Extremadura y que podría ser una evolución de los poblados existentes en esta misma zona».

Hachas pulimentadas halladas en el entorno de los yacimientos de la Edad del bronce y Calcolítico de Villarejo de Montalbán. Colección Garayalde

En cuanto a las necrópolis, contamos con un yacimiento bastante significativo que es el del Cerro del Obispo en Castillo de Bayuela, necrópolis de inhumación en «pithoi» que se localizan de costado, contorneados por bloques de granito formando una caja exterior y una torta de cerámica que cubre la totalidad de la estructura. En el ajuar de estos enterramientos encontramos acompañamiento funerario propiamente dicho consistente en objetos del difunto inutilizados (cuchillos de sílex, hachas de piedra pulimentadas, molinos barquiformes, brazales de arquero, ídolos de cuernos, fusayolas, crisoles, vasos, cazuelas, leznas…), ajuar funerario de carácter ritual ( cazuelas, vasos y cuencos rituales más pequeños y sin utilizar) además de ofrendas funerarias para el sustento de «la otra vida» como son cuartos de cáprido, bóvidos y ganado lanar que se depositan entre el «pithoi» y las lajas de granito[3]

Riscal de Velasco

En el próximo Cerro del Castillo puede que habitara la población que se enterraba con estos ritos de inhumación que tienen cierta correspondencia con prototipos argáricos.

La cultura material de este tipo de yacimientos es bastante homogénea, cerámicas sin decoración como vasos carenados, cuencos hemiesféricos, botellas, grandes orzas de provisiones etc. La industria lítica de láminas de sílex, dientes de hoz, molinos barquiformes y algún punzón de hueso[4].

Pebetero hallado en las excavaciones del Cerro de la Mesa en Alcolea de Tajo

A estos yacimientos podemos sumar el del Cerro del Oso en el Real de San Vicente y el de la alcazaba de la ciudad de Vascos que, antes de ser un yacimiento romano o musulmán, fue un asentamiento de la Edad del Bronce, situado como otros que hemos visto en un cerro elevado junto a una corriente fluvial, en este caso, el río Huso.

Según Juan Manuel Rojas Rodríguez Malo, las Características comunes de las cerámicas de estos yacimientos del Bronce Pleno son la presencia de un alto porcentaje de vasijas con bordes exvasados y con carenas medias bajas con cuencos tanto globulares como de media esfera, aunque también se dan vasos de paredes rectas. Son frecuentes los motivos decorativos a base de cordones horizontales y mamelones, con motivos impresos de digitaciones y ungulaciones sobre el borde y los cordones. En el Bronce Pleno es frecuente la decoración con triángulos y paralelas rellenos de puntos y líneas.

Las cerámicas del horizonte Cogotas I aparecen sobre los sustratos del bronce pleno, en algunos de los casos antes referidos, llenándose el vacío que hasta ahora había en la dispersión de estos yacimientos en la meseta sur y así en nuestro ámbito localizamos los dos tipos de asentamiento de este periodo, yacimientos en llano como El Carpio I o el Golín; y el arroyo Manzanas o el cerro Torrejón de Malpica de Tajo, más en la línea de los poblados de altura[1]. Los primeros suelen tener el patrón de los llamados «fondos de cabaña» como el del Golín de Puentes Caídos a las orillas del pantano de Navalcán hallado por mí en la retirada de las aguas del mismo, con una vasija de aprovisionamiento, hecha a mano, semiesférica y carenada de gran tamaño y decorada con incisiones en zig-zag, cremallera y dientes de lobo, con tipología encuadrable en el horizonte de Cogotas I Podían observarse en los alrededores los restos arrasados de algunos silos más, de forma circular[2].

Parece que la ganadería y la caza estarían relacionados con este tipo hábitat y la economía de intercambio y agricultura con los segundos.

Las cerámicas encuadradas en esta cultura “Cogotas I” presentan la novedad de las decoraciones del tipo “boquique”, como sucede con algunos fragmentos hallados en el yacimiento de arroyo Manzanas. Se trata de una técnica elaborada mediante con un dibujo superficial de «punto y raya» que caracteriza a esta decoración alfarera doble o mixta, se conseguía punteando con un punzón o algún tipo de sierra dentada, trazos pequeños y sucesivos a lo largo de una línea incisa continua, “dando el aspecto de un cosido”.

