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LAS FUENTES DE LA SIERRA DE SAN VICENTE (1)

LAS FUENTES DE LA SIERRA DE SAN VICENTE

Manatial en en Cervera de los Montes conocida como Fuentesanta
Manatial en en Cervera de los Montes 

Desde el paleolítico, el hombre ha asociado el agua con el renacer de la vida y la fertilidad de la tierra. El conjunto luna-agua-mujer ha sido asumido por diferentes culturas como el círculo antropocósmico de la fecundidad. Nuestra civilización greco-romana es una de las muchas en las que su cosmogonía, sus religiones, afirman que al principio sólo existía el agua y que de ella surgió la vida.

Los pueblos vettones, que habitaban nuestra sierra hace dos mil años, también veneraban a dioses acuáticos o que moraban en las aguas. En nuestro ámbito, en un yacimiento arqueológico cercano como es el del castro de El Raso se encontró un exvoto de bronce arrojado a la corriente de la garganta de Alardos. En el poblado vettón de Ulaca, en Ávila, se ha descrito un complejo labrado en el granito con depósitos y escalinatas que podría estar relacionado con ritos de agua y sangre de este pueblo que, además, como pueblo céltico que era, consideraba entre sus lugares sagrados a las fuentes y los ríos. Los romanos, tal vez como herencia de divinidades locales anteriores, han dejado en la epigrafía de la villa de Saucedo en Talavera, entre otras, la referencia a las ninfas en un ara votiva. Entre todas las ninfas, las náyades eran las que habitaban en las fuentes de agua.

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EL GUERRILLERO DE LA JARA

EL GUERRILLERO DE LA JARA

1946

Guerrilleros antifranquistas durante una acción
Guerrilleros antifranquistas durante una acción

Los guardias civiles arrastran pesadamente sus capotes entre el monte bajo. Van despacio, los fríos bajan la savia de la jara y sus tallos se hacen quebradizos. Cualquier mal paso puede ser escuchado por los maquis y echar a perder toda la operación. Más de doscientos hombres entre guardias y falangistas se despliegan en silencio por las barreras del cerro de Ballesteros, cerca de Navalvillar de Ibor. Un grito del comandante hace que dé comienzo el ataque sorpresa contra la partida de “Quincoces”. El campamento debía ser sorprendido pero el grupo de “Jabato” da la voz de alarma y comienza el enfrentamiento con los guardias que les desbordan en número. Muere el mismo “Jabato”, el “Jopo” y “Sergio”. La desbandada es general y cinco guerrilleros más son detenidos.

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NUESTRA SEÑORA DEL “TRANSFORMADOR”

MUSEO DE LOS HORRORES

NUESTRA SEÑORA DEL TRANSFORMADOR

Vista posterior ¿o anterior? de la ermita de Aravalles
Vista posterior
¿o anterior? de la ermita de Aravalles

Oímos mi amigo Rafael y yo que habían reconstruido una antigua ermita en término de Torralba de Oropesa con la advocación de Nuestra Señora de Aravalles. Decía la prensa que había sido premiado el edificio con el primer premio de arquitectura de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha y eso nos puso sobre aviso de que podríamos encontrar alguno de esos petardos al que nos tienen acostumbrados los arquitectos, que suelen pensar que una hermosa  dehesa como la de Torralba es equivalente a la Avenida de la Castellana en cuanto al tipo de construcción, que suelen diseñar además con la clara intención de para pasar a la posteridad, y cuanto más extravagante sea en su trazado y materiales mejor. Nada de adobes o mampostería de granito, sabíamos que el hormigón y el metal nos esperaban, pero aún así decidimos iniciar tan arriesgada aventura.

Camino para arriba, camino para abajo no conseguíamos dar con el afamado edificio. Llevábamos GPS y planos de todo tipo pero aún así no acertábamos a dar con la ermita dichosa.

Al fin vimos a un pastor  y hacia él nos dirigimos como a tuareg en el Sahara y cuando le preguntamos por la ermita nos espetó:

Pero si han estao “ustés” paraos al lao, es esa casilla blanca que hay ahí.

En efecto, habíamos pasado junto a nuestro objetivo pero habíamos pensado que la ermita era la caseta de un transformador;  y vimos también una especie de torreta coronada por una estructura metálica que resultó ser una cruz pero que nosotros habíamos pensado que se trataba de un poste de la luz.

