POZAS DE GREDOS y unos versos

POZAS DE GREDOS y unos versos

Poza en la Garganta Blanca

Como es mucha la flama ¿Qué mejor lugar al que ir que una de las pozas trasparentes de Gredos?

Uno de los lugares cercanos donde nos podemos saciar de naturaleza, un auténtico tesoro natural del que os traigo algunas fotografías de la Garganta Blanca, Tejea, Chilla o Eliza. Ese agua es la que se quieren llevar con lo que llaman engañosamente trasvase del Tajo- Medio

Y también unos versos de San Juan de la Cruz pintados en una pizarra junto al monasterio. Versos de este místico que en la naturaleza encontraba su mejor inspiración.

Versos de San Juan de la Cruz en una pizarra de las Batuecas
Poza en la Garganta Tejea
Poza en la garganta de Chilla
Poza en Gredos
Poza en la garganta Eliza

EL CASTILLO DE OROPESA, Castillos de la comarca (3)

EL CASTILLO DE OROPESA

Castillos de la comarca  3

Conjunto de castillo y palacio de Oropesa

Vamos a tratar solamente del castillo de Oropesa y dejaremos para otra ocasión la muralla y el palacio de los Álvarez de toledo, actual Parador Nacional.

Conocemos la existencia en época romana de un “castillo comediano” que tal vez se asentara sobre un castro céltico anterior aprovechando las estratégicas elevaciones de la pequeña sierra de la Ventosilla, que domina desde la altura todas las llanuras del Campo Arañuelo hasta Gredos y que protege el paso de la importante calzada y cañada que desde Toledo iba a Mérida pasando por Talavera y Oropesa.

Escudo de Oropesa labrado sobre una de las puertas e la muralla

A la época musulmana puede que pertenezcan algunos muros terrizos de la zona nororiental de la fortaleza que tradicionalmente se ha conocido como el “Castillo Viejo”o “Patio Musulmán”.

Alfonso X manda restaurar y ampliar el castillo y que se pueble su entorno. Desde la creación del señorío de Oropesa, por merced de Enrique II a García Álvarez de Toledo, hasta su transformación en condado en 1477, parece que se sitúa en el tiempo la construcción del “Castillo Nuevo”.

Torres del muro sur de circunvalación del castillo

La leyenda medieval del escudo y el castillo con más arraigo popular y que recientemente se ha recreado en jornadas medievales es la que justifica el nombre por el rescate entregado a los moros para obtener la libertad de una doncella. El precio era el peso en oro de la dama de donde habría derivado el nombre de Oro-pesa, y de ahí que el escudo heráldico de la población sea una dama sobre un castillo sosteniendo una balanza en una mano y la cruz en la otra. El tributo de este tipo a reyes moros aparece realmente en las crónicas y en la literatura épica medievales.

Torre del homenaje del castillo de Oropesa

Lo primero que llama la atención es la torre del homenaje, una esbelta construcción que se sitúa en el centro del lienzo de muralla occidental junto al patio del palacio, actual parador de turismo. La torre está rematada por cuatro garitones en los que se pueden ver encastrados los escudos de los Álvarez de Toledo y los Zúñiga, y un parapeto volado sobre canecillos y defendido por cañoneras y saeteras cruciformes.

Actualmente se accede al castillo por la planta baja de esta torre y se puede ascender por sus tres plantas hasta el ático a través de una escalera de madera. La vista panorámica es impresionante. En la planta primera se conserva el solado antiguo y una puerta cegada que daba paso a construcciones hoy desaparecidas. Desde la planta segunda se accede al adarve de la muralla. La planta tercera conserva dos miradores palaciegos y una chimenea.

Torre y muro sur del castillo

La entrada dispuesta en codo para su mejor defensa y los variados aparejos utilizados hacen pensar a investigadores como Ramón Villa en diferentes fases constructivas y en que este primer nivel de la torre pudiera ser incluso de época musulmana.

