CASTILLO DE SAN VICENTE, Castillos de la Comarca 1

CASTILLO DE SAN VICENTE

Castillos de la comarca  1

Castillo de Cerro de San Vicente

Esá situado en la cumbre del Cerro de San Vicente, en una de las dos elevaciones que la forma. En la otra, más al norte, se encuentra el vértice geodésico y la antigua ermita de la cueva de los Santos Mártires. Este es el que Schulten consideraba el Monte de Venus en el que se refugiaba Viriato tras sus correrías contra los romanos.

La vista que desde él se contempla es impresionante, el valle del Alberche, el valle del Tajo con Talavera y por debajo los pueblecitos de la cara sur de la Sierra de San Vicente. La vista panorámica es desde aquí  impresionante: los valles del Alberche  y el embalse de Cazalegas y el Tajo, Talavera al fondo a la derecha, al sur los Montes de Toledo y La Jara, más al oeste el Campo Arañuelo y las Sierras de Guadalupe, y debajo Hinojosa, El Real o Garciotún, casi como si fuéramos a caernos sobre ellos.

Torre califal del castillo de San Vicente, construcción probablemente anterior al propio castillo

Aunque hay referencias de restos romanos y prerromanos en el cerro, las primeras referencias que tenemos de él aparecen en las relaciones de Felipe II de Bayuela, en las que se dice que es de origen templario, no sabemos si por confusión con el hecho de que en esta sierra se encontraba una abadía de canónigos regulares procedentes de San Rufo en Avignon,  que incluso tenía silla en el cabildo de la catedral de Toledo y a quien pudo habérselo donado Alfonso VII Aunque es más que dudoso que los templarios estuvieran por aquí por cuestiones cronológicas, también el padre Mariana hace alusión a la orden templaria como primera pobladora del castillo, pero en todo caso sería posterior a la ocupación musulmana que al menos la torre oriental fueron quienes la construyeron, una torre emiral en torno a la que se construiría el castillo en época califal. El aparejo de los muros de la torre también sugeriría esa cronología.

Ventana en la torre occidental del castillo de la sierra de San Vicente

Aparte de los numerosos muros derruidos de y los restos de las torres se puede ver una estructura cuadrada en la vahuada anterior al castillo de la que solamente se ven sus gruesos muros que no sabemos si pertenece a esa época o a otra. También se puede ver dos enormes cimitarras grabadas sobre la cara sur de la roca que lo sostiene, aunque una de ellas está parcialmente destruida por haberse fragmentado el batolito de granito. 

El mango de una de las cimitarras, símbolo del Islam grabadas en la roca sobre la que se asienta el castillo.

HISTORIA Y MAGIA: Pocos lugares tienen como éste una carga histórica y mágica tan acusada. Dice la tradición y la hipótesis histórica del historiador y arqueólogo alemán Schulten, que desde esta sierra atacaba el caudillo lusitano Viriato a las huestes romanas, y que sería el cerro de San Vicente el que los romanos conocieron como Monte de Venus, que tuvo para ellos unas connotaciones mágicas y religiosas. En él se encontraron sepulturas romanas y una dedicatoria a un dios celta prerromano llamado Togote. También los mártires Vicente sabina y Cristeta, los templarios, que algunos defienden que estuvieron por estos pagos, además de los ermitaños, hacen del Cerro de San Vicente un lugar ideal para los amantes de lo esotérico.

LA CORREDERA EN FOTOS ANTIGUAS

LA CORREDERA EN FOTOS ANTIGUAS

La Corredera desde su lado oeste. En primer plano a la izquiedra el rótulo de la farmacia de don Abel. También se ven los albañales y al fondo la vieja torre del Reloj.

Aunque durante unos años se llamó calle José Canalejas en honor del político de ese nombre y presidente del gobierno asesinado, la mayor parte de su historia se denominó Corredera del Cristo, Corredera, por ser el lugar de cierta amplitud y rectilíneo en el que siguiendo la ronda de la muralla se celebraban justas, carreras de caballos o encierros de toros, y «del Cristo» por haberse instalado en una de las torres vaciadas la capilla del Cristo de los Mercaderes a mediados del siglo XVIII, aunque ya en 1622 se instala una cruz en el mismo lugar.

Según Pedro Gayarre durante el siglo XV también se llamaba calle Real y este mismo autor propone que el nombre de Corredera podría provenir de las aguas que «corrían» por ella y que venían a depositarse al final de la calle junto a El Salvador, lo que originaba problemas de salubridad pública y continuas obras de dragado y empedrado.

La Corredera en una foto de principios del siglo XX

La Corredera comienza en la Plaza del Reloj y acaba en la plazuela de El Salvador. Fue una de las calles principales de la Talavera medieval, tradicionalmente muy comercial, y muestra de ello son las casas pintadas con motivos simbólicos mercantiles o la capilla del Cristo de los Mercaderes en una de las albarranas, mientras que en la torre que está frente a la Casa de la Iglesia, antiguo convento y colegio de las Agustinas, es donde está el panel de azulejos con la referencia de Cervantes a Talavera en su obra Los Trabajos de Persiles y Segismunda, además de la torre que está junto a El Salvador.

La Corredera en una vieja postal dondese perciben las casas pintadas de la izquierda y los soportales de la derecha

También los soportales, tan tradicionalmente castellanos y que se perdieron en su mayoría nos hablan de la actividad comercial tradicional, de la que aún quedan como muestra las esparterías.

También se celebraban en ella las procesiones religiosas más significativas y fue una de las vías antiguas de más trasiego antes de consolidarse la cañada de Alfares como vía principal  de paso posteriormente.

Detalle de los soportales de La Corredera en la foto anterior

Las viviendas y comercios adosados a la muralla, oculta tras ellos, proceden de los antiguos tenderetes que se apoyaban en el muro pero que con el paso del tiempo fueron haciéndose menos precarios en sus materiales y más definitivos en su estructura.