[1]CARROBLES, J. ,MUÑOZ, K. Y RODRÍGUEZ, S. Op. Cit. La Edad del bronce…

[2]VILLA GONZÁLEZ J.R. : Arqueología de urgencia en la campana de Oropesa, en Actas del Primer Congreso de Arqueología de la Provincia de Toledo. Diputación Provincial de Toledo, Toledo 1990.

Muralla del yacimiento de Cerro del Oso

[1]CARROBLES, J. y MENDEZ-CABEZA FUENTES, M. Op. Cit. Introducción al calcolítico…

[2]CARROBLES, J. , MUÑOZ, K. y RODRÍGUEZ, S. Op. Cit. La Edad del Bronce en el valle medio del Tajo…

[3]MENÉNDEZ ROBLES, M.L. ,GIL J.I., REYES, F. y REYES J.L. Tipología del material procedente de la necrópolis del Bronce Medio de El Cerro del Obispo en castillo de bayuela Toledo en Actas del primer Congreso de Historia de Castilla-La Mancha ,Tomo III. Junta de comunidades de Castilla La Mancha. Talavera de la Reina 1988.

[4]CARROBLES , J., MUÑOZ, K. y RODRÍGUEZ, S. Op. Cit. La Edad …

HISTORIA FÁCIL DE LA CERÁMICA DE TALAVERA (2): LA EDAD DEL COBRE O CALCOLÍTICO

LA CERÁMICA EN LA EDAD DEL COBRE EN LA TIERRA DE TALAVERA

VASIJAS CAMPANIFORMES DE LA GOLILLEJA EN BELVÍS DE LA JARA

CALCOLÍTICO PRECAMPANIFORME

Los hallazgos de este periodo histórico son, sin embargo, mucho más frecuentes que los del neolítico y responden a un patrón característico, situación en los cursos medios de los afluentes del Tajo, sobre elevaciones graníticas con cuevas y oquedades entre los batolitos que se aprovechan como depósitos funerarios o para habitación. La localización de estos asentamientos suele ser estratégica y a veces se complementa con amurallamientos y atalayas. Es común en ellos la cercanía de afloramientos cupríferos en los límites geológicos de la plataforma continental erosionada por los riachuelos junto a los que se asientan los yacimientos, junto a un entorno adecuado a la agricultura y el pastoreo[1]

El río Tajo desde el yacimiento de Los Castillos

Aun así es difícil diferenciar las culturas del neolítico y las del calcolítico. En nuestro ámbito solo se han excavado yacimientos como el de Los Castillos en Las Herencias y otro en Mesegar de Tajo. Únicamente  ciertas características de las cerámicas Nos sirven para diferenciar las dos épocas.

Los materiales hallados en este tipo de yacimiento son principalmente, en cuanto a cerámica se refiere, cuencos de casquete esférico, vasos de paredes rectas algo exvasadas con algún ejemplar decorado a la almagra, vasijas de borde vuelto, las abundantísimas ollas de borde entrante y algunos platos y piezas carenadas que junto a fragmentos de pesa de telar y de queseras, complementan el repertorio de cerámicas a mano que se han encontrado en prospecciones de superficie.

El material lítico es muy característico de este periodo ya que son muy numerosas las lascas y los núcleos poco trabajados-incluso auténticos cantos trabajados, con un aspecto completamente arcaizante hasta el punto de ser difícil establecer una tipología concreta.

Cerámica de la Edad del Cobre del yacimiento de Los Castillos en Las Herencias

Tanto el material descrito como los patrones de asentamiento, vinculan estas culturas al calcolítico extremeño, relacionado a su vez, como en el caso del neolítico, con toda la zona occidental de la península, en claro contraste con los pueblos que habitaron en aquella época el sudeste español[2].

Los poblados calcolíticos que acabamos de describir serían, en parte, los que erigieron algunos de los monumentos megalíticos descubiertos en la zona, constituyendo su manifestación funeraria más genuina, aunque no la única, como demuestran el enterramiento de San Martín de Pusa, donde se ha excavado junto al talud de la carretera, un enterramiento colectivo en fosa con un cuenco decorado a la almagra[3].