Una segunda torre se sitúa en el ángulo noroccidental, también tiene en su interior un mirador y se accede a su plataforma desde el adarve. A continuación un lienzo de muralla une las torres segunda y tercera conservando algunos tramos de tapial por lo que, como he señalado, se ha especulado con su origen árabe.

Torre central del muro oriental

De la tercera torre que se encuentra a mitad del lienzo norte de la muralla apenas se conservan los cimientos de su planta circular. La cuarta torre se sitúa en la esquina nororiental y también es circular, aunque mejor conservada y de mayores proporciones. La quinta torre es maciza y de planta semicircular y la sexta es cuadrada y con dos garitones protegiendo dos portillos que la flanquean. Es de las más recientemente construidas y podemos observar en su sillería numerosas marcas de los canteros que la ejecutaron.

Torre maciza cuadrada de la esquina suroriental

En el ángulo sudeste del castillo se encuentra la séptima torre, que es de planta cuadrada y de estructura muy maciza aunque bastante arruinada en su parte superior. Esta dotada de mirador y de una escalera de caracol que daba acceso a la plataforma. Por fin, la torre octava se encuentra en el ángulo suroccidental y es circular en su base y semicircular en su planta alta. En el lienzo occidental se abrió en el siglo XVIII un acceso para el patio de armas.

Puerta sur del muro de circunvalación del castillo

En el interior del castillo debemos destacar una escalinata más ornamental que defensiva en el lado occidental, un aljibe situado en el llamado patio musulmán y las caballerizas adosadas al lienzo oriental de muralla que actualmente se utilizan como sala de exposiciones. En la excavación arqueológica de las mismas se descubrieron restos de un edificio anterior y unos moldes para la fundición de campanas que hoy se pueden contemplar a través del solado de vidrio.

Saetera de una de las torres orientales del castillo de Oropesa

LAS TORRES DE SALINAS: DE DONDE WELLINGTON HUYÓ A UÑA DE CABALLO

LAS TORRES DE SALINAS:  DE DONDE WELLINGTON HUYÓ A UÑA DE CABALLO

Palacio fortificado de las Torres de Salinas

Cuando previamente a la Batalla de Talavera en julio de 1809 los ejércitos napoleónicos se vieron sorprendidos porque tanto el ejército español como el inglés ya se encontraban cerca de Talavera impidiendo su avance,  se retiraron a través de la Puebla de Montalbán hacia Toledo, pero el general Cuesta que mandaba las tropas españolas creyó que iban en dirección a Madrid y emprendió su seguimiento y avance.

Torre mocha de Salinas en primer plano. Desde ella vigilaba el frente Wellington

Cuando se dio cuenta, ya era tarde y los franceses volvieron sobre sus pasos con dos cuerpos de ejército en dirección a Talavera, sorprendiendo desprevenidas a algunas tropas españolas que iban separadas del grueso de sus fuerzas. Como eran muy inferiores en número y el terreno de Alcabón muy llano, los españoles deciden retirarse protegidos por dos regimientos de dragones que se sacrifican para salvar al resto de las tropas.

Patio mudéjar de las Torres de Salinas

En la acción se ocasiona además un mayor número de bajas por la dificultad de paso que producen las espinosas cambroneras de las lindes, cayendo en la acción unos trescientos o cuatrocientos jinetes españoles. Cuesta consigue replegarse hasta el Alberche y lo cruza al amanecer del día siguiente, quedando por un tiempo las líneas establecidas en el río.

Pero también tuvieron una desagradable sorpresa las tropas inglesas cuando, sin haber finalizado todavía el paso del río de las fuerzas españolas, los franceses, ante la falta de vigilancia de las orillas del Alberche, lo vadearon con el agua al pecho y sorprendieron a los ingleses, que se vieron obligados a retirarse, es desbaratada la columna del general Mackenzie pero es afortunadamente protegida por la caballería inglesa de Anson. Se produjo esta situación en parte porque los ingleses habían quemado las chozas de los franceses del otro lado del río y el humo dificultó verles pasar el río que iba crecido.