Antiguamente también se situaban en la zona de el Palenque algunas fraguas, y los herradores y albéitares  o veterinarios, además de la cárcel pública y la alhóndiga, que era el depósito público y casa de venta y compra de grano .  En épocas más recientes también contó la Corredera con algunas oficinas bancarias.

Arcos efímeros en honor de la Virgen del Prado instalados en La Corredera

A esta calle se asomaba el palenque de la iglesia del convento de los Jesuitas y luego de los agustinos,  después mercado de abastos y junto a él se encontraba la puerta Nueva o de las Cebollas donde hasta hace poco se han vendido verduras y plantones de productos hortícolas, así como y también fueron tradicionales en ella los puestos de melones y sandías con  zambombas y panderetas en Navidad, además de tres kioscos de chucherías. Junto a la albarrana de El Salvador había una fuente muy frecuentada hasta los años 60.

La Corredera vista desde su lado oeste, al fondo la antigua torre del Reloj

Todavía quedan algunas casas de aspecto dieciochesco en la acera izquierda, alguna de cierto empaque en la acera derecha y la casa del Arcipreste.

Extremo oeste de La Corredera con la torre de El Salvador al fondo
La Corredera en una foto de la colección de Telefónica de los años 20

Y ACABAMOS CON EL SANGRERA DESEMBOCANDO EN PUEBLANUEVA

Y ACABAMOS CON EL SANGRERA DESEMBOCANDO EN PUEBLANUEVA

Río Sangrera en su tramo bajo

Acabamos con nuestro recorrido fluvial por el Sangrera con su último tramo y desembocadura en en el Tajo cerca de Pueblanueva.

Como su nombre indica es una de las últimas poblaciones fundadas en La Jara, aunque sus habitantes de hace 500 años dicen en las Relaciones de Felipe II que se llamó así para diferenciarlo de La Puebla de Montalbán. También según ellos un noble de Talavera, el comendador de la orden de Santiago don Pedro Cervantes vendió a unos campesinos el territorio donde se asentaba una posada de colmenas llamada Esperabarbas y sobre él se levantó el pueblo poco a poco.

Detalle de uno de los blasones de las casonas de Pueblanueva

El valle del Sangrera gana anchura y la tierra se va haciendo más fértil  con labranzas sucesivas que lo aprovechan. Al final aumentan los bosquetes de ribera con alguna choperas, saucedales y fresnedas con manchas de encinar y chaparreras sobre todo en las barreras que delimitan el valle.

Por debajo de la carretera de la antigua de Talavera  hay restos de un molino en el Sangrera, el único de este tramo y poco antes desemboca el el arroyo de Santa Cruz llamado así por encontrarse allí un antiguo poblado hoy desaparecido y del que apenas quedan fragmentos de piedra y algunas huellas de antiguos muros.

En las rañas de Pueblanueva encontramos balsas cuyo paisaje contrasta con los barbechos de secano.

San Bartolomé, Las Abiertas, Pueblanueva,y Santa Cruz de la Jara formaban parte de una parroquia original llamada San Pedro de Almofrague de la que ya hace siglos sólo quedaba una ermita.

Otro de los poblados del ámbito de Pueblanueva es Las Vegas de Santa María, cerca de del antiguo pueblo de Santa María de las Albueras, donde se halla un mausoleo romano del que hablaremos en otra ocasión. También se encuentr muy cerca el yacimiento romano de La Órbiga llamada luego La Hormiga.

Torre de la iglesia de Pueblanueva

Si lo deseamos podemos acercarnos hasta La Pueblanueva. Aquí podemos tapear en algunos de sus bares y mesones para después dar una vuelta por el pueblo y observar la arquitectura popular de aparejo mudejarista, más similar en su estilo a las de las cercanas poblaciones de la comarca de Valdepusa que a las de La Jara, comarca en la que se sitúa esta villa.

Portada mudéjar cegada de la iglesia de Pueblanueva

El aparejo es de ladrillo en verdugadas y machones que enmarcan lienzos de tapial que a veces se completa con hileras de canto rodado que hacen característica la arquitectura de Pueblanueva. Otras viviendas tienen muros lisos enjalbegados o revocados más parecidos a los jareños.

Ermita de Nuestra Señora de la Paz en Pueblanueva

Podemos también visitar la iglesia con una torre de cierto mérito y la puerta norte gótico mudéjar cegada  la coqueta ermita de la Virgen de la Paz y algunas casonas con escudos señoriales. Y no es raro por las varias dehesas que en el entorno de Pueblanueva eran propiedad de nobles y prelados como Juan Suárez de Carvajal, obispo de Lugo, Juan Suárez de Toledo, señor de Gálvez, o Hernán Duque de Estrada.

Detalle de la arquitectura popular de Pueblanueva

Hay otro paraje de interés al que podemos llegar tomando  la carretera que en dirección a levante se dirige hacia Bernuy para llegar hasta donde cruza sobre el arroyo de Valdevendenga, cuyo cauce recorreremos por un camino que discurre paralelo a él y a las muchas huertecillas de aspecto ameno que se salpican en sus orillas, con sus norias, sus emparrados, sus alberquillas y una arquitectura popular muy característica por el aparejo de tapial y núcleos de piedra caliza muy blanda, los llamados  “lentejones» que se cocían antiguamente para obtener la cal, y que se ponen en diversas formas de las que la más peculiar es la disposición en espiga.

Aparejo de lentejones, canto rodado y barro en la arquitectura popular de Pueblanueva

Fue pueblo de abundantes tejares y también se producía cal.

Salvo el curso más bajo del arroyo que lo ha ocupado una urbanización, el resto guarda todavía el ambiente de las huertas tradicionales con las barreras cercanas cubiertas de olivos y el arroyo flanqueado por chopos, álamos, fresnos y sauces.