Frente al yacimiento de Mildiablos, en Villarejo de Montalbán, se encontró un enterramiento en cueva femenino con un cuenco también globular como ajuar[4]

FRAGNENTOS CERÁMICOS HALLADOS EN LOS YACIMIENTOS CALCOLÍTICOS DE LA COMARCA TALAVERANA

De una mayor entidad es el yacimiento calcolítico de «Los Castillos» situado en una barranca junto al Tajo, en término de Las Herencias. Tiene este yacimiento importancia no sólo por la abundancia de los materiales y la calidad de los mismos, sino que además parece haber tenido características de transición entre las dos áreas consideradas tradicionalmente de la Edad del Cobre.  Lo más destacable es la abundancia de cerámicas a mano decoradas ya sea con pintura de tonos rojos, ocres, anaranjados y blancos, en trazos curvos, meandros y motivos radiales, ya sea con decoración impresa de triángulos y acanaladuras o, más escasamente, con relieves y pastillas repujadas.

La industria lítica, al contrario que en los yacimientos descritos anteriormente, se halla confeccionada en sílex, los útiles más frecuentes son las láminas y las puntas, en algunas de las primeras se observa el lustre de cereal, por haberse destinado a la siega engarzadas en palos curvos y, en el caso de las puntas, destacaremos los tres tipos, de base cóncava, foliáceas y pedunculadas. También se han hallado punzones de hueso y dos de los llamados «idolillos de violín» además de morillos o ídolos de cuernos.

[5]En el caso de los materiales descritos está más clara su adscripción a culturas del occidente peninsular, mientras que otros tienen mayores paralelismos con pueblos del sudeste. La cronología de estos asentamientos y de los anteriores se puede establecer entre el 2500 y el 1.800 a.d.C. y puede que, dentro del ámbito local, los yacimientos periféricos tuvieran una mayor relación con los aprovechamientos mineros y su protección y control, mientras que los del valle del Tajo, como el de Los Castillos, tendrían una mayor importancia en cuanto a los aprovechamientos agrícolas, intercambiando sus productos con los anteriores, situados en tierras menos fértiles.

Entre los yacimientos periféricos de La Jara destacaremos la variedad de materiales cerámicos de Mildiablos, los amurallamientos y bastiones del Riscal de Velasco y Alcaudete I, y la existencia de una atalaya junto al Gébalo que comunica visualmente los asentamientos de Alcaudete I y Alcaudete II [6].

En el yacimiento amurallado de Castrejón, en Aldeanueva de san Bartolomé, pueden observarse algunos grabados de antropomorfos en el mismo recinto del asentamiento.

VASIJA CAMPANIFORME HALLADA EN TALAVERA. COLECCIÓN CERRALBO

CALCOLÍTICO CAMPANIFORME

En cuanto a este periodo solamente podemos referirnos a los hallazgos cerámicos puntuales de Talavera [7] y en La Golilleja, en término de Belvis de la Jara, así como en el arroyo Manzanas[8].

Conocemos por otra parte la utilización de los dólmenes en la fase campaniforme. En el de Azután, por ejemplo, se recogieron fragmentos de campaniforme marítimo, en la Estrella campaniforme inciso y en Navalcán, el de tipo Ciempozuelos. Es frecuente, por tanto la denominada «intromisión campaniforme» en los monumentos megalíticos[9]

No se ha estudiado en nuestra comarca ningún asentamiento campaniforme aunque, por la localización de los hallazgos cerámicos, hay un predominio de los asentamientos en el valle del Tajo, dominando vías de comunicación sobre cotas elevadas y junto a las tierras fértiles, por lo que de los tres patrones descritos para los yacimientos campaniformes en el valle del Tajo: asentamientos mineros, comerciales y agrícolas, nos encontraríamos más bien en el caso de estos últimos[10].

Las vasijas campaniformes son piezas que probablemente realizaban alfareros profesionales y que se han hallado en gran parte de Europa. Eran elementos de prestigio que se enterraban con sus dueños como ajuar junto con otros objetos, adornos y armamento.