Incluso el mismo Wellington tiene que huir “a uña de caballo” de la Casa de Salinas, entonces en ruinas con las balas silbándole al oído, dejando incluso el catalejo que le servía para observar al enemigo.

Patio empedrado de las Torres de Salinas

El dueño de la casa de salinas nos dejó amablemente visitarla hace unos años con la televisión regional. siglos y se puede divisar desde la autovía en dirección Badajoz cuando se cruza el Alberche sobre un alto y rodeada de algunos árboles.

El lugar está habitado desde hace siglos pues se han encontrado cerámicas romanas, ruedas de molino etc..Hay una piedra mojón con una inscripción de 1594 que habla de su amojonamiento por don Francisco Carvajal y Meneses, de nobles apellidos talaveranos. En el interior hay un azulejo de otra reparación del propietario en 1850, el conde de Bornos y Villariezo.

Mojón de la dehesa con escudo de los Carvajal Meneses

El claustro mudéjar es de gran belleza y el solado de patio está muy conservado con su pozo y pila. Cuatro torres en las esquinas defienden la casa palacio y en una de ellas sin cubierta llamada torre Mocha es desde donde observaba Wellington al enemigo a la otra orilla del Alberche. Conserva también la capilla y otras dependencias siendo uno de los monumentos talaveranos más desconocidos pero de gran valor.

Panel de azulejos que elata episodios históricos del palacio

MOLINOS DE LA JARA OCCIDENTAL

MOLINOS DE LA JARA OCCIDENTAL

Molino del arroyo de San Vicente

Pasaremos ahora a estudiar las peculiaridades de los numerosos molinos de La Jara y para ello comenzaremos el recorrido desde el oeste de la provincia. Dejaremos para otra ocasión los molinos que se encuentran en la actual provincia de Cáceres pero que pertenecieron a La Jara como territorio histórico talaverano.

En las orillas del arroyo de San Vicente molía un artificio de típica presa jareña en arco invertido de grandes dimensiones. En un edificio anejo se instaló un motor auxiliar de gasoil que precisó del depósito de agua habitual en estos casos para su refrigeración (Sv 1) (Foto 40).

Uno de los molinss del río

En el río Pedroso, a su paso por Mohedas de La Jara, encontramos hoy las ruinas de cuatro ejemplares. El primero está dotado de un cubo de gran altura, unos nueve metros, afianzado con un vistoso refuerzo escalonado de mampostería de pizarra . Es un hermoso ejemplar en cuanto a su arquitectura popular se refiere. De los otros tres molinos, dos son de cubo y uno de presa, habiéndose este último adaptado también a motor.

El arroyo Cubilar y su tributario el Majano cuentan en sus orillas con las ruinas de siete molinos (Ma 1), (Ma 2), (Ma 3)  y (Cu 1), (Cu 2), (Cu 3) y (Cu 4) (Foto 41). Todos son de presa en arco invertido con edificios muy toscos de  pizarra. Únicamente tienen como dependencias la sala del molino y en algún caso una pequeña cuadra adosada. Por su cercanía a Campillo de la Jara pudieran ser estos los artificios que aparecen en las relaciones de Felipe II como molinos “de sequera”.

Presa de uno de los molinos del río Huso

En las cercanías de Puerto Rey y Minas de Santa Quiteria hay dos molinos, uno sobre el río Fresnedoso con restos de un cubo y otro sobre el arroyo de Valderromero cuyo receptor es una presa en arco invertido (Frg 1) y (Vr 1) .

En término de Navalmoralejo, sobre el Andilucha, podemos todavía hoy visitar los restos de un molino con dos grandes rampas paralelas que movilizaban dos piedras. Los canales tienen dos grandes ensanches antes de las rampas que hacían las veces de balsa (Ad1).

Presa de un molino sobre el río Huso

En el río Uso todos los molinos movían sus piedras  con las típicas presas jareñas, salvo el último de ellos (U 7) que contaba con tres rampas de buenas dimensiones (Foto 42). Estos molinos del Uso son en general  de mayor tamaño que sus paisanos de la Jara, estando generalmente dotados de una cuadra y una cocina además de la sala del molino.

