NUESTROS PUEBLOS, LAS HERENCIAS (y2)

NUESTROS PUEBLOS

LAS HERENCIAS Y EL MEMBRILLO

Espadaña metálica para la campana del ayuntamiento
Espadaña metálica para la campana del ayuntamiento

FIESTAS

Las fiestas populares de Las Herencias se celebran el catorce y el quince de Septiembre en honor de el Santísimo Cristo de la Vera Cruz, aunque recientemente se ha levantado una ermita a la Virgen de La Paz y se celebra una romería a la misma el día de San Isidro.

GASTRONOMÍA

En cuanto a los productos autóctonos y la gastronomía debemos resaltar los magníficos garbanzos de Las Herencias que son la base del exquisito cocido a la paja, típico de las tierras jareñas y que podemos degustar en alguno de los bares de la localidad que ofrecen comidas o en el nuevo restaurante.

LUGARES DE INTERÉS
Paraje de Los Castillos y embalse de Azután en Las Herencias
Paraje de Los Castillos y embalse de Azután en Las Herencias
El embalse de Azután y Los Castillos

Vale la pena visitar este paraje natural, recientemente acondicionado por el ayuntamiento con un área de recreo, y subir hasta la cumbre de los cortados sobre el Tajo para disfrutar del paisaje, y divisar con el río a los pies, las tablillas que ha producido el embalse con su riqueza en avifauna, las vegas talaveranas, las elevaciones de El Berrocal y en los días claros las cumbres de Gredos al fondo. Este cerro de Los Castillos es también un importante yacimiento arqueológico habitado desde la Edad del Cobre, hace cuatro mil quinientos años, pero, como lugar dominante que es, fue habitado también en la Edad Media y durante la Guerra Civil, cuando se cavaron las trincheras que todavía se perciben y que con pequeños túneles asomaban a las paredes del barranco que hoy sobrevuelan los grajos y desde donde se dominaba el estratégico vado del río y una antigua barca que cruzaba a Calera y Chozas. En 1801 se produjo un derrumbe de las tierras que forman estas elevadas terrazas sobre el Tajo causando un gran estruendo e interrumpiendo la corriente del río durante unos minutos. Algo similar sucedió dos kilómetros río abajo en el paraje conocido como Canturias, donde se levantaban las ruinas de un castillo árabe y restos arqueológicos romanos que se desplomaron sobre el río en su totalidad. Sigue leyendo NUESTROS PUEBLOS, LAS HERENCIAS (y2)

NUESTROS PUEBLOS: LAS HERENCIAS (1)

LAS HERENCIAS

PATRIMONIO HISTÓRICO-ARTÍSTICO

Estela de la Edad del Bronce de Las Herencias
Estela de la Edad del Bronce de Las Herencias

En los arroyos que descienden de las cárcavas formadas sobre las terrazas del Tajo han sido hallados huesos de animales prehistóricos y cantos tallados que nos recuerdan que hace cientos de miles de años ya estaban pobladas estas riberas durante los deshielos cuaternarios. En el arroyo Manzanas el erudito talaverano, y tal vez el primer defensor del patrimonio histórico de la comarca, Luis Jiménez de la Llave encontró en el año 1860,  en el paraje conocido como Las Fraguas, una tumba de unos dos mil seiscientos años de antigüedad en cuyo interior se hallaban varios objetos de gran interés por cuanto demostraban por sus influencias estéticas orientalizantes que nuestra comarca fue la frontera norte del mítico mundo tartéssico. Era ésta una cultura íntimamente condicionada por sus influencias fenicias, por lo que no van tan descaminados los que tildan de “fenicios” a las gentes de Talavera y comarca a causa de su ancestral dedicación a las más variadas actividades comerciales. En el enterramiento en cuestión se encontró una vasija metálica de gran interés, un jarro piriforme con asa de triple sección que termina en tres cabezas de serpiente y en su arranque se decora con una palmeta rematada por dos capullos. El profesor Fernández Miranda demostró que esta pieza no es otra que la que hoy día se expone en el Museo Metropolitano de Nueva York desde 1956. Anteriormente había estado en poder de varios anticuarios, hasta que la fundación Pulitzer- Bequest la donó al museo aquel año. También se halló en la sepultura un timiaterio y restos de un braserillo que servían para la realización de una serie de rituales con libaciones e incineración de sustancias olorosas que acompañaban a los enterramientos de rango aristocrático en aquella época.