[1]CARROBLES, J. Y MÉNDEZ-CABEZA, M.: Introducción al Calcolítico en la Jara Toledana. ANALES TOLEDANOS nºXXVIII, Toledo, Diputación Provincial, 1991.

[2]Opus Cit. Los orígenes…

[3]ALVARO, E. : La Edad del Cobre en el Valle del Tajo. CARPETANIA I, 1987.

[4]Notificación personal de Miguel Méndez.

[5]ALVARO, E. MUNICIO, L. y PIÑÓN, F. Informe sobre el yacimiento de Los Castillejos, Las Herencias. I Congreso de Historia de Castilla-La Mancha Tomo II, pp.181-182

[6]MÉNDEZ-CABEZA FUENTES, M. : comunicación personal.

[7]CASTILLO, A.. El neoeneolítico, en Historia de España de Menéndez Pidal, Tomo I , La prehistoria

[8] CARROBLES, J. , MUÑOZ, K. Y RODRÍGUEZ, S. : Poblamiento durante la Edad del Bronce en la cuenca media del tajo, Actas del Simposio LA EDAD DEL BRONCE EN CASTILLA -LA MANCHA, Diputación provincial deToledo, Toledo 1990

[9]BUENO RAMÍREZ, P. : Megalitos en la submeseta sur. La provincia de Toledo, en Actas del primer congreso de Arqueología de la Provincia de Toledo.

[10]ROJAS RODRIGUEZ-MALO, J.M. : Relación habitat-economía en el mundo campaniforme toledano, en Actas del Primer Congreso de Historia de Castilla-La Mancha.Junta de Castilla-La Mancha. Talavera de la Reina, 1988.

[11]ROJAS RODRIGUEZ-MALO, J.M. : Relación habitat-economía en el mundo campaniforme toledano, en Actas del Primer Congreso de Historia de Castilla-La Mancha.Junta de Castilla-La Mancha. Talavera de la Reina, 1988.

HISTORIA FÁCIL DE LA CERÁMICA DE TALAVERA (1) CACHARREROS DE HACE 6000 AÑOS

HISTORIA FÁCIL DE LA CERÁMICA DE TALAVERA

ANTECEDENTES PREHISTÓRICOS

En los monumentos megalíticos de la comarca se han hallado algunos de los primeros fragmentos cerámicos fabricados en esta tierra.

Talavera de la Reina se sitúa a las orillas del río Tajo, en una vega que llamó por su fertilidad la atención de los viajeros desde hace siglos. Los depósitos sedimentarios hacen que tanto en la propia Talavera como en poblaciones cercanas como Calera y Chozas se pueda extraer un barro especialmente apropiado para la cerámica. La disponibilidad de materia prima es un factor importante que a veces se olvida en el estudio del origen de nuestra artesanía más famosa.

La vega talaverana ha sido poblada desde la prehistoria y las diferentes civilizaciones que han pasado por ella han dejado desde el neolítico muestras de sus elaboraciones cerámicas.

Los arqueólogos han demostrado que el origen de la cerámica no se debe datar en los tiempos en los que el hombre comenzó a producir sus alimentos mediante la agricultura y la ganadería allá por el neolítico, sino que mucho antes, cuando todavía los grupos humanos eran cazadores y recolectores, ya elaboraban vasijas cerámicas para producir y tal vez almacenar entre otros, determinados productos del pescado o los crustáceos y mariscos que se recogían en el mar o en las zonas inundadas y fluviales. Ese origen estuvo muy alejado de nuestra tierra, pues uno de esos focos estuvo en Japón y en la Siberia más oriental y otro en el este central africano. Por ello, nuestra comarca es de las más alejadas y de las que más tardarían en ver llegar la cultura tecnológica de la cerámica, coincidiendo, aquí sí, con el neolítico final.

Cerámica hallada en el dolmen de Navalcán. Fotografía libro de P.Bueno y R Balbín

EL NEOLÍTICO EN LAS TIERRAS DE TALAVERA

Es muy discutida la presencia de yacimientos arqueológicos con una clara dotación en el periodo neolítico dentro del territorio de la meseta sur. Algunos autores han aventurado la hipótesis de que parte de los asentamientos calcolíticos, como los que luego describiremos, tienen sus estratos más antiguos identificables con culturas del neolítico final. Otras opiniones, sin embargo, consideran esas dudosas muestras neolíticas como pertenecientes a culturas calcolíticas arcaizantes.