Chozo en las riberas del arroyo en Pueblanueva

Relacionado con este pueblo  está el ilustre Padre Juan de Mariana, padre de las ciencias históricas en España e hijo de un canónigo de la colegial de Talavera y una moza de Salguero, una labranza de Pueblanueva.

SANGRERA (6) A SU PASO POR BARTOLO

SANGRERA (6) A SU PASO POR BARTOLO

Las llanuras de las rañas son los paisajes más predominantes de San Bartolomé

Sale de su encajonamiento el río Sangrera a la altura del puente de la carretera que va de Alcaudete a Los Navalmorales y entra en una zona mucho más llana con las barreras de las rañas cubiertas de matorral mediterráneo. Entre los barbechos discurre su cauce por un valle en el que se encuentran restos de villas romanas y rodeado de fresnedas, choperas y saucedas aunque en verano solamente quedan algunos charcos y corre en pocos lugares.

Fresnedas del Sangrera

Cruzamos ahora por la carretera de Talavera a San Bartolomé de las Abiertas pueblo Jareño que visitaremos. Cuando vamos subiendo la primera cuesta vemos a la izquierda los restos del pintoresco palomar del Encantado levantado en ladrillo, tapial y ladrillo y en el que todavía vemos los huecos destinados a alojar a las aves.

Casona ayuntamiento de San bartolomés

Se trata de una localidad jareña cuyo nombre viene de la unión de dos pueblos, uno de ellos despoblado hoy día del que solamente queda la fuente y pilón. San Bartolomé se llamó primero «de Valdecelada» que querría decir valle de la emboscada. Más tarde se llamó San Bartolomé de la Raña en 1578, y ya en el siglo XVIII San Bartolomé de las Abiertas, el despoblado en cuestión.

Se conoce el nombre de los cuatro primeros pobladores de Villaluenga que recibieron permiso para fundar el pueblo hacia 1510.El nombre de San Bartolomé se puso según tradición por sorteo entre varios santos.

Fuente de Las Abiertas, localidad hoy despoblada

Las Abiertas se funda en 1496 por un vecino de Cazalegas y otro de San Martín de Pusa, pueblo al que se dirigía el camino junto al que se funda la aldea. Cuando está a punto de desaparecer se unen las dehesas de los dos pueblos. La iglesia estaba bajo la advocación de Santa marina y no queda rastro de ella.

Palomar del Encantado en San Bartolomé de las Abiertas

La iglesia de San Bartolomé es modesta aunque tiene un artesonado de cierto valor. También hay una casona del siglo XIX en la plaza que se ha restaurado y que aloja al ayuntamiento.  La arquitectura popular es de canto rodado de las rañas con adobe, tapial y ladrillo.

Río Sangrera en su tramo medio

SANGRERA (5) PASANDO POR RETAMOSO

SANGRERA (5) PASANDO POR RETAMOSO

La imagen tiene un atributo ALT vacío; su nombre de archivo es escanear0191-1024x689.jpgSeguimos nuestro recorrido fluvial y poco después de la confluencia con el río Fresnedoso se encuentra en la ribera del río Sangrera y rodeado de un entorno muy agradable  el molino del Grajo. Es un magnífico ejemplar de molino de cubo de grandes proporciones y construido en mampostería granítica con tres pisos en los que se distribuyen sus dependencias, la maquinaria y el motor suplementario de gasoil para épocas de sequía.

A partir de aquí el río, tras atravesar un ameno soto de fresnos, entra como otras corrientes fluviales de La Jara en un cañón granítico que en este caso es algo menos profundo pero tiene algunos lugares pintorescos por lo encajonada del río, para luego salir a una zona de vega mucho más ancha que discurre entre  las barreras que delimitan las rañas jareñas el término que atravesamos es el de

Río Sangrera a su paso por término de Retamoso

RETAMOSO

PATRIMONIO HISTÓRICO -ARTÍSTICO

Entre los valles del río Pusa y el Sangrera se asienta este pequeño pueblo que comenzó su andadura histórica siendo una alquería o labranza de Torrecilla, desde donde, a mediados del siglo XVI, vinieron algunos labradores que se asentaron en las orillas de los arroyos Retamoso y Piloncillo. En anteriores escritos medievales aparece “Retamosa”, en alusión a una zona rica en vegetación de retamas.

Empedrado a la entrada de la iglesia de Retamoso

Es uno de los lugares, dehesas y alijares que aparece en una sentencia del siglo XV del deán Riaza, vicario del arzobispo toledano que le envía, como señor que es de Talavera y sus tierras, con el objetivo de que recupere para los propios de la villa determinados territorios no labrados que se destinaban para pasto de los ganados de sus moradores. En el ámbito de la cercana labranza de Valdelostrigos se encontró una lápida romana dedicada a los dioses infernales, pero no parece cierta sin embargo la identificación que hacen algunos historiadores de Retamoso con este lugar cercano de Valdelostrigos, porque el párroco de Torrecilla dice en 1782: “ más adelante, a distancia de una legua hacia poniente, hay otra labranza que llaman Valdelostrigos, que se compone de ocho casas y siete labradores”. Sin embargo asegura que “desde levante al norte, como a distancia de tres cuartos de legua (deTorrecilla) está una labranza que llaman Retamoso, la cual se compone de veinte y dos casas en donde residen sus labradores con toda su familia y criados, que su labor compone treinta pares de bueyes”.

Iglesia parroquial de Retamoso

También pertenece al actual término de Retamoso la labranza de Castrejón que, además de tener un nombre que sugiere la existencia de un yacimiento arqueológico situado en una elevación y probablemente fortificado, es lugar donde se han hallado restos y sepulturas que sugieren la presencia de los romanos y de pueblos prehistórico en la zona.