Vista anterior ¿o posterior? de la ermita de Aravalles con los portones abatidos
Vista anterior
¿o posterior? de la ermita de Aravalles con los portones abatidos

Aunque la guinda llegó cuando nos explicó el paisano al preguntarle por la puerta, que en realidad se trataba de unos muros correderos a modo de portón, un inmenso estaribel que se habría deslizándose por unos carriles cuando se hacía la romería desde el pueblo.

He aquí el invento con los portones desplegados
He aquí el invento con los portones desplegados

Hace un tres años apareció la noticia en los diarios de que cuando hacían limpieza los cofrades se cayó el estafermo al salirse los ingeniosísimos portones de sus carriles y por poco causa una hecatombe aplastando a los presentes, aunque el susto solo se saldó con cuatro heridos. Menos mal que no fue en la romería, que si no, imaginen ustedes el desaguisado.

Otro día hablaremos de las muchas cosas curiosas y hermosos atractivos con los que cuenta este pequeño pueblo de la Campana, Torralba de Oropesa.

GALERÍA DE “INSULTÓNIMOS” RURALES

GALERÍA DE “INSULTÓNIMOS” RURALES

Detalle de la azulejería de la Ermita del Prado
Detalle de la azulejería de la Ermita del Prado

Permítanme ustedes que me tome la libertad de acuñar un nuevo término, el “insultónimo”. Definiría esta palabra a todos los motes colectivos que con cariño, pero no sin cierta mala uva, se aplican entre sí los pueblos que tienen relaciones de vecindad.

Muchos de estos términos van acompañados de una más o menos disparatada anécdota que justificaría su aplicación a los vecinos de un lugar determinado y, curiosamente, muchas de esas historietas tienen relación directa o indirecta con prácticas o edificios religiosos. Así, por ejemplo, a los vecinos de Gamonal se les ha denominado tradicionalmente ahorcaburros. Se explica este apelativo diciendo que, en cierta ocasión, había crecido hierba en el tejado de la torre de la iglesia. Decidieron algunos vecinos que podía servir de comida a un asno. Ni cortos ni perezosos, izaron al pobre animal hasta el campanario atado a una cuerda, consiguiendo ahorcarlo.

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LA RUTA DE LA CAL

LA RUTA DE LA CAL

Ruta de la Cal de mi libro Rutas y Senderos de talavera y Comarcas
Ruta de la Cal de mi libro Rutas y Senderos de talavera y Comarcas

Diecisiete kilómetros separan Talavera de Montesclaros, y desde este encantador pueblecito comenzaremos la travesía de hoy.

Preguntaremos por el camino de los caleros y a menos de un kilómetro topamos con la restaurada ermita de San Sebastián que, por la arcada ciega occidental, da la sensación de ser obra inacabada, junto a ella se encuentra el crucero,gótico tardío con el escudo de los señores de Montesclaros que también lo fueron de Castillo de Bayuela y los pueblos de su entorno. Sigue leyendo LA RUTA DE LA CAL

EL CERDO DE PIEDRA, RELATO VETTÓN

EL CERDO DE PIEDRA

Detalle de la cabeza de un verraco de Torralba de Oropesa
Detalle de la cabeza de un verraco de Torralba de Oropesa

Se deshace la escarcha sobre las piedras de la muralla cuando el sol se asoma tímido por entre las crestas de Gredos. Desde que aparecieron esos malditos romanos por el valle del Tajo, los ancianos del castro consideraron que debía doblarse la guardia.

El ganado había estado tranquilo durante la noche y, aunque Baraeco se había protegido del frío y la humedad con su capa de piel de ternero y el gran toro de piedra de la entrada del corral le había resguardado del frío de esa noche de finales de otoño, el joven vetón necesitaba calentarse, sacudirse las gotas heladas de su barba. Cuando llegó el relevo se saludaron con monosílabos y Baraeco se dirigió a casa de sus padres.

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HISTORIA DEL HALLAZGO DE LOS RESTOS DE FERNANDO DE ROJAS

HISTORIA DEL HALLAZGO DE LOS RESTOS DE FERNANDO DE ROJAS

Restos de Fernando de Rojas al ser halla-dos por las excavaciones de Careaga
Restos de Fernando de Rojas al ser halla-dos por las excavaciones de Careaga aparecido en ABC

Esta historia comienza en los años treinta y en un lugar lejano, Nueva Orleáns. En esta ciudad norteamericana, que tiene curiosamente los rótulos de las calles elaborados con cerámica talaverana, desempeñaba sus funciones como diplomático don Luis Careaga. Llevaba el cónsul varios años trabajando sobre la figura de Fernando de Rojas, ilustre alcalde de Talavera e inmortal autor de La Celestina, cuando llegó a sus manos la copia de un documento propiedad de Fernando del Valle Lerchundi, descendiente del famoso Bachiller. Esos papeles eran nada menos que su testamento, donde con fecha de 3 de Abril de 1541 expresaba el escritor su última voluntad “viéndose enfermo del cuerpo y sano de la memoria”.

