CAMINO REAL DE GUADALUPE 4, HASTA ALCOLEA

CAMINO REAL DE GUADALUPE 4, HASTA ALCOLEA

Torre de la iglesia de Alcolea

Hemos llegado por el cordel a Alcolea de Tajo, a la izquierda del camino,  al sur de la población, se encuentra el paraje de Vaciatrojes. Allí se han encontrado restos de animales prehistóricos en las excavaciones de una gravera. Se trata de huesos de mamut (Elephas Antiqus) y de cérvidos (Cervus Elaphus) datados en el cuaternario. Junto a ellos también se han hallado cantos rodados tallados por el hombre del paleolítico que cazaba en estas terrazas del Tajo.

Las fértiles tierras ribereñas de los grandes ríos estuvieron pobladas desde la prehistoria por lo que en estas estratégicas vegas de Alcolea, además de con los restos arqueológicos aludidos, podemos tropezarnos con yacimientos  de la Edad del Bronce situados en elevaciones cercanas.

Los verracos de El Bercial o de El Rincón  nos hablan de la presencia vetona durante la Edad del Hierro. En el próximo capítulo nos acercaremos al embalse de Azután y al yacimiento del cerro de la Mesa que es de la Edad del Hierro y tiene un aula de interpretación en El pueblo de El Bercial.

Arquitectura popular en Alcolea de Tajo

Los romanos dejaron también su impronta en la zona, como en la cercana finca Torrejón, situada junto a la cañada y cuyo nombre es sugerente de antiguas fortificaciones. En una fuente cercana se ha utilizado otro sepulcro antropomorfo como abrevadero. En la finca El Rincón se han encontrado capiteles labrados y columnas como muestra del paso de los visigodos.

La huella musulmana la lleva Alcolea en su propio nombre pues “Al- culay´a” quiere decir “el castillejo” en árabe. Tras la reconquista de la comarca, la que entonces se llamaba Alcolea de Talavera es cedida por Alfonso VI al arzobispo de Toledo D.Bernardo. Pero es en el siglo XIV cuando otro arzobispo vinculado a estas tierras por las propiedades de su madre doña Juana Duque, funda en la jurisdicción de Alcolea, como más tarde veremos, la Villafranca de la Puente del Arzobispo. Alcolea también estaba vinculada a los señores de Oropesa y eran ellos quienes nombraban a los justicias desde que el rey Felipe II, que la había recibido de los arzobispos toledanos, se la vendió a Cosme de Meneses, de la casa de Oropesa.

Artesonado de la iglesia de Alcolea

Desde la fundación de la Villafranca se fue desplazando el centro económico de la zona hacia el entorno del puente por el que cruzaban miles de peregrinos y ovejas merinas. Al mismo tiempo se fue desarrollando una importante actividad artesana en los alfares de Puente del Arzobispo que fue adquiriendo mayor número de pobladores y aumentando su caserío, aunque su expansión se encontró con el problema de la escasa extensión de su término, ya que Alcolea rodea completamente al pueblo de la cerámica verde.

Si damos un paseo por el caserío de Alcolea podemos observar que su arquitectura popular se caracteriza por el empleo del adobe y el tapial como material de construcción, es tal vez, junto a Alcañizo, la localidad de la comarca en la que este tipo de edificaciones en barro son más abundantes. De unas charcas cercanas se extraía el barro adecuado que se amasaba con paja para darle más consistencia y resistencia. Un molde llamado “gradilla” daba forma a cada uno de los adobes que más tarde se dejaban secar al sol.

Barandilla de Alcolea de Tajo en cerámica de Puente del Arzobispo

El ladrillo nos habla también de las tradiciones mudéjares de la comarca y su expresión más hermosa es la original torre de la iglesia parroquial adornada con tres niveles de arquerías. Su advocación es la de Nuestra Señora de la Asunción y se celebra el 15 de Agosto, aunque la fiesta grande del pueblo se dedica a la Virgen de los Dolores el 12 de Mayo continuándose con la festividad de San Isidro el día 15 del mismo mes.

En cuanto a la artesanía, algunos de los talleres de cerámica de Puente se han instalado en el ámbito del pueblo hermano de Alcolea.

Cerradura del herrero Bernardo Igual, cuya artesanía vemos en muchos de los pueblos de la zona

En el camino hacia Puente nos encontramos con algunas de las extracciones de arcillas que se utilizan en sus alfares y un buen puente de sillería sobre el arroyo de las Praderas por el que cruzaban las ganados trashumantes y los peregrinos que deambulaban por la Cañada Leonesa Oriental que venimos ahora recorriendo. Otro vetusto puentecillo salva casi en su desembocadura el arroyo de Bienvenida en cuyas riveras, a menos de dos kilómetros, “a dos tiros de ballesta”, por la carretera de Puente a Oropesa se sitúa la ermita de Nuestra Señora de Bienvenida. Se trata de un bonito edificio de considerables proporciones.

Ermita de la Virgen de Bienvenida en término de Alcolea de Tajo

Tiene tres naves con bóveda de crucería gótica en la central. El conjunto se adorna con un porche de acceso bajo arcadas y algunos detalles de cerámica de Puente del Arzobispo. Según cuenta la tradición, la Virgen se apareció sobre una morera a un labrador mientras dormía. El hombre se despertó y se dirigió a la aparición diciendo “Bienvenida seáis” y de ahí el nombre de la advocación de la ermita. En las crónicas antiguas se dice que, como los vecinos de Alcolea tenían abandonado el lugar, las gentes de Puente comenzaron a cuidar de él, aunque la devoción a la imagen considerada milagrosa era grande en todos los pueblos vecinos que acudían a su romería.

 

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