En las orillas del Tajo, el embate de las aguas del embalse de Valdecañas ha descubierto, en el interior de abrigos graníticos, algunas muestras escasas, pero bastante significativas de cerámicas, industria lítica y pesas para las redes de pesca que se enmarcan dentro de las tipologías neolíticas tardías que conectarían a esta zona -hoy extremeña pero incluida en el ámbito comarcal de las tierras de Talavera- con el mundo todavía no muy bien conocido del neolítico del occidente peninsular[1].

Cuenco hallado en un enterramiento neolítico del valle del Arcipreste en San Martín de Pusa

Más cerca de Talavera, se han localizado sobre la ribera del Tajo en la finca El Arco materiales similares, y también en las orillas del Embalse de Navalcán, cuencos de casquete esférico, cazuelas con carena, ollas de vasos de bordes exvasados, son algunas de las formas más frecuentes de las cerámicas encontradas[2].

La excavación de los dólmenes de la comarca nos aportan datos que confirman esa presencia neolítica, «las formas cerámicas de estilo antiguo, los tratamientos a la almagra, mamelones perforados e incluso alguna impresión, conviven con elementos líticos geométricos trapezoidales, triangulares, núcleos y desechos de talla, láminas y laminitas, prismas de cuarzo y todo un interesante conjunto de industria tallada muy diversificada que se conoce bien en yacimientos de habitación neolíticos al aire libre»[3]

En el dolmen de Azután, muy expoliado desde antiguo, solamente se han encontrado pequeños fragmentos. En el de La Estrella sí se encontraron cuatro cuencos más completos y algunos restos de ollitas. En el de Navalcán se han encontrado fragmentos cerámicos del llamado campaniforme  tipo Ciempozuelos, de fecha algo posterior y que conoceremos en el capítulo siguiente.

Se han hallado restos cerámicos también en la zona de Mesegar de Tajo en viejos fondos de cabaña y en el Valle del Arcipreste,  término de San Martín de Pusa en un enterramiento en una fosa en forma de pera con forma de ollita.

Puede que sea esta la clave de la escasez de yacimientos neolíticos documentados en estas tierras, los yacimientos al aire libre son de más difícil localización, y más teniendo en cuenta que estas culturas no se solían asentar en elevaciones del terreno, como es el caso del calcolítico, por lo que se hace aún más dificultosa su identificación. A esto se añade que las cubiertas vegetales, ya dominadas por las culturas neolíticas, no dejan apenas restos de habitación identificables arqueológicamente.

No es tan convincente la razón aducida por otros de lo inadecuado de los suelos locales para esas culturas, ¿No son acaso fértiles las vegas del Tajo o de otros ríos talaveranos?, ¿Por qué, entonces, los lugares donde se han localizado los escasos restos de estas culturas no son precisamente las zonas con más posibilidades agrícolas, sino que son riscos y riberas pronunciadas y poco fértiles generalmente con suelos de granito degradado?

Cuencos hallados en el dolmen de La Estrella

[1]GÓNZALEZ CORDERO, A. Y QUIJADA GONZÁLEZ, D.: Los orígenes del Campo Arañuelo y La Jara Cacereña y su integración en la prehistoria regional, Navalmoral de la Mata ,Excmo Ayuntamiento, 198     , pp.

[2]MÉNDEZ-CABEZA FUENTES, M., comunicación personal.

[3]BUENO RAMÍREZ, P. :Megalitos de la Submeseta Sur, en Actas del Primer Congreso de Arqueología de la Provincia de Toledo, Toledo, Diputación Provincial, 1987, p.154.

TALAVERA LA VIEJA, LA AUGUSTÓBRIGA SUMERGIDA

TALAVERA LA VIEJA, LA AUGUSTÓBRIGA SUMERGIDA.

EN EL CAMINO DE LOS IBORES A GUADALUPE

Los «Mármoles», el antiguo templo de Diana de Talavera la Vieja salvado junto al embalse de Vldecañas

La mayor parte del término de Talavera la Vieja, incluido el caserío, pasaron tras la inundación provocada por el embalse de Valdecañas en los años sesenta, a formar parte de la demarcación de Bohonal de Ibor. Fue una gran pérdida para la historia y la arqueología de la zona el anegamiento de “Talaverilla”, pues esta población asentaba sus cimientos sobre la antigua Augustóbriga de los romanos.