El pueblo se sitúa entre suaves vallejuelos en el borde de las rañas y su riqueza más característica son los hermosos olivares que lo rodean alternándose con los campos de cereal donde abundan liebres, conejos y perdices.

Palomar en Retamoso

CONJUNTO URBANO

La arquitectura popular es variada en sus materiales pues se utiliza tanto el tapial y como el adobe con zócalo de pequeñas cuarcitas. Algunas fachadas aparecen enjalbegadas o revocadas con cal y arena con algún esgrafiado. Tienen una o dos plantas con la troje o granero en la de arriba. El caserío se distribuye a las orillas del arroyo que cruza el pueblo de sur a norte

Soldadesca de Retamoso en los años 80

FIESTAS

Las fiestas están dedicadas a la Inmaculada como patrona local y se celebran el once y doce de Septiembre, aunque se han trasladado al mes de Agosto por la mayor afluencia de hijos del pueblo. Tiene su procesión y las celebraciones profanas acostumbradas en los festejos estivales. En Retamoso también se baila la “Pera” al igual que en Torrecilla y San Bartolomé de las Abiertas, aunque el ritmo no es exactamente igual.

Arquitectura popular mudejarista en Retamoso

Se está revitalizando la soldadesca local con sus alabarderos, pinche, abanderado etc., participando en distintos momentos festivos como en el entierro de la sardina que como otros elementos del carnaval todavía se conservan entre las gentes de Retamoso. También se celebraba otra fiesta de invierno, concretamente San Sebastián, día en que salían los “tiznaos”, llamados así porque los mozos se pintaban con aceite quemado e intentaban manchar a las mozas. También se encendían hogueras.

Carro pintado en Retamoso

 GASTRONOMÍA

Son platos típicos el salmorejo y la sopa de asadurillas además de las puches dulces que se hacen en la matanza. Como en Torrecilla, se aprovechan diferentes especies vegetales silvestres como las collejas o los cardillos, y se hacen tortillas de “ajopuerro”. La caza menor es muy abundante y en pocos pueblos nos cruzaremos en la carretera con tantas liebres y conejos.

En las fiestas se hacen los bollos de leche pero no debemos despreciar los cortadillos, los mantecados y las tortas de chicharrones.

RÍO FRESNEDOSO AFLUENTE DEL SANGRERA (4)

RÍO FRESNEDOSO, AFLUENTE DEL SANGRERA

Y DEJAMOS TORRECILLA

Valles del naciente del río Fresnedoso

En los valles de la sierra de Espinoso nacen arroyos como el de la Avellaneda, que como su nombre indica es de los pocos en la comarca con bosquecillos de este árbol, y otro de la Cereceda que suponemos tendría también ejemplares de esta especie, pues ya dijimos que en el naciente del Sangrera también los había.

Ambos se unen y forman el río Fresnedoso, un pequeño afluente del Sangrera que confluye con él por debajo de Torrecilla, pero pasando antes por la ermita de la Virgen del Valle y la necrópolis visigoda del Cerro los Moros.

Ermita de la Virgen del Valle de Torrecilla junto al Fresnedoso

ERMITA

La ermita de la Virgen del Valle es de planta rectangular con una sola nave y la capilla mayor rematada en falsa bóveda con pinturas del siglo XVIII. Su construcción data de 1673 y ha sufrido numerosas reformas que han deteriorado su aspecto, aunque es intención de los torrecillanos acometer su próxima restauración. Está dotada de un campanil y un pórtico sujeto por siete pilares en la cara sur, pero la entrada se realiza por otra puerta abierta más recientemente y cubierta por un pórtico moderno.

Leyenda en azulejos de la aparición de la Virgen del Valle. El pastor se asusta y dispara con su honda a la Virgen
Imagen de la Virgen del Valle con el «hematoma» de la pedrada en el pómulo izquiedro

 FIESTAS

Sin duda el más conocido de los festejos torrecillanos es la romería que el último domingo de Agosto celebran los lugareños y no pocas gentes de los pueblos cercanos hasta la ermita de la Virgen del Valle. Según la tradición se apareció a un porquerillo que estaba con su ganado en las orillas del río Fresnedoso y tanto se asustó el zagal, que con su honda disparó una piedra a la señora que se le aparecía, de manera que a este incidente achacan el hecho de que la imagen tenga una pequeña mancha en la mejilla, que sería el hematoma producido por la rusticidad defensiva del pastor, como se representa en un panel de cerámica instalado en el interior.

Castillos humanos que se hacen en la romería de la Virgen del Valle, donde también se baila la Pera

En la “función” se baila el antiguo baile de la pera entre ofrendas y la elevación de castillos humanos. Una piedra del interior de la iglesia tiene un orificio por donde es tradición, salía la retama sobre la que se produjo la aparición.

GASTRONOMÍA

Son muy dados en Torrecilla a la recogida de especies silvestres con las que realizar algunos platos como los cardillos, las tortillas de espárragos o collejas y las deliciosas setas de cardo. En la matanza se hace un curioso guiso con la “fafada” y la cabeza del cerdo con almendras entre otros ingredientes y también se elaboran las puches o las gachas y otros platos como el salmorejo. Los dulces están representados por los “retorcíos”, las rosquillas, la rosca de los quintos o los huevos con leche y mantecados y cortadillos exquisitos.

RÍO SANGRERA (3) CONOCEMOS ESPINOSO

RÍO SANGRERA (3) CONOCEMOS ESPINOSO

En la anterior entrada conocíamos la historia de este pueblo jareño situado en el valle del Sangrera, hoy nos daremos una vuelta por su patrimonio.

Interior de la iglesia parroquial de Espinoso del Rey

LA IGLESIA

En principio, su iglesia dependió de la de Alcaudete, hasta el año de 1779 en que se convirtió en parroquia independiente. Se trata de un templo construido primitivamente en el siglo XVI, aunque fue ampliado y reformado en el siglo XVII y XIX. En 1923 se derribó el campanario adosado que se había edificado en el siglo XVII.

