LOS MOLINOS DE RIOFRÍO EN LA JARA

LOS MOLINOS DE RIOFRÍO EN LA JARA

Seguimos describiendo los molinos de La Jara con los ejemplares que se encuentran a orillas de Riofrío, un afluente del río Huso

Molino de cubo de Riofrío

El afluente del Uso con un mayor y más continuo caudal es Riofrío que, junto al comentado molino de Uso, es el de más antiguas referencias molineras en La Jara. La continuidad de su caudal ya era descrita en el siglo XVI, cuando se decía que con sus aguas podía molerse todo el año. Es esta la corriente provincial con un mayor aprovechamiento energético para la molienda, dado que en su recorrido de unos diez kilómetros quedan ruinas de nada menos que veintiún molinos. Dieciseis son de cubo y de ellos siete tienen suficiente altura como para ser considerados como de bombo.

Conjunto molinero de Riofrío

Solamente uno de ellos (Rf 20) es de presa jareña que está reforzada por grandes contrafuertes. Otros dos (Rf 3) y (Rf 8) son de cubo-rampa . El último ejemplar (Rf 21) es el conocido como molino del Estanco, denominado así por el estanque o balsa que origina su presa, situada justo en la misma desembocadura de este riachuelo en el Uso y levantada transversalmente a la corriente. La presa abastece directamente a dos cubos, uno de los cuales fue adaptado para una turbina (Foto 44). El primer molino de Riofrío es apenas identificable pero sus restos orientan a que su receptor hubiera sido una rampa.

Molino del Estanco en la desembocadura de Riofrío en el Huso

Casi todos los edificios cuentan con las dependencias básicas: cocina, cuadra, sala del molino e incluso dormitorios como en el caso de (Rf 6),(Rf 11) o (Rf 14) (Fotos 45 y 46). Otras ejemplares tienen sin embargo dependencias aisladas del propio molino donde se situaban estas piezas secundarias e incluso una modesta casa de molinero. En esas habitaciones se pudren dentro de muchos de estos molinos de Riofrío las viejas cernedoras a manivela o movidas por el eje de la piedra con una correa.

Molino de cubo de Riofrío

Otro tipo cuenta con cuadra y zaguán donde esperaban e incluso dormían los moledores (Rf 3) (Foto 47), (Rf 7) y (Rf 8). Los de Riofrío son molinos que en general podemos considerar por su dotación arquitectónica como de tipo medio, en contraposición a las fábricas de harina y los grandes molinos del Tajo con sus grandes edificios o, en el otro extremo, los numerosísimos molinillos que solamente cuentan con la sala de moler La propiedad de todos estos molinos estaba más vinculada a Sevilleja y Gargantilla pero, sin embargo, los molineros eran más frecuentemente originarios  de La Nava de Ricomalillo.

Otro ejemplar del los veintidos artificios que molían en Riofrío

Todo el conjunto molinero del Riofrío, su valiosa arquitectura popular y su entorno alegrado con huertas, posadas de colmenas, palomares y majadas que incluso llegaron formar una aldea con gran trasiego de gentes de La Jara, tiene un gran interés cultural que hace urgente su protección y conservación.

Molino de Riofrío con un gran cubo.

DESCRIPCIÓN DE LA COLEGIAL 1

DESCRIPCIÓN DE LA COLEGIAL 1

Elementos gótico mudéjares del ábside de la Colegial

Aunque, como hemos visto, el edificio fue modelado a lo largo de su historia con diferentes reformas y estilos, lo más característico e interesante de la Colegial reside en sus primitivas estructuras mudéjares. Puede que el ábside y las dependencias conventuales que se asoman hoy a la plaza del arzobispo Tenorio sean las únicas que quedan hoy día del edificio más antiguo que probablemente se comenzara en la época de este prelado. Pero la mayoría de los elementos gótico mudéjares, incluido el rosetón y la portada principal, serían algo posteriores y se habrían ido construyendo como el análogo monasterio de Guadalupe a lo largo del siglo XV. Algunos autores defienden para ambos monumentos la misma autoría, la del maestro Rodrigo Alonso cuya sepultura está señalada en el santuario de las Villuercas por un azulejo talaverano.