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DOS HISTORIAS REALES DE CONTRABANDISTAS

DOS HISTORIAS DE CONTRABANDISTAS

Navalmoral 1145.

La Puerta de Zamora. La torre que queda actualmente, a la izquierda del grabado, formaba parte de la cárcel de la Santa Hermandad, cuyas columnas se perciben también.
La Puerta de Zamora. La torre que queda actualmente, a la izquierda del grabado, formaba parte de la cárcel de la Santa Hermandad, cuyas columnas se perciben también.

Juan de la Torre es pastor. Ha decidido ir hasta Portugal desde Segovia, su ciudad natal, intentando buscar un trabajo. De vuelta ya, después de cruzar la frontera , toma dirección hacia Madrid por las tierras de Extremadura y Talavera que tan familiares le son. Muchos años ha bajado los puertos y ha venido hasta aquí buscando los pastos de invierno con las cabañas trashumantes.

Es un día soleado de Octubre y la jornada ha sido larga. En el monte de Casasola, cerca de Navalmoral de la Mata decide descansar apoyado sobre una encina. Es mediodía y después de almorzar con un trozo de tasajo y un pedazo de pan duro ha echado una cabezada. Se despierta con el relinchar de unos caballos y, cuando abre los ojos, ve como le observan desde sus monturas un caballero y dos soldados con uniformes diferentes. Se trata del Cuadrillero Mayor de la Santa Hermandad de Talavera, de un cabo del Regimiento Lisboa y de un sargento del Regimiento Cantabria que andan haciendo la recluta por la villa de Talavera y sus alrededores.

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UN RELATO SOBRE EL JÉBALO HACE 3500 AÑOS

TRIGO Y BRONCE

(Río Jébalo, 1523 a.C.)

Relato sobre la vida de los hombres de la Edad del Bronce en los poblados a orillas del río Jébalo

Grabado de la Edad del Bronce. Arte esquemático. Representa un arquero caído
Grabado de la Edad del Bronce. Arte esquemático. Representa un arquero caído

Sobre la cumbre del cerro humean las fogatas. Las techumbres de las chozas se dejan ver entre los grandes troncos afilados de la empalizada que se levantan amenazantes sobre la muralla de piedras y tierra.

Se escucha llorar a un niño y el sonido agudo de dos piedras que chocan entre sí. Es Atra, el mejor fabricante de lascas del poblado. Bajo la sombra de un acebuche, machaca sin cesar los cantos rodados que ha subido desde el río en su esportillo de esparto. Cuando acaba de golpear las esquirlas de piedra selecciona algunas de ellas, las que son más delgadas y tienen mejor corte, y va embutiéndolas en un palo curvo para formar una hoz que regalará a su amigo Soltru, el minero.

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LAS PRESAS DE LOS MOLINOS DE AGUA (y2)

Segunda parte del capítulo referido a las presas molineras de mi libro agotado “Los Molinos de Agua de la Provincia de Toledo”

Presa y captación del canal en un molino de Riofrío en Sevilleja de la Jara
Presa y captación del canal en un molino de Riofrío en Sevilleja de la Jara

La fábrica y reparación de estas grandes presas se realizaba durante el estiaje, hincando estacas de unos quince centímetros de diámetro en el fondo del cauce. Se dejaba entre ellas una distancia de entre veinticinco y cuarenta centímetros, a continuación se clavaban tablas de trabazón de estaca a estaca y se iban volcando piedras con carros y caballerías aguas arriba de esta armadura de madera. En otras ocasiones era la simple acumulación de bloques de piedra la que formaba el núcleo de la presa. En algunos grandes molinos del Tajo como el de los Rebollos en Valdeverdeja todavía se pueden observar en la misma orilla las canteras desde donde se dejaban caer los peñascos al río.

