ÚLTIMA CAUSA DE LA SANTA HERMANDAD REAL Y VIEJA DE TALAVERA

ÚLTIMA CAUSA DE LA SANTA HERMANDAD REAL Y VIEJA DE TALAVERA

Puerta de Zamora y a la izquierda las columnas de la portada de la Santa Hermandad
Puerta de Zamora y a la izquierda las columnas de la portada de la Santa Hermandad

Nos encontramos a primeros de junio de 1833 en Mohedas de la Jara. Hasta aquí se ha desplazado el hermano y comandante de la fuerza de la Santa Hermandad Real y Vieja de Talavera para investigar el asalto sufrido por Juan Oliva, vecino de este lugar, que se dirigía hacia Puente del Arzobispo en compañía de un criado.

Según  declara la víctima, había sido asaltado por un hombre que por las señas que tenía y le havían referido, hera uno de Carrascalejo[i] que se havía dado al robo, quitando al testigo ochenta y un reales en metálico,  en veinte pesetas, y lo demás calderilla, dos panes y un poco de cecina de fiambre… que ni al que declara ni al criado molestó el malhechor, pero sí amenazó con un arma de fuego que tenía puesta en el brazo.Tanto Juan Oliva como su criado reconocen al asaltante cuando se lo muestran a través de la ventana de la cárcel de Mohedas. Seguir leyendo ÚLTIMA CAUSA DE LA SANTA HERMANDAD REAL Y VIEJA DE TALAVERA

EL TAJO COMO CLOACA MEDIEVAL

EL RÍO COMO CLOACA MEDIEVAL

Alcantarilla romana desembocando en el lienzo de muralla que aún se conserva junto al Puente de Hierro
Alcantarilla romana desembocando en el lienzo de muralla que aún se conserva junto al Puente de Hierro

Ya hemos comentado las normas para evitar en lo posible las molestias de los vertidos de la pescadería, pero en la Edad Media, como ahora, el río era el destino de toda la suciedad de la población. El carnicero y los triperos también tenían un lugar determinado para arrojar sus desperdicios, “logar donde vazíe los vientres e tripas de las reses e ganados…que sea sin perjuicio”

Esta fotografía de unas tenerías marroquíes nos da idea de la suciedad que supone esta actividad
Esta fotografía de unas tenerías marroquíes nos da idea de la suciedad que supone esta actividad

Las tenerías eran los lugares donde se curtían las pieles, una actividad muy sucia y maloliente que también se situaba en general en las cercanías del río. Podemos ver todavía las que se conservan en el actual museo etnográfico, que fue lagar de los jerónimos posteriormente, otra actividad también sucia que se situaba junto a las corrientes para arrojar los alpechines. Los cueros se debían lavar de la desembocadura “de la Portiña Ayuso”, es decir en la zona entre el actual instituto Ribera del Tajo y la Universidad.

Lagar de los jerónimos blanqueados en primer plano en una foto de Blanco y Negro de 1969
Lagar de los jerónimos blanqueados en primer plano en una foto de Blanco y Negro de 1969

A finales del siglo XV se escribe La Celestina por el que luego sería alcalde de Talavera, Fernando de Rojas, y para los que gustamos de imaginar a Talavera como escenario de la obra universal hay dos pasajes con referencias fluviales que nos lo sugieren: Dice Pármeno cuando habla de Celestina: “Tiene esta buena dueña al cabo de la ciudad, allá cerca de las tenerías, en la cuesta del río, una casa apartada, medio caída, poco compuesta y menos abastada” Como acabamos de ver, junto a las riberas del Tajo se encontraban entre otras las tenerías de los jerónimos. Otro pasaje de La Celestina habla de que desde una torre, que podía ser cualquiera de las albarranas, entre las cuales Rojas disfrutó concretamente de la torre cercana al Arco de San Pedro, se observaban los “navíos del río”. Y sabemos que hasta mediados del siglo pasado había en Talavera pescadores fluviales.

Foto de Ruiz de Luna de la calle Carnicerías en la que se ven los albañales de Talavera, tan criticados por viajeros de todas las épocas
Foto de Ruiz de Luna de la calle Carnicerías en la que se ven los albañales de Talavera, tan criticados por viajeros de todas las épocas

También a finales de la Edad media hay referencias a la suciedad de las calles talaveranas y a los albañales que discurrían por las calles de Talavera y a los que hacen referencia muchos de los viajeros que pasaron por aquí. Cuando corrían todas acababan en el Tajo, en La Portiña o en lagunas absolutamente insalubres que se formaban en diferentes lugares de la villa.

TALAVERA EN LA LITERATURA Viajeros de la Antigüedad y LA Edad Media

TALAVERA EN LA LITERATURA

Viajeros de la Antigüedad y Edad Media

La muralla árabe lamida por el río en foto de Ruiz de luna de principios del siglo XX
La muralla árabe lamida por el río en foto de Ruiz de luna de principios del siglo XX

Cuando Estrabón en sus descripciones geográficas habla de las arenas de oro del Tajo y de sus opulentas ciudades, es posible que se refiera a Talavera como una de ellas, ya que no son muchas las ciudades ribereñas de nuestro río y mucho menos las existentes hace dos mil años.