Los «Mármoles» o templo de Diana, y para otros la curia romana en su emplazamiento original de Talavera la Vieja

Ya el nombre orienta de por sí a la existencia de una población prerromana anterior, pues la raíz “briga” indica “lugar fortificado” en el idioma de los pueblos célticos anteriores a los romanos que, al colonizarlo, pusieron el apellido de Augusto a la primitiva ciudad. Es como si se hubiera llamado algo así como “El Castillo de Augusto” al igual que Talavera de la Reina se llamó Caesaróbriga, “El Castillo del César”.

Talavera la vieja descubierta por la bajada de aguas del embalse

Visto desde el aire el plano de Talavera la Vieja era la típica cuadrícula con la que urbanizaban los romanos sus fundaciones. Son muy numerosas las huellas de su colonización encontradas en el caserío y sus alrededores. En primer lugar debemos destacar el conjunto monumental conocido como “Los Mármoles”. Se trata, según el investigador Marcelino Santos, del edificio que habría servido de curia o tribunal en la antigua Augustóbriga.

Restos sumergidos del templo de la Cilla

En 1963 fue salvado de las aguas trasladándose piedra a piedra hasta su emplazamiento actual junto al puente del embalse por el que discurre la carretera de Navalmoral de la Mata a Guadalupe, en un marco realmente pintoresco. Se conserva íntegro el basamento granítico sobre el que se asientan cuatro grandes columnas en el frente y dos a los costados, sobre un zócalo interrumpido por la portada coronada con un arco también de granito.

El templo de Diana, los mármoles o la curia,  en su situación actual

Todo el edificio es de piedra y parece que en él se distinguían restos de estuco. En el pueblo se decía que el nombre de Los Mármoles derivaba de que anteriormente las columnas habían estado decoradas con vidrio que por su brillo hacía que las gentes denominaran así al monumento. No sabemos si el resto del edificio estaría formado por más columnas o si fue simplemente una construcción de sillares berroqueños. El monumento está datado en el siglo II.

Las tres columnas salvadas del templo de la cilla que hoy se encuentran junto al templo de Dianao curia  fuera del embalse

Cerca del emplazamiento actual de Los Mármoles se pueden ver también, mirando hacia el oeste, tres fustes pertenecientes a las cuatro columnas que formaban parte del pórtico de otro edificio singular que todavía conserva bajo las aguas los gruesos muros de su construcción. Se trata de la construcción conocida como “el Templo” o la cilla, pues fue utilizada como panera por el feudal del pueblo y en sus sótanos es tradición se mantuvieron presos a los Santos Mártires. Según antiguos viajeros en su fachada se podía ver una inscripción en la cual podía leerse que el templo había estado dedicado a Júpiter.

Restos sumergidos de Talavera la Vieja

En el siglo tercero de nuestra era dicen los eruditos que fue construida la muralla romana de forma semicircular y fabricada en mampostería y argamasa de la que todavía se perciben restos cuando bajan las aguas. Además, también quedan ruinas de lo que parece haber sido un antiguo acueducto o más bien una tarjea, además de conducciones subterráneas de agua con restos de baños y de otras estructuras tal vez relacionadas con actividades metalúrgicas.

Restos sumergidos de Talavera la Vieja con el templo de la cilla en primer término

Hasta treinta y una inscripciones epigráficas documentó Marcelino Santos entre las ruinas anegadas del pueblo junto a otras halladas anteriormente en el pueblo. En ellas se pueden leer diferentes textos entre los que señalaremos la de los Santos Mártires, una que habla de la propia Augustóbriga y otra funeraria de una tal Tita Salvia que por avaricia mató a sus hijos. También se encontraron restos de calzadas, esculturas romanas entre las que destacan dos bustos de ambos sexos, cerámica, piedras de molino, monedas e incluso un tesorillo de plata que estaba embutido entre unos ladrillos del edificio de “Los Mármoles”.