Retablo de la iglesia parroquial de Espinoso procedente de la iglesia de San Marcos de Toledo

Está levantada en mampostería y ladrillo y tiene planta de cruz latina con tres naves, siendo la central más ancha y alta rematando con la capilla mayor de planta rectangular. Las naves están separadas por tres arcos de piedra de medio punto apoyados sobre columnas y se encuentran cubiertas por techumbre de madera. El crucero está techado con artesa octogonal y los brazos del crucero con artesonado de par y nudillo. La portada es de ladrillo y se localiza en la cara norte. La torre es de tres cuerpos con el primero de sillería. El retablo original labrado durante el siglo XVI se destruyó en la Guerra Civil y en 1981 se instaló en su lugar otro que fue traído de la iglesia de San Marcos de Toledo. La parroquia tiene la advocación de Santiago Apóstol.

ERMITA

Foto de la ermita de la Virgen de los Remedios con su antiguoaspecto

Junto a la carretera de Torrecilla, al norte del caserío, se sitúa la ermita de la Virgen de los Remedios, patrona del pueblo. Es un edificio con planta de cruz latina de brazos muy cortos con la entrada a los pies y con un atrio a dos aguas sobre pilares de ladrillo. Está rematada con una pequeña espadaña y la puerta es de arco de medio punto. La fábrica del edificio es de aparejo toledano, siendo la construcción primitiva de la segunda mitad del siglo XVII con varias reformas posteriores. Desde ella se divisa una hermosa vista panorámica sobre las sierras y rañas jareñas.

Ermita de la Virgen de los Remedios con su aspecto actual

CONJUNTO URBANO

Tiene Espinoso del Rey una peculiar arquitectura en estilo popular neo-mudéjar con más de una docena de edificios característicos que si se conservaran formarían un bonito conjunto en torno a las dos plazas principales. Están construidos con mampostería de cuarcita recercada por ladrillo en ocasiones aplantillado produciendo variados motivos ornamentales. Algunos autores consideran que estas viviendas, que también encontramos con parecida tipología en pueblos cercanos como Navalucillos, habrían sido condicionadas estéticamente  por la influencia en la arquitectura local de numerosos albañiles portugueses que emigraron a la comarca a principios del siglo XX. También encontramos en el casco urbano y a lo largo y ancho del término las habituales edificaciones rústicas con las características generales de la arquitectura popular de la comarca en pizarra y cuarcita.

Arquitectura popular de Espinoso en ladillo y cuarcita

En la plaza se ha erigido un monumento con los elementos de una vieja almazara pues el olivar es el cultivo más importante de la economía local. Junto a él hay una fuente adornada con cerámica talaverana.  En el arroyo Fresnedoso se pueden visitar dos molinos de agua, uno de ellos en buen estado y en el Jébalo se encuentra el artificio que da nombre al paraje de El Martinete. Se trata del antiguo edificio donde se alojaba un ingenio movido por el agua del río para martillear incesantemente y tratar así los metales que se extraían en las minas del entorno.

Un chozo en la era de espinoso

GASTRONOMÍA

En Espinoso existen dos cooperativas de aceite donde comprar el preciado líquido jareño. La gastronomía, dado el entorno serrano, tiene entre sus ingredientes principales a la caza mayor aunque en sus rañas también es abundante la caza menor. La espinoseña Concepción Rueda nos recomienda los platos autóctonos de salmorejo, el ajocano, o las gachas. Otras dulces opciones son los panparandrones, las puches, el sopetón, los encañaos y las flores.

FIESTAS

Rulos de un lagar de aceite . El aceite de Espinoso como el de toda La Jara es de gran calidad

Los festejos veraniegos se celebran el 25 de Julio en honor de Santiago Apóstol. La imagen de Nuestra Señora de los Remedios permanece todo el año en su ermita hasta que, unos días antes del ocho de septiembre, se traslada en procesión a la iglesia. El pueblo la recibe con ornamentación de puertas y ventanas. También existe gran devoción en Espinoso a Nuestra Señora de los Remedios de Piedraescrita, aldea cercana perteneciente al ayuntamiento de Robledo del Mazo de gran valor artístico. Cada siete años, durante los meses de Mayo a Septiembre, o bien por necesidad causada por plagas o sequía, y también con una duración de cuatro meses, tienen derecho los espinoseños a tener en su poder la venerada y antigua imagen. El traslado a Espinoso es todo un acontecimiento para el pueblo y la imagen es acompañada por los agrestes parajes serranos que deben atravesarse rezando y cantando coplillas  a la Virgen. Primero se lleva la imagen a la vecina aldea de Navaltoril, también situada en el valle de Robledo. Allí se celebra una multitudinaria misa de campaña que preside también la imagen de la Inmaculada de Navaltoril con asistencia de gentes de todos los pueblos de los alrededores. Después se conduce la imagen hasta el paraje conocido como “El Agua de las Juntas” donde, en el mismo lecho del río, entregan la imagen las autoridades del valle a las de Espinoso. El camino es largo y para el recorrido se despoja a la Virgen de su corona y se la pone un manto para que no se moje, pues es mucha la fe en su intercesión para traer la lluvia en tiempos de sequía. Es recibida con las calles engalanadas con arcos florales y hierbas aromáticas alfombrando el suelo, entre la emoción de todo el vecindario que la espera en el paraje conocido como el “Plaerón”. Sobre la ermita y la imagen hablaremos en el capítulo correspondiente a Robledo.

Arquitectura popular de Espinoso en mampostería de pizarra y tapial

También se ha recuperado hace unos años la Soldadesca que sale el Domingo de Carnaval con su general, su abanderado- que baila la bandera-, el pincho- que lleva su bastón adornado con flores-, el tamborilero y ocho alabarderos, uno de los cuales es conocido como el chavero y se caracteriza porque lleva la alabarda decorada en forma de corazón y recoge los donativos para el convite.