En las crónicas vuelve a aparecer Talavera cuando en el siglo VIII se describe el encuentro de Tarik y Muza que ya comentamos en otro capítulo. Pero es en el siglo X cuando Ibn Hawqal habla de Talabira como una gran ciudad de la España musulmana llena de tiendas, bazares, y muchos baños y mezquitas. Por primera vez se describe el aspecto eminentemente comercial de la ciudad.

Monumento al geógrafo Al Idrisi en Ceuta, su ciudad de nacimiento. Talavera bien podríaerigir un monumento a quien hace mil años hizo la descripción más elogiosa de Talavera
Monumento al geógrafo Al Idrisi en Ceuta, su ciudad de nacimiento. Talavera bien podría erigir un monumento a quien hace mil años hizo la descripción más elogiosa de Talavera

Al-Idrisi es un geógrafo nacido en Ceuta de la familia de los Hamaditas que estaba al servicio del rey Rogerio de Sicilia. En el siglo XI hace una descripción de Talavera que sugiere que en la época vivía nuestra ciudad uno de sus mayores periodos de esplendor:

“Talavera es una gran villa construida en la orilla del Tajo; el castillo está perfectamente fortificado y la villa es notable por su belleza, su extensión y la variedad de sus producciones. Los bazares son dignos de verse y las casas están agradablemente dispuestas; un gran número de molinos se elevan sobre las aguas del río. Capital de una provincia importante, Talavera está rodeada de campos fértiles. Sus b a rrios son hermosos y antiguos y se encuentran allí monumentos de remota antigüedad. Está situada a 70 millas de Toledo.La villa de Toledo, al oriente de Talavera, es una capital no menos importante”.

Ya ven ustedes que Al-Idrisi establece una comparación en términos de igualdad entre la capital del reino visigodo y la propia Talabira, lo que nos da una idea de su pujanza. En la crónica del moro Rasis o también en Al – Bakri , encontramos otras referencias a Talavera como importante ciudad localizada en el extremo norte de Al-Andalus “en la frontera con los politeístas”, que es como los árabes llamaban a los cristianos por pensar que creían en varios dioses, pues adoraban a un dios trino y a los santos.

Atalaya de Segurilla, donde quedaron enmascarados los hombres de Nalvillos
Atalaya o torre musulmana de señales de Segurilla

Hay crónicas musulmanas en las que se dice que cerca de Talavera hay una tierra especial que es muy apropiada para combatir las enfermedades de los ojos y quitar las legañas.

Su condición de frontera hace que nuestra ciudad aparezca en numerosas crónicas bélicas de la Edad Media. En algunas de ellas se habla del espíritu guerrero de sus habitantes, pues su territorio estaba poblado por bereberes que defendían la zona de los cristianos o vigilaban a la levantisca Toledo, siempre dispuesta a sublevarse contra el califato de Córdoba. Son por eso numerosas las alusiones a la fortaleza de nuestras murallas, como dice Musalib Al -Absar ya en el siglo XIV, y las referencias a las atalayas que vigilan la llegada del enemigo y hacen señales de humo a la población desde las alturas de Segurilla o El Casar, como nos relata Ibn-Galib en el siglo XII, justo cuando parecen desarrollarse los hechos que describo en la “Leyenda del Caballero Cornudo”.

Lucerna o candil árabe de Talavera
Lucerna o candil árabe de Talavera

También hay descripciones de Rasis o Al Bakri sobre el sistema hidráulico que hacía que se inundara un foso alrededor de las murallas con agua del río o, ya en crónicas posteriores, a lo buenos ballesteros que eran los talaveranos de entonces.

Tinaja hallada en el siglo XVII en el Arco de San Pedro con inscripción en árabe
Tinaja hallada en el siglo XVII en el Arco de San Pedro con inscripción en árabe

Aunque hay referencias en las crónicas históricas a los hechos bélicos de la Talavera medieval, la villa no vuelve a aparecer en una obra literaria hasta el siglo XIV, cuando en el Libro de la Montería de Alfonso XI figuran algunos parajes cercanos. Es el caso del soto de Entrambosríos, entre el Tajo y el Alberche, que aquí llama Soto de Men López, y otros muchos parajes de la comarca en los que caza el Rey, sobre todo en La Jara y la sierra de San Vicente, donde encuentra buenos lugares para monterías de oso o puerco.

san antonio de padua en cerámica de talavera

SAN ANTONIO DE PADUA

Este santo es de origen portugués, ya que nació en Lisboa en el año 1195 en el seno de una noble familia. En realidad se llamaba Fernando y estudió en Coimbra haciéndose canónigo agustino. Después de un fallido viaje misionero a Marruecos fue a parar a Sicilia. Más tarde se unió a San Francisco y sus compañeros viviendo en una cueva.

Tuvo gran talento para la predicación y una gran formación en las escrituras por lo que viajó por Italia, Francia y España congregando a grandes multitudes para escucharle con tal entusiasmo que se decía que hablaba como un ángel. Conseguía que ciudades enteras hicieran penitencia, convertía a los herejes, recriminaba a los ricos su egoísmo y a los clérigos corruptos les conminaba a que cambiaran de vida. Tal era su ansia de predicación, que en cierta ocasión llegó a dar un sermón a los peces del mar que según la leyenda se asomaban a escucharle. Volvió San Antonio a Asís para el traslado de los restos de San Francisco y vivió dos años más en Padua hasta su muerte. Levantaron una iglesia en la ciudad donde enterraron sus restos, y cuenta la tradición que en cierta ocasión en la que abrieron su tumba encontraron su cuerpo descompuesto, salvo la lengua, que guardaron en un cofre adornado con piedras preciosas que se ha conservado hasta hoy en una capilla.