La capacidad de estos azudes varía entre los 0,1 y los 3 hectómetros cúbicos. Al encontrarse en grandes ríos se sitúan en disposición más o menos oblicua con respecto a la corriente para evitar mayores desbordamientos y los posibles daños ocasionados por las crecidas. La función de estas grandes presas es accionar las aceñas o los molinos de regolfo ya que los molinos de rodezno, situados en los pequeños arroyos, precisan de menor cubicaje, alrededor de 0,2 hectómetros cúbicos.

Como quiera que hay cierta confusión con la terminología que hace referencia a estas presas, diremos que su nombre es en realidad azud y que las palabras azuda, zuda o zua se refieren más bien a las ruedas elevadoras de agua aunque, por extensión, se denomine así también a las presas que las alimentan, tanto en el caso de que sirvan a esas ruedas como a otros artificios como molinos, batanes, lavaderos etc. Muchas de estas presas se destinaban desde la antigüedad a cañales de pesca y de ahí que al azud también se le conociera con el nombre de pesquera.

 

Plantas, sección y partes de una presa molinera según se explica en el texto
Plantas, sección y partes de una presa molinera según se explica en el texto

Casi todas estas grandes presas han sido utilizadas y reutilizadas desde la Edad Media y muchas de ellas se han adaptado en la actualidad para abastecer a centrales eléctricas, tanto por ser obras de sólida factura , como por estar situadas en los lugares topográficamente adecuados. Es el caso de antiguas presas molineras como Valdajos, Cebolla, Puente Viejo de Talavera, Ciscarros, Sacristanes y varias de la ciudad de Toledo, entre otras.

También se ha dado el caso de que se adaptaran para movilizar las turbinas que durante el siglo pasado y comienzos de éste accionaron las fábricas harineras, por ejemplo las máquinas de Monteagudo sobre el Tiétar en Oropesa  o diferentes industrias impulsadas por energía hidráulica como la alpargatería situada junto a la presa de los molinos de Abajo en Talavera de la Reina.

Además de esta primera división en grandes y pequeñas presas podemos establecer otra tipología en función de su orientación respecto a la dirección de la corriente (fig. 8).

Perpendiculares: Son más frecuentes en pequeños caudales pues al ofrecer una mayor resistencia son de más fácil ruina.

Oblicuas: Adaptadas a corrientes caudalosas para no ocasionar en las crecidas reboses excesivos gracias a su mayor longitud, evitando así perjuicios a la obra de la presa e inundaciones al molino. Son con mucho las más frecuentes y las que más se corresponden con la denominación de azud.

Paralelas: Son muy raras y aprovechan un codo del arroyo para conducir la corriente por un canal que seguirá artificialmente la misma dirección que tiene el arroyo antes del codo natural (fig. 8d). Son ejemplo de este tipo las presas de algunos molinos de rodezno como Marrupejo 3, Bárrago 1 y Saucedoso 5.

Aún podemos hacer una última clasificación de las presas según su planta en presas rectas o de gravedad y curvas o en arco. Las primeras mantienen retenidas las aguas por el propio peso de la mampostería, mientras que las segundas, por su diseño curvo, hacen cargar las líneas de fuerza sobre pilares laterales de las orillas o sobre contrafuertes situados más o menos a mitad de su recorrido. Seguimos en esta tipología a Fernández Casado[1].

 

Las presas molineras con respecto a la dirección de la corriente como se explica en el texto
Las presas molineras con respecto a la dirección de la corriente como se explica en el texto

En realidad la mayoría de las presas tienen estructura mixta gravedad-arco, gravedad-contrafuerte y arco-contrafuerte e incluso en otras ocasiones son de planta absolutamente irregular o quebrada por distintas readaptaciones o por la necesidad de anclaje en diferentes islotes, como en el caso, por ejemplo, de la presa de los molinos de Abajo de Talavera.

Puede también darse el caso de que no exista presa y que se aproveche íntegramente todo el caudal, previamente canalizado, de un determinado río cuyas aguas discurren bajo el edificio del molino que se apoya en ambas riberas (fig. 9A). Es el caso de la mayoría de los molinos manchegos de regolfo sobre los ríos Cigüela y Riansares.

La presa tampoco es absolutamente necesaria cuando se utiliza la desviación natural o artificial de una parte del caudal fluvial hacia un brazo de río que ha sido ocasionado por una isla que divide el cauce, aprovechándose casi siempre el ramal por el que la corriente es de menor cuantía.

