MUSEO DE LOS HORRORES: EL SUELO DE CHAPAS DE LA PLAZA DEL RELOJ

EL SUELO DE CHAPAS DE LA PLAZA DEL RELOJ

Sabios de todo el orbe han acudido a la Plaza del Reloj para intentar descifrar el motivo por el que largas chapas decoran el suelo, y todavía ninguno ha conseguido descifrar tamaño misterio.

Es otro de los petardos urbanísticos a los que nos tienen acostumbrados nuestros munícipes, que no sé de donde sacan tan brillantes ideas,pero que sí casan con el otro esperpento del ovni de chapa que ha aterrizado junto a Correos, frente a unas casas pintadas del siglo XVIII que como todo el mundo sabe es lo que más pega con el tostaero metálico que han plantificado allí.

Sin embargo estas chapas, que no sé si las habrán sacado de alguna chatarrería donde habían ido a parar como desecho de algún encofrado frustrado por la crisis de la construcción, se han acompañado de una especie de viguetas graníticas labradas por las cuatro caras para que solo se vea una, lo cual es muy eficiente y económico y supone un bonito despilfarro. Están además embutidas en un sofisticado hormigón de color indefinido de mucha presencia y belleza.

Hace un par de años vimos en la televisión cómo se manifestaban los vecinos de la ciudad de León para evitar que quitaran el tradicional empedrado de una zona del casco antiguo. Aquí, como les dejamos que hagan su capricho pues nos sorprenden con estos esperpentos.

Piso engorronado de la plaza delreloj en una fotografía de una procesión a principios de siglo
Otra imagen antigua de las calles empedradas de Talavera

Miren en la antigua foto adjunta de la Plaza del Reloj, cómo era el suelo engorronado tradicional de las calles de
Talavera , que además puede hacerse de los llamados  gorrones «de era» que tienen las superficies más planas y hacen el piso más transitable y que en La Jara se pueden encontrar con facilidad.

Como hacen en otras ciudades con patrimonio histórico y con algo más de criterio a la hora de diseñar la estética de una ciudad que quiere que se reconozca la importancia de su casco antiguo o si no vean la foto tomada en Lerma.

Engorronando las calles de Lerma, como se podía haber hecho con algunas de Talavera

LA DESAPARECIDA IGLESIA DE SAN CLEMENTE

SAN CLEMENTE

La torre de San Clemente en la foto de Clifford de mediados del sigloXIX.

HISTORIA

San Clemente es otra de las parroquias hoy desaparecidas, de ella apenas quedan los cimientos en la calle de su mismo nombre. Por hallarse dentro del primer recinto amurallado, podemos considerar a esta iglesia junto a la Colegial, la de San Pedro y la de Santiago el Viejo, que conocemos sólo por referencias, como las iglesias más antiguas de Talavera. Quadrado sospecha, por la coincidencia con la advocación del poderoso convento toledano fundado por Alfonso VII, que fue este monarca el que promovió la construcción de San Clemente. Aparece ya nombrada esta vieja iglesia en el documento de 1154 por el cual el arzobispado de Toledo se reserva el mejor dezmero de las iglesias de Talavera para financiar las obras de la Catedral.

Dibujo de Enrique Reaño sobre grabado de la obra de viajes de Laborde. Se aprecia al fondo la iglesia de San Clemente o tal vez de de Santiago el Viejo, que se encontraba en la misma zona

En la capilla mayor estuvo enterrado un tal Juan Fernández hijo de Fernán Martínez, caballero talaverano que auxilió al rey D. Fernando en el cerco de Algeciras y al que, por sus servicios el rey Emplazado, otorgó la Dehesa de Castellanos, a las orillas del Gébalo, en término de Alcaudete. Anduvo después este caballero sirviendo a Alfonso XI. La lápida, que reproducimos en dibujo realizado en el siglo XVIII por Pedro Guerra y que se guarda en la Real Academia de la Historia, decía así:

Aquí yace Juan Fernández/ que Dios perdone fijo de/ Don Fernant Martínez que/ Dios perdone e este caballero/ fue mui rico e mui ondrado/ e mui donable e fizo muchos buenos criados et fino domin/ go ocho días andados del / mes de dezembree era de M e CCC setenta quatro años. 

Fragmento de un dibujo de la HISTORIA DE TALAVERA 1768, MSS. 82 BIBLIOTECA CLM, con el número 7 se representa la torre de la Iglesia y con el 6 la Puerta de Mérida

Según Ponz, Urraca González, mujer de Juan Fernández fue ama del rey D. Pedro. Más tarde casó con Gutiérrez Fernández al que la reina doña María de Portugal nombró alcalde del alcázar de Talavera. Ese cargo tenía cuando fue trasladada a él doña Leonor de Guzmán y aquí se la mandó degollar por orden de la reina María que da el apellido a nuestra ciudad.

Más tarde Pedro de Villalobos, oidor del Perú, envió desde América fondos para la reconstrucción de esta capilla mayor y para que se labrase el altar y la reja que desde la pasada centuria está en la ermita de la Virgen del Prado. En el siglo XVII se enterraban en esta capilla los componentes de la familia Herrera.

Iglesia de San Clemente en el dibujo de Van der Wingaerde del siglo XVI

Una de las capillas laterales se dedicó a Nuestra Señora de la Antigua, se encontraba ricamente adornada y sus muros cubiertos de azulejos. Alonso de Sigüenza y su mujer Francisca de Ulloa restauraron la capilla y vistieron la talla a comienzos del siglo XVII. Dio la población en aumentar la devoción a esta imagen y dice Torrejón que comenzó a hacer milagros y donaron sus devotos los mejores vestidos y ornamentos «de manera que ya está en tanta magestad en su modo como una de las más nombradas y estimadas que ay en España». En las Relaciones de Lorenzana se nos cuenta que en tiempo de necesidades era llevada en procesión a la ermita del Prado.

La otra capilla estaba bajo la advocación de San Juan Bautista. Un cura párroco, comisario del Santo Oficio la restauró a finales del siglo XVII para su enterramiento. En 1703 se arruina definitivamente la ermita de la Magdalena y la imagen se instala en esta iglesia de San Clemente. En 1631 se unen a esta parroquia las iglesias de Santiago el Viejo y la de San Martín que ya contaban con muy escasos feligreses. Parte de los obreros de la Real Fábrica de Sedas residían en su colación mientras que otros eran parroquianos de San Andrés. Se cierra al culto en 1842 y se convierte en cementerio hasta la construcción del actual en 1884.