Su culto se incrementa a partir del siglo XV cuando los portugueses lo convierten en un santo nacional y llevan su devoción a todas sus colonias, extendiéndose por todo el mundo, sobre todo entre las clases más desfavorecidas.

*Iglesia parroquial de Velada (Toledo) Siglo XX. Policromía. Enmarcado en cenefa de roleos con flores en las esquinas. El santo aparece abrazado al niño que a su vez está de pie sobre el Libro. San Antonio sostiene el lirio con la mano.

*Capilla de San Antonio. Nombela (Toledo). Siglo XX. Policromía. Enmarcado en cenefa de cadeneta recta y curva y otra con dos volutas que flanquean a una flor verde central. Representa la escena de la predicación a los peces, acompañado de varios personajes con túnica que lo observan.

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*Museo Ruiz de Luna. Talavera de la Reina. Siglo XVIII. Policromía. Este panel forma parte de otro mayor situado sobre la entrada del antiguo Convento de la Madre de Dios, en el que pidió ser sepultado Fernando de Rojas. La imagen de San Antonio se enmarca en cenefa de roleos y el santo aparece entre nubes con sus atributos habituales del Niño, el lirio y el Libro.

*Ermita de la Virgen de Gracia de Velada. Retablo lateral. Siglo XVII. Policromía. Las figuras son esbeltas y el dibujo aunque muy rectilíneo, es seguro y de calidad. El retablo enmarca las figuras entre columnas, mármoles simulados y cenefas de hojas de acanto y cadeneta. El santo aparece con su hábito y sus atributos habituales del Niño, la Cruz, el Libro y la palma del martirio.

San Antonio en azulejería en la ermita Virgen de Gracia de Velada

*Capilla de San Antonio. Nombela (Toledo). Siglo XX. Policromía. Enmarcado en cenefas de cadeneta recta y curva y otra con dos volutas que flanquean una flor verde central. Representa a San Antonio con una custodia en la mano y un asno arrodillado, en referencia al momento en que para convencer a un incrédulo judío le dijo que, si era cierto que la sagrada forma contenía a Cristo, hasta el animal lo reconocería.

Milagro del asno en la capilla de San Antonio de Padua de Nombela

*Museo Ruiz de Luna. Siglo XIX (1817). Policromía con predominio de tonos amarillos y manganeso. Placa enmarcada por sencillos filetes. Fecha y nombre del santo en cartela  de rocalla. Nubes con querubines en esquinas superiores El santo se presenta con el Niño en brazos y el lirio en la mano.

*Iglesia del despoblado de Mañosa. Cebolla (Toledo). Siglo XVI. Policromía. Frontal en el que la imagen está enmarcada por azulejos de repetición de florón, dos bandas amarillas y flecos fingidos. El santo aparece sobre terraza con matas y arquitectura  en el fondo y lleva sus atributos de la Cruz, el Libro y el Niño con la bola del mundo.

*Iglesia parroquial de La Villa de Mombeltrán. Retablillo de San Francisco. Siglo XVI. Policromía. En la parte superior cenefa de ovas y perlas con cartela con el nombre del santo, que aparece con el Libro, el Niño y la palma del martirio como atributos.

*Iglesia parroquial de Candeleda (Ávila). Siglo XVI. Policromía de predominio de azul y amarillo. Autor Juan Fernández. Enmarcado en columnas abalaustradas de decoración renacentista con ángeles, querubines y grutescos de brazos vegetales. El santo se presenta  sin atributos, solamente en actitud de orar y en ambiente oscuro y un tanto tétrico por los árboles sin hojas.

San Antonio en el retablo de Candeleda

*Basílica de Nuestra Señora del Prado. Siglo XX (1954). Policromía. Panel que forma parte del púlpito ejecutado y donado por el taller de Ruiz de Luna. Concretamente este cuadro se pinta en referencia a Antonio Ruiz de Luna Arroyo, hijo del ceramista. Enmarcado en cenefa de hojas de acanto amarillas sobre fondo verde con grutescos en el friso superior. El santo se presenta arrodillado sobre nubes con querubines y lleva el Niño y el lirio como atributos.

*Convento franciscano de Velada (Toledo) Panel de azulejos sobre la entrada principal. Siglo XVIII. Policromía. El marqués de Velada fue protector de los franciscanos y es probable que por eso aparezca esta representación. Enmarcado con cenefa de motivos vegetales formando cruces y círculos alternos. Se le dibuja con el hábito de franciscano y con un libro abierto en la mano izquierda sobre el que aparece el Niño. En la mano derecha sujeta un lirio. Fondo de nubes que enmarcan orla amarilla. Árboles en pisos, matas, flores y un conejo acompañan a la imagen del santo.