Detalle de la ornamentación de la puerta occidental de La Colegial

La iglesia de Santa María la Mayor es un templo de planta rectangular que tiene la orientación tradicional con la cabecera hacia naciente. La nave central es más ancha y alta que las dos laterales y las tres están divididas en seis tramos. La planta carece de crucero. La capilla mayor es de planta poligonal y está iluminada por siete ventanales, mientras que los ábsides laterales son de base rectangular que en sus bóvedas se hace poligonal mediante pequeñas trompas. Los materiales empleados en su construcción son la mampostería y la sillería granítica y el ladrillo aplantillado típico de las construcciones mudéjares. Los elementos más elaborados que fueron fabricados en piedra son los pilares, capiteles y dovelas, mientras que el ladrillo se ha empleado en las molduras de los arcos y las bóvedas, los modillones de las cornisas, el rosetón de la entrada principal y las pirámides de los contrafuertes que la flanquean.

Magnífico rosetón gótico mudéjar sin parangón en el arte español

En su arquitectura destaca la compacta torre formada por tres cuerpos. El primero de ellos es de época mudéjar y se construyó de mampostería de grandes bloques poco labrados, abriéndose en su cara oeste un ajimez o pequeña ventana partida en dos por una columnita. Su estructura es similar a la llamada torre de San Gregorio del monasterio de Guadalupe. El segundo cuerpo es de sillería granítica, rematado con balaustrada culminada en bolas y, junto al tercero que es octogonal, fue construido en 1705 por el cardenal Portocarrero. «Sus campanas son de las mejores de Castilla, aunque entren las de Toledo» según aseguraba el historiador Francisco de Soto.

Torre de la Colegial donde se observan las dos épocas de la construcción, el siglo XV la base y el XVIII la superior.

El acceso principal al templo se sitúa en la cara de poniente. Su elemento más característico es un rosetón gótico flamígero fabricado en el siglo XV con infinidad de pequeñas piezas de ladrillo mudéjar aplantillado. Sus tres hermanos de la iglesia de Guadalupe son anteriores, sin el estilo gótico del talaverano sino puramente mudéjares en su diseño. Como sucede con otros elementos de esta iglesia, se mezclan en esta puerta principal varias épocas y estilos. Así, el rosetón se enmarca bajo un frontón del siglo XVIII y sobre un poco afortunado balcón bajo el que se sitúa la portada formada por siete arcos ojivales abocinados sobre buenos capiteles decorados con figuras humanas similares a las de la puerta de entrada del monasterio guadalupano y su Humilladero. Aparecen también encastrados en el muro dos pequeños escudos del arzobispo Juan Contreras.

Escudo del arzobispo Juan Contreras sobre la puerta oeste de la Colegial

Otra puerta llamada de la Concepción o de los Apóstoles se abre en la cara norte del edificio y cuenta con un portal de acceso cubierto por bóveda de crucería. Se halla desvirtuado su antiguo aspecto por un arco de medio punto en el que se pueden ver los escudos arzobispales del cardenal Quiroga, pues se reformó bajo su mandato al hacerse obras en la capilla aneja de Santa Leocadia. También se pintó en aquella época una imagen de la Virgen y el Niño, con San Pedro y San Pablo a los lados, que estaba alumbrada día y noche para que acudiera allí el pueblo a rezar.

Deteriorada pintura que representa a San Pablo en la puerta norte de la Colegial

El terreno de aluvión fluvial sobre el que se erige el edificio hizo necesarias diferentes obras de refuerzo. Entre ellas destacan los arcos de la nave central que intentaban impedir el derrumbe del templo, aunque por esta inestabilidad del terreno todavía se percibe la inclinación del imafronte de la entrada principal. Si a esta circunstancia añadimos las numerosas capillas que a lo largo de la historia le fueron siendo adosadas a la iglesia podemos comprender porqué el monumento ha perdido el estilo y el aspecto de grandiosidad original. Se pueden observar por ejemplo, libres de otras edificaciones, los enormes arbotantes que lo adornan en el grabado de Van der Wingaerde del siglo XVII.