Planta de ladesaparecida iglesia de San Clemente donde se apreia su planta típicamente mudéjar. A los pies de ella se encntraba la muralla y la torre pegada a la muralla de poniente y alrededor elmuro que delimitaba elcementerio

DESCRIPCIÓN

Así nos describe el Conde de Cedillo la, ya en su tiempo, arruinada iglesia: «Amplio y alto templo de tres naves separados por pilares de fábrica y arcos reentrantes, a las que corresponden tres ábsides semicirculares de cabecera, el central mucho mayor que los laterales. Cierra el del centro una bóveda de crucería ojival con ménsulas por soportes y decoran los laterales arquillos de medio punto. Las naves están destechadas y desmanteladas. La puerta del norte es un arco apuntado adornado con labor de perlas. A los pies de la iglesia estuvo la torre hoy destruida». Esta torre apoyaba sobre la muralla de poniente.

Lápida de mármol reproducida en una historia de Talavera del siglo XVIII

CURIOSIDADES

Junto al muro sur se conservaba un sepulcro antiguo y arruinado que, era tradición en Talavera, acogió los restos de un infante hijo de la reina doña María de Portugal y hermano por tanto de Pedro I el Cruel. Otra sepultura se decía que perteneció a otra infanta y en ella solamente podía leerse “Doña Ysabel”.

En la zona de la iglesia lindera con la muralla había un pozo de gran profundidad con una puerta «por donde entra una cueva pero donde va esta cueva y que tan honda sea nadie lo sabe porque no osan entrar dentro». Recientemente en excavaciones arqueológicas realizadas en el entorno de este viejo templo se ha encontrado una escultura romana de bronce que representa a Hércules. En las mondas se daba un toro a esta parroquia para que se corriera en su plaza. Ildefonso Fernández recoge algunas referencias de numerosos ahogados en el Tajo que fueron enterrados en el templo, por ser el más inmediato al río.

PANORÁMICA DE TALAVERA SIGLO XVIII BIBLIOTECA CLM. Se observa la iglesia de San Clemente y la arruinadas torres de Entretorres

DIBUJOS DE SOROLLA EN OROPESA (1) Tipos humanos

Dibujo de Sorolla en Oropesa de mujeres entrando en su iglesia
Señalada por la flecha se ve la bola de granito que aparece en el dibujo de la entrada a la iglesia

Sorolla residió en casa de Platón Páramo, farmaceútico de Oropesa, aficionado a la cerámica y coleccionista amigo de Ruiz de Luna . Esa estancia estaba motivada porque en marzo de 1912 preparaba la gran obra encargada por la Hispanic Society de Nueva York y necesitaba tipos tradicionales de diferentes regiones españolas. Busca los tipos de Lagartera, con sus bellos trajes tradicionales y desde Oropesa acude con Platón Páramo andando desde Oropesa al pueblo vecino y así lo han recordado los vecinos con una placa de cerámica en el lugar donde se detenían los dos. En otras ocasiones es acudía en el coche de caballos que le dejaba el farmaceutico.

Estos dibujos pertenecen a los más de 5000 que se custodian en el Museo Sorolla y están numerados.

El primero de ellos, con el número 2386 refleja muy esquemáticamente la entrada de mujeres en la iglesia de Oropesa . Las mujeres van cubiertas con sus mantillas y pañuelos y deduzco que es la entrada a la parroquia porque ha dibujado las bolas de granito que rematan el pétreo vallado anterior a la portada.

El nombre de Oropesa aparece escrito de su puño y letra en la parte superior.

La casa de Platón Páramo decorada con infinidad de elementos que fue recogiendo el coleccionista

El número 2394 muestra también unos personajes a la entrada de misa, probablemente dibujado junto al anterior que se sitúa también a la entrada de la iglesia como hemos expuesto anteriormente.

Apuntes de un tipo femenino con mantilla y una cabeza masculina en la que destaca el propio autor las plumas de pavo real que decoran el sombrero.

Con el número 2389 delcatálogo del Museo Sorolla aparece este otro dibujo que describe así la ficha del propio museo: «En el centro, apunte de cabeza masculina de perfil a la izquierda, tocada con sombrero de ancha ala y decorado con una cinta en la base de la copa, donde hay prendidas, según la inscripción de la parte superior, plumas de pavo real.
En la parte inferior, apunte de busto femenino de frente, cubierto con mantilla, cuyos extremos se unen a la altura del pecho.
«

Otros tipos se reflejan en el dibujo nº 2391 y así se describen: «En el centro, apunte de cabeza masculina de perfil a la izquierda, tocada con sombrero de ancha ala y decorado con una cinta en la base de la copa, donde hay prendidas, según la inscripción de la parte superior, plumas de pavo real.
En la parte inferior, apunte de busto femenino de frente, cubierto con mantilla, cuyos extremos se unen a la altura del pecho.
«

Mujer con niño, Dibujo de Sorolla en Oropesa

Con el número 2396 tenemos otro dibujo de tipos humanos, que es lo que en realidad más interesaba a Sorolla en ese viaje, aunque veremos que también dibuja algunas arquitecturas como el castillo o la iglesia. Se trata de una mujer que sostiene a un niño en su brazo izquierdo y que entre sus complejas vestiduras tradicionales refleja el autor y así lo escribe, que está sujetando la falda con la boca.

Dibujo de Sorolla de un burro abrevando

El número 2397 dibuja un asno que se encuentra abrevando y en el 2398 también aparece un borrico que en este caso está montado sobre los cuatros traseros por un personaje masculino vestido con la faja típica de los campesinos de la comarca.

Hombre a caballo de un borrico en un dibujo de Sorolla probablemente realizado en Oropesa
Otro de los dibujos que también fue realizada probablemente en Oropesa representando un grupo de personajes muy esquemáticamente

MOLINOS DEL TAJO EN VALDEVERDEJA Y TORRICO

MOLINOS DEL TAJO EN VALDEVERDEJA Y TORRICO

Aceñas del Conde En El Torrico

Seguimos aguas abajo y el siguiente complejo molinero que encontramos es el de las aceñas del Conde ( fig. 33 ). Conserva, sobre el pasillo que da acceso a las compuertas, el blasón granítico de los señores de Oropesa. El edificio está relativamente bien conservado pero se perciben en sus muros varias reformas y añadidos que a lo largo de los siglos han ido modificando el aspecto exterior de estos molinos. En esquema se diferencian cuatro partes. La primera y la que más se adentra en el río es la más antigua, la que albergaba las viejas aceñas de rueda vertical. El plural de la denominación se basa en la existencia de dos ruedas verticales. La más interior apoyaba su eje por un lado en un edificio con tajamar macizo y por el extremo exterior se apoyaba en una segunda construcción abovedada similar a la de Calatravilla donde se perciben dos huecos en el piso, uno anterior y otro posterior, que alojaron los dos pares de muelas. La piedra que se situaba río abajo, habría apoyado su eje sobre el tercer cuerpo del complejo molinero, hoy modificado por haberse dispuesto para el alojamiento de varios molinos de regolfo, aunque todavía puede observarse sobre el muro el orificio donde giraba el eje y lo que parece una huella de rozamiento de la rueda. También resulta todavía visible el canal y la compuerta que regulaba el caudal (Foto 22).