En Talavera por ejemplo, se incrementa con la presa de Palomarejos la corriente que discurre al sur de la isla del Chamelo (fig. 9E). En Malpica, el molino de Corralejo se situaba junto a una isla similar. Cerca de Toledo, frente al paraje de San Bernardo, existen ruinas de un molino que también aprovechaba la corriente que circunda el islote pero con la presa situada a la misma altura del río que el propio edificio del molino (fig. 9D).

Otro tipo particular de presa es la del molino del Estanco en Riofrío (fig.9C) que se sitúa en la misma desembocadura de este afluente del río Uso y que aprovecha todo su caudal con dos cubos adosados al muro. La presa se ha construido perpendicular a la dirección de la corriente obstruyendo completamente el cauce del Riofrío antes de desaguar en el Uso.

Las presas ocasionaban continuos trabajos a los molineros por su encenagamiento, oclusión de compuertas y fracturas de la obra. Era muy  importante que se construyeran de forma que el remanso ocasionado no llegara a inundar el cárcavo y el socaz del anterior molino impidiendo así el correcto funcionamiento de los rodeznos. Tampoco podían perjudicarse las corrientes y caudales de los hortelanos ni las zonas de abrevadero del ganado. Referencias muy abundantes a todos los pleitos generados por estas circunstancias pueden encontrarse en la documentación histórica que alude a los molinos.

Era frecuente que el remanso producido por la presa molinera se aprovechara para la instalación de una barca que facilitaba el paso a los clientes del molino y a otros viajeros. Es por ejemplo el caso del molino del Barquillo en Valdeverdeja, el de Ciscarros en Aldeanueva de Barbarroya o el de Cebolla.

En los años de 1641, 1755 y 1828 se hicieron diferentes reconocimientos del río Tajo con motivo de estudiar la viabilidad de los correspondientes proyectos de navegación encargados por los regentes de la época a sus respectivos ingenieros Carducci, Simón Pontero y Cabanes. En estos proyectos se reflejan los accidentes del río que pueden obstaculizar el paso de las embarcaciones aportándonos datos preciosos sobre las presas y la molinería  en el trayecto fluvial comprendido entre Toledo y la frontera con Portugal[2]. Se señalan en el recorrido ochenta y seis presas de las que treinta y ocho estaban arruinadas. Cincuenta y tres del total pertenecían al tramo del río comprendido en la actual provincia de Toledo.

 

[1] FERNÁNDEZ CASADO, C.: Ingeniería Hidráulica Romana.. Madrid,1983.

 [2]  Corografía del río Tajo: Proyectos de navegación del río Tajo a que corresponden los reconocimientos puestos a continuación:

11.- Año de 1641, proyecto de Carduchi y reconocimiento de Martelli.

21.- Año de 1755, proyecto de Simón Pontero y reconocimiento de Briz -Simó.

31.- Año de 1828, proyecto de Cabanes y reconocimiento de Marco Artú

Cuadserno con la copia de los tres proyectos cedido para su consulta por la Excma Diputación de Toledo.

 

LAS PRESAS DE LOS MOLINOS DE AGUA (1)

III.- DESCRIPCIÓN DEL MOLINO DE AGUA

Ya hemos visto cómo lo que básicamente consigue un molino es aprovechar una determinada elevación del agua – mantenida por un canal – desde una presa río arriba, para que al caer el agua por la fuerza de la gravedad mueva la rueda de nuestro artificio (fig. 5).

Partimos de la estructura del molino de rueda horizontal o rodezno para explicar este mecanismo, ya que se trata del más frecuente con mucho en nuestros ríos y arroyos. Es además el modelo más sencillo a partir del cual explicaremos las peculiaridades de otros tipos de molino.

        

Presa de un molino de agua en el río Huso. Trazado muy irregular construido con pizarras y cuarcitas rodadas
Presa de un molino de agua en el río Huso. Trazado muy irregular construido con pizarras y cuarcitas rodadas

LAS PRESAS

Lo primero que necesitamos en la construcción de una instalación molinera es retener el agua en un punto del cauce con una altura determinada y desviar ese agua hacia un canal cuya misión es mantener ese nivel hasta llegar al edificio del molino. Ambas cosas se consiguen mediante la presa que podemos definir por tanto como un obstáculo fijo, opuesto a la corriente y que embalsándola con elevación de nivel produce un remanso[1].