LOS HOSPITALES DEL CAMINO DE GUADALUPE

LOS HOSPITALES DEL CAMINO DE GUADALUPE

Portada de la iglesia del monasterio de Guadalupe
Portada de la iglesia del monasterio de Guadalupe

Tenemos muy cerca el segundo camino histórico de peregrinación de la península, el Camino de Guadalupe.
Todo el territorio por el que discurría pertenecía a las Antiguas Tierras de Talavera. El mismo solar del monasterio y del caserío de la Puebla de Santa María de Guadalupe se encontraba en el alfoz talaverano y el concejo de la entonces villa del Tajo mantuvo numerosos pleitos jurisdiccionales con el poderoso cenobio protegido por los reyes desde su fundación en el siglo XIV por Alfonso el Onceno. La Santa Hermandad Real y Vieja de Talavera vigilaba los caminos de peregrinación e incluso hasta el siglo pasado, el día ocho de Septiembre, día de la feria de Guadalupe, asentaba esta institución su tienda y su pendón a las afueras de La Puebla para demostrar así la jurisdicción que tenía sobre esas tierras.
En la división provincial del siglo XIX, tan nefasta para los intereses talaveranos, se desgajó de su extenso alfoz la parte de la comarca de La Jara y los lbores donde hoy, paradojas de la historia, se asienta el más paradigmático símbolo de Extremadura, la Virgen de Guadalupe. A través de Talavera discurría el camino por el que viajaban miles de fieles.Desde los más humildes que pretendían la curación de alguna enfermedad, hasta príncipes y prelados que deseaban visitar el monasterio famoso en toda Europa.
Una de las pruebas que aportan los defensores de Talavera como escenario en el que se inspiró Fernando de Rojas para el desarrollo de su tragicomedia de Calixto y Melibea, es la referencia en el texto a una expedición del embajador francés en peregrinación a Guadalupe. Ni Sevilla ni Salamanca, las otras dos ciudades propuestas como escenario para las andanzas de la vieja alcahueta, están situadas en el camino natural de Guadalupe y sin embargo sí está documentado el viaje de dicho embajador y su paso por Talavera a finales del siglo XV. En la Ciudad de la Cerámica existían numerosos hospitales que daban asistencia no solo a los peregrinos sino también a los muchos vagabundos y transeúntes que pasaban por ella, que siempre fue nudo de comunicaciones en el eje Toledo-Mérida y entre las mesetas norte y sur.

Hospital de la Misericordia de Talavera, hoy centro cultural Rafael Morales
Hospital de la Misericordia de Talavera, hoy centro cultural Rafael Morales

El más importante de esos hospitales fue el de la Misericordia fundado en el siglo XV por Hernando de Alonso, visitador del arzobispo Carrillo. La institución,cuyo edificio todavía puede verse en la Plaza del Pan y acoge hoy día el centro cultural Rafael Morales, daba asistencia a todos los pobres que lo solicitarán, los sanos por una sola noche «e otro día que vayan donde Dios los ayudare»; los enfermos, sin embargo, podian permanecer hasta que «sanen o fallescan”.
Las dolencias con las que más frecuentemente se ingresaba eran el paludismo,endémico en Talavera y todo el Campo Arañuelo, las gastroenteritis, cuyos enfermos tenían asignados la ropa y los colchones viejos ya que la diarrea «los pudría”.También ingresaban todas las enfermedades compañeras de la miseria y la inanición como las úlceras de las extremidades, patología respiratoria, parasitosis o alcoholìsmo.
En un plano del siglo XIX, podemos observar que en la planta baja se situaban los dormitorios, comedor y un patio exclusivos para los niños; el depósito de cadáveres,el «depósito de inmundicias” y el almacén de ropas y de camillas. El lavadero y tendedero para la ropa de los enfermos, fregadero de sus utensilios, despensa, cuarto para la bomba de incendios y «cuarto de locos». La vivienda del portero se encontraba en el sótano. En la planta superior estaba la sala de cirugía o de San Miguel,la enfermería de hombres o de los Santos Mártires y la de mujeres o de Nuestra Señora del Prado. Alacenas, cocina, refectorio,cuarto de cofres y la capilla eran, junto a las dependencias de las monjas,otras de las habitaciones de este hospital.

Hospital de Puente del Arzobispo, hoy residencia de ancianos
Hospital de Puente del Arzobispo, hoy residencia de ancianos

Retomamos nuevamente el camino de Guadalupe y llegamos a Puente del Arzobispo. La fundación del pueblo y la construcción de su magnífico puente medieval están indisolublemente unidas a la peregrinación guadalupana.
Cuenta la tradición que viendo los trabajos y peligros que los peregrinos debían acometer para cruzar el Tajo, el arzobispo Tenorio ordenó construir el puente. Otra leyenda nos dice que él mismo sufrió un pequeño accidente al vadearlo en una barca y perdió su anillo, prometiendo que si volvía a su poder edificaría un puente. Ese mismo día, cuando le sirvieron un magnífico barbo para comer halló en su interior el anillo cumpliendo por ello su promesa.
La construcción del puente se vio acompañada de la de un hospital que acogería a todos los pobres y peregrinos de paso para Guadalupe. Se financiaba de las rentas que los ganados trashumantes dejaban al cruzar el puente y de unos molinos de agua propiedad también del arzobispo. El edificio del antiguo hospital se conserva todavía en la plaza del pueblo,es un edificio de aparejo toledano con buena rejería que aloja hoy día una residencia de ancianos. También puede visitarse el curioso edificio de los molinos que financiaban la institución hospitalaria, los mas potentes del río Tajo.
El camino más utilizado durante la edad media continuaba después hasta El Villar del Pedroso. Se mantiene en pie todavía en esta localidad el antiguo hospital en la calle principal, claramente alineada con el camino de Guadalupe. Es un edificio gótico fundado también, como el de la Misericordia de Talavera, por Hernando de Alonso que antes de ser visitador y clérigo en Talavera, fue párroco de esta villa.
Todavía se conserva en su fachada la placa con una inscripción que hace referencia a su fundación. Frente a este edificio se mantiene la hospedería para los peregrinos sanos y destinada a casa parroquial en la actualidad.