En ese tercer cuerpo del edificio se albergaban seis cubas de regolfo en sus respectivos cárcavos con las que se movilizaban seis piedras que se encuentran en una sala común. Desde ella se llega a una puerta de acceso a una pasarela de servicio para las compuertas y a una escalerilla de subida al techo abovedado. Otra pasarela de acceso exterior daba  paso a las cubas de los regolfos.

Por último, el edificio de todo el conjunto más cercano a la orilla es un molino de invierno o de creciente que funcionaba cuando se inundaban el resto de las piedras. Cuenta con tres cubas que desembocan en un sólo cárcavo de salida sobre el que se accedía al molino. Por delante de estas cubas hay una dependencia cubierta donde probablemente se colocaba la cernedora, ya que un orificio en el muro del molino muestra la marca del roce de la correa que era movilizada por el eje del último regolfo del edificio principal. Sobre la bóveda, un pequeño depósito de obra parece que servía para humedecer o airear el trigo si era necesario para una mejor molienda.

Este importante conjunto molinero se completa con otros edificios como la vivienda del molinero, que ya aparece en el proyecto de navegación de Carducci del siglo XVII situada en el mismo lugar elevado que en la actualidad, unas cochineras de gran capacidad y otras dependencias de habitación, almacenaje y cuadras.

Molino de verano de Los Rebollos

Una red de caminos y senderos une todos los grandes molinos de este tramo del Tajo entre los que se encuentra río abajo el ejemplar siguiente, el molino de los Rebollos (fig. 41). Es también un ejemplar magnífico y de gran antigüedad. Está construido en mampostería de granito empleado incluso en las bóvedas, que presentan un peculiar aspecto cubiertas de lanchones de piedra. Ocho pares de  muelas trabajaban en su interior y en la séptima todavía se conserva el orificio de un rodete accesorio que habría movido la maquinaria auxiliar. La sala del molino cuenta con una chimenea curiosamente adaptada al sistema de arcos y bóvedas de su estructura.

Molinos de verano o creciente de Los Rebollos

También están dotados estos molinos de dos piedras de creciente que se alojan en un edificio exento de más reciente construcción (Foto 23). Una balsa previa está construida por la elevación de un muro junto a la orilla que tiene dos compuertas para represar y conducir el agua hacia los dos regolfos que actuaban como molinos de invierno. En otro nivel todavía más elevado se localizan las viviendas y las cuadras a las que se accede por un sistema de empinadas rampas ( Foto 24). En los planos de navegación aparece como molinos perdidos “del Conde de Oropesa” en 1641 y como  “molino de Bravo” en 1820.

Molino de losCapitanes en Valdeverdeja

El siguiente artificio es conocido como molino de Los Capitanes      (fig. 42). Es otro ejemplo de gran molino de regolfo abovedado, edificado con sólida factura y que cuenta con cinco cárcavos donde el agua accionaba cinco piedras. En su arquitectura tiene la peculiaridad de tener como acceso un gran zaguán cubierto y previo a la sala  del molino que pudo haber servido como cuadra o cocinilla de “espera” para los clientes. El molinero o los dueños tenían una gran vivienda cercana con dos plantas pero no estaba dotado de molino de invierno para las épocas de crecidas. En 1641 figuran en el plano de Carduchi como molinos de Meneses, familia noble de Talavera, pero ya no aparecen corrientes en 1820. (Foto 25)

Molino Nuevo de Valdeverdeja

Trescientos metros más abajo se sitúa el molino Nuevo (fig. 43) que sí contaba con dos piedras de creciente en un edificio anejo al principal. Se accedía desde la orilla en caso de inundaciones por una pasarela de madera bajo la que discurría el agua. Resulta muy peculiar en su estructura el hecho de que “una” canal lateral movilizaba un rodete que a su vez accionaba mediante correas toda la maquinaria auxiliar. Es éste por tanto un caso de molino de transición con las fábricas de harina hidráulicas. En la parte del edificio situada río adentro se puede ver un canal entre dos espigones que parece haber servido para la instalación de cañales de pesca. Como los demás molinos del Tajo, cuenta con largos espigones que reconducían el agua de los socaces y en el techo tiene las chimeneas y respiraderos que evitan el estallido de las bóvedas en caso de inundaciones, especialmente frecuentes en este trayecto muy encañonado del río (Foto 26).

Sobre las ruinas del molino de los Sacristanes ( fig. 22) se edificó una central eléctrica que daba luz a Valdeverdeja y Valdelacasa, pero los escasos restos todavía existentes nos muestran las ruinas de lo que fue una aceña que, como las del Conde o las de Calatravilla tiene la típica planta en dos niveles para alojar en el inferior el engranaje de linterna. En este caso se observan además los huecos del muro donde se introducían las vigas que sostenían el entarimado de las piedras. Fue molino dotado tradicionalmente de una barca en el reculaje de su presa.

Este molino tiene un gemelo en la orilla cacereña sobre la que también se situaban los molinos de Espejel, en lo que antes fue antigua Tierra de Talavera. Estos últimos molinos se encuentran sumergidos por el embalse de Valdecañas, pertenecieron al monasterio de Guadalupe y se conocen desde el siglo XIV. También tenían barca.

Tampoco he podido estudiar el último molino sobre el Tajo en la provincia de Toledo por encontrarse inundado por el embalse de Valdecañas. Se trata del molino del Barquillo pero por las informaciones de los lugareños se encuadra en la misma tipología que los anteriores.

Toda la molinería del Tajo en su trayecto más occidental de la provincia, sirvió también a la parte de la Jara hoy extremeña y constituyó un importante sector económico para Valdeverdeja que no olvidemos llegó a contar en su término de tierras poco feraces con cerca de seis mil habitantes.

REDADA DE GITANOS EN LA JARA ( Y 2)

REDADA DE GITANOS EN LA JARA ( Y 2)

Comienzan los interrogatorios a los testigos por el oficial hermandino. El primero en declarar es el arrendador de la alcabala del viento (1), que confirma la dedicación de los encausados al chalaneo, al trueque y cambios de caballerías. Sin embargo, reconoce que le han pagado los impuestos correspondientes. También afirma que no tienen domicilio ni vecindad. Pero más tarde nos enterarnos de que la habían solicitado en Valdecaballeros (2) sin que se les concediese. Les achaca también el que vivan en cuadrilla y confirma los prejuicios del vecindario, cuando dice que aceptan los trueques propuestos por los gitanos “a causa de no tener desazón con ellos”.