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LA PLAZA DEL RELOJ ANTES DE ATILA

LA PLAZA DEL RELOJ ANTES DE ATILA

Ayer en nuestra sección del Museo de los Horrores veímos el esperpento causado por las obras de remodelación de la Plaza del Reloj y hoy traemos algunas fotos de cómo era la plaza antes de que varias generaciones de talaveranos hicieran de las suyas con este lugar emblemático de la ciudad.

Vista de la plaza del Reloj. El edificio que aparece por detrás de la mujer es la actual cafetería Nueva España
Vista de la plaza del Reloj. El edificio que aparece junto a la escalera es la actual cafetería Nueva España

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MUSEO DE LOS HORRORES: UN OVNI EN LA PLAZA DEL RELOJ

MUSEO DE LOS HORRORES

UN NUEVO ADEFESIO: LA REFORMA DE LA PLAZA DEL RELOJ

Unas casas pintadas del siglo XVIII, la muralla y la capilla de los Mercaderes con el nuevo adefesio
Unas casas pintadas del siglo XVIII, la muralla y la capilla de los Mercaderes con el nuevo adefesio

Ya el edificio de correos fue un petardo construido en ladrillo visto con un par de alturas en exceso que deterioró una de las plazas emblemáticas de Talavera, la Plaza del Reloj, y su principal vía, la Corredera.

Pues si esto no era suficiente, se acaba de hacer una reforma en la que además de un suelo incomprensible con planchas metálicas con misterioso objetivo, pues el ornamental no es conseguido con esta ferralla ni con los carísimos bloques de granito tallados por las cuatro caras de las que tres de ellas no se ven por estar sumergidas en el cementazo del suelo, un dispendio que además no pega ni con pegote en un entorno del casco antiguo donde el engorronado con cantos rodados de cuarcita era el piso habitual que se podría haber recreado, prescindiendo de los bolardos cúbicos que puede que fueran adecuados en Cadalso de los Vidrios, pero no en Talavera.

Aunque con ser todo esto un despropósito urbanístico más, una horterada de arquitectos y políticos pretenciosos que aspiran a dejar su impronta “modenna”, no es lo peor, pues lo más horroroso es ese ovni metálico de largas patas que ha aterrizado junto a la acera de correos y que pretende evocar los soportales que ya se destruyeron en la plaza y la corredera.

Frente a unas casas decoradas en el siglo XVIII con pinturas alegóricas al comercio y la industria, frente a una de las torres albarranas de nuestra impresionante muralla, frente a la capilla del Cristo de los Mercaderes, no se les ha ocurrido otra cosa que poner este estafermo que en verano se puede convertir en un asador para todos aquellos que deambulen bajo su extraña estructura, un asador de chuletas a la plancha o de las coronillas de los pobres paseantes que se aventuren a pasar debajo de la placa incandescente.

UNAMUNO EN GREDOS

DON MIGUEL, EL VASCO ESPAÑOLAZO

Primer artículo de una nueva serie de Miguel Méndez-Cabeza, : “Viajes en busca de autor” en el que se relatan viajes por lugares vinculados a escritores que pasearon las españas. Adjunto texto completo del viaje incluido en “Andanzas y Visiones Españolas”.

Garganta de Bohoyo
Garganta de Bohoyo

Los viajeros han decidido comenzar a buscar al escritor por uno de los lugares que más le ponían, las cumbres de Gredos. Cuentan que cuando Blasco Ibáñez enseñaba París a Unamuno, al llegar a los Campos Elíseos, preguntó el valenciano al bilbaíno si había visto algo más hermoso y don Miguel respondió con total aplomo: ¡Sí, Gredos!.

Escribe en sus “Andanzas y visones españolas” cómo decide en compañía de sus amigos Eudoxio Castro y Marcelino Cagigal, director de la escuela industrial de Béjar, subir a las cumbres de la cordillera. Desde Salamanca se accede a la sierra por el valle del río Tormes que aguas abajo pasa más abajo a los pies de su cátedra.

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