Placa fundacional del hospital de Villar del Pedroso
Placa fundacional del hospital de Villar del Pedroso

Desde El Villar del Pedroso subimos el puerto de Arrebatacapas donde debe detenerse el viajero. Todavía hoy, la visión de aquellas soledades es sobrecogedora. Los valles del Gualija y los Guadarranques con su extrema soledad y despoblación fueron desde antiguo lugar frecuentado por bandidos y contrabandistas. No olvidemos que en estos parajes comienzan sus andanzas los golfines, una de las primeras manifestaciones de un fenómeno tan hispano como es el bandolerismo. Lo agreste de la naturaleza de la zona hacía todavía más peligroso deambular por aquellos lugares de monte fragoso que escondían hasta hace poco manadas de lobos y donde, hasta finales del siglo XVIII,estuvo constatada la presencia de osos.

Hospital del Obispo en el camino real de Guadalupe
Hospital del Obispo en el camino real de Guadalupe

Todo ello, unido al peligro de los fríos y las nevadas invernales, movió a Diego Muros, un obispo canario, a dotar de medios a un hospital situado entre los robles de aquellas sierras y que se conoce como el Hospital del Obispo, aprovechando el edificio de un antiguo refugio de caza de Pedro El Cruel. En los años cuarenta se destinó a cuartel de la Guardia Civil para la represión de los maquis, que también escogieron estas sierras para el desarrollo de su guerrilla antifranquista. Actualmente es propiedad privada y se encuentra en restauración aunque pueden observarse la capilla gótica y las dependencias propiamente hospitalarias. Se sitúa en un paraje de gran amenidad donde el peregrino puede refrescar sus pies y su garganta en una fuente de agua fresca.

Uno de los hospitales de Guadalupe se estaba eb parte de las dependencias del actual Parador Nacional
Uno de los hospitales de Guadalupe se estaba eb parte de las dependencias del actual Parador Nacional

El gran numero de visitantes que atraía el Monasterio de la Virgen de Guadalupe hacía necesaria la construcción de hospitales que alojaran,no sólo a los fatigados peregrinos que con mejor o peor salud iban a venerar a la Virgen de las Villuercas sino que,además, debían dar una asistencia sanitaria conforme a los escasos medios de la época a los muchos enfermos que acudían hasta allí con la esperanza de una curación o mejoría milagrosa.
Fueron varios los hospitales de Guadalupe mejor o peor dotados,pero el que dependía directamente del monasterio era el conocido como hospital General o de San Juan Bautista. Ocupaba parte del edificio destinado actualmente a Parador Nacional de Turismo y era el de mayor entidad llegando a alojar hasta ochenta camas. En el siglo XV estaba regido por un fraile a cuyas órdenes trabajaban veinte hombres y veinticinco mujeres con veinticinco camas que se distribuían entre cinco huéspedes, cinco pobres y quince enfermos. El hospitalero debía vigilar que los ingresados tuvieran buena mesa, buena cama y limpieza, buen ministro y servidores caritativos con la orden de que «de mal doliente fagan bueno». El monasterio contrataba un «físico» por quince mil maravedíes al año y dos cirujanos por tres mil, que también deberían ocuparse de la enfermería del monasterio propiamente dicha. Ésta acogía a los monjes enfermos y se situaba en el actual claustro gótico de las dependencias conventuales. Parece seguro que en este hospital se realizaban necropsias y que en él se desarrollaron actividades docentes de medicina. Habría sido por tanto una de las primeras instituciones españolas dedicadas a la formación de facultativos.

Panel de azulejos que conmemora la primera autopsia científica en un hospital de Guadalupe
Panel de azulejos que conmemora la primera autopsia científica en un hospital de Guadalupe

Existía además otro hospital de mujeres que se construyó con los fondos de un rico artesano cordobés, un herrero que al morir su mujer ingresó como fraile en el monasterio jerónimo. También se conoce la existencia de otros hospitales como el de «Pobres», o el de La Pasión, destinado al «mal de bubas“, la sífilis, que dada su gran morbilidad también era tratada en dependencias aisladas del Hospital General.

FOTOS ANTIGUAS DE LA CALLE MESONES

FOTOS ANTIGUAS DE LA CALLE MESONES

Comentamos aquí fotografías de la calle Mesones o Medellín, una vista desde el norte de ediciones Campos y otra de Ruiz de Luna desde el sur

Calle Mesones fotografiada desde la Plaza del Potro
Calle Mesones fotografiada desde la Plaza del Potro en la colección de postales de Ediciones Campos

Esta calle es uno de los ejes principales del urbanismo de la antigua Talavera. Va desde la Plaza del Reloj (y la puerta principal de la ciudad que era el Arco de San Pedro) hasta la Puerta de Zamora.