EL SANGRERA (2) LLEGAMOS A TORRECILLA

EL SANGRERA (2) LLEGAMOS A TORRECILLA

El Sangrera va hacia Torrecilla, al fondo a la izquierda

Dejamos en el anterior capítulo el río cruzando la carretera de Los Navalmorales a Espinoso, que coincide en parte con la antigua calzada romana. A la derecha sobre el alto de la raña, a la derecha se encuentra Los Villarejos, cuyo nombre indica la existencia de poblaciones antiguas, lo que se confirma por los restos hallados en su entorno.

El río va festoneado de álamos y fresnos y atraviesa un paisaje más llano de barbechos y olivares con chaparreras en las barreras que limitan el valle del río con las rañas.. Atravesamos cerca de un paraje donde dice la leyenda que junto a una piedra se aparecía una señora vestida de blanco. la piedra desapareció al hacer el camino y parece que tenía un grabado en su parte superior.

Arquitectura popular de Torrecilla de La Jara

Como en tantos pueblos de La Jara, también en Torrecilla los vetones dejaron los verracos como recuerdo de su paso por aquí acompañados de sus ganados. Tres de estas características esculturas zoomorfas han aparecido en el pueblo y, aunque una de ellas se encuentra actualmente en Madrid, otra sí que podemos observarla formando parte de un monumento erigido en un pequeño jardín. Junto a la iglesia, en otro jardincillo, se ha colocado un sepulcro de granito probablemente tardorromano. No sabemos si este sarcófago tiene que ver con el que en las Relaciones de Felipe II dicen los informantes que existía en Torrecilla con la inscripción “Aquí yace Vera, sacrificada a los dioses que nos dan infierno”. Son numerosos los yacimientos de esta época dispersos por el término, como sucede en Los Villarejos, donde no sólo el topónimo, sino también los restos arqueológicos encontrados confirman esa presencia, al igual que junto al río Sangrera donde se halló una pequeña figura de bronce.

Uno de los verracos hallados en Torrecilla de la Jara

Consumada la invasión de los visigodos se produce en esta zona una dispersión de asentamientos rurales, como el que estaba situado a las orillas del río Fresnedoso y tenía su cementerio excavado sobre una elevación conocida como el Cerro de los Moros. Allí se encontraban numerosas sepulturas formadas por lajas de pizarra en las que aparecían restos óseos de individuos de altura considerable, hasta que el vandalismo destrozó la mayoría y un particular llevó algunas de las lanchas que las cubrían a Alcaudete. El ajuar de las tumbas era muy modesto, pues solamente se hallaba en algunas de ellas una pequeña vasija de un asa de clara tipología visigoda con algún pendiente de nácar o algún otro pequeño resto metálico. La existencia de cipos o piedras verticales indicarían la datación de algunas de las tumbas ya como de época musulmana.

Sepulcro y piedra molinera halladas en Torrecilla

El nombre de la población deriva de una de las numerosas torres de observación y defensa o atalayas que en la Edad Media servían a moros y cristianos para la detección inmediata del enemigo en los inseguros territorios jareños. Al principio Torrecilla se llamó “de los Valles” porque, al encontrarse en una situación media entre la sierra y la Jara Baja, su término está surcado por numerosos valles de arroyos y ríos que descienden desde la Jara Alta; como el Pusa en su límite oriental, el Castaño, el Sangrera, el Fresnedoso, el Valbellido o el Jébalo en su frontera occidental, por citar solamente los más importantes. También su patrona, la Virgen del Valle lleva ese antiguo apellido del pueblo y se encuentra alojada en la ermita erigida en las orillas del río Fresnedoso.

Puente de granito sobre el río Sangrera en Torrecilla

En el siglo XV ya aparecen algunas referencias a Torrecilla en sentencias relacionadas con las heredades talaveranas o en otro curioso documento de la Santa Hermandad fechado en 1505 mediante el que se premia a sus habitantes por la caza de un oso.

A principios de siglo se creó una leyenda en torno a la figura de Moraleda, un bandido generoso que parece dejó familia en Torrecilla en una vivienda que aún permanece en pie frente al monumento del verraco. Sus robos y asaltos se cometieron en su mayor parte en la comarca, refugiándose en una cueva cercana al río Pusa a la que también dio nombre.

Rincón de arquitectura popular en Torrecilla

CONJUNTO URBANO

En el casco urbano existe un bonito puente de construcción popular en granito que salva los vanos mediante grandes lajas del mismo material. En cuanto a la arquitectura rural, en Torrecilla podemos observar casas de adobe y tapial muy sencillas, y otras de mampostería de granito, como sucede con el conjunto que se encuentra junto al mencionado puente. Por último, podemos ver las viviendas de estilo mudéjar tradicional o toledano junto a otras que tienen en sus fachadas al ladrillo como protagonista enmarcando lienzos de mampostería de granito muy similares a las que caracterizan al cercano pueblo de Espinoso. De los tres viejos molinos que se encontraban en término de Torrecilla hoy apenas quedan restos.

Iglesia parroquial de Torrecilla de la Jara

LA IGLESIA

La iglesia se construyó en el último tercio del siglo XV y ha sido recientemente restaurada. Fue aneja de la de Alcaudete hasta 1774 y se encuentra bajo la advocación de San Miguel Arcángel. Sus muros están construidos de ladrillo y mampostería y tiene  planta de cruz latina con el ábside plano. La entrada se sitúa en la cara norte a través de una puerta con arco de medio punto. Es peculiar y graciosa la espadaña de ladrillo situada a los pies y compuesta de tres cuerpos, los dos primeros con dos arcos y el tercero con uno y rematado en frontón. En el interior del templo son de destacar la pila bautismal con vasija de cerámica talaverana del siglo XVIII y el retablo principal, también de este siglo, que, al igual que sucede con el de Campillo de la Jara, adornaba una de las capillas de la iglesia de El Salvador de Talavera.