Arbotantes en la fachada norte de la Colegial

El mismo Francisco de Soto dice que «el claustro de esta Santa Iglesia no cede a los mejores del reino; es muy largo, ancho y alto, y todo él está fabricado de piedra de sillería muy curiosamente labrado», con motivos entre los que hay que destacar las gárgolas de animales fantásticos y los pináculos de remate de los contrafuertes. Fue levantado en 1469 y cada una de sus cuatro galerías cuenta con seis tramos con sus bóvedas  sobre una pareja de arcos cruceros y pilarillos adornados con perlas. Sobre el suelo aparecen lápidas con inscripciones diferentes y en él se encuentran actualmente los restos de Fernando de Rojas, autor de La Celestina. Según Ildefonso Fernández el pozo central tiene una pila que es un antiguo sepulcro romano.

Plano del siglo XIX del claustro de la Colegial. En la leyenda señala el pozo, el callejón de acceso al cementerio con sus capillas, otras capillas, altares y panteones

Desde el claustro se daba acceso al antiguo cementerio anejo a la Colegial que se estableció en una antigua huerta llamada «de Moctezuma» por haber pertenecido al Duque del mismo nombre.

El interior del templo sorprende por lo magnífico de sus proporciones. Las columnas se componen de ocho columnillas menores que se separan en sendos nervios al llegar a las bóvedas. Aunque se percibe mal por la altura a la que se encuentran, los capiteles se adornan con bustos humanos, ángeles, músicos e incluso figuras femeninas.

Vista general de la nave central de la colegial con los arbotantes de refuerzo que se construyeron para evitar que se abriera el edificio

Ya hemos comentado cómo fue necesario reforzar la estructura con cuatro arcos rebajados que atraviesan a media altura la nave central afeando la perspectiva del conjunto. Sus ventanales se hallan semicegados y los de las capillas están tapiados completamente. Sólo en la parte trasera norte, que da a la plaza del Cardenal Tenorio, se observan los arcos mudéjares de los ventanales sobre capiteles similares a los de la entrada principal. Están realizadas con ladrillo aplantillado y enmarcados en alfiz al más puro estilo mudéjar y con gran parecido a los de Guadalupe, aunque más sencillos.

Ventana gótico mudéjar de la Colegial

EXCURSIÓN EN BUSCA DE LOS DIOSES VETTONES ATAECINA Y VAÉLICO

EXCURSIÓN EN BUSCA DE LA DIOSA VETTONA ATAECINA

Embalse de Riocuevas en Arenas de San Pedro

Vamos a hacer una nueva excursión en Gredos que consta de dos partes. La primera de ella es la llamada ruta Triana  del Lancharón y es una de las señalizadas por el ayuntamiento de Arenas de San Pedro.

Tomaremos la carretera de Guisando y a unos trescientos metros del cruce sale una carretera estrecha a la derecha que lleva al muro de la presa de abastecimiento del río Cuevas, pero no la tomaremos todavía pues a la entrada se encuentra un panel informativo de una ruta llamada del Lancharón  que vamos a recorrer subiendo por la carretera de Guisando hasta el primer poste indicador que nos muestra al lado izquierdo de la vía una pista que sube y que nos llevará en una primera subida empinada hasta dar una vuelta al cerro cubierto de pinos y robles con magníficas vistas que se denomina El Lancharón.

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El que lo desee puede prolongar la ruta unos dos kilómetros llegando hasta dar vista al valle donde se sitúa Guisando cerca del collado de la divisoria.