En el tercero de ellos (U 3) encontramos uno de los pocos casos de doble presa con doble canal pues, situado en la misma desembocadura del arroyo Cubilar en el Uso, toma caudal de ambas corrientes. Cuenta con dos cárcavos y en uno de ellos parece haberse alojado la única cuba de regolfo que funcionó en la comarca de La Jara.

Entrada a las rampas de un molino en el río Huso

El molino número cinco del río Uso (U 5) se adapta muy bien a la topografía de la ribera mediante una curiosa planta muy alargada. Es de los pocos casos en que el vector de paso del agua bajo el edificio no sigue una dirección perpendicular a la corriente fluvial, sino que esta es casi paralela al eje mayor del edificio molinero (Foto 43).

Molino abovedado en el río Huso

El sexto molino (U 6) es el que presenta aspecto de mayor antigüedad. Tiene cegado el receptor y parte de la sala que, para dotarle de mayor resistencia, está abovedada y presenta huellas de varias reformas y adaptaciones. Está construido, junto al séptimo de los molinos del Uso, en típica arquitectura popular de mampostería granítica, material menos frecuente que la pizarra en los molinos jareños. El séptimo ejemplar también se sitúa en el encajonado cauce bajo del Uso, donde sus avenidas hicieron necesario el recrecido de sus muros dado que las aguas lo destejaban al no estar anteriormente cerrado con bóveda.

Plantas esquemáticas de los molinos del Pedroso, cerca de Mohedas

Probablemente las aguas del embalse de Azután ocultan los restos de un octavo molino del Uso que podría haber estado más cercano a la Ciudad de Vascos y ser el que se nombra en el Libro de la Montería.

Otro de los molinos del Pedroso

CASTILLOS DE LA COMARCA (2) VILLALBA EN CEBOLLA

CASTILLOS DE LA COMARCA (2) VILLALBA EN CEBOLLA

Castillo de Villalba desde la zona de Sanchón.

En termino de Cebolla pero frente al casco urbano de Malpica, en la otra orilla del río Tajo se encuentra sobre una loma el castillo de Villalba. En el lugar parece haberse situado una mansio romana junto a una calzada, también parece haberse ocupado el lugar durante época musulmana pero la mayor parte de su estructura pertenece a los siglos XI y XII. Para algunos este sería el castillo de «Bolobras», que aparece en un documento de Alfonso VII.

Castillo de Villalba rodeado de olivares y al fondo la vega del Tajo

Tiene esta fortaleza el halo mágico de haber estado, según algunos, habitada por los templarios de la encomienda de Montalbán, que defendían desde ella el estratégico paso del ganado y mercancías por el valle del Tajo.

Castillo de Villalba donde se observa la única torre de la que quedan restos por encima del muro

Parece que se asienta sobre algún muro de antiguas dependencias romanas, probablemente de alguna villa situada junto a la calzada que por aquí discurría uniendo Toletum y Emérita Augusta pasando por Caesarobriga (Talavera). Se dice que tanto la imagen de la Virgen de la Salud, como el Cristo de la Salud de Cebolla y la pila bautismal proceden del castillo y de su antiguo despoblado. La fortaleza está levantada en ladrillo y muros de mampostería de canto rodado con argamasa.

Puerta principal del castillo de Cebolla

En este castillo se refugió el rey Juan II con su valido Álvaro de Luna cuando ambos huían de Talavera por tener secuestrado al monarca su primo don Enrique, el infante de Aragón. La poca seguridad de la fortaleza les hizo cruzar el río con riesgo de sus vidas para huir con unos caballos que tomaron a los hombres del señor de Valdepusa hasta el castillo de Montalbán, mucho más seguro.

Interior del castillo de Villalba

En el siglo XIII es señor de Cebolla don García Álvarez de Toledo, su hijo Fernando deja la mitad del señorío y el castillo y despoblado de Villalba a su esposa en 1398, y en el siglo XV adquiere el castillo de Villalba don Juan Álvarez de Toledo, del que pasa a  Diego López de Ayala.