Este y varios testigos más, enumeran algunos delitos cometidos en los alrededores en los que quieren ver la mano ejecutora de los encausados. Es el caso del robo de una borriquilla al santero de la ermita de San Simón, el hurto de varios cabritos y unos setecientos reales a unos serranos (3) que se encontraban en el labrado de Buencuerpo.

No se aporta ni una sola prueba de que los delitos hayan sido cometidos por nuestros protagonistas. No obstante, algunos de los declarantes se atreven a asegurar que, “aunque el testigo no sabe quién lo ejecutó, Se persuade y tiene por cierto lo ejecutaron dichos gitanos”.

El único delito que se demuestra es el hurto de un cuchillo en un mesón del pueblo, pero apercibido el dueño de su falta, recrimina este hecho a los gitanos que devuelven lo robado sin resistencia. También es cierto que varios vecinos se quejan de haber sido engañados en los cambios de caballerías “dándoles diferentes petardos”.

Torre de la Puerta de Zamora anexa a la Carcel de la Santa Hermandad donde se enceraron a los gitanos varones de nuestra historia

Resulta curiosa la descripción de las triquiñuelas utilizadas para mejorar el aspecto de vivacidad de los animales: “Para dicho cambio, ponían al pescuezo una cinta encamada con la que se avispaban los borricos para su mejor despacho y, aunque los que trataban con ellos les dezían que les quitaran dicha cinta, nunca quisieron ejecutarlo, antes bien se la mudaban y ponían entre las orejas”. Puede que la cinta, mediante la presión que ejerciera sobre un clavo, un cardo, o unos abrojos, estimulara la viveza del animal, o que fuera algún producto impregnado el que ocasionara este efecto.

Los gastos ocasionados y la inseguridad de la cárcel de Castilblanco obligan al traslado de los presos a Talavera. Inmediatamente se ponen los bienes de los gitanos en pública almoneda y las autoridades hermandinas ordenan que los borricos se tasen por el albéitar (4) antes de ser vendidos. De la tasación resulta que los cinco pollinos son valorados en seiscientos cincuenta reales. “Y, aunque se publicó por espacio de tiempo, no hubo postura”.

Se procede varias veces a la subasta, pero los talaveranos no quieren comprar los burros embargados a los gitanos. Tanto es así, que pasan algunos meses durante los cuales da tiempo a que uno de los asnos muera “de dolor de tripa” y otro de accidente. Por fin se rebaja el valor de salida y se consiguen vender los animales, aunque al bajo precio de doscientos veinte reales. Las pertenencias del grupo se subastan también, obteniéndose un beneficio de ciento veintiocho reales, de los que se descontara la paja y los jornales ocasionados por la necesidad de sacar la inmundicia de las dependencias de la Santa Hermandad.

Se toma declaración a los gitanos que niegan cualquier relación a los delitos que les imputan, a pesar de que algunos reconocen hablar la lengua jerigonza. Preguntados si para hacer dichos cambios usaban de algún engaño a otras ficciones, de que resultavan quejosos y agraviados los sujetos con quien cambiaban, dijeron que “no usavan de otro arbitrio que abisparlas con una vara para que manifestaran viveza y, desta forma, procuraban deshacerse de las maulas (5) y sacar el dinero. Y aunque es verdad que algunos solíanr acudir a quejarse de sus engaños, les procuraban contestar amistosamente, ya dándoles otra cavalleria o perdiendo la señal, o ya por medio de alguna gratificación, sin dar lugar a que la queja llegase a la justicia”.

Representación de luna cuerda de presos de la Santa Hermandad en la Edad Media. En una similar a esta fueron tasladados los gitanos hasta sus presidios.

Se intenta averiguar si han permanecido en descampado para ver si se consigue alguna pista sobre hurtos o salteamientos. Los gitanos responden que no lo han hecho, “salvo cuando han ido de camino al río de Guadiana, a por mimbres para sus maniobras (6)

Diego Montes, uno de nuestros gitanos, explica su presencia en Valdecaballeros porque el jerónimo, administrador de la dehesa del Monasterio de El Escorial, le tenía prometido el puesto de guarda en dicha dehesa. Es el mismo clérigo que recibiera a Micaela cuando escapó y se acogió a sagrado. El gitano ya había trabajado como guarda del Marques de San Antonio en una de sus propiedades en Guadalcanal. Por esta profesión justifica la posesión de armas de fuego.

El interrogatorio de Juana de Salazar es más pintoresco, ya que “al intentar tomarla declaración hizo diferentes demostraciones coma de loca, como de insensata y como de enferma”. De nuevo, en sucesivos intentos, se la amenaza con declararla confesa si persiste en su actitud, pues el alcaide de la cárcel la ha observado y por su conducta supone ser todo puro fingimiento. Al final se desiste de tomarla declaración. Juana ha conseguido su objetivo.

En la cárcel de la Santa Hermandad en Talavera, tanto las gitanas como los gitanos intentan fugarse de sus respectivas celdas. Ellas son descubiertas cuando, encaramadas en un cepo que se hallaba en su celda, intentan romper una de las tablas del techo raspando con un hueso de la comida que se les ha suministrado. “Y biendo avía otro techo encima desmaiaron y lo dejaron”.

Los hombres que se encuentran encerrados en la torre de la Puerta de Zamora -la cual forma parte del edificio dc la cárcel hermandina- lo intentan extrayendo del muro uno de los cantos rodados que llaman gorrones. Con él y golpeando una astilla de madera, pretenden sacar alguna piedra de mayor tamaño y así poder huir. Unos fragmentos de la argamasa que ve el alcaide en el suelo delatan sus intenciones abortándose la fuga.

Estas frustradas evasiones pueden costarles muy caro, pues según la instrucción dc 1749 que regulaba la gran redada ordenada por el Rey, a todo gitano que se huyere, sin más justificación se le ahorque irremisiblemente. Desde la Santa Hermandad de Talavera se piden instrucciones al Gobernador del Consejo de Castilla -que a la sazón es el obispo dc Cartagena-, el cual envía recado político para que se atenga la causa a lo dispuesto en 1749, fundamento jurídico para la recolección de gitanos que se produjo en toda España y por la que se conduciría a miles de personas a determinados lugares. Los hombres a trabajos forzados y las mujeres y niños a casas de recogida donde deberían trabajar artesanalmente para su manutención.