Retablo de la igleisa de Torrecilla procedente de la iglesia de El Salvador de Talavera

RÍO SANGRERA (1)

Valle del nacimiento del Sangrera, al fondo el Risco Ñañas

RÍO SANGRERA (1)

Hoy vamos a comenzar a recorrer otro de los ríos jareños que aunque poco caudaloso también guarda sus encantos y su patrimonio: El Sangrera

Nace el Sangtrta en la confluencia de los términos de Torrecilla de la Jara, Espinoso del Rey y Navalucillos, con la confluencia de tres arroyos, el llamado de la Ruda y otros dos pequeños arroyuelos que nacen bajo el risco Ñañas, paraje mágico del que luego hablaremos. En realidad la mayor parte del naciente se encuentra en término de Torrecilla de la Jara y allí es donde está una de las captaciones de agua potable del pueblo.

Las rañas de La Jara desde el risco Ñañas

El valle de la Ruda, con nombre de planta medicinal es un lugar donde desde ya en el siglo XVII venían de otros lugares para recolectar diferentes especies de plantas que se utilizaban en la farmacopea tradicional. Fue también una zona conocida por los muchos cerezos que se cultivaban y de los que ya abandonados quedan ejemplares escasos, aunque persisten algunas de las calanizaciones utilizadas para el riego de los frutales y huertecillos que allí se cultivaban.

Sale luego el río Sangrera en dirección norte entre los cerros de Valdefuentes y El Molinillo, cuyo nombre se debe a un antiguo molino del que apenas queda el pequeño cubo hecho de atanores.

Cubo de uno de los molinillos del Sangrera que tiene la peculiaridad de estar formado de piezas cilíndricas llamadas atanores. T

Al risco Ñañas se asciende entre pinos, madroños y rebollares. Se trata de una gran risquera cuarcítica con un covacho donde se ha situado un mirador desde el que disfrutaremos de una hermosa vista sobre la Jara Oriental y Valdepusa con una gran variedad de colores por los olivares barbechos y rojas tierras labradas. Es uno de esos lugares que tienen un halo de misterio entre los habitantes de la comarca pues se dice que en las noches de San Juan sale una mora a peinarse a la luz de la luna. También hay un risco cercano que se mueve y suena cuando las gentes se balanceaban sobre él.

Seguimos nuestro recorrido fluvial entre fresnedas y pequeñas zonas de pasto y cultivo hasta llegar a la carretera de Toledo a Guadalupe que parece haber coincidido en parte con una calzada romana, de la que aún se puede ver algún tramo situado más al este. Y eso nos lleva a visitar Ispinum, el pueblo de Espinoso del Rey del que hoy vamos a conocer su historia antes de seguir nuestro periplo por el Sangrera.

Fresnedas en el naciente del Sangrera

Esta vía romana sería directa heredera de una antigua calzada que comunicaba Toledo (Toletum) con Mérida (Emérita Augusta), y que además enlazaba con otra vía secundaria que llegaba desde Talavera (Caesaróbriga) hasta Puerto de San Vicente. Basándose en la descripción de esta calzada algunos historiadores han querido ver en nuestro Espinoso la Ispinum de los romanos.

Pocos elementos arqueológicos tenemos que nos puedan ayudar a conocer la historia de Espinoso del Rey. Solamente se tiene constancia del hallazgo de una moneda romana, concretamente un dupondio, probablemente de la época de Constantino, y algunas ruinas antiguas de muros y basas de columnas. En los términos de otras poblaciones limítrofes se han hallado otros restos, como en el cercano paraje de Los Villarejos, cuyo nombre indica ya la presencia de habitación humana anterior. La historiadora local Concepción Rueda refiere la existencia aún reconocible de algunos tramos de esta calzada en las inmediaciones del pueblo, así como la existencia de un yacimiento castreño amurallado con abundantes restos cerámicos y estructuras de antiguas viviendas sobre una elevación. Son también numerosos los hallazgos de asentamientos rústicos hispano-romanos y visigodos en el curso del río Fresnedoso.

Una de las viviendas tradicionales de Espinoso

Como el resto de La Jara, Espinoso estaría poblado en época musulmana por los componentes de tribus bereberes que defendían la zona fronteriza talaverana contra el avance de los cristianos que, una vez conquistada la fortificada villa del Tajo, avanzaron con sus colmenas y ganados repoblando tímidamente los desiertos jareños. Sancho IV El Bravo otorgó a Talavera, entre otras, la dehesa de los Xebalillos, que comprendía los territorios situados en torno a la cabecera del río Jébalo, en cuyo ámbito se localiza Espinoso.

Rollo jurisdiccional de Espinoso del Rey

Pero en 1579, necesitado Felipe II de fondos para sus empresas bélicas, decide vender a los lugares de su reino el derecho a convertirse en villas independientes de sus señoríos. El primero en separarse de Talavera, y por tanto del señorío arzobispal, fue el lugar de Espinoso pasando a estar bajo la jurisdicción real directa, de ahí el apellido “del Rey” que lleva nuestro pueblo. Como símbolo de la nueva condición de villa que toma se erige el rollo jurisdiccional. Los vecinos deciden comprar su independencia  al monarca alarmados porque un aventurero flamenco llamado Comelín intenta comprar el lugar para vendérselo a un noble talaverano. Con todo ceremonial se hace el amojonamiento del término que, por su aislada situación y cercanía a las sierras jareñas, siempre estuvo muy relacionado con los cuadrilleros de la Santa Hermandad Real y Vieja de Talavera. Es tradición local que aquí pernoctó Santa Teresa, precisamente cuando seguía este antiguo camino romano entre Toledo y Guadalupe.