Volveremos después sobre nuestros pasos bajando casi a donde hemos iniciado nuestro paseo, pero antes hay una pequeña entrada junto al muro de la presa antes referida.

Camino de ascenso al Lancharón

Vamos a dar la vuelta al camino de servicio del pequeño embalse en un paseo muy agradable junto a las aguas. Y casi en el reculaje encontramos sobre una roca una escultura metálica que representa a los dioses célticos vettones venerados en la comarca hace 2000 años Ataecina y Endovélico o Vaélico.

La escultura del autor salmantino Fernando Sánchez Banco, estuvo situada en principio en la plaza del ayuntamiento pero mentes cocejiles un anto mojigatas consideraron que era su representación demasiado erótica y se la llevaron a este retirado paraje.

Escultura a los dioses Vaélico y Ataecina de Fernando Sánchez Banco

Vamos a saber algo de estos dioses acuáticos:

Algunas deidades vettonas estaban relacionadas  con el agua como es el caso del culto al dios Vaélico que dejó algunas aras votivas en el entorno del castro de El Raso y la desembocadura de la garganta de Alardos en el Tiétar.

Ya en época romana aunque probablemente sea una deidad de origen anterior también se han encontrado inscripciones en las estelas halladas en la misma Talavera a una diosa también relacionada con las aguas que es la diosa Ataecina, que para algunos eruditos también se relacionaba con los vados de los ríos y con los caminos y cañadas ganaderas.

Es además la diosa del renacer, de la primavera y de la fertilidad, de la naturaleza y también de la curación, tiene relación con cultos lunares y está también relacionada con la noche. Los romanos la identificaron con Proserpina, diosa también de los campos que volvía en primavera desde los infiernos para darles fertilidad. Su hija era Ceres la tan venerada en Talavera en la antigüedad con la fiesta de las Mondas.

Ara dedicada al dios Vaélico, relacionado con ritos acuáticos. Hallada en Candelda

Tiene así mismo la diosa Ataecina una componente como deidad o ninfa protectora de las aguas mineromedicinales, lo que entronca con su carácter de dispensadora de la salud y la fecundidad humana y de los campos. Es por ello que su culto se realizaba en altares o aras ubicados en las cercanías de estas surgencias de aguas que eran consideradas como poseedoras de especiales virtudes, aunque su santuario principal se situara en la lejana ciudad bética de Turóbriga, y aunque el mayor número (unas cincuenta) de las dedicatorias a esta diosa céltica, es en los muros, suelos y alrededores inmediatos de la ermita visigoda de Santa Lucía del Trampal ( palabra que significativamente quiere decir zona encharcada), cercana a la localidad cacereña de Alcuéscar, y levantada en el mismo lugar donde existió un antiguo santuario dedicado a la Dea Sancta Adaegina.

 La nuestra «Señora», «La Santa Señora» o «La Santa Diosa», unos epítetos muy poco frecuentes que también se dan en el dios Endovéllico o Vaélico y demuestran su importancia religiosa. Es representada con diferentes atributos, destacando la paloma blanca, la palma o el ciprés, la vid y sobre todo la cabra, de la que se han encontrado en sus lugares de culto exvotos representándola. Además de invocarla para pedir una curación también se hacía para maldecir a alguien, y el resultado podía ser desde pequeñas aflicciones del maldito hasta su muerte.

Para algunos puede que la diosa que fenicios y cartagineses llamaban Astarté y Tanit, reflejadas en la Dama de Baza y la Dama de Elche, fueran otras iconografías de esta divinidad.  Coincidió en algún lugar de Extremadura que los cristianos mantuvieron su culto bajo la advocación de Santa Eulalia.

En la propia Talavera hay una dedicatoria a esa diosa que dice: “A Ataecina, Flavio, hijo de preso le cumplió un voto con libre ánimo” . También en Caleruela hay otra muy curiosa en la que un soldado llamado Baso, hijo de Ioubeo, “caballero del ala vetona” del ejército romano “puso un ara en cumplimiento de un voto con libre ánimo”