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EL TAMBORINO DE MONDAS (y 3)

EL TAMBORINO DE MONDAS (y 3)
DESDE LA TORRE

3ª PARTE

Novela corta en la que se desarrolla durante la celebración de la milenaria fiesta de Las Mondas en el siglo XVI. Fue el cuadernillo de Mondas editado en 2000    

Ofrenda de cera en el cortejo de Mondas
Ofrenda de cera en el cortejo de Mondas
Los toros que habían muerto en las plazas de las parroquias quedaron colgando y oreándose al fresco de la noche de Abril. Mientras tanto, el sacristán de cada iglesia daba las órdenes necesarias para que se comenzaran a preparar y adornar las carretas. Servirían para llevar a las reses muertas acompañando a la ofrenda de las mondas hasta la ermita del Prado en el desfile de la tarde del sábado.
Diego y su amigo han decidido pasear por todos los barrios. Saben que siempre cae algún dulce de los que tienen preparados los mayordomos de las iglesias, pues con ellos acompañan al vino y al baile que ameniza la tarea de preparar la que las parroquias quieren que sea la más hermosa y enramada de las ofrendas de la villa.

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EL TAMBORINO DE MONDAS (2)

Desfile de Mondas
Desfile de Mondas

EL TAMBORINO DE MONDAS

2ª PARTE

Novela corta en la que se desarrolla durante la celebración de la milenaria fiesta de Las Mondas en el siglo XVI. Fue el cuadernillo de Mondas editado en 2000    

¡YA LLEGAN LOS TOROS!

Sobre el empedrado de la calle de San Sebastián corretean dos chiquillos con sus caballos de caña jugando a toreros. Utilizan otra caña por garrocha mientras uno de ellos, armado con dos enormes cuernos de vaca, hace de novillo. Durante estos días todos los niños de Talavera no se entretienen con otra cosa

El tamborino y su amigo toman sus tirachinas y corren siguiendo el arroyo de La Portiña hasta llegar a la Puerta de Mérida. Se dirigen hacia la Iglesia Mayor y, al desembocar en la plaza, Diego observa sorprendido cómo su amigo Agustín salta hacia uno de los portalones tocándolo con la palma de la mano mientras se santigua.

– ¿Qué haces?- dice el tamborino.

– ¿Has visto esos hombres clavando los tablones de la talanquera que habrá de evitar la huida de los toros que se corran mañana en la plaza?.

– Sí, y también he visto que tropezaste con uno de ellos.

– Pues es el verdugo, que tiene por obligación cerrar esa calle para la fiesta de toros y haberle rozado no es motivo de buenos augurios, por eso he tocado madera.

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EL TAMBORINO DE MONDAS, UN CUENTO PARA ENTENDER UNA FIESTA BIMILENARIA

EL TAMBORINO DE MONDAS

Novela corta en la que se desarrolla durante la celebración de la milenaria fiesta de Las Mondas en el siglo XVI. Fue el cuadernillo de Mondas editado en 2000    

PRIMERA PARTE DE TRES

 

Carro de Mondas tde Gamonal tirado por carneros en el cortejo
Carro de Mondas tde Gamonal tirado por carneros en el cortejo

ABRIL 1578

La misa del Domingo de Pascua transcurría lentamente. Uno de los niños del coro tarareaba los latines automáticamente. Las muchas misas cantadas habían grabado el ritual completo en su inquieto cerebro. Pero hoy su imaginación bullía todavía más. Iba a salir tocando el tamborino con la comitiva que, como para comenzar todas las fiestas de Mondas, se dirigiría al monte para recoger la leña de Nuestra Señora Santa María del Prado.

Cuando ya se acercaba el final de la misa se produjo un hecho que no por esperado dejaba todos los años de sobrecoger a los parroquianos. El canónigo don Gonçalo Gutierres de Olmedo se levantó solemnemente y se dirigió con paso lento y hierático hacia el regidor Diego de Meneses que le aguardaba con gesto también severo junto a su banco. Un lego se adelantó al canónigo y dirigiéndose al caballero dijo:

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