EL AGUA EN TALAVERA, FUENTES, ARROYOS, POZOS Y NINFAS

EL AGUA EN TALAVERA, FUENTES, ARROYOS Y NINFAS

Arroyo de Papacochinos con dos puentecillos en un dibujp del siglo XVIII

Talavera fue también conocida en la antigüedad como Aquis, palabra que según algunos hacía alusión a la abundancia de agua corriente en su entorno.

Son muchos los arroyos de nombre sonoro que cruzan su territorio: el Bárrago, el Papacochinos, Berrenchín, Baladiez, y sobre todo La Portiña, en cuya confluencia con el Tajo se alojó muy probablemente el primer caserío céltico y núcleo de origen de nuestra ciudad. El Alberche confluye también con el Tajo en nuestro entorno y el relativamente fácil vado del gran río a su paso por nuestra vega condicionó históricamente la importancia de Talavera como nudo de comunicaciones.

Las fuentes no eran tampoco escasas en nuestra ciudad y sus cercanías y así la fuente de la finca de Bencachón aparece en referencias de don Julio Caro Baroja como curioso ejemplo de culto antiquísimo, cuando alude a que nuestros paisanos se encomendaban todavía en el siglo XVI a esa fuente cuando les asustaban las tormentas.

Hubo baños romanos y medievales en Talavera que quedaron en el callejero

Otra fuente con un halo de magia es la que se conocía como fuente de la Peñuela. Se encontraba en la calle del Sol y según algunas tradiciones fue el lugar donde se apareció por primera vez la Virgen del Prado.

La fuente de los Caños y su lavadero tradicional, lamentablemente desaparecido, fue lugar donde se acudía a lavar la ropa y tenderla sobre sus juncales, aunque la principal zona de lavadero, alegrado siempre con la algarabía de las talaveranas, fue la ribera de la Portiña a su paso por el casco urbano, desde la zona de San Miguel hasta la desembocadura.

Estela romana dedicada a las ninfas en un dibujo del siglo XVIII de una historia de Talavera

Otra curiosa tradición sobre las fuentes dice que en el Prado del Arca había junto a la fuente del Caballo un edificio morisco que había sido el palacio del gobernador militar árabe de Talavera Jazmín Hiaya, el mismo que aparece en las leyendas del Caballero Cornudo y de Aixa Galiana de capítulos anteriores. Desde esta misma fuente de la dehesa del Caballo se intentan ya en 1537 traer aguas a Talavera, concretamente hasta otras tres fuentes situadas en la plaza del Pan, la del Reloj y la Corredera.

Torre de Nazar, donde había instalada una rueda similar a la albolafia de Córdoba

En las inscripciones de época romana encontradas en la ciudad se han hallado varias referencias a las ninfas, las diosas de las fuentes. En la época musulmana había una torre de la muralla llamada de Nazar que parece sirvió para sostener una rueda de arcaduces similar a la de la albolafia en Córdoba. Habría servido para subir las aguas del Tajo a la ciudad y más tarde la utilizarían los jerónimos para regar su huerta.

Albolafia de Córdoba en el Guadalquivir

También es curiosa la llamada fuente de Tetuán en el siglo XIX. Se encontraba junto al alcázar y puede que de alguna forma condicionara la instalación precisamente en ese lugar de la alcazaba talaverana. También es curiosa la puerta que da a la barbacana  junto al río y que es muy similar ala que desde el alcázar de Mérida daba acceso al Guadiana.

También en época musulmana se extendían por toda la vega numerosas norias dispuestas para regar las huertas. Pero Talavera no sólo tuvo aguas en superficie, sino que al hallarse en la amplia vega del Tajo, el subsuelo siempre ha sido rico en agua, por lo que uno de los elementos constantes en la arquitectura popular ha sido el pozo que abastecía a las casas, muchas veces situado en el centro del patio alrededor del que giraba la distribución de las dependencias, con clara influencia de la tradición constructiva árabe.

Pozodel patio dl palacio de la plazuela del Salvador en dibujo de Enrique Reaño

Se han hallado por toda la villa viejas tuberías de cerámica machihembradas de unos cincuenta centímetros de longitud y ocho o diez de ancho conocidos como atanores y que formaban las viejas conducciones romanas o medievales por las que circulaba el agua, ya desde que Talavera era la antigua Caesaróbriga. Así mismo, muchos de los túneles que se creían pasadizos subterráneos no son otra cosa que los desagües y tarjeas de la ciudad romana.

Atanores, tuberías antiguas y medievales hallada en excavaciones

A mediados del siglo XIX se comienzan a instalar fuentes públicas en la ciudad, que al principio estaban relacionadas con las fuentes de la zona de las Cambijas. El 23 de Enero de 1868 el empresario Piñeiro y el ingeniero José Canalejas hicieron la obra que traería el agua potable por primera vez a Talavera desde la finca de Valdefuentes. Un periodista venido al efecto desde Madrid describe las “colgaduras que cubrían las puertas, ventanas y balcones, los arcos de follaje y los templetes de lo mismo, las banderas flámulas y gallardetes, las salvas y los gritos de alegría y plácemes de satisfacción” que rodearon al evento. Hubo comilona para las autoridades servida por el restaurador madrileño de Los Leones de Oro, y bailes en el Liceo, al que acudía el pueblo, y en el casino y la sociedad El Fomento de las Artes para las clases acomodadas.

Celebración de traída de aguas de 1869

Pero curiosamente esta celebración quedó empañada porque un “incidente extraño a la tramitación de este asunto” se suspendieron las obras por más que se acudió al ministerio de Fomento y en realidad ese día no hubo nada que celebrar, aunque las obras se acabarían más tarde.

Toro enmaromado para celebrar la traída de aguas en 1947

En 1947 se inaugura la traída de aguas desde el embalse de a Portiña con gran alborozo popular, fiestas y corridas de toros.