Atraviesa los Arrabales Nuevos que se encontraban entre el primer recinto amurallado y el segundo, que discurría paralelo a la Cañada de Alfares y que se abre en la Puerta de Zamora por donde entraban y salían los viajeros que venían desde el norte. No olvidemos que Talavera es lo que es porque se encuentra junto al vado del Tajo más cercano al puerto del Pico, la vía natural que comunicaba las dos mesetas para el paso de personas, ganados y mercancías. Es curioso que el nombre aluda a Zamora y no a Ávila como ciudades de referencia al norte de Talavera durante la Edad Media, y de hecho la calle aparece también en documentos medievales como calle de Zamora. Dejaremos esta puerta y el extremo norte de la calle para otro capítulo.

Durante los siglos XV y XVI alojó la casa que hacía esquina con la plaza del Reloj la Audiencia o juzgado y alguna otra dependencia municipal.

Se llamó también calle Medellín, desde 1888 hasta 1937, pues se dirigía hacia el cerro de ese nombre, donde tuvo lugar la Batalla de Talavera.

En ella se encontraban numerosas pensiones y mesones para los muchos viajeros que transitaban por la ciudad, pero también fue una calle muy comercial donde se encontraban establecimientos entre los que hemos conocido el del sugerente nombre de Berlín Industrial, «Resti», la sombrerería de Viuda de Cándido Martín, la pastelería Marfil, el Mesón del Potro (en la pequeña plazuela que es prácticamente un ensanchamiento de la calle en su intersección con el Baño y Ramón y Cajal).

Casa palaciega en la esqueina Mesones-Ramón y Cajal. Actualmente ha sido muy reformada y no queda nada del blasón, aunque en el interior del edificio actual sí queda el patio típico talaverano con sus columnas.

La otra vieja plaza alberga la iglesia de Santiago, de la que hablaremos más ampliamente. Al otro lado estaba la plaza que albergaba el cine Calderón, que formaba parte antes de un convento franciscano.

Al final de la calle se encontraba una institución tan emblemática como es la Santa Hermandad Real y Vieja de Talavera construcción mudéjar fatalmente destruida en los años 80 para hacer el bodrio que hoy ocupa su lugar, junto a la puerta de Zamora. De ambos monumentos también mostraremos imágenes antiguas en otra entrada de nuestro blog.

Detalle de la calle Medellín con la antigua torre del reloj al fondo y los tradicionales albañales surcando el centro de la vía
Detalle de la calle Medellín o Mesones con la antigua torre del reloj al fondo y los tradicionales albañales surcando el centro de la vía

Todavía se conservan algunos edificios de arquitectura tradicional, como el que hoy día se encuentra justo frente a Santiago construido en ladrillo, aunque en estas fotos se muestra una arquitectura tal vez más rica que la actual, con grandes miradores y balconadas, así como algunos edificios decorados con arquitecturas fingidas pintadas en sus muros.

Calle Mesones desde la Plaza del Reloj en fotografía de Ruiz de Luna
Calle Mesones desde la Plaza del Reloj en fotografía de Ruiz de Luna

Si observamos el detalle de la segunda foto vemos el rótulo que anuncia la «Posada del Fresco de Sotero, El Extremeño», mercancía tan talaverana como los botijos colgando a la entrada de un comercio. También se lee un rótulo que anuncia a un sastre , tres personajes rústicos con su faja y su montera con dos de ellos conduciendo dos borricos con su carga. En la Plaza del Potro se ve el rótulo de otro establecimiento de un tal García. En el centro de la calle, el consebido albañal y al fondo la iglesia de Santiago.

Detalle de la fotografía de Ruiz de Luna
Detalle de la fotografía de Ruiz de Luna

EXCURSIÓN A LOS MOLINOS DE RIOFRÍO EN LA JARA

EXCURSIÓN A LOS MOLINOS DE RIOFRÍOrutariofrio

En el ámbito de Buenasbodas y Gargantilla, aunque muchos molineros eran de La Nava de Ricomalillo,  se localizan gran parte de los molinos de cubo de Riofrío. Nada menos que veintitrés artificios se reparten a lo largo de los aproximadamente diez kilómetros de cauce de este río jareño.

Molino de Riofrío y dependencias anexas de vivienda, cuadras...
Molino de Riofrío y dependencias anexas de vivienda, cuadras…

Ya hay constancia de la existencia de al menos uno de estos molinos en el siglo XIV y forman un conjunto de gran interés etnográfico pues se aprovecha prácticamente toda la potencia del agua por captarse casi inmediatamente el caudal para mover el rodezno de un molino nada más salir del cárcavo del anterior, aguas arriba. Seguir leyendo EXCURSIÓN A LOS MOLINOS DE RIOFRÍO EN LA JARA

EL TAJO MEDIEVAL Y SUS AFLUENTES

EL TAJO MEDIEVAL Y SUS AFLUENTES

En este capítulo de «Ríos de historia» comentamos la repoblación medieval de nuestro territorio a través de los afluentes del Tajo, con sus torres de observación

Castillo de Malpica, residencia medieval del señor de Valdepusa
Castillo de Malpica, residencia medieval del señor de Valdepusa

Ya hemos visto cómo Talavera es reconquistada y baja la frontera con los musulmanes hasta el Guadiana, quedando entre su corriente y el Tajo un extenso territorio, La Jara, que habrá de ser repoblado desde Talavera bajo la autoridad de su concejo. El viejo puente romano es restaurado una y mil veces, y una y mil veces es derribado por la fuerza de las aguas, pero su existencia es fundamental para la comunicación de nuestra villa con su alfoz, para todo el trasiego de gentes de Castilla y de otros reinos hispanos e incluso de francos que se vienen a mezclar con los mozárabes que permanecieron, los judíos o los moriscos que poblarían no solo la ciudad madre sino también los valles de los afluentes y los arroyos.