El fiscal de la causa, con poco fundamentados argumentos, pide la pena de horca para los cinco reos sin haber demostrado ninguno de los delitos y por el mero hecho de su condición étnica. En las propias palabras del acusador público, “por cometer los insultos a que les llama e inclina su propensión y naturaleza de ser como son enemigos de la soziedad y quietud umana”. Pide la pena capital para que “sirviendo dc castigo a éstos, sea ejemplo para que otros se abstengan de cometer tales delitos y se extingan y recojan gentes tan malvadas”.

Pero la Santa Hermandad no parece tan severa en sus apreciaciones. Finalmente son condenados los hombres a diez años de trabajos forzados en el presidio cerrado de El Ferrol y las mujeres a ser confinadas en los pueblos destinados por la normativa de 1749 para la “avitación de gitanos”. En cadena de presos parten para la caja y cárcel de Toledo y desde allí serán conducidos a sus destinos.

1.- Impuesto que se pagaba por todas las mercancías que entraban en una población.

2.- La otra población de la actual provincia de Badajoz que formó parte de La Jara y Tierra de Talavera. En su escudo lleva el Talavera por ese motivo

3.- Ganaderos trashumantes que invernaban con sus ganados en este pueblo, como en otros lugares de las Tierras de Talavera y Extremadura

4.-El que tenía el arte de curar las enfermedades de las bestias. Es el actual veterinario.

5.- Animal inútil por enfermo, viejo o muy trabajado.

6.- Se refiere a sus trabajos artesanales de fabricación de cestos

REDADA DE GITANOS EN LA JARA (1)

1753, REDADA DE GITANOS EN LA JARA (1)

Primera parte de una de las causas criminales de la Santa Hermandad del libro de La Enramá que se desarrolla en uno de los dos pueblos jareños que pertenecieron a las Tierras de Talavera y que hoy pertenecen a la provincia de Badajoz, Castilblanco

Año de 1753. La Santa Hermandad de Talavera ha recibido una carta del alcalde de Castilblanco por la que le da noticia “de hallarse en dicha villa diferentes gitanos y dos giranas, encargando la posible
brevedad para que éstos se aseguren según lo prevenido y mandado por diferentes reales órdenes de su Majestad,… y pudiendo ser avidos los gitanos que se mencionan y quales quiera otros facinerosos, se les ponga presos y conduzca a la carzel Real de dicha Santa Hermandad con la seguridad necesaria, embargándoles todos y quales quiera vienes que parezieren ser de los susodichos”.

El hecho de ser gitano se asimilaba directamente a la delincuencia en aquella época y por ello, mediante comisión de la Hermandad, sane el Cuadrillero Mayor desde el pueblo de La Estrella con la asistencia de dos hermanos.

Tras dos jornadas de viaje llegan a Castilblanco. Allí el alcalde es requerido para actuar contra los gitanos. Primero son detenidos Francisco Quirós y María Montoya, su mujer, así como sus hijos Micaela y Tomás, que es mudo. “Acto seguido se les puso presos y se condujeron a la cárcel pública de esta villa, y se aseguraron cada uno con su par de grillos, y una cadena, en uno de sus calavozos”.

El pobre ajuar, que nos demuestra la condición de chalanes ambulantes de nuestros protagonistas, se embarga. Unas alforjas, una cabezada, tres cinchas -una de cuero, otra de cáñamo y otra de esparto- una espuela sin correas, una espuerta, dos camisas viejas, unas calcetas, un pabellón (1) y algunos fragmentos de lienzo y de pellejo, además de un pollino negro. Los escasos bienes de la familia gitana son depositados temporalmente en manos de un vecino de Castilblanco.

Al tener noticias de que otros gitanos se encuentran en el cercano pueblo de Valdecaballeros, parten hacia allí los cuadrilleros. En el requerimiento a la justicia de este lugar se justifica la persecución simplemente por el hecho de ser todos “havidos, tenidos y reputados por gitanos que andan vagando por estos contornos de más de año y medio a esta parte, en quadrilla, haciendo truecos y cambios de caballerías, sin tener domicilio alguno en ninguna de las villas y lugares desta zercanía… Y lo pernicioso y perjudiciales que son semejantes gentes en los pueblos y caminos”. Es el único “delito” que se les puede achacar a estas personas hasta el momento: ser gitanos, pertenecer a otra raza, a otro pueblo de costumbres diferentes y hablar en su propia lengua, prohibida y conocida como lengua jerigonza (2).

El cuadrillero mayor se dirige a practicar la detención acompañado de un vecino llamado Seylas y del escribano que va armado con un trabuco, hecho éste poco usual pues los escribanos se limitan a dar fe pública de los actos do la institución.

Cuenta el escribano como llamaron a la puerta y abrió un muchacho, “accedieron después al portal donde, al fondo, estaban echados los gitanos. El cuadrillero mayor se abalanzó agarrando al tal Diego Montes, lo levantó y ordenó al dicho Seylas que le fuera vistiendo. Y ya vestido y entregado a dicho Seylas para que le asegurase, por tener Su Merced que acudir al resguardo de una escopeta y otras armas que estaban en un rincón junto a la cama de otro gitano, éste, con el mayor brío, se desasió de dicho Seylas y se bino a la puerta, y queriendo yo guardarla sin poder disparar el trabuco por estar delante Su Merced, aztropelló a todos dicho gitano asiéndose de mi trabuco. Y el susodicho, los señores alcaldes y otras muchas personas que habían acudido a la puerta, caymos amontonados en el suelo asidos de dicho gitano. Y al mismo tiempo salió otra gitana desnuda y solo con camisa. Se bino al montón forcejeando para quitarme el trabuco, lo que no pudo conseguir sin embargo de tenerle yo solo con una mano, pues con la otra estaba asido del gitano. Y una gitana intentó dispararle pero no pudo por ser muchos los movimientos”. Aunque al final son reducidos, los gitanos no se resignan y venden cara su libertad.

A pesar de todo no llegan a producirse heridos durante el apresamiento. En el embargo de esta familia gitana, cuyo patrimonio no es tan modesto como el del grupo de Castilblanco, hallamos entre sus pertenencias diferentes prendas de vestir que nos recuerdan esa pulsión gitana de adornarse con su llamativo sentido estético y su atracción por los metales preciosos. Un mantillo blanco con cinta azul y blanca, un jubón de damasco dorado con un Santiago de plata y una higa (3) de coral engastada en plata. Un justillo de raso encamado y blanco, un capotillo de paño pardo forrado en cabritillas, unos calzones de gamuza con botones de metal blanco y una jaquetilla de paño fino forrada de sempitema. Otras de sus pertenencias están relacionadas con sus oficios de chalanes y esquiladores, como son unas tijeras de esquilar con su funda, alforjas, frenos y unos albardones con estribos.