Er,ita en la orilla más cercana a Talavera la Vieja, levantada con sillares de la misma por sus antiguos habitantes

ALBERCHE (10) LOS TOROS DE GUISANDO y LA VENTA JURADERA

Los cuatro toros de Guisando

Estas esculturas zoomorfas se encuentran en término de El Tiemblo, frente al cerro de Guisando y en una zona de evidente interés estratégico, ya que junto al Puerto del Pico es éste el lugar de más fácil comunicación entre las dos mesetas. Es una zona amena, de arroyos festoneados de fresnos y praderas de frescos pastos que se encuentra también cercana a una de las principales vías pecuarias de la trashumancia. la Cañada Leonesa Oriental. Las esculturas se encuentran orientadas hacia el poniente, justo en la dirección del punto en que se oculta el sol en invierno, el “poniente brumario”. También han resaltado algunos autores la localización de los toros muy cerca del centro geográfico de la península y justo en el límite de las provincias romanas de la Lusitania y la Tarraconensis.

Visión idealizada de los toros de Guisando en el siglo XVIII

Hay referencias de que en principio eran cinco los toros esculpidos, aunque una de ellos estaba roto y sus fragmentos fueron desapareciendo. Es evidente que estas esculturas zoomorfas son en este caso figuras de toros, aunque la mayoría de estos elementos arqueológicos vettones suelen ser de menor tamaño y representan a cerdos o verracos propiamente dichos. Nos encontramos pues ante la representación de figuras bovinas, que cuentan en algún caso con los orificios que habrían acogido las astas o el rabo fabricados en madera o en piedra. Las pezuñas, los pliegues de la papada, el rabo en relieve o los testículos son otros detalles que podemos observar en los pétreos animales, de los que dos muestran las uniones de los fragmentos reconstruidos con vástagos metálicos y plomo.

Uno de los toros con su inscripción epigráfica

Como en otros casos, las berroqueñas esculturas han sido reutilizadas en la época romana como monumento funerario y por ello presentan algunas inscripciones epigráficas, de las que la mejor conservada está dedicada a Prisco por su hijo Longino. Algunos autores de los viejos cronicones con más fantasía que rigor histórico han querido ver en los toros monumentos funerarios de batallas de tiempos romanos referidas a esta zona entre El Tiemblo y Cadalso de los Vidrios.

Detalle de la cabeza y cuello de uno de los toros con los pliegues de la piel y los orificios que donde se sugetarían probablemente cuernos de madera o auténticos cuernos.

Los toros también aparecen en numerosas referencias literarias como El Quijote o el poema de García Lorca a la muerte de Ignacio Sánchez Mejías:

Y los toros de Guisando

Casi muerte y casi piedra

Mugieron como dos siglos

hartos de pisar tierra

Detalle posterior de uno de los toros donde se perciben los testículos y las pezuñas

La Venta Juradera

Enrique IV el Impotente mantuvo una guerra con su hermanastra Isabel, la que luego sería la reina Católica, ya que ésta demandaba su derecho sucesorio contra la hija del Rey,  Juana la Beltraneja, llamada así  porque según los rumores de la época era en realidad hija del valido don Beltrán de la Cueva, pues se consideraba que Enrique no tenía posibilidad de procrear, impotencia que incluso fue reconocida por él mismo, anulando el arzobispo de Toledo su matrimonio con Blanca de Navarra. La cabeza del señorío de Juana estaba en la actual Villa de Mombeltrán y el hermoso castillo perteneció a su familia.

Escasos restos que quedan de los cimientos de la Venta Juradera

Durante el conflicto se había hecho incluso un simulacro teatralizado en la ciudad de Ávila durante el que se representó a Enrique IV con un muñeco y se declaró rey al príncipe Alfonso. Este infante murió después y los nobles rebeldes propusieron a Isabel como sucesora. Llegó por fin a un pacto con su hermanastro para que la nombrara princesa de Asturias y así finalizar las guerras sucesorias. Este pacto se firmó en la llamada Venta Juradera o Venta de Tablada, la que se hallaba junto a los toros de Guisando. Cuando Isabel se casa con Fernando de Aragón, Enrique IV anula el acuerdo y vuelve a nombrar sucesora a su hija Juana.

Retrato de Juana la Beltraneja