Ruinas del castillo de Santisteban junto al río Pusa
Ruinas del castillo de Santisteban junto al río Pusa

Por el Pusa, río de “posadas” de colmenas van ascendiendo los nuevos pobladores y dejan la toponimia marcada por su presencia como en la Venta de Mozárabes cerca de su orilla. O el castillo de Santisteban, del que apenas quedan los restos de cal y canto de su torre. Y desde Malpica irán ascendiendo las gentes y fundarán San Martín en torno a un “Pozuelo” a las orillas de uno de sus arroyos, donde quedan todavía restos de una torrecilla en el entorno del que luego será palacio de los señores de Valdepusa, territorio éste que será enajenado a la villa de Talavera para ser donado por el rey a don Payo de Ribera en el siglo XIV que construirá su castillo desde donde se fomentará la repoblación del señorío. Santa Ana también junto al mismo río y Navalmoral de Pusa que en el mismo arroyo que San Martín, aguas arriba, unirá luego su caserío a Navalmoral de Toledo, formando siglos después Los Navalmorales con los dos pueblos hermanos separados sólo por el arroyo. Siempre la linde del agua. Y ya fuera de Valdepusa seguirán los colmeneros y cabreros poblando el valle del Pusa hasta Navalucillos de Talavera, que también se unirá con su vecino Navalucillos de Toledo, solo separado por la calle “de la raya”.

Los primeros núcleos de población a las orillas del río Sangrera nacieron en torno a Torrecilla de la Jara en cuya zona ya se conocían numerosos yacimientos romanos y visigodos. En este mismo valle nacerán Las Abiertas y luego San Bartolomé, además de Espinoso y Pueblanueva, la última población en ser fundada como su propio nombre indica.

Casi en el mismo nacimiento del río Jébalo, justo en la divisoria entre el Tajo y el Guadiana, se encuentra la iglesia de Piedraescrita en cuyo ábside se haya pintado un pantocrátor románico- mudéjar, la muestra más sureña de este estilo artístico, ya que a partir nuestra zona no dio tiempo a que la reconquista cristiana instaurara este estilo pues ya comenzaba a difundirse el gótico cuando se repoblaba La Jara. Ya en el Jébalo, bajo es Alcaudete una de las primeras poblaciones repobladas desde antiguos asentamientos musulmanes que crecieron en torno a una torre o fortificación luego reformada, que es la torre de la casa parroquial que se encuentra entre la iglesia y el río. Jébalo abajo una de las primeras propiedades medievales que aparecen en los documentos es la dehesa de Castellanos en cuyo entorno se encuentra otra torre medieval que da nombre a la finca La Torre. Justo en la desembocadura del Jébalo en el Tajo, una isla que queda sin sumergirse por el reculaje del embalse de Azután y que aloja otro yacimiento medieval.

En la cabecera del valle del Uso los repobladores son gentes cristianas, mozárabes de Sevilla y Córdoba, que fundan respectivamente Sevilleja y Cordobilla (núcleo hoy despoblado y en las proximidades de la actual Gargantilla). Vienen a Talavera con su obispo Clemente tras las persecuciones de los almohades y piden al concejo tierras talaveranas en las que asentarse. En la Cabeza del Conde junto al Uso en el término de La Estrella también se hallan restos medievales.

Torre medieval de observación en Navalmoralejo
Torre medieval de observación en Navalmoralejo

En el valle del Andilucha se levanta aguas debajo de Navalmoralejo otra torre de observación medieval, como la de Torlamora cerca del Pedroso, como la de la Oliva y la de Garvín ya más próximas al Tajo.

Al norte de Talavera tenemos ejemplos similares como el desparecido pueblo de Las Atalayuelas de Guadyerbas primitiva localización de Velada que se abandona por las escasas aguas del arroyo del Molinillo junto al que se asienta. Por el mismo motivo también desciende a orillas del arroyo Zarzueleja lo que luego sería Gamonal desde la primitiva población que se encontraba en las ruinas de la que hoy conocemos como ermita de la Encarnación del siglo XIV. La atalaya del Alberche protegía el paso hacia Cardiel y la Sierra de San Vicente

Ermita de la Encarnación en gamonal, antes iglesia del despoblado medieval de Zarzuela
Ermita de la Encarnación en gamonal, antes iglesia del despoblado medieval de Zarzuela

Guadyerbas las Altas, hoy bajo el embalse y Guadyerbas las Bajas que, cerca del llamado Puente Romano del mismo río conserva restos de los muros de su pequeña iglesia y tiene una presa en un arroyo cercano no sabemos si romana o medieval. Ambos núcleos serían el origen de la población de Navalcán. Cerca de la garganta Torinas otra torre daría lugar a la población de Almendral de la Cañada.