Algo que no les favorece en el proceso es la posesión de armas con sus complementos: Una escopeta descargada, una bolsa de baqueta vieja, un polvorín de asta con un poco de pólvora, una bola bastante gruesa, un eslabón y dos piedras. También se encuentra en su poder una espada de a caballo con su vaina. Sin embargo, lo más valioso que posee este grupo son cuatro borricos de “diferentes hedades y pelos”. También esta familia es llevada a Castilblanco donde se les encierra con los demás gitanos en la cárcel pública.

Pero la joven Micaela se escapa refugiándose en un primer momento en las casas del reverendo padre administrador del Monasterio del Escorial y pidiendo acogerse a sagrado más tarde en la iglesia del lugar. No obstante, el cuadrillero mayor recuerda al cura el decreto del Papa de 1747 por el que se permitía que las autoridades extrajeran a los delincuentes que se hubieran refugiado en sagrado y se les llevara a las iglesias de los presidios. Primer paso para acabar con el amparo que desde siglos habían tenido en los templos y que afectaría especialmente a los gitanos que ya desde antiguo viajaban acampándose junto a ermitas, iglesias e incluso cementerios para escapar a la represión justificada o no de sus supuestos delitos. La úmica formalidad que se le exige al cuadrillero es que jure que no se castigará personalmente a la referida Micaela Bernarda mediante el sagrado que tiene tomado.

La familia Quirós es originaria del pueblo de Feria (4) aunque su vida, como corresponde a los de su raza, ha sido nómada y se han ido asentando en diferentes lugares. Su hija Micaela ha nacido en Salvatierra, durante seis años pasan a Lisboa donde viven de acarrear y vender agua y de trabajar la herrería, oficio que ejerce Francisco Quirós como otros muchos gitanos de la época.

Hacía tres años que se había establecido en Castilblanco, Alía y otros pueblos de los alrededores, ganando la vida a “hacer cestas, cambiar caballerías y trabajar su padre a su oficio cuando hallaba qué”.

Angela, la gitana apresada en Valdecaballeros procedía del pueblo andaluz llamado también Castilblanco, se casó con Diego Montes natural de Constantina a los trece años, por hallarse desamparada con otros tres hermanos que quedaron. Su marido ha tenido siempre el oficio de vender y cambiar caballerías, aunque también estuvieron varios años en Lisboa como aguadores hasta que, en compañía de la familia Quirós, se volvieron de Portugal a estas tierras.

  • (1) Pabellón es una tienda de campaña cónica, sostenida por un grueso palo central y sujeta al suelo todo alrededor por estacas y cuerdas.
  • (2) Se refiere al caló o romaní, lengua gitana prohibida por diversas pragmáticas reales
  • (3) Amuleto contra el mal de ojo. Consiste en la figura de una mano, cerrado el puño mostrando el dedo pulgar por entre el dedo índice y el dedo corazón.
  • (4) Pueblo de la provincia de Badajoz

EL TERCER RECINTO AMURALLADO Y LA PUERTA DE CUARTOS

EL TERCER RECINTO  AMURALLADO

Y LA PUERTA DE CUARTOS

ESCUDO DESPIEZADO DE TALAVERA DE LA DERRIBADA PUERTA DE CUARTOS 1

ESCUDO DESPIEZADO DE TALAVERA DE LA DERRIBADA PUERTA DE CUARTOS 2

El tercer recinto amurallado acogía desde finales del siglo XII la zona de Talavera conocida como los Arrabales Viejos, incluyendo las parroquias de San Andrés, Santiaguito, San Ginés (Santo Domingo) y San Esteban. Su trazado comenzaba en las inmediaciones de la puerta de las Alcantarillas Nuevas al final de la calle de Cererías y, pasando por Santo Domingo, se abría al camino de Extremadura por la puerta de Cuartos para, desde allí, encaminarse hacia la antigua ermita de la Magdalena, cerca del actual camino del Cementerio.

Puerta de Cuartos en un grabado del siglo XIX propiedad del autor

En 1283, el infante don Sancho se encuentra en disputa con su padre el rey legítimo Alfonso X al que apoyan los habitantes de los Arrabales Viejos de Talavera dirigidos por un tal Romero, mientras que la Villa, comprendida dentro del primer recinto amurallado, con sus nobles habitantes de un estrato más acomodado que el anterior, apoya a Sancho. Romero y sus hombres huyen perseguidos y queman el puente Pinos, situado actualmente bajo el embalse de Azután. Irritado el Infante, descarga su ira sobre la población de los arrabales talaveranos arrasándolos, ajusticiando y descuartizando a cuatrocientos de sus más nobles vecinos cerca de la Puerta de Cuartos.

Puerta Cuartos en una pintura de los años 20

La tradición local potenciada por la confirmación del hecho por Juan de Mariana, nacido por cierto en las inmediaciones de la puerta, hicieron que se tomara como auténtica la teoría de que se llamaba así esta puerta por haber sido colgados en ella los cuartos de los nobles ejecutados y despedazados. Pero parece que medio siglo antes ya se denominaba Puerta de Cortes o de Cuartos, lo que nos permite, al menos, dudar del origen sangriento de su nombre legendario.

La Puerta de Cuartos y el barrio de San Adrés actual que formaban la mayor parte del caserío incluido en el tercer recinto amurallado

De la puerta de Cuartos sí que conservamos algún testimonio gráfico y se nos muestra como un arco rebajado con dos cubos almenados flanqueándola. Estaba blasonada con el escudo del arzobispo Carranza, que la restauró, y con el de Talavera que se encuentra despiezado en el muro trasero de la Basílica del Prado.

 

un DIBUJO de sorolla y dos fotos DE TALAVERA en su museo

Sorolla fue un pintor compulsivo. Su obra es muy extensa y, aunque es más conocida su obra pictórica, también fue dibujante de numerosos apuntes y retratos rápidos de rincones y gentes que se cruzaban en su camino.

Sorolla conoció al gran ceramista Ruiz de Luna y a su paso por Talavera visitó su taller, como también fue muy amigo de Platón Páramo, farmaceútico de Oropesa, coleccionista de cerámica y también relacionado con el resurgir de la cerámica talaverana con el círculo de Ruiz de Luna.

El motivo de la primera vez que Sorolla pasó por Talavera en 1912 fue la búsqueda de tipos en Lagartera, localidad que visitaba acompañado de Platón Páramo para sacar personajes humanos ataviados de manera tradicional para su gran obra encargada por la Hispanic Society de Nueva York, tema que tratamos en otra entrada de este blog. Primero pasó por Toledo pero no consiguió ver tipos y trajes que le interesaran, por lo que se dirigió a Lagartera, probablemente en tren, porque hay algunas escenas dibujadas de Bargas y su estación.