Torre del castillo de Villaba que se sitúan en el centro de los muros

Se encuentra muy arruinado , los huecos han sido despojados de sus ornamentos  En la fachada principal se encuentra la puerta de acceso, con arcos de medio punto, que está protegida por sendas torres cuadradas situadas a ambos lados de la misma.

Otro de los huecos de acceso desde el interior

Tiene planta casi rectangular. Quedan escasos restos de una estructura exterior o barbacana. Cuenta con varias torres rectangulares en cada una de sus cuatro esquinas aunque bastante deterioradas. También tiene otras torres rectangulares en el centro  de sus lados.

Puerta del castillo protegido por las torres

En este castillo se rodaron escenas de la película de Mario Camus «Con Viento solano», rodada también en Talavera y Montearagón. En esa escena se produce un tiroteo entre el protagonista Antonio Gades y la guardia Civil. La película pueden verla en Youtube

Cartel de la película «Con el Viento Solano, donde aparece Antonio Gades corriendo por los olivares cercanos al castillo

UN ASALTO PINTADO POR GOYA EN EL VERDUGAL (OROPESA)

EL FRAILE QUE DESARMÓ AL BANDIDO PINTADO POR GOYA

Un asalto en la venta de el Verdugal junto a la cañada leonesa occidental

El Maragato entra en la Venta de El Verdugal a asaltar a los huéspedes y el fraile llega a la venta

Una obra poco conocida de Goya  representa en seis pequeños cuadros un episodio sucedido en término de Oropesa, en las dehesas que cruza la Cañada Leonesa Occidental entre Ventas de San Julián y La Calzada, concretamente en la dehesa de El Verdugal, aunque está en término de Oropesa.

El Maragato le pide los zapatos al fraile de Rosarito

Los cuadros se encuentran en el Instituto de Arte de Chicago y representan varios momentos del asalto sufrido por un fraile, fray Pedro de Zaldivia, para unos lego del Convento de Rosarito y para otros del de Arenas de San Pedro. El bandido Pedro Piñero alias “El Maragato” fue hijo de un arriero de esta procedencia que vivió como carbonero cerca de Navalmoral de la Mata. Se echó al monte y sembró el pánico en las comarcas de Gredos, Talavera y Plasencia, llegando a cometer dos asesinatos y causando indirectamente la muerte de otros dos hombres, además de más de cuarenta robos.

El fraile arrebata el arma al Maragato

El Maragato se presentó en cierta ocasión en las mismas puertas de palacio para pedir clemencia al rey que mandó juzgarlo, escapándose después de ser condenado. Se refugiaba en la cueva que lleva su nombre y que está situada junto a la carretera que sube hacia el puerto de Menga desde el puerto del Pico.

El fraile golpea y derriba al Maragato

En una de las imágenes de Goya, “El Maragato” sale al encuentro del fraile, en el segundo el lego alarga con la mano izquierda unos zapatos al bandido, mientras en la tercera estampa toma el asaltado el arma del Maragato mientras forcejean. En el cuarto la víctima se ha hecho con la escopeta y golpea al bandolero. En el quinto dispara contra su asaltante en la pierna y el caballo huye asustado. En el sexto cuadro yace el herido en el suelo mientras el franciscano le ata y le protege de las otras víctimas que quieren tomar la justicia por su mano.

El fraile hiere al Maragato en una pierna

Después de ser detenido por el fraile, murió el Maragato ajusticiado en la Plaza de la Cebada de Madrid sin que los ruegos de su captor sirvieran de nada para salvarlo de la ejecución.

El fraile ata y detiene al Maragato

Otro asalto se produjo en la postguerra en esta misma venta y de él hablaremos en un capítulo de nuestro recorrido por la cañada leonesa occidental.

La cueva del maragato no es el covacho que se ve en la foto sino que se encuentra al otro lado, en la cara oeste del risco. Carretera que va a Ávila pasado el Puerto del Pico. En ella se refugiaba cometiendo alguna de sus fechorías