En el valle del Tiétar, una de las primeras poblaciones es La Torre, en el término de Gavilanes y otra más que se situaba cercana a Mombeltrán. Son por tanto todos esos valles fluviales los caminos, las arterias que conducirán a los nuevos habitantes de nuestra tierra hasta sus nuevos asentamientos que en general eran más pequeños que los actuales pero cuyas pequeñas aldeas confluyen luego en otras poblaciones mayores que en general llegarán hasta nosotros.

La torre de Azután en el proyectode navegación del Tajo del siglo XVII

HOMO FELÁTOR, MI ARTÍCULO MÁS LEÍDO

HOMO FELÁTOR

Artículo sobre antropología política cachonda que mereció más lecturas y comentarios al publicarse en prensa digital. Fue escrito hace tres años pero sigue de tremenda actualidad, aunque con algunas especies nuevas surgidas en la sabana.

Dos ejemplares de Homo Felátor en acción
Dos ejemplares de Homo Felátor en acción

HOMO FELÁTOR

Los especialistas en prehistoria han constatado en diferentes yacimientos que en la península ibérica existió un pueblo, el Homo Hispánicus, que, por el lenguaje simbólico de sus pinturas, basaba el funcionamiento de la sociedad en conceptos como la honra, el honor, la palabra dada, el espíritu de sacrificio, la verdad y otros similares que les llevaron a extenderse por los cuatro continentes, prevaleciendo sobre el resto de culturas del orbe.

Analizando los siguientes estratos se pudo constatar un nivel de cenizas y destrucción que por el carbono catorce se ha datado en el año 1936. Parece que tras aquella hecatombe el Homo Hispánicus desapareció y pasados unos años nació una nueva especie que los especialistas han denominado Homo Sectarius. Muchos se apuntan a la teoría de que eran dos las subespecies que nacieron de aquella conflagración, el Homo Rojus y el Homo Facciosus que, entre otras, tenían la peculiaridad de no reconocer los muertos provocados por una y otra especie en aquella guerra primigenia por vesánicos individuos de cada bando. En sus culturas se daba la curiosa característica de que por parte del Homo Facciosus nunca se reconocía que el líder de su bando, cuyos ancestros procedían de la costa gallega, había sido un tirano, mientras que el Homo Rojus ponía como paradigma democrático a los habitantes de un pueblo con gobierno también tiránico asentado en una isla del Caribe perteneciente a los grandes dominios de aquella cultura primigenia ya olvidada.

En éstas, hubo una mutación genética del Homo Sectarius que dio nacimiento a una nueva subespecie, el Homo Felátor. Corría en grandes manadas por las llanuras de Iberia en busca de su principal alimento: el fruto del Árbol de la Subvención, aunque también se alimentaba de otros frutos silvestres que casi siempre nacían junto a las cuevas de los jefes tribales y que necesitaban de su permiso para ser consumidos. Me refiero al Contratus Digitalis, el Conciertus Sanitarius o el Colócanos a Totus por citar sólo algunos ejemplos. El Homo Felátor jamás emitía opinión alguna que pudiera molestar al jefe tribal, quien mediante el control de los arbustos mantenía la disciplina de los individuos. El Homo Felátor intentaba simular con sus semejantes cierta familiaridad con el líder, y así se han encontrado numerosas inscripciones que se refieren a Pepe Bono o a María Dolores, Emiliano o Paco, que parece fueron líderes de las tribus centrales de Iberia. En ellas les tratan con gran familiaridad, como si de componentes de su propio clan se tratara. El Homo Felátor no había desarrollado un sistema independiente de pensamiento y cuando en los encuentros de individuos de las bandas se emitían opiniones contrarias a sus líderes, entraban en un absoluto mutismo que no comprometiera su acceso a los arbustos, adoptando una posición refleja genuflexa similar a las de las hembras antes de la cópula posterior.

El Homo Felátor llegó a desarrollar cierta laxitud en los músculos de la mandíbula que le permitía introducir grandes presas de forma cilíndrica, de manera similar a como hacía con las cobayas la protagonista Diana en la televisiva serie “V”. La mayor concentración de individuos de Homo Felátor se producía en las tomas de posesión de cargos públicos y en unas curiosas ceremonias rituales de autoconvencimiento llamadas mítines, donde agitaban pieles con el símbolo de la subespecie y emitían sonidos guturales de satisfacción, palmeando espasmódicamente las manos y gritando insultos que consideraban ingeniosos contra sus antepasados de Homo Sectarius de la subespecie rojus o facciosus.

Parece que el cruce de individuos de Homo Felátor con Homo Sectarius está produciendo un nuevo eslabón en la degeneración de la especie ibérica, el Homo Lameanus que llevará a la definitiva extinción del Homo Civis, del hombre como ciudadano.

LA JARA TOTAL

LA JARA TOTAL

Arquitectura popular en Campillo de la Jara
Arquitectura popular en Campillo de la Jara

La Jara es un enorme territorio delimitado por cuatro ríos entre el Tajo al norte y el Guadiana al sur, y entre el Pusa al este y el Ibor al oeste. Las tierras que diferentes monarcas van otorgando a Talavera de la Reina para que sean repobladas después de haber quedado casi desiertas por las guerras de reconquista constituirá la futura comarca de La Jara. Este es un concepto histórico al que debemos otro más importante, el geográfico y cultural, porque como muy bien dice nuestro ilustre paisano Jiménez de Gregorio, “la geografía manda y la historia obedece”. Seguir leyendo LA JARA TOTAL