En 1919 el hijo de Ruiz de Luna, también llamado Juan, es discípulo de Sorolla en la Escuela de Bellas Artes de San Fernando como pintor. La relación con esta familia de grandes ceramistas continuaba. Alguna de las visitas a Ruiz de Luna la hizo acompañado del gran escultor Mariano Benlliure.

El museo de Sorolla de Valencia mantiene una colección de más de 5000 dibujos entre los que se hallan los que vamos a comentar en varias entradas de este blog.

El dibujo de Sorolla que realiza en Talavera es uno muy esquemático de la entrada de la posada de la Cruz.

Es un dibujo muy sencillo en el que se puede percibir una entrada o zaguán que da paso por hueco rematado por arco de medio punto a lo que parece uno de los típicos patios talaveranos con una columna en primer plano. A la derecha parece haber un poyete y a la izquierda otro acceso.

MUSEO SOROLLA n º2393
Apunte de Sorolla sobre la posada de la Cruz de Talavera, Según descripción de la ficha del Museo: Interior de una estancia con techumbre de madera y en la pared del fondo una puerta de arco de medio punto, que deja ver el gran grosor del muro. En la pared de la izquierda se insinúa el arranque de otra puerta. Altura = 9,40 cm; Anchura = 15,20 cm

Hay también en los fondos del Museo Sorolla dos fotografías de autor desconocido pues aunque Ruiz de Luna era un buen fotógrafo que dejó unas magníficas instantáneas de Talavera, no parece ser autor de estas dos, pues la técnica y textura de las mismas es completamente diferente de las que el mismo autor hizo de ese mismo teso de ganados y otras del pintor en Lagartera que veremos en próximas entradas de este blog

MUseo de Sorolla nº 82922 Fotografía del teso talaverano perteneciente a los fondos del Museo Sorolla. Positivo antiguo: Altura = 7,60 cm; Anchura = 8,70 cm

Las dos se sitúan en el antiguo teso de ganados que iba desde la actual avenida de Toledo hasta la gasolinera de Edán aproximadamente. Era una pradera al norte de la Nacional- V que abarcaba la zona de las tres calles paralelas de Banderas de Castilla, Joaquina Santander y Angel del Alcazar hasta el campo de fútbol y el instituto actual Gabriel Alonso de Herrera.

En la primera de ellas se ve en primer término ganado vacuno con la cabeza de grandes cornamentas de lo que puede ser un cabestro. Un niño aparece tumbado sobre un saco y tres ganaderos con sus varas y vestidos con vestidos tradicionales de los que precisamente buscaba Sorolla para sus cuadros neoyorquinos de la Hispanic Society.

Son muy característicos sus sombreros de ala ancha y de copa muchas veces cónica. Estaba adornados en ocasiones, según Sorolla anota en otros dibujos de Oropesa, con plumas de pavo real y borlas. Se percibe la anchísima faja típica que se ve en otras fotografías antiguas en el traje de los ganaderos de la comarca. El mismo personaje de la faja parece llevar zajones. Algunos llevaban chamarretas o chaquetillas como el que está de espaldas y otros chalecos con camisas de lino.

En segundo plano se ve la red de redil de ovejas y dos caballerías con sus monturas. Al fondo la ermita de la Virgen del Prado

Fotografía del teso de Talavera en los fondos del Museo Sorolla. Nº82923 Positivo antiguo: Altura = 7,70 cm; Anchura = 8,80 cm

La segunda fotografía es también una vista del teso con vaqueros junto a sus reses, vestidos con indumentaria similar a la de la otra fotografía.

Tiene la peculiaridad de que se puede observar el humilladero que estaba como otros similares a la entrada del casco urbano. Este de Talavera es peculiar por ser una pequeña edificación hecha de granito y ladrillo rematada con bolas y al menos una cruz metálica en el vértice, aunque parece que puede haber otras dos cruces sobre unas estructuras cilíndricas a los lados de la principal.

Me cuenta Ángel Ballesteros que un fraile trinitario tuvo un sueño en el que la Virgen del Prado salió a recibir la comitiva de Mondas al humilladero y que por ello se modificó el recorrido viniendo desde el convento de La Trinidad hasta el humilladero, donde los caballeros se descubrían, y después se seguía hasta la ermita.

Lo más frecuente era que estos humilladeros fueran cruces devocionales cubiertas por un pequeño pórtico sobre columnas, como por ejemplo el de Arenas de San Pedro o el típico de Ávila tantas veces fotografiado.

Una de las típicas construcciones precarias de madera, que a veces albergaba una pequeña tiendecilla o taberna para los ganaderos como se perciben otras fotografías de la época. A la derecha una pintoresca tartana.

Otras fotos más modernas de Talavera nos lo muestran. En la primera, que es una vista parcial de una instantánea obtenida desde la cúpula de la ermita del Prado, nos muestra señalado por la flecha roja el humilladero, la amarilla el convento y la verde la carretera general (Nacional -V)

El teso de ganados con el humilladero señalado por la flecha roja a principios del siglo XX. La explanada la cubrirían hoy las edificaciones de las calles Banderas de Castilla, Joaquina Santander y Ángel del Alcázar
El humilladero cuando ya estaban construidos los «Bloques del ayuntamiento»
Una vista más cercana del humilladero con los «Bloques del ayuntamiento» al fondo

CAÑADA LEONESA ORIENTAL VI: HACIA VELADA POR SUS LLANOS

CAÑADA LEONESA ORIENTAL VI

HACIA VELADA POR SUS LLANOS

Recorrido aproximado 12 kilómetros, 3 horas y media

Venta Viñas en la Cañada Leonesa Oriental

Rótulo de la Venta Viñas:
«parador Venta Viñas Felipe Carvajal»

Esta etapa comienza en la carretera que va de Segurilla a Montesclaros, cuando cruza sobre el río Guadyerbas. Tomamos la cañada y, como a un kilómetro de la carretera y justo antes de cruzar un pequeño arroyo, encontramos una antigua venta de las muchas que jalonaban los caminos ganaderos. Todavía podemos leer en el muro “Parador de Venta Viñas de Felipe Carvajal. Estos sencillos establecimientos hosteleros rurales ofrecían en zonas despobladas como ésta albergue a lo trashumantes, un poco de comida caliente o simplemente pan, para lo que estaban muchas de ellas dotadas de un horno, un techo y forraje para las caballerías. La cama era muchas veces el pajar.

Alcornocales del Baldío de Velada

La cañada nos lleva hasta el Riolobos, un afluente del Guadyerbas que nos veremos obligados a vadear. Aunque si llevara mucho caudal o fuera invierno nos veríamos obligados a remontarlo hasta algunos puentecillos que hay en los huertos de sus orillas, aguas arriba.

Camino en los arenales delBaldío de Velada

En sus riberas hubo también población romana y medieval, de las que sólo nos quedan algunos muros cubiertos por los sauces y el cubo de un antiquísimo molino que ya se nombra en documentos de principios del siglo XII, aunque los restos arqueológicos del entorno y el aspecto de su argamasa ha llegado a hacer pensar a algunos en el posible origen romano de ese artificio. Casi enfrente, pero en la otra orilla se encuentra el molino Burdías, único ingenio de la provincia que funcionó mediante una gran rueda gravitatoria de cangilones y siete metros de diámetro, parecida a la de las norias, que movía sus piedras, aunque hoy ha sido adaptado como vivienda.

La desembocadura de Riolobos en el Guadyerbas está cubierta de sotos muy frescos y agradables entre los que podremos practicar la pesca de bogas y barbos que suben en gran cantidad en las primaveras lluviosas

La vía pecuaria cruza el arroyo de Riolobos introduciéndose en el Baldío de Velada, planicie conocida en la zona como Los Llanos de Velada. Tanto las riberas del Guadyerbas como esta llanura en apariencia esteparia han sido recientemente reconocidas por la Junta de Comunidades con la figura de Parque Fluvial por la peculiaridad y riqueza de su ecosistema.

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Vale la pena recorrer los caminos que surcan el Baldío debido a que en algunos lugares nos dará la sensación por sus arenales de que nos encontramos en una playa, o en un desierto. Allí crecen plantas xerófilas específicas de suelos esteparios que bruscamente pueden dar paso a otros lugares donde crecen los helechos como si nos encontráramos en las húmedas laderas de Gredos. En otras ocasiones encontramos islotes de vegetación con bosquecillos de alcornoque acompañados de brezo o robles de buen porte. Si nos acercamos al Guadyerbas nos sorprenderá su tupida vegetación de ribera con fresnos, sauces, alisos, espinos o endrinos en parajes que constituyen toda una sorpresa, especialmente en las zonas de La Aliseda, La Fresneda, El Toril, o Casillas.

Pero también es sorprendente cómo en medio de estos llanos de aspecto árido aparece una tabla de agua formada por la presa que sobre el arroyo de Los Huertos permite dar agua potable a la villa de Velada con dos mil ochocientos habitantes, y es que bajo estos arenales se halla una capa freática muy superficial, lo que es en parte la causa de estas variaciones de vegetación. Ya en la etapa anterior hemos descrito la especial explotación de estos terrenos, con las famosas sandías y carillas de Velada.

Fuente de Praomaría en Velada

No es extraño que en la misma cañada encontremos aterrizando con sus aparatos a los aficionados al vuelo ultraligero o al aeromodelismo, que utilizan unas antiguas pistas de aterrizaje que aún se perciben y que son los restos de un viejo aeródromo de la Guerra Civil, del que además quedan algunos hangares readaptados en una granja cercana y los escombros del polvorín de las instalaciones militares que estalló por accidente.

La cañada asciende y pronto cruzamos la carretera de Ávila a Talavera en la zona conocida como de Los Paradores, que nos indica el destino que tenían las construcciones que allí se asientan y que, aunque en un principio daban servicio a trashumantes y viajeros que utilizaban la cañada, hoy han quedado como mesones y restaurantes.

Molino de viento en Velada

A la derecha del camino podemos ver lo que algunos confunden con una atalaya y que no es otra cosa que un molino de viento que perteneció a los Marqueses de Velada, que intentaban así contar con un ingenio que moliera la producción cerealística de su señorío, pues el arenoso cauce del Guadyerbas era poco propicio para la construcción de molinos de agua.

Justo enfrente de esta zona de los paradores se encuentran las ermitas de San Cristóbal y la antigua e interesante de la Virgen de Gracia. Se encuentra al este del pueblo, bajo las últimas estribaciones del Berrocal y es una de las joyas del patrimonio de Velada. No conocemos los orígenes de la misma, aunque hay que señalar que en su entorno se encuentran restos de haber habido población con cerámicas medievales e incluso tégulas romanas. El que esto escribe se ha preguntado alguna vez si no sería éste el despoblado de Colilla, que las crónicas medievales sitúan cerca de Velada, pero por ahora las primeras noticias que tenemos de la ermita pertenecen a las Relaciones de Felipe II, en las que se dice que “como a tres tiros de ballesta del pueblo está la ermita donde vienen en procesión de muchos lugares de las tierras de Talavera el seis de mayo, día de San Juan de Portalatina, y que otras aldeas de la tierra de Oropesa vienen el día segundo de Pascua de Espíritu Santo por ser mucha la devoción de los comarcanos al haber sanado en la dicha su casa algunos enfermos coxos, habiendo venido enfermos e yendo sanos dexando en la dicha ermita las muletas e báculos con que andaban”.

Ermita de Virgen de Gracia en dibujo de Enrique reaño

El edificio es de planta cuadrada con acceso por un pórtico y portada con arco de medio punto, cuyas piedras originales se han montado junto a la ermita al haberse hecho una entrada más amplia. Pero la mayor riqueza que alberga este monumento es una magnífica azulejería de Talavera cubriendo el ábside y en dos paneles que adornaban dos altares laterales hoy desaparecidos. Los azulejos que cubren las paredes y la bóveda del ábside son más antiguos y representan escenas de la vida de la Virgen, además de las armas del marqués de Velada y símbolos de la orden franciscana. Se ejecutaron probablemente a finales del siglo XVI y se ha especulado con que su autor fuera Hernando de Loaysa, gran ceramista que tiene obras singulares en el palacio del Infantado de Guadalajara y en palacios y conventos de Valladolid, entre otras. Pero sin lugar a dudas, la cerámica más peculiar y de mayor calidad por la magnífica ejecución de su pintura es la que decora los retablos de los altares laterales hoy desaparecidos. Se percibe un diseño de características manieristas en los dibujos de los santos y virtudes en ella representados. La estilización de las figuras ha hecho que algunos hayan querido ver en los diseños originales la mano de discípulos del Greco.

San Cristobal representado en azulejería del siglo XVII en la ermita Virgen de Gracia de Velada

Cuenta también Velada con otra ermita en la parte septentrional del casco urbano bajo la advocación de Santa Ana. Preside la placita del mismo nombre y tiene planta rectangular en mampostería y sillería de granito donde se percibe una ampliación posterior a la construcción original. Cuenta con una pequeña espadaña para su campana y en su interior una buena y antigua imagen de Santa Ana con la Virgen en brazos y ésta a su vez sosteniendo al Niño. La tercera ermita que se mantiene en Velada es la de San Cristóbal, de reciente construcción en la zona del Barbud por los profesionales del transporte del pueblo y donde se celebra la fiesta de la hermandad.